1º.- La vida no es otra cosa que un manojo de caminos que vamos creando al transitar por ella hasta nuestra meta final en esta vida que es la muerte, que no estaría mal recordar que no tiene fecha, que llevamos colgado ese suceso de la espalda desde que nacemos; tal vez así los caminos que construyéramos serían caminos de vida. 2º.- No esperes encontrar caminos hechos, ni caminos fáciles, ni caminos de otros que te sirvan a ti. Tú y sólo tú eres el ingeniero creador de todos los caminos por los que tendrás que marchar.
3º.- Por mucho que te esfuerces, no serás capaz de crear caminos sin cruces ni encrucijadas, pero recuerda que sea cual sea la elección que hagas al llegar a esos “nudos” del camino, si la realizas desde el corazón, será una elección perfecta.
4º.- No somos perfecto, y por buenos “ingenieros de puentes y caminos” que seamos, no lograremos crear caminos llanos y lisos. A todos les saldrán alguna que otra piedrecita –cuando no una enorme roca-, algún bache –cuando no un tremendo socavón-, pero no olvides que de los obstáculos y de las contrariedades se aprende mucho más y más deprisa que de lo leve, ligero y fácil.
5º.- Podrás encontrar transeúntes por el camino que vayas creando, porque los caminos, a veces, se solapan, se cruzan, se confunden unos con otros, pero no lo olvides: el camino que tú vayas creando es singular e intransferible, aunque vayas acompañado en algunos tramos. Nadie puede crearlo por ti y tampoco tú podrás crearle el camino a nadie.
6º.- Durante la creación de tus caminos y mientras marchas por ellos, te arribarán espejismos que harán que te creas el dueño de todas las expectativas de las gentes con las que te cruces e incluso de las expectativas de las gentes con las que camines tramos; pero nunca te confundas: por mucho que lo desees, sólo puedes y sólo podrás ser el dueño de tus propias expectativas.
7º.- Ya sean cortos o largos los caminos que salgan de tus andares, ocúpate únicamente de la caminata diaria y del camino construido en ese día.
8º.- No olvides respirar mientras caminas y pararte de vez en cuando a contemplar el paisaje, de lo contrario, tus creaciones de caminos serán duras, costosas, apagadas, y dolorosas.
9º.- Llénate de la luz del Sol y de la luna, mantén siempre tu cabeza en el cielo, pero no despegues tus pies de la tierra.
10º.- Por último, recuerda que no importa lo lejos o cerca que esté la meta, ya sabes que, como dijera Machado, “Caminante no hay camino, sino estelas en la mar, caminante no hay camino, se hace camino al andar.”
Imagen: http://jamillan.com/caminante.JPG
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah