
Palabras y palabras, helados puñales
Que se clavan en el alma de quienes amamos
Cuando salen despedidas desde nuestras lerdas bocas
Como balas dañinas, sin haber sido pensadas ni sentidas
Sin haber estado sedimentadas en el corazón
Y que dejan huecos que rezuman dolor y resentimiento
Tanto en los cuerpos y mentes de quienes salieron
Como en los cuerpos y mentes de quienes las han recibido.
Qué difícil es, luego de hecho el daño, repararlo
Hallar los gestos, las palabras y los silencios
Que a modo de ungüento balsámico
Peguen los añicos y curen los destrozos,
Qué difícil es volver a recomponer lo roto…
Lo intentamos, claro, incluso con esfuerzos denodados
Pero, por desgracia, lo más que logramos
Es hacer más profunda la oquedad
A la vez que la desazón y la culpa por lo provocado
Nos hiere a nosotros también.
Porque suele pasar, que el sufrimiento que ocasionamos
Queriendo o sin querer
Como un boomerang nos vuelve sin remedio
Y nos golpea, mientras vagamos
Perplejos, sangrantes y desesperanzados.
Por ello, urgente debe ser
Retener y pensar primero
Lo que decir queremos
no vaya a ser
que por hablar sin pensar
Perdamos a los que amamos
Y con ellos, se vayan nuestros sueños.
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
... y un saludo de Enrique, secretario en funciones.
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