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EROS, TANATOS Y LA CARRETERA![]() Lo grueso del periodo vacacional ha terminado y todos hemos vuelto a nuestros trabajos, a nuestros hogares, a nuestras “rutinas”… ¿Todos? ¡Lamentablemente, todos no!. Muchos se han quedado en el camino de ida o de regreso, envueltos en hierros retorcidos, sin vida; y otros tantos, no han vuelto aún porque siguen en la rehabilitación para el manejo de sus sillas de ruedas. Otros, corporalmente han vuelto, pero en un estado vegetal y enajenado que los mantendrá ausentes para siempre… Parece que no tenemos remedio. Nos empeñamos en matar y matarnos; y si las armas no están permitidas, entonces empleamos automóviles como subrogados. Pareciera que nos gusta morir y matar y lo hacemos de un modo absurdo. Ni siquiera porque seamos nihilistas y la vida nos aburra y pretendamos ponerle fin así. No, morimos y matamos porque sí; sin más, sin convicción y sin ni siquiera habérnoslo propuesto; es como sí ese principio de muerte, el Tánatos, fuera el rector de nuestras acciones y nos condujera irremisiblemente hacia él, venciendo sobre el Eros o principio de vida. Lo grave del asunto es que a veces, por más que nos empeñemos, no morimos ni matamos, ya que sólo logramos quedarnos parapléjicos, tetrapléjicos o vegetales, para toda nuestra existencia. ¿Saben de qué estoy hablando? ¡Justamente de eso: de los accidentes de tráfico!. Ciertamente que las carreteras, o al menos muchas de ellas, están en estados deplorables. Y no es menos cierto que en nuestro país, las señalizaciones están, no para indicarnos por dónde ir, sino para desalentarnos y confundirnos cuanto más mejor. Pero me pregunto si ello justifica realmente las muertes en carretera. ¿Lo hace? Pienso que no, porque esos dos factores, más allá de que si las instituciones correspondientes los subsanaran, sería algo loable y justo, sabiéndolo como lo sabemos, tienen una fácil solución: circular más despacio y con mayor prudencia. Pero no señor, la realidad es que nos distraemos con mucha facilidad y parece que en vez de programar los viajes con el cerebro lo hacemos con los pies; cuando no con alcohol, drogas y otros elementos; lo que nos regresa a ese instinto masoquista y de muerte que impera en nosotros cuando nos sentamos frente a un volante sedientos de un absurdo poder, que nos hace olvidar el objetivo de habernos sentado ahí, trastocando ese objetivo en luto y sufrimiento propio y ajeno. ¿Cuál es la solución? ¿El carné por puntos? ¿El aumento de sanciones y penalizaciones monetarias y carcelarias? ¿El aumento de la vigilancia policial? ¿Los letreros de advertencias y de consejos? ¿El arreglo de señalizaciones y carreteras? Todo contribuye, es verdad; nada es despreciable y todo ello parece que disminuye el número de accidentes; pero hay algo primordial sin cuya presencia se hace todo un inútil. ¿Qué es? ¡Nosotros!. Nuestra toma de conciencia y asunción de los hechos, nuestra responsabilidad, nuestra educación cívica para la vida, y, en suma, nuestra madurez. Porque la ausencia de este factor humano, tanto individualmente como colectivamente, seguirá propiciando accidentes graves y mortales. Se me ocurre que este hecho, el de nuestra nefasta conducta vial, nos refleja bastante como pueblo adormecido e inmaduro que siempre está a la espera de que las soluciones vengan de afuera: de las instituciones, del Estado, de los gobiernos, de las Iglesias, etc. Que vengan de todas partes menos de nosotros mismos, que seguimos actuando como niños irresponsables y rebeldes, inmersos en juegos de muerte. Pero claro, ¿qué se puede esperar de un pueblo que ha estado sumido en el letargo secular de que pensar por sí mismo es peligroso? ¿Qué se puede esperar de un pueblo que ha estado durante siglos sumergido en la doctrina de que sólo tras la muerte será felizmente recompensado y en la doctrina de que el sacrificio, el sufrimiento, y la infelicidad son buenos porque conducen, tras la muerte, a la Gloria Eterna? ¿Qué se puede pensar de un pueblo que ha sido educado en la sumisión y en la esclavitud? ¿Qué se puede esperar de un pueblo al que se le ha dicho que la vida sólo es posible en blanco y negro porque hasta los colores son pecado? ¿Qué se puede pensar de un pueblo que ha sido machacado, durante siglos y siglos, con lo de la perversidad y malignidad de la carne y sus placeres, con la prohibición de los goces de la vida, y del sexo? Un pueblo que durante siglos ha crecido en la exaltación del sufrimiento, del sacrificio, del todo es pecado, del todo está prohibido –incluso pensar y más aún hacerlo por sí mismo-, en la negación del placer y en la negación de la vida, sólo puede sentir una hostilidad profunda y unos sentimientos de culpa enormes dentro de sí. Hostilidad y sentimientos de culpa que lo hacen inmune al disfrute del placer. Que lo llevan a un disfrute desorbitado por lo único plausible: el poder. El convertirse en amo; hasta el extremo de que no se siente placer con el disfrute, sino que se disfruta con la obtención del poder y la negación de la vida. Y eso es algo cuyo trasunto encontramos cada día en las carreteras, y si me apuran, también en la política además de en todos los órdenes de la vida cotidiana, pero esto será otro tema. Quizá, con la implantación de esa asignatura calificada de “diabólica” por la ultra derecha y por la Conferencia Episcopal Católica Española, me refiero a la asignatura “Educación para la ciudadanía”, este pueblo salga de ese secular letargo de esclavitud y surjan generaciones que libres de hostilidad y de sentimientos de culpa, puedan acercarse libremente al disfrute del placer y de la vida. Generaciones para las que la vida y el respeto por la misma lo sea todo y el poder sólo una posibilidad, un medio colectivo de mejorar la vida para el bien común. Quizá entonces, los accidentes de tráfico pasen a ser historia, las carreteras estén en buen estado, las señalizaciones indiquen adecuadamente los caminos, la vigilancia policial, los carteles de advertencias y de consejos dejen de ser necesarios, y todo ello porque nos habremos hecho conscientes de que disfrutar del placer de vivir, y de los placeres que tiene la vida, y hacerlo en libertad, igualdad y justicia, es nuestra mayor prerrogativa de salud, de adultez, de bienestar, de humanidad y de responsabilidad. Carmen Moreno Martín Miércoles, 19 de Septiembre de 2007 10:10 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Humanidad: denuncias.. Comentarios » Ir a formulario
¡Vaya, amiga, ya has vuelto y cómo! Cuanta verdad y sabiduría encierra este brillante post tuyo. No deberíamos olvidar nunca que un coche sólo es eso: un coche, una máquina de traqnsporte y nada más. Es triste ver como nos cegamos, muy triste.
Un abrazo grande y besitos. Fecha: 19/09/2007 10:36.
Que placer leerte de nuevo. Bienvenida.
Un post muy clarito que deberíamos meditar y poner en práctica las conclusiones. Besazo Fecha: 19/09/2007 10:53.
Hola, Hannah! Encantada con tu vuelta! Espero que estés ya genial y en plena forma.
Y... no sé... tú crees que este pueblo lleva aún en su subconsciente esa cultura sometida que describes? Yo creo que nada de eso queda ya en nuestras generaciones, y que somos inconscientes y locos cuando ponemos nuestras manos sobre el volante, y que estamos ávidos de sensaciones fuertes... ¡velocidad, correr más que ese que me ha adelantado... etc Yo dudo mucho de que una de las consecuciones de la nueva asignatura sea eliminar estos resultados mortales de nuestras imprudencias... Besazo! Fecha: 19/09/2007 10:56.
Sin duda somos todo eso, Almena, pero cabe preguntarse el por qué de esa forma de ser y es ahí dónde el análisis que hace Hannah pone el dedo en la llaga. Y esa asignatura tan denostada sí creará generaciones más responsables y libres. ¡Eso espero!
Gracias por volver, Hannah, te he añorado mucho. Y gracias por esas ráfagas llenas de dudas, anhelos y esperanzas como la vida misma. Petons! Fecha: 19/09/2007 11:37.
Un gusto volver a leerte. Gracias por tus comentarios. Volveré. Abrazos.
Fecha: 19/09/2007 13:11.
Qué bien acertaste con la ilustración!!!! Y de qué sino, más que de peones inconscientes e irresponsables. ¡Ojala tus expectativas se cumplan!
Un abrazo Fecha: 19/09/2007 14:16.
Lo de los accidentes de trafico, la mayoría motivados por distracciones, como tu bien dices, es una lacra de esta sociedad. Mientras todos, no seamos conscientes que el coche es una bomba de relojería en nuestras manos no cesará esta masacre cotidiana.
La ráfaga, preciosa, es una lastima que con los años vayamos abandonando nuestros sueños. Fecha: 19/09/2007 14:42.
Sin duda el ajedrez....y sus movientos...dicen mucho de lo actual y tu lo bordas, como siempre.
Bikos. Fecha: 19/09/2007 17:32.
Gracias amigos por vuestras aportaciones.
Almena, deben ser muchos los factores que inciden en que ni la muerte propia ni la ajena nos importen un bledo,cuandop estamos al volante y también en general; pero sí pienso que esa "cultura" a la que aludes, sigue activa en nuestros actos aún hoy y en las nuevas generaciones, y pienso también que si la educación se orienta a que seamos más libres, más autóctonos, más responsables, más cívicos, más solidarios, más participativos, más conscientes como personas y ciudadanos, etc. sabremos vencer mejor nuestras frustraciones, sabremos como autorrealizarnos sin tomar el coche como un instrumento de poder, tenderemos más a Eros que a Tanatos, respetaremos más la vida, la propia y la ajena, y de eso se trata en carretera y en general. En fin, así lo veo yo y sólo es eso: una visión más. Un abrazo entrañable a todos. Hannah Fecha: 20/09/2007 12:33.
Muchas gracias por el comment, y leyendo tu post... me recuerda que el fin de todo lo vivo es la muerte, unos deseamos morir lo antes posible mientras otros, no ven la hora de quedarse más tiempo aquí.
Eros y Tanatos son una terrible y deliciosa combinación, los riesgos nunca dejan de darle cierto dulce a la vida... por eso jugamos con la muerte, todos los días. -- Minerva M.o.s. Fecha: 20/09/2007 15:18.
Bueno, en Argentina tampoco nos quedamos cortos con los accidentes carreteros. Abrazos.
Fecha: 29/09/2007 18:21. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Baruch de Spinoza: "Comprender es el principio de aprobar." "Si no quieres repetir el pasado, estúdialo." " La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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