
No, el calor no pudo derretir mis sueños
ni el estío instaurarse en mis entrañas.
No,
el Sol, brilló sobre mi alma, hasta quemarme
pero, también, lo hizo sobre las piedras.
Y, en estos días,
secos, estériles y austeros,
aquí estamos,
yo, mi alma, mis sueños y las piedras,
cómo el primer día…
Con el anhelo intacto y la ilusión alerta.
No,
jamás reconocí
el sendero de las promesas vacuas
de los políticos, ni de los clérigos.
Sus voces,
siempre me llegaron estridentes,
rancias, yertas…
Su fe en el pecado,
nunca pudo darme nada más
que arbustos y desolación.
Y sus palabras,
trasuntos
de resabios y de hipocresía,
jamás me trajeron
el frescor de la ternura,
ni me evocaron el amor,
ni el silencio.
Palabras de clérigos y políticos,
siempre desnudas de veracidad…
No,
nunca pude apuntalarme en ellas...
Y a pesar de todo,
¿importa?...
La vida, Imperturbable,
sigue brotando,
instante a instante,
de mi sorprendido corazón.
Hannah
¡Qué opasen un buen lunes!
(Imagen: http://formiguinhaatomica2.no.sapo.pt/DSC_2920.jpg)