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CARTA ABIERTA -OTRA MÁS- AL LIDER DE LA OPOSICIÓN Y CANDIDATO A PRESIDENTE DEL GOBIERNO ESPAÑOL POR EL PP, SR. RAJOY Sr. Rajoy, me voy a referir esta vez, al último discurso suyo realizado en Valencia y que los lectores pueden encontrar íntegro clicando aquí. Pero antes de entrar en materia, quisiera preguntarle algo, Sr. Rajoy: ¿quién le ha escrito a usted el discurso? Porque quiero pensar que usted, como registrador de la propiedad, habrá concluido el bachillerato y pasado por la universidad y no es de recibo que escriba usted un discurso lleno de faltas, tales como confundir las expresiones “porque” y “para qué” o simplemente “por”. Lo digo por esto que dice usted en su discurso y que le cito literalmente: “Voy a luchar porque las familias lleguen a fin de mes, porque los salarios den de si, porque deje de agobiar el recibo de la hipoteca”, por citar algo, que todo sería larguísimo. Que más parece que lo haya escrito alguien que curse los primeros años de primaria –algún otro primo o sobrino suyo, quizás-, que todo un señor registrador de la propiedad que aspira a ser Presidente de Gobierno de una Nación. De modo que, si no escribe usted los discursos, no estaría mal que se los leyera muy despacio y varias veces antes de emitirlos o que, al menos, los hiciera leer por algún experto… Y, ahora sí, voy a ir directamente al grano porque la cosa, digo el discurso, tiene miga: En su discurso, Sr. Rajoy, nos muestra que conoce perfectamente lo que quiere decir “demagogia y populismo” y hace muy bien al rechazarlo manifiesta y expresamente, pero, si realmente lo rechaza, como por otra parte debería ser su obligación si realmente es el político honesto y entregado que dice ser, ¿me puede y quiere explicar, Sr. Rajoy, porque entonces insulta nuestra inteligencia con siete páginas que rebosan demagogia y populismo por los cuatro costados, además de garrafales desconocimientos de temas que debería conocer y de falsedades monstruosas de la historia y de la realidad actual? En ese discurso suyo de siete páginas -realizado en Valencia, que parece sacado de aquellos discursos franquistas de la dictadura que tanto ensalzaban el espíritu nacional, y que en realidad no hacían más que eso, dado lo vacío de sus contenidos, salvo en totalitarismo y fascismo-, dice usted no ser “nacionalista” y rechazar los nacionalismos; pero a la vez, las siete páginas rezuman eso: el más rancio y retrógrado nacionalismo español. Aunque parece que usted no se reconoce como tal, ya que dice: “se que existen los nacionalismos, he convivido con ellos y puedo seguir haciéndolo… -o sea que cualquiera entendería que usted no lo es, que usted no es “nacionalista”, y sigo: “… pero también han de saber que defenderé hasta el último aliento que la soberanía nacional es única e indivisible. Ya es hora de poner cordura en esta subasta de soberanismo” Perdóneme, Sr. Rajoy, pero no sólo es usted un nacionalista y franquista español de lo más vulgar y corriente, además de muy exaltado, sino que confunde usted churras con merinas al hablar de “soberanismos”, ya que nacionalismo es una cosa y soberanía es otra. Permítame usted que se lo resuma: Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, nacionalismo sería: 1. m. Apego de los naturales de una nación a ella y a cuanto le pertenece. Usted, Sr. Rajoy, cuando habla de “España” tiene en la cabeza aquellos “Una, Grande y Libre” del nacionalcatolicismo franquista, o fascismo español, que tanto daño nos hicieron y que niegan la realidad de la gran diversidad y gran riqueza de los pueblos de España. Presupone usted, Sr. Rajoy, que todos los pueblos de España tienen las mismas convicciones, los mismos ideales, las mismas aspiraciones, la misma cultura, la misma lengua y la misma identidad que usted, Sr. Rajoy, es decir, las del nacionalcatolicismo o fascismo español, negando la existencia de esos pueblos en el estado español y el derecho de esos pueblos (que los pueblos tienen derechos, Sr. Rajoy, aunque usted no lo sepa o no quiera enterarse) a decidir sus destinos y sus bases de convivencia. ¡Menos mal que la Constitución de 1978 piensa distinto!. Y no me meto en más explicaciones sobre el nacionalismo porque he dicho que iba a resumírselo. Soberanía: Acudiendo simplemente a la misma fuente, para ser breve, encontramos: 1. f. La que reside en el pueblo y se ejerce por medio de sus órganos constitucionales representativos. Mire usted, Sr. Rajoy, la Constitución de 1978 nos dice que “la soberanía nacional, reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado.” Y resulta que la misma constitución, nos dice que “la nación española está compuesta de “comunidades, regiones y nacionalidades…” Ergo, le guste a usted o no le guste, Sr. Rajoy, el pueblo español es un conjunto de diferentes pueblos, todos son soberanos, según la constitución. Esto es, que el pueblo español, en cuyo seno reside la soberanía de España, está compuesta de otros pueblos, que si nos atenemos a las cualidades de las voces de soberanía y de nacionalismo, no son “pueblos españoles propiamente dicho en cuanto a sus identidades” sino pueblos con identidad propia y otra que “la española”, ya que pertenecen a “nacionalidades diversas” como la del pueblo andaluz, el gallego, el extremeño, el valenciano, el catalán, el vasco, etcétera, etcétera, con derecho a expresarse, a decidir su identidad, con derecho a autodeterminarse –decidir su soberanía- y con derecho también a decidir si quieren o no formar parte de esa nación española en términos de igualdad con los demás pueblos, todos ellos “soberanos”. Y le diré más, Sr. Rajoy, le diré que “igualdad” es algo muy diferente a “uniformidad”, que parece que es algo que usted también desconoce. Pero no seguiré “ilustrándole” porque me alargaría mucho y usted ya es mayorcito como para ilustrarse solo si quiere. Así que le ruego que acuda a un diccionario y que compruebe usted lo que igualdad y uniformidad quieren decir, para tenerlo en cuenta en su próximo discurso. Respecto a esta confusión suya y de los suyos respecto a los nacionalismos, a la soberanía etcétera, le diré una cosa más: Tal vez los Padres de la Constitución de 1978 pertenecientes a su ideología, no lo vieron; pero con la frase “… compuesta de regiones, comunidades y nacionalidades”, los Padres del ala demócrata, redactores de la Constitución de 1978, que tuvieron que "tragarse tantas cosas -la monarquía y la laicidad entre ellas- les metieron a ustedes, afortunadamente, un buen gol. Sí, un gol que es el que permitirá que en su momento, el estado español se halle lo suficiente maduro para convertirse en un estado federal compuesto de pueblos soberanos. Y eso no romperá tampoco España ni la venderá a nada ni a nadie, sino al contrario, le dará más fuerza, más democracia y más unión entre todos sus pueblos; pueblos que podrán convivir -entonces sí- en libertad, en igualdad y en fraternidad, en tanto y en cuanto se verán respetados -y no conculcados- sus derechos. En cuanto a la patada que le da usted al derecho, verá, Sr. Rajoy, su frase “Los derechos son de las personas, nunca de los pueblos” me ha dejado boquiabierta y con las neuronas espatarradas. Y me he quedado así, porque no me puedo creer que alguien que pretende ser Presidente de Gobierno de una Nación como España, nación que posee una gran riqueza de pueblos –esa España tan distinta en su esencia para usted y para mí, por mucho que ambos seamos “españoles”-, diga semejante memez, poniendo de manifiesto la absoluta ignorancia que tiene de este tema, cómo lo hace usted. Sr. Rajoy, los derechos que la ONU, la judicatura internacional y el derecho internacional reconocen justamente a los pueblos, están bien recogidos en amplias declaraciones que, obviamente, usted desconoce y no ha leído. Sr. Rajoy, ¿no fue usted quien dijo que hacían falta más cosas que tener dieciocho años y ser español para ser Presidente del Gobierno de España? Pues sí, mire usted, en eso estamos de acuerdo, y a usted, Sr. Rajoy, le hacen falta quintales de cosas más, todas ellas relacionadas con el conocimiento, la cultura, la inteligencia, el respeto, la tolerancia y un largo etcétera. Y aprovecho estas tesis suyas sobre lo de los nacionalismos y sobre de que los pueblos nunca tienen derechos, que el derecho pertenece a las personas, para decirle que es usted, Sr. Rajoy, un especialista en afirmar una cosa y su contraria, ya que ¿cómo puede usted sostener su rancio nacionalismo español y recabar derechos para lo que usted entiende como “pueblo español” -nacionalismo español- y a la vez sostener que los pueblos no tienen derechos? Y esto para señalarle algo, porque su discurso esta plagadito de contradicciones así en diferentes temas. Y es que su discurso, Sr. Rajoy, carece de todo rigor, ya que no es más que un panfleto de enardecimiento del “Espíritu nacional” a la más fiel usanza totalitaria y franquista. Si en lugar de “queridos amigos” se hubiera dirigido usted a su auditorio con aquello de “españoles todos”, lo habría bordado. Mi intención, al tener la paciencia de leer –con un bote de bicarbonato al lado, eso sí- las siete páginas de su discurso publicadas por La Razón, era la de mostrarle a usted el craso error –porque no quiero pensar mal de usted, y me quedo en que adolece de una falta de inteligencia y de conocimientos acusada- en el que incurre, al caer en cosas tan anacrónicas, burdas y dañinas como las que le he señalado hasta ahora, amén de todas las demás; pero mire usted, Sr. Rajoy, sólo le he señalado hasta ahora un par de ellas -y por cierto, que muy brevemente-, y ya llevo tres páginas… Y tres páginas ya me parecen excesiva dedicación a ampliar su bagaje y acervo de conocimientos sin cobrar. Porque me temo que si sigo señalándole todos los errores en los que incurre, uno a uno, me va a salir un tratado de varios tomos, que además de dormir a las piedras, no estoy dispuesta a realizar gratis por usted –bueno, ni gratis ni pagando, sinceramente-. Decirle también algo sobre la llamada al voto de izquierdas. Si, esa llamada que usted realiza al electorado votante de izquierdas, para que le voten: en lo sucesivo, Sr. Rajoy, deje usted a “las izquierdas” –como usted las llama- en paz, para que voten a quienes les den la gana, que es lo mismo que harán las derechas y que tienen derecho a hacer todos. Yo dudo mucho que los ciudadanos demócratas y sensatos, ya sean de izquierdas o de derechas, le voten a usted, pero, por favor, deje usted a las izquierdas tranquilas, y más después de todas las inexactitudes y falsedades que en este discurso mismo incurre sobre ellas. Que se necesita ser hipócrita y zote, para después de decir lo que dice, y poner a parir a la izquierda como la pone, recabar en el mismo discurso, sus votos y su confianza. He dicho. Carmen Moreno Martín |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: Para el verano: Francisco de Quevedo y Villegas: "El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar." "Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres." "El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos." "Donde hay poca justicia es un peligro tener razón." "Bien acierta quien sospecha que siempre yerra." AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias Temas
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