ALGUNAS REFLEXIONES –UN TANTO DESLAVAZADAS- EN TORNO A LA DEMOCRACIA. | Ser Rizomático

ALGUNAS REFLEXIONES –UN TANTO DESLAVAZADAS- EN TORNO A LA DEMOCRACIA.

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No es fácil abordar este tema, el tema de lo que representa y define vivir en democracia, sobre todo porque hay que entrar a ponenerle adjetivos al término democracia –y no sólo adjetivos, sino grados-, y, como alguien que no recuerdo ahora mismo, dijo, cuando hay que subjetivar a un substantivo para hacerlo entender, malo. Pero a pesar de la dificultad voy a intentarlo de un modo coloquial y simple, y a ver que sale.

Lo cierto es que algunas veces, casi siempre, el diccionario de la lengua de la Real Academia Española, conocido como “DRAE”, ayuda en esto de comprender un término, pero en este caso, más que una ayuda, lo que dicho diccionario recoge, supone una mayor complicación que se presta a serias y profundas reflexiones. Veámoslo:

- la palabra “democracia”, según el DRAE, en su primera acepción, significa lo siguiente: “Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno.” Y en su segunda acepción, significa: “Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.” Y no dice más.

Es curioso que el DRAE, tan cuidadoso y escrupuloso siempre con la etimología y la semántica de las palabras, no recoja el origen y la literalidad de esta palabra, y no lo explique. No diga, al menos, que “demo” viene de “Demos” que significa pueblo en Griego, y “cracia”, viene de “Kratos” que en griego significa autoridad, gobierno, lo que nos da un significado literal de “soberanía del pueblo” o Gobierno del pueblo”, es decir, que no habría ningún poder por encima de la voluntad del pueblo… Pero en este caso, prefiere olvidarse de la etimología y de la semántica y arroja unas explicaciones, en mi opinión nada inexactas que se acercan mucho a la verdad, ya que hoy po hoy, eso de que el pueblo sea soberano no se estila mucho en ninguna democracia. De modo que apuntar a un predominio y a una cierta  intervención indeterminados del pueblo en los asuntos del Estado, cuyos grados y excelencias quedan sin especificar desde el significado, y –lo más grave- que permite llamarle democracia a cualquier cosa, me parfece una forma muy "sabia" de definirlo… ¡Sorprendente!. ¿O no? ¿Habrán querido, justamente, precisar nuestros académicos de la lengua que esto de la “democracia” es un follón inaprensible? Desde luego, la cosa tiene su aquel… No sé, no sé…

A lo mejor el DRAE no está tan equivocado, porque una cosa es el origen de las palabras y lo que deberían significar, y otra cosa es lo que en nuestra realidad, las palabras significan. Por ejemplo, en Atenas en el siglo V antes de Cristo, “el pueblo” no eran todos los pobladores de un lugar; quedaban excluidos los esclavos y las mujeres –además de los niños, claros-. A las mujeres, no se las consideró seres humanos -que no libres y ni mucho menos iguales en derechos al varón-, hasta que en el concilio de Macon, siglo IV después de Cristo, se estableció por una reducida mayoría que tenían alma, y en el sentido de considerarlas “integrantes del pueblo y con derechos” aún tardamos más, ya que no tuvo acceso al voto hasta el siglo XX... Así que vemos que ya desde su inicio, lo de que la democracia era el gobierno del pueblo tenía su intríngulis.

Por otro lado, Si tenemos que guiarnos por los pensadores griegos antiguos, la cosa tampoco está fácil. Platón decía que era el peor de los gobiernos y Aristóteles se montaba un lío impresionante… Así que las dos definiciones del DRAE, que vienen a decir, que el pueblo dice e interviene en algo, pero menos, me parecen bastante buenas.

Para mí, democracia sólo puede significar una cosa: el gobierno directo e inalienable del propio pueblo, entendiendo como “pueblo” a todos los individuos de un determinado lugar, sin discriminación alguna ni de ningún tipo, sin representantes plenipotenciarios con cheques en blanco para la toma de decisiones, tal como indica el significado etimológico y semántico de la palabra, pero sin los sesgos de la época en que se acuñó; sin grados, sin ambigüedades y sin matices.

Para no alargarme demasiado, les propongo que visiten la página de Wikipedia al respecto, cuyas explicaciones coinciden bastante con lo que yo podría relatar aquí. . ¿Lo han hecho? ¡Bien!, ahora, toda vez que ya he dicho lo que yo entiendo como democracia, sigo con eso de las clases o formas de democracia, y para ello recojo lo que Wikipedia nos expone:

“Clásicamente la democracia ha sido divididas en dos grandes formas:

- democracia directa: el pueblo reunido en asamblea, delibera y toma las decisiones, sancionando leyes.

- Indirecta o representativa: el pueblo se limita a elegir representantes para estos deliberen y tomen las decisiones.

Algunos autores también distinguen una tercera categoría intermedia, la democracia semi-directa, que suele acompañar, atenuándola, a la democracia indirecta. En la democracia semi-directa el pueblo se expresa directamente en ciertas circunstancias particulares, básicamente a través de cuatro mecanismos:

- Plebiscito: en el Plebiscito, el pueblo elige «por sí o por no» sobre una propuesta.

- En el Referéndum el pueblo concede o no concede la aprobación final de una norma (constitución, ley, tratado).

- Iniciativa Popular: por este mecanismo un grupo de ciudadanos puede proponer la sanción o derogación de una ley.

- Destitución popular, revocación de mandato o recall. Mediante este procedimiento los ciudadanos pueden destituir a un representante electo antes de finalizado su período.

En la práctica, existen muchas variantes del concepto de democracia, algunas de ellas llevadas a la realidad y otras sólo hipotéticas. En la actualidad los mecanismos de democracia más extendidos son los de la democracia representativa, de hecho se trata del sistema de gobierno más utilizado en el mundo.” (Hasta aquí, un fragmento de lo que podemos leer en Wikipedia.)

Pero, ¿vivimos en nuestro país una democracia representativa –a falta de pan buenas son tortas- o vivimos un cuento franquista –perdón, quise decir chino- en el que los partidos nos ponen las elecciones delante de la nariz, como les ponen las zanahorias a los burros para que anden, con tal de que les votemos?

Sobre el papel –quise decir en la Constitución-, en nuestro país, lo que tenemos y vivimos parece aproximarse más a lo conocido como democracia indirecta, parlamentaria y representativa; y para más regodeo: monárquica. Una democracia flacamente participativa y muy partidocrática, tanto que hasta las listas de los representantes a los que hay que votar, son cerradas y establecidas por los partidos-, una democracia, pues, muy “hipotética”.

A una democracia en la que hablar de “plebiscitos y referéndum", parece aterrorizar a los representantes tanto como a una parte importante de los representados; y dónde el que se pueda consultar la posibilidad de independizar una parte del territorio, como sucede en Canadá con Quebec, exacerbe los ánimos hasta niveles intolerables -véase sino el conflicto vasco entre otras cosas-, ¿cómo se la llama?

Una democracia en la que la libre expresión es muy relativa, una democracia en la que la norma básica de convivencia con la que mayoritariamente nos hemos dotado, se pone en práctica para unas cosas y para otras no, según convenga a los partidos políticos de turno en el poder, o al miedo que los de la oposición puedan ejercer sobre el que haya resultado electo –véase el follón de la renovación de los miembros del Consejo del Poder Judicial, paralizado por el PP en la oposición, según parece, y por el miedo del PSOE en el gobierno, para abordarlo –como tantas otras cosas-, ¿cómo debe ser calificada?

¿Cómo podemos denominar y comprender a una democracia en la que los ciudadanos están indefensos ante la inoperancia, la ineficacia, las mentiras, la demagogia y la arbitrariedad abusiva de poder de los dirigentes que hayan elegido, sin otra defensa, al parecer, que no votarles la siguiente vez? Y ni siquiera eso, ya que las listas cerradas y la sinvergonzonería de quienes las deciden, propician que por ejemplo, el Sr. Rajoy sea elegido diputado y jefe de la oposición, después de Irak, Prestige, Decretazo de empleo, mentiras y manipulaciones del 11M, y otras… O de igual manera el Sr. Trillo, después de lo del Jakolet, sin ni siquiera haberse disculpado… y paro, que no terminaría...

Todo esto me lleva a deducir que esta especie de “democracia a la española” o continuismo franquista transformado hipotéticamente en democracia de transición –incluida la monarquía-, hace agua por todos sus poros en cuanto a lo que una democracia –aunque sea representativa- supone; ofreciendo únicamente un pálido reflejo de lo que una democracia –aunque no más fuera la representativa, y perdonen la redundancia- debería ser. ¿Cómo definimos pues a nuestra democracia de transición? ¿Y hasta cuando durará esta transición que parece no acabar?

Parece que en nuestro país existen dos estamentos que están muy contentos con la situación “democrática” que vivimos: de un lado, formando un bloque sin grietas ni rendijas, los ultra conservadores nacional-católicos españolistas, entre quienes están las alas duras del Partido Popular –con más voz y voto ahora que el resto moderado-, y las alas duras de la Iglesia Católica Española. Y por otro lado, tenemos ese otro bloque sostenedor del primero, representado por esa parte de las masas populares –quiero decir del pueblo, exactamente votantes- que prestan sus apoyos en las urnas al primer bloque, sordos a otra cosa que no sea su fanatismo y su ignorancia…

Seguramente hay más factores que hacen que se mantenga como parte integrante del pueblo esta variedad ultraconservadora, radical, nacional-católico-española e intolerante de votantes, que hace difícil comprender como después de todo lo llovido en España, durante la última legislatura o "dictocracia" de Aznar, obtenga el Partido Popular casi diez millones de votantes; o que Pinochet y Fuji Mori, sigan teniendo partidarios en Chile y en Perú, respectivamente, o que los neonazis sigan encontrando correligionarios… Es ese un tema que me inquieta e interesa sobremanera, cuya explicación o explicaciones aún no he encontrado y que, a mi entender, posee una multiplicidad de factores determinantes muy cuantiosa; pero sigo reflexionando sobre ello. Tal vez la culpa –la culpa que “artimañosamente y con alevosía” es inculcada en el pueblo desde sus dirigentes y representantes, ya sean eclesiásticos o políticos, y la culpa intrínseca que esa parte de votantes pueda sentir –de un modo consciente o inconsciente, ante la complicidad en determinados hechos-, forme parte de esos factores explicativo, pero ese será otro tema. Entre tanto, pueden ir leyendo -para hacer boca- dos libritos muy pequeños de Wilhem Reich: "Escucha hombrecito" y "Psicología de masas del facismo" en los que analiza la cuestión de un modo excelente.

Tampoco la social democracia, representada en este país por el PSOE que por mucho que se denominen socialistas, no lo son, pues ser socialista es algo muy distinto a ser socialdemócrata, parecen muy incómodos con esta situación eterna de “transición monárquica. Claro que a ellos el franquismo se lo puso fácil, ya que su idea –la del franquismo- era el bipartidismo, esto es ellos y los socialdemócratas… Cierto que reparten mejor el pastel, al menos aparentemente, dedicando más partes de los presupuestos del Estado a bienestar social, pero sus medidas económicas son tan neoliberales y están tan inmersas en el capitalismo como las del PP y sus votantes, después de todo, aunque parecen ser más tolerantes, más respetuosos y más “demócratas” que los aludidos anteriormente, tampoco parece que anden muy sobrados de ideología.

Lo cierto es que debo reconocer, no sin tristeza, que la ideología imperante hoy en nuestras sociedades del llamado primer mundo, es la del consumo ciego y absurdo. Y de ello, de mantenerla y aumentarla, por si alguien quisiera salirse del redil de esta criminal “ideología” de mercado, se encarga muy eficazmente la publicidad, estableciendo asociaciones perversas a través de las cuales podemos creer que nuestra autorrealización personal máxima depende de consumir un determinado carburante, o conducir un determinado coche, etcétera, para que aumente el número de “culos con orejas” entre la población, y lo de las ideologías y la democracia real, se diluya y desaparezca como si sólo fuera algo "de unos cuantos locuelos utópicos", y todo para mayor gloria del Imperio.

En mi opinión, ese rechazo visceral que ha suscitado tanto en las filas del Partido Popular, como en las de las Instituciones eclesiásticas católicas, y otros foros, la asignatura “Educación para la ciudadanía”, tildada de “diabólica” por integrantes de la Conferencia Episcopal Española, y vista como un “mal infernal y satánico” que despierta la necesidad de utilizar la objeción de conciencia, promulgada ésta por varios obispos y dirigentes del PP, es un buen barómetro y un buen instrumento de medida para analizar tanto la democracia que tenemos, como lo demócrata que somos, además de ser un buen fenómeno para investigar y estudiar esos factores explicativos que reseño arriba.

Dijo Nelson Mandela, en Ushuaia (Argentina), que: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una cáscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan Parlamento.”

Y yo añadiría: si los dirigentes, llamados representantes por haber sido electos en urnas, pueden decidir en un Parlamento, sin previa consulta al pueblo, declarar guerras, decidir participaciones militares en conflictos bélicos, decidir en que cuantía y en qué van a gastar los pecunios del Estado -que no son otra cosa que los dineros de los contribuyentes-, mala democracia tenemos. Añadiría que si los dirigentes pueden, sin otros costos que no ser elegidos en las siguientes elecciones, gestionar mal las catástrofes causando daños al pueblo, sin tener otra responsabilidad política y penal que la reseñada (verbigracia Prestige, Jakolet), flaca democracia tenemos. Si los políticos electos pueden impunemente, mentir más que hablan, sembrando alarma social, odios, y confrontaciones entre comunidades, etc. (verbigracia 11M, Estatuto Catalán, Navarra y otros) sin que eso les suponga tampoco ninguna responsabilidad ni política ni penal, al margen de la reseñada, del voto cada cuatro años, sin que ello les suponga ni una dimisión, ni un pedir disculpas… ¡Fiasco de democracia tenemos!. Y añadiría, por último que si un gobierno “democrático” de un Estado aconfesional -según dice la Constitución Española de 1978-, permite que una institución eclesiástica –en nuestro caso la católica-, arbitre como debe ser el sistema educativo y se baje los pantalones ante ello, ¡falaz democracia tenemos!.

Por último, expresar mi convencimiento de que una democracia no puede construirse sin el quehacer democrático vivo, dinámico y participativo de cada uno de los individuos. Una democracia no puede existir sin ese quehacer protagonizado por cada uno de los ciudadanos. Esto nos llevaría a la pregunta sobre lo democrático que somos o no, y a la pregunta sobre cuanto estamos dispuestos a comprometer en la tarea de aprender a serlo, eso verdaderamente democráticos, no ya en nuestras actitudes políticas, sino en nuestra vida en general, en nuestras casas, en nuestros trabajos, con nuestros seres queridos e incluso con nosotros mismos...

Y aquí lo dejo, por el momento. Disculpen las redundancias en las que haya podido caer y lo deslavazado del hilo conductor, que más ha parecido un “hilo perdedor” que otra cosa. Tal vez sus comentarios ayuden –siempre lo hacen, por lo general- a enriquecer el tema porque queda cojo y suelto…

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen:http://www.barrahome.org/wpcontent/uploads/2007/03/

democracia.jpg

Martes, 25 de Septiembre de 2007 01:10 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria..

Comentarios » Ir a formulario


Autor: George

Se me han aclarado algunas ideas leyéndote y tienes razón cuando dices que sin la participación de todos y cada uno de los ciudadanos no hay democracia que valga.
Un abrazo y gracias por volver.

Fecha: 25/09/2007 01:28.



Autor: Joaquin

¡Las cosas que se te pueden ocurrir! Me ha divertido mucho lo del DRAE y es total. Hija, me temo que la transición será eterna.
Un beso

Fecha: 25/09/2007 01:30.



Autor: Andrés

Me resulta más comodo comentarte de noche, así que me alegra ver que recuperas viejas costumbres, que además significan que estás mejor, ¿no? ¡Eso espero!
Te han salido un poco largas las reflexiones pero son muy amenas y no lo veo nada desbalazadas. ¡Mujer, que no estamos tan mal! aunque depende con qué y quién nos comparamos, como todo, esto es también relativo, lo del DRAE muy aguda, señorita jjjj Y la transición pues no sé, creo que tenemos monarquía y transición para rato... para decadas... para siglos... ¡Qué palo, chica!
besazo

Fecha: 25/09/2007 01:35.


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Autor: Leodegundia

Un artículo ameno y claro sobre la democracia, pero a mi, cuando escucho a algunas personas en la calle o en la tele, hablar de democracia y lo muy demócratas que son, me pasa como a Mafalda, me parto de risa pero con un fondo de tristeza por ver lo mal que se emplean tanto las palabras como las definiciones.
¿Aprenderemos en realidad algún día lo que es y como se emplea la democracia?.
Me alegra tu regreso. Un abrazo.

Fecha: 25/09/2007 07:48.



Autor: Flory

No es extraño que Mafalda no pueda parar de reir, yo no sé por cual de las dos cosas decidirme si por reir o por llorar. Me ha gustado este artículo y lo que en él nos cuentas es tal cual.
Besitos

Fecha: 25/09/2007 08:45.



Autor: Nevenka

Unas reflexiones amenas y veraces que perfilan esta triste realidad nuestra.
Un beso

Fecha: 25/09/2007 11:44.



Autor: Nico

Estoy contigo: nadie debería dejar de leer esas dos obras que citas. Bueno, y decir que me ha encantado leerte a ti también.
Un abrazo

Fecha: 25/09/2007 12:51.



Autor: Mercedes

Discrepo contigo: de deslavazadas no tienen nada estas reflexiones tuyas y no veo la exposición ni coja ni suelta por ningún lado. ¡Válgame Dios lo que se te puede llegar a ocurrir! Que sí, que tienes mucha razón. Y las viñetas de Mafalda son geniales.
Un besito

Fecha: 25/09/2007 12:54.



Autor: petitica

La seudo-democracia que tenemos siempre es mejor que lo vivido en tiempos pasados, pero en algunos aspectos se asemeja mucho. Nos engañan continuamente, nos hacen creer que nuestro voto y opinión cuentan, cuentan para que disimulemos y hagamos como quien no ve la realidad, contamos poco y casi todo esta amañado. Me ha gustado tu forma de exponerlo y el analisis que has hecho.

Fecha: 25/09/2007 13:35.


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Autor: mezquetillas

Hola.

Quizás el contacto más " real " que hayamos tenido a la construcción de una democracia haya sido en el periodo de la transición...

http://www.youtube.com/watch?v=93cNBWS6eM4&eurl=http%3A%2F%2Flibertariovk%2Eblogspot%2Ecom%2F
YouTube - La Transición: esa mentira del fascismo de EEUU y franquista

Me refiero a la posibilidad de construir algo juntos y viendo la deriva actual de un sistema que no puedo calificar y en el cual carezco de cualquier posibilidad de interacción, más haya de votar cada cuatro en cuatro años y siempre presuponiendo la buena fe de unos gobernantes...

Entre unos partidos politicos basados en marketing y unos medios de comunicación que más que informar, deforman la realidad....Este tinglado es una enorme tomadura de pelo.

Besos

Fecha: 25/09/2007 18:45.


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Autor: kuan

Estoy tan de acuerdo contigo, hannah, que no añadiría nada a tu exposición.

Yo siento verdadera lástima por tantas ilusiones traicionadas de todos aquellos que pensamos que la democracia un día se haría realidad en España, y a medida que pasa el tiempo, con las actitudes, con las mentiras, con las promesas incumplidas, me parece cada vez más imposible que nuestros deseos y nuestras opiniones sean tenidos en cuenta por la panda de pseudo-politicos que manejan los hilos. Sin embargo pienso que ellos también son marionetas en las manos de otros que están por encima, y todos sabemos quienes son.

Un abrazo y gracias

Fecha: 25/09/2007 18:51.



Autor: Hannah

Gracias por vuestros comentarios, amigos míos, aunque en este caso me entristece mucho que estéis tan de acuerdo conmigo. Me hubiera gustado leer discrepancias multiples para así poder pensar que estoy en un error, pero... Sin embargo, pienso que siempre está en nosotros la capacidad de cambiarlo.
Un abrazo entrañable

Fecha: 26/09/2007 00:27.


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