
|
TEMPUS FUGIT![]() ...O reflexiones en la oscuridad (es que lo de “a la luz de una hoguera" está ya muy trillado) Lo peor del tiempo es que no sólo es indefinido e indeterminado, si no que es inaprensible e intangible: se va sin remedio. Pero a veces pienso que el tiempo es eterno (lo único que parece ser eterno de verdad) y que lo que se va es cada uno de nosotros junto a su obra, sea lo importante que ésta sea; y sino, haber: ¿alguien puede enumerarme obras de hace 50 .000 años? ¡Se fueron para siempre! Porque digo yo que si el homus sapiens existe y piensa desde hace más o menos medio millón de años, algo habrá hecho digno de admirar –no me vale lo de Altamira y similares, porque, así, a voz de pronto, ni siquiera se ponen de acuerdo los investigadores de hoy, en cómo fueron hechas y que transmiten-. ¡Claro¡ -se me dirá- ¡no había aún escritura!... –Y diré- ¡Y un cuerno! Probablemente la había y se fue también. (Las críticas a esta consideración, ruego sean pospuestas hasta que aborde el tema de la antropología cultural más profundamente. Gracias) En fin, que “Tempus no fugit” para nada, y que si algo “fugit” somos nosotros y nuestros quehaceres, fueran éstos de la índole que hubieren sido. Y puesto que esto es indiscutiblemente así, me pregunto: ¿A qué viene darnos tanto pote? No sé, pero se me ocurre que debe tener algo que ver con dos o tres creencias que llevamos grabadas en las neuronas a machamartillo, con esto y el maldito –o bendito, que nunca se sabe- narcisismo.Y bien, en mi humilde opinión, estas creencias tienen que ver –al menos dos de ellas - con el pensar que poseemos unos “certificados falaces” que nos meten en un bolsillo virtual dérmico nada más nacer. Seguidamente paso a hablarles de ellos: Primer pseudo certificado falaz y aberrante: sucede que, con demasiada frecuencia, vamos por la vida creyendo que tenemos un certificado en el bolsillo que reza: “Este certificado le garantiza que su estancia en este planeta es eterna: usted vivirá para siempre. Es inmortal.” Claro, luego vienen “las madres mías” -por aquello de ¡Ay mi madre! dicho reiterativamente- ya que de eso nada, monada: Tú lo has creído, pero, obviamente, eso no es así. De manera que nos damos de bruces con la muerte –la de otro, por supuesto, y más si es alguien cercano- y afrontamos la realidad: “Hermana o hermano, morir habemos” Ya lo sabemos… Aunque no lo creemos. Porque si realmente lo creyéramos, si realmente lo tuviéramos presente, si realmente fuera un hecho tangible y cierto para nosotros, presente ante nuestra mente y nuestros ojos en todo momento –y hablo de la propia muerte de uno mismito-… ¿Seguiríamos conduciéndonos cómo lo hacemos? ¿Seguiría importándonos un bledo la vida de los demás? ¿Seguiríamos siendo indiferentes al hambre, a la enfermedad, a la guerra y a las miserias? ¿Seguiríamos permitiendo que los cuatro jinetes del Apocalipsis campeen a sus anchas por ahí, a la orden de Bush o cualquier otro Bushito? ¿Permitiríamos este neocapitalismo, neocolonialismo, neoliberalismo y neoconser-vadurismo que acabará con el planeta cómo está acabando ya con África? ¿Seguiríamos obcecados en tantas tonterías banales? ¿Seguiríamos malgastando nuestra propia vida? Yo no lo creo. Segundo pseudo certificado aberrante: otra cosa que, al parecer, no nos acabamos de creer, es que nos iremos con las manos vacías. Pues bien, nos iremos así: con las manos vacías. Y, con suerte, lo que nos llevaremos a la tumba, será lo que nos pon-gan: sábana, sudario o lo que sea. Vinimos sin nada y sin nada nos iremos. Pero andamos por ahí cómo si tuviéramos un certificado en el bolsillo que dijera: “Usted podrá llevarse al más allá cuantas riquezas, bienes y propiedades haya acumulado. De modo que acumule cuanto más mejor, porque cuanto más atesore, más se llevará; y cuanto más se lleve, más cómodo estará en el otro lado y más disfrutará”. Ya ven, pues va a ser que no, que eso tampoco es así. Vinimos desnuditos a este mundo, y desnuditos nos iremos de él: tal cómo lo acabo de decir: “Polvo eres y en polvo te convertirás” Nos agrade o no, esto es lo que hay: ni más, ni menos. De manera que la ambición, las zancadillas que le pongamos al prójimo para enriquecernos, lo que nos cueste de manera tangible o intangible el mantener esclavos, lo que hayamos explotado para lograr ese estatus, las reservas de capital, acciones y petróleo que hayamos acumulado, los muertos que pesen sobre nuestras espaldas por haberlos torturado, masacrado, etc. para ser más ricos y poderosos, todas las muertes que hayamos provocado porque eran de otra religión, de otra cultura, de otro color, de otro… de otro… de otro… ¡Todo al pedo! Y, digo yo: ¿No sería mejor pasarlo bien en este aquí y ahora, compartiendo con todo el mundo lo que haya, respetando a la naturaleza y al planeta, viviendo en libertad, en igualdad, fraternalmente… y disfrutando con todo ello? Porque si algo podemos llevarnos, me temo que sólo será eso: lo vivido. Hannah ¡Que pasen un buen fin de semana y sigan leyendo, porque les dejo dos entradas más a continuación :)! Viernes, 10 de Marzo de 2006 20:48 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: Para el verano: Francisco de Quevedo y Villegas: "El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar." "Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres." "El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos." "Donde hay poca justicia es un peligro tener razón." "Bien acierta quien sospecha que siempre yerra." AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias Temas
Archivos
Enlaces
![]() This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 2.5 Spain License. |