ALGUNOS POLÍTICOS, LA DEMAGOGIA Y LOS DEMAGOGOS | Ser Rizomático

ALGUNOS POLÍTICOS, LA DEMAGOGIA Y LOS DEMAGOGOS

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Hipérbolo, fue uno de los demagogos más innobles de Atenas, desterrado por esa misma causa en cumplimiento de la ley del ostracismo, ilustra lo que es la demagogia y lo que hace un demagogo a las mil maravillas.

Ahora no estamos en campaña, aunque es difícil creerlo a juzgar por las encuestas que semanalmente nos ofrecen, pero bueno, en campaña o no, siguen habiendo mítines y declaraciones, de manera que  con la lejanía de comprometer nuestro voto, podemos analizar más friamente lo que nos transmiten los candidatos y candidatas  y, a buen seguro, podremos encontrar ejemplos varios de todo esto en sus arengas.

En todos esos brillantes y acalorados discursos de los entregados líderes, hallaremos todas y cada una de las técnicas que a continuación expongo. Es bueno tenerlo en cuenta y estar alerta para descubrirlo, porque nos conscierne a nosotros el discernir el grano de la paja, la demagogia de lo que no lo es. Y tenemos que discernirlo, dejando emociones a un lado y empleando el razonamiento lógico sí no queremos convertirnos en ciudadanos pasivos, esnortados, peleles y atontados, a los que –como casi siempre- se nos da gato por liebre, en parte por nuestra gran ignorancia y por nuestra propia y absoluta culpa al persistir en esa ignorancia, permitiendo que nos engañen a diestro y siniestro y sin ser capaces de salir de nuestra estulticia, como por ejemplo ese ¿líder? que decía no ser el Santo Job, pero que si se muestra como un gran demagogo y populista,  y que ha hecho "parir a los montes" tras su martes iluminatorio...¿Iluminatorio? En cierta forma sí, al menos de su escasa calidad de líder. Y aquí sin un mal "Ostracismo" que llevarse a la boca salvo esa oportunidad de voto cada cuatro años, ¡ah!, y de la reforma de la ley electoral ¿qué?  Ahuuuuuuu... El año que viene si Dios quiere, me temo...



En fin, sin más preámbulo, vaya lo dicho, y que ello nos ayude a discedrnir lo que sería una información veráz de lo que tan sólo son
planes, programas y proyectos de cada candidato al servicio de su codicia por el poder en una competición encarnizada para ver quien alcanza una mayor puntuación para que le sea aplicada la citada ley del ostracismo.

Me disponía a contarles lo que es la demagogia y lo que hace un demagogo, más por nada por si alguien lo desconoce y para refrescar las memorias de quienes ya lo sepan; pero, la verdad, he descubierto que alguien lo había escrito ya por mí, mejor de lo que lo hubiera hecho yo, de modo que ahí va:

“Demagogia (del griego, dmaggos, líder popular; dmos, pueblo) es una estrategia política que consiste en apelar a emociones (sentimientos, amores, odios, miedos, deseos) para ganar el apoyo popular, frecuentemente mediante el uso de la retórica y de la propaganda.

La Real Academia de la Lengua Española, define este término como la «práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular» y también como la «degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder».

También puede considerarse la demagogia como un tipo perverso de oratoria, que permite atraer hacia los intereses propios las opiniones de los demás utilizando falacias o argumentos aparentemente válidos que, sin embargo, tras un análisis de las circunstancias, pueden resultar inválidos o simplistas.

Aristóteles la señaló como la forma de gobierno corrupta contraria a la democracia. Polibio la definió como Oclocracia, que se crea
mediante la acción demagógica en sus múltiples formas apelando a las emociones irracionales de la muchedumbre. La demagogia se apoya en las masas, favoreciendo y estimulando sus ambiciones más descabelladas, los sentimientos decadentes y elementales, y las desviaciones de la real y consciente participación activa en la vida política. Esto se produce mediante fáciles e ilusorias promesas, imposibles de mantenerse, que tienden a indicar cómo los intereses colectivos de la masa popular, o de la parte más fuerte y preponderante de ella, coinciden, en realidad más allá de toda verdadera lógica de buen gobierno, con los de la comunidad nacional tomada en su conjunto.

La demagogia es ejercida por el demagogo, quien, aprovechando particulares situaciones histórico-políticas y dirigiéndolas para fines propios, excita y guía a las masas populares sometiéndolas gracias a particulares capacidades oratorias y sicológicas, a menudo instintivas, que le permiten interpretar sus temperamentos y sus exigencias más inmediatas, uniendo a esto dotes carismáticos no comunes.

En el desarrollo de la demagogia no se tiene mínimamente en cuenta, más que en forma extremadamente superficial y burda, los reales intereses del país, ni los resultados últimos a los que puede conducir con el tiempo la acción demagógica, dirigida, en cambio, más que nada a la conquista y al mantenimiento de un poder personal o de un grupo.

Con el término demagogia podemos pues referirnos a una situación política correspondiente a la descrita, pero en la que dominan las masas en movimiento y se imponen sobre el legítimo poder constituido y sobre la ley, haciendo valer sus propias demandas inmediatas e incontroladas. En este caso Polibio habla más propiamente de oclocracia (gobierno de la muchedumbre).

En la historia de las doctrinas políticas se considera que fue Aristóteles quien individualizó y definió por primera vez la demagogia, definiéndola como la “forma corrupta o degenerada de la democracia” que lleva a la institución de un gobierno tiránico de las clases inferiores o, más a menudo, de muchos o de unos que gobiernan en nombre del pueblo.

Por tanto, cuando en los gobiernos populares la ley es subordinada al capricho de muchos, surgen los demagogos que, halagando y adulando a las masas, exacerbando sus sentimientos destructivos y desviando su empeño político, consideran como “enemigos del pueblo” o de la patria a los opositores al régimen despótico instaurado, consolidando así su propio poder a través de la eliminación de toda oposición. Aristóteles define por lo tanto, al demagogo como “adulador del pueblo”.

La demagogia, según Platón y Aristóteles, puede producir (como crisis extrema de la democracia), la instauración de un régimen autoritario oligárquico o tiránico, que más frecuentemente nace de la práctica demagógica que ha eliminando así a toda oposición. En estas condiciones, los demagogos, arrogándose el derecho de interpretar los intereses de las masas como intérpretes de toda la nación, confiscan todo el poder y la representación del pueblo e instauran una tiranía o dictadura personal.

Se ha declarado, por tanto, la existencia de relaciones sadomasoquistas que gobernarían el vínculo entre el demagogo y las masas. El carácter autoritario, tampoco explicado, que como fondo los vincula a ambos, consolida esta correspondencia, por lo que hay por parte de las masas, una verdadera identificación con el líder en el momento de la exaltación individual y colectiva y, en consecuencia se produce una aceptación dócil de la sumisión.

El demagogo no necesariamente conduce a las masas a la revolución sino que las instrumentaliza para sus propios fines personales, para proceder, una vez obtenida una amplia aprobación, no ya a un proceso de democratización o de trasformación del sistema sociopolítico, sino a la instauración de un régimen autoritario, del que el demagogo sea el indiscutido y despótico jefe (Führer), o al acuerdo con las autoridades y las instituciones existentes con tal que éstas le reconozcan una función carismática indiscutible. De esta manera los mecanismos represivos acentúan, en lugar de disminuir, las características autoritarias del gobierno y de la sociedad, e impiden la toma de conciencia por parte de las masas.

Formas de Demagogia:

Falacias: Argumentos que equivocan las relaciones lógicas entre elementos, o bien adoptan premisas evidentemente inaceptables. Entre ellas se encuentran la falacia de causa falsa, el argumento circular, la apelación a una autoridad irrelevante para el caso citado y el argumento ad hominem; que es de las falacias lógicas más conocidas. Un argumento ad hominem o argumentum ad hominem (en latín ‘dirigido al hombre’), es una falacia lógica que implica responder a un argumento o a una afirmación refiriéndose a la persona que lo formula, en lugar de al argumento por sí mismo. Un argumento ad hominem (y por tanto, falaz) tiene esta estructura:

A afirma B;

Hay algo cuestionable acerca de A,

Por tanto, B es falso.

Tanto la falacia de argumento ad hominem en sí misma como la acusación de haberse servido de ella se utilizan como recursos en discursos reales. Como técnica retórica, es poderosa y se usa a menudo —a pesar de su falta de sutileza— para convencer a quienes se mueven más por sentimientos y por costumbres acomodaticias que por razones lógicas.

Manipulación del Significado:

Las palabras, además de un sentido denotativo, tienen un sentido connotativo implícito, aportado por el contexto y conocimientos compartidos de los interlocutores, que añade ideas y opiniones, muchas veces de forma menos consciente que en su sentido denotativo. En la elección de las palabras, un discurso denotativamente neutro, puede connotar significados adicionales, dependientes de su contexto y su relació

Omisiones:

Se presenta información incompleta, excluyendo posibles problemas, objeciones, dificultades, lo que resulta en la presentación de una realidad falseada, sin incurrir directamente en la mentira.

Redefinicione del lenguaje:

Mediante la eliminación progresiva o eliminación de las palabras que menoscaban su posición, intentar modificar o hacer desaparecer la forma de pensar que se opone a sus argumentos.

Tácticas de despiste:

Consiste en desviar la discusión desde un punto delicado para el demagogo hacia algún tema que domine o donde presente alguna ventaja con respecto a su oponente o contrincante. No se responde directamente a las preguntas ni a los desafíos.

Estadísticas fuera de contexto:

Consiste en utilizar datos numéricos para apoyar una hipótesis o afirmación, pero que estando fuera de contexto, o habiendo sido manipuladas previamente, no reflejan la realidad. Aquí también se cuenta el uso tendencioso de estadísticas, también conocido como demagogia numérica.

Demonización:

Esta aproximación consiste en asociar una idea o grupo de personas con valores negativos, hasta que esa idea o grupo de personas sean vistos negativamente.

Falso dilema:

También conocida como falsa dicotomía, hace referencia a una situación donde dos puntos de vista alternativos son presentados como las únicas opciones posibles. Como ejemplo tenemos el típico: "estás conmigo o contra mí". Supone una definición simplista de la realidad y de esa forma se consigue evitar la toma en consideración de las demás posibilidades.”

Autoría desconocida no indicada en la fuente.
Divulgación disponible bajo la licencia de documentación libre de GNU
Fuente: Extraído del artículo “Demagogia” de Wikipedia en:
http://es.wikipedia.org/wiki/Demagogia

Imagen:  VIÑETA de3 Forges tomada de: http://www.tebeosfera.com/Seccion/NSST/06/Graficos/forges.gif

¡Qué tengan un buen día!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Jueves, 05 de Noviembre de 2009 10:38 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria..

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Autor: Nieves

Un artículo realmente interesante. Ahora entiendo muchas cosas.
Besote

Fecha: 05/11/2009 14:27.


gravatar.com
Autor: Pcbcarp

Loable propósito el explicar las diversas técnicas de intoxicación informativa. La verdad es que son muy sencillitas y por eso funcionan tan bien.

Por ejemplo, ¿qué me dice Vd. del asunto SITEL? Cuando se vio que lo del espionaje del Gobierno al PP no iba a ninguna parte, empezaron a aparecer por los medios marginales donde comienzan habitualmente los bulos datos terroríficos (y falsos) sobre SITEL. Una vez que el bulo circuló lo suficiente y la gente afín estaba familiarizada con el bulo, éste es recogido por la abiertamente por la jerarquía, y aparece ya en los medios supuestamente respetables.

A eso se le llama, preparar el terreno

Fecha: 05/11/2009 19:45.



Autor: Fernando

Para mí los demagogos y demagogas así como los loros que repiten sus bulos como si del catecismo se tratara son todos enanos mentales. Lo mejor es no entrar al trapo con ellos porque te pueden llevar a un terreno tan absurdo pobre y burrológico que te pueden hacer sentir como un imbécil encima de estar errados. Un tema serio sobre todo cuando la mitad de la ciudadanía de este país, por una u otra causa son enanos mentales.
Un abraazo.

Fecha: 05/11/2009 20:18.


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CITAS: hoy, Nicolas Boileau-Despréaux; 1636-1711. Poeta y crítico literario francés:

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