
...(Continuación del cuento, entrega última)
¡Pero ni por esas! El autoengañado Tantos, se reafirmaba rápidamente en la convicción de que lo único verdadero y esencial era la riqueza que formaban sus trajes, sin atreverse nunca a reconocer y dar por ciertos esos “disparatados” pensamientos que le asaltaban y le perturbaban, desechándolos rápidamente, tan pronto asomaban a su consciencia; alejándose, de este modo, cada vez más de ese saber.
El tiempo pasaba, y con la misma velocidad con la que aumentaba “el grano” de tamaño, aumentaban también en número los trajes. El baúl se iba “enriqueciendo” con el traje del dolor, el del sufrimiento, el de la depresión, el de la desconfianza, el del abandono, el de la inseguridad, y muchos otros de corte y hechura parecidos. Entre tanto la angustia (que era una llamada de alerta al peligro que Tantos, corría, si seguía tan confundido y enajenado), que él atribuía a ese “grano” molesto y ponzoñoso, aumentaba y aumentaba, alcanzando límites insospechados.
Ciertamente el “grano” le provocaba todo aquello; sólo que no como “Tantos” interpretaba, puesto que “el grano” deseaba salvarle. “El maldito grano” – como él lo llamaba -, quería apartarle del camino de autodestrucción por el que iba. Quería conmoverle y mostrarle la puerta que conduciría a “Tantos” al gozo de la plena libertad… Pero no había nada que hacer. En vano se esforzaba el tesoro de amor de Tantos en brillar en la consciencia de éste, porque cuanto más pugnaba el tesoro por conseguirlo, más trajes vestía Tantos... El tesoro, entristecido, vio como toda su riqueza de amor iba ocultándose y debilitándose hasta desaparecer, al igual que sucede con una lamparita cuyo aceite se va agotando.
Los amigos de Tantos, viendo el dolor, la angustia y el sufrimiento que le producía a éste aquel grano, empezaron a cuidarle, a mimarle y a prodigarle todo tipo de atenciones. Pero imbuidos en sus propios trajes y en sus propias confusiones, los cuidados los dirigían más a que “Tantos” vistiera mejor sus trajes, que al propio “Tantos”, ya que, más que motivados por un sincero y verdadero afecto, los cuidados estaban causados por convencionalismos sociales y por quedar bien ante su amigo.
Por otro lado, Tantos, instalado en la terquedad de todos los funcionamientos automáticos que él mismo había construido, ignorante como estaba de que también él podía liberarse de ellos, se dejaba arrastrar por todo aquello sin ni siquiera ver que al ser él el creador, podía también él deshacerlos. Creyó que el mimo, las atenciones, los cuidados y las caricias que los demás le prodigaban, los recibía por la pena que producía ese horrible grano que crecía sin parar; y utilizando otra vez más esos mecanismos automáticos que tanto le liaban, empezó a creer que si se curaba del dichoso grano, de algún modo, desaparecerían todos los cuidados y atenciones que los demás le prestaban… Pensó entonces, que ese grano, después de todo, le aportaba bastantes beneficios... Sintió que tener un grano así le procuraba el cariño y la aceptación de los otros, y como, según él, el “grano” era el responsable de todos esos beneficios, se centró en lograr que ese “grano” no llegara a abrirse ni a curarse nunca. De ese modo, abortaba cada vez más los esfuerzos de su tesoro, ayudado por todos sus trajes que colaboraban eficazmente con él en esa tarea. Cuanto más se reafirmaba Tantos, en mantener “lustroso e inflamado al grano”, más hondo enterraba lo que en realidad era el grano y el saber sobre el tesoro que poseía. De esta manera, sus trajes – que seguían creyendo que tenían ganada la guerra – estaban cada día más felices y gozosos.
Por último, y a la desesperada, el tesoro hizo un esfuerzo: creció, y creció… Y tanto creció, que un día Tantos, se convirtió todo él en un enorme grano. Cuando Tantos se vio así; todo él transformado en una inmensa mole, en lugar de aprovechar eso para abrir su corazón y sus ojos al tesoro que poseía, se agarró aún con más fuerza a sus trajes; como si estos fueran su única esperanza de salvación, y entonces, el grano explotó liberando el tesoro de amor que contenía.
Pero de nada le sirvió al malogrado Tantos, quien aferrado a uno de sus trajes, desapareció para siempre, quedando tanto él como sus trajes enteramente diluidos en la nada. Y es que el amor y la vida siempre vencen a la impostura y la tiranía, aún a costa nuestra. Y todo porque el desgraciado e infeliz Tantos, jamás quiso aceptar y conocer que, simplemente, si hubiera usado, aunque fuera por una vez, el tesoro de amor y de vida que poseía; no sólo nunca hubiera tenido “grano” alguno, sino que hubiera sido un hermoso ser vivo y libre para elegir en todo momento qué traje quería ponerse. Nunca se hubiera confundido a sí mismo con el traje y se hubiera podido permitir, en todo momento, una verdadera entrega. Así hubiera tenido un incremento constante de su maravilloso tesoro.
Al encontrarse con el hecho de que Tantos, había desaparecido y de que sólo quedaba visible en el suelo una cubierta fofa y vacía de lo que había sido el grano, para evitar todo posible contagio, aquellos que habían cuidado de él (sin darse cuenta de que esos cuidados no eran otra cosa que la preocupación por sus propios trajes y confusiones, liados como estaban por sus propios miedos), arrojaron consternados esa cubierta al retrete y tiraron enérgicamente de la cadena.
Después de limpiar la estancia, ¡no fuera a declararse una epidemia!, abrigados y protegidos por sus propios trajes, siguieron sus helados y oscuros caminos sin percatarse de que habían hecho caso omiso a la verdad que constituye el más valioso y eficaz medio de salvación: el Amor y la Vida. Regresaron pues a sus casas los amigos y conocidos del pobre Tantos, tristes y vencidos por la desgracia, perplejos por su misteriosa desaparición, y sin poderse explicar ni la explosión, ni aquella extraña cubierta que había quedado.
Sin embargo, algunos sintieron algo así, como una conmoción interna de ternura por el recuerdo de Tantos, sin poder contener las lágrimas. Otros se sorprendieron al ver en sus lágrimas un verdadero sentimiento de amor hacia Tantos, y ese amor hizo que sus trajes empezaran a desgarrarse y pudieran ser vistos y reconocidos como lo que realmente eran: trajes sin más. Unos pocos percibieron las señales de alerta de la angustia que, a modo de avisos urgentes, notaron en sus corazones, pudiendo iniciar un camino interno de retorno hacia la verdad y hacia la consciencia del tesoro que albergaban, renaciendo a la libertad y al amor.
Al resto, lamentablemente, no les fue tan bien. La mayoría, ya de regreso a sus casas, se vio aquejada por un repentino y agudo dolor, localizado en alguna parte de la geografía de su piel. Asustados, corrieron a mirarse en el espejo para ver qué les ocurría, constatando con horror que les estaba saliendo a todos ellos un grano, cuyo aspecto recordaba a aquél que acabó con el pobre Tantos.
F I N
¡Qué pasen un buen miércoles!
Carmen Moreno Martín.
Alias Hannah
Imagen: http://www.clasiguia.org/lmf/2006/03/983749.jpg
Autor: Zynikoman
Sorprendente final y con una buena moraleja: Se tú mismo y olvídate de las apariencias... aunque algunos no aprenden ni viviendo.
Un beso
Fecha: 11/07/2006 22:36.
Autor: Brenda
Este cuento me ha conmovido. Una historia muy real que entra muy bien con ese dejo de surrealismo. Brillante.
Un beso
Fecha: 11/07/2006 22:36.
Autor: Ladislao
jeje... sabía que lo pondrías pronto. Gracias. Me ha gustado mucho este cuento, sí señora.
Un beso
Fecha: 11/07/2006 22:37.
Autor: Adrian
He tomado nota, aunque no es fácil... Estamos tan apegados a los mil y un traje que ni siquiera apreciamos la esclavitud que supone.
Un beso
Fecha: 11/07/2006 22:37.
Autor: Alunado
Me ha servido de mucha ayuda el leerlo. Me preguntaba que que tendría que ver con la libertad -pertene4ce a ese libro, ¿no?-Pues ahora ya lo tengo claro. A trabajar se ha dicho.
Besos
Fecha: 11/07/2006 22:43.
Autor: Gerardo
¡Pobre Tantos, esto pasa cuando uno no se ama a sí mismo!
Besos
Fecha: 11/07/2006 22:43.
Autor: Carmen
No he comentado hasta ahora porque quería leerlo entero. Muy buena la historia y muy útil, sí señora.
Un besito
Fecha: 11/07/2006 22:43.
Autor: Fermín
Ya intuía yo que esto no iba a acabar bien... Me ha giustado mucho el cuento y la moraleja.
Besitos
Fecha: 11/07/2006 22:43.
Autor: Damián
¡Menudo final! ¡Pues a aplicarse el cuento toca!
Besos
Fecha: 11/07/2006 22:43.
Autor: Eleanora
Terrible, pondré más atención a "mis granos" de ahora en adelante.
Un besito
Fecha: 11/07/2006 22:43.
Autor: Universalkosmos
¡Qué final! ¿Qué te hubiera costado salvar al pobre Tantos? En fin, así es la vida, supongo. Uno se aferra a la esclavitud aunque ello le cueste la muerte.
Un beso
Fecha: 12/07/2006 01:23.

Autor: Mon
Dios mío, Hannah, no sabés la actualidad que tiene tu relato en mi vida...
me impactaste.
gracias.
Fecha: 12/07/2006 08:04.
Autor: Parménides el griego
Precioso el cuento, sí, lo que ya no lo es tanto, es el hecho real del retrato fiel que ofrece con muchos de nosotros.
Un beso, escritoraza.
Fecha: 12/07/2006 08:56.
Autor: Lucas
Una imagen que nos retrata enteros...
Me ha encantado el cuento, y me ha ayudado también.
Beso
Fecha: 12/07/2006 09:10.
Autor: Oscar
Un cuentazo y una foto real como la vida misma.
Un beso
Fecha: 12/07/2006 09:14.
Autor: Matias
Un relato real como la vida misma, una pena de que estemos tan ciegos.
Un beso
Fecha: 12/07/2006 09:16.
Autor: Lluís
Muy bonito, triste final y terrible realidad que nos retrata.
Un beso
Fecha: 12/07/2006 09:26.

Autor: almena
ay, ay! cuántos Tantos alrededor.
Tendremos que revisar nuestra piel por si...
Gracias, Hannah, ha estado magnífico.
Un beso
Fecha: 12/07/2006 09:54.
Autor: Gabi
Extraordinario el cuento, Hanna. No me cabe duda de que ha desgarrado algunos trajes.
Besos
Fecha: 12/07/2006 12:23.
Autor: petitica
El cuento me ha gustado tanto como la primera vez que lo leí, realmente muchas veces nos dejamos embelesar por las cosas que realmente no son importantes, si fuéramos mas conscientes de que el amor es la verdadera fuerza de vida, viviríamos en consonancia y evitaríamos muchos fracasos.
Fecha: 12/07/2006 21:00.