
Lucia el Sol
y por las calles
de Atenas,
el buen Diógenes,
buscaba,
con su farol prendido,
un hombre.
Y en esta noche,
la de estos días de penumbra,
alumbrados por las tinieblas
y en la obscuridad
del alma,
del alma sola y hambrienta de luz,
como la de aquel griego,
se nos va la vida
a él, y a mí,
unidos por tantos siglos
de búsquedas y distancias,
hoy y ayer,
con ese mismo afán,
de escudriñar lo recóndito
del alma,
de buscar la bondad y la inocencia,
en la humanidad...
Y seguimos así,
buscando
con los ojos del alma
eclipsados de oscuridad...
Y la llama del farol
aún prendida.
Hannah.
(Imagen de: http://usuarios.lycos.es/haydon/imagenes/grandes/farol.jpg)