
Todo cambia y nada permanece
¿Nada? No, algo siempre es igual
Los ataúdes de madera en los que soldados
Muertos vuelven desde las guerras
A sus lejanos hogares... los que vuelven
Porque otros, los locales y algunos de los lejanos
no lo hacen
Y sus despojos abonan los campos…
Cambian los tiempos y los gobernantes
Cambian los conflictos y los motivos que los desatan
Cambian las cosas que despiertan ambiciones y codicias
Cambian las caras y los cuerpos de las gentes
Cambian los instrumentos de la crueldad
Y las tecnologías con las que se aplica el dolor
Cambian las formas de torturas y de muertes
Pero hay algo que nunca cambia
Los ataúdes de madera en los que soldados muertos
vuelven de las guerras…
Todo cambia y nada permanece
¿Nada? No, porque hay cosas que siguen igual
Como los campos de refugiados
Con seres humanos hacinados, hambrientos, dolientes, deshumanizados
Como los hogares deshechos y los campos estériles
Plagados de minas asesinas
Y anegados de ganado muerto y de sangre vertida
Como las lágrimas por los seres que nunca volverán
Por las niñas y mujeres violadas
Por las escuelas destruidas y vacías de maestros
Y de risas de estudiantes
Como los pueblos silentes por las penas y las muertes
Y las colas ingentes de vecinos harapientos desplazados
Y las bombas que caen cual lluvia devastadora
Que aniquila todo cuanto toca…
Todo cambia y nada permanece
¿Nada? No, algo siempre es igual
Los ataúdes de madera en los que soldados muertos
Vuelven de las guerras… los que vuelven
Y los despojos de los cuerpos que cubren los campos…
Y la vida que tozuda se niega a desaparecer
Y que agarrada desesperadamente al amor
Nos brinda terca nuevos nacimientos
De niños, de flores y de amaneceres…
Niños y niñas que serán soldados
Flores que cubrirán sus tumbas
Y amaneceres que se teñirán de rojo con sus sangres…
¿Hasta cuando permitiremos esta locura?
¿Lo cambiaremos?
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
Imagen: http://www.elmundo.es/elmundo/2006/08/18/internacional/1155895417.html