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DE BÚSQUEDAS Dudo que haya alguien que no lo conozca, pero por si acaso, les presento a Miguel de Unamuno y Jugo. Clicando aquí pueden leer su biografía. Seguidamente les transcribo un fragmento tomado de uno de sus textos:”Me escribe un amigo desde Chile diciéndome que se ha encontrado allí con algunos que, refiriéndose a mis escritos, le han dicho: "Y bien, en resumidas cuentas, ¿cuál es la religión de este señor Unamuno?" Pregunta análoga se me ha dirigido aquí varias veces. Y voy a ver si consigo no contestarla, cosa que no pretendo, sino plantear algo mejor el sentido de la tal pregunta. Tanto los individuos como los pueblos de espíritu perezoso —y cabe pereza espiritual con muy fecundas actividades de orden económico y de otros órdenes análogos— propenden al dogmatismo, sépanlo o no lo sepan, quiéranlo o no, proponiéndose o sin proponérselo. La pereza espiritual huye de la posición crítica o escéptica. Escéptica digo, pero tomando la voz escepticismo en su sentido etimológico y filosófico, porque escéptico no quiere decir el que duda, sino el que investiga o rebusca, por oposición al que afirma y cree haber hallado. Hay quien escudriña un problema y hay quien nos da una fórmula, acertada o no, como solución de él. En el orden de la pura especulación filosófica, es una precipitación el pedirle a uno soluciones dadas, siempre que haya hecho adelantar el planteamiento de un problema. Cuando se lleva mal un largo cálculo, el borrar lo hecho y empezar de nuevo significa un no pequeño progreso. Cuando una casa amenaza ruina o se hace completamente inhabitable, lo que procede es derribarla, y no hay que pedir se edifique otra sobre ella. Cabe, sí, edificar la nueva con materiales de la vieja, pero es derribando antes ésta. Entretanto, puede la gente albergarse en una barraca, si no tiene otra casa, o dormir a campo raso. Y es preciso no perder de vista que para la práctica de nuestra vida, rara vez tenemos que esperar a las soluciones científicas definitivas. Los hombres han vivido y viven sobre hipótesis y explicaciones muy deleznables, y aun sin ellas. Para castigar al delincuente no se pusieron de acuerdo sobre si éste tenía o no libre albedrío, como para estornudar no reflexiona uno sobre el daño que puede hacerle el pequeño obstáculo en la garganta que le obliga al estornudo. Los hombres que sostienen que de no creer en el castigo eterno del infierno serían malos, creo, en honor de ellos, que se equivocan. Si dejaran de creer en una sanción de ultratumbas no por eso se harían peores, sino que entonces buscarían otra justificación ideal a su conducta. El que siendo bueno cree en un orden trascendente, no tanto es bueno por creer en él cuanto que cree en él por ser bueno. Proposición ésta que habrá de parecer oscura o enrevesada, estoy de ello cierto, a los preguntones de espíritu perezoso. Y bien, se me dirá, "¿Cuál es tu religión?" Y yo responderé: mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarlas mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio; mi religión es luchar con Dios desde el romper del alba hasta el caer de la noche, como dicen que con Él luchó Jacob. No puedo transigir con aquello del Inconocible —o Incognoscible, como escriben los pedantes— ni con aquello otro de "de aquí no pasarás". Rechazo el eterno ignorabimus. Y en todo caso, quiero trepar a lo inaccesible. "Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto", nos dijo el Cristo, y semejante ideal de perfección es, sin duda, inasequible. Pero nos puso lo inasequible como meta y término de nuestros esfuerzos. Y ello ocurrió, dicen los teólogos, con la gracia. Y yo quiero pelear mi pelea sin cuidarme de la victoria. ¿No hay ejércitos y aun pueblos que van a una derrota segura? ¿No elogiamos a los que se dejaron matar peleando antes que rendirse? Pues ésta es mi religión. Ésos, los que me dirigen esa pregunta, quieren que les dé un dogma, una solución en que pueda descansar el espíritu en su pereza. Y ni esto quieren, sino que buscan poder encasillarme y meterme en uno de los cuadriculados en que colocan a los espíritus, diciendo de mí: es luterano, es calvinista, es católico, es ateo, es racionalista, es místico, o cualquier otro de estos motes, cuyo sentido claro desconocen, pero que les dispensa de pensar más. Y yo no quiero dejarme encasillar, porque yo, Miguel de Unamuno, como cualquier otro hombre que aspire a conciencia plena, soy una especie única. "No hay enfermedades, sino enfermos", suelen decir algunos médicos, y yo digo que no hay opiniones, sino opinantes. En el orden religioso apenas hay cosa alguna que tenga racionalmente resuelta, y como no la tengo, no puedo comunicarla lógicamente, porque sólo es lógico y transmisible lo racional. Tengo, sí, con el afecto, con el corazón, con el sentimiento, una fuerte tendencia al cristianismo sin atenerme a dogmas especiales de esta o de aquella confesión cristiana. Considero cristiano a todo el que invoca con respeto y amor el nombre de Cristo, y me repugnan los ortodoxos, sean católicos o protestantes —éstos suelen ser tan intransigentes como aquéllos— que niegan cristianismo a quienes no interpretan el Evangelio como ellos. Cristiano protestante conozco que niega el que los unitarios sean cristianos. Confieso sinceramente que las supuestas pruebas racionales —la ontológica, la cosmológica, la ética, etcétera— de la existencia de Dios no me demuestran nada; que cuantas razones se quieren dar de que existe un Dios me parecen razones basadas en paralogismos y peticiones de principio. En esto estoy con Kant. Y siento, al tratar de esto, no poder hablar a los zapateros en términos de zapatería. Nadie ha logrado convencerme racionalmente de la existencia de Dios, pero tampoco de su no existencia; los razonamientos de los ateos me parecen de una superficialidad y futileza mayores aún que los de sus contradictores. Y si creo en Dios, o, por lo menos, creo creer en Él, es, ante todo, porque quiero que Dios exista, y después, porque se me revela, por vía cordial, en el Evangelio y a través de Cristo y de la Historia. Es cosa de corazón. Lo cual quiere decir que no estoy convencido de ello como lo estoy de que dos y dos hacen cuatro. Si se tratara de algo en que no me fuera la paz de la conciencia y el consuelo de haber nacido, no me cuidaría acaso del problema; pero como en él me va mi vida toda interior y el resorte de toda mi acción, no puedo aquietarme con decir: ni sé ni puedo saber. No sé, cierto es; tal vez no pueda saber nunca, pero "quiero" saber. Lo quiero, y basta. Y me pasaré la vida luchando con el misterio y aun sin esperanza de penetrarlo, porque esa lucha es mi alimento y es mi consuelo. Sí, mi consuelo. Me he acostumbrado a sacar esperanza de la desesperación misma. Y no griten ¡Paradoja! los mentecatos y los superficiales. No concibo a un hombre culto sin esta preocupación, y espero muy poca cosa en el orden de la cultura —y cultura no es lo mismo que civilización— de aquellos que viven desinteresados del problema religioso en su aspecto metafísico y sólo lo estudian en su aspecto social o político. Espero muy poco para el enriquecimiento del tesoro espiritual del género humano de aquellos hombres o de aquellos pueblos que por pereza mental, por superficialidad, por cientificismo, o por lo que sea, se apartan de las grandes y eternas inquietudes del corazón. No espero nada de los que dicen: "¡No se debe pensar en eso!"; espero menos aún de los que creen en un cielo y un infierno como aquel en que creíamos de niños, y espero todavía menos de los que afirman con la gravedad del necio: "Todo eso no son sino fábulas y mitos; al que se muere lo entierran, y se acabó". Sólo espero de los que ignoran, pero no se resignan a ignorar; de los que luchan sin descanso por la verdad y ponen su vida en la lucha misma más que en la victoria. Y lo más de mi labor ha sido siempre inquietar a mis prójimos, removerles el poso del corazón, angustiarlos, si puedo. Lo dije ya en mi Vida de Don Quijote y Sancho, que es mi más extensa confesión a este respecto. Que busquen ellos, como yo busco; que luchen, como lucho yo, y entre todos algún pelo de secreto arrancaremos a Dios, y, por lo menos, esa lucha nos hará más hombres, hombres de más espíritu. Para esta obra —obra religiosa— me ha sido menester, en pueblos como estos pueblos de lengua castellana, carcomidos de pereza y de superficialidad de espíritu, adormecidos en la rutina del dogmatismo católico o del dogmatismo librepensador o cientificista, me ha sido preciso aparecer unas veces impúdico e indecoroso, otras duro y agresivo, no pocas enrevesado y paradójico. En nuestra menguada literatura apenas se le oía a nadie gritar desde el fondo del corazón, descomponerse, clamar. El grito era casi desconocido. Los escritores temían ponerse en ridículo. Les pasaba y les pasa lo que a muchos que soportan en medio de la calle una afrenta por temor al ridículo de verse con el sombrero por el suelo y presos por un polizonte. Yo, no; cuando he sentido ganas de gritar, he gritado. Jamás me ha detenido el decoro. Y ésta es una de las cosas que menos me perdonan estos mis compañeros de pluma, tan comedidos, tan correctos, tan disciplinados hasta cuando predican la incorrección y la indisciplina. Los anarquistas literarios se cuidan, más que de otra cosa, de la estilística y de la sintaxis. Y cuando desentonan lo hacen entonadamente; sus desacordes tiran a ser armónicos. Cuando he sentido un dolor, he gritado, y he gritado en público. Los salmos que figuran en mi volumen de Poesías no son más que gritos del corazón, con los cuales he buscado hacer vibrar las cuerdas dolorosas de los corazones de los demás. Si no tienen esas cuerdas, o si las tienen tan rígidas que no vibran, mi grito no resonará en ellas, y declararán que eso no es poesía, poniéndose a examinarlo acústicamente. También se puede estudiar acústicamente el grito que lanza un hombre cuando ve caer muerto de repente a su hijo, y el que no tenga ni corazón ni hijos, se queda en eso. Esos salmos de mis Poesías, con otras varias composiciones que allí hay, son mi religión, y mi religión cantada, y no expuesta lógica y razonadamente. Y la canto, mejor o peor, con la voz y el oído que Dios me ha dado, porque no la puedo razonar. Y el que vea raciocinios y lógica, y método y exégesis, más que vida, en esos mis versos porque no hay en ellos faunos, dríades, silvanos, nenúfares, "absintios" (o sea ajenjos), ojos glaucos y otras garambainas más o menos modernistas, allá se quede con lo suyo, que no voy a tocarle el corazón con arcos de violín ni con martillo. De lo que huyo, repito, como de la peste, es de que me clasifiquen, y quiero morirme oyendo preguntar de mí a los holgazanes de espíritu que se paren alguna vez a oírme: "Y este señor, ¿qué es?" Los liberales o progresistas tontos me tendrán por reaccionario y acaso por místico, sin saber, por supuesto, lo que esto quiere decir, y los conservadores y reaccionarios tontos me tendrán por una especie de anarquista espiritual, y unos y otros, por un pobre señor afanoso de singularizarse y de pasar por original y cuya cabeza es una olla de grillos. Pero nadie debe cuidarse de lo que piensen de él los tontos, sean progresistas o conservadores, liberales o reaccionarios. Y como el hombre es terco y no suele querer enterarse y acostumbra después que se le ha sermoneado cuatro horas a volver a las andadas, los preguntones, si leen esto, volverán a preguntarme: "Bueno; pero ¿qué soluciones traes?" Y yo, para concluir, les diré que si quieren soluciones, acudan a la tienda de enfrente, porque en la mía no se vende semejante artículo. Mi empeño ha sido, es y será que los que me lean, piensen y mediten en las cosas fundamentales, y no ha sido nunca el de darles pensamientos hechos. Yo he buscado siempre agitar, y, a lo sumo, sugerir, más que instruir. Si yo vendo pan, no es pan, sino levadura o fermento. Hay amigos, y buenos amigos, que me aconsejan me deje de esta labor y me recoja a hacer lo que llaman una obra objetiva, algo que sea, dicen, definitivo, algo de construcción, algo duradero. Quieren decir algo dogmático. Me declaro incapaz de ello y reclamo mi libertad, mi santa libertad, hasta la de contradecirme, si llega el caso. Yo no sé si algo de lo que he hecho o de lo que haga en lo sucesivo habrá de quedar por años o por siglos después que me muera; pero se que si se da un golpe en el mar sin orillas las ondas en derredor van sin cesar, aunque debilitándose. Agitar es algo. Si merced a esa agitación viene detrás otro que haga algo duradero, en ello durará mi obra. Es obra de misericordia suprema despertar al dormido y sacudir al parado, y es obra de suprema piedad religiosa buscar la verdad en todo y descubrir dondequiera el dolo, la necedad y la inepcia. Ya sabe, pues, mi buen amigo el chileno lo que tiene que contestar a quien le pregunte cuál es mi religión. Ahora bien; si es uno de esos mentecatos que creen que guardo ojeriza a un pueblo o una patria cuando le he cantado las verdades a alguno de sus hijos irreflexivos, lo mejor que puede hacer es no contestarles.” Por Miguel de Unamuno Salamanca, 6 de noviembre de 1907. Mi religión y otros ensayos, 1910. No me pregunten por el motivo de haber publicado esto hoy; tal vez porque tenía ganas o porque tengo gripe... O, quizá, porque mientras reflexiono seguir o no con este blog, también yo busco cómo lo hiciera él. Hannah Imagen: Miguel de Unamuno. Comentarios » Ir a formulario
Siento haberte molestado, Julio, porque nada personal tengo ni en contra ni a favor de ti; no te conozco. Sencillamente, el comentario me pareció frívolo. Si no era así, mis disculpas. En cuanto a que "mi blog es excluyente" déjame que lo dude, ya que no tengo blog. Sólo estoy registrada en Blogger para poder comentar en algunos sitios que así lo exigen -igual que mis hijos- todos registrados en el mismo "inexistente, que no excluyente blog". De verdad, Julio, siento que te hayas sentido lastimado, no era esa mi intención.
Y de Unamuno, qué sepuede decir, Hannah, pues que sí, que era complejo. Su búsqueda, creo, no es la mía; y creo haberte leído decir que tampoco era la tuya... Bueno, sea lo que sea que cada uno busca, el hecho es que todos buscamos ;-) Pues nada, aclárate mujer y si sigues mejor. Felices reflexiones y buena recuperación de la gripe. Besitos mágicos Fecha: 24/03/2006 00:00.
Muy interesante, Unamuno, y muy interesante su texto... Al menos él sabía qué buscaba, otros ni siquiera lo sabemos definir.
Un beso Hannah y mejórate Fecha: 24/03/2006 00:02.
¡Gripe! ¡Uf! Pues a ponerte buena pronto. Interesante post e interesante actitud ante la vida...
Besos Fecha: 24/03/2006 00:04.
¿Pero todavía te lo estás pensando? Tienes que seguir de bloguera, mujer, ¡si está clarísimo!
Gracias por este bello texto de Unamuno. Besos Fecha: 24/03/2006 00:06.
Se agradece esta lectura para variar un poquito...
Mejórate, Hannitah, y sigue por aquí, porfi. Besos Fecha: 24/03/2006 00:07.
Pues yo creo que a temporadas me identifico mucho con Unamuno, sobre todo en eso de huir de las etiquetas y clasificaciones ;-)
Besos Fecha: 24/03/2006 00:08.
No era ese el que decía \"cómo decíamos ayer\" cuando recuperó su cátedra??? O era Fray Luis de León???? Uno de Salamanca era, que lío :)
Besos Fecha: 24/03/2006 00:10.
¿Estás malita con gripe? Pues cuídate mucho, mucho. Besitos con votos de salud.
Fecha: 24/03/2006 00:12.
Mis mejores votos para una pronta recuperación!!!!
Y te agradezco esta lectura. Beso Fecha: 24/03/2006 00:14.
¡Qué manía con cerrar el Blog, Hannah! Tómate ese descanso que anunciaste, reflexiona, y verás que no existe ninguna razón paracerrarlo, más bien al contrario ;-)
Yo no busco a Dios ni lo dejo de buscar, simplemente no me preocupa lo que creo que no existe. Pedro si busco, busco la armonía y la realización personal; busco el entendimiento entre todos los seres humanos y la concordia para el planeta... Un beso Fecha: 24/03/2006 09:22.
Gran hombre Unamuno, profundamente humano, en búsqueda continuada de lo divino, pero ni ateo ni creyente, ni proletario ni burgués, ni de derechas ni de izquierdas, con todos y con nadie.
Un besito Hannah y haz lo que gustes, mujer, pero ponte bien. ¿Vale? Fecha: 24/03/2006 09:30.
Qué cosas que te empeñas en tener, Hannah, ¿para que necesitas una gripe, aver? ¡Mándala a paseo! XDDDD
Mis deseos fervientes de que te recuperes muy pronto y un besito Fecha: 24/03/2006 09:30.
Nada, que el tio estaba hecho un lío, igual que yo jeje
saludos Fecha: 24/03/2006 09:33.
Me parece que tenía mucho dinero y poco trabajo, de lo contrario no se haría esas pajas mentales.
Y mira Hannah, el blog es tuyo, tu lo has creado, si lo mantienes, bien. Si lo cierras, bien. No te des tanto pote, mujer que no es para tanto. No creo que nadie se haga el Harakiri si lo cierras. Hale pues, a mejorar. Saludos Fecha: 24/03/2006 09:36.
Yo tampoco entiendo como alguien supuestamente culto e ilustrado puede perder tanto el tiempo con esos rollos.
Un saludo Fecha: 24/03/2006 09:37.
A mí Unamuno no me va en absoluto, así que me abstengo.
Por lo de que quieres cerrar el Blog, sentiré pena si lo haces porque me gusta muchop tu blog, pero tampoco creeré que el mundo se acabe. Y te deseo que te cures pronto de la gripe. Beso Fecha: 24/03/2006 09:40.
¡Ey, Hannah! Si lo que buscas es encontrar una decisión "democrática" sobre cerrar o no el Blog, aquí lo tienes: Sólo dos de los comentaristas (y ya verás su IP pero me da que sólo son uno) expresan su deseo de que lo cierres, es algo que no ewntiendo del todo, ya que si no les gusta, ¿que diantres hacen aquí?
Hale, a ponerse bien, un besito, Hannah Fecha: 24/03/2006 09:44.
Y yo responderé: mi religión es buscar la verdad en la vida y la vida en la verdad, aun a sabiendas de que no he de encontrarlas mientras viva; mi religión es luchar incesante e incansablemente con el misterio. Muy interesante esta definición de Unamuno, aun a sabiendas de no encontrarla. Me ha parecido igualmente interesante la denuncia que hace de los holgazanes y de los perezosos de pensamiento, así como su afán en no quererse encasillar. Interesante texto Hannah digno de profunda reflexión.
Fecha: 24/03/2006 13:19.
Has elegido a un gran pensador y filósofo además de escritor. Es una buena manera de dirigir la mirada cuando se tienen dudas, y éstas reaparecen continuamente. Cuídate esa gripe.
Fecha: 24/03/2006 16:38.
Bueno Hannah, tal vez tengas otros proyectos en mente y si no los tienes, igual compártelos. Recuperate pronto. Al menos el gran Unamuno sabía por donde iba, yo sigo buscando el camino. Un abrazo.
Fecha: 24/03/2006 16:48.
Ni caso de los trols, son así.
Unamuno es de los más grandes, y eso es así. Gracias por recordárnoslo. Solamente tú puedes decidir si cerrar o no hacerlo. Yo te entiendomuy bien, porque algo pasa en mi cabeza. por lo menos yo, respetaré la decisión que tomes y agradeceré haber podido compartir estos posts contigo. Ánimo, fuerza y honor :-) Fecha: 24/03/2006 18:47.
Hola Carmen.
Nada más sencillo que etiquetarte o etiquetarnos y nada más dificil que ponerse en la piel del que tienes enfrente, al lado, arriba o abajo. Como dificil es entender que dentro de nosotro@s se encuentra todo el universo. A pesar de vivir rodeados de " ruidos " que nos interfieren cualquier pensamiento, en determinados momentos de lucidez, si somos capaces de comprender este camino de búsqueda. Caminar, retomar el camino, desandar el camino, detenerse antes de emprender la marcha,en compañía,solo, en multitud, desviarse, ascender, descender...etc cualquier sendero vale para encontrar alguna respuesta que al poco tiempo se nos muestra insuficiete o contradictoria.... ¿ Locura ?,no sencillamente estar vivo y tener el valor para dar el salto enerme que supone el camino del conocimiento. Besitos Fecha: 24/03/2006 20:19.
Esta tarde volviendo de un maravilloso día de trabajao en la Pedriza ( Madrid )..., charlaba en la furgo con uno de los presdentadores, un chaval joven, sobre la busqueda y las preguntas, tan infrecuentes en una sociedad cada via más superficial y trepa.
Le comentaba como antes de ayer ingresaron a uno de mis mejores amigos por un brote psicótico?¿?¿ y me acuerdo de la última conversación que tuvimos no hace demasiado..., en ella hablabamos de la continua búsqueda por un afan de justicia y en su caso concreto por mostrar fotografias de genocidio cometido en Guatemala y los traslado de comunidades indígenas ( CPR ). Muchas veces esa búsqueda implica una soledad y un dolor dificiles de soportar, más aun, saliendo a la calle y viendo el percal. Mil besitos. Fecha: 24/03/2006 20:46.
Supongo que hay algún momento en que necesitamos parar, para mirar el camino con perspectiva, pero a veces con unos minutos de descanso es suficiente para recuperarnos. Hannah a mí me gustaría que siguieras con tu blog, por que aunque no siempre dejo mi huella, me gusta perderme entre tus palabras y siempre aprendo algo de lo que compartes con nosotros, de lo que nos recuerdas, de lo que nos muestras, de lo que recuperas. Gracias por todo eso que me aportas, incluso cuando en alguna ocasión no estoy de acuerdo del todo con lo que expresas, sigo dándote las gracias, porque me ayudas a buscar en mí lo que pienso, entiendo o siento al respecto.
En cuanto a Unamuno, sin duda era una especie de sabio, no porque lo supiera todo sino quizás por todas las dudas que tenía y por la manera en que buscaba las respuestas, y las asumía, independientemente de que comparta todos sus puntos y su manera de enfocar. Un fuerte abrazo Hannah, espero que te pongas buena, y que decidas continuar por que al menos a mí me enriquece tu presencia y es evidente que a todos los que pasan por aquí de una u otra manera, porque si no, no pasarían. Fecha: 25/03/2006 10:59.
Había pensado no leer los comentarios y simplemente poner el mío, pero no lo he conseguido.
Me alegra que el anterior sea el Brisa, tan ponderada y tan responsable como siempre. La búsqueda de la verdad es la búsqueda de la felicidad y Unamuno ya lo dejó claro en su novela San Manuel, bueno y martir. En esa lucha siempre nos encontramos con la duda, pero eso forma parte de la vida. A mí también me gustaría que te quedaras, por simple egoismo, claro, porque lo que escribes me ayuda, algunas veces, en esa búsqueda, porque consuela saber que hay seres humanos con los que poder compartir dudas y sentimientos. Me gustaría decirte muchas, muchas cosas más, pero no hace falta. Estoy segura que tú las oirás sin que te las diga. Bicos. Fecha: 25/03/2006 12:12.
Hola a tod@s. Mi más expresivo agradecimiento por vuestras opiniones, por vuestra presencia y por vuestro apoyo. Muchos de vuestros comentarios, la mayoría, me han ayudado especialmente a discernir los verdaderos motivos que me habían sumido en la duda de seguir o no con el Blog. Gracias de corazón. Y os merecéis que os diga que he podido separar lo que es "un cabreo intrínsico" con la apatía existencial de cuanto nos rodea, de lo que me impulsó a crear el Blog. Una vez en Blogger, a un comentarista que me aconsejó que borrara ciertos comentarios y bloqueara ciertas IPs, le respondí que ¿para qué? Al fin y al cabo, un blog no está al margen de lo que sucede en la cotidianidad de la vida real; no por ser algo virtual iba a ser distinto; y si pretendo que sea un espacio de libertad, tendrá que ser un espacio en el que se pueda expresar todo sin distinción... Y eso mismo sigo pensando. Este blog quise que fuera en su inicio en Blogger, y en su continuación en Blogia, una forma de comunicar y compartir que hay un ser humano -yo-, que cree en la vida, en el amor, en la esperanza y en la fe en la humanidad y en el ser humano, a pesar de todo y contra todo; que hay un ser humano, yo, que cree en la libertad, en la igualdad y en la fraternidad, y que cree que no es utópico el pensar que se puede conseguir, primero en cada uno de nosotros y luego en toda la humanoidad; un ser humano, yo, que desea compartirlo, y que se alegra de ver que no está solo en el camino, pese a que haya muchos otros caminantes que eligen y deciden caminar por otras sendas. Y cómo lo que quise que fuera el Blog alcrearlo, es lo mismo que lo quiero que siga siendo, aquí seguiré, mientras la salud me lo permita y tenga fuerzas para hacerlo. Y a propósito de salud, ya estoy prácticamente restablecida -al menos ya no ten go fiebre-. Gracias también por vuestros votos de recuperación.
Un abrazo entrañable a tod@s. Hannah Fecha: 25/03/2006 13:39.
Llego tarde pero me ha encantado el post, me gusta mucho más ésta línea ;-).
Unamuno al menos sabía lo que buscaba, yo soy una eterna buscadora de algo que ni siquiera sé si existe, creo en las personas, creo en tí, me consta que eres una persona muy especial. Te mando un gran abrazo y una sonrisa cómplice :D. Fecha: 25/03/2006 20:59.
No me importa haber llegado tarde (mejor tarde que nunca) y encontrarme con este estupendo escrito de Unamuno. Abrazos.
Fecha: 26/03/2006 00:31.
Yo creo que lo importante es siempre la búsqueda y mientras se busca, se anda el camino que es lo que cuenta en esa búsqueda, ni siquiera la meta es importante, no lo es para mí, porque mi verdad es dinámica y sí, me valen mis propias contradicciones y mis dudas para no anclarme ni etiquetarme, siempre con la premisa de que mi verdad es sólo mía. La religión no es más que la muerte de la espiritualidad en la que el concepto de dios está definido por otros, no por la propia experiencia; a dios se le encuentra y nada puede encontrarse si no existe la búsqueda. Siempre he creido en "mi Dios", pero ese "mi Dios" también es dinámico, como el Universo y todo lo que lo integra.
Deseo que estés mejor y, si así lo decides, seguir leyéndote. Un abrazo enorme Fecha: 26/03/2006 05:04.
Queridísima Hannah, disfruté en verdad leyendo esta larga diatriba del señor de Unamuno, todo iba bien, incluso en ocasiones me hacía sonreir. Declaraciones así me chiflan en verdad y quedo enamorada de quien las haga. Pero el final no me gustó. El tuyo digo, por favor, por favor, por favorcito no pienses en abandonar tu blog. Si quieres bájale el ritmo para que no quede un sólo post sin leer, pero no me dejes con el hambre que has despertado en mí.
Y hablando de cosas pequeñitas, querrías ir a leer un poema en este link? Fecha: 26/03/2006 21:17. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Baruch de Spinoza: "Comprender es el principio de aprobar." "Si no quieres repetir el pasado, estúdialo." " La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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