
1º.- Todo problema puede ser soluble o irresoluble. Sí tiene solución hay que aplicarla, sino la tiene, es mejor dejar el problema reposar hasta que podamos abordarlo con éxito.
2º.- Cuando nos hallemos atrapados en un callejón sin salida, lo mejor es reirse del callejón y de nosotros mismos: relativizar los problemas hace que se abran nuevas perspectivas.
3º.- No deberíamos "preocuparnos" por ningún tipo de problema. Es mucho mejor ocuparse de ellos y hacerlo de uno en uno.
4º.- Planificar con tiempo una actividad no tiene que ver nada con “anticipar problemas” Pero, en ocasiones, la realidad no coincide con la planificación que hemos hecho, por muy rigurosa que haya sido la planificación. Si la planificación falla, debido a algún imprevisto, entonces será el momento de ocuparse de ello; no antes ni después. Anticipar problemas es una actividad inútil que nos desgasta gratuitamente. Consumirse en anticipaciones imaginarias, no reselvorá los problemas, pero acabará con nuestra salud.
5º.- Tenemos que aprender a concedernos un tiempo muerto para distanciarnos de los problemas. A veces el árbol no deja ver el bosque y, a menudo, tan sólo necesitamos distanciarnos por un tiempo, para cambiar nuestro enfoque de negativo a positivo.
6º.- Una actividad realmente saludable es la de pedir ayuda: nadie es tan sabio ni tan poderoso cómo se cree, y a los demás les encanta ayudar. Hablar de los problemas con los demás los deshincha muchísimo (a los problemas, claro, no a los demás).
7º.- Seguro que cualquier problema que podamos tener, lo ha tenido también otra persona con anterioridad. Creernos las únicas personas que tienen problemas, y pensar que nuestros problemas son únicos es bastante narcisístico.. Ni las personas somos tan distintas, ni los problemas que nos llegan tampoco.
8º.- Darle vueltas a los problemas en la cabeza una y otra vez no es la mejor manera de abordarlos: los problemas se marean de tanto girar, se magnifican y se hacen insoportables.
9º.- Deberíamos conducirnos cómo si nuestras cabezas fueran el Sheraton, y, en consonancia con ello, ser elitistas y selectivos, hospedando en ella sólo problemas esenciales y no pequeñas tonterías ramplonas y sin importancia.
10º.- Por la noche, al acostarse, conviene dejar los problemas fuera de nosotros. Mejor aún si los anotamos en un cuaderno antes de meternos en la cama. Los problemas también necesitan descansar y, día a día, nos sorprenderemos al ver cómo van desapareciendo algunos, y cuán irreales eran otros.
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah.
(Imagen de:
http://207.249.190.112:8090/Images/Habilidades/SOLUCION%20DE%20PROBLEMAS.JPG)