
Uno se levanta, y, a veces
No amanece
Y, parece, que el sol
Quedose rezagado
En un lugar ignoto e inaccesible
De la geografía.
A veces, uno se siente rodeado
De un gris oscuro y anodino
Espeso y denso
Imposible de ser atravesado
A veces, uno camina
Y siente que las piernas
Pesan toneladas
Y las horas se le antojan
Como abismos de noche y de agonía
Que no terminan de pasar…
A veces, uno siente que respira oscuridad
Y lodo, vileza e ignominia…
Y se ahoga en miedos y en penumbras
Y se esconde en futiles naderias
Mirándose el ombligo
Mientras deja impotente que pasen los días
Tan despacio que parecen siglos…
A veces…
A veces no amanece, no.
Y uno va, cómo mucho, de ocaso en ocaso…
A veces…
Sí, únicamente a veces, no amanece, no...
Pero uno muere con cada semejante
Que, violentamente, es borrado de la vida.
Y se queda mudo e indefenso
Cuando acallan las voces abalazos
Y convierten el clamor contra la injusticia
En silencios yertos y largos...
Porque uno se siente pequeño, lleno de pavor
Y paralizado, ante tanto horror y tanta maldad...
Sí, a veces, no amanece, no
Y parece que uno no arranca
quedándose alojado como huesped eterno
en esa noche fría, amarga, inacabable...
Pero entonces, de repente, sale el Sol
Y brotan de nuevo las fuerzas
Y nacen las palabras claras, sin pudor.
Y la vida, honesta y vigorosa,
Se abre paso arrolladora
Como la lava de un volcán
Irrefrenable y hermosa
Y entonces uno sabe
Desde el fondo de su ser
Qué es hijo de la tierra y hermano de los ajusticiados
Y sabe que brotará una y mil veces
Por mucho que lo hieran, ultrajen y asesinen
Y sabe que continuará a la lucha
Armonizando junto a otras voces
El canto de la libertad
Porque nunca, nunca, nunca
Ni con torturas, ni con balas, ni con sobornos
La iniquidad nos podrán callar.
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
Imagen: Cuadro del pintor argentino Marcelo Soares Leguineche
http://www.soaresleguineche.com.ar