
A veces imagino
Que el tiempo no existe
Y que los relojes
Esos impenitentes descarados
En lugar de marcar horas, minutos y segundos
Marcan sentimientos, personas y sucesos.
Dong: ¿La una? ¡No!: una caricia.
Dong, dong: ¿las dos? ¡No!: una muerte y un nacimiento.
Dong, dong, dong: ¿Las tres? ¡Qué va!, sólo tres risas.
Y luego cuatro esperanzas, Y seguido, dos dudas y tres confianzas
Para después pasar a cuatro tristezas más unas lágrimas
Y alguien que hiere, más alguien que ama
Hasta que las veinticuatro emociones, sucesos y personas
Pasan y volvemos a empezar…
Porque si algo hay de cierto en el reloj de nuestras vidas
Ya sea uno lleno de horas o de cosas…
Es que todo empieza y todo muere
Para de nuevo comenzar e irse otra vez.
Que todo pasa y pasa
Hasta que es una misma la que se va
Pero a diferencia de las cosas
Nuestro paso y nuestros pasos
Ya no se reinician ni vuelven a pasar…
De modo que mientras nos quedamos
Pasando y dando pasos
Mejor que hagamos
Que lo que pase en nuestras vidas sea bueno y agradable
Para quienes caminan a nuestro lado, mientras están y estamos
Y se sucedan los instantes en el reloj de nuestras vidas.
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
Imagen: http://data2.blog.de/media/580/100458052ef83d5des.jpg