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A VUELTAS EPICURIANAS -MUCHAS- SOBRE EL MAL![]() Este post va dedicado un adolescente -y a sus padres- quienes, a juzgar por sus preguntas -las del hijo-, y sus respuestas -las de los padres-, ha llegado a segundo de bachillerato -el hijo-, y a ingenieros -los padres-, sin saber nada de Epicuro. "Por ser de ciencias" -dicen los padres y el hijo-. Por la deporable enseñanza que tenemos en este país -digo yo-. Las preguntas que me dirigían rondaban en torno a la casuística del bien y del mal, y al parecer, para ellos sólo existían los paradigmas escolásticos y tomistas sin saber que la filosofía empezó bastante antes de Aristóteles y de Santo Tomás de Aquino, y que tiene vida propia más allá de la teología y las religiones. Resultará largo este post. No lo dudo, pero como lo prometido es deuda y como me llaman e inquieren: ¿para cuando aparecerá lo de Epicuro? (¡Que quien me mandaría a mí prometer...!), pues aquí lo dejo, no sin decir que preguntarme puede ser "peligroso": "O Dios quiere quitar los males, y es incapaz; o él es capaz, y no quiere; o él ni quiere ni es capaz; o él quiere y es capaz. Si él quiere y es incapaz, él es débil, lo que no concuerda con el carácter de Dios; si él es capaz y no quiere, él es envidioso, lo que también está en desacuerdo con Dios; si él ni quiere ni es capaz, El es tanto envidioso como débil, y por tanto no es Dios; si él quiere y es capaz, lo cual es idóneo sólo para Dios, de dónde pues se originan los males?, y por qué Él, si existe, no los elimina?". A mí los presocráticos me apasionan, pienso que lo he dicho ya tantas veces que aburre, pero ¿sobre qué no habrán ya pensado estos antiguos griegos? Hoy, para adentrarnos en el tema, tomaré a Epicuro. Aquí (con algún silogismo) se explica muy bien, tanto que lo transcribo: “Argumento del mal de Epicuro: 1) o dios quiso eliminar el mal y no pudo. Conclusión caso 1: si dios no es omnipotente no es dios, luego dios no existe. El argumento del mal de Epicuro (repetido por Bayle, Diderot, Shopenhauer, etc.) demuestra la inexistencia de Dios, ya que un Dios todopoderoso y bondadoso y la existencia del mal son mutuamente excluyentes, y se plantean los dilemas: o dios es malo o no existe; o dios es todopoderoso o bueno. Dios Perfecto vs Imperfección del Mundo: si Dios existe, Dios es perfecto. Si Dios existe, Dios creó al mundo. Si Dios es perfecto sólo puede crear cosas perfectas. Si Dios es creador creó un mundo en que abunda la imperfección. Pero un Dios perfecto no puede crear un mundo en el que abunda la imperfección. Por lo tanto, es imposible que un Dios perfecto creara al mundo. Dios Justo vs Dios Bueno: si Dios existe, Dios es justo. Si Dios existe, Dios es bueno. Dios Perfecto vs Dios Creador: si Dios existe, Dios es perfecto. Si Dios existe, Dios es creador del mundo. Un Dios perfecto no tiene deseos ni necesidades. Un Dios creador tuvo el deseo de crear el mundo. Pero un Dios perfecto no puede tener el deseo de crear el mundo. Por lo tanto, es imposible que un Dios perfecto sea creador del mundo. Luego, Dios no existe. Dios Omnipresente vs Dios Persona: Si Dios existe, Dios es omnipresente. Si Dios existe, Dios es persona. Un Dios omnipresente está en todas partes del espacio. una persona no está en todas partes del espacio. Pero un Dios omnipresente no puede no estar en todas partes del espacio. Por lo tanto, es imposible que un Dios omnipresente sea persona. Luego, Dios no existe. Dios Trascendente vs Dios Persona: Si Dios existe, Dios es trascendente. Si Dios existe, Dios es persona. Un Dios trascendente está fuera del tiempo. Una persona lleva a cabo acciones en el tiempo. Pero un Dios que está fuera del tiempo no puede llevar a cabo acciones en el tiempo. Por lo tanto, es imposible que un Dios trascendente sea persona. Luego, Dios no existe. Esta otra página que transcribo en parte es muy interesante. Vean: “¿Qué encerraban entre sus letras los libros de Epicuro para que muy pronto se convirtiesen en una filosofía maldita? Esta pregunta de Emilio Lledó reproduce esa inquietud que se siente cuando uno se acerca a la filosofía de Epicuro, pero expresa también la extrañeza de que sea tan difícil de entender una forma ver el mundo que a otros nos puede parecer tan cercana. La filosofía de Epicuro es como la de cínicos y escépticos una filosofía transgresora, un ejercicio de liberación individual, que mediante la autarquía (autosuficiencia) y la ataraxía (serenidad de ánimo) pretende alcanzar un estado de felicidad. Sin embargo dentro de estos rasgos comunes hay diferencias notables entre ellos. Al menos se diferencian en la importancia de cosas como la ciencia o el placer, Epicuro cree que es necesario el conocimiento científico de la realidad para conseguir las metas que se propone y además para éste filósofo la felicidad está estrechamente relacionada con el placer (hedone). Comparte con cínicos y escépticos la visión de la filosofía como actividad, la creencia en el individuo sobre la colectividad, la desconfianza en las instituciones y el poder y el descrédito de la moral tradicional. Epicuro cree que para conseguir la felicidad es fundamental liberarse de temores irracionales, creencias erróneas y vanas esperanzas, para lo cual resulta de suma importancia el conocimiento Sabiduría y felicidad son las dos cosas a que aspira esta filosofía, mediante la ataraxía que es el estado del que se ha liberado del temor a la muerte y a los dioses y ha logrado una tranquilidad de espíritu. Farmakon: La filosofía de Epicuro se basa en cuatro principios fundamentales que son remedios (farmakon) para una vida feliz: No hay ningún motivo para temer a los dioses, porque no pueden llegar a nosotros de ninguna manera, ni para ayudarnos, ni para castigarnos, por tanto ni los temores ni las plegarias tienen ninguna utilidad. No hay tampoco motivo para temer a la muerte, porque no es nada para nosotros, mientras vivimos no está presente y cuando está presente nosotros ya no estamos. El dolor y el mal son fáciles de evitar. Ningún sufrimiento dura mucho tiempo y cuanto más agudo menos tiempo permanece. El placer y el bien son fáciles de conseguir. Donde hay placer no hay pesar ni sufrimiento Fuentes: De la numerosa obra original de Epicuro, se ha conservado muy poco, Diógenes Laercio dice que escribió unos 300 libros y nos ha dejado el título de algunos de ellos. Básicamente lo que queda de su extensa obra son : - Las tres cartas y varias máximas que Diógenes Laercio reproduce en el libro X de su obra. - Un códice vaticano: el Gnomologium Vaticanum, descubierto en 1.887 y que contiene 81 fragmentos breves. - Un grupo de papiros carbonizados que se encontraron en una casa de Herculano sepultada por una erupción del Vesubio, en tan mal estado que su recuperación tiene que hacerse muy lentamente y con el máximo cuidad y contienen algunos fragmentos del epicúreo Filodemo de Gadara y del propio Epicuro. Otras fuentes para el estudio de la filosofía de Epicuro proceden de sus seguidores: Filodemo que reproduce varios fragmentos, Diógenes de Enoanda quien mandó escribir sobre un muro de la plaza de Enoanda varias máximas de Epicuro. Por otra parte, también son importantes los escritos del escéptico Sexto Empírico y de Plutarco, en contra de las ideas de Epicuro, pero que son una buena referencia de las opiniones de sus colegas. Pero la fuente principal, por encima de cualquier otra para el estudio del epicureismo es el largo poema "De rerum natura" del poeta roma romano Lucrecio, que expone en detalle la filosofía epicúrea. Y por último tienen interés algunos escritos de Cicerón, Séneca y Plutarco.” Cómo se puede apreciar, en esta página encontramos una muy buena síntesis de la obra de Epicuro. Si se desea puede seguir leyéndose en el enlace arriba indicado. De esta página transcribo lo siguiente: “Epicuro (341 a.C.-270 a.C.), filósofo griego nacido en la isla de Samos en el seno de una familia ateniense, y educado por su padre, que era maestro, y por varios filósofos. A los 18 años se trasladó a Atenas para cumplir su servicio militar. Después de una breve estancia, en el 322, se reunió con su padre en Colofón, donde empezó a enseñar. Sobre el 311, Epicuro fundó una escuela filosófica en Mitilene, en la isla de Lesbos, y dos o tres años después fue director de una escuela en Lampsaco (hoy, Lâpseki, Turquía). De regreso a Atenas en el 306, se instaló allí y enseñó sus doctrinas a un devoto grupo de seguidores. Como las enseñanzas tenían lugar en el patio de la casa de Epicuro, sus seguidores fueron conocidos como los ?filósofos del jardín?. Tanto las mujeres como los hombres frecuentaban este lugar, y esta circunstancia provocó numerosas calumnias sobre las actividades que allí tenían lugar. Estudiantes de toda Grecia y Asia Menor acudieron para incorporarse a la escuela de Epicuro, atraidos tanto por su carácter como por su inteligencia. Epicuro fue un autor prolífico. Según lo que acerca de su vida refirió el historiador y biógrafo del siglo III d.C. Diógenes Laertes, a su muerte dejó 300 manuscritos, incluyendo 37 tratados sobre física y numerosas obras sobre el amor, la justicia, los dioses y otros temas. De sus escritos, sólo se han conservado tres cartas y algunos fragmentos breves, incluidos en la biografía de Diógenes Laertes. Las principales fuentes sobre las doctrinas de Epicuro son las obras de los escritores romanos Cicerón, Séneca, Plutarco y Lucrecio, cuyo poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas) describe el epicureísmo en detalle. Epicureísmo, sistema de filosofía basado sobre todo en las enseñanzas del filósofo griego Epicuro. La doctrina más conocida, pero asimismo más discutida por los modernos tratadistas del epicureísmo es que el placer constituye el bien supremo y la meta más importante de la vida. Se prefieren los placeres intelectuales a los sensuales, que tienden a perturbar la paz del espíritu. La verdadera felicidad, según enseñó Epicuro, consiste en la serenidad que resulta del dominio del miedo, es decir, de los dioses, de la muerte y de la vida futura. El fin último de toda la especulación epicúrea sobre la naturaleza es eliminar esos temores. La física epicúrea es atomista, en la tradición de los filósofos griegos Leucipo y Demócrito. Epicuro consideró que el universo era infinito y eterno y que consistía sólo en cuerpos y espacio. De los cuerpos, algunos son compuestos y otros son átomos, o indivisibles, elementos estables de los que están formados los compuestos. El mundo, tal y como es visto por el ojo humano, se nutre de las rotaciones, colisiones y agregaciones de esos átomos, que desde una perspectiva individual sólo poseen forma, tamaño y peso. En biología, Epicuro anticipó la doctrina moderna de la selección natural. Afirmó que las fuerzas naturales dan origen a organismos de diferentes clases y que sólo las clases capaces de superarse a sí mismas y reproducirse han sobrevivido. La psicología epicúrea es materialista en alto grado. Mantiene que las sensaciones son provocadas por un continuo flujo de imágenes o ?ídolos? abandonadas por los cuerpos e impresionadas en los sentidos. Considera que todas las sensaciones son fiables de una forma absoluta, el error surge cuando la sensación está interpretada de modo impropio. Cree que el alma está compuesta de pequeñas partículas distribuidas por todo el cuerpo. Epicuro enseñó que la disolución del cuerpo en la muerte conduce a la disolución del alma, que no puede existir fuera del cuerpo; y por ello no hay vida futura posible. Dado que la muerte significa la extinción total, no tiene sentido ni para los vivos ni para los muertos, porque "cuando somos, la muerte no es, y cuando estamos muertos, no somos". Las virtudes cardinales del sistema de ética epicúreo son la justicia, la honestidad y la prudencia, o el equilibrio entre el placer y el sufrimiento. Epicuro prefería la amistad al amor, por ser aquella menos intranquilizadora que éste. Su hedonismo personal mostró que sólo a través del dominio de sí mismo, la moderación y el desapego puede uno alcanzar el tipo de tranquilidad que constituye la felicidad verdadera. A pesar de su materialismo, Epicuro creía en la libertad de la voluntad. Sugirió que incluso los átomos son libres y se mueven de cuando en cuando con total espontaneidad; su idea se asemeja al principio de incertidumbre de la mecánica cuántica. Las enseñanzas de Epicuro fueron establecidas con tanta firmeza y veneradas de tal modo por sus seguidores, que sus doctrinas, a diferencia de las del estoicismo, su principal rival filosófico, permanecieron intactas como una tradición viva. Sin embargo, el epicureísmo cayó en descrédito en gran parte debido a la confusión, que aún persiste, entre sus principios y los del hedonismo sensual proclamado con anterioridad por los cirenaicos. A pesar de todo, la filosofía epicúrea tuvo muchos discípulos distinguidos: entre los griegos el gramático Apolodoro y entre los romanos el poeta Horacio, el estadista Plinio el Joven y sobre todo el poeta Lucrecio. El poema De rerum natura (De la naturaleza de las cosas) de Lucrecio es la principal fuente de conocimiento del epicureísmo. Desapareció como escuela a principios del siglo IV d.C. Fue reactivada en el siglo XVII por el filósofo francés Pierre Gassendi. Desde entonces, el epicureísmo ha atraído a numerosos seguidores y se considera una de las escuelas de filosofía y ética más influyentes de todos los tiempos. Otros datos de interés: Su filosofía: La filosofía de Epicuro puede ser claramente dividida en tres partes, la Canónica, que se ocupa de los criterios por los cuales llegamos a distinguir lo verdadero de lo falso, la Física, el estudio de la naturaleza, y la Ética, que supone la culminación del sistema y a la cual se subordinan las dos primeras partes. Antes de examinar cada una de estas partes podemos afirmar que la filosofía de Epicuro, en líneas generales, se caracteriza por situarse en el lado opuesto a la filosofía platónica: afirma que no hay más que una realidad, el mundo sensible, niega la inmortalidad del alma y afirma que ésta, al igual que todo lo demás, está formada por átomos, afirma el hedonismo en la teoría ética y como modo de vida y rechaza el interés por la política y, frente a la reestructuración de la sociedad que, afirmaba Platón, era el objetivo del filósofo, prefiere un estilo de vida sencillo y autosuficiente encaminado a la felicidad en el que la amistad juega un papel fundamental. Veamos ahora con más detalle cada una de las partes de la filosofía de Epicuro: La canónica: La canónica es la parte de la filosofía que examina la forma en la que conocemos y la manera de distinguir lo verdadero de lo falso. Según Epicuro la sensación es la base de todo el conocimiento y se produce cuando las imágenes que desprenden los cuerpos llegan hasta nuestros sentidos. Ante cada sensación el ser humano reacciona con placer o con dolor, dando lugar a los sentimientos, que son la base de la moral. Cuando las sensaciones se repiten numerosas veces se graban en la memoria y forman así lo que Epicuro denomina las "ideas generales" (diferentes a las platónicas). Para que las sensaciones constituyan una base adecuada, sin embargo, deben estar dotadas de la suficiente claridad, al igual que las ideas, o de otro modo nos conducirán al error. Diógenes Laercio, además de las sensaciones, los sentimientos y las ideas generales, menciona un cuarto proceso de conocimiento: las proyecciones imaginativas, por las cuales podemos concebir o inferir la existencia de elementos como los átomos, aunque éstos no sean captados por los sentidos. Todos esos aspectos, sin embargo, son sólo los principios que rigen nuestro modo de conocer la realidad. El resultado de su aplicación nos lleva a concluir la concepción de la naturaleza que se detalla en la física, segunda parte de la filosofía epicúrea. B) La física: según la física de Epicuro toda la realidad está formada por dos elementos fundamentales. De un lado los átomos, que tienen forma, extensión y peso, y de otro el vacío, que no es sino el espacio en el cual se mueven esos átomos. Las distintas cosas que hay en el mundo son fruto de las distintas combinaciones de átomos. El ser humano, de la misma forma, no es sino un compuesto de átomos. Incluso el alma está formada por un tipo especial de átomos, más sutiles que los que forman el cuerpo, pero no por ello deja el alma de ser material. Debido a ello, cuando el cuerpo muere, el alma muere con él. Con respecto a la totalidad de la realidad Epicuro afirma que ésta, como los átomos que la forman, es eterna. No hay un origen a partir del caos o un momento inicial. Tal y como leemos en la Carta a Herodoto: "Desde luego el todo fue siempre tal como ahora es, y siempre será igual." Toda esta concepción atomista procede claramente de Demócrito, pero Epicuro no duda en modificar la filosofía de aquel cuando le conviene, pues no quiere aceptar el determinismo que el atomismo conllevaba en su forma original. Por ello introduce un elemento de azar en el movimiento de los átomos, una desviación de la cadena de las causas y efectos con lo que la libertad queda asegurada. Este interés por parte de Epicuro en salvaguardar la libertad es fruto de la consideración de la ética como la culminación de todo el sistema filosófico al cual se han de subordinar las restantes partes. Estas son importantes tan sólo en la medida en que son necesarias para la ética, tercera y última división de la filosofía. C) La ética. La ética, como ya se ha dicho, es la culminación del sistema filosófico de Epicuro: la filosofía como el modo de lograr la felicidad, basada en la autonomía o autarkeia y la tranquilidad del ánimo o ataraxia. En la medida en la que la felicidad es el objetivo de todo ser humano, la filosofía es una actividad que cualquier persona, independientemente de sus características (edad, condición social, etc.) puede y debe realizar. Para exponer la ética de Epicuro podemos fijarnos en dos grandes bloques. Por un lado todo aquello que su filosofía pretende evitar, que es, en definitiva, el miedo en sus diversos modos y maneras, y por otro lado, aquello que se persigue por considerarse bueno y valioso. La lucha contra las diversos miedos que atenazan y paralizan al ser humano es parte fundamental de la filosofía de Epicuro; no en vano, ésta ha sido designada como el "tetrafármaco" o medicina contra los cuatro miedos más generales y significativos: el miedo a los dioses, el miedo a la muerte, el miedo al dolor y el miedo al fracaso en la búsqueda del bien: El miedo a los dioses es absurdo, nos dice Epicuro, pues éstos en nada intervienen en los asuntos humanos y no se mueven por la ira ni la cólera ni tantos otros sentimientos que comúnmente se les atribuyen. Por el contrario, los dioses deberían ser un modelo de virtud y de excelencia a imitar, pues viven en armonía mutua manteniendo entre ellos relaciones de amistad. Exhortaciones: "La necesidad es un mal, pero no hay necesidad alguna de vivir con necesidad". "Nadie, al ver el mal, lo elige, sino que se deja engañar por él, como si fuera un bien respecto a un mal peor". "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco". "Lo insaciable no es la panza, como el vulgo afirma, sino la falsa creencia de que la panza necesita hartura infinita". "Todo el mundo se va de la vida como si acabara de nacer". "Quien un día se olvida de lo bien que lo ha pasado se ha hecho viejo ese mismo día". "El que menos necesita del mañana es el que avanza con más gusto hacia él". "También en la moderación hay un término medio, y quien no da con él es víctima de un error parecido al de quien se excede por desenfreno". En fin, para terminar, y ya que estamos con Epicuro, dejo otra de sus “perlas” extraída de su famosa y preciosa a Meneceo, que se puede leer entera en aquí: “En segundo lugar, acostúmbrate a considerar que la muerte nada es contra nosotros, porque todo bien y todo mal residen en la sensibilidad, y la muerte no es otra cosa que la pérdida de la sensibilidad misma. Así, el perfecto conocimiento de que la muerte no es contra nosotros hace que disfrutemos de la vida mortal [...] quitándonos el amor a inmortalidad. Nada hay de molesto, pues, en la vida para quien está persuadido de que no hay daño alguno en dejar de vivir. Así, es un tonto quien dice que teme a la muerte, no porque le entristezca su presencia sino porque sabe que ha de venir, pues lo que no nos perturba en el presente, tampoco podrá perturbarnos o dolernos en tanto perspectiva futura. La muerte pues, el más horrendo de los males, en nada nos pertenece, pues mientras nosotros vivimos no ha llegado y cuando llegó ya no vivimos. [...] Por otra parte, muchos huyen de la muerte como del mayor de los males pero la consideran un descanso de los trabajos de esta vida. Por lo cual el sabio ni rechaza vivir ni teme no vivir, pues no está atado a la vida, ni tampoco la considera algo malo. [...]” De modo que, insisto, decía Epicuro: “el más terrible de los males, la muerte, no es nada para nosotros, pues cuando nosotros existimos, la muerte no existe, y cuando la muerte existe, nosotros no existimos. ¡Anda que si después de todo los científicos del LHC encuentran a Dios y a su partícula y tengo que convertirme de golpe!... Bueno, siempre me quedarán también las "doce pruebas de la inexistencia de Dios" de Sebastián Faure, que, si no las conocen, pueden leer en "ateosteistas.com/biblioteca", que no era, precisamente cohetano de Epicuro, ni de los presocráticos, pero que también me valen y comparto. Y bien, lectura, lo que se dice lectura, han tenido para un buen rato. A quienes por saberlo, ya les haya resultado pesado y reiterativo, mis disculpas, y las mismas disculpas a quienes simplemente les importe un pimiento el tema. Y a quienes les haya resultado interesante y les haya aportado algo, a pesar de lo farragoso, mi alegría por ello. A todos, hasta mañana y que tengan una buena jornada. Carmen Moreno Martín Imagen: tomada del blog “martanauta.com o la vida en red”, cuya fuente es: Comentarios » Ir a formulario
¡Menudo esfuerzo! Un poco peñazo pero muy interesante y esclarecedor, aunque a los de "Ciencia", simplemente es que nos quedan grandes estas disquisiciones, y las tomistas y escolásticas más aún :-)
No obstante, con la capacidad de síntesis que has demostrado tener, opino que lo podrías haber reducido un poco, porque me temo que a tus amigos no les van a quedar muchas ganas de acercarse nunca más a los presocráticos, lo cual sería una pena. Un abrazo Fecha: 30/10/2008 12:58.
Muy interesante, nunca me había acercado tan extensa e intensamente a Epicuro. Gracias.
Besitos Fecha: 30/10/2008 12:59.
Muchas gracias por hablar de uno de mis filósofos preferidos, o por lo menos de llevarnos a páginas que hablan tan bien y de un modo tan interesante de él.
Un beso Fecha: 30/10/2008 13:06.
¡Ah el eterno tema! El tema de la existencia del Dios y el origen del mal. Yo estoy con Epicuro totalmente. A quien le interese le dejo la paradoja del jardinero de Flew: "Dos exploradores caminando por la jungla encuentran un día un rincón roturado con muchas flores. Uno dice al otro: “Debe haber un jardinero que cuide este lugar”. Responde el otro que quizá no haya ningún jardinero. Colocan las tiendas y montan la guardia, pero no aparece ningún jardinero. “Quizá sea invisible”, dice el primero. Colocan alrededor del jardín una alambrada y ponen unos perros policías. Ni hay movimiento en la alambrada ni los perros huelen nada. El primero insiste. “Es un jardinero invisible, intangible, sin olor y silencioso”. A lo cual dice el segundo: “¿En que puede diferenciarse ese jardinero invisible, intangible y esquivo de un jardinero imaginario o de ningún jardinero?”
Y a quien le siga interesando ahondar, le dejo el link a una página muy interesante sobre el tema: http://www.albaiges.com/ religion/existenciamalbien.htm Un besazo. Fecha: 30/10/2008 13:43.
Muy interesante Epicuro, y sus ideas muy avanzadas. No es raro que los que estudiamos en la época franquísta desconozcamos a muchos de los grandes filósofos, no nos los enseñaban o lo que es peor nos los enseñaban recortados,lo que fomentaba un desinterés por la filosofía y el pensamiento a veces se resumía en; nació en tal sitio, murió en tal otro.
Fecha: 30/10/2008 19:32. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Baruch de Spinoza: "Comprender es el principio de aprobar." "Si no quieres repetir el pasado, estúdialo." " La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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