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DE VUELTA A LAS FUENTES DEL ANARQUISMO: PARTE II![]() Tal vez creyeran que me había olvidado, pero no. No me he olvidado, de manera que sigo con ese regreso a las fuentes del anarquismo. “(…) Malatesta no es, por ejemplo, un Nettlau o un Kropotkin (quienes sí legaron a las generaciones venideras un copioso material), sino un hombre primordialmente preocupado por el accionar empírico revolucionario (más próximo a las maneras de Buenaventura Durruti) y he ahí un límite evidente para documentar sus hechos. Y sin embargo, fue tan importante su herencia y ejemplo ético, que abrevar en su legado dispone de gran valor para la reflexión contemporánea, (…)” (Lean el artículo entero aquí. ) Y vamos con las diez citas: En primer lugar, a modo de “siete citas”, por su interés, transcribo un fragmento del libro “Socialismo y Anarquía” de este autor, que representa una buena síntesis de “su ideario”: “No vamos a decir nada nuevo. La propaganda no es y no puede ser más que la repetición continua, incansable, de aquellos principios que deben servirnos de guía en la conducta que hemos de seguir en las varias contingencias de la vida. Expondremos, pues, con palabras más o menos diferentes, pero con un fondo constante, nuestro socialismo-anarquismo revolucionario. Creemos que la mayor parte de los males que afligen al ser humano dependen de la mala organización social y que las personas, queriendo y sabiendo, pueden destruirlos. La sociedad actual es el resultado de las luchas seculares libradas por las personas. No comprendiendo las ventajas que podían haber obtenido de la cooperación y de la solidaridad, viendo en todos sus semejantes -excepto en los más cercanos a ellos por el vínculo de la sangre- competidores y nada más que competidores, cuando no enemigos, han procurado acaparar, cada uno para sí, la mayor cantidad posible de goces, sin preocuparse de los intereses de los demás. Mientras el ser humano no fue capaz de producir sino lo que necesitaba para su sostén, los vencedores no pudieron hacer otra cosa que matar al vencido y apoderarse de los productos por éste cosechados. Más tarde, cuando con el descubrimiento del pastoreo y de la agricultura una persona pudo ya producir más de lo que necesitaba para vivir, los vencedores encontraron más ventajas en reducir a los vencidos a la esclavitud y hacerles producir para ellos, para sus dueños. Más tarde aún, los vencedores se dieron cuenta de que era más cómodo, más productivo y más seguro explotar el trabajo ajeno con otro sistema: el de retener la propiedad exclusiva de la tierra y de todos los medios de trabajo y dejar nominalmente libres a los despojados, los cuales, no teniendo ya medios para vivir, se veían obligados a recurrir a los propietarios y a trabajar para éstos, en las condiciones que éstos imponían. De tal modo, poco a poco, gradualmente, a través de una red complicadísima de luchas de todo género -invasiones, guerras, rebeliones, represiones, concesiones arrancadas, asociaciones de vencidos unidos para la defensa y de vencedores unidos para la ofensa- se ha llegado al estado actual de la sociedad, en el cual unas cuantas personas poseen hereditariamente la tierra y toda la riqueza social, mientras la gran mayoría de los individuos, desheredada de todo, se ve oprimida y explotada. De este estado de cosas depende la situación miserable en que generalmente se encuentran los trabajadores y, además, todos los males que de la miseria se derivan: ignorancia, delitos, prostitución, miseria física, abnegación moral y muertes prematuras. De este estado de cosas depende la constitución de una clase especial -el gobierno- que provista de medios materiales de represión, tiene la misión de legalizar y defender a los propietarios contra las reivindicaciones de los proletarios, sirviéndose además de esta fuerza para crearse para sí ciertos privilegios y para someter, cuando puede, hasta a la misma clase propietaria. De este estado de cosas depende que otra clase -el clero- se haya convertido en la ayuda más eficaz para la perpetuación de la injusticia, ya que procura persuadir a los oprimidos para que soporten dócilmente al opresor, trabajando de paso, como la clase gubernamental, al propio tiempo que por el interés de los propietarios, por sus propios intereses. De este estado de cosas depende la formación de una ciencia oficial que es, en todo aquello que puede servir a los dominadores, la negación de la verdadera ciencia. De este estado de cosas depende el espíritu patriótico, los odios de raza, las guerras y la paz armada, más desastrosa que todas las guerras. De este estado de cosas depende el amor convertido en tormento o en objeto vil de mercado. De este estado de cosas depende el odio más o menos intenso, la rivalidad, la desconfianza, la incertidumbre y el miedo que reina en la relación de todas las personas. Este estado de cosas es el que nosotros, anarquistas, queremos cambiar radicalmente. Puesto que todos esos males que hemos mencionado son consecuencia de la lucha entre las personas, de esa búsqueda del bienestar individual efectuada por cuenta propia y contra todos, queremos remediarlos sustituyendo al odio con e amor, a la competencia con la solidaridad, a la búsqueda exclusiva del propio bienestar con la cooperación fraterna para el bienestar de todos, a la opresión y a la imposición con la libertad, a la mentira, cualquiera que sea su índole, religiosa o pseudocientífica, con la verdad. Para realizar ese cambio creemos preciso proceder a: 1.- Abolición de la propiedad privada de la tierra, de las materias primas y de los instrumentos de trabajo, con el fin de que nadie pueda tener el modo de vivir explotando el trabajo ajeno y de que, teniendo todos los hombres garantizados los medios de producir y de vivir, puedan ser verdaderamente independientes y puedan asociarse con los demás libremente, conforme a las propias simpatías y con el propósito de colaborar en el interés de todos. 2.- Abolición del gobierno y de todo poder que pueda dictar leyes e imponerlas a los demás, es decir, abolición de las monarquías, de las repúblicas, de los parlamentos, de los ejércitos, de los policías, de las magistraturas y de todas las demás instituciones dotadas de medios coercitivos. 3.- Organización de la vida social mediante la obra de asociaciones libres, de federaciones de productores y de consumidores hechas y edificadas a tenor de la voluntad de sus componentes, guiados por la ciencia y la experiencia, y libres de toda imposición que no derive de las necesidades naturales, a las cuales, vencido el ser humano por el sentimiento de la misma necesidad inevitable, voluntariamente se somete. 4.- Garantizar, señaladamente, los medios de vida, desarrollo y bienestar de los niños y de todos los que no estén en estado de proveer a sus necesidades. 5.- Hacer la guerra a todas las mentiras, aunque se oculten bajo el manto de la ciencia y procurar la instrucción científica, hasta en su más elevado grado, para todas las personas. 6.- Acabar con el patriotismo, aboliendo las fronteras y trabajando por la confraternización de todos los pueblos. 7.- Reconstruir la familia de modo que resulte de la práctica del amor, libre de todo vínculo legal, de toda opresión económica o física, de todo prejuicio religioso. Estos son los remedios que ofrece nuestro ideal. Estos son los remedios que deseamos ver realizados.” Tomado de: http://alcoberro.info/V1/anarquisme5.htm Y sigo con tres citas más: 8º.- “Pero no basta con desear una cosa. Si verdaderamente se quiere obtenerla, es necesario emplear los medios adecuados para su realización. Estos medios existen, sin duda, y no son, de ningún modo, arbitrarios. Se derivan, naturalmente, del fin a que se tiende y de las circunstancias en las que se lucha, de modo que, si no nos engañamos en su elección, llegaremos a los fines que nos proponemos. Si llegamos a otro fin, opuesto al que deseamos, ello obedecerá, como consecuencia natural, necesariamente a que los medios escogidos no eran los adecuados. El que se pone en camino y se equivoca, no va adonde quiere, sino allí a donde conduce el camino que recorre.” 9º,- “En realidad, en Rusia se trata de la dictadura de un partido, o mejor, de los jefes de un partido; es una verdadera dictadura, con sus decretos, sus sanciones penales, sus agentes ejecutivos y especialmente con sus fuerzas armadas que hoy sirven para defender a la Revolución contra sus enemigos externos, pero que mañana servirán para imponer a los trabajadores la voluntad de los dictadores, para frenar la Revolución, consolidar los nuevos intereses que se están constituyendo y para defender contra las masas a una nueva clase privilegiada. Lenin, Trotsky y sus compañeros son, en verdad, revolucionarios sinceros, tal como definen la Revolución, y no traicionarán; pero están preparando cuadros de gobierno que servirá a los que vendrán después para extraer beneficios de la Revolución y aniquilarla." 10º.- “Los anarquista están en contra de la violencia (…) La idea central de la anarquía es la eliminación de la violencia en la vida social (…) Por eso somos enemigos del capitalismo que obliga, apoyándose en la protección policíaca, a los trabajadores a dejarse explotar por los poseedores de los medios de producción. (…) Por eso también somos enemigos del Estado, que es la organización (...) violenta de la sociedad. La violencia es justificable sólo cuando es necesaria para defenderse a si mismo y a los demás contra la violencia. (…) El esclavo está siempre en estado de legítima defensa y, por lo tanto, su violencia contra el amo, contra el opresor, es siempre moralmente justificada…" Por último, por su importancia y actualidad, transcribo “Amor y Anarquía” un fragmento del libro “Socialismo y Anarquía” de este mismo autor: “Al principio puede parecer extraño que la cuestión del amor y todas las que le son conexas preocupen mucho a un gran número de hombres y de mujeres mientras hay otros problemas más urgentes, si no más importantes, que debieran acaparar toda la atención y toda la actividad de los que buscan el modo de remediar los males que sufre la humanidad. Encontramos diariamente gentes aplastadas bajo el peso de las instituciones actuales; gentes obligadas a alimentarse malamente y amenazadas a cada instante de caer en la miseria más profunda por falta de trabajo o a consecuencia de una enfermedad; gentes que se hallan en la imposibilidad de criar convenientemente a sus hijos, que mueren a menudo careciendo de los cuidados necesarios; gentes condenadas a pasar su vida sin ser un solo DIA dueñas de sí mismas, siempre a merced de los patronos o de la policía; gentes para las cuales el derecho de tener una familia y el derecho de amar es una ironía sangrienta y que, sin embargo, no aceptan los medios que les proponemos para sustraerse a la esclavitud política y económica si antes no sabemos explicarles de qué modo, en una sociedad libertaria, la necesidad de amar hallará su satisfacción y de qué modo comprendemos la organización de la familia. Y, naturalmente, esta preocupación se agranda y hace descuidar y hasta despreciar los demás problemas en personas que tienen resuelto, particularmente, el problema del hambre y que se hallan en situación normal de poder satisfacer las necesidades más imperiosas porque viven en un ambiente de bienestar relativo. Este hecho se explica dado el lugar inmenso que ocupa el amor en la vida moral y material del hombre, puesto que en el hogar, en la familia, es donde el hombre gasta la mayor y mejor parte de su vida. Y se explica también por una tendencia hacia el ideal que arrebata al espíritu humano tan pronto como se abre a la conciencia. Mientras el hombre sufre sin darse cuenta los sufrimientos, sin buscar el remedio y sin rebelarse, vive semejante a los brutos, aceptando la vida tal como la encuentra. Pero desde que comienza a pensar y a comprender que sus males no se deben a insuperables fatalidades naturales, sino a causas humanas que los hombres pueden destruir, experimenta en seguida una necesidad de perfección y quiere, idealmente al menos, gozar de una sociedad en que reine la armonía absoluta y en que el dolor haya desaparecido por completo y para siempre. Esta tendencia es muy útil, ya que impulsa a marchar adelante, pero también se vuelve nociva si, con el pretexto de que no se puede alcanzar la perfección y que es imposible suprimir todos los peligros y defectos, nos aconseja descuidar las realizaciones posibles para continuar en el estado actual. * Ahora bien, y digámoslo en seguida, no tenemos ninguna solución para remediar los males que provienen del amor, pues no se pueden destruir con reformas sociales, ni siquiera con un cambio de costumbres. Están determinados por sentimientos profundos, podríamos decir fisiológicos, del hombre y no son modificables, cuando lo son, sino por una lenta evolución y de un modo que no podemos prever. Queremos la libertad; queremos que los hombres y las mujeres puedan amarse y unirse libremente sin otro motivo que el amor, sin ninguna violencia legal, económica o física. Pero la libertad, aun siendo la única solución que podemos y debemos ofrecer, no resuelve radicalmente el problema, dado que el amor, para ser satisfecho, tiene necesidad de dos libertades que concuerden y que a menudo no concuerdan de modo alguno; y dado también que la libertad de hacer lo que se quiere es una frase desprovista de sentido cuando no se sabe querer alguna cosa. Es muy fácil decir: "Cuando un hombre y una mujer se aman, se unen, y cuando dejan de amarse, se separan". Pero sería necesario, para que este principio se convirtiese en regla general y segura de felicidad, que se amaran y cesaran de amarse ambos al mismo tiempo. ¿Y si uno ama y no es amado? ¿Y si mientras uno aún ama, el otro ya no le ama y trata de satisfacer una nueva pasión? ¿Y si uno ama a un mismo tiempo varias personas que no pueden adaptarse a esta promiscuidad? "Yo soy feo - nos decía una vez un amigo - ¿Qué haré si nadie quiere amarme?" La pregunta mueve a risa, pero también nos deja entrever verdaderas tragedias. Y otro, preocupado por el mismo problema, nos decía: "Actualmente, si no encuentro el amor, lo compro, aunque tenga que economizar mi pan. ¿Qué haré cuando no haya mujeres que se vendan?" La pregunta es horrible, pues muestra el deseo de que haya seres humanos obligados por el hambre a prostituirse; pero es también terrible... y terriblemente humano. Algunos dicen que el remedio podría hallarse en la abolición radical de la familia; la abolición de la pareja sexual más o menos estable, reduciendo el amor al solo acto físico, o por mejor decir, transformándolo, con la unión sexual como añadidura, en un sentimiento parecido a la amistad, que reconozca la multiplicidad, la variedad, la contemporaneidad de afectos. ¿Y los hijos?... Hijos de todos. ¿Puede ser abolida la familia? ¿Es de desear que lo sea? Hagamos observar antes que nada, que, a pesar del régimen de opresión y de mentira que ha prevalecido y prevalece aún en la familia, ésta ha sido y continua siendo el mas grande factor de desarrollo humano, pues en la familia es donde el hombre normal se sacrifica por el hombre y cumple el bien por el bien, sin desear otra compensación que el amor de la compañera y de los hijos. Pero, se nos dice, una vez eliminadas las cuestiones de intereses, todos los hombres serán hermanos y se amarán mutuamente. Ciertamente, no se odiarán; cierto que el sentimiento de simpatía y de solidaridad se desarrollaría mucho y que el interés general de los hombres se convertiría en un factor importante en la determinación de la conducta de cada uno. Pero esto no es aún el amor. Amar a todo el mundo se parece mucho a no amar a nadie. Podemos, tal vez socorrer, pero no podemos llorar todas las desgracias, pues nuestra vida se deslizaría entera entre lágrimas y, sin embargo, el llanto de la simpatía es el consuelo más dulce para un corazón que sufre. La estadística de las defunciones y de los nacimientos puede ofrecernos datos interesantes para conocer las necesidades de la sociedad; pero no dice nada a nuestros corazones. Nos es materialmente imposible entristecernos por cada hombre que muere y regocijarnos por cada nacimiento. Y si no amamos a alguien más vivamente que a los demás; si no hay un solo ser por el cual no estemos particularmente dispuestos a sacrificarnos; si no conocemos otro amor que este amor moderado, vago, casi teórico, que podemos sentir por todos, ¿no resultaría la vida menos rica, menos fecunda, menos bella? ¿No se vería disminuida la naturaleza humana en sus más bellos impulsos? ¿Acaso no nos veríamos privados de los goces más profundos? ¿No seríamos más desgraciados? Por lo demás, el amor es lo que es. Cuando se ama fuertemente se siente la necesidad del contacto, de la posesión exclusiva del ser amado. Los celos, comprendidos en el mejor sentido de la palabra, parecen formar y forman generalmente una sola cosa con el amor. El hecho podrá ser lamentable, pero no puede cambiarse a voluntad, ni siquiera a voluntad del que personalmente los sufre. Para nosotros el amor es una pasión que engendra por sí misma tragedias. Estas tragedias no se traducirían más, ciertamente, en actos violentos y brutales si el hombre tuviese el sentimiento de respeto a la libertad ajena, si tuviese bastante imperio sobre sí mismo para comprender que no se remedia un mal con otro mayor, y si la opinión publica no fuese, como hoy, tan indulgente con los crímenes pasionales; pero las tragedias no serían por esto menos dolorosas. Mientras los hombres tengan los sentimientos que tienen - y un cambio en el régimen económico y político de la sociedad no nos parece suficiente para modificarlos por entero - el amor producirá al mismo tiempo que grandes alegrías, grandes dolores. Se podrá disminuirlos o atenuarlos, con la eliminación de todas las causas que pueden ser eliminadas, pero su destrucción completa es imposible. ¿Es ésta una razón para no aceptar nuestras ideas y querer permanecer en el estado actual? Así se obraría como aquel que no pudiendo comprarse vestidos lujosos prefiriese ir desnudo, o que no pudiendo comer perdices todos los días renunciase al pan, o como un médico que, dada la impotencia de la ciencia actual ante ciertas enfermedades, se negase a curar las que son curables. Eliminemos la explotación del hombre por el hombre, combatamos la pretensión brutal del macho que se cree dueño de la hembra, combatamos los prejuicios religiosos, sociales y sexuales, aseguremos a todos, hombres, mujeres y niños, el bienestar y la libertad, propaguemos la instrucción y entonces podremos regocijarnos con razón si no quedan más males que los del amor. En todo caso, los desgraciados en amor podrán procurarse otros goces, pues no sucederá como hoy, en que el amor y el alcohol constituyen los únicos consuelos de la mayor parte de la humanidad.” Espero que hayan encontrado interesante las palabras de Malatesta que, en mi opinión, siguen teniendo gran vigencia en nuestos días. Imagen: http://www.anarca-bolo.ch/a-rivista/310/img/MAL0014.jpg Carmen Moreno Martín Miércoles, 26 de Marzo de 2008 01:54 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria.. Comentarios » Ir a formulario
Resulta por un lado, refrescante leer estos textos tan antiguos y tan nuevos, y por otro lado, resulta triste reconocer que Malatesta tenía razón con lo del único consuelo que nos queda: el amor, porque el alcohol, más que un consuelo es un abismo.
Pues sí creía que te habías olvidado... Un abrazo Fecha: 26/03/2008 02:06.
Es cierto: "Amor y anarquía" es un texto vivo y actual. Gracias por no olvidarlo porque me resulta muy interesante.
Besazo Fecha: 26/03/2008 02:06.
Esos 10 puntos son todo un "manual" y una "praxis" tan válidos cuando los escribió como hoy.
Un abrazo Fecha: 26/03/2008 02:06.
Los 10 puntos son sublimes ¡Qué pena que los tengamos tan olvidados! Y "Amor y Anarquía" no tiene desperdicio. Yo no había leído nada de Malatesta, pero me ha cautivado.
Decididamente creo que siempre he sido anarquista según lo que acabo de leer. Un abrazo grande. Fecha: 26/03/2008 02:06.
Visitaré los links que nos has dejado y leeré más de este autor. Me interesa mucho. Gracias
Beso Fecha: 26/03/2008 02:14.
Cito: "La sociedad actual es el resultado de las luchas seculares libradas por las personas. No comprendiendo las ventajas que podían haber obtenido de la cooperación y de la solidaridad, viendo en todos sus semejantes -excepto en los más cercanos a ellos por el vínculo de la sangre- competidores y nada más que competidores, cuando no enemigos, han procurado acaparar, cada uno para sí, la mayor cantidad posible de goces, sin preocuparse de los intereses de los demás." Y pregunto: ¿No es esto lo que ocurre hoy también en buena medida?
Me ha dejado impresionada lo actual que resultan estos textos. Un besito Fecha: 26/03/2008 02:14.
Aunque no lo parezca, el capitalismo está en franca decadencia: es un total fracaso. Y el camino de la humanidad o transita por el anarquismo o no habrá camino.
Un abrazo Fecha: 26/03/2008 02:14.
Nunca había leído nada anarquista, me parece tan de hoy y tan fresco... Esto cambia decididamente la idea que tenía del anarquismo.
Un beso Fecha: 26/03/2008 02:14.
Es fácil poner citas, pero dónde está lo que tu piensas, lo cierto es que no te mojas.
Fecha: 26/03/2008 02:16.
Muy buena recopilación. La verdad es que la tecnología ha cambiado mucho, las circunstancias también, ahora todo es más sofisticado, la esclavitud sigue pero los esclavos no se enterán... Pero en lo esencial todo sigue igual. Concuerdo con Gustavo.
Un abrazo enorme Fecha: 26/03/2008 02:21.
No me sea bruto, anónimo, que acaso cree que Hannah es tan vieja??? Esto es un "regreso a las fuentes" y no puede ser otra cosa que mostrar los pensamientos originales de los padres del anarquismo. En cuanto a lo que Hannah piensa está clarísimo a lo largo de su Blog y se ve por los textos que elige.
Muy buen escogidos los textos, Hannah, y sí, impacta lo actuales que resultan. Un abrazo Fecha: 26/03/2008 02:22.
Pues yo era otro de los que pensaba que no seguirías... Gracias. Es de verdad sumamente interesante leer estos textos y me pica el gusanillo de seguir leyendo. Lo haré.
Un abrazo Fecha: 26/03/2008 02:24.
Y pensar que esto fue escrito hace más de 100 años... ¡Es increiblemente bueno!
Un beso Fecha: 26/03/2008 02:38.
¡Esto deberían enseñarlo en las escuelas en lugar de la religión! Seguro que el mundo estaría mejor.
Un abrazo Fecha: 26/03/2008 02:40.
Me leer esto me ha resultado muy instructivo e interesanrte.
Un besito Fecha: 26/03/2008 15:56.
No sé, por un lado me uno a lo que dicís muchos de vosotros, es actual y puede que sea la única solución sostenible y eficaz para nuestro loco mundo, pero ¿es factible? ¿puede llevarse a cabo? Eso es lo que ya no tengo tan claro. Y menos que sea sin violencia.
Un besito Fecha: 26/03/2008 15:58.
Ciertamente esa es la vía de la solución para llegar a ese mundo mejor que ambicionamos.
Un abrazo Fecha: 26/03/2008 16:01.
Puede que me equivoque, pero yo veo que el capitalismo con su liberalismo a ultranza hace aguas por todos lados y que el marxismo libertario o anarquismo es la llave de la solución. Lo que se tardará no lo sé, pero la decadencia y con ello el camino hacia la luz ya han empezado.
Petons Fecha: 26/03/2008 16:02.
No sé, tengo mis dudas sobre el poner en marcha todo esto en la humanidad. Mucho tendremos que cambiar los individuos tanto en lo personal como en lo colectivo para llegar ahí, pero sin duda que sería una gran cosa. De momento lo veo como una bella utopía.
Un beso Fecha: 26/03/2008 16:07.
Buenas palabras, magníficas, pero muy difícil de ponerlas en práctica...
Un abrazo Fecha: 26/03/2008 16:07.
Si estos textos siguen siendo tan actuales es porque los problemas y las personas seguimos siendo los mismos. El cambio es posible, no es una utopía y tal vez tardaremos aún cientos de años, pero si no nos cargamos antes el planeta, acabaremos por caminar por esa senda: la de la anarquía.
Una abraçada Fecha: 26/03/2008 16:07.
Gracias a todos por sus comentarios. Les aseguro que no me he olvidado y que seguiré publicando este retorno a las fuentes en estos días, intercalándolo con otros artículos, míos y de otras personas, pero de candente interés.
Un abrazo Hannah Fecha: 26/03/2008 21:40. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: Hoy, Stephen Weinberg, físico estadounidense, premio Nobel de física de 1979: "La religión es un insulto a la dignidad humana. Con o sin religión siempre habrá buena gente haciendo cosas buenas y mala gente haciendo cosas malas. Pero para que la buena gente haga cosas malas hace falta la religión." "Cuanto más comprensible parece el universo, tanto más desprovisto de sentido parece también." Aviso: las imágenes que ilustran los post, están tomadas de la red con sus créditos. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias Temas
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