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03/08/2007LA SANTA IGLESIA DE LA PAZ, DEL AMOR Y DEL PERDÓN![]() Este artículo que hoy comparto con ustedes, nos habla del sentido común de la jerarquía eclesiástica y de su ejemplar empeño en caminar con las "Sandalias del Pescador" manteniendo vivo su mensaje:
La historia enseña que así comenzó, pero duró poco tiempo. En una orden de la Iglesia del siglo III el obispo romano Hipólito prohíbe el simple ingreso en el ejército: “Cuando un catecúmeno o un bautizado quiere ser soldado debe ser rechazado, ¡porque menosprecia a Dios!”. Y a continuación del soldado alude el obispo romano –situando a la misma altura- a la ramera, a los pederastas o a quien se castra o realiza cosas inarticulables. Todos ellos están “manchados” como el soldado. Hasta los cazadores deben dejar de cazar o de lo contrario no pueden ser cristianos. La prohibición de matar es general. Todavía a inicios del siglo IV aparece el padre de la Iglesia Lactancio en su obra principal “Divinae Institutiones”, escrita antes de 313, como un pacifista decidido que rechaza toda participación en la guerra: “Si Dios prohíbe el matar no sólo se prohíbe el asesinato de hombres a estilo de los bandoleros; esto prohíbe también la ley estatal, es que además se prohíbe cualquier matanza de personas, también la que estuviera permitida por el derecho civil”. Pero en el siglo IV se opera un cambio radical y repentino. En el año 313 Constantino, a cuyo hijo Crispo más tarde educaría Lactancio, dio entrada a palacio al cristianismo. Los padres de la Iglesia, supercontentos, se amoldaron inmediatamente al nuevo curso y vemos de la noche a la mañana en el puesto de los antiguos pacifistas cristianos a los curas castrenses, a los feldpfaffen de la Iglesia. Sin duda que a los obispos les resultó más fácil impartir su bendición a las tropas imperiales que prohibirles la guerra. La investigación teológica acentúa que el cambio trascendental del paganismo al cristianismo se dio primero en el ejército, que Constantino fue conformando más y más el cristianismo como religión de soldados y de milicia, y Roma cedió en su oposición contra el oficio de soldado probablemente antes que otras comunidades cristianas. La guerra de Constantino contra Licinio se desarrolló, en cualquier caso, como una guerra de religión. El emperador marchó a la guerra con su tienda-capilla en la que antes de cada combate rezaba. Luego salía y mandaba atacar y en donde los soldados, como Eusebio cuenta, “noqueaban hombre a hombre”. Pronto al ejército acompañaron obispos, y el lábaro creado en el 317, el estandarte con las iniciales de Cristo en la punta de la bandera, guiaba a los soldados del primer emperador cristiano. Al igual que hasta ahora los dioses paganos eran los ayudantes en las batallas, en adelante se combatiría también bajo la invocación del Dios cristiano todo lo que no se adecuaba al concepto político o eclesial de nuevo signo. Desde Constantino un generalísimo del ejército podía ser, como la cosa más normal del mundo, un cristiano. Cristo, María y algunos santos como Menas, Víctor, Jorge, Martín de Tours... se convirtieron en “dioses militares”, asumiendo la función de los dioses militares paganos. Y pronto conoce la historiografía que Dios incluso sugiere planes de batalla. Con Constantino la Iglesia abandonó de la noche a la mañana un ideal que había proclamado durante tres siglos basándose en Jesús. En el 313 Constantino garantizó a los cristianos la libertad de religión y en el 314 el sínodo de Arlés determinó la excomunión de los soldados que desertaban. Ahora quien arrojaba las armas era expulsado; antes en cambio era expulsado quien no las arrojaba. La Iglesia se mostró tan voluble que ahora, como se ha comprobado de múltiples formas, los nombres de todos aquellos que sufrieron el martirio por no querer ser soldados fueron borrados del calendario cristiano para evitar efectos desagradables en el ejército cristiano. Piénsese que en los primeros tiempos se exigía a un soldado romano converso la baja inmediata del servicio militar; y la Iglesia preconstantiniana buscaba en general mantener a todos los creyentes de manera enérgica alejados de él. A pesar de la limpia por parte de la Iglesia, se conoce un gran número de insumisos cristianos al servicio militar. Varios sufrieron el martirio. Ahora la Iglesia, de pronto amiga de lo militar, tachó sus nombres de los calendarios y sustituyó a estos mártires insumisos por otros, encontrados y aliñados de tal manera que pudieran resultar en esta nueva situación edificantes para los soldados cristianos. El hacer la guerra con la ayuda del amantísimo Dios, al igual que en la antigüedad con ayuda de los dioses, ha sido algo corriente en el Occidente cristiano hasta el día de hoy. Incluso los jefes no cristianos más convencidos apelaban a él para así asegurarse el seguimiento de su prosélitos creyentes. Las guerras de cruzada son ejemplo preclaro. El mismo Hitler pronunció su discurso al inicio del asalto a Rusia salpicado de una invocación al todopoderoso y concluyendo con una cita literal de la Biblia. Franco y el levantamiento militar del 18 de julio son ejemplo de casamiento Dios-Iglesia católica-guerra. Y muchos lectores habrán conocido al capellán castrense en su época de mili hablarles con lenguaje militar y exigirles trato “de estrella a estrella”. No es de extrañar, por tanto, que el inquisidor de la Iglesia, el papa Ratzinger, elija como sucesor de Fernando Sebastián, con sabor a guerrero feudal, a un arzobispo con rango de general del ejército español. Es todo un signo de la Iglesia constantiniana, de la Iglesia de casi siempre."
Imagen: http://genocidios.faithweb.com/images/croacia9.jpg Viernes, 03 de Agosto de 2007 18:57 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. No hay comentarios. Comentar. ENTREVISTA DE LLUÍS AMIGUET A RICHARD J. ROBERTS: EL FÁRMACO QUE CURA DEL TODO NO ES RENTABLE...![]()
“Tengo 63 años: lo peor de hacerte mayor es que das por seguras demasiadas verdades: es cuando necesitas nuevas preguntas.Nací en Derby: mi padre mecánico me regaló un juego de química... Y aún me divierte jugar. Casado, cuatro hijos; uno, tetrapléjico por un accidente, me anima a seguir investigando. Participo en el Campus Excelencia. - ¿Un ejemplo de esos abusos? Artículo: "El fármaco que cura del todo no es rentable": Entrevista al Premio Nobel de medicina Richard J. Roberts
Viernes, 03 de Agosto de 2007 18:59 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Humanidad: denuncias. Hay 1 comentario. EL CLAN DE LOS HÁBILES, POR RAMÓN REIG![]() “Escucho Radio Intereconomía de vez en cuando. Informa de datos coyunturales y copia las informaciones de redes conservadoras como Reuters pero, sobre todo, es divertida por reaccionaria y por la capacidad de autoengaño que tiene, una capacidad que ya la quisiera para sí la izquierda que se avergüenza de sus señas de identidad a las primeras de cambio. Radio Intereconomía forma parte de un clan de medios ultraconservadores (un neologismo de moda para designar al fascismo renovado y educado) y vaticanistas en el que, además, están, entre otros medios de comunicación, el semanario Alba, el diario La Gaceta de los Negocios, el diario digital Hispanidad y el diario La Razón, éste último apoyado por Planeta. En el clan creen casi a ciegas en el dios Mercado, que es el segundo tras el Altísimo aunque en este caso no lo aseguraría yo, y en el dios USA. Son por tanto politeístas aunque puede que en este caso suceda algo similar al misterio de la Santísima Trinidad: Dios, el Mercado y USA, tres personas en un solo Dios verdadero. El ejemplo supremo es USA. El Opus está detrás de todo esto, claro, conozco esta mentalidad tripartita: Dios es la guía (el Dios que se fabrican ellos para su conveniencia); la propiedad privada y el Mercado es la meta y algo intocable y sagrado porque aquí están los segmentos que más o menos controlan el destino de España en conexión con otros sectores socioeconómicos españoles y extranjeros. Y USA es el medio para educarse. Los geniales humoristas Tip y Coll resumían estas pamplinas con una frase: “Sube la bolsa, baja el pescado”, decían en los años 60 y 70 en TVE, mientras una bolsa de plástico era elevada por una cuerda y una canasta de pescado bajaba por el mismo procedimiento. En realidad, no estamos más que ante niños que juegan con objetos pero niños muy hipócritas y peligrosos (me refiero sobre todo a las altas estancias del clan, no tanto a los empleados). A mí me invitan de cuando en vez a alguno de sus actos para meter al herético en escena y autojustificarse y la verdad es que son muy amables y los prefiero al propio PSOE, siempre he preferido antes a los señores que a los conversos o a los mayordomos porque yo soy un señor, un truhán y un reaccionario pero de la izquierda, como se definía Woody Allen en su película Annie Hall. Los jóvenes de estos segmentos sociales pasan un tiempo en EEUU por narices, haciendo currículum, y puede que en Inglaterra (casi nunca en Francia, por aquello de la Ilustración y porque es poco práctico ir allá). En el interior de sus comunidades se convierten en quintacolumnistas de los EEUU y del Mercado y entre ellos, los conversos del PSOE –y los no conversos- copan la docencia universitaria y el mensaje comunicacional, es decir, esta gente te dice cómo has de pensar: son el Poder. Y mientras estos muchachos de “buenas familias” –y sus seguidores y asalariados, muchos de ellos bellísimas personas- están construyendo por todo lo alto su futuro para después modelarnos la conciencia, los demás hacemos lo que podemos para seguir adelante. A la hora de colocarse ante un concurso de méritos ya se sabe quién tiene más papeletas porque, a su vez, van a ser juzgados por otros de los suyos que ya han llegado arriba. Hay excepciones en esto pero no tenemos mucho margen. Mi caso es una excepción: yo no procedo de ese mundo ni me quiero integrar en él pero me he colado en una esquinita y desde ahí lo observo con interés supremo porque es la vida misma. El Poder tiene la capacidad de conservarse porque no es el caso de la izquierda. El Poder tiene que guardar bien la alcancía y la izquierda –en Occidente- es la del bla, bla, bla. Cuando en los bancos –blancos y negros- hay miles de millones de euros y dólares privados –blancos y negros- no se está para pamplinas –como suele hacer la izquierda- sino para crear realidades que fortalezcan las estructuras de poder que existen desde hace siglos: bancos, colegios, universidades, medios de comunicación, empresas –subterráneas o no- fuerzas coactivo-físicas varias o gobiernos títeres, como el que ahora negocia con Delphi, por ejemplo. Ante Delphi, los sindicatos –sin poder alguno- sólo aspiran a una cosa: lograr un buen retiro para los afectados por la maniobra legal pero injusta de la multinacional. Legal porque las leyes la hacen ellos, pero no la justicia, eso hay que arrancarlo y trabajarlo, algo que no hace la izquierda. La gente de los medios vaticanistas posee una capacidad de autoengaño asombrosa, está determinada por la conservación de sus propios intereses de poder y se ve obligada a ir a lo práctico y a tergiversar lo que dice defender. En eso la izquierda –más existencialista- los supera, es más humana. Los vaticanistas y sus medios defienden a la familia y están contra el aborto pero han creado y consolidado un sistema, el de Mercado, que es la antitesis de la protección de la familia y de la vida. La llamada Nueva Economía es incompatible con la dignidad humana, la unidad familiar y la educación de los hijos porque somete a los cónyuges a un ritmo frenético de trabajo que los agota y los anula para actuar como padres. Su lugar lo ocupan los sirvientes, los monitores, los maestros, la televisión, nintendo y las play station. Lo que dice el Evangelio no tiene nada que ver con lo que sostienen y defienden estos ciudadanos que alcanzan con frecuencia el triste grado de hipócritas y fariseos. En Brasil aún están liberando esclavos creados por la bafea que defienden estos grandes “liberales”. Y las tropelías en otros lugares del planeta son incontables. Pero para ellos eso sucede fuera de contexto, como por arte de magia. En el siglo XIX y XX aún condenaba la Iglesia el librecambio pero sólo de boquilla porque a la hora de la verdad ya sabemos que la propia Iglesia es un estado mercantil. Por otro lado, el Mercado – en Occidente- tira a la basura al ser humano con 50 años o menos, esto es lo que hace el sistema que defienden nuestros respetables contribuyentes, al tiempo que la ciencia que también financian prolonga la vida más allá de los 80, 90 y 100 años. Y, por supuesto, apoyan eso que se llama capitalismo popular que no es otra cosa que meter en la mierda mercantil a todos los ciudadanos que lo deseen o puedan emplear 3.000 euros en adquirir acciones de esta o aquella empresa, hasta que el individuo se va obsesionando con su dinero y sus acciones y cree que no existe un mundo mejor que ése hasta el punto de que cuando se quiere relajar y evadir no lo logra, su cabeza ya no lo permite. Los del clan son especialistas en convertir el pecado en virtud. Para ellos, las cuentas de dinero negro procedentes de todas las actividades más variopintas, despreciables, repugnantes y anticristianas son dinero opaco o anónimo (se trata de cuentas numeradas, sin nombre de titular). Eso lo permiten los bancos –sus bancos- que asesoran sobre ello, los bancos de estos cristianos sepulcros blanqueados, que te remiten a otros bancos de países o territorios que dejan fuera de la Unión Europea para que no tengan que dar cuenta a nadie de sus barbaridades. El clan de los hábiles poderosos no ve con buenos ojos al Estado, no lo quiere, cualquiera diría que son comunistas o anarquistas pero hay una diferencia de fondo: los fariseos quieren un Estado a su servicio, no quieren que el Estado gaste dinero pero no les importa que financie sus colegios, por ejemplo, y los comunistas y anarquistas estiman que el Estado deja de existir de forma natural, por evolución mental de los seres humanos, una evolución que los conduce a la madurez, a la responsabilidad socio-individual. No es el caso de los meapilas poderosos de los que hablo que se creen vencedores de la Historia cuando no son más que gigantes con los pies de barro. El problema es cómo y quién les impulsará a caer porque en realidad no tienen enemigos ni adversarios de peso.” Artículo: El clan de los hábiles
Viernes, 03 de Agosto de 2007 19:00 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. No hay comentarios. Comentar. 04/08/2007UROBOROS, POR J. KALVELLIDO Y MICHEL BALIVO![]() Título del artículo: Uroboros. (Guapos y dinosaurios pasaron de moda) "Desde hace ocho años, con la llegada del gobierno bolivariano en Venezuela nos ha tocado vivir un escenario de paradojas. No porque sea diferente del resto de los escenarios, sino porque al abrirse una nueva y esperanzadora dirección que ya parecía sepultada por los acontecimientos de las dos últimas décadas, toda acción y reacción social se ha intensificado y puesto en mayor evidencia sus actores ante la mirada colectiva. Pero esa dirección esperanzadora va acompañada de una inquebrantable voluntad de transformarla en hechos. No voy a enumerar la interminable lista de obras sociales emprendidas porque lo vengo haciendo a través de cada artículo semanal. Baste con resaltar lo anunciado y ya en marcha en el Aló Presidente de este fin de semana. Allí se presentó el Proyecto Socialista Orinoco, se mostró en el mapa que el río Apure que empalma con el Orinoco dibuja un eje que atraviesa de este a oeste a Venezuela. Con ello ya se establecen enormes aunque sutiles diferencias con la visión heredada. En primer lugar se habla de una geografía dinámica que según se la conciba y organice libera o encadena al ser humano. Con ello nos diferenciamos ya de una visión geográfica dogmática, determinista, estática, chata, lineal. El presidente Chávez lo encuadra bajo la denominación “geometría del poder”, aludiendo siempre a la distribución popular de poder económico, social, político, cultural, etc. En segundo lugar él mismo se encargó de presentar el mapa orientado de este a oeste en lugar de norte-sur. Con lo cual puso en evidencia y resaltó un hábito heredado al igual que el de escribir de derecha a izquierda por ejemplo, todo ello implica caer en cuenta, ejercicio crítico del pensamiento y toma de conciencia. A lo largo de ese eje están sino todas, la mayoría de las reservas que se están cuantificando y certificando convirtiendo a Venezuela en el mayor depósito de petróleo del mundo. Allí fueron invitadas y están presentes la mayoría de las compañías estatales y privadas petroleras del mundo en asociación con PEDEVESA, recuperando el Estado el control estratégico de las mismas. Muy pronto por primera vez en 125 años de historia petrolera del país se iniciará la extracción mar adentro, inaugurando una nueva era de sofisticada tecnología y apropiación de las extensas fronteras marítimas caribeñas, que hasta entonces solo eran un dibujo en el mapa. Parece un diseño sensato el que en un país petrolero, con la creciente demanda, precios y agotamiento de tal energía que dinamiza a la presente sociedad, se construya un modelo de crecimiento apoyado en el desarrollo de esa actividad. Y en efecto en torno a tal eje este-oeste se han sembrado miles de hectáreas de algodón de fibras largas, de excelente calidad. Este fin de semana se puso la piedra fundamental para la construcción de la industria procesadora de toda esa materia prima, de propiedad, producción y distribución social, que incluye lo textil, diseño y producción de ropa, pero no se detiene allí. Pues complementándose con la petroquímica producirá zapatos y toda una serie de bienes destinados prioritariamente a las necesidades de la gente. También vimos emprendimientos de limpieza, dragado y desarrollo de transporte fluvial y terrestre a lo largo del río Orinoco, en particular en el delta de su desembocadura, donde todas las etnias indígenas estaban totalmente aisladas y abandonadas a su suerte, ya en vías de extinción por enfermedades. Ahora esa tendencia comienza a revertir. El proyecto abarca por supuesto la construcción de poblados y ciudades socialistas completamente nuevas a lo largo de todo ese eje, así como ferrocarriles y carreteras que lo comuniquen, tanto a través de la faja petrolífera como bordeando el Orinoco. Y es en esta visión y hechos en pleno acontecimiento que abandonamos y dejamos atrás la larga etapa de ideologías e inercias paralizantes. Porque a fuerza de educación intelectual que tenía por base el memorizar y repetir datos abstractos, por no decir reflexiones y pensamientos ajenos, habíamos perdido de vista que todo aquello se gestó en relación con y ante la resistencia del mundo natural a las intenciones humanas. Es decir no fueron pensamientos enajenados del mundo y sus objetos, de las sensaciones que percibirlos movilizaban en la conciencia humana, sino acción estructural con el pensamiento, pensamiento que direccionaba hacia la acción corrigiendo o afirmando la intención inicial. Lo más destacado de reconocer esta estructuralidad acción-pensamiento-acción, es que posibilita nuevamente la activa participación de la conciencia que recrea sus contenidos en cada operación. Que se sabe presente actora y creadora de su economía y cultura. Por eso comenzamos destacando la dinámica que le da a la geografía, pero más aún a la mirada que la percibe, concibe y organiza, el tomar por referencia un fluyente río y todo lo que en torno a sus riberas nace, se desarrolla y crece. Si ampliamos un poco más esa mirada deberíamos llegar a la conclusión de que ya hemos superado la etapa de las fronteras fijas, estáticas, que se han convertido en límites esclavizantes. Hoy en día a la vista de los acelerados acontecimientos, deberíamos redefinir las naciones y aquello que les dio cohesión desde los intereses de los grupos humanos, culturales, desde las crecientes migraciones y mezclas genéticas, desde la dinámica de los intercambios informativos y económicos que trascienden todo límite geográfico e influyen poderosamente en todas las formas de vida. Algo de ello está ya incluído en la visión que plantea Venezuela ante todos los organismos internacionales, para asegurar la provisión de energía a nivel continental y planetario. Porque en un mundo de intercambios estructurales, simultáneos en todos los ámbitos de humana expresión, es ridículo e infantil continuar con el viejo sueño y pretensión de los “lonely cowboys hollywoodenses”, cuyas miradas se pierden en las ilimitadas llanuras de aquel oeste por colonizar. La época de lo guapos está tan pasada de moda como la de los dinosaurios. Hoy nos dicen que como países aislados no podemos aspirar crecer ni salir de nuestro atraso. Pero no agregan que eso también vale para EEUU, Europa, China o Japón. Cualquier paso que hoy intentas dar choca con millones de intereses y propietarios al punto de que estamos casi paralizados e histéricos. No podemos hacernos los desentendidos ante el viejo tropismo depredador heredado donde cada cual se las arregla como puede y triunfa el más fuerte o astuto. Esa es solo una visión biológica de la intencionalidad humana, en la cual se pretende disfrazar y atrapar la dirección y el impulso evolutivo que nos empuja desde siempre hacia un mundo mejor, libre, solidario, pacífico, justo. Más allá de los disfraces ideológicos de los intereses simplemente se trata de que es inevitable, impostergable e imprescindible sentarnos a la mesa y debatir “una nueva visión del ser humano en el mundo”, en la que el desarrollo sea posible para todos. Esa no es una súplica que le hacemos los infradesarrollados a los seres superiores, sino la condición que hemos de hacer conciente para que no nos matemos y canibalicemos unos a otros. Porque solo hay dos direcciones posibles y operantes, no más. Y si por ignorancia y pasividad de la conciencia ante los tropismos heredados tomamos la del conflicto y la competencia, pues no terminará mientras queden dos seres humanos sobre la tierra. Eso es solo un eufemismo, porque mucho antes el ecosistema habría colapsado. Así que la dirección de liberarnos y/o esclavizarnos es a breve plazo una condición colectiva abarcante, incluyente y sin posible escapatoria, que implica el tomar conciencia de los tropismos heredados y sus múltiples disfraces epocales, corrigiéndolos como dirección de conductas personales y colectivas que son. No reconocerlo así sería una miopía fatal respecto al cambio de condiciones que ya no hace posibles ni viables las viejas concepciones y conductas. Pero más allá o a mayor profundidad de lo práctico e inmediato en el programa también se hizo referencia a recuperar las voces indígenas profundizando en nuestra historia, en nuestras raíces genéticas. A su impulso yo me dejé llevar en mi imaginación a aquellos tiempos y me pareció sentir que aquellos dioses primitivos por ejemplo no solo representaban elementos externos. También simbolizaban en imágenes visuales y auditivas, en miradas y palabras, los estados anímicos, las sensaciones que ellos despertaban. Eran la externalización en formas de nuestra intimidad o intracorporalidad, de la actividad organizadora de nuestra conciencia sobre la información que los sentidos le entregaba del medio externo. Eran respuestas equilibradoras entre el medio íntimo y externo, intentos de adherir a lo placentero haciéndolo perdurar, y de transformar lo doloroso, erradicándolo si fuese posible. La serpiente por ejemplo, muy habitual en la imaginería popular de aquellos tiempos primigenios, representa muy bien con su movimiento ondulatorio el modo ondicular en que los científicos nos describen hoy a la energía como una forma de manifestación estructural e indisoluble de la materia. Siguiendo esa modalidad de expresión de nuestra intimidad en interacción con su entorno, podríamos decir que las bandadas de aves con sus vuelos dibujan en el cielo de la conciencia las fuerzas que las impulsan para quien está en capacidad de reconocerlo. Pero también manifiestan la expansión emocional y el deseo que nos impulsó a la creación y construcción de naves aéreas y espaciales. Pese a los hombres de Dios y de ciencia que en su momento afirmaron la imposibilidad de tal hazaña calificándola de ingenuo e irrespetuoso sueño. Del mismo modo se me ocurrió que Uroboros, la serpiente mitológica que se devora a sí misma podría ser un dibujo de la historia girando sobre sí. Una idea-fuerza similar a la del Karma hindú, significando que los actos nunca mueren porque su encadenamiento dobla el lomo del futuro sobre el sufriente pasado, llevándolos nuevamente a enfrentar las consecuencias de sus alteraciones a las leyes de vida, para reconocer, comprender y reparar los errores. Claro está que su eje de giro es la humana conciencia, capaz de concebir la estructura invisible del micromundo atómico al igual que la del macromundo de planetas girando en torno al sol. Pero más aún capaz de desarrollar luego apéndices o extensiones de sus sentidos para encontrar y comprobar en los mundos invisibles su propia mirada. Capaz de concebir la estructura interna de su experiencia como historia, como un fluir temporal cíclico a imagen de las estaciones climáticas. Porque el mundo percibido no tiene principios ni fines, no tiene giros ni linealidades. Eso lo concibe y proyecta sobre el paisaje la intencionalidad y sus propósitos. Pero más sorprendente aún es la capacidad de la conciencia para operar luego sobre aquello invisible que concibió y encontró. Midiendo distancias, desarrollando ingenios, llevando milimétricamente allá una nave. Liberando la energía del átomo en una explosión capaz de destruir completo el mundo que percibe y experimenta, manipulando concepciones y energías invisibles e inexistentes a su percepción. Uroboros simbolizaría a la vez una visión empírica de cómo opera la memoria humana y se desarrolla conciencia mediante actos del caer en cuenta por acumulación de acciones colectivas, generación tras generación. Este símbolo podría sernos útil para interpretar por ejemplo un reflujo histórico de la colonización europea de América que se devuelve hoy sobre su continente. Estos hechos están a la base de la transición del Medioevo al Renacimiento y por tanto en las raíces de nuestra presente civilización global que no avanzaría en línea recta hacia un futuro que la precede, sino que evoluciona reconociendo sus actos erróneos o injustos, restableciendo así el equilibrio alterado por los mismos. Desde este enfoque sería inevitable la presente interacción entre Africa, Asia, América y Europa, por las condiciones que ellos mismos generaron y aún sostienen de muchos modos. No solo alterando aquellas formas de vida, apropiándose violentamente de mano de obra y materias primas para la construcción de sus propias economías. Sino también impidiendo ahora las migraciones masivas hacia sus centros más desarrollados, de mayores posibilidades económicas, que la evolución de aquella condición impuesta va generado al agravarse. Cuando es obvio que si allá fueron recibidos y aún lo son hospitalariamente. Si sustrajeron y aún sustraen recursos gracias a los cuales pueden sostener sus niveles de vida. Lo menos que pueden hacer es actuar con reciprocidad sin la cual el equilibrio de la vida natural y humana es insostenible. No hablo de la justicia del tanto me das tanto te doy, sino de la simple solidaridad para con los más necesitados aquí y ahora. Unico modo de abrir y liberar el futuro para que de oscuro y cerrado callejón se convierta en amplia y luminosa avenida. Nos cuentan que es posible que nuestros antepasados vivieran en la inocencia de una relación madre-niño en su mundo natural. Pero en la medida que la actividad de nuestra conciencia nos permite autoconcebirnos, nos diferenciamos inevitablemente de la pasiva percepción del entorno, experimentando como el patito feo exclusión y expulsión de la familia natural. Entonces con el pensarnos y conocernos separados, inseparables del temor comienzan la magia y el deseo por la aventura de lo desconocido. El lejano horizonte, las profundidades del mar, los ilimitados espacios de los cielos magnetizan y atraen irresistiblemente nuestra atención. Y todo aquello en que ponemos nuestra atención crece, en ello devenimos. Si alguien lo duda pregúntele simplemente a la oposición que es lo que ha conseguido con su obsesión antichavista. Tal vez hoy buscando profundizar en nuestras raíces descubramos que a medida que acumulamos conocimiento, más y más crece y se amplía estructuralmente el caer en cuenta de cuanto desconocemos. Tal vez debajo de todo nuestro conocimiento nos encontremos con la sorpresa que la verdadera aventura y deseo es impulsado por el desconocimiento de nosotros mismos. Claro que no podemos separarnos de nosotros mismos y mirarnos desde fuera, conocernos objetivamente como si fuésemos una cosa. Pero si podemos sentirnos y descubrir que trascendemos ese conocimiento de las cosas. Que de hecho pensamientos y sentimientos son una manifestación de ese espacio ilimitado por inaprehensible en formas limitadas, de lo que somos. Entonces tal vez nos reencontraríamos con esa magia, con esa mística que por siglos nos hemos esforzado por excluir como si fuese algo vergonzoso, y podríamos emprender alegremente, sin tanto temor y melodrama la concepción y construcción de ese nuevo mundo anhelado. Magia y mística que no son sino fuerza íntima, vitalidad, fe, intensa actividad de la conciencia que se diferencia y trasciende una vez más. Pero esta vez no solo de su percepción pasiva, sino también de las creencias e ideologías a las que estaba identificada, adherida como si fuesen una rígida, impermeable y asfixiante piel. Con esa misma magia y fe, con esa misma confianza en nuestras propias intuiciones e indomable persistencia en la dirección de nuestras acciones, fue como los anhelos de volar pese a todas las resistencias se abrieron caminos que hoy trascienden la inercia de la gravedad terrestre. Proyectándose al ilimitado e inagotable potencial espacial que sin embargo estuvo siempre disponible ante nuestras pasivas miradas. Tal vez ese ilimitado espacio que percibimos no sea tan diferente del que sentimos."
Sábado, 04 de Agosto de 2007 10:53 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. No hay comentarios. Comentar. FAMILIA, MATRIMONIO HOMOSEXUAL Y NEOCONS, POR GEORGE LAKOFF![]() Artículo: Familia, matrimonio homosexual y neocons “El matrimonio es un tema central en nuestra cultura. Desde el punto de vista jurídico –y considerándolo sólo en su aspecto material—, el matrimonio abre la posibilidad de percibir cerca de 600 beneficios. Es una institución, la expresión pública de un compromiso de por vida fundado en el amor. Es la culminación de un periodo de búsqueda de pareja, y para muchos, es también la realización del objetivo más importante de sus vidas, frecuentemente acompañado por la construcción de sueños, aniversarios, chismes, ansiedad, compromiso, boda, planes, rituales, invitaciones, traje de boda, dama de honor, lazos entre familias, promesas y una luna de miel. El matrimonio es el comienzo de la vida familiar, generalmente asociada con la esperanza de tener hijos y nietos, reuniones familiares, hermanos políticos, juegos comunes, graduaciones y todo el resto. También se lo caracteriza con el uso de casi una docena de metáforas profundas y perdurables: un viaje juntos a lo largo de la vida, una sociedad, una unión, un lazo, un objeto simple con partes que se complementan, un refugio, un modo de crecer, un sacramento, un hogar. El matrimonio confiere un estatus social; la pareja casada adquiere nuevos roles sociales. Y para muchas personas, es la única forma legítima de practicar sexo. En síntesis, el matrimonio es una gran cosa. Los conservadores lo caracterizan mediante dos ideas potentes: definición y santidad. Nosotros, la gente de izquierda, debemos recuperar esas ideas. Tenemos que enfrentar definición con definición y santidad con santidad. Para ambos bandos, el matrimonio, en un sentido ideal, se define como “la realización del amor mediante un compromiso público y para toda la vida”. El amor es sagrado. La santidad del matrimonio reside en la santidad del amor y del compromiso. Al igual que muchos conceptos importantes, el concepto de matrimonio se asocia a una variedad de casos prototípicos: El matrimonio ideal es feliz, duradero, próspero, con hijos, una vivienda bonita y amistades con otras parejas casadas. El matrimonio típico tiene momentos buenos y malos, gozos y sombras, problemas con los niños y los cuñados y cuñadas. Un matrimonio que se convierte en una pesadilla, culmina en el divorcio, posiblemente por incompatibilidad, abuso o engaño. Es un concepto fértil. Toda esa riqueza conceptual que acabamos de describir no implica que el matrimonio tenga que ser heterosexual. Ni su definición, ni su santidad, ni sus rituales, ni la vida familiar, ni las esperanzas, ni los sueños. La idea de que el matrimonio es heterosexual es un estereotipo cultural muy difundido. Yo creo que una de las razones de su difusión es que el “matrimonio” evoca la idea de sexo, y que la mayoría de los norteamericanos no aprueban el sexo homosexual. Si queremos analizar este estereotipo, es muy importante prestar atención al lenguaje en que se expresa. La derecha radical habla de “matrimonio gay”. Según las encuestas, hay una mayoría aplastante de norteamericanos que están en contra de la discriminación homosexual, pero también, y en la misma medida, en contra del “matrimonio gay”. Otra razón es que el estereotipo del matrimonio es heterosexual. Para la derecha, “gay” connota una forma de vida sexual salvaje, desviada, sexualmente irresponsable. Por eso la derecha prefiere hablar de “matrimonio gay” y no de “matrimonio del mismo sexo”. Pero el “matrimonio gay” es una espada de doble filo. El presidente Bush eligió no usar la palabra “matrimonio gay” en su discurso anual. Sospecho que la omisión tuvo una buena razón. Su posición es que la definición de “matrimonio” se usa para hombre y mujer, y entonces “matrimonio gay” sería un oxímoron tan vacío de significado, como una “manzana gay” o un “teléfono gay”. Cuanto más se usa el concepto “matrimonio gay”, o a medida que la idea de matrimonio entre personas del mismo sexo va convirtiéndose en una expresión habitual, más claro resulta que la definición de “matrimonio” no excluye esa posibilidad. De aquí que algunos activistas gay prefieran los términos “matrimonio del mismo sexo” o incluso “matrimonio gay”. Puesto que es central para la vida familiar, el matrimonio también tiene una dimensión política. Como he discutido en mi libro Moral Politics, las políticas conservadora y la progresista se organizan en torno de dos modelos muy distintos de vida matrimonial: la familia del padre estricto y la de los progenitores nutrientes. El padre estricto es la autoridad moral y el amo de la casa, domina tanto a la madre como a los niños y les impone la disciplina necesaria. La política conservadora contemporánea convierte esos valores en políticos: autoridad jerárquica, disciplina individual, poder militar. Para los conservadores, el matrimonio tiene que ser heterosexual: el padre es varonil, fuerte, decidido, dominador, y es el ejemplo que deben imitar los hijos y las hijas. En el modelo de los progenitores nutrientes, ambos son iguales, su tarea consiste en alimentar a sus hijos y enseñarles a alimentar a otros. La nutrición tiene dos dimensiones: la empatía y la responsabilidad ante sí mismo y los demás. La responsabilidad precisa fuerza y competencia. Un progenitor nutriente fuerte es protector y cuidadoso, es confiable y cuidador, promueve la felicidad y realización de la familia, la equidad, la libertad, la sinceridad, la cooperación y el desarrollo común de capacidades. Son los valores de una política progresista fuerte. Es verdad que este estereotipo es también heterosexual, pero no hay nada en el modelo de la familia nutriente y en sus políticas que descarte el casamiento entre individuos del mismo sexo. En una sociedad dividida por estos dos modelos familiares distintos y sus consiguientes políticas, se echa de ver por qué el asunto del matrimonio entre personas del mismo sexo es tan volátil. Lo que está en juego son algo más que los beneficios materiales del matrimonio y el uso de la palabra. Andan en juego nuestra identidad y nuestros valores medulares. Y no sólo en relación con las parejas del mismo sexo; también se juegan los valores dominantes de nuestra sociedad. Cuando los conservadores hablan de “defender el matrimonio”, la izquierda se siente desconcertada. A fin de cuentas, ningún matrimonio en particular está sometido a ataques. Lo que pasa es que se abre la brecha que permite empezar a admitir la posible existencia de otro tipo de matrimonios. Para los conservadores esto significa que se ataca a la familia del padre estricto y a sus valores políticos. Y tienen razón. Significa una cosa seria para sus políticas y para el conjunto de sus valores morales. Hasta las meras uniones civiles les resultan amenazantes, puesto que crean familias que no podrán secundar el modelo del padre estricto. Los progresistas son de dos tipos. Los pragmáticos miran los beneficios relacionados con la herencia, la atención de la salud, la adopción, etc. Si son éstos los temas que importan, las uniones civiles bastan para garantizar una protección material igual ante la ley. Entonces, ¿por qué no dejar para el Estado las uniones civiles, reservando el matrimonio a las iglesias, como se hizo en el estado de Vermont? Sin dejar de considerarlos obviamente importantes, los progresistas idealistas tienen horizontes más holgados que el de los meros beneficios materiales. Muchos activistas gay quieren algo más que uniones civiles. Desean un matrimonio completo, con todos sus significados culturales –un compromiso público fundado en el amor, todas sus metáforas, sus rituales, alegrías, penas, experiencias familiares—, y un sentido de normalidad idéntico al experimentado por los demás. Se trata para ellos de un problema de libertad personal: el estado no debería decidir quién se debe casar con quién. También es un problema de equidad y de dignidad humana. La igualdad ante la ley incluye beneficios sociales, culturales y también materiales. La consigna es, en este caso, “libertad para contraer matrimonio”. Los candidatos presidenciales demócratas intentaron evadir el tema. Kerry y Dean dijeron que el matrimonio es cosa de la iglesia, y que el cometido propio del estado son las uniones civiles y la garantía de los beneficios materiales. Para mí este argumento no tiene sentido. Son los gobiernos y no las religiones los que garantizan la capacidad de ministros, sacerdotes y rabinos para celebrar ceremonias matrimoniales. Además, el matrimonio civil es normal y está extendido. Por otro lado, esta posición conformaría sólo a los liberales pragmáticos. Los conservadores idealistas considerarían que las uniones civiles son equivalentes al matrimonio, y los progresistas idealistas considerarían que no satisfacen la igual protección. Esto podría funcionar en Vermont y posiblemente también en Massachussets, pero está por ver de qué modo recibiría el resto del país esa forma de esquivar la cuestión. ¿Y qué pasaría con la enmienda constitucional para definir legalmente el matrimonio como una institución válida entre un hombre y una mujer? Los conservadores la apoyarían, y también muchos otros que avalan el estereotipo del matrimonio heterosexual. Pero es improbable que cuente con el apoyo suficiente de los progresistas como para resultar aprobada. La verdadera cuestión es si la mera propuesta de esa enmienda podría ayudar en algo a George Bush (...). Los candidatos progresistas podrían hacer mucho. Es necesario que aludan a los grandes fundamentos axiológicos –a la grandiosa tradición norteamericana de defensa de la libertad, de la equidad, de la dignidad humana y la igualdad ante la ley. Si fueran liberales pragmáticos, podrían referirse en esos términos a las uniones civiles y a sus beneficios materiales. Si fueran izquierda idealista, deberían usar el mismo lenguaje para hablar de beneficios sociales y culturales del matrimonio, además de los materiales. De cualquier manera, nuestro trabajo como ciudadanos comunes consiste en encontrar nuevos marcos conceptuales para el debate. Cada vez que digamos o escribamos algo, debemos hacerlo en los términos adecuados a nuestros principios morales. La santidad es un valor más elevado que la equidad económica. Cuando lo que está en disputa es la santidad del matrimonio, hablar de beneficios está fuera de lugar. Hablemos primero de santidad. La definición del ideal marital y de la verdadera esencia del matrimonio está implícita en los conceptos de amor y compromiso. Debemos poner nuestras ideas a disposición de los candidatos de la izquierda, para que puedan usarlas. Por ejemplo, cuando hay una discusión en la oficina, en la iglesia o en otro grupo, hay una respuesta muy simple ante alguien que diga lo siguiente: “No creo que los gays deban tener derecho a casarse. ¿Ud qué piensa?”. La respuesta debería ser: yo creo en la igualdad de derechos. Punto. No creo que el estado deba opinar sobre con quién debe o no debe casarse una persona. El matrimonio tiene que ver con el amor y el compromiso, y negarle a los amantes el derecho a casarse es una violación a la dignidad humana. Los medios de comunicación no tienen por qué utilizar los marcos conceptuales de la derecha. Si le preguntaran si Ud. aprueba el matrimonio gay, intente con la siguiente respuesta: “En San Francisco hubo un gran debate sobre la libertad de contraer matrimonio, considerando que se trata de un asunto de igualdad de derechos ante la ley. ¿Qué piensa sobre ese debate?”. O también puede intentar hacerlo de esta manera: “¿Ud. piensa que el amor es sagrado? Puesto, entonces, que el matrimonio es la realización del amor mediante un compromiso, ¿piensa Ud. que el matrimonio es sagrado?” Encontrar nuevos marcos conceptuales es tarea de todos.” George Lakoff es autor de Thinking Points (en colaboración con el Rockridge Institute staff) y de Whose Freedom? Es Profesor Richard and Rhoda Goldman de Ciencia Cognitiva y Linguística en la Universidad de California, Berkeley y, en el marco de su reciente activismo político antineocon , fundador e investigador senior del RFamilia,ockridge Institut Traducción para www.sinpermiso.info : María Julia Bertomeu. Sábado, 04 de Agosto de 2007 11:24 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. No hay comentarios. Comentar. OTRA PIFIA DE BLANCO, POR JAVIER ORTIZ Artículo: "Otra pifia de Blanco. Sobre el PSOE y Navarra" Autor: Javier Ortiz Publicación original en www.javierortiz.net el 04.06.2007 Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=54525 "Dicen las malas lenguas –que con mucha frecuencia son calificadas de “malas” tan sólo porque se atreven a hablar– que no es la dirección central del PSOE en pleno la que se opone al pacto de los socialistas navarros con NaBai e IU, sino tan sólo el núcleo duro ligado al secretario de Organización, José Blanco, que se habría empecinado en ese rechazo por una especie de sostenella y no enmendalla. Pretenden que Blanco trató en su momento de impedir el acuerdo de los socialistas catalanes con Esquerra Republicana, que no lo logró y que se ha tomado como un asunto personal que no vuelvan a darle sopas con honda. Lo que sí resulta palmariamente cierto es que los argumentos que Blanco maneja de cara a la galería para rechazar el acuerdo “de progreso” (o sea, anti-UPN) de los socialistas navarros ni siquiera alcanzan la categoría de argumentos. Pretender que el PSOE tiene diferencias programáticas muy importantes con NaBai es una bobada por partida doble. Primero, porque NaBai e Izquierda Unida de Navarra han limado hasta la exquisitez todas las aristas políticas de sus respectivos programas a corto plazo para que el PSN no pueda temer el menor arañazo. Segundo, porque a los dirigentes del PSOE los asuntos de programa siempre le han parecido secundarios. Es en lo poco que siguen siendo marxistas, si se me permite la humorada. Carlos Marx escribió en su Crítica del programa de Gotha que “cada paso en el movimiento real vale más que una docena de programas”. El PSOE considera que cada chanchullo en el movimiento real tiene más valor que una docena de acuerdos programáticos. El otro gran “argumento”, según el cual pactar con NaBai perjudicaría sus posibilidades en las próximas elecciones generales, me parece aún más endeble. No creo que a los electores socialistas del Ebro para abajo NaBai les parezca peor que el Bloque gallego. Y no peor, desde luego, que Esquerra Republicana de Catalunya. La idea que yo me hago es que el temor que mueve a la cúpula del PSOE a obrar como lo está haciendo en el caso de Navarra es el de que su partido ofrezca una imagen de reino de taifas, en el que cada organización local hace de su capa un sayo, obrando a su libre albedrío, sin que el mando central pinte nada, y que están intentado dar la impresión de que son un partido unificado (o sea, centralizado), así sea a costa de sacrificar las expectativas de una organización regional cuyo peso cuantitativo les parece decididamente menor. Y todo ello para no ofrecer ese flanco a la crítica de la derecha. A la derecha del PP… y a la que albergan en su propio partido, con los Rodríguez Ibarra, Bono y otros Vázquez como referentes ideológico-políticos. Lo cual es otra doble majadería. Primero, porque esa crítica carece de fundamento, y es posible demostrarlo sin demasiado esfuerzo. Y segundo, porque toda esa gente les va a dar la matraca en cualquier caso, hagan lo que hagan. Que José Blanco es un pésimo paladín de Zapatero no me ofrece ninguna duda. Pero supongo que nadie pensará en serio que Blanco se ha nombrado secretario de Organización él mismo. Está ahí porque Zapatero lo quiere. Las pifias de Blanco son pifias de los dos." Imagen: http://estaticos01.cache.el-mundo.net/elmundo/imagenes/2007/05/29/1180433472g0.jpg ¿No decía Zapatero que Navarra sería lo que los navarros quisieran y que se respetaría la voluntad del pueblo navarro? Pues en esto, Mr. Zapatero a hecho de Poncio Pilatos dejando a la responsabilidad de la dirección nacional del partido la voluntad del pueblo navarro ¿o no? Por lo visto al PSOE le interesan más las estrategias de conservar el poder que lo que el pueblo opine y decida... ¡Algo huele a podrido en esta política marrullera de estos políticos de hoy, sean PP o PSOE!. Carmen Moreno Martín Alias Hannah Sábado, 04 de Agosto de 2007 11:39 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Bestialidades varias No hay comentarios. Comentar. 05/08/2007EL PELIGRO ES LA GUERRA INFINITA Y EL FANATISMO, POR RÁUL SÁNCHEZ![]() Artículo: “El peligro es la guerra (infinita), y el fanatismo” “Abstract: El artículo que presentamos es la respuesta a un texto de Santiago Alba Rico publicado en Diagonal.1 La deriva moral y política de cierta intelectualidad “antiimperialista” no por conocida deja de ser preocupante. Las tesis que jalean –opuestas a la postura histórica de la izquierda, que ha contemplado siempre la coexistencia de dos Estados independientes (israelí y palestino)– son las del ultraconservador Ahmadinejad: destruir Israel. Sin complejos ni medias tintas. Israel, a diferencia del resto de naciones del mundo, adolece de un pecado original que le priva del derecho a existir, a juicio de esta izquierda maniquea y fanatizada. Tanto da si para reforzar sus tesis hay que apuntarse al revisionismo histórico o reeditar viejos libelos judeófobos (presentando a Israel como el mayor peligro para la paz mundial) o dignificar esa nueva forma de fascismo que es el integrismo islámico como “lucha antiimperialista”. Tanto da si hay que aproximarse al negacionismo neonazi, utilizando alguno de sus argumentos favoritos (como el de banalizar la shoah): el respeto a la verdad, a los hechos, a una solución justa, son todas ellas veleidades “criptosionistas”:2 a juicio de este neoantisemitismo3 de salón, pero sectario y despiadado, todo vale por la causa de destruir a Israel... aunque sea al precio de envenenar aún más la situación, enconándola al máximo y dificultando un poco más una solución negociada y justa para la zona. Que todavía haya voces en la izquierda, como el artículo que publicamos a continuación, que se atrevan a cuestionar la demonización de Israel y a defender una causa (la palestina) sin por ello alimentar las ansias de venganza ni abogar por el exterminio de otras causas (la israelí), nos parece más necesario que nunca. Y como tal lo celebramos, aunque solo represente una gota de sentido común y de decencia ética en una mar de propaganda sectaria e ignorante. –Redacción de la Biblioweb. Escribo estas líneas movido por la profunda inquietud que me produjo la lectura del artículo de Santiago Alba Rico, “Israel es el peligro”, publicado en el anterior número de esta publicación. Quisiera ir al grano directamente, pese a la dificultad de la cuestión: su tesis, expuesta en el título y remachada a lo largo del texto, nos es conocida, porque forma parte de la guerra de enunciados que acompaña desde principios del siglo XX la disputa territorial entre árabes palestinos y judíos (desde 1948 israelíes), pero lo inquietante es que la contribución de un occidental, simpatizante de la causa palestina (y, por lo tanto, panarabista) no sólo no aporte ideas, argumentos, propuestas, nuevas exposiciones de problemas, sino que contribuya, más aún si cabe, a consolidar, en nuestras disposiciones éticas, en nuestra indignación ante la guerra infinita en la que hoy se inserta el conflicto palestino-israelí, y en nuestra desesperación ante el continuo sufrimiento de la población de Oriente Medio, el odio y el fanatismo que habrán de impedirnos decir, hacer algo valioso como “occidentales”, algo distinto de sumar nuestra ansia de venganza y nuestra obcecación a un conflicto que hace mucho tiempo dejó de ser un conflicto regional y que, como justamente señala Alba Rico, se encamina a pasos de gigante hacia una catástrofe que destruye nuestra capacidad de resistencia racional y colectiva –y que, dicho sea de paso, difícilmente nos evitará nuestra cuota de horror y muerte. Sin embargo, para la brújula enloquecida de este “antiimperialismo” parece haber unas catástrofes más aceptables que otras. 1 “Israel es el peligro”, Diagonal, número 35, julio-agosto 2006. 2 “Ignacio Ramonet, ¿pro-israelí?” . Ni Ramonet se salva. La acusación de Alba Rico estremece por su simpleza: “El artículo de Ramonet es, se haya dado cuenta o no su autor, pro-israelí y, por lo tanto, injusto” ilustra a la perfección este falaz non sequitur que caracteriza esta clase de discurrir totalitario donde Israel es ontológicamente culpable, haga lo que haga (incluso si se retira de los territorios ocupados), tal y como, en otro tiempo, un judío era culpable por definición. Israel se ha convertido a ojos del doble rasero que aplican intelectuales furibundos como Alba Rico en el “judío de las naciones”. [Nota de la Bibilioweb] 3 Véase “New antisemitism” en la Wikipedia. [Nota de la Bibilioweb]” Domingo, 05 de Agosto de 2007 14:50 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. No hay comentarios. Comentar. LA MÁS ANTIGUA QUERELLA, POR SANTIAGO ALBA RICO![]()
“La más antigua querella, fuente de toda violencia humana, se remonta -según una tradición común a tres religiones- al litigio entre Caín y Abel, los famosos hermanos rivales. Pero hay una más antigua y más inquietante, fuente de la humanidad misma, y es la que sus padres, expulsados del Paraíso, establecieron con los animales, esos primeros hermanos, ahora irreconocibles, a los que el castigo divino -el trabajo y la conciencia- convirtió de pronto en enemigos de los hombres. ¡Pobres animales que acudían alegres y confiados, ignorantes de la ruptura, para recibir una cuchillada de oreja a oreja! ¡Pobres hombres obligados a comerse a sus cuadrúpedos gemelos y a negar civilizadamente el parentesco que los habría vuelto incomestibles! Esta agonística y muy sofisticada negación de la propia familia -porque ha construido pirámides, elaborado alfabetos y fabricado aviones- es lo que llamamos cultura , cuya íntima tensión oscila, pared contra pared, entre el rechazo y la tentación de la animalidad: si la separación de la naturaleza conduce a la cólera armada de Caín, recaída paradójica en la animalidad negada por ese gesto, la actualidad social del gesto del asesino induce la nostalgia de la condición animal como lo único propiamente humano del hombre. En una época en todo semejante a la nuestra, en la que la negación del parentesco había reactivado las peores formas de animalidad, Kafka exploró esta antigua querella para encerrarnos en un nauseabundo callejón sin salida: si en el Informe para una academia un mono se ve obligado a evolucionar con asco bajo la crueldad de los hombres, convirtiéndose en uno de ellos, en la Metamorfosis , al revés y con el mismo resultado, el asco de toda una sociedad expulsa a un hombre fuera de ella, transformándolo en un monstruoso insecto. En un mundo en el que los hombres se matan entre sí para negar salvajemente su parentesco con los animales, hay algo piadosamente humano en reivindicar la animalidad edénica. En el siglo I de nuestra era, el escritor griego Plutarco abordó la querella en una obrita curiosa, Los animales son racionales o Grilo, en la que Ulises se queda perplejo ante la respuesta de Circe a su petición de desencantar a sus compañeros: “Me estás considerando sin más una fiera”, dice el héroe, “si crees que me vas a convencer de que es una desgracia dejar de ser un animal para convertirse en un ser humano”. En esta primera versión del Informe para una academia -mucho más optimista, porque los animales resisten- el cerdo Grilo, portavoz de la filosofía cínica, rechaza recuperar su condición original, asociada a la maldición de la violencia, la codicia, la vanidad y el deseo. Privados de la magia de Circe y condenados a la humanidad, los hombres somos -en cualquier caso- una involución a partir de los corderos, las abejas e incluso los lobos. Algo de esta denuncia abstractamente moralista de la humanidad podemos encontrarlo en La disputa entre los animales y el hombre (Siruela 2006), un tratado polemista redactado en el siglo IX por una corriente ilustrada y cosmopolita del Islam chií, los Ijwan Al-Safa' o Hermanos de la Pureza, lo que de entrada demuestra el intercambio de besos impuros entre civilizaciones hoy reputadas antagónicas y el refinamiento filosófico de una cultura juzgada supersticiosamente irracional. En La disputa, los seres humanos, que han conquistado el mundo, llegan a la isla de Balasagun, reino edénico de los genios gobernada por Sah Mardan, y tratan de someter y poner a su servicio a los animales que allí viven libre, mansa y amistosamente. Celosos de su independencia, cada especie manda un representante para defender su causa ante el rey y denunciar a esas criaturas invasoras que, durante el juicio convocado para resolver el litigio, van a reivindicar su superioridad racial y, en consecuencia, su derecho absoluto sobre la naturaleza. Frente a estas pretensiones, la condena abstractamente moralista del hombre recurre a los estándares de la crítica plutarquiana: la vanidad, la guerra, la ambición de riquezas, la hipocresía, la crueldad. Pero la oposición política de los Ijwan al poder material que los excluía y sojuzgaba en su época tiñe toda la obra de una nítida coloración social, también muy cosmopolita (pues desafía por igual a musulmanes, judíos y cristianos). ¿Por qué el lector toma partido desde el principio y con pasión militante por la causa de los animales? ¿Por qué el artificioso, adventicio y tautológico argumento teológico que, contra toda lógica y manteniendo incólumes los razonamientos del chacal y de la abeja, viene a dar la razón a los hombres en el último momento nos deja con una amarga sensación de derrota? Nos identificamos con los animales porque denuncian una sociedad concreta caracterizada por la tiranía política, el poder religioso y la explotación laboral (vuestros trabajadores, dice el delegado de las aves, “están cansados de cuerpo, tristes de alma y apesadumbrados de espíritu: construyen lo que no van a habitar, plantan lo que no cosecharán, recogen lo que no van a comer”). Nos identificamos con los animales porque, frente a estos tres abusos, constituyen -en la ficción de los Ijwan- un colectivo sin jerarquías, guiado por una razón más pura, en el que ni el ali |