Esbozos de mi ser y estar | Ser Rizomático

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07/07/2008

¿EL TEATRO DE LA VIDA... O LA VIDA ES UN TEATRO?

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Esta publicación es una reedición de la realizada el 9 de mayo y la reedito para subsanar un problema habido con los créditos de la imagen, ya que ésta no es -cómo yo hacía constar en los créditos- de Josie Vidal, sino de G. Vich, tal y cómo el mismo autor me ha confirmado por e-mail. La apropiación indebida de la creación de otra persona es detestable, pero -lamentablemente- es algo que en la red se ve con frecuencia. Lo que también siento, y por ello me disculpo, es que al reditar el artículo se han perdido los múltiples comentarios que éste había suscitado. Lo lamento, pero no sé cómo hacer para que ello no suceda. Apelo a la comprensión y bondad de los comentaristas muchos de ellos de vacaciones en el momento actual- para que no se sientan heridos por ello. Espero, con esto, haber subsanado el error de atribución de autoría que, por otro lado, ha sido del todo involuntario por mi parte. y sin más al respecto, les dejo con el artículo en cuestión:

Hoy, para variar, les hablaré de la vida.

Es cierto que la vida es un teatro, y que, cada uno de nosotros, somos los actores de la función que, en ese teatro, se representa. Esto no es nada nuevo, la literatura está plagada de obras de autores que han empleado esta analogía, metáfora o cómo quieran llamarla.

Tampoco es nada nuevo –más bien es algo sabido y trillado- que cada uno de nosotros representa, en ese teatro, diferentes escenas y roles. Y ahí está el “quid” de la cuestión, lo nuevo, diría yo: en que cada uno se ponga realmente a sí mismo y a sus roles en escena, en lugar de escenificar lo que cada uno cree que se espera de él, y representar los roles que, a cada uno, los demás se empeñan en adjudicarle.

Ponerse en escena a sí mismo, con los roles que uno ha elegido realmente, y no con los que “le caen encima” o los que uno cree que serán adecuados, aceptados, etc. supone un acto de amor y de libertad, e implica: conocimiento sobre sí mismo, aceptarse, aprobarse, respetarse, valorarse y, todo ello, hacerlo incondicionalmente. Igualmente, supone el ejercicio continuado y equilibrado –y aún diría que alegre- de elecciones y renuncias con la asunción del riesgo que ello supone, viviendo siempre confiadamente en el presente.

Ponerse uno mismo en escena, y representar los propios roles equivale también a respetar, aceptar, aprobar y amar al otro incondicionalmente. Por esto he empezado diciendo que, en el teatro de la vida, ponerse uno a sí mismo en escena y representar los propios roles es un acto nuevo y creativo de libertad y de amor.

Sin embargo, raramente nos embarcamos en el compromiso de la libertad y del amor. Andamos siempre actuando de un modo bastante servil. Vamos como si fuéramos actores en paro en busca de papeles, obras y directores, y de esta guisa, nos convertimos en borregos añorando rediles que aseguren buenos pastos y que estén bien protegidos por perros y pastores a los que les entregamos nuestras vidas, huyendo de osar vivir fuera del redil como protagonistas libres, con guiones escritos por nosotros mismos, y siendo nosotros mismos los directores de nuestra obra y de nuestra puesta en escena. Y eso: ser nosotros mismos los escritores de nuestros propios guiones; los directores de nuestra propia obra y los protagonistas de nuestros propios roles y de nuestras propias escenas, eso sí que sería creativo, nuevo y revolucionario. Eso sería, ciertamente, estar vivo, vivir y amar la libertad y la vida.

¿Nos ponemos en escena y lo intentamos? ¿O haremos cómo aquel joven “Que viendo que poseía mucho, bajó la mirada y, entristecido, se fue en silencio"? ¡Ah!, ¿que no saben de dónde me he sacado lo del joven? ¡Otro día se lo cuento, qué tengan una buena jornada!

Carmen Moreno Martín

alias Hannah.

imagen realizada por G.Vich, cuya fuente es:
www.valladolidwebmusical.org/teatro/A-AEE.htm/

Nota: aprovecho ya para decirles que, cómo yo también merezco un descanso estival, actualizaré el blog de modo irregular, esto es más bien poco, a partir de hoy y hasta el primero de Septiembre. También por la misma causa, dejo los comentarios inhabilitados hasta la reanudación de la actividad normal. De todos modos, si desean ponerse en contacto conmigo, pueden hacerlo vía e-mail. La dirección la encontrarán en "A cerca de mí" en este Blog.  Pues eso, que descansen, se diviertan y lo pasen lo mejor que puedan.

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Lunes, 07 de Julio de 2008 12:04 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

07/04/2008

¿PARA RAROS, NOSOTROS O PARA MALOS NOSOTROS?

20080401175523-978-84-460-0664-0.jpgPara empezar, voy a ofrecerles algunos datos sobre las diferentes religiones en el múndo, o mejor dicho, sobre el número de seguidores que cada una de ellas tiene:

Número de creyentes de las tres religiones monoteístas de modelo creacionista:

Número de cristianos en el mundo: 1.590.000.000. De ellos:

son católicos: 1.115.000.000

son ortodoxos: 200.000.000

son protestantes: 75.000.000

otros cristianos: 200.000.000

Número de musulmanes en el mundo 1.322.000. De ellos:

son sunnitas 1.152.000.000

son chiítas 172.000.000

El número aproximado de personas que pertenecen a la religión judía en el mundo se supone que es de 25.000.000. Aunque los datos son diversos y controvertidos y oscilan entre 14.000.000 y 25.000.000. Me quedo con esta última cifra.

De modo que el número de personas que por lo que parece creen en un Dios Creador, aunque sean más o menos practicantes, asciende a unos 2.937 millones, si bien estas estadísticas sólo se basan en inscritos y no contemplan abandonos.

Religiones no monoteístas pero con modelos creacionistas –Dioses creadores-:

El número de hinduistas en el mundo se cree que es de 750.000.000 personas.

El número de budistas en el mundo sería de unas 700.000.000 personas.

Religiones sin dioses creadores: El sintoísmo tiene más de 10.000 Dioses, pero ninguno de ellos es creador. El número de sintoístas en el mundo se estima en unas 110.000.000 de personas.


Religiones -o sistemas filosóficos- carentes de dioses y de creadores:

El taoísmo, ni tiene dioses –propiamente dichos- ni responde al modelo creacionista, pero sí puede considerarse como un fenómeno religioso transcendente –yo diría que cuántico-. El número de taoístas en el mundo es difícil de precisar, pero se estima que son más de 500.000.000, considerando que China cuenta con un amplio número de seguidores.

Del confucionismo, no he encontrado datos numéricos de seguidores; pero deben ser bastantes a juzgar del número de ellos que hay sólo en China. Tampoco sería el confucionismo una religión que respondiera al modelo creacionista ni a la tenencia de dioses, sino, más bien, a un sistema filosófico religioso.

Otras religiones diversas:

Se estima que son seguidores de religiones primitivas animistas y derivadas de animismo mezclado con otras religiones y creencias, unos 400.000.000. De ellos:

En el mundo, a excepción de África, 300.000.000

En África 100.000.000

Por último se estima que de otras religiones y sectas gnósticas además de las citadas, hay unos 65.000.000 de personas.

Todo esto –si es que es verdad y que esas personas que pertenecen a los distintos credos se lo creen realmente y los practican- nos da un cómputo total de “fieles creyentes” de los diferentes credos de 4.962.000.000

Si la población total mundial asciende a unos 6.550.000.000 de habitantes, podemos decir que en el mundo hay –por lo menos- 1.538.000.000 de personas que dicen no creer, repartidos entre agnósticos y ateos.

De modo que más o menos dos tercios de la población mundial poseen creencias teistas o sobrenaturales, mientras que, al parecer, más o menos un tercio de la humanidad carece de ellas.

Por otro lado, de ese tercio de la humanidad que se declara más o menos agnóstico o más o menos ateo, no se puede decir que esté carente de ética, de valores así como de una cierta espiritualidad, ya que si nos paramos a comparar los valores y principios éticos de agnósticos y ateos, éstos no son muy distintos de los valores y principios religiosos de los creyentes, ya que, con algunos matices y con algunas diferencias, se asemejan bastante. Matices y diferencias que vendrían determinados por la carencia de creencias en el más allá, en otras vidas, en considerar “vida humana” dónde aún no la hay y en creer que la vida ha sido dada por algún dios y que por lo tanto no nos pertenece la propia, ni tampoco el decidir con absoluta libertad que hacer con ella. Diferencias y matices determinados también por la carencia de creencias en fenómenos transcendentes y sobrenaturales del tipo que sean.

Vale también que los valores y principios éticos en general vienen igualmente determinados por las diferencias culturales, además de otros factores más allá de los religiosos. Pero, si bien por ello no son ni absolutos, ni universales en su totalidad, insisto en que no se diferencian tanto en sus pretensiones últimas.

Así que casi toda la humanidad coincide en tener valores y principios que, con matices y diferencias más o menos amplias, establecen el respeto por la vida, la búsqueda de la paz, de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad, del bien, de la bondad, de la generosidad, de la belleza, de la solidaridad, del amor, del altruismo, de la justicia y al rechazo de la maldad, de la ambición desmedida, etcétera, etcétera, sin porfundizar demasiado en la significación de algunos valores en cuanto a la relatividad y subjetividad de los conceptos como bien, bueno, mal, malo, etcétera, lo cual podría llevarme a escribir uno o varios tratados; cosa que ahora no busco, ni pretendo.

Entonces, se preguntarán ustedes, y con razón, qué a dónde quiero llegar con todo esto. que es lo que pretendo y busco con toda esta disertación. ¿A dónde me lleva todo esto? Por supuesto que no a ningún tipo de menosprecio de los creyentes, o por lo menos no me conduce a mí a eso, aunque yo no lo sea. Tampoco a establecer ningún grado de preferencia entre la bondad o maldad de las diferentes religiones y creencias, ni entre el ser creyente o no serlo.

Insisto: ¿Dónde nos lleva pues toda esta perorata mía? Pues, es posible que a ustedes, lectores, sólo les lleve al aburrimiento y a abandonar la lectura de este artículo, pero a mí, a lo que me conduce todo esto, es a formularme las siguientes preguntas:

Si un número tan elevado de la humanidad parece dirigir su conducta según principios morales y éticos elevados -ya sean religiosos o laicos-, que, de algún modo, parece que ansían desarrollar conductas basadas en valores tales como el amor, la bondad, el altruismo, la justicia, la recompensa a quienes hagan el bien en esta vida, la solidaridad, la fraternidad, la igualdad, la libertad, el rechazo de la maldad, etcétera, etcétera, ¿cómo son posibles las guerras, las masacres, la esclavitud, los expolios, las corrupciones, los abusos, los acosos, los crímenes de lesa humanidad y también todos y cada uno de los actos criminales que se cometen, el enriquecimiento frío y sin escrúpulos a costa de los demás humanos y de su trabajo, a costa de las otras especies, a costa incluso del mismísimo planeta, etcétera, etcétera...?

¿Y cómo es posible que en tanto acto repulsivo y contrario a lo que los credos propugnan, caigan también, no ya los seguidores, sino los sacerdotes y dignatarios de esos credos, esos que se tienen a sí mismos como intermediarios entre los fieles y sus dioses, a la vez que representantes de esos dioses en la Tierra?

¿Y cómo es posible que los jefes de estado y los gobernantes que dicen pertenecer a esos credos vayan invadiendo países, organizando guerras, robando y expoliando a sus pueblos, instaurando legalmente la tortura, haciendo perdurar la pena de muerte y pisando los derechos humanos cómo si tal cosa?

¿Y cómo es posible que agnósticos y ateos que decimos regirnos según los más altos principios del honor, de la ética laica, y de todo lo repetido hasta aquí, caigamos también en las mismas atrocidades?

Esto me lleva a reflexionar profundamente sobre la humanidad y los humanos todos, porque o los valores –religiosos o no- a los que decimos atenernos todos –los ateos, los agnósticos, los creyentes y sus sacerdotes, los jefes de estado y los gobernantes- no lo son tanto y nos importan a todos un guano, por lo que nos lo saltamos a la torera todo, y somos todos unos redomados hipócritas en cuanto a valores se refiere, o algo muy hondo y profundo falla en esta especie nuestra que se dice doblemente “sapiens” y resulta ser doblemente necia y cruel…

Aunque, después de todo, tal vez sea que los humanos, todos, somos más malos que arrancados –en analogía a toda esa mala hierba que se arranca- y que, según dice un libro muy bueno de antropología cultural, “para raros nosotros”, aunque el ir por ahí como criminales en potencia sea algo más que una simple rareza.

Por cierto, el libro en cuestión es buenísimo. (Si clican aquí pueden ver la referencia del mismo.)

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: portada del libro reseñado, tomada de:

http://www.librosaulamagna.com/libro/PARARAROS,NOSOTROSIntroduccionalaantropologia
cultural/6864/img/portadas/978-84-460-0664-0.jpg

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Lunes, 07 de Abril de 2008 21:15 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

14/03/2008

DISQUISICIONES DE UNA LIBREPENSADORA SOBRE LA VIDA Y LOS VIVIENTES

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A poco que uno tenga un par de neuronas en funcionamiento, sea honesto en sus análisis y deducciones y mantenga estos análisis y deducciones a buen recaudo de su universo de creencias y afectos, a poco que cualquier persona tenga los ojos abiertos a lo que sucede a su alrededor y en su vida misma, puede que llegue a las siguientes conclusiones:

Lo individual –el ser humano- no importa, es insignificante para el orden universal; pero lo colectivo –la especie humana- tampoco importa; es, igualmente, insignificante e irrelevante para ese mismo orden universal.

Digan lo que digan científicos y teólogos, al final sólo una cosa es cierta: en el universo todo es comida: desde la más pequeña partícula y molécula, hasta la más enorme galaxia. Todo y Todos somos presas y depredadores.

Todos los individuos y todas las especies formamos parte de una gran cadena alimentaria cuya fuerza es la de su eslabón más débil. Y por muy inteligentes, racionales y fuertes que nos creamos los humanos, estoy convencida de que ese eslabón somos nosotros, capaces de mandarlo todo al pairo con sólo apretar un botón, por un quítame allá esa paja o por mi Dios es mejor que el tuyo…

Las únicas fuerzas sobrenaturales o divinas que existen son las que los seres humanos, desde su arrogante ignorancia construyen y proyectan en forma de “Dios”.

Las antedichas deducciones producen una herida tan brutal en nuestro etnocentrismo, en nuestra desmesurada egolatría y nuestra grandiosa vanidad y arrogancia, tanto a nivel individual como de especie, que necesitamos imperiosamente inventar un paradigma maravilloso y preciosístico tras otro, a cada cual más absurdo, para que nos sintamos a salvo, sin apreciar cuanto lastre significa para nuestras vidas, mantener esa pseudosalvación mesiánica y futura. Algunos políticos pretenden escapar a esto -sin darse cuenta de ello- empeñándose en programas de "orden y control" para que nada se les escape; pero es inútil, porque la vida escapa siempre a este tipo de imposiciones por muy poderosas que sean.

Así que nos construimos realidades virtuales –que nos amargan la corta vida- para mantener a nuestros cerebros calmados y alejados de ese mundo real que tanto parece atemorizarnos, en lugar de vivir la realidad plenamente y con disfrute, auto-convirtiéndonos en ciudadanos del miedo y súbditos del engaño, dependientes del prozac.

La “Verdad” no existe, sólo existe el dogma y la creencia fanática en lo que éste postula. Todo dogma, sin excepción, es una creación humana llevada a cabo con una de estas intenciones –o con dos, o con las tres simultáneamente-: 1) satisfacer la ostentación de poder y dominio de un individuo o casta, o grupo, sobre los demás. 2) enajenar a los sometidos e impedirles pensar por sí mismos. 3) autoengañarse y evitar esa herida narcisística ya citada y la ocasional angustia que puede ocasionar el conocimiento.

El “Progreso”, o lo que debería ser el progreso, tampoco existe. Lo que existe es el perfeccionamiento “ad infinitud” y arbitrario de la tecnología y de su uso desde los dogmas que el poder establece.

También es un mito el que el ser humano sea “lo más mejor” de la creación. ¿Por qué y a santo de qué somos “más” que una ballena, o un delfín, o una pulga, o un árbol, o una brizna de hierba, o una única y simple célula, o una molécula, o una partícula, o una estrella, o un agujero negro? ¿Somos lo “más” por ser racionales? ¿Por tener conciencia? ¿Por ser “el producto más perfecto de la evolución? ¿Por estar dotados de lenguaje? ¿por tener la capacidad de extinguir especies, destrozar el medio ambiente y llevarlo a cabo? A ver, traten de definir “racional”, “conciencia”, “perfección”, “evolución”, “lenguaje”… Y luego contrasten sus definiciones con las aplicaciones que hacen ustedes en sus vidas con todos y cada uno de esos conceptos… Y, además, ¿están ustedes seguros de que somos los únicos en el universo que poseen racionalidad, conciencia, lenguaje, etc.? Pues si lo están, arrójenlo a la basura porque ya hay un buen número de científicos que dicen todo lo contrario… Por ejemplo, ¿qué nos hace mejores que los bonobos? Vean:

"(...) El hombre es el único, en el reino terrestre, que es capaz de forzar y violar a su media naranja. Según esta antropóloga, esta conducta ha sido aprendida y es resultado de los rezagos del patriarcado que le otorgó todos los derechos al hombre para someter a la mujer. Hasta la violación. Desde su hipótesis, antes de que ocurriera este tránsito patriarcal no existe ninguna evidencia de que ocurrieran —con la frecuencia con que ocurren en nuestros días— hechos tan tristes dentro de la comunidad humana porque la mujer tenía un valor social concreto y era respetada entre los pueblos antiguos, muchas veces, más que el hombre.

Los datos interesantes sobre nuestros primates son estos: La manera de ganar un favor sexual futuro de la hembra hace a los machos desplegar cantidades asombrosas de energía para complacerla y mimarla. Sin embargo, no tienen asegurado el objetivo, ni siquiera aquellos que dominan en el grupo. La hembra elige su compañero. La mayoría de los adultos machos se queda sin hembra por mucho tiempo. Un detalle que me hizo sonreír imaginando esa conducta entre los humanos: En algunas especies las hembras en celo son las que persiguen al macho que desean, y con su intensidad erótica lo incitan y lo invitan a copular varias veces con ella.

Pero la sorpresa mayor fue descubrir a los bonobos que, dicho sea de paso, no sabíamos que existían hasta el 1933. Estoy casi segura de que, si competimos con los bonobos, perdemos por amplio margen si hablamos de placer sexual y logros de paz en el grupo. Estos chimpancés pigmeos, los bonobos, tienen conductas sociales muy simpáticas, pero su sexualidad puede asombrarnos aún más.

Nancy Thompson-Handler fue la pionera que los estudió en Lomako, República de Zaire, entre el río Zaire y Kasai en los años 80. Resulta que estos monitos son los únicos, aparte del hombre, con prácticas sexuales dirigidas al placer. Copular no tiene entre ellos un fin reproductivo. Sus actos de amor están vinculados con ofrecer y recibir complacencia. Los bonobos no esperan el celo y están haciéndose el amor todo el tiempo... (...)" 
Pueden leer el artículo entero clicando aquí

Visto lo visto sobre la evolución de la vida en este planeta nuestro, y visto lo que hemos hecho con eso que llamamos conciencia de realidad y de nosotros mismos, tal vez, la fórmula evolutiva adoptada por algunos cefalópodos y peces de “crecer rápido, desovar y morir pronto” no sea tan pobre ni desacertada, siempre que prefiramos seguir en la quimera de estos autoengaños mortecinos y desperdiciar absurdamente todos y cada uno de los instantes que vivimos.

Y ¿cómo sería vivir despiertos y aprovechar y gozar de la vida? ¿Qué necesitaríamos hacer?

Sólo les diré que vivir despiertos sería instaurar un verdadero paraíso en cada uno de nosotros y en nuestra vida, y que hacer lo que sería necesario está al alcance de cada uno de nosotros, porque bastaría con que cada uno de nosotros se atreviera a pensar por sí mismo sin dogmas ni doctrinas, con respeto, con ética y estética, con solidaridad, sin egoísmos, ni etnocentrismos, ni egolatrías, ni adoraciones narcisísticas, ni falacias, ni aspiraciones a salvar o ser salvados, ni temores, ni de espaldas a la muerte –hecho natural que no tiene porque ser temido-, ni autoritarismos, ni fanatismos y con comprensión, dulzura, igualdad y fraternidad. Eso sería, quizá, la libertad. Pero, o no estamos "hechos" para ella, o, simplemente, nos gusta la esclavitud más que a un tonto un lápiz.

En fin, esta es mi personal y particular diarrea mental de hoy, mi particular sistema de creencias que no tienen porque hacer suyas, porque cada uno elige al fin y al cabo, el camino de vida o de muerte por el que desea andar, y la forma más idónea para calmar su cerebro.

¡Qué ustedes lo reflexionen bien y hasta otro día, en el que habrá más. Qué pasen un placentero fin de semana o vacaciones para los que se vayan, aprovechando la semana santa!.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: http://www.fuenterrebollo.com/Arboles/robles1.jpg

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Viernes, 14 de Marzo de 2008 12:39 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

06/02/2008

FILOSOFÍA CANINA

 

Buenos días, queridos lectores. Hoy y mañana vamos a tomarnos un tiempo de relax y reflexión tranquila para tomar distancia de la vorágine en la que nos quieren tener amordazados y maniatados los políticos para así poder mentir a sus anchas y contar historietas de infiernos o paraísos que ni ellos se creen, lo cual agota lo indecible. De modo que dejemos todo eso aparcado unas 48 horas –no desaparecerá, por desgracia- y démonos un tiempito para nosotros mismos.

Pensando en que les podía ofrecer para estos dos días, he recordado unas pautas de conducta llamadas “filosofía canina” que nos pueden venir al pelo. Creó que quien las ideó, debía ser una persona que había convivido largamente con perros, y había observado con rigor sus conductas, porque a mí, que siempre he gozado de la compañía de estos benditos animales, me parecieron muy exactas. Pienso que tenemos mucho que aprender de esta especie. Y pienso que, como dijera Thomas Edison, "El modo de valorar el grado de educación de un pueblo y de un hombre es la forma como tratan los animales".

Tal vez piensen ustedes que todo esto no es más que un antropomorfismo exagerado, pero quienes así piensen, seguro que no han convivido y estrechado lazos con perros. Porque si lo hubieran hecho no pensarían así.

Bueno, sin más preámbulo les dejo con estas 20 pautas que, en mi opinión, constituyen un buen guión de vida para adoptarlo y ponerlo en práctica:

“1.- Nunca dejes pasar la oportunidad de salir a pasear.

2.- Experimenta la sensación del aire fresco y del viento en tu cara solo por placer.

3.- Cuando alguien a quien amas se aproxima, corre para saludarlo/a.

4.- Cuando haga falta, practica la obediencia.

5.- Deja que los demás sepan cuando estén invadiendo tu territorio.

6.- Siempre que puedas toma una siesta y estírate antes de levantarte.

7.- Corre, salta y juega diariamente.

8.- Se siempre leal.

9.- Come con gusto y con entusiasmo, pero detente cuando ya estés satisfecho.

10.- Nunca pretendas ser algo que no eres.

11.- Si lo que deseas esta enterrado, cava hasta encontrarlo.

12.- Cuando alguien tenga un mal día, guarda silencio, siéntate cerca de el/ella y trata de agradarlo(a).

13.- Cuando quieras llamar la atención, deja que alguien te toque.

14.- Evita morder por cualquier problema.

15.- En los días cálidos, acuéstate sobre tu espalda en la hierba.

16.- En los días calientes, bebe mucha agua y descansa bajo un árbol frondoso o en tu rinconcito preferido.

17.- Cuando te sientas feliz, baila y balancea tu cuerpo.

18.- No importa cuantas veces seas censurado, no asumas ningún rencor y no te entristezcas... corre inmediatamente hacia tus amigos.

19.- Alégrate con el simple placer de una caminata y mantente siempre alerta pero tranquilo.

20.- Da cariño con alegría y deja que te acaricien.”

Autoría desconocida. Extraído de la web “Tonterías.com”

Fuente: http://www.tonterias.com/tonteria.php?idtonteria=2287&f=8

Imagen: Linda y Lioba, fotos de mi archivo personal. Pasen el ratón por encima de la imagen y verán a mis dos tesorotes. ¡Me han enseñado tanto!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Miércoles, 06 de Febrero de 2008 13:20 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

01/02/2008

A VUELTAS CON LA HIPOCRESÍA

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Bueno, ya estoy de vuelta. Confieso que esta semana he tenido bastante aparcado al mundo y sus noticias, pero, de refilón, me han llegado algunos disparates, como por ejemplo, las declaraciones del Sr. Acebes, a tenor de la ilegalización cursada por el Gobierno a la Abogacía del Estado de los partidos ANV y PCTV. Pues bien, con todo respeto y cortesía, le sugiero al citado señor que tome fósforo a punta pala, porque se da la circunstancia de que, concretamente, en lo concerniente a PCTV fue él, siendo ministro de Interior, quien lo registró y quien permitió su legalización, ya que PCTV fue registrado -y quedó por tanto legalizado- en 2002, cuando el Ministerio de Interior era dirigido por Ángel Acebes y su secretario de Estado para la Seguridad era, precisamente, Ignacio Astarloa. Esa legalización se produjo con un informe de la Fiscalía que resultó «favorable» para su inscripción. Y a mayor abundamiento, PCTV siguió siendo legal hasta 2004, sin que en ningún momento dijeran nada en su contra nadie del Gobierno Aznar, ni siquiera después de la nefasta Ley de partidos y de la no menos nefasta ilegalización de Batasuna, llevada a cabo también por el Gobierno Aznar. De manera que si es cierto que el Gobierno actual ha actuado con un retraso que según Acebes nos costará a los españoles 1.000 millones de Euros, imagínense lo que nos viene costando desde 2002 cuando el citado exministro metió la gamba… Y a tenor de todo esto y de las declaraciones de Rajoy al respecto, diciendo que "este Gobierno ha tardado mucho en actuar e ilegalizar", si bien, ya lo saben, yo soy contraria a la ley de partidos, debo decirles que sí, pero que no ha sido este Gobierno, precisamente, quien "ha tardado", sino ellos mismitos y a pesar de haber sido los padres de la nefasta ley. Así que calladitos estarían más guapos.

¡Ay, estos amnésicos patológicos compulsivos e interesados, cómo pretenden liarnos! Aunque lo que hacen en realidad, no es liar a nadie, que ya somos mayorcitos para discernir las cosas, sino que se lían ellos mismos con esa bochornosa vara de medir que tienen, la cual postula, más o menos lo siguiente: todo lo que hicimos, hacemos y haremos nosotros es perfecto. Y nada de lo que hicieron, hagan o harán los otros es admisible, porque todo es y será un desastre, aún en el caso de que hagan lo mismo que nosotros.

Otra frase que me viene machacando las neuronas desde hace algún tiempo, es la del deseo de “unidad de los demócratas”, porque me pregunto ¿cuándo han estado los demócratas de verdad desunidos? A lo que es imposible que un demócrata se una, es a la sarta de manipulaciones demagógicas y ominosas de los integristas ultraconservadores de la derecha española, acogidos todos ellos –o casi todos- en el seno del PP y elevados –muchos de ellos- a líderes dirigentes actuales de esa formación política, cuyo fundador Manuel Fraga Iribarne, franquista de pro que lo fue, parece hoy un inocente moderado centrista, comparado con la actual dirección de su partido.

En fin, me había propuesto no volver a hablar de las mentiras, incoherencias, hipocresía y demagogia, en general, del PP; porque pienso que cuanto más se ponga en evidencia ese partido y su modus operandi, mejor para los ciudadanos responsables y para la democracia, porque así tendrán más claro a quien votar, y a quien no; pero es que hay cosillas que, aun siendo feliz, sublevan.

Esta semana de ausencia ha sido muy enriquecedora para mis intereses, ya que por fin he conocido el que, con muchas probabilidades, puede llegar a ser “mi lugar en el mundo” a partir de que venda mi vivienda y me traslade a allí, y deseo que sea pronto, pero ya les contaré en su momento.

Y, ahora, sin más preámbulo, les dejo con mi entrega de hoy que girará en torno a la hipocresía, aprovechando como introducción la noticia ya comentada y este corto fragmento de “El Principito”:

“...Tengo serias razones para creer que el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612. Este asteroide sólo ha sido visto una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco. El astrónomo hizo entonces una demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así. Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco obligó a su pueblo bajo pena de muerte a vestirse a la europea. El astrónomo repitió una demostración en 1920, con un traje muy elegante. Y esta vez todo el mundo compartió su opinión...” “El Principito”, de Antoin de Saint-Exupéry

Este fragmento del Principito me viene al pelo, porque cada vez que lo releo, siento una profunda tristeza; tristeza porque no sólo las personas mayores somos así, sino todas las personas en mayor o menor grado mostramos estas conductas. Tristeza, porque exigimos a los niños desde muy temprana edad este tipo de conducta –de alguna manera y metafóricamente, bajo pena de muerte. Mucha pena, sí, porque constituye el principio de su renuncia a su espontaneidad y a su autenticidad. Y sí, pena de muerte, porque matamos lo más valioso de ellos: su ser. Esta forma de hipocresía del “tanto tienes, tanto vales”, “tanto te pareces a mí y a mi cultura, tanto te valoro y te tengo en cuenta”, etcétera, etcétera, lo mamamos con los primeros biberones del lenguaje y llega a formar parte de nuestra piel en un grado tal que nos va convirtiendo en redomados hipócritas y prejuiciosos desde la cuna sin que lleguemos a olerlo.

La hipocresía puede adoptar muchas formas, a veces la disculpamos bajo la excusa de “mentiras piadosas”, y, francamente, no le veo la piedad por ningún lado al hecho de mentirle a nadie; ni siquiera en casos de extrema gravedad como cuando alguien sufre una enfermedad terminal. Pienso que todos y cada uno de los seres humanos tienen el derecho de saber que ocurre con su vida y el derecho a poder decidir sobre ella; así que me parece mucho más piadoso y compasivo ofrecer la verdad que “mentir piadosamente”, lo cual no quiere decir que debamos “soltar las verdades con exabruptos” porque el amor, la ternura, el respeto y la delicadeza no están reñidas con la verdad. Y si eso es así en casos graves, cuanto más en casos cotidianos y anecdóticos. Para nada estoy de acuerdo con frases como “ojos que no ven, corazón que no sufre”, antes pienso que ojos que no ven, tortazo que uno se arrea.

Otra forma de hipocresía muy común, es la de “vestir adecuadamente” para complacer; ya sea para conseguir un trabajo en una entrevista, para hacer acto de presencia en un acto social o para cualquier otra convención de esas que existen desde que Edmundo es mundo. Porque ¿qué es eso de vestir “adecuadamente”? ¿Quién establece lo “adecuado”? ¿Para qué se establece? ¿Con arreglo a qué? ¿Por qué? ¿Qué le quita o añade a lo esencial de la persona? ¿Le da más sabiduría, más eficacia, más bondad, más generosidad, más tolerancia, más respeto, más libertad etc. acaso? ¿Hace que la persona aparezca más alta o más baja, más flaca o más gruesa, etc.? Entiendo y acepto, sí, lo de vestir higiénicamente; pero lo de “adecuadamente” tengo que decir que me la trae al pairo. Nunca en mi vida lo he seguido y no por eso me he quedado sin trabajo, ni sin amigos, ni sin divertirme, ni sin compartir, ni sin nada de nada.

Y sin embargo, hay modos de hablar que incluso propician la hipocresía, en tanto y en cuanto uno se esconde tras ellos, verbigracia: hablar en segunda persona del singular o en primera del plural en lugar de hacerlo en primera persona del singular, cuando se está relatando algo de uno mismo; emplear expresiones cómo “quieres”, “te apetece”, etc. cuando quien quiere o a quien le apetece, es a uno mismo. En ambos casos se vuelca la responsabilidad en el otro utilizando un rebusque hipócrita que es, en la mayoría de los casos inconsciente, quedando los interlocutores enredados el uno en el deseo del otro sin ni siquiera apercibirse de ello.

Por último, citaré la hipocresía manifiesta y demagógica de la Conferencia Episcopal Española y su obcecación a dedicarse a hacer política; que digo yo, ¿por qué no crean un partido político cuyo nombre podría ser C.F.V. (Clérigos Fanáticos Vaticanos) o algo así? Pero esto ya lo comento en el post que a continuación les dejo hoy también.

Bueno, sobre la hipocresía, ¡habría tanto que hablar!, pero voy a dejarlo aquí y así ustedes podrán agregar más cosas en los comentarios para un mayor enriquecimiento de todos.

¡Que tengan un buen día!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: http://www.madrimasd.org/revista/revista8/imagenes/ConOtroAire.jpg

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Viernes, 01 de Febrero de 2008 14:09 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

24/01/2008

SOBRE EL ABORTO

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Dado la “Caza de Brujas” abierta por el ala ultraconservadora dominante de la Iglesia Católica y del Partido Popular, creo conveniente manifestarme del siguiente modo:

En primer lugar unas aclaraciones sobre el periodo prenatal:

Periodo zigótico:
Se inicia en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el huevo o zigoto. Este comienza entonces a dividirse y subdividirse en células y aumenta de tamaño hasta formar el embrión, que al final de la segunda semana se arraiga en el útero.

Periodo embrionario: Dura unas 6 semanas, en las cuales el embrión se divide en tres capas que se van diferenciando hasta formar el esbozo de los diversos sistemas y aparatos corporales. El periodo prefetal, hasta la culminación del embrión es de unas 9 a 12 semanas en total. A partir del la semana 12 se inicia el periodo fetal en la que el feto tiene ya definida la forma de un ser humano. Lo cual no equivale a decir que tenga instaurada la conciencia de sí y de especie.

Periodo fetal: va de la semana 12 a la 38/40 o término de la gestación. Este periodo puede subdividirse en dos partes si lo consideramos desde el punto de vista de la viabilidad. Se entiende por feto viable, el feto que puede sobrevivir extrauterinamente, y, hoy por hoy, gracias a los adelantos tecnológicos de la biomedicina, en el mundo occidental se considera viable un feto a partir de la semana 24 y con un peso superior a 500 gramos. Por debajo de 500 gramos y de la semana 24 es imposible, hoy por hoy, la supervivencia del feto fuera del útero materno.

Pero a todo esto me gustaría añadir las palabras de Julio Muñoz Rubio, Doctor en filosofía de la Universidad de Barcelona, que he tomado de “La Jornada en ciencia” en la URL :

http://ciencias.jornada.com.mx/foros/despenalizacion-del-aborto/
opinion/segunda-sesion/el-discontinuo
-desarrollo-embrionario-fetal

y que transcribo seguidamente:

El discontinuo desarrollo embrionario-fetal

En el largo y recientemente reavivado debate acerca de la despenalización del aborto, hay un único argumento que históricamente han esgrimido quienes se oponen a tal despenalización: La vida humana comienza desde el momento de la concepción, es decir, desde la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. A partir de ahí, se dice, tenemos ya un ser humano. En la medida en que el aborto acaba con la vida de ese ser, debe considerársele un homicidio con todas las agravantes. Desafortunadamente para sus defensores, y a pesar de sus continuas invocaciones al saber científico, este único argumento carece de las más elementales bases científicas para ser defendido. Me propongo en este escrito hacer una refutación del mismo desde una perspectiva epistemológica.

Uno de los más antiguos y arraigados principios ontológicos, al menos del mundo occidental, es el principio de continuidad, el cual establece que todos los entes y procesos del universo están ordenados desde los más simples hasta los más complejos de manera que no existen saltos en ella. El filósofo G. W. Leibniz explicó este principio, a fines del siglo XVII con la sentencia: “Natura non facit saltum”, es decir, la naturaleza es una continuidad en la que no se admiten cambios cualitativos entre las entidades que la forman.

Expresión clara de este principio de continuidad en el inicio de las ciencias de la vida, fueron las teorías de la preformación y de la preexistencia, ambas defendidas a inicios del siglo XVII. La primera de ellas expresaba que el desarrollo es un simple crecimiento mecánico de una miniatura preformada en el organismo progenitor. La teoría de la preexistencia, por su parte, afirmaba que el germen de las parte preformadas ha sido creado por Dios desde el inicio de los tiempos y conservado en ese estado hasta el momento de su desarrollo. Ambas teorías, a fin de cuentas, van a sostener que durante el desarrollo del embrión y el feto, todas las partes que van a constituir al nuevo ser, después de los 9 meses de gestación, estarían ya presentes en miniatura desde el inicio del desarrollo.

Desde luego, con el paso del tiempo, estas teorías del desarrollo embrionario han sido desechadas por falta de evidencia a su favor. Hoy sabemos que en general en los procesos de la vida, existen verdaderos saltos cualitativos, es decir, procesos en los cuales el resultado final no puede ya ser analizado ni comprendido de acuerdo con las leyes y principios que permiten comprender los estados iniciales del proceso. No es que estas últimas desaparezcan, sino que a ellas se necesita agregar otras que son las que propiamente explican todo aquello que aparece al final de un proceso de cambio, desarrollo o evolución. Un ejemplo macroscópico de esto es el de la aparición de la vida. Por mucho que nos esforcemos en explicar a los seres vivos como entidades físicas, lo que desde luego lo somos, tenemos que recurrir a niveles de explicación nuevos y particularmente útiles para entender a un ser vivo.

Esto es exactamente lo que sucede con el desarrollo embrionario-fetal de un ser humano, el cual está caracterizado, como todo proceso en el mundo vivo, por discontinuidades, rupturas y cambios de cantidad en cualidad. Las propiedades de un óvulo y un espermatozoide, no son las mismas que las de un cigoto, es decir las del óvulo fecundado, lo cual es claro tanto para defensores como para enemigos de la despenalización del aborto. Pero hasta ahí llega el acuerdo, porque estos últimos no parecen conocer ni lo más elemental acerca de lo que ocurre con el óvulo fecundado hasta el momento del parto. Las fases de mórula y gástrula, que son las primeras del desarrollo embrionario y en las que no hay más que un cúmulo de células indiferenciadas, es distinta cualitativamente a la del cigoto, por cuanto que se trata de una multitud de células con cierto arreglo interno distinto al que había en el óvulo fecundado, pero esa masa de células es sólo eso y no un ser humano. Lo mismo se puede decir del inicio de la diferenciación celular, a partir de la etapa de la blastulación. Las células que a partir de ese momento integran a un feto, ordenadas en capas, ya muestran un grado creciente de diferenciación, pero siguen siendo otro cúmulo celular cualitativamente distinto al de la mórula y la gástrula. En ninguna de estas etapas la entidad que se encuentra en el vientre materno, tiene conciencia de sí ni mucho menos una independencia con respecto a la madre.

Es claro que los enemigos de la despenalización del aborto, personas cuyo nivel de preparación es muy bajo, atadas a dogmas y creencias de índole religiosa y que rechazan todo tipo de argumentación racional, afirman sin más que no sucede nada nuevo desde ese momento hasta el nacimiento del nuevo ser, de hecho el nacimiento lo reducen a la mera expulsión del individuo del vientre materno ¿Qué sucede durante los 9 meses en que permaneció dentro? Según estas personas, retrotrayéndose a las teorías del siglo XVII del preformismo y la preexistencia, no sucede nada, todo se encuentra en miniatura desde el momento de la concepción y lo único que tiene que suceder es que crezca, es decir, se concibe falsamente un continuo en el proceso de gestación de un ser humano.

Es frecuente entre este tipo de personas escuchar la invocación que hacen a la sensibilidad del feto y a sus movimientos para chantajear a la sociedad con el “argumento” de que ese nuevo ser tiene ya siente y sufre. Toda célula, feto y todo organismo exhiben respuestas a los estímulos físicos, químicos o biológicos del medio. Si el aborto ha de ser calificado de asesinato, en atención a la sensibilidad del feto a estímulos del exterior, entonces nuestros estimados anti-abortistas, bien harían en presentar algún proyecto de ley para castigar con cárcel a aquellas personas que se atrevan a arrancar las flores de girasol del resto de la planta, pues tienen una sensibilidad a los rayos luminosos que les permite orientarse hacia su fuente (el Sol, por ejemplo). Pero entre el fototropismo de una flor, los movimientos meramente mecánicos de un feto en respuesta a estímulos físicos y la conciencia y la independencia de un ser humano a partir del nacimiento median enormes discontinuidades, cambios de calidad, los cuales, los grupos y partidos ultraderechistas pretenden ignorar para imponer a la sociedad sus puntos de vista.

Sin embargo, la ignorancia nunca ha sido virtud, y puede suceder lo que sea en relación con la despenalización del aborto, pero la ignorancia y el desprecio por la libertad es y será una verdad incontestable. Como dijera John Lennon alguna vez: “Puedes vivir una mentira toda la vida/ lo que nunca podrás esconder son tus mutilaciones internas”

Hasta aquí las palabras del Dr. Julio Muñoz Rubio, que hago mías salvo en lo siguiente:

No es del todo cierto que todas las personas antiabortista sean ignorantes y sin conocimientos científicos, ya que se encuentran muchos biólogos, médicos, filósofos y teólogos entre ellos, de manera que no puede hacerse una reducción del tema blandiendo sólo “la ignorancia” porque es incierto. Lo que si es cierto, es que todos los antiabortistas, ya sean científicos o no, parten de presupuestos religiosos dogmáticos morales, en los que están mezclados posicionamientos ideológicos, creencias creacionistas, y argumentos científicos no desprovistos de carga moral, además de una escoración fanática definida por el querer imponer sus planteamientos a todo el mundo. En todo lo demás, concuerdo absolutamente por lo expuesto por este filósofo.

En aras a la verdad científica y desde mi posicionamiento personal, desprovisto de planteamientos dogmáticos morales, cuando hablamos de vida nos estamos refiriendo a “lo que vive” y lo que vive, va desde la microscópica célula más elemental (una bacteria) hasta el organismo multicelular más complejo (un mamífero superior) pasando por el reino vegetal y el animal.

En cuanto al respeto por la vida, debo decir que los seres animales humanos, no nos caracterizamos, precisamente, por ser demasiado respetuosos con la vida, ya que lo mismo pisamos y deterioramos el césped, que talamos árboles para hacer madera y/o papel, matamos insectos porque son molestos y/o nos transmiten enfermedades, matamos focas y otros animales en aras del lujo y del egoísmo estético, criamos animales de todo tipo para comerlos, deterioramos diferentes habitats naturales ya sea para explotarlos o para nuestro recreo, que sacrificamos y torturamos animales de todo tipo para investigar enfermedades y/o modos de mejorar nuestra calidad de vida. La especie humana es la especie depredadora más cruenta y más cruel que existe –y a veces irracional- de toda la cadena evolutiva animal. Y por más que los antiabortistas clamen al cielo horrorizados con el aborto, desde planteamientos religiosos y etnocéntricos, nada les impide inferir torturas, declarar guerras, producir masacres y genocidios etc. por lo que la doble moral y la hipocresía domina todos los planos del tan traído y llevado respeto a la vida.

Y volviendo al aborto, en mi opinión sólo cabe hablar de “niños” o de “bebés”, después de un alumbramiento de un feto viable que ha sobrevivido y nunca antes, por lo que hablar de “asesinato de niños” o de “niños triturados” refiriéndose a los abortos, es una macabra manipulación especuladora de quienes usan esos términos o similares, dirigida a fortalecer con tales falsos argumentos sus posiciones. Esto es, una deshonesta e interesada manipulación hipócrita del hecho. Sin embargo, y desde la verdad incuestionable de que hace falta la participación no sólo de la mujer, sino también del varón para una concepción, pienso que en la decisión de abortar o no, debe también contarse con la opinión del varón, salvo en los casos de violación, ya que no es algo que ataña sólo y exclusivamente a la mujer y al derecho que ésta tenga sobre su cuerpo; y dicho esto, decir también que estoy a favor de una ley de plazos con aborto libre, gratuito y cubierto por la sanidad pública, dentro del plazo que se acuerde, que integre además a los supuestos que se recogen en la ley actuelmente en vigor. Pienso también, que hablar de "derechos del feto" en este caso, es otra manipulación perversa de los antiabortistas, ya que, en la ley española, únicamente tienen derechos los neonatos que han sobrevivido 24 horas.

Por último, quisiera concluir estas reflexiones sobre el aborto con uno de los aspectos que constituyen la mayor diferencia entre las personas proclives a la normativización del derecho a abortar en forma de ley, y las personas que se oponen a ello. Este aspecto es la tolerancia y el respeto al libre ejercicio de la libertad de conciencia. Las primeras son tolerantes y respetuosas con la libertad de las personas y su derecho a acogerse a los derechos que tienen y que las leyes les brindan; mientras que las segundas, se mueven de un modo intolerante y dogmático orientado a hacer de sus creencias el único cuerpo de verdad absoluta posible y a imponer dicho cuerpo de verdades absolutas a la categoría de leyes inquebrantables para toda la humanidad, vulnerando la libertad de las personas a todo derecho que se oponga a esas verdades. Y esto es así, no sólo con el aborto, sino con el divorcio, el matrimonio entre personas de un mismo sexo y otros muchos aspectos de las vidas de las personas. Tener derecho a lo que sea, no supone en ningún momento la imposición de tales derechos a quienes no quieran acogerse a ellos. Sin embargo, las personas intolerantes y dogmáticas, no sólo no quieren acogerse a los diferentes derechos, si no que pretenden impedir al resto de personas a que lo hagan, movidas por el deseo de imponer –bajo los motivos que sean- su pensamiento único a modo de cruzada.

Y, finalmente, decir también que las manifestaciones de "yo no abortaría, pero..." si bien pueden situarse en posiciones intermedias entre los grupos referidos, me parecen carentes de sentido y muy especulativas sobre futuribles ; ya que es muy difícil saber que se haría llegada una situación dada; tan difícil, que muchas de esas personas embarcadas en la cruzada del pensamiento único contra el aborto o el divorcio o cualquier otro tema, llegado el momento de haberse visto afectadas por el hecho en concreto, se han acogido al derecho en cuestión a la vez que seguían militando en sus particulares cruzadas "anti" haciendo gala de una hipocresía y una doble moral absolutas.

Esto es lo que yo pienso, y disculpen lo largo del artículo.

¡Que pasen un buen viernes!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Jueves, 24 de Enero de 2008 19:59 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

17/04/2007

DISQUISICIONES MIENTRAS CAMINO...

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A nada ni a nadie debe rendirse culto. Lo divino, de existir, reside, en el latido profundo del universo y del cosmos, y constituye el corazón de la vida. Cuando buscamos lo divino en deidades inventadas por los humanos, es decir, por nosotros mismos, invenciones producidas por nuestros miedos, por nuestra sed de transcendencia, por nuestra necesidad de mitos y de ritos, nos mostramos tan necios como si buscáramos tesoros en un estercolero.

El único método válido que conozco, para alcanzar la serenidad integral y una unidad armoniosa del ser es el que cada ser humano realiza con su esfuerzo y su trabajo, volcado en la entrega y el servicio de la humanidad.

El día en que consideremos igual de sagrados al campo, a las ciudades, a las personas, a los animales, a las plantas, al aire, a los mares, a las montañas, a los bosques, a las cimas y a las simas, a los cielos, a los cuerpos celestes, a todas las aguas y a todas las cosas que a los santuarios, ya no necesitaremos ni a lo sagrado, ni a los sacerdotes que lo consagran. Pero mientras sigamos creyendo en la separación entre lo sagrado y lo profano, y en el poder de los sacerdotes para consagrar, seguiremos caminando ciegos y desvalidos sobre la tierra, esparciendo odio y rencores por doquier.

Aunque todo en este mundo se empeñe en hacerme creer lo contrario, nada ni nadie podrá separarme de la única certeza que tengo: El ser humano es el dueño de su vida y de su muerte; lo qué hace, es lo qué es; y lo único que nos separa de ello es no creerlo. Y esta certeza me lleva a una conclusión irrenunciable: La transformación de la humanidad sólo es posible a través de la propia transformación. Ese es el más preciado don que poseemos, el de la propia transformación.

Cuando se camina de cara al sol, nuestra sombra se proyecta detrás. Si caminamos de espaldas al sol, veremos nuestra sombra proyectada delante. Sólo caminando en lo más oscuro de la noche y cuando el sol alcanza su zénit carecemos de sombra… Media noche y medio día, he ahí la dualidad de la sabiduría.

Carmen Moreno Martín

Alias Hannah

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Martes, 17 de Abril de 2007 01:18 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

07/04/2007

PREGUNTAS DESDE LA NADA

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Los pensamientos y las palabras que los grandes sabios de la humanidad nos han ido dejando a traves de milenios, constituyen enseñanzas claras y simples que se convierten en difíciles y problemáticas cuando tratamos de hacer de ellas religiones y normas. Son palabras y enseñanzas vivas que no pueden ser aprosionadas en marcos institucionales estrechos y muertos, al igual que tampoco pueden aprisionarse los cielos ni los océanos. ¿Por qué, entonces, en lugar de tenerlas como mojones de los caminos que transitamos, para mejor alcanzar las metas, las convertimos en obstáculos y barreras de separación entre los humanos?

Hoy, como hace siglos, seguimos a vueltas con lo de la separación “Iglesia” y Estado. Por estado es lógico que sí el debate es en nuestro país, entendamos “Estado Español”, pero ¿por qué por “Iglesia” entendemos todos necesariamente “Iglesia Católica”? ¿Sí será por aquello de que al igual que España quería imponer que “es una grande y libre”, la Iglesia Católica se empeña en acuñar que “es única santa y verdadera”?

Casi todos los “dioses y santos” de todas las religiones, proclaman el amor al prójimo… ¿Por qué entonces los representantes de las religiones hacen lo contrario extrayendo lo peor de sus fieles, esto es el menosprecio por el prójimo y el odio?

¿Por qué es tan frecuente entre nosotros los humanos tener varias “éticas y morales” para aplicar y hacemos uso de una ética y moral determinada para cuando se trata de los demás, y de otra muy distinta para cuando se trata de nosotros mismos o de nuestros grupos de referencia?

¿Por qué a los humanos se nos da tan bien apreciar briznar microscópicas de paja en los ojos ajenos, mientras que para nada vemos las enormes vigas que se alojan en nuestros propios ojos?

¿Qué rara naturaleza fascinante tendrá la mentira que todos la usan pero nadie acepta haberla usado?

¿Por qué nos gusta tanto decir lo contrario de lo que pensamos y hacer algo distinto de lo que pensamos, decimos y sentimos?

¿Por qué, si amamos la vida, sembramos la destrucción y la muerte?

¿Por qué nos convertimos en sembradores de oscuridad si tanto nos gusta la luz?

¿Por qué perdemos la vida detrás de las grandes y gloriosas causas, mientras dejamos una y otra vez escapar lo esencial de cada instante?

Finalmente, me pregunto por qué los seres humanos ponemos tanto empeño en ir de abismo en abismo, directos al ocaso… ¿Sí será por qué no sabemos elevarnos y volar como las aves, mientras que sí sabemos arrastrarnos como los gusanos?

Las respuestas, como decía nuestro “Hermano Lobo: Auuuuuuuuhhhh… la semana que viene si Dios quiere.” Aunque intuyo que el lobo que desde nuestro interior debiera responder, lo tenemos, sino muerto, amordazado… Y de Dios, para qué vamos a hablar...

Carmen Moreno Martín

Alias Hannah

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Sábado, 07 de Abril de 2007 13:57 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

21/03/2007

REFLEXIONES SOBRE EL SER Y EL PARECER

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Para mejor adentrarnos en las reflexiones que les propongo hoy, comenzaré por contarles  un cuento, cuya autoría, lamentablemente, desconozco:

"Un cacho
rro de león de pocos días se perdió de su manada y fue encontrado por una manada de puercos. La mamá puerca adoptó al leoncillo quién creció creyéndose ser un puerco, viéndose a sí mismo como un puerco y comportándose en todo como un puerco.

Pasaron los años y un día el león ya adulto se encontró con Ari, un anciano y sabio león perteneciente a aquella manada de la que procedía nuestro amigo y se había perdido. El pobre Puerco-león casi se muere del susto y del miedo a ser devorado. Todo su cuerpo temblaba como una hoja seca al viento. La ansiedad y la angustia le impedían respirar y el corazón galopaba en una  veloz y loca carrera hacia la muerte; sus ojos estaban nublados por el pánico y todo él se hallaba al borde del desfallecimiento. Ari, percibiendo la lamentable situación del pobre Puerco-león le dijo: -No temas joven amigo, no voy a causarte ningún daño; además, ¿por qué tanto terror sí eres un león como yo?  A lo que el Puerco-león, ya algo recuperado tras comprobar que no iba a ser sustento de Ari, respondió enérgicamente: -¡Oh no, yo no soy un León, yo soy un Puerco! ¿Acaso estás ciego? ¿No me ves?… y siguió defendiendo lo que creía su identidad mientras pasaba por diversos estados de angustia, pánico y dolor, hasta que Ari, ese sabio y venerable león, recordando aquel tierno leoncillo de días que se perdió de su manada comprendió lo que le ocurría al pobre Puerco-león y le dijo: -Ven conmigo, joven amigo, ven a que nos reflejemos en las aguas limpias y autenticas para que descubras tu verdadera identidad. Fueron los dos y al mirarse el sorprendido, dolido y temeroso animal y constatar que era en todo igual a Ari, vio como había vivido y se había tenido como un Puerco cuando en realidad era el Rey de la selva. Y ya acorde su vida y su mente con su realidad, sintió un profundo dolor no sólo por todo lo que había vivido y se había perdido, sino también por tener que abandonar aquella manada de puercos y tener que abandonar su propia imagen de puerco, con la que había sobrevivido, con la que se había defendido y a la que se había apegado como su única posibilidad.”

Este cuento nos ilustra lo importante que es el despojarnos de falsas imágenes sobre nosotros mismos y lo importante que es el aceptarnos tal y como somos, seamos como seamos.

Despojarnos de falsas imágenes, de corazas y máscaras es un arduo que dista mucho de ser fácil y placentero. Es obvio que deshacer la estructura que tan eficazmente construimos desde la más tierna infancia, la estructura que nos ayudó a sobrevivir cuando carecíamos de casi todo, y con la que tan eficientemente nos hemos defendido y separado de la vida tiene forzosamente que suponer valentía, decisión, voluntad, esfuerzo, constancia, disciplina, tenacidad, firmeza y otras muchas cosas que comúnmente pensamos no poseer, cayendo en una auto-complacencia e “idolatría” –adoración de todos esos roles, identidades y escenarios aceptados: adoración de los falsos yo que nos conducen al abandono. Irremediablemente sentiremos entonces un agudo dolor, además de ansiedad y angustia. Pero no hay que decaer, ya que el dolor, el miedo y la angustia no son debidos a lo que se obtiene, sino a lo que se pierde. Y justamente es lo que se pierde lo que nos mantiene como esclavos y prisioneros de la represión, de la ignorancia y de las falsas creencias sobre nosotros mismos.

Una vez desnudos ante nuestros propios ojos, comprobaremos que ni somos tan malos, ni tan buenos como creíamos; que somos unos seres humanos preciosos y llenos de recursos; que somos frágiles, vulnerables, débiles… y que justamente por eso, podemos ser flexibles y fuertes; porque no son las rigideces lo que nos hacen fuertes, sino la flexibilidad, la tolerancia, la aceptación, tanto con nosotros mismos como con los demás. Las creencias omnipotentes sobre nuestro ser y estar, nos aíslan, nos recubren de un manto de soberbia y  pedantería que actúa en quienes nos rodean como el DDT para con los insectos, y nos hace residentes de la soledad sin remedio.

De modo que una cosa es el ser y otra es el parecer, cosa eso del parecer que tiene más que ver con el tener y el hacer. En mi opinión, las máscaras y corazas -cosas del parecer-  son todos los roles y escenarios con los que nos identificamos y confundimos creyendo “a pie juntillas” que eso y sólo eso somos nosotros. Esos roles y escenarios “aceptados” fiscalizan, comprimen, constriñen y sojuzgan todo cuanto en realidad somos, hacemos, decimos y pensamos, negándonos el camino hacia el crecimiento y hacia la luz de lo que realmente somos. La energía que queda bloqueada en esas máscaras produce los bloqueos y corazas en el cuerpo trazando caminos de somatizaciones e insuficiencias. Máscaras y corazas componen todas las falsas  “creencias” sobre nosotros mismos, velando nuestro verdadero ser, sea el que sea, a la vez que  articulan nuestra confusión de identidad e identidades con las que en realidad nos defendemos de “presuntos ataques reales y/o imaginarios” que bien pudieron existir, o pudimos leer que existían en el pasado remoto de nuestra tierna infancia, pero que ya no existen en nuestro presente ni mucho menos en nuestro futuro. Pero seguimos leyendo la realidad con los mismos miedos y seguimos respondiendo con los mismos patrones infantiles quemando, malgastando y perdiendo inútilmente nuestra energía. Entretanto, todo lo que rechazamos –conscientes o no- configura el reino de la sombra donde yace dormida la Verdad, esto es, nuestra propia esencia.

Así pues, sólo existe un camino hacia la armonización del ser, y este camino pasa por desnudarse y redescubrirse. Ese es el camino hacia el auto-conocimiento y  la expansión de la consciencia que posibilita armonizar “el ego” y, al ir alumbrando  las máscaras y corazas, iluminar simultáneamente la sombra. Ahora, a ustedes les toca decidir: seguir cargando con máscaras y corazas o ser ustedes mismos...

¡Que tengan un buen día!

Carmen Moreno Martín
alias Hannah

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Miércoles, 21 de Marzo de 2007 17:34 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

07/01/2007

LO SABEN HASTA LOS GATOS...

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En la segunda epístola de Pedro (nuevo testamento) podemos leer: "(…)…un día para el Señor es como mil años, y mil años como un día." Y puede que así sea y que ese Señor Dios en el que yo no creo, siga descansando plácidamente en ese séptimo día de “reposo” que se tomó, después del esfuerzo de la creación; que mejor hubiera sido que hubiera descansado desde que nació, y no hubiera creado nada de nada; que vaya entuerto de obra que salió de sus omnipotentes manos…

Pero bueno, a lo qué iba, para él un día dura mil años pero para nosotros, simples mortales, un día nos dura de sol a sol. En el trópico, las horas de luz son las mismas que las de oscuridad: 12 y 12. En nuestras latitudes, depende de la estación: las horas de luz son más que las de oscuridad en verano, mientras que en invierno sucede al revés y la oscuridad nos envuelve. Algunos creerán que nuestro invierno dura tres meses, pero si por nuestro invierno entendemos el invierno de la humanidad, le ganamos a dios, porque nuestrol invierno viene durando más de un millón de años; esto es, que nos dura y dura, desde que existimos cómo especie.

Y aquí estamos, vivos en este valle de tinieblas de nuestros actos aviesos y descabellados que sólo se ven capacitados de apuntar a la destrucción. ¿Qué no? ¡Miren!: basta que inventemos algo –lo qué sea- para el bien de la humanidad, para que más rápido que inmediatamente, a alguien se le ocurra que el invento en cuestión sirve también para el divertido espectáculo de destruirnos unos a otros. Y eso, lo saben hasta los gatos; si hasta esos dos gatos que nos miran con perplejidad desde la imagen que ilustra este texto, están convencidos de ello. Y así vamos, generaciones y generaciones, a oscuras; por la frialdad del desamor y de la noche, atravesando valles y montes de tinieblas; incapaces de encontrarnos, solidarizarnos y amarnos.

Mísero destino el nuestro, el que construimos entre todos, cegados a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad. Cómo el destino que le hemos deparado a esas dos pobres criaturas ecuatorianas, que llegaron a nuestros valles cargados de ilusión, para labrarse un futuro digno, y los hemos cortado de cuajo del mundo de los vivos. Ya, ya sé; ha sido la ETA, esa banda de desaprensivos que matan ¿para qué y por qué? Pues para cubrirse de lodo y de infamia, y porque no tienen otro fin que la muerte en sus renegridas almas; sí, ha sido la ETA, pero también nosotros; porque cada vez que la violencia despedaza a un ser vivo, de algún modo, también contribuimos a ello y somos responsables de ello, aunque no sea nada más que por nuestra indiferencia y nuestra negritud.

Lo mismo puedo decir de esas más de 8.000 personas tragadas por el mar en su empeño por llegar al espejismo de riqueza y abundancia de este norte rico en el que vivimos, rico en metal y pobre en luz y en amor, pobre en solidaridad y en esperanza… Y exactamente igual de la pobreza que avanza sobre la tierra, tal como lo hace el desierto y la sequía, matando a millones de seres cada año… Igualmente puedo decir de las guerras, de todas ellas… Y de todo cuanto asola a ese sur pobre que muere y muere, y nosotros con él.

Sí, ese Dios -en él que no creo-, sigue placidamente reposando en ese su séptimo día, de esa su aberrante creación, y, tal vez, cuando despierte, viendo el pedazo de fiasco que le ha salido-después de todo, no debe ser tan perfecto-, la borre de uno de esos dichos de los suyos: -“¡Bórrese el universo!”- Y, ¡zaz!, la nada recobrará su estatus anterior al Big Bang… Todo es posible, pero para mí esto no deja de ser una leyenda más de las que la humanidad se ha inventado para descargarse de responsabilidades y de culpas; porque para borrarnos de la existencia y llevar al universo a su estatus anterior al Big Bang, no necesitamos dioses; nuestra capacidad destructiva nos basta; lo sé. Como también sé, que nuestra capacidad de bondad, de amor, de solidaridad, de esfuerzo, de trabajo, supera a la de todos los dioses inventados, por más que nos empeñemos en ocultarla y mantenerla a buen recaudo, no sea que se nos vaya a gastar...

La cuestión, la eterna cuestión es: ¿Cuándo nos dará la gana de abandonar la destrucción y el odio y activar esa capacidad infinita de amar? Dejo a cada cual con la respuesta, con su respuesta; porque la respuesta existe y habita en nuestro corazón. Sólo depende de nosotros y de nuestra voluntad y esfuerzo –depende cada uno de nosotros- seguir transitando por el valle de las tinieblas, o empezar a caminar por el valle de la luz. En nuestras manos está la solución, no lo duden. En nuestras manos y únicamente en nuestras manos -y no en las de ese Dios dormilón y caprichoso para el que mil días es como un año y reposa en ese su séptimo día-, así que sí, en nuestras manos está el cambiar el mundo y el tomar decididamente las riendas de nuestra propia salvación; ¿lo haremos, o seguiremos en esta saga de destrucción y de odio a las que tanto apego perece que tenemos? Porque si no somos nosotros los que nos salvamos, los que salvamos nuestro destino y a nuestro planeta, nadie lo hará. Y eso es algo que también saben hasta los gatos.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Domingo, 07 de Enero de 2007 18:57 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

29/06/2006

SOBRE RECETAS, NORMAS Y LIBROS DE AUTOAYUDA

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A raíz de la publicación del libro "Las Máscaras del yo... o de Robot a Persona", son muchos los lectores que se dirigieron a mí con el ruego de que les indicara algunas reglas de carácter práctico para empezar a caminar en la línea que el libro apuntaba.

Mi escepticismo en los manuales y en las recetas -cuando se trata de seres humanos- hace crecer mi resistencia a dar consejos, normas o sugerencias de esta índole; resistencia que se incrementa cuando pienso que deben ser normas estándar y útiles para todos -¿hay dos seres humanos iguales?- De modo que debo confesar que no creo en ese tipo de normas y consejos; ya que sé muy bien que únicamente el convencimiento interno y personal, el propio compromiso en la acción, la decisión firme, y el esfuerzo continuado y constante pueden acercarnos al cumplimiento de nuestras metas, sean éstas las que sean.

Por otro lado, ya está la posibilidad de la terapia individual y grupal en cualquiera de los enfoques actuales, que en ningún momento exime del trabajo propio, pero si marca las pautas para un trabajo determinado y "a medida". Además, hoy en día existen mil publicaciones de las llamadas de "autoayuda" con tropecientas mil normas, pautas, modos de hacer, indicaciones, etc. ¿Para qué, entonces, voy yo a engrosar las existencias editoriales con más pautas y recetas? Mi experiencia me muestra que las pautas sirven de poco sin un ejercicio disciplinado, sin un ejercicio comprometido y constante, sin la decidida y perseverante acción de la voluntad, y todo eso en cualquier orden de la vida.

Lao Tse decía: "Nadie se convierte en jinete por mucho que hable de caballos" y un viejo refrán alemán reza "Ningún maestro cae del cielo" mientras otro, no menos sabio, adagio español nos recuerda que "A dios rogando pero con el mazo dando" y "Ayúdate, y te ayudaré"... y podría seguir así varias hojas.

Para empezar, un libro de autoayuda no ayudará nada a alguien cuyo estado precise de la ayuda de un profesional, y si puede suceder que su estado se agrave por autoengañarse con las posibles soluciones de los libros de autoayuda.

Otro espejismo en el que solemos caer con los libros de autoayuda, es el de pensar que la ayuda va a materializarse de una manera mágica e instantánea tan sólo leyendo el libro sin que nosotros tengamos que invertir ningún esfuerzo en "autoayudarnos", esto es, que creemos que el hecho de autoayudarnos consiste tan solo en leer más o menos atentamente lo que el libro dice, y ya está. Luego lo guardamos y esperamos que él, o los efectos, y las supuestas soluciones se nos "aparezcan" delante de los ojos como el Hada Madrina a Cenicienta. Y ya lo siento, pero por ósmosis simplemente no se aprende; es decir, que podemos leer y leer, pero sin el propio esfuerzo y el propio trabajo, no habrá lectura que nos cambie.

Leemos pues el libro en cuestión y decimos: ¡qué interesante!, ¡qué bueno!, ¡qué razón tiene!..., etc. Pero ¿cómo se logra, cómo se obtiene todo lo que ese libro propugna y promete? Y preguntamos de este modo, porque desde nuestra pasividad y minoría de edad, seguimos aguardando la receta mágica que nos saque de nuestra depresión, o del conflicto que sea, sin que pueda ocurrírsenos nada a nosotros mismos; y más aún, sin que tengamos que actuar, trabajar y esforzarnos ni un ápice en lograrlo. Confiamos que toda ayuda y solución vendrá de fuera de nosotros, que nos lo darán hecho y que, además, será fácil, rápido y poco costoso. En suma, como todo en nuestros días, “leight”. Y nos quedamos donde estábamos, porque no se nos ocurre que la obtención y el logro es algo que depende, no del libro, sí no de nuestro compromiso y nuestro esfuerzo, de nuestra voluntad y de nuestra constancia; y de la libertad que nos otorguemos para reconocernos en condiciones de autoayudarnos, o no; para reconocernos como necesitados de ayuda, o no; para reconocernos en los caminos de la enfermedad o en los de la salud…, o en ambos. Y, además, para reconocer que, en realidad, no hay que esperar una mágica y milagrosa acción externa que nos traiga la solución, si no que nosotros somos los únicos dueños, ejecutores y responsables de una tal acción. Por tanto la solución depende de nosotros mismos. Es tan simple como todo eso. Lo único que hay que comprender es que en lo que hacemos y decimos está la clave de los que nos pasa y de la realidad que nos rodea.

Y es que ciertamente, lo que pensamos y lo que decimos, estructuran nuestra realidad de un modo determinante, de tal manera que somos la consecuencia de lo que pensamos. Nuestro pensamiento es algo así como el sistema operativo de los programas que nos inducen a la acción; de modo que sí cambiamos el pensamiento, cambiará lo demás. Pero para cambiar el pensamiento, tenemos que cambiar primero las palabras que usamos para configurarlo y estructurarlo. Y si todo esto no bastará para aclarar que la llave de la puerta que conduce a las soluciones está en nosotros y que la solución, más que en leer, está en comprometernos con nuestras acciones; está también el hecho de que, cuando alguien desea, quiere y decide autoayudarse no necesita libros específicos de autoayuda; cualquier libro, cualquier situación, cualquier circunstancia que le arribe, le servirá de ayuda.

Autoayuda quiere decir que "yo me ayudo a mí mismo" por lo tanto, y para llegar a eso, quiere decir que yo me reconozco necesitado de una ayuda pero que, además, el tipo de ayuda que necesito, constato que puedo brindármela yo mismo. Esto es: yo soy responsable de ayudarme a mí mismo, en esto o en aquello, en lo que me descubro necesitado de una ayuda que yo mismo puedo darme. Y, créanlo, cuando se llega a ese punto, a ese estado, cualquier libro –hasta el código civil- es de autoayuda; y contrariamente, cuando uno cree que alguien de fuera debe guiarle, moverle, decirle como hacerlo, "ayudarle" no valdrá ningún libro por muy de "autoayuda" que sea.

Por lo tanto, permítanme que me abstenga de escribir guías y manuales, ni tan siquiera un libro de autoayuda, Y permítanme que siga escribiendo sobre la vida y los vivos espacios de encuentro con la propia mismidad y con la de quienes nos rodean. Qué siga escribiendo sobre temas que nos son propios, propios del ser humano y de su transitar para que podamos reconocernos como impulsores de nuestros propios motores, responsables de nuestros actos y constructores de nuestros propios destinos.


¡Qué tengan un buen jueves!


Carmen Moreno Martín

alias Hannah



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Jueves, 29 de Junio de 2006 00:23 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar

24/04/2006

PALABRA DE DIOS, TE ALABAMOS SEÑOR

20060412222942-146-w-3f5b571bea4bd.gifEscribía, hace días, sobre las contradicciones que se pueden apreciar entre las enseñanzas de Aquel al que la Iglesia católica apostólica romana dice seguir fielmente y el obrar de esta institución a lo largo de los tiempos. Hoy les invito a reflexionar sobre tres: el amor al prójimo, el juzgar y condenar, y sobre la riqueza y bienes de la iglesia citada. Podría recoger muchos textos, pero con los tres que a continuación transcribo será suficiente:

  “Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
    Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
   Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.
   Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
    Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;
    Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.
    Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.” Mr. 12:28 – 34.

“Y Jesús se fué al monte de las Olivas.
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á Él: y sentado Él, los enseñaba.
Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,
Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;
Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices?
Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.
Y como perseverasen preguntándole, enderezose, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.
Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra.
Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?
Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
Y habloles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.
Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.
Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.
Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie.” Jn. 8:1 -15.

Dijo Jesús: "Los zorros tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reposar su cabeza"  Mat. 8:19–20.

Estos tres pasajes de fácil comprensión son otras de esas grandes contradicciones que, a mi profano entender, tienen los que se autodenominan representantes exclusivos de Cristo  -y por ende de Dios- en la Tierra; esto es, El Papa de Roma y toda su jerarquía. E insisto en el hecho de que estos textos están tomados de los evangelios –de Marcos, de Juan y de Mateo respectivamente- que ellos reconocen como verdadera palabra de Dios y a los que supuestamente siguen desde que fueron escritos. ¿Sí? ¿Los siguen? Veámoslo:

Del juzgar y condenar: La Iglesia se cree ella misma y, por supuesto, a su Papa y su alta jerarquía, Santa y libre de pecado siempre y en todo momento. En consecuencia ella y sólo ella tiene el poder de tirar piedras contra los demás a diestro y siniestro. Y vaya si lo ha hecho y si lo hace; que desde que la iglesia católica existe como tal no ha hecho otra cosa que juzgar a todo aquel que no pensara como ella y condenarle como “hereje” excomulgándole, persiguiéndole, torturándole e inclusive matándole. Así durante siglos incluido el siglo XX durante el cual, la iglesia no era ya en sí misma la ejecutora, pero si su cómplice –véase sino el papel que desempeñaron las altas jerarquías eclesiásticas católicas con el nazismo alemán y sus crímenes, con el fascismo italiano y sus crímenes, y con el franquismo español y sus crímenes; con los dictadores argentinos y sus crímenes; con Pinochet y sus crímenes y un largo etcétera.

Reflexionen también la actitud tenida por Juan Pablo II y el actual Papa con la teología de la liberación y sus ideólogos o con tantos teólogos –por ejemplo con Teilhard de Chardin - y voces que intentaron e intentan reconducir el mensaje de Cristo.

Vean las guerras y santas cruzadas auspiciadas –cuando no emprendidas- por los papas de la iglesia católica para aplastar a paganos, herejes y disidentes.

Vean las crónicas de la llamada Santa inquisición y Santo oficio, con sus persecuciones y torturas.

Si tienen dudas pueden buscar por la red –incluso en páginas de la iglesia católica, que deben hacer lo mismo que con los evangelios-, y verán l