LA MUJER EN ESPAÑA, DESDE 1931 HASTA HOY | Ser Rizomático

LA MUJER EN ESPAÑA, DESDE 1931 HASTA HOY

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Buenas noches, a dos días del ocho de marzo, quiero dejar una panorámica de la evolución de la mujer en nuestro país, desde la instauración de la II República hasta nuestros días. Empiezo por el periodo comprendido entre 1931 y 1939, periodo en el que los logros que se alcanzaron emulan inclusive los alcanzados hoy -en cierta forma, claro-. Para ello, les ofrezco un artículo de Juana Cobo, excelentemente escrito y muy fidedigno, y  lo dejo como única entrada para que lo puedan "degustar" convenientemente. Mañana por la noche, cerraré este ciclo con el post dedicado al periodo de la dictadura franquista -una dolorosa involución en todos los órdenes, tanto para las mujeres cómo para los hombres, por ladolorosa y brutal supresión de los derechos civíles y de las libertades-, ya que el miércoles es elocho de marzo.

La mujer trabajadora en la II República

La mujer ha sido considerada tradicionalmente como un sector atrasado de la sociedad, baluarte de la Iglesia y de la reacción. Este carácter "atrasado" no es innato a la mujer, como nos han querido hacer creer. La explicación a esto no hay que buscarla en aspectos biológicos, sino en la doble explotación que sufre bajo el sistema capitalista, como bien explicaba Bebel: "En su conjunto, el sexo femenino sufre doblemente: de una parte sufre bajo la dependencia social de los hombres (...) y de otra parte, mediante la dependencia económica en que se hallan las mujeres en general, y las mujeres proletarias en particular, lo mismo que los hombres proletarios" (La mujer, A. Bebel). Pero la historia nos ha demostrado que en los períodos revolucionarios, las mujeres han estado siempre en primera línea, y en muchos casos han jugado un papel decisivo en la lucha. En la Revolución Francesa de 1789 las mujeres del Tercer Estado estuvieron en todos los acontecimientos importantes, reivindicando el derecho al trabajo, luchando contra la carestía de la vida; las mujeres de los suburbios de París participaron activamente en la toma de la Bastilla o en la Marcha sobre Versalles. En la Comuna de París en 1871 estuvieron en las barricadas junto al resto de los trabajadores, logrando impedir el avance de las tropas mandadas por Thiers que querían apoderarse de los cañones guardados en Montmartre y Belleville. Lo mismo ocurrió durante todo el proceso que culminó con la Revolución Rusa de 1917. El Día Internacional de la Mujer se celebró en Petrogrado con una manifestación de 10.000 obreras del textil, a la que se fueron uniendo trabajadores acabando en una huelga general: fue el inicio de la Revolución de Febrero. De la misma manera vimos este carácter combativo de la mujer en los acontecimientos que se desarrollaron durante los años 30 en el Estado español.

A diferencia de otros países industrializados de Europa como Francia, Alemania, Gran Bretaña, Italia, etc., en el Estado español la incorporación de la mujer al mundo laboral fue tardía, pero cuando ésta empezó, lo hizo imprimiendo su propio sello. A principios de siglo el Estado español era un país económicamente atrasado con dos tercios de la población dedicada a la agricultura. El hecho de mantenerse neutral en la I Guerra Mundial tuvo como consecuencia el aumento de las inversiones extranjeras que buscaban nuevos y más seguros mercados dentro de una Europa en guerra. Esto favoreció un auge económico que permitió el desarrollo de la industria y su expansión a otras provincias. Pero este auge no repercutió directamente en las condiciones de vida de la clase obrera y el campesinado, sino todo lo contrario.

La explotación de la mujer

En 1930 había aproximadamente seis millones de familias de las cuales el 85% eran familias obreras y campesinas. En cinco millones de éstas, las mujeres realizaban las tareas del hogar única y exclusivamente. La incorporación de la mujer al trabajo estaba jalonada de dificultades. Por un lado con una tasa de analfabetismo mayor que la de los hombres, superior al 50%, lo que la hacía estar en inferioridad de condiciones a la hora de conseguir un trabajo, y además sin ningún tipo de infraestructura que facilitase a las mujeres con hijos tal incorporación. No existían escuelas infantiles donde las mujeres pudiesen dejar a los niños durante su jornada laboral, y además se carecía de suficientes plazas escolares para todos los niños, menos por supuesto para los hijos de los trabajadores y campesinos. La burguesía no hacia nada para mejorar esta situación, en la medida que le interesaba mantener a la mujer entre las cuatro paredes del hogar, llevando adelante las tareas imprescindibles para la reproducción de la especie y la reposición de la fuerza de trabajo obrera. A pesar de todas estas dificultades, la población activa femenina fue aumentando progresivamente. Una de las razones era que según se iba desarrollando el proceso de industrialización y urbanización, las mujeres jóvenes y solteras emigraban a la ciudad buscando un empleo remunerado y una independencia económica difícil de encontrar en el campo. Además, el incremento del paro obrero en la agricultura, a causa de las malas cosechas y de la existencia de enormes latifundios sin cultivar, impedía que miles de mujeres pudieran acceder a un puesto de trabajo en el campo, donde incluso los patronos llegaban a prohibir expresamente la contratación de mujeres.

En 1930 la población activa femenina era del 24% sobre el total. El 80% de estas mujeres eran solteras y viudas. Cuando el marido moría la mujer se veía obligada a trabajar para sacar adelante a sus familias, porque no existía ningún tipo de pensión de viudedad. Por otra parte las mujeres casadas se encontraban con más dificultades: había leyes que dificultaban su acceso al trabajo, necesitaban tener permiso del marido para poder trabajar, no podían disponer libremente de su salario, y si el marido se oponía a que la mujer cobrase el salario, lo podía cobrar él directamente, e incluso si se separaban judicialmente el marido seguía teniendo el derecho a cobrar el salario de la mujer. Dos tercios de las mujeres asalariadas eran trabajadoras temporales, o estaban en el servicio doméstico (que carecía de todo tipo de derechos laborales), y el otro tercio restante eran obreras cualificadas, fundamentalmente en el sector del textil y vestido (82%). En cuanto a derechos laborales la legislación existente en ese momento concedía pocos derechos a las mujeres por no decir que ninguno

Esperanzas en la II República

La llegada de la II República en 1931 trajo enormes esperanzas para los trabajadores y campesinos de este país, y de hecho en el terreno social se dieron pasos adelante, especialmente para las mujeres. En la Constitución de 1931 se reconoció el derecho al voto de la mujer y el derecho a ser elegidas para cualquier cargo público. En 1932 se aprueban la Ley de Matrimonio Civil y la Ley del Divorcio, en ese momento la más progresista de Europa, ya que reconocía el divorcio por mutuo acuerdo y el derecho de la mujer a tener la patria potestad de los hijos. Ambas leyes supusieron un duro revés para la Iglesia que veía recortadas sus funciones e influencia en el seno de la familia, y un gran paso adelante para que la mujer saliese de su órbita de influencia.

En 1936 el Gobierno de la Generalitat de Catalunya despenalizó y legalizó el aborto. No es casualidad que esto se consiguiese en una zona donde las mujeres estaban más incorporadas al trabajo industrial. En 1935 se decretó la abolición de la prostitución reglamentada, dado que hasta ese momento el cuerpo de la mujer era considerado legalmente por la burguesía como una mercancía en venta, como lo podía ser un saco de patatas o una silla. En el terreno laboral se dieron algunos pasos adelante para todos los trabajadores, por ejemplo se reconoció el derecho a asociación y sindicación, y el 1 de julio de 1931 se decretó la jornada laboral de 8 horas. Además se regularizó el trabajo nocturno, obligando a los patronos a dar un descanso de 8 horas para dormir, y se aprobó la Ley del Descanso Dominical para todos los trabajadores, excepto para el servicio doméstico donde prácticamente todos eran mujeres. Se prohibió contratar mujeres en trabajos considerados como peligrosos o duros y que pudiesen minar su salud o su futura maternidad. Pero a pesar de todo, las condiciones laborales siguieron siendo duras para los trabajadores, y para la inmensa mayoría de las mujeres trabajadoras no supuso una gran mejora. El tercio que trabajaba en el sector doméstico quedó excluido de la jornada de 8 horas, no tenía derecho a las prestaciones de los seguros sociales, no tenía subsidio de paro, ni de maternidad, ni eran beneficiarias de la Ley de Accidentes de Trabajo; trabajaban casi en régimen de esclavitud para las "damas" de la burguesía. En los otros sectores, por ejemplo, el 35% de los telares incumplía la jornada de 8 horas, y se trabajaban más de 9 horas diarias; además en el textil, vestido, confección, etc., mientras que a los hombres se les pagaba por horas trabajadas, las mujeres tenían que trabajar a destajo, por kilogramos o unidades producidas, lo que las obligaba a trabajar a ritmos mayores si querían conseguir un salario mínimamente digno. En la práctica tampoco podían acceder al subsidio de desempleo. En 1933 cobraban el subsidio 200.000 obreros, de estos 100 eran mujeres (el 0,5%). Para poder cobrar este subsidio era necesario estar afiliados a las Sociedades Mercantiles y a éstas no podían afiliarse los trabajadores eventuales, caso de la mayoría de las trabajadoras de este país.

Otro problema constante era la discriminación salarial que sufrían las mujeres, algo que continúa en la actualidad. En 1930, el salario de una jornalera en la recogida de la aceituna era el 50% del que cobraba un jornalero por el mismo trabajo; una obrera metalúrgica cobraba el 41,3%, y en el sector textil la diferencia era de un 47,6%. En todos y cada uno de los sectores, en ningún caso, el salario máximo de una trabajadora alcanzaba el mínimo de lo que cobraba un trabajador por el mismo trabajo. Y además había que unir a esto los trabajos que estaban considerados como "femeninos", fundamentalmente el servicio doméstico, el sector que sufría las mayores jornadas laborales y el que estaba peor remunerado. A pesar de todo, sí que se consiguieron derechos importantes para las trabajadoras con hijos, por ejemplo la Ley de Maternidad, que regulaba por primera vez el período de lactancia, el tiempo de baja por maternidad, etc.

La mujer participa en las luchas obreras

En el campo la situación no era mejor; en este sector trabajaba el 24% de la población activa femenina, que en muchos casos no recibían ninguna remuneración, ni tenían ningún derecho laboral, porque este trabajo era considerado oficialmente como "ayuda familiar". Durante todos estos años se sucedieron muchas luchas y huelgas por parte de los trabajadores, para intentar cambiar sus condiciones de vida y mejorarlas, y en todas, las mujeres participaron enérgicamente, por un lado en su condición de asalariadas junto a los trabajadores, reivindicando subidas saláriales, mejora de sus condiciones de trabajo, etc., y por otro, en su condición de esposa, madre, hermana... del trabajador, intentando mantener unas condiciones de vida dignas para sus familias. Por ejemplo en 1932, el 97,1% de las obreras participaron en huelgas junto con el 95,2% de los obreros, y en 1934 más del 50% de las horas perdidas en huelgas, lo fueron en el sector textil, confección, alimentación y tabaco, sectores donde predominaba la mano de obra femenina. Además las amas de casa durante todo este período protagonizaron multitud de luchas y manifestaciones, sobre todo contra la carestía de la vida, una constante en estos años, especialmente cuando subía el precio del pan, que era el alimento básico de las familias obreras, y que, entre 1931 y 1934, fue objeto de numerosos incrementos debido a la escasez de cereales producida por las malas cosechas. No sólo se hicieron manifestaciones, sino que en los primeros meses de 1933 se produjeron asaltos a los vagones, camionetas y tranvías que transportaban alimentos, confiscándolos y repartiéndolos entre las familias obreras, en Vizcaya, Almería, Málaga, Granada, Valencia... y Madrid donde las mujeres asaltaron los mercados de abastos.

Politización creciente

La mujer había dejado de tener una actitud pasiva y resignada para empezar a tomar parte activa en la lucha. Al mismo tiempo que aumentaba su incorporación al mundo laboral y a las movilizaciones, iba aumentando su participación en los sindicatos y partidos obreros. Hasta 1930 su afiliación estaba centrada en los sindicatos católicos, que contaban con 35.000 afiliadas, pero, según aumentaban las luchas y la radicalización, estos sindicatos no sólo dejaron de crecer, sino que vieron descender significativamente su militancia, tanto de hombres como mujeres, produciéndose al mismo tiempo un fortalecimiento del sindicalismo de clase. Los sindicatos obreros comienzan a comprender la necesidad de incorporar a la mujer a sus filas y atraerlas a la lucha de clases para conseguir la transformación de la sociedad. En el Congreso de la UGT de 1932 se aprobó bajar la cuota para la mujer como una manera de facilitar su afiliación, debido a la inferioridad de sus salarios, y también se aprobó incrementar la propaganda entre las trabajadoras, que hasta ese momento había sido más bien escasa. Es en este Congreso cuando por primera vez se incluye en su programa la consigna "A igual trabajo, igual salario". Esta orientación hacia las trabajadoras tuvo un rápido efecto: de 18.000 afiliadas que tenía la UGT en 1929, pasó a tener en los primeros meses de 1936 más de 100.000.

La CNT siguió el mismo camino y en 1936 tenía más de 142.000 afiliadas. Una de las características más importantes en este proceso de incorporación de la mujer a la lucha, es que en todo momento lo que predominó fueron las reivindicaciones de clase. No hubo cabida para ningún tipo de reivindicación feminista burguesa. De hecho, el país de Europa donde menos eco tuvieron los movimientos sufragistas y feministas burgueses fue en el Estado español. El PSOE empezó muy pronto a incluir en su programa las reivindicaciones propias de la mujer obrera, uniéndolas a la lucha del resto de los trabajadores como la única manera de conseguir la igualdad, y ésta a su vez sólo se podía conseguir a través de la transformación socialista de la sociedad. En 1902 se crearon las Agrupaciones Femeninas Socialistas, pero no como organismos autónomos del partido cuya única función fuese reivindicar los problemas de las mujeres. Eran agrupaciones dependientes del partido y planteaban tres deberes básicos para sus afiliadas: hacer propaganda de los principios e ideas socialistas, leer y propagar la prensa obrera, El Socialista, y participar en todos los actos públicos que celebrase la clase trabajadora. No obstante, en el PSOE existían sectores que tenían una enorme confusión respecto a la cuestión de la mujer, aunque su programa parlamentario publicado en julio de 1931 sí incluía: "La igualdad de derechos entre uno y otro sexo"; defendía la necesidad de "creación de guarderías" y "la consecución de todos los derechos femeninos incluido el derecho al trabajo y esto solo se conseguiría completamente con la implantación de la sociedad socialista", (Programa Parlamentario del PSOE, julio 1931).En lo referente al derecho al voto de la mujer existían serias discrepancias. Indalecio Prieto y Margarita Nelken, entre otros, se oponían, porque pensaban que la mujer aún no estaba preparada para tal responsabilidad y concedérselo sería dar más votos a la reacción.

En el movimiento anarquista el proceso fue más difícil ya que había distintos sectores con posturas bastante dispares. Desde aquellos que defendían que el único papel de la mujer era el de apoyar al hombre: "La mujer tiene que desempeñar un papel accesorio de apoyo al hombre militante. Su misión central es la de cuidar a sus hijos y compañero en el seno del hogar y, sobre todo, actuar de apoyo al hombre". (Tierra y Libertad, Delia, 5/12/1931). "Su misión es animar al hombre y actuar como un ángel tutelar". (La mujer y sus ideas, Salvador Majó, Solidaridad Obrera, 18/6/1932).A otros, entre los que destacaba Federica Montseny, que luchaban contra cualquier concepción feminista y negaban que existiese ningún problema específico de la mujer y por tanto no había que prestar demasiada atención a ese tema. También existía otro sector que sí defendía incorporar al programa de la CNT las reivindicaciones específicas de la mujer: defender su derecho al trabajo, al voto, etc.

La Unión de Mujeres Antifascistas

La organización femenina más importante en estos años fue la Unión de Mujeres Antifascistas (UMA). Surgió en 1933 como sección española de "Mujeres contra la Guerra y el Fascismo", creada por la Internacional Comunista tras el triunfo de Hitler en Alemania. Comenzaron a tener fuerza en 1934, y tras los acontecimientos de Octubre fue prohibida, aunque siguió existiendo con el nombre de "Pro Infancia Obrera", dedicada a ayudar a las mujeres e hijos de los mineros muertos o encarcelados en Asturias tras la insurrección. En 1936 pasó a denominarse UMA, y se fortalece notablemente cuando el gobierno republicano declara a Comisión de Auxilio Femenino, organización subsidiaria de la UMA, organismo encargado de la organización del trabajo de la mujer en la retaguardia, dependiendo directamente del Ministerio de Guerra. Aunque su militancia era heterogénea, un 80% eran militantes de la UGT, un 16% del PCE y un 4% de la CNT, su política estuvo dirigida en todo momento por el PCE y las Juventudes Socialistas Unificadas, que controlaban el 35% de los comités de la UMA. En este período su presidenta fue Dolores Ibárruri. No obstante, las posiciones políticas del estalinismo, negando la revolución española y sometiendo toda la acción del proletariado español al apoyo a la república democrático burguesa, tuvo sus consecuencias prácticas en la política de la UMA. En julio de 1936 tenían ya 50.000 afiliadas, pero en vez de incorporar a las mujeres a la revolución que estaba en marcha, y concienciarlas de que su liberación sólo se podría llevar adelante liberando al conjunto de la clase obrera en lucha por la transformación de la sociedad, basaron su política en limitar la acción de la mujer a un respaldo constante a las acciones y decisiones del gobierno del Frente Popular: Esto se tradujo inmediatamente en la aceptación de la desaparición de las milicias obreras y, por tanto, de la incorporación de la mujer como combatiente.

La UMA y el PCE se opusieron a que la mujer luchase en el frente, defendiendo que el papel de la mujer en la lucha contra el fascismo se limitase a las tareas de la retaguardia, haciendo labores de cocina, lavandería, enfermería, producción, importantes sin duda alguna. Por ejemplo en la Columna Pasionaria, las más de 25 mujeres que se encuadraban en sus filas se dedicaban sólo a estas tareas (una continuación de las que hacían en su casa), y se las prohibía coger un arma para luchar. La postura del POUM era distinta. El Secretariado Femenino del POUM no defendía una organización de mujeres aparte y abogaban por un Frente Revolucionario de Mujeres Proletarias que tuviese un contenido revolucionario. Su principal objetivo era atraer a las mujeres al partido y plantear la lucha de las mujeres unida a la de los trabajadores, como la única forma de derrocar al sistema y hacer triunfar la revolución. Su actividad durante la guerra fue hacer propaganda para incorporar a las mujeres al frente, no sólo en labores de enfermería a través del Socorro Rojo, (organización creada por el POUM para proporcionar asistencia sanitaria en el frente), sino como soldados para lo cual daban cursillos de entrenamiento militar, además de otras tareas dedicadas al abastecimiento en tiempo de guerra. Su trabajo no estuvo exento de dificultades. A cada paso se encontraban con el boicoteo del estalinismo: en la Segunda Conferencia Nacional de Mujeres del PSUC celebrada en 1938, se especificó entre los quince intereses principales para las mujeres comunistas, la "lucha contra emboscados, provocadores y trotskistas", en clara alusión al POUM y otros sectores del proletariado revolucionario. (Treball, 4/10/1938).

Cuando Largo Caballero, Ministro de Guerra en el gobierno del Frente Popular, apoyado por el PCE, y más tarde por los anarquistas, decretó la prohibición de que las mujeres luchasen en el frente y que su labor se limitase a realizar las tareas domésticas dentro de los batallones, produjo una enorme decepción y frustración entre miles de ellas, que iban al frente reivindicando la igualdad, y veían de nuevo que se las relegaba para las tareas de las que ansiaban salir. Pero no sólo fue una decepción para ellas. Los trabajadores se opusieron a esto y tuvieron que intervenir las direcciones de los sindicatos para poner fin a la situación de descontento que se estaba creando en el frente. Con esta política seguida por los dirigentes del Frente Popular y de los partidos obreros, frenando el ímpetu y la ofensiva revolucionaria, tanto de las mujeres como del conjunto de los trabajadores, no se ganaba la batalla, sino más bien todo lo contrario, se preparaba el camino hacia la derrota. Tras el triunfo de la contrarrevolución fascista más de 400.000 obreros fueron encarcelados o encerrados en campos de trabajo; unos 30.000 fueron fusilados después de la guerra; entre 1939 y 1940 había 30.000 mujeres encarceladas; sólo en la cárcel de Ventas, en Madrid, fueron fusiladas 1.000. Otro castigo reservado para las mujeres por la dictadura, no sólo para las que habían tomado parte activa en la lucha, sino también para las mujeres de los milicianos, para sus hijas, madres etc., fue que eran encarceladas, rapadas al cero y paseadas por las calles de sus pueblos y ciudades. Al mismo tiempo las mujeres retrocedieron más de medio siglo en sus condiciones de vida y en sus derechos, se prohibieron todas sus conquistas: el derecho al aborto, el divorcio, los matrimonios civiles; y además se las prohibió prácticamente el derecho a trabajar por medio del Fuero del Trabajo, quedando de nuevo confinada a las cuatro paredes del hogar.

Fuente: http://www.marxist.com/es/espana/mujer_en_republica.html

Autoría: Juana Cobo, Mayo 1997 (Marxismo Hoy, número 3)

Imagen: Cartel de la guerra civil española, tomado de:

http://www.uce.es/DEVERDAD/ARCHIVO_2002/12_02/pasionaria.jpg

¡Que pasen un buen martes!

Hannah 

 

Lunes, 06 de Marzo de 2006 20:49 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: In Itinere.

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Autor: Andrés

Realmente es hora de decir basta ya a la barbarie del patriarcado, del machismo, del facismo y caminar hombres y mujeres junt@s "haciendo un camino en igualdad alandar" ¡Nunca más, no, nunca más! Y escuela laica ya!!!!

Besos

Fecha: 06/03/2006 20:58.



Autor: J.J.M.

Yo conozco todoestopporque en casa nos lo han enseñado y hemos buscado información, pero me siento indignado por el hecho de no haberlo aprendido en la escuela -y yo ya nací en democracia- y porque se siga máso menos ocultando. Ya es hora de saber quienes fuimos, quienes somos y quienes podemos ser.

Besos

Fecha: 06/03/2006 20:58.



Autor: Laliada

Gracias Hannah por abrirme los ojos.

Besos

Fecha: 06/03/2006 21:00.



Autor: Flory

Es realmente tremendo todo esto...

Besos

Fecha: 06/03/2006 21:00.



Autor: E.

Me uno alo que dicen Andrés y JJM.

Un abrazo

Fecha: 06/03/2006 21:01.



Autor: logomix

Me he aclarado mucho, de verdad, ahora el ocho de marzo ya no será para mi indiferente nunca mas.

Besos

Fecha: 06/03/2006 21:06.



Autor: Inés

¡Magnífico artículo el de Juana Cobo! Gracias, Hannah por colgarlo.

Un beso

Fecha: 06/03/2006 21:06.



Autor: Manolo

Venir por aquí a leer un rato y no crecer es imposible :)

besos

Fecha: 06/03/2006 21:06.



Autor: Vinçens

Un artículo muy claro e instructivo. Gracias.

Un beso

Fecha: 06/03/2006 21:06.



Autor: Charlysman

En estas últimas semanas, leyendo todos estos post que has ido dejando, se me han cambiadomuchas ideas.

Besos

Fecha: 06/03/2006 21:06.



Autor: Anónimo

¡Qué paliza con tanto feminismo, menos mal que quedan solo dos días!

Fecha: 06/03/2006 21:10.



Autor: adalys

Qué interesante tu post, Hannah, gracias por rescatar la memoria de tantas mujeres, sus luchas y logros a lo largo de la historia.
Hoy dediqué mi página también a las mujeres, pero en especial a las mambisas que se unieron a los hombres en la manigua para luchar contra el dominio español hace más de un siglo. Felicidades amiga.
Un beso, Adalys

Fecha: 06/03/2006 21:10.



Autor: ideas

Mañana es el día de la mujer.. al fin y al cabo nuestro dia despues de 364 mas...

Fecha: 06/03/2006 21:11.


gravatar.com
Autor: noemi

Admirable tu reseña, muy puntual y detallada. Te felicito mucho!

Fecha: 06/03/2006 21:46.


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Autor: mezquetillas

Hola cielo.

Me pregunto si tus últimas entradas tienen que ver algo con la fecha de pasado mañana.

Lo incleible es que aun tenga sentido lo que poublicas y el tiempo que te rondaré morena.

Besitos

Fecha: 06/03/2006 22:05.



Autor: reuben

Interesante leerte.

Fecha: 07/03/2006 00:28.



Autor: Azul

Gracias Hannah por estas gotas que nos dejas de historia, de superación de lucha...no estaré por aquí durante unos días pero a mi vuelta te leere con ganas.

Un biko y buena semana! ;)

Fecha: 07/03/2006 05:31.


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Autor: Berta

Visca la República!
i visca LA DONA!

Fecha: 07/03/2006 10:21.


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Autor: K.

Erudito y didático!!!! Felicidades :-)

Fecha: 07/03/2006 12:12.


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Autor: almena

sigo instruyéndome...
¡gracias!
y un beso

Fecha: 07/03/2006 12:21.



Autor: Zynikoman

Muy buena elección de artículo. Estos días ya sea con tus propias palabras y pensamientos y/o con artículos excelentemente elegidos, nos has conducido -al menos amí- a un proceso de aprendizaje rico, instructivo y esclarecedor de una parte de la historia de la que no se habla mucho y de la que generalmente se habla muy falazmente. Gracias.

Besos

Fecha: 07/03/2006 13:24.



Autor: labruxaneus

Gracias por tu constancia, tu voluntad, tu honestidad y tu autenticidad, Hannah. Y gracias por la magnífica labor que has realizado hasta hoy en tu Blog. No te canses y adelante con ello.

besitos mágicos

Fecha: 07/03/2006 13:26.


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Autor: zenia

¡Felicidades¡. Este blog cada vez está más alejado de las novelitas rosas, por suerte.
¿Cuàndo acabarán las mujeres en muchos paìses de llevar su apellido propio y no el de sus esposos? Acà llevamos el nuestro, por suerte tenemos identidad propia, aunque falta mucho por andar.
Ni siquiera la gran señora Agatha con tantos libros policìacos escapò a ello.

Fecha: 07/03/2006 13:44.


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Autor: Angelgris

Gran clase de historia, necesaria para conocer el presente y hacia donde debemos empujar para que las cosas mejoren, Hannah.

Un beso

Fecha: 07/03/2006 15:45.



Autor: Hannah

Respuesta a Zenia: no suelo intervenir en los comentarios, pero sí quiero aclararte, que nunca yo ni mi blog hemos estado dedicados a la "novelita rosa", Zenia, así que difícilmente nos podemos elajar de un lugar en el que jamás hemos estado. Este espacio, desde su inicio en Blogger y con su continuidad aquí, está dedicado a la vida y a todo lo que en ella hay, con todos sus colores -incluidos los tonos rosas pero nada de "novelitas"- y todas las situaciones. Ha sido, es y será -hasta que desaparezca- un lugar de lucha por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras ni discriminaciones, dónde, eso sí, tod@s tienen cabida y con todas sus realidades. Ha sido, es y será un lugar de denuncia y de encuentro. Así que de "novelitas" nada de nada.

Un abrazo entrañable.

Y a tod@s, gracias por volcar sus opinones en este espacio.

Abrazos entrañables paratod@s

Hannah

Fecha: 07/03/2006 15:59.


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Autor: espartako

HOLA...SI BACAN, CREO QUE YA ME LO HABIAS COMENTADO, ESO DE LA VISITA A MI PAIS...YO TAMBIEN ME HABIA ALEJADO (CO MO TU LA OTRA VEZ) DE MI BLOG, POR CULPA DE UN TRABAJO QUE AHORA TENGO, ESTOY LEJOS DE LIMA, Y EN EL PUEBLO EN DONDE ESTOY EL INTERNET ES CAOTICO.

SALUDOS

Fecha: 07/03/2006 17:50.



Autor: adalys

Hola de nuevo, Hannah, eres una inspiración para todas la que escogimos este camino, cuando puedas pasa por mi sitio, tengo un regalito para las chicas del ciberespacio. Los chicos están invitados también. Felicidades por adelantado.
Cariños, Adalys

Fecha: 07/03/2006 20:11.



Autor: petitica

Muy interesante artículo, he aprendido mucho, pues estoy bastante pez en lo referente a estos años. Gracias por ponerlo.

Fecha: 07/03/2006 20:17.


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Ser Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz"
la potencialidad y la capacidad
de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad
y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad.

CITAS: hoy, Baruch de Spinoza:

"Comprender es el principio de aprobar."

"Si no quieres repetir el pasado, estúdialo."

" La experiencia nos ha demostrado que a la persona no le resulta nada más difícil de dominar que su lengua."


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