
Buenas Noches a tod@s: hoy les presento este formidable artículo de Elsa López, publicado por “ciudad de mujeres” que nos habla de esa losa que ha pesado y aún pesa sobre nosotras, sobre todas las mujeres, fruto de la sociedad patriarcal y machista que soportamos desde hace algunos milenios, y que da cuenta de un fenómeno que no por pasar desapercibido es menos real: nuestra invisibilidad –cada vez menor, afortunadamente-, “estamos en escena, pero no se nos ve” –dice Elsa López, con razón- y lo peor es –esto lo digo yo-, que ni siquiera nos vemos nosotras mismas, ya que, aún hoy, muchas mujeres soportan este hecho sin darse apenas cuenta de ello.
El lavado de cerebro efectuado en las mujeres a través de la historia por el poder patriarcal y machista –agravado en nuestro país, por esos lapidarios años de dictadura franquista y de rodillo clerical institucional católico, iglesia que aún sigue teniendo una fuerte ingerencia cómo poder fáctico en el Estado espaqñol-, sigue consiguiendo que nuestra invisibilidad, transparencia e “inexistencia” sea tan real que muchas mujeres dicen cosas tales cómo “prefiero ser fémina antes que feminista” parafraseando a la fundadora de la sección femenina de Falange Española de las FET y de las JONS, sin saber siquiera lo que realmente están diciendo y a quien están sirviendo.
Las mujeres componemos la mitad de la humanidad desde que ésta existe. Pero parece que no hayamos hecho otra cosa que, cómo decía Virginia Wolf “ser el espejo en el que los hombres se reflejan a sí mismos, al doble de su tamaño natural” Detrás de cada gran hombre, siempre hay una gran mujer” dice el refrán popular, pero “detrás”, siempre detrás, nunca a la par… A veces podría concluirse que la mitad de la humanidad –la compuesta por mujeres- ha sido subnormal profunda; sólo un par de mujeres reseñables por siglo… Eso nos dice la historia siempre escrita por hombres, en la que la mayoría de mujeres que aparecen lo hacen cómo la esposa de, la madre de, la amante de, la modelo de, y así… Sonia Moro, historiadora, nos dice “A ellos se les dedicaron y dedican plazas y monumentos, se acuñan sus rostros en el dinero, y se nombraron en su honor la mayoría de los accidentes geográficos. Tal vez sólo se salvaron de este olvido algunas mujeres devenidas en reinas o emperatrices, cuyo mérito no venia de sus valores personales sino de la absurda genealogía de la sangre" (Cliquen aquí para leer el artículo de Sonia Moro entero).
En fin, sin más preámbulo, les dejo con el artículo de Elsa López, citado:
“La invisibilidad de las mujeres”
“Lo son. Unas veces más y otras, menos. Pero lo son: invisibles, transparentes. Están en escena y no se las ve. Presiden instituciones, congresos, departamentos sociales, y no se las ve. Pintan, escriben, componen, dirigen orquestas, crean arte, y no se las ve. Se silencian sus nombres o se las aparta del canon que es lo mismo que no ser.
Porque si no se las nombra, no son nada. Nadie duda de que hubo escritoras espléndidas en todas las épocas dignas de ocupar un lugar destacado en las mejores enciclopedias o artistas dignas de tener colgadas sus obras en los mejores museos. Y si nadie lo duda, ¿por qué no están? ¿Quién ha borrado sus nombres de esas páginas? ¿Quién o quiénes han olvidado colocarlas en el sitio que les corresponde?
Es necesario pronunciar esos nombres para que existan. Debemos escribir sus nombres por las paredes del mundo para reivindicarlas, para hacerlas visibles. Para darles la vida que no tuvieron.
Hay cosas que es mejor no nombrarlas para no hacerlas evidentes. Esa es la clave para entender el silencio creado alrededor de las mujeres. La visibilidad de una mujer está permitida siempre y cuando responda a los cánones que los hombres han creado. Ninguna mujer que tenga voz propia, que sea beligerante o emprendedora, es aceptada por la mayoría de las sociedades patriarcales. Y si una mujer así existe, se procura minimizarla, ridiculizarla, quitarla de en medio.
Ningún macho al uso consiente en ser dirigido, informado o puesto en su sitio por una mujer. No se cuestiona la autoridad cuando es un hombre quien manda. Se cuestiona cuando es una mujer. Una situación semejante crea en ellos tales conflictos de personalidad, tales esquizofrenias que, en cuanto te descuidas, te saltan a la yugular. Van a degüello.
En el momento que las mujeres aparecen en escena y actúan libremente, ellos comienzan a ponerse nerviosos y a desenvainar las espadas. Y ruedan cabezas. Las de ellas, claro. No hay otra explicación para tanta masacre. La creciente violencia contra las mujeres es una prueba que certifica lo que digo.
Cuando alguien opina que antes no ocurrían estas cosas siempre contesto lo mismo: si, si ocurrían, pero, o no se conocían, excepto que alguna se atreviese a mostrarlas, en cuyo caso sólo cabía esperar el desprecio y la marginación, o eran tan sumisas que “no daban motivos” para soluciones tan cruentas.
Porque ellos no soportan la voz, la discrepancia o la agresividad de quienes tradicionalmente estuvieron en silencio soportando humillaciones, palizas, o una amorosa indiferencia.
Hoy, en un día tan especial para nosotras, yo haría un ruego a tantos hombres que creen en una sociedad justa: que nos miren con los ojos de la admiración y del asombro; que nos nombren, que nos designen por nuestro nombre y por lo que él significa. Que nos ayuden a construir una sociedad madura donde al anunciarse nuestra presencia, hombres y mujeres, por igual, se levanten de sus asientos con devoción y respeto. No puedo pedir más. Ni menos.
8 de marzo de 2005”
Autoría: Elsa López
Facilitado por: “Ciudad de mujeres”
Fuente: http://www.ciudaddemujeres.com
Imagen: http://internet.cervantes.es/internetcentros/imagenes/17/feminismo.jpg
Aprovecho la imagen con que ilustro esta entrada para recomendarles el libro:
“Feminismo y misoginia en la literatura española”
Fuentes literarias para la historia de las mujeres.
Autora: Segura Graíño, Cristina. (Coord.)
Fecha de la edición: 2001
ISBN: 84-277-1368-1
¡Qué tengan un buen día!
Hannah.