EL ARTE DE COMPRENDER | Ser Rizomático

EL ARTE DE COMPRENDER

20071003171731-a-mujer-marioneta-1.jpgLa definición de “comprender” dice así: “Ceñir, abrazar, rodear por todas partes una cosa. Contener, incluir. Entender algo, penetrar. “(Tomada de www.definicion.org), a la que el DRAE, añade: “…incluir en sí algo, Entender, Encontrar justificados o naturales los actos o sentimientos de otro.” Estas definiciones que nos acercan al hecho de lo que la comprensión es, se ajusta a lo que nos dice ese viejo refrán indio “no juzgues a nadie antes de haber caminado un kilómetro con sus mocasines” ya que realmente todo esto es lo que define la comprensión.

Pero hay un problema. El ser humano necesita “datos” para realizar ese proceso, el de comprender; proceso, que en sí mismo, no es nada sencillo. Son pues necesarios “datos” para realizar el fenómeno de la comprensión ya que ella resultará de la contrastación y el análisis de aquello que se precisa comprender con los datos que tenemos almacenados. Proceso que además, se realiza la mayoría de las veces de un modo inconsciente, en el que esos datos previos han sido almacenados en la infancia remota y son usados sin que nos apercibamos de ello. Lo cual nos conduce muchas veces a juzgar sin conocer y a posturas de xenofobia, racismo, fanatismo, y demás rechazos, de las que muchas veces ni nos percatamos. ¿Quién no ha oído, e inclusive, dicho “yo no soy racista” pero tachaza la idea de que sus hijos se casen con personas de otro color o de otra religión o de otras culturas? ¿Qué mayor prueba queremos de lo poco que en realidad llegamos a “comprender”?

Pero aún hay más. No sólo no comprendemos a los otros, lo cierto es que ni siquiera nos comprendemos a nosotros mismos. No comprendemos o lo comprendemos poco y mal, lo qué sentimos, lo que deseamos, lo que hacemos en esta vida, lo qué nos mueve a responder de un modo u otro a personas y a acontecimientos, lo qué nos mueve a aceptar y condenar esto y aquello, y, en suma, todo lo que significa conocerse uno mismo, conocer el mundo que nos rodea y conocer las interacciones que en él se dan. En lugar de comprendernos y comprender a los demás y al mundo, vamos como loros dolientes –unas veces- y ufanos auto-complacidos –otras- repitiendo cosas, actitudes, discursos, bondades y atrocidades sin haber entendido nada de nada hasta que nos morimos tontos.

Bueno, podría parecer que el problema es todo ese compacto de datos que nos han metido en el disco duro infantil –dirán algunos- de manera que podemos lavarnos las manos si hemos crecido como culos como orejas negados a una verdadera comprensión... ¿Sí? ¿Podemos hacerlo? Efectivamente no somos responsables de cómo se grabó ese disco en aquella edad en la que carecíamos de todo dato y lo único que pudimos hacer fue dar la mejor respuesta para sobrevivir… Pero ya adultos, aquella edad nos queda muy lejos, y la responsabilidad -tanto de las respuestas que damos a las situaciones y a los demás, como la responsabilidad de las respuestas que nos damos a nosotros mismos, ya no es de ese maldito disco infantil y de quienes lo grabaron, sino nuestra. Ya que en la infancia, ese disco se llena porque carecemos de otros datos, pero en la edad adulta, todos los datos que necesitamos para formatear el disco infantil y crear el propio, están ante nuestros ojos. Y el tema del mecanismo automático inconsciente del sistema operativo del disco infantil, ya no es válido porque hemos desarrollado otros recursos, entre ellos la capacidad de observar y de discernir… Aunque muchos de nosotros, lo de la observación y el discernimiento lo tenemos en las suelas de los zapatos en lugar de en el córtex cerebral, y decidimos que es mejor seguir siendo culos con orejas –o descerebrados sin corazón, o sacos de neuronas útiles solo para la repetición, o títeres sin alma y peleles de espaldas al ser y a la libertad, a modo de ciudadanos de la inopia que transitan como dolientes sin causa, anclados en el comamos y bebamos que mañana moriremos- dejando que nos sigan grabando discos y discos.

Y, sin embargo, sería tan fácil desechar ese viejo disco infantil y elaborar uno nuevo… Bastaría con que empezáramos a observarnos a nosotros mismos desechando el autoengaño. Que observáramos nuestros gustos, deseos, afinidades y pasiones; nuestros rechazos y aceptaciones; nuestros pensamientos, nuestras imágenes, nuestros miedos, nuestras servidumbres, nuestras expectativas, frustraciones y vilezas; lo qué sentimos frente a todo eso; cuando lo sentimos, por qué y para qué lo sentimos; las contradicciones en las que caemos, con y desde nosotros mismos; y que fuéramos sinceros y honestos con los resultados de una tal observación. ¿Qué es mucho pedir y muy difícil? Bueno, puede… Pero les diré algo: todo aquello que nunca se ha hecho, que nunca hemos hecho, resulta muy difícil cuando empezamos a hacerlo, y muy fácil cuando ya hemos adquirido la práctica de realizarlo. Da igual que se trate del aprendizaje a ir en bicicleta o del aprendizaje de la lectura y escritura o del aprendizaje del arte de conocer, amar y comprender. Porque, por si no lo saben, todo es un aprendizaje posible.

Podía leerse en un antiguo Templo en Delfos: “Hombre: conócete a ti mismo y conocerás a los hombres y a los dioses… Y si alguien lo escribió hace tanto tiempo, es que logró realizarlo en su vida. ¿Por qué, pues, no íbamos a poder nosotros?

Imagen: http://www.freyja.cl/blog/wp-content/uploads/Amujermarioneta1.JPG

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Jueves, 11 de Octubre de 2007 13:32 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: In Itinere.

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Autor: Flory

Eso de la comprensión tiene también mucha miga... tanta casi como lo de la libertad.
Un besito, sabia amiga.

Fecha: 11/10/2007 14:19.



Autor: petitica

Lo de formatear el disco infantil me parece una buena idea, difícil pero necesaria, desprendernos de viejas ideas para cambiarlas por otras nuevas y más autenticas, es tarea laboriosa y como supone un cambio cuesta y puede llegar a doler.

Fecha: 11/10/2007 18:06.



Autor: Ada

Me parece que desechar el autoengaño es lo más doloroso de todos ¿Qué sería de nuestro narcisismo si lo hicieramos? Duele, ya lo creo.
Beso

Fecha: 11/10/2007 18:08.



Autor: Gualberto

¡Buenísimo!
Un besazo

Fecha: 12/10/2007 01:35.


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