
1º.- Para ayudar, ten presente tres cosas: qué te pidan ayuda. Que quieras realmente darla y que estés capacitada para hacerlo.
2º.- No hay peor ayuda que la que no quiere ser recibida.
3º.- Para aconsejar, mira primero si el consejo que vas a dar, puedes aplicártelo tú misma.
4º.- Consejo no pedido, consejo baldío.
5º.- No hay peor consejo que el que no quiere ser escuchado.
6º.- Para pedir ayuda, recapacita primero si la ayuda que vas a solicitar, no te la puedes brindar tú misma.
7º.- Cuando pidas un consejo, atiende primero si realmente quieres escucharlo.
8º.- A veces pedimos consejo, porque nos resulta terriblemente difícil seguir, lo que realmente sabemos que tenemos que hacer; y, esperamos, que alguien nos disuada de lo hacerlo.
9º.- Si aplicas la ayuda y los consejos que, tras solicitar, has recibido, y obtienes resultados desagradables, no culpes a quien te brindo ayuda y consejos. Culpa a la dejación de tu propia responsabilidad y posicionamiento en el asunto en cuestión, ya que siempre pudiste elegir entre seguirlos o no.
10º.- Está bien buscar ayuda en los demás, cuando realmente la necesitamos, y es bueno también, solicitar consejos de quienes nos preceden en experiencia y sabiduría; pero hacerse dependiente de los demás y abandonar el propio discernimiento, no lleva a solucionar ningún conflicto; antes lo empeora. No olvides que en cabeza ajena no se aprende.
¡Qué pasen un buen día!
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah. (Imagen de: http://web.jet.es/simonmarti/Bengali.jpg)