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TIEMPOS PRESENTES![]() Una etapa termina y otra comienza. Así son las cosas, unas acaban y otras empiezan, sin marcar límites ni pedir permisos; mientras la vida sigue su carrera hacia quién sabe que parte... ¿Cuál es el destino de la vida? La respuesta es superflua, puesto que la vida no necesita ni metas ni motivos puntuales para seguir. La vida es, en sí misma y para sí misma, su propio destino y fin. Y al final de los siglos y de los tiempos verán la luz de nuevo otros siglos y otros tiempos; aquí, sobre la Tierra, o sobre algún otro lugar galáctico, porque la vida no se agota ni en los cuerpos de tierra ni en los cuerpos de cielo. La vida, como el amor, es inagotable e imparable en su fluido. Fluido que, tal vez, se nos muestra como incomprensible, pero que es un fluir en el tiempo sin tiempo, un fluir lleno de sentido. La vida fluye en sí misma y para sí misma. La vida Es y es Ser. La vida es también seguir, y estar, y morir, y renacer. Sí, exactamente todo eso. Muertes y Renacimientos que no cejan. Porque la vida es en definitiva amor. Permanezco, pués, en el aprendizaje del arte de amar y de vivir, que de eso se trata; y todo en la medida que esta insoportable levedad del ser, o esta insufrible gravedad del estar, me lo permiten. En ocasiones, cada vez que la duda de la existencia reanuda su militancia en mi alma, vuelvo a preguntarme ¿dónde queda, en todo esto, el sentido del flujo de mi vida, de la vida?... Tal vez escondido en algún recoveco de estas líneas, o quizás en lo ignoto de nuestro transitar y en el asombro de los dolores y los gozos de cada tropezón. Pero aquí estoy, con estos conceptos del ser, estar y existir que, a "piñón fijo", llevo como atravesados en alguna parte de mi territorio, sin terminar de conseguir el mapa clave del asunto. En ocasiones uno llega a enredarse tanto en el pensar y en el sentir que termina por hacerse un lío y se queda "con el culo al aire" ante la posibilidad, entre creencia y certeza, de que "de eso que busca" seguro que ya no queda; que se agotó en algún momento de la lucha mientras uno sigue en la brecha buscando y tratando de crecer, caída tras caída y vuelta a estar de pie; sin perder nunca la sorpresa de cada amanecer y de esa especie de "chispa" inagotable de lo humano, como trasunto de lo divino. Sí, la vida es un territorio inexplorado del que no deben haberse editado aún todos los mapas, siendo el mejor de todos, ese viejo y apergaminado mapa de "Ser Humano” conócete a ti mismo". La verdad, debo concederme que cuanto más vivo más me asombro, más vulnerable soy, más aprendo, menos sé y más me permito equivocarme y seguir buscando. Siento que el alma no se me endurece con el tiempo y que a pesar de la decrepitud de la envoltura, sé que la vida es, y será, inagotable; aunque yo, en algún momento, deba afincarme en el reino de los muertos... O de los vivos. ¡Quién sabe!. Y el tiempo sigue su curso -¿o lo seguimos nosotros?- Esto del tiempo tiene también su miga. Pienso que lo insufrible del tiempo es que siendo ilimitado e indefinido se concreta y materializa en un espacio habitado por nosotros, mortales y finitos al menos en nuestra piel, que no en nuestra esencia; si bien esa esencia se me antoja a veces como alejada y difícil de "oler". Sin embargo, la olamos o no, el aroma es y permanece en cada uno de nosotros más allá del grado de atrofia "olfatoria" de cada uno. Así que vuelta a empezar, años por delante y años por detrás, con todo lo porvenir y todo lo vivido ya; porque lo que es quedar, quedaron muchas cosas que ahora puedo reencontrar y hacer por fin del todo mías; jirones que había sepultado y que eran de mi piel, de mis entrañas, de mi sangre... y que ahora - justo ahora - los puedo reincorporar, reconciliar y amar. Me desprendí de ellos creyéndolos desechos odiados y miserables. Ahora, en este eterno hoy que se abre a mis ojos radiante y virgen, lo abrazo todo y camino, paso a paso, logrando ser, vivir, estar y hacer, en esta cotidianeidad "del gota a gota" de la vida, que crece y en la que crecemos cada día. En este movimiento del ser, del sentirse, del vivir y del vivirse, para sí, por sí y para y por los demás, para conmoverse y transcenderse como un semejante entre y con los semejantes. De manera que aquí estoy de nuevo a vueltas con la existencia, en estos tiempos de presentes. Mi ayer apórico se debatía entre gritos de ¡Quiero ser médico! ¡Quiero ser mujer! ¡Quiero ser madre! ¡Quiero ser esposa! ¡Quiero ser libre! ¡Quiero ser ave! ¡Quiero ser agua! ¡Quiero ser mariposa! Gritos del ser entreverados y mezclados con los gritos del estar. Y ya veis, el cáncer, la espalda rota... Total -¡otra que total!-, aquí estoy otra vez, en mi ser de mujer, y con mis diferentes "estares", con alguna pincelada de poeta y de locura, siempre maravillada por la vida y por ese aroma de lo Esencial, que por suerte nunca me abandona, haciendo de mi estar de terapeuta -y de todo lo demás- una creciente humanidad. Tiempo a tiempo, espacio a espacio, instante a instante, sin perder ese tinte entre surrealista, idealista, ácrata, humanista, existencial, proletario y presocrático de mis años mozos. Que no en vano grité hasta la afonía para y por la libertad con Víctor Jara y muchos otros gorriones de la Tierra. Y... ¿Qué más? Pues también algo de desesperación y mucho de esperanza y de alegría, porque esto de lo cotidiano es, algunas veces, subsistir y pervivir; y otras, sencillamente vivir e ir creando y modelando la vida, quien a su vez nos crea y nos modela y remodela una y otra vez, incesantemente; y eso sí, sin olvidar que uno está sólo de paso. Desde hace algún tiempo, mucho tiempo, en ese ayer remoto y eterno también, y, a la vez presente del ayer y del hoy, me encontré -y ya no puedo reencontrarme ahí, ¡ah, las pérdidas!- escuchando a "mis pacientes" –lo de "mis" y "pacientes" es un decir- viviéndolos, sufriéndolos, acompañándolos, cargándolos a hombros, en mis hombros, bajando con ellos a sus abismos para descubrir sus monstruos, subiendo con ellos a la luz y a la alegría de vivir, sí, y ellos conmigo, mostrándome mis propios abismos y mis propios monstruos; aprendiendo juntos el sendero de la muerte y de la vida; Aprendiendo juntos en el proceso de desprenderse de omnipotencia y servidumbres; de corazas y máscaras; aprendiendo a caminar hacia el reencuentro de uno mismo y del semejante; dándonos la fuerza de la debilidad y la certeza de las dudas. Nunca le deberé tanto a nadie más. Nunca nadie me habrá hecho más mujer, más madre, más agua, más mariposa, más hermana, más hija, más sensible, más humana... Y en la apertura de este hoy, nuevamente aquí estoy: viva y en la vida. De nuevo en el presente. Extracto de mi libro “¿Dónde están las manos de mi alma?” Carmen Moreno Martín Alias Hannah Imagen: http://www.eclipseguy.com/trip_images/umbral_sky.jpg Comentarios » Ir a formulario
¡Qué pena que no esté publicado con lo profundo y bello que es!
Un beso Fecha: 06/11/2009 15:44. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Albert Camus: "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo." "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas." "Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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