
|
CUENTOS PARA LA LIBERTAD: 5ª ENTREGA DEL CUENTO "EL PASTOR QUE LLEGÓ A SER REY", DE CARMEN MORENO MARTÍN![]() … Sentado en la oscuridad, Manuel evocó las horas felices que pasó como pastor; evocó como llamaba a los animales para que comieran de su mano y como se quedaba dormido junto a ellos; y evocó, por último, como lograba que los lobos huyeran despavoridos a pesar del miedo que sentía frente a ellos. Manuel se dijo a sí mismo que esos recuerdos sí habían sucedido en su vida pasada. Sus experiencias como Pastor, sus errores, sus aciertos y todo el aprendizaje de la vida que para sí obtuvo en aquel camino sí fueron reales. Manuel comparó su vida de pastor y las experiencias que obtuvo en ese recorrido, con lo que le ocurría en ese laberinto, con las alocadas y terroríficas criaturas que le perseguían, y con todos los espantos que encontraba. Y pudo ver, nuevamente, que todos aquellos espantos de ese terrible lugar, no eran otra cosa que el producto de todos los temores que se escondían en su mente. Manuel comparó también todas esas creaciones mentales con sus terrores nocturnos al principio de ser pastor. Entonces, a sus quince años, Manuel tenía tanto miedo de ser atacado por esas manadas de fieras, ya fueran de lobos o de osos, que se lo imaginaba todo como si ocurriera, e incluso, como si necesariamente fuera a ocurrir. Cuando eso hacía, cuando daba por hecho que los lobos o los osos iban a atacarlo y a devorarlo, se llenaba de angustia y de pavor, tanto, que temblaba como una hoja; hasta que se decía "chico, que todo es pura imaginación tuya" y con frases parecidas lograba recuperar la calma.
De tal manera se torturaba el chico con los daños que los lobos y los osos podían acarrearle, que tenía terribles pesadillas que no le dejaban dormir, y con cualquier ligero ruido del entorno, cuando dormía al descubierto, se sobresaltaba sin lograr conciliar de nuevo el sueño. Manuel llegó incluso, a tener más miedo de sus propias imaginaciones que de los ataques reales. Pero Manuel pronto comprobó que el miedo que sintió cuando realmente fue atacado por una manada de lobos fue distinto, era un miedo útil; era un miedo que le agudizaba la mente y que le hacía poner todos sus recursos en movimiento para salvarse y salvar al rebaño. Mientras que los miedos que experimentaba con todas esas amenazas y situaciones imaginarias, no sólo eran dañinas e inútiles, sino que le paralizaban y lo llenaban de angustia. Probablemente, pensaba el muchacho, con aquellas terroríficas y fieras criaturas que le perseguían y atacaban sin tregua en ese endiablado laberinto sucedía lo mismo... Manuel estaba tan absorto siguiendo el hilo de sus pensamientos, que no advertía como los ojos se le cerraban, vencidos por el agotamiento y el sueño; así que tendido sobre el suelo en posición fetal, tal y como se había echado al pie del muro y apoyando toda la espalda sobre éste, colocó la cabeza entre sus manos y se rindió a un reposo sosegado y seguro.
El muchacho no sabía cuanto tiempo había permanecido dormido cuando, sacudido por aquella cosa que parecía un hombre, despertó; se preguntó si aquello que con tanta fuerza y brusquedad le zarandeaba sería, también, una de esas realidades mentales suyas... Pero aquello que lo estaba sacudiendo, tenía un aire muy real… Lo que fuera aquello que lo agarraba y tironeaba, exigía insistentemente de Manuel que lo acompañara; así que se incorporó tambaleante y se dejó llevar por aquello que, tan pertinazmente, tiraba de sus brazos y de sus ropas, arrastrándolo, desenfrenada y locamente, hacia no sabía dónde. Durante el trayecto, pudo advertir, que lo que le sujetaba y arrastraba, esta vez, si era real. Se trataba de las enormes manos de un hombre. Aunque el chico tampoco las tenía todas consigo a cerca de la realidad de aquello... “Al menos este energúmeno si parece ser de carne y hueso” se dijo el pastor para sus adentros. El hombre era corpulento de complexión, pero de baja estatura. Su aspecto sucio y desaliñado no escondía del todo un cierto porte elegante, noble y aguerrido; por lo que Manuel pensó, que podía tratarse de alguno de aquellos caballeros que erraban perdidos por los trazos del laberinto. De pronto, arribaron a un lugar cuya luminosidad hirió los ojos de Manuel como si de rayos se tratara; transido de dolor y protegiéndose los ojos con las manos, cayó al suelo deslumbrado. Lentamente pudo acostumbrarse a la radiante intensidad de aquella luz y recorrer con la mirada el lugar al cual había sido conducido con tanta determinación. Absorto y asombrado pudo ver cómo era la estancia en la cual estaba y qué era lo causante de aquella luz tan potente. La luz provenía de una antorcha que ardía en el centro de la sala, cuyos muros y techo estaban abigarrados de gruesos y magníficos brillantes, sin que quedará ni el más diminuto hueco sin cubrir, ni de la pared, ni del techo. La luz de la antorcha se reflejaba en cada una de las caras de cada uno de los brillantes, de manera que esa insignificante llama de antorcha, al ser proyectada y reflejada una y mil veces por todas las caras de cada uno de los brillantes, se transformaba en aquella poderosa y cegadora luz... pensó que algo así sucedía también con sus miedos al reflejarse los unos con los otros en su mente, produciendo un sin fin de engañosas imágenes.
Por el suelo de la gran estancia, se apreciaban grandes montones de joyas, monedas y vasijas; todo de gran valor. El oro y las piedras preciosas abundaban en cantidades incalculables. La cuantía del valor de todos aquellos innumerables objetos preciosos era inestimable. Aquel lugar rebosaba riqueza, pensó Manuel, y sin poder salir de su asombro continuó diciéndose: “¿De qué lugar formará parte esta sala… de mi mente? ¿Será todo esto la proyección de una desconocida y desmedida ambición que anida oculta en lo profundo de mi ser?”… Y Manuel gritó para sus adentros: “¡Pero yo no quiero ser vasallo de nada; ni de riquezas, ni de poderíos, ni de codicias, ni de nada de nada… yo anhelo, únicamente, la felicidad de la princesa, del rey y de ese maravilloso reino… si justamente para eso estoy aquí!. ¡Buscaré el Este y me iré!. ¡Yo sólo quiero ser libre y pastor... o rey, que viene a ser lo mismo!” Manuel recordó algo que había leído sobre un “Buen pastor” que, además, era también rey... “¿Dónde leí yo eso?” Se preguntaba el chico, buscando en su mente la escena responsable de ese recuerdo, “…¡Ah sí, fue en un libro sagrado que me regalaron cuando era muy pequeño!. Ya recuerdo; el pastor de aquel libro, ese que también era rey, pero de otro mundo, se llamaba Jesús”.
Mientras el joven pensaba en esas cosas y se decía todo eso, el hombre que lo había forzado a llegar a aquella sala, corría loca y desesperadamente de un lado para otro, recogiendo joyas y volcándolas en un enorme saco que, abierto, se tenía de pie en medio de la estancia. Manuel, dejando a un lado sus pensamientos, se acercó al saco y comprobó que éste siempre estaba por menos de la mitad de su capacidad... Aquel saco no parecía tener fondo. Manuel intentó moverlo pero sin éxito. Ese saco parecía estar sólidamente pegado al suelo... Manuel lo miró perplejo y observó que el saco había sido confeccionado con multitud de capas de caballeros. En tanto que estudiaba los pormenores de aquel saco, el hombre corrió hacia él desencajado, profiriendo soeces insultos y graves acusaciones contra el joven, del tipo: “¡Ladrón, sin vergüenza, andrajoso, canalla! ¿Querías llevarte mi tesoro? ¡Has intentado despojarme de mi riqueza…Te mataré, miserable criatura!”, y sin que Manuel pudiera apenas percatarse, con la agilidad y con la rapidez de un rayo, el hombre ató al muchacho de pies y manos al saco, siguiendo luego con su agitada e inútil tarea.
Manuel buscó con los ojos algo con lo que deshacerse de las ligaduras. Mientras lo hacía, pensaba que, tarde o temprano, el hombre caería rendido al suelo y podría librarse de él. Ese pobre y desafortunado hombre le producía una incoercible repugnancia, pero, simultáneamente, sentía también una inmensa piedad y tristeza por él. Aquel desgraciado caballero, atrapado en su ambición y en su avaricia, ofrecía un espectáculo deplorable. Tanta compasión sintió el muchacho, por el enloquecido y embrutecido ser, que llegó a pensar que no podía dejarle allí en ese estado, resolviendo que, sí lograba desatarse, le ayudaría a salir de su ceguera y de su locura, tratando de llevárselo con él hacia el Este. Si conseguía que aquel caballero recuperara la razón y las cualidades que, otrora, le habían adornado; no le importaría que fuera el caballero, quien alcanzara a ser coronado rey, y desposar a Libertad... Él sólo quería ser pastor y cuidar con todo amor de su rebaño... Y recordó, de nuevo, la historia aquella de un pastor que se llamaba Jesús... ===Fin 5ª entrega===
(Ahora si que sólo faltan tres partes... Qué tengáis un fin de semana sosegado y recuperéis fuerzas para un buen inicio de la próxima semana). Carmen Moreno Martín alias Hannah
Viernes, 16 de Noviembre de 2007 09:45 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma. Comentarios » Ir a formulario
Casi paso por alto esta semana la entrega del cuento... Bueno, ahora sí que sólo faltan tres partes, así que antes de Navidad lo tendréis enterito. Creo que de "Cuentos para la libertad" sólo faltarán un cuento o dos para que lo haya publicado todo en el Blog. Mi idea es publicarlo aquí por completo, pero eso ya será en otro momento.
Y bien, que tengáis un finde semana estimulante y reparador. Un abrazo cálido. Hannah Fecha: 16/11/2007 09:56.
Bueno, que se le va a hacer, paciencia y a esperar los tres que faltan.
Un buen fin de semana también para ti. Besito Fecha: 16/11/2007 10:47.
Admiro tu creatividad que, además, siempre está cargada de un mensaje de libertad.
Que tengas un fin de semana feliz, Hannah. Un abrazo Fecha: 16/11/2007 11:09.
Bueeeeee... a esperaqr tocan.
Un hermoso fin de semana para ti también. Y un abrazo Fecha: 16/11/2007 11:41.
Por Dios, lo que sufre este chico... A ver en que termina todo.
Un buen finde a todos. Besos Fecha: 16/11/2007 11:49.
Yo hago como Andrés: Hasta que no este publicado entero no empiezo a leer, las intrigas aplazadas me molestan ;-)
Buen finde colegas! Un abrazo Fecha: 16/11/2007 11:51.
Lo hermoso de leerte es que lo vives y siempre te llevas algo para ti...es un regalo sin duda.
Bikos! Fecha: 16/11/2007 16:02.
Es muy generoso de tu parte obsequiarnos con tan rico material como son todos tus escritos. Estoy deseoso de tener ya este lindo cuento entero.
Un abrazo Fecha: 16/11/2007 16:10.
Intuyo que este pastorcito será quien se lleve a la princesa y al reino, pero no imagino el desenlace.
Un beso Fecha: 16/11/2007 16:11.
Todo lo que he leído de "Cuentos para la libertad" me ha parecido una joya. Incluido lo que he leido hasta ahora de este cuento.
Besitos Fecha: 16/11/2007 16:14.
Parece que al pobre Manuel no se le acaban de arreglar las cosas, estoy intrigada por ver por dónde sale ahora que se quedó atado.
Buen fin de semana. Fecha: 16/11/2007 19:48.
Qué imaginación tan desbordante. Ya me has intrigado. A ver cómo termina el cuento.
Que disfrutes. Fecha: 16/11/2007 21:12.
Oye, este es uno de los cuentos más largos del libro "Cuentos para la libertad" ¿no? porque yo ya tengo una buena carpeta... Este fin de semana empiezo a leer.
Besazo Fecha: 16/11/2007 21:17.
Bueno, ya tengo las cinco entregas ¿Faltan tres? ¡Largo cuento te ha salido, moza!
Un abrazo Fecha: 17/11/2007 01:48.
Humm ¿Dos adrianes? Pues ya es casualidad... Bueno, pues yo como el primero y andrés: cuando estén las ocho partes recopilo y leo que por lo que he ojeado mola.
Un saludo Fecha: 17/11/2007 01:51.
Muchas gracias a todos por vuestra participación. No seas tan suspicaz, Arnoldo, deben haber muchos más de dos Adrianes en el mundo :-) Ya sabéis que en algunas cosas soy terca como una mula: quedan tres entregas y quedan tres entregas. Y no pienso adelantaros el final. De modo que a sufrir tres semanas más. ¿Qué son tres semanas comparadas con la eternidad? ;-)
Un abrazo entrañable a todos. Hannah Fecha: 17/11/2007 11:17. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Albert Camus: "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo." "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas." "Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
Archivos
Enlaces
![]() This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Spain License.
Estadisticas Gratis |