A todos vosotros, bárbaros, terroristas de estado, banqueros, potentados, para quien la vida no vale nada, ni la vuestra ni la de vuestros hermanos, porque sólo valen vuestros bolsillos:
¿Con que derecho estáis aniquilando este precioso planeta?
¿Con qué derecho os mofáis de los pobres, de los enfermos, de los sin voz, de los desheredados?
¿No os vale ya, con haberlos condenado a ser eso: pobres, enfermos, sin voz, desheredados?
¿Con qué derecho y en nombre de quien estáis esquilmando e hiriendo de muerte a este precioso planeta?
Vuestra sádica y desmedida ambición no tiene límite ninguno: ¿Por qué no os encerráis en las cámaras de oro de los banco esos de vuestros prósperos países y os abrazáis al oro hasta morir con él, si tanto os importa? Hace poco, en el instituto tecnológico de Massachussets, el bárbaro más cruel de todos, -Bush junior, por si alguien no lo sabe- declaraba que “habíamos avanzado tanto tecnológicamente, que estábamos a punto de entrar en el sistema solar…” Esas fueron sus ignorantes y necias palabras; pero se equivocó, ya que lo que debería haber dicho, es que el uso que le dais, él y los que le aplauden y siguen, a esa avanzada tecnología, está a punto de sacarnos de ese sistema: del solar.
Cada vez que abrís la boca, soltáis eso: barbaridades. Sí, barbaridades y planes para seguir engordando vuestras barrigas. Barbaridades y planes para seguir explotando, expoliando, enmudeciendo y asesinando a la humanidad doliente… Porque un día fue New York. Otro día fue Madrid. Otro día fue Londres… y, cada día, caen cómo moscas en Irak, Afganistán, Chad, Etiopia, Eritrea, Sudán, Congo… etc.
Y yo os pregunto: ¿Son diferentes los que caen en New York, Madrid, Londres, de los que caen por toda la geografía del planeta cada día, cómo resultado de vuestros planes “salvíficos”? Planes hijos de vuestra barbarie y vuestra loca ambición que seguirá llevando al planeta a la ruina y a la humanidad a su desaparición. No os diferenciáis en nada de los que ponen bombas. En nada: sabedlo. Es más, las muertes que causáis a diario, vosotros, son más alevosas aún, mas vergonzantes; ya que son consecuencia de vuestro afán por enriqueceros y ostentar un poder que sólo conduce a la pobreza, al hambre, a la enfermedad y a la muerte.
Y yo me pregunto otra vez: ¿Por qué los bárbaros, los ignorantes, los necios y los fanáticos son los poderosos que dominan la Tierra? ¿Cómo pueden un puñado de vándalos y bandidos, cómo vosotros tener cogidos por el gaznate a más de seis mil millones de habitantes? ¿Cómo podéis haberos convertido en los amos de la vida y de la muerte? Otra vez una masacre(1) una más que se suma a la de cada día en otras latitudes, ¿o es que por las de otras latitudes no nos sobrecogemos? ¿Acaso hay muertos de primera, de segunda, de tercera y de “ni siquiera nombrar”?…
Masacres, la de hoy y la de cada día, provocada, aparentemente, por otros bárbaros; aparentemente, no por vosotros; que sois, también aparentemente, los salvadores, los inocentes, los buenos… Pero no sois nada más que los bárbaros plenipotenciarios que engendran a los pobres miserables que ponen las bombas; porque, por si no os habéis dado cuenta, a estos otros bárbaros, los creáis, los sostenéis y los movéis vosotros. Vuestra industria armamentista, vuestro perverso y retrogrado “progreso”, vuestras mentiras, vuestra codicia, vuestra ambición, vuestro injusto reparto del pastel, manteniendo a sus pueblos en la miseria, en la indignidad y en la opresión; convirtiéndolos en bárbaros que palían sus hambres de alimentos, de justicia y de libertad, con el integrismo, con la intolerancia y con la muerte; pero todo ello propiciado por vosotros, con el agravante de que, cuando lo creéis oportuno, los utilizáis sin escrúpulos para vuestros inconfesables intereses.
Y otra vez, vuestras condolencias hipócritas y vuestras lágrimas de cocodrilo… Y mientras, nosotros, los de siempre, seguimos poniendo a los muertos; siendo los muertos; los desmembrados por bombas aquí, y los silenciados de allí… Ellos y nosotros seguimos derramando vísceras y cubriendo calles y campos, de sangre y de muerte. ¡Despierta, humanidad, despierta! ¡Y hazlo pronto! Porque de lo contrario, te irás, nos iremos, al otro barrio mientras duermes… Mientras dormimos… ¡Sin haber podido abrir un ojo!.
(1) Con lo de "una masacre más, hoy" me refería a la de Londres ya que esta carta la escribí con motivo de la cumbre del G8 de hace dos años; pero como nada ha cambiado salvo cuantitativamente -la pobreza ha aumentado; el hambre también; la corrupción generalizada, lo mismo; el tráfico de armas legal o ilegal, ídem; los demás tráficos: niños, órganos, mujeres, trabajadores esclavos, explotados, masacrados, torturados, perseguidos, etc.igualmente; incluso las fotos de la represión que ejerce la policía con quienes se manifiestan en contra de esa pantomima del G8, es también peor, ya que cada año las escenas superan al anterior, este año con patrulleras pasando por encima y hundiendo lanchas de Green Peace, por ejemplo; y el oscurantismo de las reuniones de los poderosos es también mayor cada año, además de que ninguna de las promesas se cumplen, , menos aún las que hacen referencia a África y a la destrucción del planeta por el calentamiento global... por todo ello, hoy, con mínimas modificaciones, la vuelvo a publicar.)
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
(Imagen: http://www.antifa.de/cms/images/upload/2003ESFParis/esf03nopeace.jpg)