
|
¿PROGRESAMOS?![]()
Uno de los mitos de nuestra sociedad occidental parece ser el mito tecnológico; mito que, según se nos muestra, parece haber relegado a un segundo término, cuando no desterrado del todo, a los mitos espirituales, culturales y religiosos, (entendiendo el hecho religioso en el sentido de religar y no en el sentido institucional de las religiones y sus luchas de poder dogmático y fundamentalista), transformando muy sutilmente el pensamiento de una gran parte de los seres humanos de nuestra sociedad en un pensamiento mecanicista y materialista, por no decir inhumano. Porque digo yo: ¿Cómo puede ser humano un pensamiento desposeído de lo realmente mítico? Y digo sutilmente, porque lo tecnológico, los llamados avances... el llamado "progreso" que indiscutiblemente tanto bienestar nos da - eso sí, a unos pocos -, se nos ofrece casi siempre con una cara de dios incuestionable que parece decirnos que toda la humanidad goza y participa de él. Algo que es absolutamente falaz e incierto. De manera que lo bueno y lo malo del progreso parece que, visto así a voz de pronto, van unidos de una manera, hoy por hoy, inseparable. Esto de que, para empezar, el progreso tenga aspectos "buenos y malos" en él, nos hace ver que este "dios progreso" no es ni tan exclusivamente bueno ni tan exultantemente dios; aunque tampoco podemos caer en la trampa de que es absolutamente malo y desechable. Pero la bondad del llamado progreso puede ser puesta de nuevo en cuestión si nos interrogamos por otro de los aspectos del progreso: el del alcance de su disfrute. ¿A cuántos seres humanos llegan todos esos avances tecnológicos del supuesto progreso? Y no ya a cuántos, considerando a toda la humanidad, sino a cuántos dentro de nuestra propia sociedad; y cuando digo "nuestra sociedad” no me refiero a los vecinos y a los amigos y gentes que conocemos y que por supuesto todos o casi todos tienen trabajo, casa, coche, ordenador, televisión, etcétera, etcétera, ya que pertenecen a la esfera social y económica en la que nos desenvolvemos y movemos nosotros mismos; sería muy sesgado y también muy etnocentrista hacer la reflexión, admitiendo exclusivamente como muestra a nosotros y a nuestros grupos de influencia. Y si esto no es así, ¿por qué dependemos cada día más de esos avances y de ese pseudoprogreso? ¿Por qué somos cada día menos capaces de producir en nosotros mismos recursos internos que mantengan nuestro sistema inmunológico en buen estado? ¿Por qué generamos cada vez enfermedades más agresivas, complejas y desbastadoras, a la vez que les negamos la medicación contra ellas a los más pobres y desfavorecidos del planeta? ¿Por qué nuestros medios para destruirnos a nosotros mismos son cada vez más potentes y sofisticados? ¿Por qué estamos cada vez más alejados de la Naturaleza y por qué nos aislamos día a día más y más como individuos unos de otros?¿Por qué se matan nuestros niños unos a otros como si hubiéramos perdido la capacidad de hacerles crecer en el respeto y en el amor a la vida? ¿Por qué aumenta en las sociedades civilizadas y súper desarrolladas el número de suicidios y de depresivos de manera alarmante? ¿Por qué hemos crecido en poder destructivo, tanto individualmente en autodestructvidad como en lo que concierne a la destrucción de colectivos y del planeta? ¿Por qué vamos despojándonos cada vez más, y a un mayor ritmo, de valores que nos precedieron y que enriquecieron nuestras vidas… valores tales como la libertad, tolerancia, la igualdad, la fraternidad –que no el uniformismo-, la solidaridad? ¿Por qué nos mostramos incapaces de crear valores nuevos que, al menos, se muestren en lo esencial con una riqueza operativa comparable a la que tenían los valores que desechamos? Y cuando digo valores que nos enriquecían me refiero a los que realmente lo hacían, no a costumbres, usos e "ismos" que nos anquilosaban y nos esclavizaban. Movimientos que ridiculizan el sentido de lo que una "iniciación" es y confiere, confundiéndola con actos y descargas que, más que "iniciar", acaban con la riqueza y con el bagaje espiritual de cuantos se alistan a sus filas. Movimientos que, por lo general, no tienen más valor que el de enriquecer a los líderes que los dirigen. Y no es que esté cargando las tintas en una supuesta “maldad” o “inmoralidad” de esos programas haciendo recaer sobre ellos exclusivamente toda la responsabilidad, que cada uno, emisor y receptor tendrá la suya. ¡Ahí están los índices de audiencias! Pero ¿qué nos ha pasado para llegar ahí? ¿Qué nos ha pasado para que la cantidad de dinero que se obtiene por una actividad nos haga olvidar la utilidad, los valores y la ética de esa actividad? ¿Qué nos ha pasado que ya ni siquiera vemos nada anormal en "comprar y vender jugadores de fútbol, artistas, locutores, entrevistadores, etc. por millones de euros, por cifras que bastarían para levantar la economía de media África? Repito, ¿es todo esto progresar? Pues bien, pueden ponerlo en duda, pero lo cierto es que más de dos tercios de la humanidad no disponen en su hábitat ni de agua corriente ni de petróleo ni mucho menos de electricidad... Así que difícilmente podrá disponer de avances tales como el teléfono, el fax, las redes informáticas, medios de comunicación, frigoríficos, aires acondicionados y otros muchos; por no mencionar avances mucho más necesarios que los citados, como son todos los del campo de la electromedicina, así como los adelantos en el campo sanitario y médico en general. Pero aún hay más; la mayoría de todos esos aparatos y avances tecnológicos, o bien emplean para su obtención y producción materias primas procedentes de países en vías de desarrollo cuya infraestructura es mantenida ausente para una mejor “neocolonización” y explotación de los paóíses industrializados o son producidos por gentes de esos países cuya mano de obra no sólo es barata, sino que se obtienen desde la explotación del hombre por el hombre a través salarios miseria y horarios de trabajo de más de quince horas diarias sin seguridad social alguna ni reparto de beneficios ni nada. ¿Alguien piensa que realmente la esclavitud terminó? ¿Y qué hay entonces de los niños soldados, de las mujeres y niños con cuyos cuerpos y órganos se comercia, qué hay de la prostitución forzada, qué hay de los millones de trabajadores menores de edad que encerrados en miserables angares trabajan de sol a sol por un mísero e insuficiente salario, qué hay de los contratos precarios y basura…? ¿Se abolió la esclavitud? ¿De veras? ¡En mi opinión, este sistema neoliberal, neocapitalista y de mercado consumista, sólo ha transformado la esclavitud, pero no sólo no la ha abolido, sino que la ha aumentado. ¿Es eso progreso? ¿Es eso progreso? ¡Y yo que creía que varones y mujeres éramos seres humanos de la especie sapiens sapiens, y ni siquiera llegamos a necios brutos… y eso en el mejor de los casos! ¿Es eso progreso? Se me antoja que sistema nuestro de "progresar" tiene (hoy por hoy y tal vez en las próximas décadas), más de "retroceso" que de "avance"; y el precio que pagamos a mediano y largo plazo es tan costoso y demoledor para nosotros y nuestro entorno, nuestro planeta, que o aprendemos a cambiar el sistema y a encauzarlo por rutas constructivas o acabaremos destruyéndonos a nosotros mismos a fuerza de tanto "progresar". Lo único que trato de señalar es que, aun cuando realmente hay mucho de positivo y beneficioso en tales avances, el giro que toma en general el progreso, ese giro deshumanizante y elitista, es más bien un fracaso que un progreso y que tal progreso no sirve realmente a la humanidad, sino a unos intereses poco claros y poco benéficos en realidad, aún cuando se disfracen de todo lo contrario. Intento destacar que mientras esos indiscutibles avances tecnológicos no estén al servicio y disposición real de todos y cada uno de los seres humanos y vayan, además, acompañados de un verdadero desarrollo y evolución de los valores éticos y morales, tanto en su uso y aplicación como en su obtención, sólo puede hablarse de lo que unos cuantos progresan y no de un progreso general; y mucho menos cuando, en algunos casos, ese mismo “progresar” se alcanza a costa de la explotación y miseria de otros; añadiéndose a ello, el que los que “progresamos” vamos perdiendo nuestra sensibilidad, solidaridad y humanidad por el camino. De modo que no parece que ese tan absoluta y cristalinamente positivo avance tecnológico y progreso que cantamos sirva realmente también a los más desposeídos de la tierra... y si me apuran ni a nosotros mismos. ¿O acaso ellos no forman también parte de la humanidad? Mientras él hablaba de esto, invariablemente, yo pensaba en la cantidad de seres vivos que no sólo son capaces de mantenerse sanos y de recuperar la salud si enferman, sino que son capaces de reproducir miembros y partes de su organismo si por alguna razón los pierden; véase si no a una lagartija que reproduce su cola si se la cortan; o a cualquier planta y árbol... ¿Y como siendo el ser humano, supuestamente en la escala evolutiva, algo tan superior a una lagartija y a una planta no es capaz de hacer algo así? ¡Somos tan fuertes y tan frágiles! El progreso, si fuera real, debería venir en ayuda de nuestras flaquezas y ponerse al servicio de nuestras necesidades, facilitando nuestro crecimiento esencial y expandiendo nuestras consciencias para fortalecer y afianzar nuestros vínculos con una humanidad fraterna y solidaria. Pero hasta hoy no veo que esa sea la dirección. Y volviendo al hilo de lo que pensaba cuando escuchaba aquello de que el avance de la cirugía era en realidad el fracaso de la medicina, parece que esos seres vivos vegetales y animales que se mantienen sanos, recuperan la salud y, si es necesario, reproducen partes perdidas de su organismo sin ninguna intervención ajena a sí mismos y sin ningún avance "tecnológico"... Parece ser, decía que cuánto más se acercan a nosotros o nosotros a ellos, más desvalidos y frágiles se tornan hasta el punto de que pierden esas facultades, esa sabiduría interna, y necesitan de veterinarios, biólogos, científicos, etcétera, etcétera. Eso pensaba yo cuando escuchaba aquello... y ahora me pregunto si no será este progreso, de alguna forma y tal como se plantea, con tanto sesgo eufórico, con tanta “robotización” una forma más de aletargamiento de lo humano, del sometimiento de la humanidad y de su fracaso. (Este texto es un extracto de uno de los capítulos de mi libro “¿Dónde están las manos de mi alma?” Publicado en Blogspot el día 1 de junio de 2005, lo subí a Blogia en Noviembre del mismo año al trasladarme de servidor y lo vuelvo a editar hoy para todos ustedes). Carmen Moreno Martín (Imagen tomada de www.nodo50.org)
Sábado, 05 de Julio de 2008 11:45 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria.. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: Para el verano: Francisco de Quevedo y Villegas: "El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar." "Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres." "El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos." "Donde hay poca justicia es un peligro tener razón." "Bien acierta quien sospecha que siempre yerra." AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias Temas
Archivos
Enlaces
![]() This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Spain License. |