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2ª ENTREGA DEL CUENTO EL PASTOR QUE LLEGÓ A SER REY, DE CARMEN MORENO MARTÍN![]() … La preparación tenía su miga. Para empezar, el joven debía permanecer tres días en absoluto silencio y en severo ayuno; meditando la gravedad y relevancia de lo que se proponía acometer. Hasta el último segundo de esos tres días, podía el caballero echarse atrás y renunciar a ser rey. Sí ello ocurría, liberaban al candidato de su juramento anterior y quemaban el pergamino que registraba su compromiso con su propia sangre. La asamblea no advertía ningún rasgo de maldad o cobardía en quienes se arrepentían, sino que veía en ellos a sabios caballeros que humildemente sabían calibrar los límites de sus propias capacidades; de manera que sin ningún tipo de presión, ni de reproche, ni de menosprecio o desaprobación, despedían a tales caballeros, proporcionándoles, gratuita y desinteresadamente, los víveres y medios necesarios, para que pudieran emprender libremente y sin remordimiento alguno, el regreso a sus hogares.
Sí el aspirante permanecía fiel a su meta, se pasaba a la siguiente etapa. Ésta consistía en ser depositado en un agujero, que con ese fin se había hecho en el bosque. Allí, cubierto de tierra hasta el cuello y, tapados los ojos con una gruesa venda, el candidato permanecía toda la noche en vela; y sí el sueño le vencía, era diligentemente despertado por su cuidador, es decir, por el presidente de la asamblea. Por la mañana, el joven, una vez desenterrado y sacado de aquel hoyo, era sumergido completamente desnudo en un profundo lago cuyas aguas estaban siempre cercanas al punto de congelación. Superado todo esto, ataban al aspirante a un árbol, al pie de una gran hoguera, en una terrible noche de ventisca y tormenta. Misteriosamente, cada vez que un aspirante debía pasar por esta condición, la ventisca y la tormenta no faltaban nunca a la cita. Por último, el joven tenía que beber un potente somnífero que le hacía caer en un profundo sueño; y dormido y encapuchado, era conducido por el anciano presidente a la entrada del laberinto. Una vez alcanzada la entrada, se introducía al caballero en el interior del recinto, sólo algunos metros; ya que ni siquiera el presidente de la asamblea tenía permitido rozar con sus pies el suelo de ese lugar. A poca distancia de la entrada, y únicamente tras haber llegado a ese punto, el caballero aspirante a rey era liberado de su capuchón y despertado de su profundo sueño. Cuando el candidato se hallaba bien dispuesto y preparado a iniciar su incursión por el laberinto, el presidente le decía: “Te dejo en el norte, ya que al norte se orienta la entrada. Debes dirigirte al Este, pero no antes de que hayas pasado por el Oeste y por el Sur, puesto que sólo así hallarás la salida” Y sin más preámbulos, el caballero era abandonado a su suerte. El presidente, que era el único que podía hacerlo, cerraba, con gran estruendo, los enormes portones de la entrada, quedándose el aspirante abandonado a su suerte en la realización de tan peligrosa y arriesgada tarea.
Muchos habían sido los que, cuando llegaba el momento de elegir y coronar a un nuevo monarca, dispuestos a conseguir tal privilegio, y sin entender que el privilegio era más una labor de servicio que otra cosa, se habían adentrado en él; pero, invariablemente, de todos aquellos caballeros que habían entrado, solo llegaba a la salida uno, y éste no lograba recordar absolutamente nada ni del recorrido, ni de los demás caballeros que junto con él habían franqueado la entrada, ni de las pruebas, ni de si había encontrado a su paso a otros caballeros, ni tan siquiera de por donde había logrado salir; tal y como se ha relatado, todo se borraba de las memorias de los caballeros al alcanzar la salida; así había sucedido con todos los monarcas que habían precedido a Adonay, y por supuesto, con él mismo.
Nada de lo sucedido en el laberinto, ni del propio laberinto, retuvieron ninguno de los que salieron airosos de la prueba; salvo el destino que les aguardaba y la misión de servicio que debían prestar, gobernando ese reino con el amor y con la justicia que había caracterizado hasta el momento, a todos los reyes anteriores.
Y como también señalamos, respecto de lo que les hubiera podido acontecer a todos cuantos se habían sometido a la prueba, nada se sabía. Nadie salía jamás de ahí, a no ser agonizante para morir; y nada se conocía de cual había sido su destino; ni si habían perecido o sí seguían en vida y errantes por el laberinto. Todo eso constituía otro más de los muchos y poderosos secretos de ese lugar.
Con prontitud, los edictos fueron distribuidos, tanto por todo el reino como por todos los reinos vecinos; y en breve llegaron multitud de caballeros listos para emprender la hazaña. Conforme iban llegando y sin dilación, todos ellos, sin excepción, eran conducidos ante el rey, su hija y la asamblea de ancianos y sabios.
Libertad, tras conversar largamente con todos y cada uno de ellos, realizaba una primera solución, permitiendo que sólo aquellos con los que podía establecer sinceros vínculos de amistad, fueran admitidos a las siguientes etapas de la prueba. Libertad opinaba, no sin razón, que difícilmente nacerían lazos de amor, entre ella y algún caballero, si no lograban antes sentir cierta afinidad y admiración el uno por el otro, más allá de lo que podía ser una mera atracción o un deslumbramiento por los encantos físicos. Tras despedir a los que no superaban ese requisito, el presidente de la asamblea comunicaba al resto, amorosa y pacientemente, tanto el objeto de la prueba como sus pormenores y peligros.
En este momento acontecía la segunda criba, ya que muchos de ellos, tras escuchar atentamente al presidente, y a pesar de la excelencia del premio que la superación de la prueba suponía para ellos, esto es el convertirse en rey, renunciaban con tristeza a la empresa que les era propuesta y regresaban afligidos a sus lugares de procedencia. Y ello a pesar también de la hermosura de los dones de la princesa y de su insuperable belleza.
Finalmente, a todos los que, tras escuchar y entender todo aquello, accedían a ello, (animados los unos por el reto que ello suponía y enardecidos los otros por la demostración de sus aguerridos valores y conducidos, las más de las veces, por la ambición que albergaban en sus corazones), tras tomarles el obligado juramento, les preparaban para la primera etapa. Y ahí se producía la tercera criba, puesto que durante esos tres días, muchos de ellos abandonaban también la empresa.
Con los que quedaban se proseguía – según la más fiel tradición -, con el resto de la preparación hasta que, por último, eran introducidos en el laberinto.
Imagen: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/02586283111304251032268/imagen05.jpg
Carmen Moreno Martín Alias Hannah Jueves, 25 de Octubre de 2007 00:17 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma. Comentarios » Ir a formulario
Creía que hasta el viernes no tocaba y veo que te has adelantado dos días, pero parece que ibas en serio y serán ocho semanas ¿no? Bueeeeeno, iremos coleccionando. ;-)
Besazo Fecha: 25/10/2007 00:23.
¡Qué cosas dices, Andrés! ¿Qué no, que Hannah no se ablanda tan facilmente! Si dijo ocho entregas -una por semana- eso será, que Hannah es una mujer de palabra, jjj
Un besito Hannah y no te enfades, ¿vale? Fecha: 25/10/2007 00:28.
de momento me está atrapando el cuento, aunque tendré que revisar la primera parte porque ya no me acuerdo, jjj
Un beso Fecha: 25/10/2007 00:33.
¡Flor de Reino! ...pero ¿por qué no se casaban sin más? ¡Misterioso el asunto!
Un beso Fecha: 25/10/2007 00:33.
Este cuento me da que va a ser muy místico... Pero promete.
Un besazo Fecha: 25/10/2007 00:36.
Por la noche no hay quien te gane, Andrés: siempre eres el primero jjjj Pues a mí me gustaría tener ya el cuento al completo.
Un beso Fecha: 25/10/2007 00:37.
Gracias Hannah, pero una entrega por semana se me hace a mí también un poco largo...
Besito Fecha: 25/10/2007 00:39.
¡Pues sí que sería un problema tener que casarla con 12... Menudo Harén!
Un besito Fecha: 25/10/2007 00:41.
Un laberinto muy misterioso... Lo deberías haber titulado "el enigma del laberionto maldito" o algo así :-))
Saludos Fecha: 25/10/2007 03:01.
Quizá sea pronto, pero por lo que he leído hasta ahora y siento poner la nota discrepante es el cuento que menos me está atrapando.
Un beso Fecha: 25/10/2007 03:04.
Poquito a poco, se va leyendo el cuento... Pues a mí me está gustando mucho.
Un beso Fecha: 25/10/2007 15:32.
Gracias por tu visita, Hannah.
Seré una lectora asidua de este rincón. Un abrazo, Andrea Fecha: 25/10/2007 16:40.
Bueno, habrá que revestirse de una gran paciencia y como me giusta, lo haré. :-)
Un beso Fecha: 25/10/2007 19:35.
Gracias por plasmar aquí sus opiniones y mi más cordial bienvenida a quienes aparecen por primera vez.
Un abrazo a todos. Hannah Fecha: 25/10/2007 22:33. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Albert Camus: "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo." "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas." "Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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