PARTE II: POBREZA Y GÉNERO: EL DESARROLLO LA GRAN MENTIRA DEL CAPITALISMO, DE MAURICIO AMAR D. | Ser Rizomático

PARTE II: POBREZA Y GÉNERO: EL DESARROLLO LA GRAN MENTIRA DEL CAPITALISMO, DE MAURICIO AMAR D.

20080218172304-pobreza-mujer2.jpg

Parte II del artículo "Pobreza y Género: El desarrollo es la gran mentira del capitalismo. De Mauricio Amar D.
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=58095

1. La pobreza… ¿a quién afecta?

Actualmente, según datos del Banco Mundial, el 19% de las personas del mundo viven en situación de extrema pobreza1. Si agregamos a este dato el total de personas que viven con menos de dos dólares diarios, llegamos al 40% (más menos 2.500 millones de personas). Cerca de 800 millones de seres humanos sufren de hambre, 1.100 millones carecen de agua potable y casi 1.200 niños mueren cada hora a causa de enfermedades que son evitables por la medicina moderna2. Estos datos pueden ser comparados con otros que van en aparente dirección opuesta (los logros de los programas de desarrollo), pero que en realidad son parte integral del terrible panorama universal. Si consideramos que el presupuesto completo que permitiría a África cumplir con los llamados “objetivos del milenio”3 es de 25 mil millones de dólares, pero que al mismo tiempo Estados Unidos, principal promotor de esta propuesta de desarrollo para el tercer mundo gasta 180 mil millones de dólares en la guerra contra Iraq4, al menos nos debiera parecer relevante cuestionarnos que tipo de mundo estamos construyendo y mejor aún quienes realmente participan en esta construcción.

Pero el problema de la pobreza no queda ahí. Los pobres no son iguales en cuanto a niveles de pobreza y necesidades específicas, y existen evidentes diferencias de género en la distribución de la riqueza del mundo. El 98% de las riquezas de la tierra están en manos de hombres; de los 2.500 millones de personas calificadas como pobres por PNUD el 80% son mujeres; el 90% de las víctimas de prostitución infantil son mujeres (el 100% de los usuarios son hombres)5; las tres quintas partes de los menores de edad que no reciben educación estando en edad escolar son mujeres; y dos tercios de los 876 millones de adultos analfabetos son también mujeres6. Los “datos duros” de pobreza son mucho más extensos, pero en general la tónica tiende a repetirse cuando tomamos los datos cuantitativos que nos hablan del hambre y la miseria, y los comparamos con los gastos en armas de los países desarrollados o con la acumulación capitalista de empresas transnacionales y otras gigantes nacionales.

Estos datos pueden ser importantes para demostrar que las mujeres, dentro de los pobres, son más pobres que los hombres, pero de ninguna manera pueden dar cuenta de la verdadera tragedia de la pobreza, como factor multidimensional, que abarca a hombres y mujeres en todo el mundo, ni tampoco explican las relaciones de poder y de resistencia que se dan en los diferentes contextos en que se desarrolla la cultura humana. Los datos que sugieren medir la pobreza en torno a la distribución de los ingresos ignoran, entre otras cosas, las necesidades satisfechas fuera del ámbito del mercado, como por ejemplo, la democratización de las sociedades. En efecto, esta visión reduccionista de la pobreza sigue primando hasta nuestros días y afecta a hombres y mujeres que son encuadrados en una realidad que se les aparece como reificada, en la cuál deben cumplir el rol del homus economicus (históricamente reservado sólo para los hombres), que Room definirá como “una masa de individuos atomizados que luchan por la competencia en el mercado”7.

El economista bengalí Amartya Sen ha planteado que el primer requisito para conceptuar la pobreza es definir ‘quienes se encuentran en el centro del análisis’8. Este autor defiende la idea de un concepto de pobreza amplio que sea capaz de cubrir distintas realidades específicas. Quienes han definido la pobreza a partir de la población carente de los recursos económicos para cubrir las necesidades básicas, y que ven en el hambre la manifestación más evidente de la pobreza, no se encontrarían en un error al incluir este tema, que es relevante para muchos países del mundo, sino que estarían actuando de manera reduccionista al ser incapaces de ver más allá de la visibilidad propia de la biología. De hecho, las necesidades de tipo biológicas son también construcciones culturales que varían de acuerdo a los contextos, con esto me refiero a los tipos de alimentación y formas de distribución de los alimentos, por más que sea evidente que, como plantea esta posición biologicista, ciertos niveles de hambruna determinan evidentemente que las personas vivan en la pobreza.

Frente a quienes tratan de equiparar la pobreza con la desigualdad, Sen ha hecho hincapié en que estos son conceptos relacionados pero no equivalentes, ya que la transferencia de recursos de una persona con ingresos altos a otra de ingresos bajos no tendría por resultado dos personas no pobres, sobre todo si entre ambas existen habitus construidos en relaciones de poder con una historia particular9. La marginalidad, la vulnerabilidad, la exclusión y la discriminación por raza, etnia o género10 son algunas de las dimensiones que deben agregarse al enfoque de la desigualdad, si en efecto se quiere dar cuenta del problema de una manera más amplia.

Más complicada aún es rebatir la postura de quienes, reconociendo el multiculturalismo y la relatividad del concepto mismo de pobreza, plantean que esta es definida de acuerdo a lo que cada sociedad, por sí misma, considera que es pobreza. Esta visión, desde mi punto de vista, no es capaz de comprender las relaciones de poder al interior de cada sociedad, que determinan el posicionamiento diferenciado de visiones del mundo, siendo las dominantes hegemónicas sobre el resto. Por esto, la relatividad muchas veces favorece a quienes ejercen el poder de manera desigual y ostentan los discursos considerados válidos también por quienes se encuentran en una posición desmejorada. Por ello, resulta evidente la necesidad de incluir de manera complementaria la idea de “sentimiento de privación”, es decir, la noción que la propia gente tiene de sus condiciones materiales de existencia.

Parece bastante interesante la posición de Sen respecto a que el concepto de pobreza es problemático e imposible de abordar en su magnitud. Por ello es necesario considerar las subjetividades tanto de quienes hacen la conceptualización como de aquellas personas a quienes se está investigando. Aún los datos más objetivos tienen un alto grado de arbitrariedad y nunca son neutrales, sin embargo una postura epistemológicamente correcta sería aquella que deja en claro cuáles son las arbitrariedades presentes y posibles al momento de conceptualizar y ejecutar un determinado programa de desarrollo. Por otro lado, quienes intentan desmotivar este tipo de planificación con una exagerada visión de relativismo cultural, caen en la inoperatividad. Es necesario tener medidores objetivos de pobreza que cumplan con posibilitar el desarrollo de quienes hoy se ven menoscabados por las estructuras de dominación en todo el mundo.

De todas maneras, Sen parece concluir que la pobreza es la carencia de los recursos para ser capaz de realizar un cierto número de actividades11. El gran problema de los programas de ayuda es que esas actividades se encuentran predefinidas de acuerdo a supuestos roles que los organismos internacionales, los estados y las organizaciones sociales determinan para los sectores pobres de la sociedad. De esta idea de Sen, de abrir el concepto de pobreza, evidentemente surge también la necesidad de tratar el concepto a partir de su multidimensionalidad. Este a su vez, es un aporte claro de los enfoques de género que han permitido ampliar tanto el concepto de pobreza como las metodologías de trabajo para superar el flagelo. En concreto, como plantea Irma Arriagada, en la actualidad se ha tratado de incluir tanto las dimensiones materiales como inmateriales de la pobreza. La educación, las posibilidades reales de participación, la percepción de las condiciones materiales y de la relación establecida con el entorno son parte necesaria de cualquier política que busque algo de integralidad. Para Arriagada, una conceptualización operativa de pobreza es aquella que la define por la “ausencia y/o bajos ingresos, la falta de acceso a bienes y servicios provistos por el Estado como seguridad social y salud, entre otros; ausencia de propiedad de una vivienda y otro tipo de patrimonio, nulos o bajos niveles educativos y de capacitación, sin disponibilidad de tiempo libre para actividades educativas, de recreación y descanso, y que se expresa en la falta de autonomía y en ausencia o limitadas redes familiares y sociales”12. El problema más relevante que plantea Arriagada es precisamente que al aumentar las dimensiones a considerar de la pobreza, mayor es la dificultad para elaborar indicadores que den cuenta del fenómeno. Esta definición se encuentra incompleta si no van dentro de ella los factores subjetivos de la pobreza, pues desde mi punto de vista, se debe integrar la visión de quienes se ven afectados por la pobreza no sólo en la participación para solucionar el problema, sino en la integración de su percepción como factor relevante para explicar la pobreza.

Ahora bien, la pobreza también amerita ser tratada desde un enfoque de género, complementario a otros enfoques, que de cuenta de las relaciones de poder que impiden a las mujeres pobres salir de su situación actual. Cuando ocurre que las mujeres sufren de privación de sus necesidades básicas y de privación de los medios para satisfacer esas necesidades, por el hecho de ser mujeres, estamos hablando de discriminación de género13. Las mujeres, como plantea Kabeer14, no sólo son pobres porque generen menores ingresos monetarios que los hombres, sino además porque sobre ellas existe una regulación desigual en la distribución del tiempo. En efecto, si se busca ayudar a las mujeres a mejorar sus condiciones objetivas y relaciones de poder a través de la generación de ingresos, sin considerar que la gran mayoría de ellas ya cumplen otras tareas igual o más demandantes en tiempo y esfuerzo físico y por las cuales no reciben remuneración alguna, lo que se hace no es sino coartar toda posibilidad de alcanzar una mejor calidad de vida, que incluye por supuesto, la recreación y el ocio. Clert coloca un buen ejemplo de esta situación cuando menciona una encuesta realizada en el sector de empleo informal en Chile que revela que las encuestadas, en su mayoría, afirman poder “arreglárselas” solas, pero un 30% de ellas plantea que el tiempo no le alcanza para nada. Esto genera conflictos con los mismos roles socializados de las mujeres, pues en la misma encuesta se muestra que gran parte de ellas sufre de culpa y cargo de conciencia por no cumplir como quisiera con el papel de madre y dueña de casa15.

La escencialización del rol de la mujer en la sociedad se encuentra presente en gran parte de los programas de ayuda. Un motivo recurrente que se esgrime para invertir en las mujeres dueñas de hogar es que estas tendrían una mayor proclividad a invertir los ingresos monetarios en necesidades de sus hogares16, cosa que no ocurriría con los hombres. Aquí la escencialización consiste en establecer a priori conductas en mujeres independientemente de sus diferenciaciones intrapobreza, contextos culturales, étnicos, religiosos, etc., pero además, si aquello es efectivamente una conducta recurrente, sería interesante saber qué elementos de la educación familiar, social y formal contribuyen a que un número importante de mujeres se comporte de esa manera, y de la misma manera, porqué los hombres responden de forma distinta. Así, el enfoque de género, como plantea Carine Clert, busca examinar los distintos roles de hombres y mujeres de manera relacional y diferencial en cuanto a sus necesidades, el acceso que tienen cada uno a los recursos y a su control, siempre en un contexto histórico y sociocultural particular17.

En boga se encuentra en la actualidad el concepto de feminización de la pobreza. Las sociedades en las cuáles existe una discriminación de género, han mostrado una cierta regularidad en poner barreras concretas que impiden que la mujer tenga las mismas oportunidades que los hombres de salir de la pobreza. Estas barreras se expresan fundamentalmente en el ámbito laboral (desempleo, empleo precario, trabajo no remunerado, impedimentos para desarrollar sus potencialidades, entre otras)18; educativo (oportunidades de educación y escencialismo en la definición de los roles inculcados por la educación) y vulnerabilidad a la violencia tanto simbólica (de la sociedad) como subjetiva y física (generalmente al interior del hogar). A estas situaciones de las mujeres en particular debemos sumar la discriminación hacia las niñas menores (que en determinados contextos son mal alimentadas, abusadas sexualmente, retiradas de sus escuelas para cumplir roles domésticos, etc.); hacia las mujeres mayores (ausencia de previsión social y acceso a la salud); hacia las mujeres rurales que viven en un contexto de particular desprotección social (y que muchas veces deben migrar a la ciudad para buscar trabajos precarios), entre otras múltiples formas y roles que pueden desempeñar las mujeres en la sociedad y que determinan que participen de una manera desigual frente a los hombres.

¿Existen características de la pobreza que afecten sólo a las mujeres? Anderson plantea que la respuesta es positiva y enumera estas características: la pobreza de tiempo (que ya hemos visto a propósito de la triple jornada laboral), la pobreza de trabajo (precarización, acomodación del trabajo remunerado a las condiciones del hogar, desigualdades en el ingreso), pobreza de vínculos sociales (capital social disminuido por la falta de activos posibles de ser intercambiados), privación estética (entornos que no se corresponden con las necesidades de las mujeres y que se encuentran comúnmente tomados por quienes no hacen de los espacios lugares de interacción pública), privación de seguridad (desprotección frente a catástrofes; cumplen el rol de ayuda a los más necesitados constantemente19, a veces pagando costos que no les corresponden)20.

Estas situaciones no son sólo un fenómeno del presente. Cuando hablamos de feminización de la pobreza, el término está haciendo hincapié en un proceso a través del cuál las relaciones sociales varían, se transforman y se expresan en prácticas sociales que las refuerzan. Si se quiere sacar a las mujeres de la pobreza se debe considerar las causas y desentrañar cuáles son las prácticas particulares de una sociedad que inciden en que las mujeres tengan una menor posibilidad de salir de la pobreza. Por otra parte, la pobreza es un fenómeno relacional, que sólo adquiere sentido por cuanto vincula permanentemente a los sujetos al interior de una estructura de dominación. Si aceptamos que las prácticas refuerzan el orden estructural que tiende a perpetuar la pobreza, también podemos pensar que cambios en las prácticas pueden generar desplazamientos estructurales, en otras palabras, la pobreza es un fenómeno social y por tanto reversible, pero para que el cambio se produzca no basta con cambiar los clavos oxidados, sino que es necesario reemplazar los cimientos de la estructura. Esta idea de comprender a la pobreza como proceso está presente en el pensamiento de Arriagada... (Continuará)

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: http://www.revistafuturos.info/images/futuros14/pobrezamujer2.jpg

Martes, 11 de Marzo de 2008 12:16 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria..

Comentarios » Ir a formulario

No hay comentarios

Añadir un comentario




No será mostrado.








Ser Rizomático


Ser Rizomático es igual
a desplegar "rizo a rizo"
"raíz a raíz"
la potencialidad y la capacidad
de crear, construir, compartir y transformar el mundo
en un lugar gobernado
por la libertad, la igualdad
y la fraternidad
sin fronteras
para toda la humanidad.

CITAS: Hoy, vivir:

"A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante." Oscar Wilde

"Cuán vano es sentarse a escribir cuando aún no te has levantado para vivir." Henry David Thoreau

"El hombre que ha empezado a vivir más seriamente por dentro, empieza a vivir más sencillamente por fuera."
Ernest Hemingway

Aviso: las imágenes
que ilustran los post, están
tomadas de la red con sus créditos.
Si algún autor desea que las retire,
que me lo haga saber. Gracias

Temas

Archivos

Google Scholar

Enlaces

Conoce más de las bitácoras

Blogs México

bloguisferio.com

BloGalaxia


imagen


Personal Blog Top Sites

Suscribir con Bloglines

Directorio de blogs

 Bitacoras.com

Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Spain License.

Estadisticas Gratis

Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.

[Blogia apoya Blogs. La conversación, el Evento Blog España y los Premios Bitacoras.com 2008 | Medio Oficial: ADN.es]