
1º.- El que, constantemente, critica a los demás, indirectamente, se está alabando a sí mismo. 2º.- No olvides que estamos tan expuestos a la crítica cómo a la gripe, y que, a quien escupe hacia arriba, el escupitajo le puede caer encima.
3º.- Piensa que aprobarlo todo, suele ser ignorancia; pero reprobarlo todo, suele ser necedad y estupidez; cuando no, también, malicia.
4º.- Si te crees autorizado a criticar, hazlo; pero sin sátira. Recuerda que la sátira es el humor que ha perdido la esperanza.
5º.- Sólo si tienes un corazón dispuesto para ayudar y dar apoyo, unos conocimientos adecuados para instruir, y un acervo de experiencia suficiente sobre los temas que suscitan tu desacuerdo, tienes también el derecho a criticar y el deber de proponer alternativas.
6º.- Piensa que las heridas hechas con lanzas pueden ser curadas, pero las infringidas con las palabras, tienen una muy difícil cura.
7º.- Antes de emitir una crítica, analiza si lo que vas a criticar eres capaz de realizarlo tu mejor; y, si es así, convierte tu crítica en el consejo de cómo hacerlo.
8º.- Cuando vayas a emitir una crítica, piensa en si también la emitirías, si fueras flexible cómo un junco, en lugar de tieso cómo un ciprés.
9º.- Tendemos a excusarlo todo en nosotros mismos, y nada en el prójimo; queremos comprar barato y vender caro: reflexiona si tus críticas, siguen estos presupuestos.
10º.- Y ten siempre presente lo que dice Quevedo (que era muy misógino, pero…):
“quién en esta vida quiere que todo sea de su gusto, tendrá muchos disgustos.”
Carmen Moreno Martín
alias Hannah. (Imagen de: http://pwp.netcabo.pt/johny/gintonico/aperta.ipj)