
Pocos trastos en una pequeña maleta con rueditas
Para transportarlos
Que mis huesos no están para cargas
Aunque éstas sean livianas
Un par de ideas y tres conceptos
Un cielo estrellado por las noches
Aunque soportaré también algún chubasco
De vez en cuando, alguna playa... algún alcantilado
La música del agua y del aire
En las hojas, en la arena,
En los cantos rodados y en las olas
Los arrullos de los gorriones y de las gaviotas
El aullido de un lobo perdido
Algún maullido, algún ladrido, algún rugido...
Un horizonte lejano y despejado
En un cielo ribeteado por cordilleras a lo lejos
Azul, claro, despejado
Bueno, admito hasta tres nubes…
Senderos lisos, sin demasiadas piedras
Que mis pies vacilan
Y mis piernas tienen pocas fuerzas
Gentes que vengan y vayan
Incluso que caminen junto a mí un trecho
Pero que sea corto
Justo hasta el siguiente cruce
Porque si no hay pies
¿Para qué valen los caminos?
Un par de amigos, no más
De esos que aparecen pero no se instalan
Un cobijo en cualquier parte, cambiable cada día
Alguna inquietud, alguna ilusión, alguna pena...
Alguna alegría, algún sueño, alguna maravilla
Algún recuerdo amable y algún dolor
Pero de todo, con mesura...
Poquito de cada cosa, sin exagerar
Nada previsto para hacer mañana
Baste la inquietud o quietud del día a día
Sin aprioris ni objetivos...
Sin metas, sin plazos, sin promesas
¿Qué más?
Fuerzas y entusiasmo para seguir
Hasta que el cuerpo aguante
Paso a paso, ligera y leve,
suave, breve...
Lentamente…
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
Imagen: http://blogs.ya.com/poetasmuertos/files/Apaisaje_camino_al_infinito.jpg