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HERIDAS NARCISÍSTICAS, SAPIENS – SAPIENS Y BONOBOS![]() ¿Saben? Eso de la diferencia que hay entre los grandes simios no humanos y nosotros –simios también- siempre me ha llevado a reflexionar profundamente. Hoy les haré participes de algunas de estas reflexiones, pero antes quisiera dejarles este relato de Eduardo Galeano: AMARES (antología de relatos), De "Memoria del fuego/Los nacimientos". De Eduardo Galeano (Montevideo, 1940), Alianza Editorial. Madrid, 1998: En la selva amazónica, la primera mujer y el primer hombre se miraron con curiosidad. Era raro lo que tenían entre las piernas. -¿Te han cortado? -preguntó el hombre. -No -dijo ella-. Siempre he sido así. El la examinó de cerca. Se rascó la cabeza. Allí había una llaga abierta. Dijo: -No comas yuca, ni plátanos, ni ninguna fruta que se raje al madurar. Yo te curaré. Échate en la hamaca y descansa. Ella obedeció. Con paciencia tragó los menjunjes de hierbas y se dejó aplicar las pomadas y los ungüentos. Tenía que apretar los dientes para no reírse, cuando él le decía: -No te preocupes. El juego le gustaba, aunque ya empezaba a cansarse de vivir en ayunas y tendida en una hamaca. La memoria de las frutas le hacía agua la boca. Una tarde, el hombre llegó corriendo a través de la floresta. Daba saltos de euforia y gritaba: -¡Lo encontré! ¡Lo encontré! Acababa de ver al mono curando a la mona en la copa de un árbol. -Es así -dijo el hombre, aproximándose a la mujer. Cuando terminó el largo abrazo, un aroma espeso, de flores y frutas, invadió el aire. De los cuerpos, que yacían juntos, se desprendían vapores y fulgores jamás vistos, y era tanta su hermosura que se morían de vergüenza los soles y los dioses.” (Este texto ha sido tomado de la página de Intenet: “Biblioteca Virtual de Literatura”
Hasta aquí el relato de Galeano, el cual, cómo todos los suyos, es excelente, aunque discrepo en esa primacia que arroja a la orientación sexual heterosexual. No sé que me gusta más, si Galeano o los bonobos. Lo cierto es que estos grandes simios me encantan y ustedes, los que tienen la paciencia de leer mi blog con frecuencia, lo saben porque he escrito bastante sobre ellos. Y es que estos casi hermanos nuestros, que no otra cosa que animales, mamíferos y simios, somos nosotros y ellos, son “un amor” nunca mejor dicho. Siguiendo con los bonobos, les diré que esos entrañables “casi” hermanos son unos perfectos pacifistas. Sí, pacifistas, tal y cómo lo han leído, unos pacifistas que no le hacen ningún tipo de asco a amarse. ¡Ah! Y lo de “casi hermanos” no encierra menosprecio hacia ellos ninguno, ya que en eso de la paz, el amor y el intercambio sexual pueden darnos sopas con hondas, así que “casi hermanos” porque según las ciencias socioantropológicas y biológicas, existe aún ese eslabón perdido entre los demás simios y nosotros que marca esa diferencia y nos coloca a nosotros en la cúspide de la evolución. ¡Que hay que ver lo antropocentrista que sigue siendo la ciencia, por favor! Pero así es oficialmente y cómo no quiero herir susceptibilidades, pues bien, seguiré con la diferencia y el “casi” hermanos. Otra cosa es mi opinión personal y particular sobre la tal diferencia y el lugar privilegiado que ocupamos en la cima de la evolución así como el uso que hacemos de ello. La verdad, cuanto más lo abordo, menos de acuerdo estoy. ¿Les cuento cómo lo veo yo? Pues verán, en mi opinión, lo que nos hemos ganado a pulso es el estar justamente en la cola de la lista evolutiva de especies ya que nuestra imbecilidad, crueldad y ceguera en lo que a dignidad, justicia, solidaridad y amor se refiere, unido a la tremenda incapacidad de usar con eficacia nuestra llamada inteligencia superior para algo que no sea destruir y arrasar con la vida, es notoria; y ello tanto si los genitales nos cuelgan o si van por dentro. Es una pena, pero es así. En lo esencial y transcendente estamos años luz de los bonobos, de modo que esa “diferencia sapiencial” entre ellos y nosotros, sólo puede ser a su favor. De hecho, el que los bonobos carezcan de tabus y de creencias religiosas que erija lo sexual como la fuente de todos los males y que nosotros, por contra, estemos plagados de ellas, ya dice mucho en su favor. Para mí, la diferencia es una cuestión anecdótica e insubstancial; esto es, sin valor; ya que dicha diferencia se reduce a aspectos intranscendentes cómo la tecnología y sus avances o las mil y una creencias fanáticas que nos caracterizan, aspectos que, si bien es obvio que en nuestros grupos socioculturales han “progresado” mucho, también lo es que nos han hecho la vida mucho más… ¿cómoda? Yo diría inhumana, y nos han hecho “muy diferentes”, pero hasta ahí. Preguntémonos ahora si esa diferencia es realmente esencial y transcendente. ¿Lo es? Habría que ver y valorar lo que dicha diferencia tiene realmente de esencial… Bueno, pues volviendo a los bonobos –que me enrollo en un discurso circular y me pierdo- son toda una lección de convivencia para nosotros; estos grandes simios no son “sapiens sapiens” (que a saber, como les vengo diciendo, para qué nos sirve ese intitulado de doble sabiduría que en lo concreto sólo se traduce en “bestia bestia – parda parda”) cómo nosotros, los grandes simios humanos, no; pero son, repito, grandes simios muy pacíficos. Las peleas dentro de sus sociedades son casi inexistentes, y resuelven las tensiones entre ellos sin plantearse ningún tipo de violencia, ni de género ni de otra índole; es más: el género, el poder y todo lo que conlleva el patriarcado y el machismo no les plantea problema alguno -fuera de lo meramente reproductivo- y cualquier “quítame allá esa paja” que produzca entre ellos la más mínima discrepancia o el más mínimo roce, se resuelve con caricias, besos, abrazos, y compartiendo sexo hasta llegar a la reconciliación antes de que surja el enojo. Por cierto, ¿Alguien es capaz de explicarme para qué diantres nos sirve eso de ser “sapiens – sapiens”? Porque visto lo visto de la bondad de nuestro comportamiento general, tanto con semejantes como con diferentes, no le veo yo que utilicemos con efectividad real –más allá de la tecnología- tanta superioridad y sapiencia… pero me temo que me estoy repitiendo otra vez. Lo que quiero decir es que esa diferencia en sapiencia, la desperdiciamos, la más de las veces en establecer la cuadratura del circulo en sumas teologales sobre el sexo de los ángeles y nos olvidamos del nuestro... La verdad es que más nos habría valido fijarnos en los bonobos, más que para saber cómo “curar” una supuesta e inexistente herida vista por el macho en los genitales de la hembra -desde ese narcisismo egocéntrico, psicoanalítico, patriarcal y machista-, para valorarnos cómo somos, sin más; para aceptarnos y amarnos sin exigir a los demás que cambien para ajustarse a lo que nosotros creemos ser, a nuestras expectativas, a nuestros deseos, a nuestras realidades, concepciones y prioridades, a nuestros egocentrismos etnocéntricos para que los demás se conviertan en nuestros clones; para convivir en paz y resolver nuestros problemas de modos más satisfactorios, ricos y creativos que el fraude, la mentira, el crimen, la tortura, el racismo, la guerra, las luchas de poder, los exterminios y genocidios a diestro y siniestro, amén de otras sutilezas, progresos y diferencias que si nos caracterizan como especie humana sapiens, sapiens. ¡Qué quieren que les diga, creo que me quedo con los bonobos!. Hasta otro rato y disfruten del calorcito que pueda quedar que, por lo menos en mi barrio, el frío ha comenzado a erizarnos la piel. Los extremos siempre son nocivos y el frío, como el calor, cuando aprietan no resultan agradables… Pero siempre pueden encontrarse maneras sencillas, no contaminantes y de poco coste, para aliviarse… dejen correr su creatividad y lo verán. Los bonobos las han hallado desde hace milenios. Carmen Moreno Martín Imagen: http://www.pixelteca.com/biolog/primates/imagenes/bonobo/bonobo7.jpg Jueves, 23 de Octubre de 2008 12:04 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria.. Comentarios » Ir a formulario
Estoy de acuerdo en que no hay "heridas" salvo en el machismo que ese si nos hiere a todos y a todas. Pero lo de hacer el amor a todas horas, por todas partes y con todo el mundo es un poco fuerte ¿no? jjajjjeja
Besazo Fecha: 23/10/2008 12:09.
Querida amiga, hoy me extenderé un tanto.
Es que siento la necesidad de decirte con el profundo respeto que profeso por tu blog tanto en el "que" cuanto en el "como" lo haces,que comparto la mayor parte de tus certeros comentarios y hay algunas cosas respecto de las que deseo agregar un aporte que espero constructivo y al cabo discriminar algunos aspectos con perdón de la palabra. Sin discutir la legitimidad o no (machismo de por medio) de la frase de nuestro admirado y querido buen amigo Galeano respecto de aquello de la "herida femenina que debe ser curada" (comparto tu crítica de género) pienso que la misma es tan solo y nada menos que el emergente de una particular construcción cultural del hombre respecto de la propia sexualidad y pienso que precisamente esta posibilidad, la de "construir imágenes de la realidad y transmitirlas simbólicamente" (esta o cualquier otra realidad e imagen) es claramente "La Diferencia" entre ellos y nosostros. Me refiero a la diferencia entre simios y humanos claro. Creo que no es esto ni bueno ni malo a priori, pero es y no podemos entonces dejar de recordar que somos distintos y mucho, en particular por esta razón. Nos guste o no, parece que ellos no pueden evocar objetos ausentes, alejados en tiempo y espacio ni articular lenguaje simbólico para transferir las imágenes de la realidad a otros y allí hay algo. Ellos no parecen tener impedimento constitucional alguno para lograrlo, no sabemos porque pero simplemente no pueden hacerlo en cambio nosotros sí lo hemos logrado tampoco sabemos bien porqué. Ahora bien si esto es lo que podría colocarnos a los humanos en la cúspide de alguna pira´mide es algo que aún está por verse por supuesto y por las dudas cuidado con el vértigo. Ahora bien, esto del lenguaje simbólico y sus implicancias trascendentes, potencialmente permite pero además obliga a hacernos cargo de la diferencia. A reconocerla, a responsabilizarnos de ella y a buscar en nosotros mismos el camino que nunca podrán enseñarnos ellos, como no podría un pez enseñar a una gaviota a respirar bajo el agua. Esa aptitud diferencial inherente al ¿Homo Sapiens? (bueno llamémoslo así por un momento), es la que potencialmente nos permite no ya la transmisión simple y llana de información (que muchos animales practican muy eficientemente) sino la posiblidad de transferir la experiencia histórica acumulada de generación en generación y que es lo que nos hace (reitero: potencialmente) cualitativamente diferentes porque es lo que nos abre la puerta a la responsabilidad de nuestros actos. No se puede volver a o mirar a "la naturaleza" como un lugar externo donde recurrurir, nunca podremos mirarnos en ellos por dos razones, 1.- Porque ya somos de cierta forma "ellos" o sea parte de "la naturaleza" con nuestras capacidades actuales y 2.- Simplemente somos humanos,no simios y muy especialmente lo somos cuando matamos, cuando robamos, cuando nos fanatizamos, cuando creamos "culturas", cuando practicamos el genocidio. El otro tema por cierto es la un tanto cándida y pacífica imagen de "buen salvaje" rousseauniana con que muchas veces se quiere ver a los simpáticos bonobos. La verdad es que ni tan cándidos y ni tan pacíficos ni tan ideales y amorosos. Tienen también ellos sus robos, infidelidades, traiciones, guerras, complots políticos y amorosos, asesinatos y malicias comparables a las humanas aunque a escala acorde. Cierto es que nuestro cerebro mucho más desarrollado que el de un simio ha hecho que nuestro dominio de la técnica nos permita ser muchísimo mas eficiente que ellos en el ejecicio de esas actividades "naturales" y entonces podemos alcanzar niveles superlativos de esas actividades en particular la tortura y el genocidio que si no me equivoco son logros exclusivos del Ser Humano . . . Mi particular conclusión es que entiendo pero no puedo pensar contigo en ese paraíso ideal que propones cuando dices - Qué quieren que les diga, creo que me quedo con los bonobos! Mi espíritu renegado me conduce a desear que como seres "naturales diferenciados" que somos, es imperioso que podamos sobrevivir pero no a cualquier costo y en todo caso abandonar de una vez la especie de Homo Tecnológico que hoy somos para que aquellas potencialidades Humanas que anidan en nosotros se desarrollen y podamos convertirnos en algo verdaderamente superior . . . . a nosotros mismos. Abrazo. Fecha: 23/10/2008 16:23.
Tanto tú artículo, Hannah, cómo el comentario de Martín, que me parece un complemento muy rico, me han hecho reflexionar mucho y me ha parecido muy enriquecedor leerlos. Es un placer hondo pasar a leer por este blog tus artículos y los comentarios. Gracias.
Un abrazo Un abrazo Fecha: 23/10/2008 18:20.
Son muy interesantes tanto el artículo como el comentario de Martín. En eso de que los grandes simios no humanos no puedan evocar objetos ausentes, alejados en tiempo y espacio ni articular lenguaje simbólico para transferir las imágenes de la realidad a otros es algo que las investigaciones últimas al respecto no se ponen del todo de acuerdo. Cierto que no pueden articular palabras al igual que nosotros porque3 entre otras cosas careen de un aparato de fonación como el nuestro, pero no está claro para nada y los científicos no se ponen de acuerdo, en que no posean un lenguaje simbólico... Yo, Martín, pienso que si bien la naturaleza no es un lugar "externo" nosotros sí nos hemos "exilado" y hecho externos a ella, y con toda la gama de negatividades que citas sobre los bonobos, la verdad, los prefiero a nosotros y a nuestro modus vivendi tecnologicus desnaturalizado... Me han encantado los dos textos, el artículo objeto de comentario y el comentario de Martín, pero confieso que me siento más cercano al primero.
Un abrazo Fecha: 23/10/2008 18:29.
Solo diré que cuando me encuentro baja de animo, lo único que puede levantarme, es ver escenas de cachorros, cachorros de cualquier especie incluida la humana, la espontaneidad. la inocencia y
la gracia de su comportamiento me hacen feliz. También pienso que de las otras especies distintas a la nuestra se puede aprender mucho. Fecha: 23/10/2008 18:47.
Pues si no me quedara más remedio que elegir, yo también elegiría quedarme con los bonobos. En este sentido estoy con Hannah, pero el problema sería: ¿Se quedarían ellos conmigo?
En fin, me parece un artículo estupendo. Un abrazo Fecha: 23/10/2008 19:46.
Hombre, Hannah..., lo de la orientación heterosexual, más que como primacía, se plantea como primicia, que enseguida en la selva amazónica, a la que hubiese un segundo hombre y una segunda mujer, la combinatoria había de enriquecerse.
Por lo demás, estoy en desacuerdo contigo en cuanto a lo de nuestro lugar en la cola de la clasificación evolutiva; pero, totalmente de acuerdo en cuanto al mal uso que hacemos de nuestra enorme ventaja. Un abrazo. Fecha: 24/10/2008 00:20.
A ver, a ver si no cogemos los rábanos por las hojas. Porque lo de estar en “la cola de la escala evolutiva” no lo digo en sentido literal, que ya se que no es cierto, sino irónico.
Cómo científica sé perfectamente que por nuestra sexuación, por la forma en la que nos reproducimos, por el desarrollo evolutivo anatómico-fisiológico-cognoscitivo e instrumental de nuestro cerebro, por nuestra forma bípeda de desplazarnos –la cual nos supone bastante sufrimiento, créanme- y por nuestro aparato de fonación –fundamentalmente estas cinco, amén de otras- lo cual nos permite una comunicación de lenguaje simbólico, un pensamiento estructurado y una función simbólica general de permanencia ideológica en el espacio y el tiempo, estamos biológicamente en la cúspide de la evolución. Al menos en este planeta. Pero lo que hemos hecho con toda esa excelente evolución, ese desarrollo, esas especialísimas cualidades, aptitudes y capacidades es de una tristísima pena. Tecnológicamente y -¿por qué no?- socialmente, hemos avanzado. ¿Qué duda cabe? Pero como individuos dejamos mucho que desear. No hay invento, descubrimiento, avance tecnológico, etc. que no hayamos empleado para la destrucción. Cierto que también para ganar en comodidades, en desarrollo, en bienestar –al menos en lo que concierne a un quinto de la humanidad-, en erradicación de enfermedades, en alargamiento de la esperanza de vida, etcétera, pero bastará con echar una mirada al mundo para ver que si bien podríamos haber hecho extensivo todo eso a la humanidad entera, cuatro quintos de ella vive miserablemente en la pobreza, en condiciones marginales, en una gran carencia de todo, en todo plano, sumida en guerras, destrucción, avaricia, codicia, corrupción y carente de libertad. Nos hemos convertido en especialistas del crimen, del genocidio, del exterminio humano y de la vida animal y vegetal en general, estamos cercanos a destruir el hábitat y el planeta en su totalidad, y, francamente, puede que los animales de otras especies sean muy malvados –bonobos incluidos-, ya sé que los leones, por ejemplo, devoran a las camadas que no han procreado y demás crueldades… Pero a ellos les seguimos viendo como “irracionales” y tildándoles de tal, por lo tanto, sin responsabilidad; mientras que nosotros nos ufanamos en ser “sapiens – sapiens” y racionales… ¿Dónde está nuestra racionalidad y nuestra sabiduría? Porque responsables sí somos. Es más, somos los únicos seres vivos de este planeta sobre cuyas espaldas recae la absoluta responsabilidad de lo que acontece en y sobre él. Por otro lado, soy psicoanalista, desde luego no lacaniana, y asevero que lo de la herida narcisista referida a la ausencia de pene de la mujer, no es freudiana. No estaba en Freud ni en su obra, que si hablaba de heridas narcisistas de descentración y decepción referidas a la humanidad más allá del sexo de los individuos, y que fueron tres heridas –para ser exactos- las que reseñó, pero no esa; sí hablaron de ella antes de Freud, y por supuesto, después de él, fundamentalmente sus traductores y, por supuesto, Lacan y sus fans los lacanianos; quienes, en mi opinión, le hicieron un muy flaco favor al psicoanálisis y a la mujer, por cierto. Pero todo este tema sería muy largo. En cuanto a las tres heridas narcisistas que Freud menciona con relación al derrumbe de la omnipotencia humana, son –muy brevemente-: la primera, descubrir que la Tierra no era el centro del Universo, y que el Sol no giraba –o dolor- en torno suyo. La segunda, también mencionada por Freud, es la de los hallazgos de Darwin emparentándonos con los simios, formando parte de la misma especie por muy homo sapiens – sapiens que seamos y muy en la cima de la evolución que nos queramos ver y estemos, y la teoría general de la evolución –hay que pena que tampoco éramos el centro de la creación-. Y la tercera herida narcisista, a la que Freud, aludió y de la que más se ocupó, fue el descubrimiento de lo inconsciente; el descubrir que estamos gobernados en parte por algo que escapa a nuestro control consciente y que apenas controlamos. Amén de estas tres fenomenales heridas narcisísticas a nuestra omnipotencia, también está la de erotizarnos en un mal lugar, el del incesto, por supuesto; y otras muchas más. Pero eso de “la envidia de pene” y de que el hecho de que las mujeres no lo tengamos sea “una herida narcisista”, pues no, Freud jamás lo dijo. ¿Construcción simbólica? Pues sí, una construcción machista y una perfecta y absoluta bestialidad. En cuanto a la orientación sexual de cada cual, lo más rico que encuentro es el que cada quien tenga la que quiera, pueda y desee, ya sea esta heterosexual u homosexual. Si hablamos de identidad, es otro tema, pero pienso que debe imperar la misma libertad. Y sobre la reproducción hoy, de momento es la mujer quien debe asumir la fecundación y la gestación; pero a estas alturas de la ciencia y de la tecnología, los penes han dejado de ser necesarios para los embarazos, y, para el placer de las mujeres, pienso que también, es decir, que tampoco son ni necesarios, ni imprescindibles. Tal vez deberíamos a empezar a hablar de las heridas narcisísticas de los varones… Y sí, Martín, lo siento pero en términos de “bondad” y convivencia, hoy por hoy, me reafirmo, pues, en lo que expreso en mi artículo y, por bruta que pueda parecer, me quedo con los bonobos. Petitica, te comprendo muy bien. Contemplar a cachorros eleva el ánimo y el espíritu. Y a todos, mi agradecimiento por vuestras presencias y por enriquecer este espacio con todas vuestras opiniones. Hannah Fecha: 24/10/2008 11:13.
Concuerdo contigo, Hannah, podemos estar, como de hecho estamos, en la cúspide de la piramide evolutiva, pero el deplorable empleo que hemos hecho de ello nos hace ganar el premio gordo de la cola... Creo que yo también me voy a emigrar con los bonobos, jajjaja... Y río por no llorar por lo patéticos que somos, con tantos dones de la madre naturaleza y tan despediciados y malempleados. Me ha encantado tanto el artículo como tu comentario final, y sí, ya es hora de que3 reconozcamos las heridas narcisistas que portamos los varones, ganadas a pulso. A ver si aprendemos.
Un beso Fecha: 25/10/2008 01:33. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Baruch de Spinoza: "Comprender es el principio de aprobar." "Si no quieres repetir el pasado, estúdialo." " La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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