
No fue fácil. No, no lo fue en absoluto. Fue un golpe bajo el que el maldito cáncer me arrancara a los veintinueve años, así, de cuajo, y sin apelación, la posibilidad de ser madre desde la carne... Pero lo superé. Lo superé como se superan estas cosas, con fiermeza, con voluntad, con ternura y, también, con la certeza de que no quedaba más remedio que superarlo. Lo superé sin instalarme en la queja; sin cerrarme a la maternidad... Más bien abriéndome a ella, acogiéndome a ella y desde ella.
Ahora ya ha pasado mucho tiempo, pero aunque el maldito cáncer me ha visitado varias veces, puedo decir que sí, que "he tenido muchos hijos". No desde la carne, por supuesto, ni con mis genes, ni con mi sangre... Pero no por ello menos hijos. Porque:
No nacieron de mi carne los hijos,
ni heredaron mi sangre,
ni los ojos, ni el reír de la persona que he amado.
Porque los hijos, los hijos míos, si lo han sido,
han sido los de mi espíritu,
y he sido yo, quien los ha conceibido y los ha engendrado,
cómo un andrógino platoniano,
yo, con mis hijos, los hijos míos,
que han sido los de mi espíritu.
Abril, 1980.
Carmen Moreno Martín
alias Hannah
(Imagen de: www.cadencialatina.com/felipe%20juan/ %20Naturaleza.jpg)