
Y se dirán ustedes qué es lo que yo opino sobre todo esto. Pues bien, yo sigo opinando lo mismo que opinaba en mi artículo de Febrero de 2007, intitulado "Cuba, ayer y hoy" que a continuación transcribo:
"Sobre Cuba se escribe mucho. El número de simpatizantes es, tal vez tan grande cómo el de denigradores. Con Fidel Castro ocurre lo mismo: para los primeros es un revolucionario intachable y libertador de su pueblo, querido por él, que ha puesto en pie la única revolución que puede ser considerada cómo exitosa -a tenor de los resultados objetivos-, mientras que para otros es un tirano dictador que ha conducido a su pueblo a la miseria.
Y yo me pregunto: ¿miseria? En mi opinión, en la miseria se hallaba la isla en manos de gobiernos y presidentes corruptos como el derrocado Batista y sus antecesores; siervos al servicio de los fines de esos oscuros imperios, es decir, de EEUU, y de la mafia, que no otra cosa era que una colonia económica de ambos, además de su prostíbulo particular, en la que el 15% de la población poseía el 98% de la riqueza y de los recursos, mientras el 85% de la población se mal repartía el 2% restante, con una situación de precariedad absoluta, en todas las áreas: empleo, salud, escuelas, sanidad, etc.
Lo que podemos decir hoy es que tras 48 años de revolución y con un bloqueo económico férreo desde pocos meses después del triunfo de la revolución -clicad aquí- para leer sobre el bloqueo-, que dura hasta hoy mismo, moleste o no, guste o no, en Cuba no hay analfabetismo, ni desescolarización, ni bolsas de pobreza, ni marginación, ni trabajo y explotación infantil, ni gente sin atención médica.
Lo cierto y objetivo es que “Cuba es hoy el país de mayor equidad en la distribución del ingreso en América Latina, el que posee los servicios de educación primaria y secundaria que llegan al 99 por ciento de la población y acceso a estudios superiores en cualquier lugar del país a todos los que quieran hacerlo (800.000 estudiantes universitarios), el primero en indicadores favorables de mortalidad infantil en menores de un año y menores de cinco, el de menor desempleo, el que ofrece alimentos subsidiados que cubren no menos de la mitad de las necesidades nutricionales, el que presta atención médica primaria permanente y remisión a servicios gratuitos de alta tecnología (77’3 años de esperanza de vida). El pasado año, además, la organización no gubernamental WWF (World Wild Fund) declaró a Cuba como el único país del mundo que combina un alto desarrollo humano (reconocido en Informes Anuales sobre Desarrollo Humano elaborados por el PNUD) y una adecuada sostenibilidad ambiental.” (Extracto del artículo escrito por Pascual Serrano y publicado en el diario Diagonal y en rebelión.org, “Cuba en el año 2007”, cuyo texto entero pueden leer íntegramente clicando aquí, y yo les recomiendo).
A mí, qué quieren que les diga, no me desagradaría en absoluto “malvivir” allí, dónde tal vez no pudiera gozar de los lujos y comodidades que aquí tengo –la mayoría prescindibles-, pero si gozaría de la satisfacción de saber que el reparto de la riqueza y de los recursos es equitativo y justo; que nadie muere de hambre ni muere por falta de asistencia; que los niños no son explotados en ningún sentido; que los adolescentes no se drogan a partir de los 12 años; que los obreros no son explotados y un largo etcétera de injusticias, desigualdades y marginaciones que vemos a diario en nuestras latitudes. Prostitución si parece que hay a juzgar por lo que cuentan los turistas; y presos políticos también, a juzgar por los informes de AI, por lo que, tal vez, la libertad de expresión también falla y deja algo que desear -¿dónde no?-, o bastante, no lo sé y quisiera comprobarlo in situ. Otra cosa que también me gustaría saber, es lo concerniente a las libertades individuales, por ejemplo: ¿puede un gay o una lesbiana constituirse en pareja de hecho o de derecho, libremente, y vivir su orientación sexual publicamente y sin "persecuciones"? ¿Puede esa supuesta pareja adoptar? En este sentido, la película de Bardem sobre el escritor Reinaldo Arenas, y la misma obra de Arenas, me inquietó. ¿Y la prensa? ¿Es independiente? ¿se pueden publicar libremente críticas y divergencias contra el sistema? ¿Puede uno expresarse libremente en una tertulia o en un café o con los amigos en casa o por teléfono, publicamente, sobre el sistema? Porque un país sin libertad, por muy atendidos sanitarimente que estén sus ciudadanos, o por muy escolarizados, o por muchos logros que se hayan conseguido, no deja de ser un país esclavo; y eso es peliagudo... Habría que vivirlo para formarse una opinión propia, aunque no me parece Silvio Rodríguez ni ninguno de los artistas cubanos que se quedaron e hicieron y hacen la revolución, muy faltos de libertad... Tal vez me anime un día a tirarme una temporada larga allí…
En cuanto a las acusaciones formuladas por voces de ultraderecha, tanto desde EEUU, cómo desde España, y otros países occidentales, de vulnerar los derechos humanos, baste ver las acusaciones a las que nos tienen acostumbrados, en nuestro país, y, sobre nuestro propio país, dirigentes como Rajoy, Acebes, Zaplana, Aznar y compañía, y lo “veraces” que son esas declaraciones; francamente, me gustaría pasarme allí un año al menos y ver en situ qué de verdad hay en todo eso y que opina la población de ello.
Otra de las cosas, entre las muchas, que se le achaca al sistema cubano es que no es una democracia. Desde luego no es una “democracia parlamentaria al uso de las occidentales”; democracias que hacen agua por todas partes y reinos de Taifás del neoliberalismo, del neocapitalismo y de la corrupción más acérrimos –baste echarles un ojo analítico crítico y objetivo-. Eso no es, ciertamente, Cuba, pero tal vez sí sea una democracia participativa real, y que gracias a ello escape de la miseria de las corrupciones, de las desigualdades, de los tráficos humanos y de narcóticos, y de la vulneración de libertades –amparadas en la seguridad- que se dan en las nuestras-, pero como nunca estuve allí, sólo puedo hablar de mi análisis post “oídos y lecturas”. Por cierto, que de esos “oídos y lecturas” y con documentación histórica a mano, si podemos decir que fue justo de todo eso de lo que pudo liberarse con la revolución, dejando de ser el imperio de la mafia, reino indiscutible de la corrupción, del juego, del narcotráfico y del tráfico humano, así cómo la joya colonial del imperio yanqui; que todo eso era, insisto, con el gobierno de Batista y con los que le precedieron; y para conocer esos datos con rigor y máxima exactitud, no hace falta estar ni haber estado allí, porque es historia comprobada.
¿Y qué pasará cuando muera Fidel? Si cuando muera Fidel, pasa algo que acabe con la revolución, mal asunto, porque mala revolución es la que descansa única y exclusivamente en un sólo hombre, y no en un pueblo entero. Mala revolución es la que no es construida, impulsada, vivida y crecida por todo un pueblo y se deja al único desarrollo e impulso de un sólo hombre... Así que espero, y deseo, que el sabio pueblo cubano que mora en la isla de Cuba, sepa proseguir con su revolución.
En fin, que cuando mis perrys ya no estén –espero que sea tarde-, si no estoy muy viejita y achacosa, no se extrañen que me quede una temporada en suelo cubano. Lo único que lamento es que, para entonces, Fidel tal vez ya no esté tampoco, y no pueda tener la ocasión de darle un abrazo por lo bien –si, lo bien- que lo han hecho, él y su pueblo, y por los logros de su revolución. Aunque no dudo que algún cubano o cubana me abrazará, y que en ese abrazo estará también el de Fidel, el del Ché, y el de muchos otro compañeros y compañeras que hicieron posible que Cuba siga adelante, contra todo pronóstico.
Qué tengan un buen día!
Carmen Moreno Martín
alias Hannah"
Ahora, Fidel Castro, mal que le pese a muchos y saquen falsas fotos de él en un ataud, aún no se ha muerto. Ha renunciado de sus cargos y ha expresado su decisión de no aceptar cargos nuevos. Mi opinión sobre Cuba y sobre Fidel no ha variado y es la que acaban de leer, pero si ha crecido mi admiración por un hombre que, tras ostentar la dirección de su pueblo durante casi 50 años, no se va con los bolsillos repletos de dólares a un país desde el que no pueda ser extraditado, sino que se queda en su isla, con su pueblo, convertido en un ciudadano de a pie y compartiendo la cotidianeidad de sus vecinos, hablando con unos y con otros por la calle y con una lucidez y humildad ejemplares en todas sus manifestaciones, mientras el "vecino del norte" se frota las pezuñas y aguarda como un buitre para caer sobre la isla. Y eso es cuanto tengo que decir.
Carmen Moreno Martín
alias Hannah
Imagen: http://deesonosehabla.files.wordpress.com/2007/11/fidel.jpg