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DE CUENTOS PARA LA IGUALDAD, OTRO CUENTO: MAMADOU![]() Mamadou, no sabía si daba pasos o su avance por la calle se debía a los espasmos que el frío le producía por las piernas y por todo el cuerpo. Era verano cuando llegó a Europa y no le había ido, al principio, del todo mal. Encontró rápidamente trabajo y pudo enviar algo de dinero a su familia todos los meses; pero el restaurante en el que trabajaba cerró y se quedó en la calle. Mamadou hurgó y hurgó por todas partes, haciendo grandes esfuerzos por contenerse. Que, con lo débil que estaba, sólo le faltaba vomitar. Pero nada. Ningún rastro de documentación, ni mucho menos, de monedas, pudo hallar en ese desconocido cadáver. Después de todo, no le iba a quedar más remedio que pasarse por la comisaría. Y no estaba nada cerca… No le agradaba nada darse esa soberana caminata, pero ¿qué otra cosa podía hacer? ¿Dejar ahí los despojos de ese pobre “lo que fuera, o quien fuera”…? ¡Menuda papeleta le había tocado al pobre Mamadou! Se limpió como pudo las manos y los harapos que llevaba por ropa, pero no pudo deshacerse de ese olor repugnante que se le había quedado impregnado en la piel, y que le provocaba una arcada tras otra; haciendo de tripas corazón, dirigió sus pasos al cuartelillo de la guardia civil. Una vez llegado hasta allí, informaría a los guardias sobre el cadáver y ellos ya sabrían que hacer. De pronto, el pobre hombre tuvo que detener su marcha al verse violentado por un incontenible vómito; y es que el hedor de aquel infeliz deshecho humano se le había pegado, además de a las ropas y a las manos, también a la nariz…, y junto con el hedor, también se le había pegado a sus harapos parte de los fluidos del muerto… Extenuado y casi al borde del desmayo, el inmigrante llegó al cuartelillo; y ahí empezó el lío, porque lo primero que ocurrió es que le pidieron los malditos papeles; esos que nunca había podido obtener, y como no los tenía –ni siquiera llevaba el pasaporte encima-, sin dejarle hablar, dieron con sus huesos a la celda, en espera del juez de instrucción; pero no sin que uno de los agentes reparara en las manchas de sangre que el desgraciado Mamado llevaba por todas partes. A los requerimientos de los guardias, Mamadou quiso explicar el objeto de su presencia en el cuartel, lo que le había llevado allí…, pero, entre que su español dejaba mucho que desear, y que ninguno de los de La benemérita entendía el francés –y mucho menos el árabe-, únicamente entendieron algo de un muerto en relación con “el sospechoso”. De no muy buenas maneras, metieron a Mamado en un furgón y, tras perderse varias veces, también por las dificultades del idioma, llegaron al lugar en el que yacía “el cuerpo del delito”, delito que no dudaron en adjudicar al desdichado Mamadou. Jueves, 16 de Abril de 2009 15:53 enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma. Comentarios » Ir a formulario |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Albert Camus: "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo." "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas." "Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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