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SEGUIMOS A VUELTAS CON LA FELICIDAD![]() Parece que fue Tales de Mileto, “el inventor de las sopas de ajo” en eso de que nos planteemos la búsqueda de la felicidad en Occidente, al afirmar: “es sabio quien tiene un cuerpo sano, fortuna y un alma bien educada”, y deducir sus interlocutores que ser feliz, debía ser sinónimo a ser sabio; esto es que sabiduría sería igual a felicidad. Pero, ¿procuran la salud, la fortuna y la educación, el ser feliz? ¿Son esas tres cosas necesarias a la felicidad? ¿Y la sabiduría? Tal vez sí. Pero, ¿son suficientes? Hegugesias negaba que pudiera alcanzarse la felicidad, debido a la rareza de los placeres (rareza como infrecuencia), y su calidad de efímeros. De modo que para él, la felicidad sería algo así como la vivencia constante de placer… Para Aristipo, la felicidad era el camino de los placeres. Pero no sé por qué razón, todos y cada uno de los que tomaron el placer como referencia necesaria para la felicidad, la negaron al caer en precisar que placeres sí y cuales no, y en querer definir qué era placer… Para Heráclito, la felicidad sería algo así como decir: “Se fuego, amigo; y arde con él”, mientras que para Gorgias, sería justamente la dilución en la no existencia y el no ser. Para Epicuro (1), la felicidad sería la consecuencia de haber alcanzado un desarrollo perfecto de la filosofía y la culminación de la ética. Es decir, haber evitado todo lo rechazable, fundamentalmente los miedos, y haber alcanzado todo lo que se persigue, es decir, todo lo que se considera bueno y valioso. Para Sócrates, la felicidad sería el ser virtuoso, ya que no existiría para él felicidad sin virtud, condición necesaria y suficiente para ser feliz. ¿Y qué es la virtud y lo virtuoso? Lo relativo nos persigue. Aristóteles nos lleva a otra encrucijada al decir que las personas felices deben poseer tres especies de bienes: bienes externos, bienes del cuerpo y bienes del alma. Aquí la encrucijada es doble: a) ¿qué es el bien? b) ¿qué es el alma? ¡Menudo lío! Sócrates, Platón y Aristóteles añadieron algo nuevo a esto de la felicidad, y ello era “la razón” lo cual no facilitó mucho las cosas al concluir que la razón debía llevarnos al conocimiento de las leyes con las cuales fue diseñado el universo y a su aceptación desde la razón. Pero más tarde, al aparecer la figura de un gran arquitecto diseñador, lo de ser feliz se hizo bastante imposible. Me temo. Desde Aristóteles hasta el fin de la edad media, el lío entre la felicidad como búsqueda de placer, y la felicidad como logro de la virtud y la sabiduría se hizo tautológico e inabordable, gracias a la intervención de la sacrosanta iglesia católica, con sus temas sobre el pecado y la culpa, sus dogmas, normas, prohibiciones, y sus oscuras iluminaciones. Si leemos despacio a los presocráticos y a Marx, concluiremos que sólo somos mercancía, de donde la felicidad consistiría en dar y recibir la mayor mercancía posible. Desde la biología, empero, no somos más que comida. El cosmos entero no es más que comida. Por lo tanto, ser feliz sería equivalente a estar saciado y no ser comido. Y hasta hoy, el lío sigue y nos persigue en eso de qué es la felicidad, como debe buscarse y obtenerse, si es o no posible, etcétera. Para mí, Bertrand Russell se acerca bastante a lo que realmente podría ser eso de la felicidad, al agregar condiciones nuevas al alcance de ese estado, tales como “la multiplicidad de los intereses, de las relaciones del ser humano con las cosas y con sus semejantes, y por lo tanto la eliminación del “egocentrismo”, del enclaustramiento en sí mismos y en las propias pasiones.” Que sería algo así, como la imposibilidad de poder ser felices, mientras haya semejantes desgraciados; lo que nos lleva a que el camino de la felicidad, se llama solidaridad y servicio. Lo de que ser feliz es la ausencia de deseos, ausencia de miedos y el servicio a los demás, no es moderno. Se halla tanto en los sistemas filosóficos y religiosos orientales, como en el judaísmo, y en el cristianismo. Desde mi experiencia, experiencia agnóstica, puedo afirmar que no es necesario creer en ninguna deidad ni pertenecer a ninguno de esos sistemas religiosos, para aceptar y vivenciar que expandir la capacidad de amor incondicional y servicio a los demás, hace feliz. (1) Vulgarmente, se entiende que Epicuro era un hedonista para el que solo existía la búsqueda del placer sin más, algo así como lo que muchos siglos después diría Saulo de Tarso con aquel “comamos y vivamos que mañana moriremos” y que acompañó de “todo me es lícito pero no todo me conviene” Pues bien, en realidad Saulo, parafraseaba a Epicuro, ya que es esto entero lo que el viene a decir, por lo cual, ¿Epicuro hedonista? Pues sí, pero menos, y depende de lo que entandamos por “hedonista”. Para Epicuro, la felicidad es lo que todo ser humano busca y a lo que todo ser humano aspira. Y sí, la evitación del dolor y la búsqueda del placer, acompañado de el rechazo de los miedos, es para el la clave; pero acuña lo de “todo me es lícito pero no todo me conviene” al distinguir entre placeres rechazables, deseos vanos, y dolores convenientes. Es en la ética –culminación de su sistema filosófico- dónde declara a la filosofía como el método para alcanzar la felicidad, así que viene a decir: conviértete en filósofo y serás feliz. De un modo muy simple y reducido –como no puede ser de otro modo en una “nota o escolio”, paso a explicar esto: En la “Carta de Epicuro a Meneceo” y en sus “Sentencias capitales”, podemos sustraer la explicación que buscamos. Transcribo las que más directamente aluden al tema: Fragmentos de la “Carta a Meneceo” de Epicuro: “Es un necio quien dice que teme la muerte no porque sufrirá cuando llegue sino porque sufre sabiendo que llegará. Porque aquello que no molesta cuando está, es absurdo que suframos por su espera. Sin duda, la muerta, el más terrorífico de los males, no nos afecta; por la simple razón que, mientras nosotros somos, la muerte no está. Y en cambio, cuando la muerte está presente, nosotros ya no somos”. “De los deseos, algunos son naturales, los otros vanos. De forma que si los conocemos bien sabremos relacionar cada elección o cada rechazo con la salud del cuerpo y la tranquilidad del alma. Pues esta es la finalidad de una vida feliz” “no todos –los placeres- deben ser escogidos porque a veces el bien se convierte en un mal y el mal en un bien”. “no siempre debemos huir del dolor porque muchos dolores valen más que el placer siempre que llegue un placer mayor después del dolor”. De modo que la explicación sobre en que consiste la felicidad para este autor, podría quedar así: La felicidad consiste en la ausencia de miedos, fundamentalmente el miedo a los dioses (hoy podríamos hablar de miedo a lo desconocido, a lo imponderable, a lo intangible, etc.), el miedo al dolor y el miedo a la vida y a la muerte. La ausencia de deseos vanos. La búsqueda del placer “legítimo”.La evitación de los dolores “gratuitos”. Y el alcance de autonomía, armonía, serenidad y tranquilidad de ánimo. Una vez más vemos que cuando adjetivamos sustantivos entramos en sendas de difícil circulación. Porque, ¿Cuáles son los deseos “vanos”? ¿Y cuáles los placeres “legítimos”? ¿Qué dolores son los “gratuitos”? Ahí entramos en la subjetividad relativa de la eterna geografía de la moralidad y sus normas, sujeta siempre a criterios socioculturales y religiosos de muy difícil manejo. Y bien, hoy lo dejo aquí. Ya seguiremos dándole más vueltas al tema, pero no quisiera dejarlo sin recordar aquello de qué “el hombre feliz no tenía camisa”, ¿recuerdan? Imagen: http://pulsay.blogia.com/upload/20070622172845-sky2.jpg (Mi agradecimiento al Blog “pulsay” de blogia, de dónde he pillado esta imagen –sin permiso-. ) Carmen Moreno Martín |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: Para el verano: Blaise Pascal: "Si no actúas como piensas, vas a terminar pensando como actúas." "El corazón tiene razones que la razón ignora." "La justicia sobre la fuerza, es la impotencia, la fuerza sin justicia es tiranía." "He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta." "Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón." AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias Temas
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