
Pasan ligeros los años.
Crecen las canas.
Alegrías y penas,
gozos y espantos,
en nuestros rostros,
dejan sus huellas.
Huellas y surcos
que, en nuestras almas,
van dibujando
las alamedas.
La ternura, crece.
Menguan los juicios.
renace la ilusión
por cosas pequeñas.
Y la sangre,
corre...
cálida…
Serena.
Hannah
(Imagen de: http://artealdia.presencia.net/esencialismo/loza/otono.jpg)