Diciembre 2005 | Ser Rizomático

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Resumen

01/12/2005

VOCES DE MUJERES

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¿Han tratado alguna vez de encontrar la voz de la mujer en un diccionario de citas?

Si lo intentan, ármense de paciencia, porque se pueden pasar páginas y páginas sin encontrar ninguna. La media -no lo he contabilizado, pero así, intuitivamente, debe estar en una cita de mujer por cada cuarenta de hombre...

Pero hoy las mujeres, aunque en este país llevamos una cuota de más de cinco mujeres asesinadas cada mes en manos de la violencia de género, por hombres que se han nutrido bien de la fuente cuyo manantial anega sus cerebros de machismo, las mujeres hoy, decía, abrimos nuestras bocas para hacernos oír; para decir que no nos volverán a callar; para gritar a los cuatro vientos, que un mundo de igualdad y justicia es posible; que nunca más toleraremos que se nos someta; y que, o hombres y mujeres marchamos unidos en esta lucha de abolición del sistema patriarcal machista dominante, o todos nos perderemos en la oscuridad.
Dejo hoy aquí unas citas dichas por mujeres, en homenaje a ellas y a todas nosotras:

---> "No existe nada potencialmente más sucio que una guerra escondida."
Susan Sontag (1933) Escritora estadounidense y feminista, ya fallecida.

--->"La libertad no es nada cuando se convierte en un privilegio."
Rosa Luxemburgo

---> "¿Por qué contentarnos con vivir a rastras, cuando sentimos el deseo de volar?"
de Hellen Keller

---> "Es maravilloso cuánto tiempo pasa la buena gente combatiendo al demonio. Si sólo gastaran esta misma cantidad de energía en amar a sus prójimos, el demonio moriría enseguida de aburrimiento."

de Helen Keller

--->"Millones que anhelan la inmortalidad no saben qué hacer un domingo por la tarde."
Susan Ertz

---> "Las enseñanzas éticas se debilitan si están atadas a dogmas que no soportan análisis."

Margaret Knight

---> "Gobernar encadenando la mente a través del miedo al castigo en otro mundo es tan bajo como usar la fuerza."

Hypatia, matemática alejandrina,  del siglo IV - V d. C.

(fue asesinada en 416 por monjes cristianos)

---> "Si vamos a enseñar ’ciencia de la creación’ como una alternativa a la evolución, entonces también deberíamos enseñar la teoría de la cigüeña como alternativa a la reproducción biológica."

Judith Hayes, "In God We Trust: But Which One?"

---> "No sólo como científicos, sino también como ciudadanos, es nuestro deber crear una sociedad en la cual todos tengan un kit de detección de tonterías en la cabeza, todos puedan distinguir un buen argumento de uno malo, puedan saber cuándo alguien les esté apretando los botones, cuando están siendo manipulados, cuando se les está mintiendo."
Ann Druyan, "A Voice For Science & Religion", discurso de aceptación del premio "Freethought Heroine" de 1997, en la 20ª convención anual de la Freedom From Religion Foundation; reproducido en la publicación electrónica Freethought Today, ene/feb 1998

Hannah

(Imagen de: http://www.narrativemedicine.org/images/sontag.jpg)

 

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Jueves, 01 de Diciembre de 2005 11:26 enlace permanente. Tema: Personas ilustres Hay 8 comentarios.

MUJERES PREMIO NOBEL DE LITERATURA

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He decidido que, con cierta frecuencia, aún por establecer -tal vez con la frecuencia del deseo, el mío- voy a dejar aquí mi granito de arena "feminista" a modo de reconocimiento, hacia quienes nos han ido allanando el camino a todas las mujeres de nuestros días.

Hoy empiezo con la mención de un galardón, que a lo largo de la historia y desde su existencia, ha sido entregado a  las mujeres, con cuentagotas; pero por algo se empieza, ¿no? plasmo pues aquí mi homenaje con estas palabras recogidas de http://www.islapoetica.com.mx/mujeres-poesia/nobel/


"MUJERES GANADORAS DEL PREMIO NOBEL DE LITERATURA:
Entre el hallazgo literario, el compromiso político y la ausencia de notables, el Premio Nobel de Literatura, como una cumbre de difícil acceso e impredecibles resultados, ha sido hasta el momento concedido a 10 mujeres en toda su extensa historia. Mezquino registro si consideramos la gran cantidad de representantes femeninas que han ejercido el oficio de las letras con talento, vocación y osadía a lo largo del siglo que se fue. He aquí la nómina y la respectiva fundamentación realizada por la Real Academia Sueca en cada oportunidad."

Nombres, año y nacionalidad de las 10 galardonadas:

Selma Lagerlöf (1909)
Suecia, 1858-1940

Grazia Deledda (1926)
Italia, 1871-1936

Sigrid Undset (1928)
Noruega, 1882-1949

Pearl S. Buck (1938)
EEUU, 1892-1973

Gabriela Mistral (1945)
Chile, 1889-1967

Nelly Sachs (1966)
Alemania, 1891-1970

Nadine Gordimer (1991),

Sudáfrica, 1923

Toni Morrison (1993),
EEUU, 1931

Wislawa Szymborska (1996)
Polonia, 1923 y

Elfriede Jelinek (2004)
Austria, 1946



A continuación, reseño brevemente sus biografías: 

(menos la resena biográfica de Elfriede Jelinek, todas las reseñas biográficas las he extraído de:www.biografiasyvidas.com/reproducir.htm.)



1909:Selma Lagerlöf
"Escritora sueca.
Nacida en Mårbacka, Vermland, Suecia, el 20 de noviembre de 1858. Fallecida en Mårbacka el16 de marzo de 1940. Publicó su primer libro, Gösta Berlings Saga (La leyenda de Gösta Berling, en 1894, siendo profesora del colegio femenino de Landskrona. Con esta obra que fue traducida a varios idiomas, alcanzó fama mundial. A este libro le siguieron otros: Osynliga Länkar (Lazos invisibles, volumen de novelas cortas) Antikrists mirakler (Los milagros del anticristo) en 1897, una defensa elocuente del socialismo cristiano en la Sicilia de su época.

1926: Grazia Deledda
Escritora Italiana
Nacida en Nuoro, Cerdeña, Italia, el 27 de septiembre de 1871 y fallecida en Roma, el 15 de agosto de 1936. Escribió su primera novela, Fior di Sardegna (Flor de Cerdeña), a la edad de 15 años. Un fino humor destaca sobre el fondo, con frecuencia violento, de sus obras, realistas y emotivas. Miembro de la Academia Italiana de Inmortales, escribió más de 30 novelas y numerosos cuentos y poemas.
Entre sus obras destacan Dopo il divorzio (Después del divorcio, 1902), Cenere (Cenizas, 1903), Canne al vento (Cañas al viento, 1913), La Madre (1920), Annalena Bilsini (1928) y, sobre todo, Elias Portolu (1903).
El esfuerzo que durante toda su vida realizó para describir el trágico conflicto entre el idealismo y las duras realidades de la vida culmina en La fuga in Egitto (La huida a Egipto, 1926), por la que fue galardonada con el premio Nobel de Literatura."

1928: Sigrid Undset

"(Kalundborg, Dinamarca, 1882-Lillehammer, 1949) Escritora noruega. Se inició en la literatura con las novelas La señora Marta Ulia (1907), Jenny (1911) y Primavera (1914), en las que reacciona contra los defensores del «amor libre». Su fama se consolidó con Las mujeres sabias (1918) y el ensayo Punto de vista de una mujer (1919). Sus obras más conocidas son Kristin Lavransdatter (1920-1922) y Olav Audunssön (1925-1927), novelas en las que trata el conflicto entre amor terreno y divino, en el marco histórico de los ss. XIII y XIV. Convertida al catolicismo (1925), narró esta experiencia en Gymnadenia (1929) y El matorral en llamas (1930). Opuesta al nazismo, cuando el ejército alemán ocupó Noruega huyó a EE UU, donde participó activamente en la lucha antinazi. Al regresar a su país, terminó una biografía de Catalina de Siena (1951). Recibió el premio Nobel de literatura en 1928.

1938: Pearl S. Buck
(Pearl Sydenstricker Buck; 1892 - 1973) Escritora norteamericana, nacida en Hillsboro (W. Va.) y fallecida en Danby (Vt.). Hija de misioneros instalados en China, su primera cultura fue la recibida en el gran país asiático. A los dieciséis años hizo un viaje a Inglaterra y al continente europeo y, más tarde, se trasladó a los Estados Unidos para hacer estudios, primero en el Randolph-Macon College de Lynchburg (Va.) y, después, en la Universidad de Cornell.
Casada con el Dr. John Buck, volvió a China y de allí surgiría la casi total inspiración de su copiosa serie de novelas, la mayor parte de ellas editadas en los Estados Unidos, donde se instalaría en 1934 tras su divorcio y posterior matrimonio con Richard J. Walsh.

Su dilatada obra se inicia con East Wind-West Wind (Viento del Este, viento del Oeste) de 1922, a la que seguirían The Good Earth (La buena tierra, 1931), con la que obtendría el premio Pulitzer, The Young Revolutionist (La joven revolucionaria, 1931), Sons (Hijos, 1932), The First Wife (La primera esposa, 1933), The Mother (La madre, 1934), Fighting Angel (El ángel combatiente, 1936), This Proud Heart (Este orgulloso corazón, 1938), The Patriot (El patriota, 1939), Other Gods (Otros dioses, 1940), Dragon Seed (La estirpe del dragón, 1942), The Promise (La promesa, 1943), Pavilion of Women (Pabellón de mujeres, 1946), Portrait of a Marriage (Retrato nupcial, 1948), The Hidden Flower (La flor escondida, 1952), My Several Worlds (Mis varios mundos, 1954), Letter from Peking (Carta de Pekín, 1957), A Bridge for Passing (Puente de paso, 1962), The Living Reed (El cañaveral viviente, 1963), Death in the Castle (Muerte en el castilo, 1964) y un libro de memorias: China como la he visto (1971)."

1945: Gabriela Mistral
"Seudónimo literario de Lucilia Godoy; Vicuña, Chile, 1889 - Nueva York, 1957) Poetisa y educadora chilena. Hija de un maestro de escuela, con dieciséis años Gabriela Mistral decidió dedicarse ella también a la enseñanza; trabajó como profesora de secundaria en su país y como directora de escuela. Gabriela Mistral se dio a conocer en los Juegos Florales de Chile en 1914 con el libro de poemas Los sonetos de la muerte, nacidos del dolor causado por el suicidio de su prometido, el empleado ferroviario Romelio Ureta, a quien había conocido en 1906. Estos sonetos fueron incorporados en 1922 a una colección más amplia de sus versos realizada por el Instituto Hispánico de Nueva York bajo el título de Desolación.Ese mismo año dejó Chile para trasladarse a México, a petición del gobierno de este país, con el fin de que colaborara en la reforma de la educación iniciada por Vasconcelos. En México, Gabriela Mistral fundó la escuela que lleva su nombre y colaboró en la organización de varias bibliotecas públicas, además de componer poemas para niños (Rondas de niños, 1923) por encargo del ministro de Instrucción Pública mexicano, y textos didácticos como Lecturas para mujeres (1924). Terminada su estancia en México, viajó a Europa y a Estados Unidos, y en 1926 fue nombrada secretaria del Instituto de Cooperación Intelectual de la Sociedad de Naciones. Paralelamente, fue redactora de una revista de Bogotá, El Tiempo (sus artículos fueron recogidos póstumamente en Recados contando a Chile, en 1957), representó a Chile en un congreso universitario en Madrid y pronunció en Estados Unidos una serie de conferencias sobre el desarrollo cultural estadounidense (1930). En 1945 Gabriela Mistral recibió el Premio Nobel de Literatura."

1966: Nelly Sachs

"(1891-1970) Escritora alemana, n. en Berlín y m. en Estocolmo. Hija de un rico fabricante judío, vivió una agradable juventud y publicó sus primeros versos románticos en varias publicaciones periódicas. El auge del nazismo fue haciendo incómoda su existencia y en 1940, ante la inminencia de su internamiento en un campo de trabajo, huyó a Suecia protegida por la novelista Selma Lagerlöf. Su obra poética está contenida en In den Wohnungen des Todes (En las moradas de la muerte, 1947), Sternverdunkelung (Eclipse estelar, 1949), Flucht und Verwandlung (Huida y metamorfosis, 1959), Fahrt ins Staublose (Viaje en la región sin polvo, 1961), Glühende Rätsel (Rompecabezas ardiente, 1964), Späte Gedichte (Poesías tardías, 1965) y Die Suchende (El final de la búsqueda, 1966). Tanto en estas colecciones de versos como en su obra dramática -Eli (1950), Zeichen im Sand (Señales en la arena, 1962) y Das Leiden Israels (Los sufrimientos de Israel, 1964)-, expone las persecuciones al pueblo judío, los horrores de los campos de exterminio y el exilio. En 1966 compartió el premio Nobel de Literatura con Shmuel Yosef Agnon."

1991: Nadine Gordimer
"(1923- ) Escritora sudafricana, nacida cerca de Johannesburgo de familia judía. Comienza a publicar sus primeros relatos en revistas a partir de 1939 y en 1949 aparece una compilación de ellos bajo el título Face to Face. En 1953 publica su primera novela, The Lying Days, y The Soft Voice of the Serpent, una nueva colección de relatos. En estas obras ya aparecen las constantes que guiarán toda la bibliografía de Gordimer: lucha contra los prejuicios raciales y denuncia del apartheid sudafricano. Este compromiso le supondrá la repulsa de la clase dominante de su país y la persecución por parte de la censura; así, son prohibidas sus novelas The Late Bourgeois World, de 1966 (traducida al castellano como El último mundo burgués), y La hija de Burger (Burger’s Daughter, 1979), prohibición que, lejos de amilanar a la escritora, radicaliza más su lucha social y política. En el 1981 publica La gente de July (July’s People), su obra más dramática y comprometida, y en 1990 se afilia al Congreso Nacional Africano, aun siendo ella de raza blanca, lo mismo que los protagonistas de sus relatos. Pero en Historia de mi hijo (1990) los protagonistas ya son mestizos, en clara alusión a la concordia entre razas y el fin del apartheid en Sudáfrica. La Academia Sueca le concedió el premio Nobel de Literatura en 1991 «por sus magníficas obras épicas, que han aportado eminentes servicios a la humanidad».

1993: Toni Morrison
"(1931- ) Nombre literario de Chloe Anthony (Morrison) Wafford, novelista norteamericana, n. en Lorain (Ohio). De raza negra y origen modesto, estudió en la Universidad Howard de Washington, de mayoría negra, y en la Universidad Cornell de Ithaca (N.Y.). Graduada en filología inglesa, en Howard profesó inglés y humanidades (1957-64), tras haberlo hecho en la Universidad Southern de Texas. En 1964, tras una ruptura matrimonial, comenzó a trabajar como editora literaria y escritora ella misma. En su primera obra, The Bluest Eyes (1970), marcó clara preferencia por los personajes de color tratados con compromiso político y social, prefiriendo a personajes femeninos como protagonistas para sus tramas. Tras sus novelas Sula (1973), La canción de Salomón (1977) y La isla de los caballeros (1981), con Beloved (1986) ganó el premio Pulitzer. Admiradora y gran conocedora de W. Faulkner, en 1991 se reincorporó a la docencia como profesora de literatura en la Universidad de Princeton, y en 1993, al año de aparecer su sexta novela, Jazz, fue galardonada con el premio Nobel de Literatura."

1996: Wislawa Szymborska
"Poetisa polaca, n. en Prowent-Bnin, cerca de Poznaâ. Estudió filología polaca y sociología en la Universidad Jagellón de Cracovia. Sus dos primeros libros de versos, publicados en 1952 y 1954, fueron dos intentos de adaptarse al realismo socialista, pero en 1957 dio a luz Wo9anie do yeti (Apelación al yeti), de intención antiestalinista. Otros poemarios en los que ha reunido su no excesiva producción son Sól (La sal, 1962), Wybór wierszy (Poemas selectos, 1973), En el puente (1986) y Final y principio (1996). En este año la Academia Sueca le concedió el Nobel de Literatura por su obra, en la que «con precisión irónica deja aparecer el contexto histórico y biológico en fragmentos de la realidad humana». En 1991 había recibido en Frankfurt el premio Goethe."

2004: Elfriede Jelinek
"Autora teatral, novelista y ensayista austriaca nacida en Muerzzuschlag. De padre judío checo y madre de la clase acomodada vienesa, perteneció al partido comunista austriaco de 1974 a 1991, y gran parte de su trabajo se puede inscribir en la sofisticada tradición lingüista de la crítica social. Desde muy temprana edad aprendió música y estudió composición en el Conservatorio de Música de Viena. Tras diplomarse en 1964, realizó cursos de teatro e historia del arte, mientras continuaba con sus estudios musicales. Aclamada y controvertida, las obras de Jelinek se mueven entre la prosa y la poesía, e incluyen descripciones que van desde escenas teatrales a secuencias fílmicas. Décima mujer galardonada con el premio Nobel y primera de nacionalidad austriaca, se hizo popular por su novela Las amantes (1975) que conquistó al público de lengua alemana. Otras obras suyas sobresalientes son las novelas, Somos reclamos, baby (1970), Los excluidos (1980), La profesora de piano (1983), que plasmó en el cine el director Michael Haneke en 2001, Deseo (1989) y Una novela de entretenimiento (2000); el libro de poemas, Las sombras de Lisa (1967), las obras teatrales, Lo que ocurrió después de que Nora abandonara a su marido o pilares de las sociedades (1979), Nubes. Hogar (1988), Una pieza deportiva (1998), La Central (2003) y el ensayo Los hijos de los muertos (1995). Como sus compatriotas Elías Canetti y Thomas Bernhard ha repudiado a su país, al que reprocha seguir anclado en su pasado nazi. Considerada como una de las autoras contemporáneas de habla alemana más importantes, crea en sus novelas la imposibilidad de las mujeres de lograr una vida completa en un mundo donde son pintadas en base a imágenes estereotipadas. Ha traducido al alemán a autores estadounidenses, Thomas Pynchon entre ellos, y actualmente reside entre Viena y Munich."  

(texto tomado de http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2674, sin ánimo de lucro y todos los derechos reservados a (c) epdlp).

Poco a poco, iré dejando aquí a todas las mujeres galardonadas con el premio Nobel en las diferentes disciplinas.

Hannah

(Imagen tomada de: http://www.conexihon.com/images/portada_12/nobel.gif)

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Jueves, 01 de Diciembre de 2005 11:29 enlace permanente. Tema: Personas ilustres Hay 13 comentarios.

02/12/2005

DE DÍAS MUNDIALES Y ALGUNAS NOTICIAS MÁS

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Ayer fue el día mundial de la lucha contra el SIDA: esto de los días mundiales –de la mujer, contra el hambre, del tabaco, de la infancia, contra el cáncer, etc- siempre me deja con un mal sabor de boca y una gran indignación: ¿Acaso los males de estas plagas sólo acontecen un día al año? Francamente, estos inventos del “imperio” por acallar su consciencia, y, cde paso, las nuestras, por medio de los grandes gestos me saca de quicio. Mientras, las multinacionales “buitríferas” –que así llamo yo, entre otras, a las grandes industrias farmacéuticas del planeta- sordas a todo lo que no sea llenarse los bolsillos siguen con sus planes maquiavélicos de patentes todos los días del año. También me exaspera el tema de las recaudaciones, ya sea con conciertos u otras cosas. Ayer escuché la noticia de la celebración de un concierto en Madrid para recaudar fondos para los niños enfermos de SIDA en nuestra país, esto es en España ¿..?  Y me pregunto ¿desde cuando la seguridad social, el insalud, no asume el tratamiento de los niños enfermos de SIDA en nuestro país? En cualquier caso, no será con recaudaciones
cómo será efectiva la lucha contra el SIDA o contra el hambre, etc. sino con una mejor distribución de la riqueza. Y luego, tenemos a Benito -que no sé porque le llaman Benedicto aquí-, endureciendo la doctrina: ¡Nada de perservativos! ¡Hala!, Qué se mueran todos y se acabará el problema.

DÍA MUNDIAL DEL SIDA:En el informe presentado por la ONUSIDA, organismo perteneciente al programa de Naciones Unidas contra esta enfermedad, se presentaron las cifras de infectados por VIH que, en esta edición, alcanzaron un récord al reportarse 5 millones de personas en el mundo con este mal.
Este informe fue publicado unos día antes del 1° de diciembre, fecha conmemorativa de la lucha contra el sida; allí se afirma que 40 millones de personas aproximadamente están infectadas, de los cuales 2 millones son niños. Para elevar la alarma aún más, el comunicado indica que alrededor de 14 mil personas son contagiadas diariamente. (…)

El Sida y El Tercer Mundo
Esta enfermedad no ha sido indulgente con los países del llamado Tercer Mundo, ya que las condiciones económicas y sociales hacen que un padecimiento de este tipo se propague con una ferocidad atroz.
Según ONUSIDA, el África subsahariana presenta un 30% de personas infectadas, convirtiéndola en una zona de alto riesgo. También este organismo dice que Sudáfrica es el país que posee mayor cantidad de contagiados en el mundo con 5 millones de infectados; por ejemplo, en Botswana el 39% de la población total es seropositiva. (…)
(…) En Latinoamérica las cifras no son más alentadoras. Esta misma organización plantea que de los países con mayor densidad de infectados, 12 se encuentran en el Caribe, entre ellos se puede nombrar a Haití y República Dominicana. (…)
FUENTE: http://www.mipunto.com/temas/4to_trimestre04/sida.html
Puede Leerse el artículo entero en la fuente citada.

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Y, algunas noticias más, aunque hoy no sea “su día”:
“Cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo”
SONIA APARICIO
 MADRID.- Cada 18 segundos una mujer es maltratada en el mundo, según datos de Naciones Unidas. Y al menos una de cada cinco es víctima de malos tratos en su propio hogar, según la OMS. En pleno siglo XXI, no hay ni un solo país en el que hombres y mujeres tengan el mismo estatus, ni las mismas oportunidades. Tal desigualdad es el principal escollo para erradicar la violencia de género.
Ya en 1981, la ONU advertía de que "la discriminación contra la mujer viola los principios de la igualdad de derechos y del respeto de la dignidad humana"; en la declaración de Pekín (1993) se calificaba la violencia de género como una importante "violación de los derechos humanos"; más recientemente, en 2002, el Consejo Europeo declaraba la violencia doméstica como un "mal endémico", al ser la principal causa de muerte entre las mujeres de 16 a 44 años.
Sólo en España, 56 mujeres han sido asesinadas en lo que va de año por sus parejas o ex parejas -el caso más reciente, el pasado sábado, en Tarragona, apenas una semana después de que se produjeran tres muertes en un solo día-. Y hay muchas más que son agredidas día tras día física y/o psicológicamente en la intimidad de su hogar. Pero más allá de la violencia en el ámbito doméstico, están las agresiones que sufren las mujeres por el simple hecho de serlo. Todo se engloba dentro de la denominada "violencia de género", término incorrecto, según la Real Academia de la Lengua -que llegó a recomendar el uso de "violencia sexista o de sexo"-, pero que ha ’calado’ tanto en la sociedad española en los últimos años que ha dado nombre a la propia ley destinada a combatirla. La Red de Organizaciones Feministas contabiliza hasta el momento 72 mujeres asesinadas en 2005 en nuestro país.
Muchas son las causas que citan los expertos para explicar la violencia doméstica y de género, pero hay una que se impone sobre las demás: la desigualdad real que aún existe entre hombres y mujeres en un mundo que sigue siendo machista.
No es tarea fácil erradicar los estereotipos culturales y sociales heredados del tradicional modelo patriarcal que vinculan al hombre con la idea de la fuerza y a la mujer con la de la sumisión. Tampoco ha sido fácil llegar al grado de concienciación social que existe hoy. Hasta hace relativamente poco, la violencia en el ámbito de la pareja se entendía como un problema de puertas adentro en el que nadie se debía inmiscuir. Hoy, gran parte de la sociedad es consciente de que no se puede ni se debe mirar hacia otro lado.
Estadísticas escalofriantes
Entre 1999 y 2003, la violencia doméstica se cobró 246 víctimas mortales en España, según datos del Instituto de la Mujer. Ante la necesidad de aportar soluciones, en agosto de 2003 se aprobó la orden de protección inmediata para las víctimas de malos tratos que temieran por su vida. Sólo en los cinco primeros meses se solicitaron cerca de 8.000 -el 95,7% de ellas por mujeres-, de las que los jueces acordaron 6.004 (en el año 2004 se concedieron 21.329; en el primer semestre de 2005, 15.302). La medida lleva aparejada la posibilidad de solicitar una orden de alejamiento para el agresor.
Cuando 2004 se había cobrado 72 nuevas muertes, el Congreso aprobaba por unanimidad la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, un texto muy criticado antes, durante y también después de su tramitación parlamentaria por la discriminación positiva que establece al penalizar el maltrato sólo cuando es el hombre el que agrede a una mujer.
Cientos de mujeres se han beneficiado de las medidas preventivas, sociales, asistenciales, sanitarias y penales contempladas en la normativa. Hoy, cuando aún faltan dos meses para que se cumpla un año de su entrada en vigor, las estadísticas revelan que el número de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas en lo que va de año ha descendido en torno al 10% respecto a 2004.
Además de las medidas preventivas y asistenciales, la ley integral hace hincapié en políticas educativas para fomentar la igualdad real entre sexos. También al amparo de esta ley se han creado 18 nuevos Juzgados de Violencia sobre la Mujer, que han permitido agilizar los trámites, han puesto al alcance de las víctimas asistencia legal, médica, psicológica y social desde el momento en que se presenta la denuncia, y han permitido celebrar juicios rápidos en casos no demasiado complejos que antes se eternizaban por el colapso de los juzgados.
Fuente: www.elmundo.es

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El trabajo infantil en cifras
AFP
22 de Julio de 2005
En América Latina existen en la actualidad 17.4 millones víctimas del trabajo infantil, una noción -aparentemente inofensiva- que con frecuencia recubre formas extremas de explotación: esclavitud, tráfico, servidumbre por deudas, prostitución y pornografía, según datos de organismos internacionales. (…)
Las siguientes cifras ilustran con mayor claridad la problemática del trabajo infantil en el mundo y especialmente en América Latina:
Unos 246 millones de niños trabajan en el mundo, 75 por ciento de ellos en tareas o situaciones peligrosas. 73 millones de los niños que trabajan tienen menos de 10 años de edad.
La región Asia Pacífico concentra al mayor número de niños que trabaja entre los 5 y 14 años: 127.3 millones.
En América Latina y el Caribe trabajan 17.4 millones de niños. Cada año mueren 22 mil niños en accidentes relacionados con el trabajo.
(...) unos 8.4 millones de niños son víctimas de esclavitud, tráfico, servidumbre por deudas, prostitución y pornografía. (…) Son más de 250 millones de niños de entre 5 y 17 años de edad, los que trabajan en el mundo. De estos, 180 millones lo hacen en las peores formas de esclavitud infantil, servidumbre por deudas, prostitución, o como niños soldados.
FUENTE: http://www.univision.com/content/content.jhtml?cid=433184
Pueden leer el artículo entero en la fuente citada.

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Cumbre climática mira al 2013
Fecha Publicación: 11/30/2005 12:00:00 a.m.
Disuadir a Estados Unidos y Australia para que se sumen a los compromisos del segundo período de Kioto (2013-1017) es el gran objetivo de esta conferencia de Naciones Unidas que se prolongará hasta el 9 de diciembre.
Las negociaciones y las discusiones están centradas para esa fecha. Al final de ambas citas, una reunión ministerial regulará los nuevos acuerdos "después de 2012". El tema de sanciones promete ser el más bullado.
"No tenemos más elección que actuar", dijo el ministro del Medio Ambiente de Canadá, Stephane Dion, ante la necesidad mitigar los efectos del calentamiento global, entre ellos huracanes, inundaciones y sequías más intensas, junto al aumento del nivel del mar en casi un metro para fines de siglo.
Para los anfitriones, hay que conseguir sobre todo la participación de Washington y Pekín, porque son los que producen las mayores emisiones de gases invernadero que alzan la temperatura promedio del planeta.
Pero, según destacó el jefe de la delegación de EE.UU., Harlan Watson, su país podría resistir "absolutamente" la proposición canadiense.
Al igual que Australia, EE.UU. rechaza Kioto por calificarlo como "una camisa de fuerza que amenaza el crecimiento económico". Este país insiste en "negarse a discutir el establecimiento de límites obligatorios".
Según adelantó Eduardo Sanhueza, miembro de la delegación chilena, Arabia Saudita, como importante nación exportadora de petróleo, tratará de desestabilizar al grupo del G77, (países en desarrollo, más China), para que se las juegue por un nuevo consenso a su favor. "Arriesgada maniobra", dijo.
FUENTE: www.radional.gob.pa/portal/noticia.aspx?
PaginaAnterior=Noticias.Aspx&NoticiaID=30923

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…por cierto, ¿existe ya el día mundial del cambio climático, o del medio ambiente? ¡No sé preocupen, si no existe, lo creará muy pronto la ONU o el mismísimo EEUU para colmo de hipocresía!. Y mientras, la amazonía, el más importante pulmón del planeta, sigue agonizando de sed. Bien, pues si todo esto no basta para elevar nuestras cotas de indignación y perplejidad, les comento otra noticia: El Banco Central Europeo ha subido un cuarto el valor del dinero. ¡Qué ustedes lo sufran bien, sobre todo los que estemos hipotecados, claro!
En fin, con las pocas ganas que tienen las multinacionales, los magnates y los gobiernos de rascarse los bolsillo, y comprometerse en un abordaje real y justo de estos problemas, me temo que seguiremos viendo cómo marean la perdiz y se crean "Días mundiales" por los siglos de los siglos amén. Y el "Imperio del planeta" seguirá con este neocapitalismo y neoliberalismo atroz que sufrimos; supongo...

Hannah.

(La imagen la he sacado de google, pero no puedo decir de dónde, ¡Ay!. Todos los derechos reservados a su autor sea quien fuere; y gracias. Bueno, perdonen también si este post sale un poco sui géneris y partes en negrilla... ¡Se me está resistiendo!)

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Viernes, 02 de Diciembre de 2005 00:26 enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. Hay 5 comentarios.

LA NARRADORA DE CUENTOS: TERCERA Y ÚLTIMA PARTE

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“La narradora de cuentos”.
Tercera y última parte.

(viene del post de arriba)

Hasta Carla podría dejar de trabajar! Volverían a tener tiempo para disfrutarlo juntos… para contarse sus cosas y compartir sus sentimientos, sus gustos, sus deseos… De ahí en adelante no se perdería ni un momento más de sus vidas. Los chicos habían crecido sin que se hubiera dado cuenta de cómo había ocurrido… se sentía como un extraño entre ellos… realmente, no les conocía. Nada sabía de sus vidas ni de sus gustos. Lo ignoraba todo de cómo marchaban en el colegio y, a juzgar por las notas, no parecían ir muy bien... Pero nada sabía de sus dificultades ni tampoco de sus alegrías. Por fin podría compartir con ellos mucho de su tiempo y ayudarles en las tareas escolares como siempre había deseado y nunca había podido hacer. Se despediría mañana mismo de los otros dos trabajos y esta noche, Carla y él cenarían en el mejor restaurante de los alrededores, ya había realizado la reserva… ¿Cuánto hacía que no salían él y su mujer? Ni siquiera podía recordarlo… En su despacho, mientras pensaba en todo esto y su alegría e impaciencia crecían por momentos, sonó el teléfono. Pablo, lívido y agónico salió como un rayo hacia el hospital.
Mientras caminaba como un autómata de una pared a otra por la sala de espera, se decía a sí mismo que era una pesadilla de la que iba a despertar en cualquier instante.

Celia yacía en Cuidados Intensivos, en coma profundo, con una vida mantenida artificialmente, como un vegetal. Con la base del cráneo fracturada y la médula espinal seccionada por varios niveles a la altura de las cervicales, nadie dudaba que, más tarde o más temprano, iba a morir… Y más valía que así fuera. Pablo no podía tolerar el imaginarse a su hija toda la vida, inerte y vegetando, dependiendo de aquellas máquinas... María no estaba mucho mejor, si bien su médula había resultado ilesa, tenía innumerables fracturas por todo el cuerpo, y le habían extirpado el bazo, un riñón, un lóbulo de un pulmón, y parte del hígado... Realmente las expectativas de María no eran muy buenas, y sus posibilidades tampoco eran muchas.

Pablo no podía comprender cómo habían podido extraerlos a todos de aquel horripilante amasijo de chatarra, y mucho menos, cómo habían logrado permanecer vivas sus dos pequeñas... Carla y Alfonso – su mujer y su hijo -, habían tenido, presumiblemente, una muerte instantánea. Nada se pudo hacer por ellos.
Y allí seguían sus dos hijas gemelas debatiéndose entre la vida y la muerte. A Celia la habían tenido que reanimar varias veces antes de llegar al hospital; y a María un par de veces en el quirófano, durante las graves y complejas intervenciones...
A Pablo ya no le cabían más dolor ni más sufrimiento, ni en el cuerpo, ni en el alma. Se derrumbó en uno de los asientos de la sala y rompió a llorar. Llorando estaba cuando recibió la noticia de la muerte de Celia… Sobre María nadie aventuraba nada bueno… ¡Esperar… era lo único que se podía hacer!. Pablo, secos los ojos de tanto llorar, aturdido y derrumbado, nada sabía de cómo había logrado llegar hasta el desván de su casa, ni cómo había ido a parar a sus manos aquel fusil de caza que, con tanta ilusión, compró, y que nunca tuvo tiempo de estrenar. Inesperadamente, el estruendo de un disparo alteró el silencio de la casa y Gema, la sirvienta, llena de angustia, corrió despavorida, temiendo lo peor… Cuando llegó Gema, Pablo yacía muerto en el suelo, en medio de un charco de sangre. Gema regresó a su pueblo. Y allí siguieron, imperturbables, el chalet, los tres coches y todo lo demás como buenos amos que fueron de tan fieles servidores...“¿Y ya está?”... Inquirió Eva a María entre quejándose y esperando que la historia continuara. “¡Qué cuento más triste, María! ¡Me has hecho llorar mucho!” Añadió Eva, tras unos momentos, viendo que María callaba...

Los ojos llenos de lágrimas de la anciana miraron con ternura a Eva que se lanzó en sus brazos estrechándola fuertemente con cariño... Juntas las dos lloraron sosegadamente un largo rato.  Corría el año 2050 en un remoto y deprimido lugar montañoso de un europeo y desarrollado país. Eva, de diecisiete años, disfrutaba con los cuentos que, su anciana maestra María, le contaba. ¡Lo hacía tan bien! Para Eva, María era, sin lugar a dudas, la mejor narradora de cuentos que jamás hubiera conocido y aprovechaba la mínima ocasión para correr a su lado, recabando de la anciana una narración... Pero aquella… “¡Había sido tan real! ¡Tan vívida!”
Eva sintió que María, esta vez, se había involucrado mucho en el cuento. Pensó que, quizás, no fuera “tan cuento” lo que María había relatado... “¿Y si hubieran existido realmente Carla, Pablo y sus hijos?”... “¿Y si la María del cuento no fuera otra que su queridísima anciana maestra?” “¡Qué espantosa y cruel tragedia le habría tocado vivir a esa dulce anciana, de ser cierto lo que sospechaba!”... “Sin embargo, nunca pudo advertir en María ni la más mínima huella de resentimiento ni de amargura”... “¡Y algo de eso tenía que guardar forzosamente en el corazón, aquel a quien le hubiera tocado en suerte tan terrible desgracia!”... Todo esto pasaba por la mente de la joven, mientras seguía abrazada a María. Separándose un poco de ella, le preguntó: “¿Qué pasó con la otra gemela, no la que murió... No con Celia, sino con la otra?”... “¡Se llamaba como tu!”... “¿No es cierto?”  María asintió con la cabeza mientras le decía, dulce y serenamente, que, como podía ver, la otra gemela (esto es, ella misma), sobrevivió... Y con un gesto cálido, no desprovisto de humor y alegría, María añadió: “¡Pero esto será otra historia!” dejando a Eva llena de esa curiosidad natural que uno siente hacia todo lo que alude a los seres que a uno le interesan y ama. Curiosidad que nada tiene que ver con el morboso deseo de saber y poseer información acerca del otro, como un modo más de controlarlo. Cuando Eva se marchó, era ya muy tarde. María tomó su cena y luego se sentó en el borde de su cama unos momentos. Desde allí recorrió con su mirada los retratos expuestos sobre la cómoda: Sus padres, Carla y Pablo; sus hermanos, Alfonso y Celia. Todos estaban ahí. Triste y acongojada por los dolorosos recuerdos, se levantó y tras asearse, se metió en la cama.
María notó como sus huesos crujían y se hacían escuchar mucho más de lo que ella estaba dispuesta a hacer. ¡Y eso que no se podía quejar! A sus ochenta años estaba más que bien. La ausencia de las vísceras que le faltaban, no le había hecho pagar una factura demasiado alta… ¡Cuánto tiempo había pasado ya! El sufrimiento por las pérdidas se había mitigado con el paso del tiempo y aunque al evocarlo y narrarlo hoy, la herida se había vuelto a abrir un poco, la tristeza había dejado paso al recuerdo de la felicidad que sentían todos aquel hermoso, y a la vez trágico día, al dirigirse al parque de atracciones. Su madre y sus hermanos resplandecían de gozo y eso que faltaba su padre, que si hubiera estado él también, hubiera sido el colmo de dicha. Todos, pues, rebosaban alegría, pero sobre todo, recordaba la cara de felicidad de su madre cuando llegó a casa ese día... Ese aciago y feliz día, había regalado a María lo más precioso (la constatación certera del amor de su madre hacia ellos), y lo más horrible que uno pueda imaginar, que fue toda la desaparición de su familia, en el momento que la felicidad nacía a sus vidas. “¡Qué paradójica es la vida y cuántos deseos y anhelos dejamos en brazos del futuro, cuando lo único que poseemos, es el hoy.!” Susurró María para sí misma. De ella, tras abandonar el hospital, se habían ocupado unos parientes que, aunque lejanos, habían impedido que la dejaran en manos de un orfelinato bajo la tutela de un juez... María se susurró de nuevo que “¡Los jueces, tal vez acierten a impartir justicia, y ésta es tan ciega, tan fría!” “¡Un niño, un adolescente necesita algo más que justicia... Sobre todas las cosas, un niño, un adolescente, un ser humano de cualquiera edad, necesita amor.!” María se adaptó sin demasiados problemas a su nueva familia. Le había tocado un hogar cálido y acogedor que le brindó la posibilidad de ir curando y cerrando las brutales y sangrantes heridas que tenía... No sólo las de sus intervenciones – que ésas también -, sino las más difíciles de abordar y sanar: las del corazón y las del alma. María se había sentido comprendida, protegida, atendida y, lo que era más importante de todo, María se había sentido amada y aceptada por sus nuevos padres, toda ella y con todo el abultado equipaje que a pesar de su corta edad, poseía ya.

María había aprovechado el tiempo. Al principio, refugiarse en los libros no fue más que un intento de evadirse del sufrimiento y del dolor que sentía, pero lentamente, su actitud fue cambiando y se entregó al estudio por el deseo de aprender, por el placer de adquirir conocimientos y destrezas nuevas. Seguramente, el cambio de colegio ayudó mucho a esa transformación, ya que en él nuevo, en lugar de maestros que trabajan para ganar dinero y sobrevivir, para transformar a los alumnos en buenos competidores (y mejores consumidores) y, para lograr que, esos alumnos, terminen siendo “buenos productos de mercado” adaptados y aceptados por el sistema, María encontró “una rara avis”. Encontró a uno de esos maestros vocacionales que ejercen el “arte de la maestría” (porque eso es el magisterio, un arte más que un oficio: “El gran y real arte”) por medio de las herramientas maestras del “arte”, a saber: la herramienta del amor por sus alumnos y por el propio arte; la herramienta del respeto y la aceptación de todo lo que son todos y cada uno de sus alumnos; la herramienta de enseñar a pensar por sí mismos a los alumnos, en lugar de empeñarse en moldear sus pensamientos para controlar y dirigir en todo momento lo que los alumnos deben pensar; la herramienta de despertar en cada uno de ellos lo mejor de sí mismos y ayudarles a que se conozcan, sin querer cambiarlos ni transformarlos, sino esforzándose en ayudarles a que desarrollen plenamente todas sus capacidades; la herramienta de lograr que cada uno de los alumnos, y todos ellos, descubran su ser y su libertad y que aprendan a elegir ellos mismos lo que deseen y les convenga, asumiendo enteramente la responsabilidad que cada elección entraña; la herramienta de la igualdad de todos los seres humanos sin discriminaciones por color, género, credos, razas, clases sociales, ni ningún otro tipo de discriminación; la herramienta de la tolerancia y de la fraternidad; y por último, la herramienta de la entrega y del servicio. ¡Qué gran suerte tuvo María! Al final, siempre resulta cierto eso de que “cuando una puerta se cierra, siempre se abren un par de ventanas”... De manera que no fue extraño que María eligiera ser ella misma maestra, tanto porque reunía las condiciones para ello y tenía esa vocación, como por la gran admiración y afecto que sentía por su maestro.  Cuando terminó Magisterio, tras la oposición, obtuvo rápidamente su primera plaza –que fue la única - en ese pueblo perdido y olvidado del mundo, en el que su vida transcurrió sin sobresaltos ni penurias – a no ser por las penurias de la escasez y el aislamiento en los que vivían aquellas gentes- y con bastante armonía. El pueblo, que era pobre, humilde, atrasado y desconectado del resto de la civilización –es decir, uno de esos pueblos donde la historia parece haberse detenido, y el llamado progreso no parece haber llegado-, no la había acogido mal, sino todo lo contrario: sus gentes se volcaron en cubrir las necesidades, tanto materiales como afectivas de su nueva maestra -hasta donde pudieron– con una admirable hospitalidad, con sincero afecto y con un trato modesto, sencillo y, a veces, un poco bruto – que ninguna de aquellas gentes era un erudito - que cautivó el joven corazón de María. Entregada al ejercicio de su “arte” y al continuo estudio para perfeccionarlo, no se había casado ni tenido hijos; aunque María sabía también que esa no era totalmente la causa de su soltería... María sabía que si la vida le hubiera puesto delante al hombre adecuado, el ejercicio del magisterio no le hubiera impedido en absoluto el desempeño de los roles de esposa y madre... O tal vez María, guardó siempre, ciertas huellas de dolor que las experiencias de su infancia habían sembrado en su corazón; como esos diez años de su vida durante los que, las muestras directas de afecto de sus padres hacia ella y hacia sus hermanos, se redujeron únicamente a aquella impresión fugaz e incierta de ser besada; impresión que ni siquiera llegaba al grado de certeza... Esos diez años en los que creció la mala hierba en sus entrañas de creer que a sus padres no les interesaba nada más que el bienestar material, el estatus socioeconómico y la apariencia… El que dirán los demás... Y esa otra mala hierba que brotó en algún rincón de su mente, que la condujo a pensar, que sus padres tenían hijos como quien tiene muebles...  Tal vez esas huellas sembraran algo de miedo, y tal vez, también, esas mismas huellas sembraran en María la necesidad de colocar el listón muy alto, tanto en lo referente a lo que ella misma tenía que aportar y dar a una pareja y a unos hijos, si llegaba a tenerlos, como respecto de lo que su probable compañero debería aportar y dar... Bueno, sea como fuere, el caso es que María no se casó ni tuvo hijos, pero se entregó, en cuerpo y alma, a la verdadera educación de los hijos de los demás. Puso en práctica el “gran arte” que había aprendido, amando a todos y cada uno de los niños que pasaron por “su escuela” como si se hubiera tratado de sus propios hijos. Sus amorosas manos y su corazón entero se habían dedicado al empeño de extraer de cada uno lo mejor de sí mismo y al empeño de dar a cada uno de aquellos niños todo lo que había recibido ella misma de su maestro. Así que no sentía ningún tipo de vacío por no haber podido realizar su maternidad en el plano físico, la había realizado con creces en todos los demás planos.
Tras jubilarse, había decidido quedarse en aquel pueblo, en el que tan feliz había sido... En el que tanto había amado y tan amada se había sentido... En el que tanto se había volcado, y del que tanto había recibido de todos sus convecinos. Como si más allá de haber sido una madre para todos los hijos de los habitantes de aquel pueblo, hubiera sido también, la madre de todos y cada uno de los padres... ¡La “Gran Madre” de la aldea!, y, en cierto modo, así era. Todos aquellos niños, convertidos ya en hombres y mujeres, acudían regularmente y con frecuencia a visitarla y, algunos, le pedían que les contara un cuento, una historia de esas que ella tan bien sabía relatar.
Las maestras y maestros que seguían en la escuela, –su amada escuela -, pasaban por su casa casi a diario en busca de consejo y, además, conservaba la acogedora casita de pueblo que le habían adjudicado al llegar allí. Los vecinos se acercaban a visitarla con cualquier pretexto, ya fuera para pedirle algún remedio casero, o que les contara algún cuento -al calor del brasero de la mesa camilla -, o para desahogarse, contándole sus cuitas. En cualquier caso, María les acogía y escuchaba con el mismo cariño, y el mismo agrado con los que les había enseñado desde las primeras letras hasta todo cuanto ella pudo transmitir. Y si de contarles un cuento se trataba, accedía con tal arte y acierto como sólo una madre sabía y podía hacer.
En su ancianidad consideraba que su vida estaba colmada. La había vivido encontrándole sentido, con amor y responsabilidad. Al principio, el peso del dolor producido por la inesperada y trágica pérdida de toda su familia había sido difícil de llevar, pero ahora veía que no había redundado en un menoscabo de su entrega. María se acostó tapándose con el edredón, buscando la mejor postura para acallar los crujidos de sus huesos. Ya acomodada y acurrucada en la cama, esperó que llegara el sueño, mientras de su corazón y de su mente surgían una y otra vez, con claridad y de forma viva, la alegría que su madre reflejaba en su rostro aquel día que apareció de pronto con la sorpresa y el regalo de pasarlo juntos… María se sentía satisfecha de que el último recuerdo que tenía de su madre fuera, precisamente ese, el de su entrega. Ese recuerdo le permitía borrar la vaguedad de aquellos fugaces besos que, mientras dormía, sus padres posaban en su frente al despedirse y al llegar. Aunque seguía sintiendo una profunda pena y compasión por su padre, quien no sólo no pudo participar con ellos de la alegría de aquel día, sino que se arrastró despiadadamente a un fin tan cruel y vacío. Ciertamente, María sentía cierta extrañeza ante la constatación de que el día más feliz y el más triste de su infancia fueran el mismo día, como si la vida y la muerte fueran de la mano. Ese día que renacía al contacto con su madre, era el mismo día en que de nuevo la perdía, y esta vez, para siempre…
María se dijo que, ciertamente, la vida y la existencia de las personas tienen cosas muy apóricas y extrañas... Que quizás nacer y morir no fuera nada más que dos intervalos de ese único continuo eterno que es la vida y que, tal vez, esos intervalos se fueran repitiendo sucesivamente en distintos planos de realización, a modo de umbrales que requerían ser traspasados… Pensó que tras el cruce de uno de esos umbrales, tal vez su madre, su padre y sus hermanos aguardaban su llegada. Sintió cómo sus párpados se hacían cada vez más pesados y comenzaban a querer cerrarse... Y se durmió dulce y profundamente, hundiéndose en un sueño sosegado y reparador, con la confianza de un recién nacido...  María vio que su vida estaba plenamente colmada. Vio que su realización personal en la vida y la realización de la misión que había elegido, habían alcanzado satisfactoriamente todos los objetivos y que si moría, podía entregar su espíritu absolutamente en paz. Y sin más, así sucedió. El espíritu de María voló raudo hacia el eterno Reino del Amor, hacia ese Reino que todos los humanos traemos, al nacer, inscrito en nuestros corazones.



F I N

Bien, espero que os haya, sino gustado, al menos interesado ;-)

Hannah.

(Imagen de: http://www.cielosur.com/noche.jpg)

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Viernes, 02 de Diciembre de 2005 13:28 enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma Hay 7 comentarios.

LA NARRADORA DE CUENTOS: SEGUNDA PARTE

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“La narradora de cuentos”.
Parte segunda.
(continuación del post de arriba)

Pero el aire sólo lo respiraban durante las pocas horas de sueño; y las vistas no podían verse mientras dormían. Bueno, al menos los chicos disfrutaban de ello, sí, pero hasta cierto punto; porque el colegio estaba lejos y se pasaban media vida metidos en el autobús escolar... Además, estaban creciendo solos y alejados de los padres... Estaban transformándose todos ellos, los unos para los otros, en unos extraños y en unos perfectos desconocidos... Y eso había sido el comienzo de sus “necesidades”: el cambiar de casa porque ya no cabían en el apartamento. Esa casa cuya hipoteca les había obligado a duplicar el trabajo, los había llevado, como encadenados por una diabólica sucesión de necesidades, a triplicarlo y a no vivir nada más que para trabajar. Todo se había descontrolado. Tal vez, también se fueron dejando cegar por la ostentación de aquella zona residencial, por la adoración al consumo y por la brillantez de un imaginario nivel social... “¡Pero qué nivel social ni qué leches!” Se repitió varias veces Carla, casi gritando, mientras seguía perdida por los hilos de las madejas de esos pensamientos, desenredando viejos nudos: “¿Cómo he podido alejarme tanto de la realidad, de lo esencial, de mis hijos, de mí misma… cómo, pero cómo, me he autoengañado tanto, hasta convertirme en una esclava?” Se cuestionaba repetidamente y con ansiedad, diciéndose que la vida que ella y Pablo se habían montado, era como una película de locos. Y reconocía Carla: “Un montaje al servicio de la apariencia y de la ostentación… pero... ¿Ostentación, de qué?”… Se recriminaba, al ver que no podían disfrutar de nada de lo que tenían; ni de sí mismos, ni de sus propios hijos. Se vio forzada a admitir, que esos diez años que habían transcurrido desde que vendieran, Pablo y ella, el pequeño y humilde apartamento de la ciudad, habían sido diez años de servidumbre y enajenación. Advirtió que habían vivido esclavizados por unos bienes que no les procuraban ningún deleite. Pensó: “¡No tenemos tiempo para ello!”. Tuvo también que admitir, que al emperrarse en conservar esos supuestos bienes se habían creado mayores necesidades que, a su vez, únicamente les aportaban el tener que trabajar más y más aún, amén de alejarse de lo que realmente era importante: de sus hijos, de ellos mismos y de disfrutar todos juntos de la vida. La furia que sentía, crecía por momentos al tomar consciencia de todo lo que se había perdido, tanto ella misma como su marido y sus hijos; de todo lo que se seguían perdiendo... Pero lo veía. Sí. Ahora todo aparecía diáfanamente claro ante su vista. Era maravilloso. Carla notaba como la emoción iba deshaciendo un nudo que siempre había tenido en la garganta. Se sentía conmovida, esperanzada… Instante a instante iba ganando consciencia de que podía cambiar… ¡Su vida podía cambiar! Dentro de ella, la furia mudaba, progresivamente, en alegría y gozo, porque se daba cuenta de que podía cambiarlo todo. Sí, Carla sentía que aun estaban a tiempo y se sabía con fuerzas para hacerlo. Era joven y podía lograrlo. El momento era ahora. No había que perder ni un día más, ni un solo minuto –pensaba para sí-... De lo contrario, en su vejez, ella y Pablo se derrumbarían ante la visión de una vida desperdiciada... No, no la desperdiciaría ni un segundo más. ¡Ya no podían permitírselo!… Venderían el maldito chalet y cancelarían la hipoteca… Con el producto de la venta aun les sobraría para comprarse un piso humilde, pero cómodo y suficiente para los cinco... “¡Sí, para Alfonso, el mayor… Para las pequeñas gemelas, Celia y María… Y para nosotros dos… Para Pablo y para mí!”; se gritó ilusionada.
Carla veía con una claridad meridiana lo que debía hacer: “Puedo comprar el piso en el barrio donde está situado el trabajo principal de Pablo. En ese barrio obrero cuyas viviendas aun no son inaccesibles a los bolsillos de los ciudadanos comunes; sí, comunes como nosotros… Y también venderé los coches. ¿Para qué los quiero en la ciudad, qué necesidad tengo de ellos si hay transporte público…?. Prescindiré también de la criada. Sin hipotecas y sin gastos de coches, podré, incluso, dejar de trabajar, al menos en dos de los tres trabajos, y dedicarme a servir a los míos”, seguía diciéndose Carla entusiasmada, “¡vaya si lo haré!, y con todo el amor y toda la entrega de los que soy capaz”. Y Carla proseguía ilusionada: “En cuanto a ese colegio de “pijos esmirriados”... Cambiaré a mis hijos de allí. Los matricularé en el centro escolar del barrio. ¿Por qué tienen que ser malos a priori los colegios públicos? ¿No hemos acudido tanto yo como Pablo a uno de ellos y ahí estamos: ni mejores ni peores que los demás...” Carla, desbordante de felicidad, prosiguió: “Lo que mis hijos necesitan, más qué un colegio de élite, y más qué el pan que comen, es nuestro amor y nuestro apoyo incondicional… Y dado personalmente, en directo; sin intermediarios como la criada… Ellos necesitan nuestra atención, nuestra dedicación y nuestra presencia. Sí, eso necesitan mis hijos… justamente lo que no han tenido hasta hoy: nuestra comprensión y nuestra entrega total y absoluta. Nuestros hijos nos necesitan a nosotros sus padres; y no a la criada. ¡Tanto buen colegio privado por aquí, buen colegio privado por allá... y Alfonso, el mayor, a sus quince años ya ha tenido que repetir dos veces curso... y las gemelas, con trece años, llevan el mismo rumbo! ¡Si ni siquiera sé qué inquietudes y qué intereses tienen mis hijos!”

Carla continuaba girando toda aquella rueda de ideas y sentimientos, con las neuronas echando humo y la sangre en ebullición, pasando de la alegría a la rabia, y de la ternura al resentimiento. La compra de esa “vivienda unifamiliar” lo había embrollado todo haciéndoles perder el timón de sus vidas. Cierto que, en el apartamento que vivían antes de comprar el chalet, ya no cabían. Una habitación, un aseo y un diminuto comedor con cocina americana, no era mucho. Total, apenas cuarenta metros cuadrados; demasiado pequeño para una pareja con un hijo, pero cuando llegaron las gemelas, aquello era ya agobiante... Alfonso tenía sólo cinco años cuando compraron el chalet mientras que Celia y María contaban sólo con tres. Diez años habían pasado desde entonces sin que hubiera tenido, ni un ratito, para sentarse con ellos, para escucharles, para atender sus necesidades, para acariciarles, para divertirse con ellos... Era como si Carla, ella misma, hubiera vivido aprisionada en uno de esos cuentos que contaba. En una de esas historias, que ahora se le antojaba de terror. Como si hubiera confundido la realidad con la ficción y se hubiera quedado pegada a esa fantasía irreal y sin sentido... Sí, decididamente Carla pensó que ya estaba bien de hacer de madre de otros y que debía y quería dedicarse a desempeñar el papel que realmente tenía, el de esposa y madre; cuidando y disfrutando de los suyos.
En esos diez años, Pablo y los niños se habían alejado los unos de los otros tanto que daba la impresión de no tener ya nada en común que los uniera. Carla veía como el chalet más parecía un hotel que un hogar. Seguramente, si Carla conservaba un único trabajo, Pablo también podría dejar dos de los tres que tenía; ambos podrían, así, dedicarse a los niños, disfrutar más de ellos, y tener más tiempo y oportunidades para sí mismos. Carla decidió que tenía que hablar con Pablo, urgentemente, de todo ello. No podían perder ni un instante más… No, no podían permitírselo, ni por el bien de sus hijos ni por su propio bien. Decidió que esa misma noche hablaría con su marido y se pondrían manos a la obra… De pronto, las voces airadas de Hugo y los demás devolvieron a Carla a la realidad, sacándola del ensimismamiento en el que había caído: “Bueno, ¿nos vas a contar algo de una vez o nos llevas al cine... o qué…? - dijo Hugo irritado -, sí, eso, eso; que nos estamos aburriendo…”, corearon los otros dos.
Carla se levantó, cogió el teléfono, y marcó el número que le habían dejado los padres por si pasaba algo. Cuando obtuvo respuesta, dijo: “Mirad, que me ha surgido un compromiso ineludible y debo irme ya; dejo a Hugo al cuidado de sus hermanos y de la casa. ¡Adiós!” Y sin esperar más comentarios ni añadidos por parte de quien hubiera respondido desde la otra parte del hilo del teléfono, colgó.
“¡Oídme bien!”… Dijo dirigiéndose a esos chicos que con sus impertinencias le habían ayudado a despertar del estado ilusorio en el que vivía y a encontrarse a sí misma, recobrando las ganas y la razón de vivir… “No hay cine y se acabaron los cuentos. Me tengo qué ir ya. Hugo se queda al cuidado de la casa y de vosotros hasta que lleguen vuestros padres. ¡Pasadlo bien!”. Y con estas palabras recogió sus cosas y se marchó.
En el coche, ya hacia su casa y al encuentro con sus hijos, Carla se regocijaba y se reía sola, cada vez que imaginaba la cara de sorpresa que pondrían todos.
Cuando llegó, lo primero que hizo fue decirle a Gema que le agradecía los servicios prestados, pero que buscara otra casa porque en adelante ya no la iban a necesitar; que tenía un mes de plazo. Las gemelas, alborozadas y sin dar crédito a que su madre estuviera allí, de día y despidiendo a la criada, se le colgaron del cuello; y Alfonso, que no salía de su asombro, sólo acertó a preguntar con voz nerviosa: “Pero mamá... ¿Acaso os ha tocado la primitiva? ¿Cómo es que no estás en el trabajo? ¿Por qué no vamos a necesitar más a Gema?... ¿Nos trasladamos de ciudad... De país?”
Carla, cubriéndolos de besos y abrazándoles estrechamente, les propuso pasar el día todos juntos, en algún lugar que ellos eligieran. Ya les contaría todo allí. Celia y María propusieron rápidamente el parque de atracciones... No recordaban haber estado nunca en él con ninguno de sus padres, y Alfonso era tan pequeño cuando estuvo, que sólo guardaba ya un vago recuerdo... La moción de las gemelas fue rápidamente aceptada por todos. Gema protestó: “¡Aun no han comido y ya tengo la comida preparada!”
-“¡Da igual! -respondió Carla- ¡ya nos la comeremos para cenar..., o mañana... U otro día.”!
Los chicos estaban paralizados: alegres pero perplejos, temían que todo aquello no fuera otra cosa que un sueño, y que al igual que ocurre con los sueños, tanto la felicidad que sentían como la presencia de su madre se esfumaran rápidamente...
Finalmente, todos subieron a uno de esos coches en el que nunca habían paseado todos juntos con su madre... Los chicos recordaron a su padre: “¡Si también estuviera él... Sería perfecto.!” Carla adivinando los deseos de sus hijos les dijo: “Pronto podremos ir con frecuencia al parque de atracciones, o donde queramos, todos juntos... ¡Y también podrá venir papá!” En un “pispás” estuvieron todos listos y subidos al coche. Durante el trayecto, cantaban, reían, bromeaban, se abrazaban… ¡Cómo no lo habían hecho en diez años! Estaban henchidos de gozo e ilusión ¡Había que recuperar tantas cosas! De pronto, en un instante, todos enmudecieron, y luego… Nada.
Aturdido, el camionero salió del camión y se dirigió todo lo rápido que pudo hacia el amasijo de hierros y chapas retorcidas y humeantes en el que se había convertido el vehículo con el que había colisionado. Había lanzado al coche veinte metros más allá de donde se había producido el impacto. ¡Estaba tan agotado, tras doce horas de volante sin descansar ni dormir! Ni siquiera era consciente de lo que había pasado... Tal vez se había dormido y se había saltado el stop… Lo cierto es que solo recordaba a ese coche delante de él y sus desesperados intentos por esquivarlo…
Mientras caminaba acercándose al lugar donde finalmente había caído el turismo, llamó a la guardia civil y a la ambulancia desde su teléfono móvil… Otros conductores habían parado también y se interesaban por él… Y otros más volvían ya sobre sus pasos, tristes e impresionados murmurando: “No hay nada que hacer… No se oye a nadie… No se mueve nada… Sólo se ven despojos mezclados con la chapa y los hierros… Y sangre… ¡Mucha sangre! … ¡Qué horror!”  Algunas de las personas que se habían acercado, mareados y chocados por lo que veían, vomitaban. La guardia civil no tardó en llegar y confirmar que todos parecían estar muertos. Los guardias encontraron la documentación del coche y un bolso, esparcidos por el suelo… “La mujer se llamaba Carla Muñoz” dijo un agente en voz alta... Las otras personas parecen niños... Quizás fueran sus hijos. Cuando la ambulancia llegó, el médico confirmó que dos eran ya cadáveres, pero que otros dos, milagrosamente aun vivían...

Pablo estaba dichoso. Ardía en deseos de llegar a casa y soltar la buena noticia a Carla. Por fin le habían reconocido méritos y servicios en su trabajo principal y le habían ascendido a Director General del Departamento de Comercialización… Iba a ganar un "sueldazo". Ya no tendría que tener tres trabajos…

Continúa en el post de abajo.

Hannah.

(imagen de: http://tn3.deviantart.com/Cuentame_un_cuento.jpg)


 

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Viernes, 02 de Diciembre de 2005 13:29 enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma Hay 2 comentarios.

LA NARRADORA DE CUENTOS: PRIMERA PARTE

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“LA NARRADORA DE CUENTOS”

(Este cuento forma parte de mi libro –aún sin publicar- “Cuentos para la libertad”. Cómo quiera que es un poco largo, lo pondré en tres entradas)

Parte primera


“Tu vida real, es a menudo la vida que no llevas” Oscar Wilde

...“En un profundo y luminoso valle vivía un entusiasmado pintor cuya delicia era plasmar delicada y esmeradamente en sus lienzos los colores y formas de tan hermoso lugar. Rubén, que así se llamaba el artista, ponía todo el saber de su arte en conseguir que su pintura fuera una fiel reproducción del paraje que elegía poniendo en ello todo su ...”“¡Vaya rollo tía! ¡Pero de dónde has sacado esa horterada! Pero... ¿Tú de dónde has salido? ¡Ese cuento parece de la Edad Media!”… Exclamaron los oyentes de Carla, interrumpiendo la narración de uno de sus cuentos. No era la primera vez que le pasaba eso, y como le sobraba paciencia, y no tenía ganas de que nadie le fastidiara el día, ni siquiera ella misma... , empezó a narrar otro cuento:
…“El mar estaba en calma cuando los pescadores echaron las redes. La luna rielaba luminosa sus haces de plata sobre las frías aguas, dejando estelas de luz sobre el mar. Andrés no sabía muy bien qué le había impulsado a convertirse en pescador, pero no se arrepentía de ello. El trabajo era rudo y agotador. El salario, tan bajo, que apenas daba para vivir con apuros. Además, por sí todo ello fuera poco, le llenaban de nostalgia y desolación las largas temporadas sin ver tierra ni a otras gentes que a sus compañeros, sumiéndole en un continuo y progresivo estado de melancolía…
“¡Ya estamos otra vez! ¿Es qué quieres darnos el día o qué? ¡Cómo estos sean los cuentos que sabes…! ¿No te has enterado de que el año que viene entramos en el siglo veintiuno? ¡Cuenta algo de hoy, actual, con nuestras palabras!”… Solicitó, en tono de reproche, el auditorio a Carla que, por tercera vez, lo intentó de nuevo.
Mientras Carla buscaba algo más adecuado entre su repertorio, pensó que, la verdad, para ser niños y niñas “pijos”, aquellos imberbes - hijos de uno de sus jefes -, parecían bastante brutos. Carla se preguntó a sí misma: “¿Qué querrán escuchar éstos?” Diciéndose que, igual, lo que esperaban esos mocosos era un relato “porno” o algo así... “¡Ay madre…!” Se decía para sus adentros Carla, al tiempo que iniciaba otra narración.
“Douglas bajó del caballo y se dio enérgicas palmadas en las posaderas, las cuales, tras cuatro horas de galope ininterrumpido, se le habían quedado completamente dormidas. “¡Y aun me quedan seis horas más!”… Gritó el muchacho al caballo, como si el animal pudiera entender lo que decía. Entender no sé, pero a buen seguro que el pobre caballo hubiera gritado también su cansancio de poder hacerlo y justamente eso fue lo que interpretó Douglas, al escuchar el agudo relinchar de Valiente.
Nadie le había mandado apuntarse a aquel servicio, él sólo se lo había buscado, así que las quejas y el “marear la perdiz” él solito, carecían de sentido en ese momento. Agarró de las riendas a Valiente y caminaron los dos un buen trecho. Pronto amanecería y se había comprometido a llegar antes del medio día... La única posibilidad de acceso a ese remoto pueblo era a caballo, y él era la única posibilidad que el pueblo tenía de recibir los antibióticos a tiempo. “¡Maldita epidemia! ¡Y tenía que explotar precisamente ahora…!” Se quejaba Douglas, hablándose a gritos, en tanto continuaba a pie con Valiente de las riendas. “Claro que, si yo no me hubiera ofrecido, todos habrían pensado que soy un maldito cobarde y un egoísta”, continuó explicándole al pobre Valiente… Obviamente, para Douglas era muy importante lo que pensaran de él. Sabía que no se equivocaba al dar por sentado que de haberse negado, aquellas gentes no le hubieran dirigido la palabra nunca más... Y no podía arriesgarse a perder la estima y consideración de toda esa gente, máxime, cuanto tantas renuncias y sacrificios le habían costado obtenerlas. “La buena fama se gana a lo largo de muchos años y se pierde en un segundo”, se dijo Douglas, convencido de que no había tenido otra solución que la de aceptar”... “¡Vale nena”, si vas a seguir con historias románticas y con melodramas del siglo pasado, ahí te quedas!” Manifestó, bastante enojado, uno de los oyentes, interrumpiendo nuevamente a Carla. “¡Lo mismo digo yo… Eso que nos dijeron, que sabias contar “movidas” interesantes y actuales… Sí ya, a “los carrozones” de nuestros padres puede ser que estas “gaitas” les parezcan muy divertidas… nuestros padres nos aseguraron que lo íbamos a pasarlo “de vicio”… “genial”, nos dijeron; sino ¿de qué, iba a quedarme yo en casa? Añadió el mayor de los hermanos, mientras que los demás reprochaban: ¡”Jo tía, cómo nos estás apaleando!”. Estaba visto ese auditorio quería fastidiarle la existencia a Carla y, que por escasas ganas que ella tuviera de amargarse, al final lo iban a conseguir. Carla se dijo que aquellos enanos estaban a punto de lograrlo.
Carla callada y con ganas de dejarlos allí plantados esperó a que terminaran de vociferar, tras lo cual, y con una suavidad sorprendente incluso para sí misma les dijo: “¡Está bien! Dadme una última oportunidad. Vuestros padres han salido y hemos acordado que pasaríais el día conmigo, por lo general, lo de contar cuentos se me da muy bien ¡Os lo aseguro! ¡Hasta gané por tres veces consecutivas, el primer premio de narradores cuando era más joven! Si éste que voy contaros tampoco os gusta, os prometo que nos vamos todos al cine que vosotros decidáis ¡Yo os invito! Pero por favor, esperar un rato más hasta decidir que lo que os relato es insoportable. Por lo menos haced el esfuerzo de escuchar durante unos minutos sin interrumpirme nada más empezar... Enteraros, antes de decidir que no os gusta, de algo más a cerca de la trama de la historia... Porque estáis de un exaltado y de un demoledor, que empezáis a quejaros apenas comienzo, como si ya tuvierais decidido de antemano que no os va a gustar, y que la única opción es el aburrimiento… Y así no hay manera de contar nada”...
“Vale”, dijo Laura que era la pequeña de los hermanos. Laura tenía diez años, luego estaba Daniel, con casi doce, y el mayor, Hugo, con casi catorce. Eran los hijos de su jefe. Bueno, del jefe de su tercer trabajo: Alberto, el abogado para el que trabajaba, pasándole informes, en las mañanas y tardes que libraba del hospital y del centro médico (sus otros dos trabajos), le había pedido que se quedara ese día en su casa, aprovechando que por la mañana le tocaba trabajar para él y que, por la tarde, en el centro médico le habían dado permiso. Su mujer y él tenían un compromiso ineludible y como los hijos tenían también fiesta en el colegio, habían pensado en Carla, que era de confianza, y se veía que necesitaba el dinero…

Laura siguió pidiendo a Carla que contara ese nuevo cuento hablando como ellos; y no con esas palabras raras... Porque para la “pequeña” Laura, Carla utilizaba palabras muy difíciles que no lograba entender; no como en las películas y los dibujos animados que hablaban “normal” y así se lo comunicó. Carla pensó que justo era al revés, que ellos hablaban como en las películas y en las series… “¡Cómo se nos está empobreciendo el pensamiento y qué poco vocabulario autóctono y correcto empleamos ya!” Continuó Carla pensando. “Sin darnos cuenta nos vamos dejando lavar el cerebro y dejamos de ser lúcidos, creativos, fluidos… hasta que, embotados y abotargados, nos desconocemos a nosotros mismos… ¿Y estos chicos? Ya no son tan pequeños como para desconocer el lenguaje que utilizo. ¿Qué les enseñaran en los colegios?… ¿Y mis hijos… cuánto tiempo hace que no paso una jornada con ellos, qué no les escucho, qué ignoro sus intereses, sus inquietudes… qué no les cuento ni historias ni cuentos… ni nada de nada?”... Carla, mientras se preguntaba todo esto, absorta por esos pensamientos, había perdido por completo la noción del tiempo…

Hacía ya diez años que Carla y su marido Pablo habían vendido aquel pequeño apartamento que compraron al casarse, aquél en donde nacieron Alfonso y las gemelas: Celia y María. En una habitación dormían los tres niños apretujados, en otra ellos mismos… ¡Y el resto era tan pequeño! Los niños tenían cinco y tres años cuando se compraron la nueva casa. Pablo, desde entonces, tenía como ella tres trabajos; y ninguno paraba un solo día en casa. Pablo salía a las seis de la mañana y ella a las siete. Hasta las once de la noche no llegaba ella, la primera en llegar, y para entonces, los niños ya estaban dormidos… En diez años, todo lo que habían dado y recibido de sus hijos era el beso de la mañana y el de la noche y encima los niños, dormidos como estaban, ni se enteraban.En ese tiempo habían progresado mucho; sí, tenían el chalet que no terminarían de pagar hasta dentro de veinte años… y tenían tres coches... y a Gema, la interna que les servía y cuidaba de los niños en su ausencia; y eso sí, los niños iban al mejor colegio privado de la ciudad… Pero Carla se preguntaba si la asignatura más importante de la vida – la de amar, amarse uno a sí mismo, y aceptar el ser amado -, se impartía en ese colegio o en algún otro. Mientras repasaba lo que era su vida, se preguntaba: “¿Enseñarán eso, en alguna parte, fuera de la familia? En cuanto a Pablo, ¿cuánto tiempo había transcurrido desde la última vez que hicimos el amor? ¡Llegamos los dos tan hechos polvo a casa... y la noche es tan corta…! ¿Para qué otras cosas que no sean dormir, descansar y evadirse de preocupaciones nos pueden quedar ganas?… ¡No, ni ganas, ni tiempo… ni nada! Carla no sólo había perdido la noción del tiempo, sino que se había olvidado ya de dónde estaba, y de buscar alguna historia con palabras “apropiadas” para el gusto de aquellos chicos. Entregada, plenamente, al curso de sus propias reflexiones, pensó en sus hijos que estaban en casa solos con Gema, recordando que, también para ellos, era día festivo en su colegio… Pensó que cuando la casa fuera de ellos y pudieran vivir de manera holgada, lo más probable sería que esa casa se hubiera quedado vacía. “Seguramente mis hijos se habrán emancipado ya, y hasta puede que seamos abuelos… En cuanto a los coches – prosiguió -, no he podido utilizar ninguno de los tres para pasear, ni tan siquiera una vez, con mis hijos y con mi marido…” Y así era; ya que uno lo usaba Pablo para ir a trabajar, otro ella misma y, el tercero, lo usaba la interna para llevar y traer a los niños y para las compras de rutina. La casa que habían adquirido, y que todavía estaban pagando, se alzaba en un pueblo de la periferia de la gran ciudad; y no había otra posibilidad, fuera del coche, para ir al trabajo; sobre todo, si se quería llegar a tiempo. Carla pensó en Gema, la sirvienta: “arregla la casa, compra los alimentos, se ocupa de los niños... ¡Pero si es más madre qué yo!”… Carla, de pronto, sintió envidia y tuvo que reconocer que, Gema, desempeñaba con sus hijos el papel de madre, mucho más que ella misma; que, ella misma, aparecía ante sus propios ojos, cómo la criada. Sí, cómo la más sirvienta de todos. Carla se veía la sierva de esa maldita casa y de los “jodidos” tres coches. La sierva – también -, del maldito colegio de élite ese. ¡Que a saber lo qué enseñaban allí en realidad!. La sierva de un imaginario estatus, y sierva, también, hasta de la mismísima criada... Lo cierto es que más que una sierva, lo que iba viendo, era que se había convertido en una esclava.
Carla se estaba dando cuenta de que todos los bienes que tenían les creaban la necesidad de trabajar más y más... Que más que servirse y disfrutar de ellos, tanto ella como Pablo, estaban a su servicio... Trabajaban y trabajaban a destajo los dos, en la creencia de que todo ello era necesario e imprescindible. Como trabajaban tanto, no podían estar en casa y necesitaban sirvienta... Pero para costearse la sirvienta se veían obligados a trabajar más aun. Se habían comprado aquel caserón alejado del trabajo de ambos y, claro, necesitaban vehículos para desplazarse... Y para mantener los vehículos, más horas de trabajo y más alienación. Aquella casa estaba alejada de la contaminación, en pleno campo, gozaban de un aire puro y fresco; y también estaba rodeada de hermosas vistas...

(Continúa en el post de abajo)

Hannah.

(Imagen de: http://jardinmiltres.bitacoras.com/cuenta/am002.jpg)

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Viernes, 02 de Diciembre de 2005 13:34 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma Hay 16 comentarios.

03/12/2005

"REFRANES"

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Buenas tardes, buenas noches:: hace ya algún tiempo, leí un artículo de Eduardo Galeano, en un diario argentino, que puede visitarse online, www.Página12.com (se lo recomiendo) que me gustó tanto, que lo voy a compartir, hoy,  aquí con tod@s ustedes:

Refranes”
Eduardo Galeano
Fuente: Página 12

Nueva York, Madrid, Londres: el terrorismo ataca nuevamente. Este fue el título principal de muchos diarios del mundo, en la edición que informó de las explosiones que sacudieron a la capital inglesa. Reveladora coincidencia: no mencionaron a Afganistán ni a Irak.
Los bombardeos contra Afganistán y contra Irak ¿no fueron, no siguen siendo, atentados terroristas, que en el caso de Irak se repiten día tras día? ¿No es siempre, o casi siempre, la clase trabajadora quien pone los muertos en los atentados y en las guerras? ¿No merecen el mismo respeto y la misma compasión las víctimas de cualquier expresión del desprecio por la vida humana?
Sin comerla ni beberla, no menos de tres mil campesinos fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, a Bin Laden en tierras afganas. Y no menos de 25 mil civiles, muchos de ellos mujeres y niños, fueron despedazados por las bombas que buscaron, y no encontraron, las armas de destrucción masiva en Irak, y por el baño de sangre que sigue provocando la ocupación extranjera del país. Si Irak hubiera invadido a los Estados Unidos, anormalidad que a nadie se le pasa por la cabeza, las víctimas civiles serían, en proporción, trescientos mil norteamericanos. Por los siglos de los siglos resonarían en el mundo los truenos de semejante horror. Como los muertos son iraquíes, rápidamente se convierten en costumbre.
En 1776, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos afirmó que todos los hombres son creados iguales, pero poquitos años después la primera Constitución aclaró el concepto: estableció que en los censos de población, cada negro equivalía a las tres quintas partes de una persona. ¿A cuántas partes o partecitas de una persona equivale, hoy día, un iraquí? “Unos son más iguales que otros”, dicen que dicen.

- - -Y dicen: “Otros vendrán que bueno te harán”. El terror de Estado, fecundo papá de todos los terrorismos, encuentra coartadas perfectas en los terrorismos que genera. Derrama lágrimas de cocodrilo cada vez que la mierda pega al ventilador y simula inocencia ante las consecuencias de sus propios actos. Pero no tienen de qué quejarse los dueños del mundo: las atrocidades que cometen los fanáticos y los locos les brindan justificación y les regalan impunidad.

- - -“La mentira tiene patas cortas.” A la vista está: la mentira tiene patas larguísimas. Tan larguísimas que corren a mucha mayor velocidad que los desmentidos de los mentirosos. Después de gritar a los cuatro vientos que Irak era un peligro para la humanidad, Bush y Blair admitieron públicamente que el país que habían invadido y aniquilado no tenía armas de destrucción masiva. En las elecciones siguientes, en Estados Unidos y en Gran Bretaña, el pueblo los recompensó reeligiéndolos.

- - -“El crimen no paga”: ya ni los refranes saben lo que dicen. El mundo gasta nada menos que 2.200 millones de dólares por día, sí, por día, en la industria militar, industria de la muerte, y día tras día la cifra sube y sube. Las guerras necesitan armas, las armas necesitan guerras y las guerras y las armas necesitan enemigos.No hay negocio más lucrativo que el asesinato practicado en escala industrial. Su industria derivada, la industria del miedo, consagrada a la fabricación de enemigos, es hoy por hoy la principal fuente de ganancias de las empresas dedicadas al entretenimiento y a la comunicación. En Hollywood ya no hay película que no estalle, y sus guionistas agregan sustos al susto: por si fuera poco el pánico terrestre, agregan las amenazas del terror importado desde otros planetas.
La industria militar necesita producir miedo para justificar su existencia. Perverso circuito: el mundo se convierte en un matadero que se convierte en un manicomio que se convierte en un matadero que... Irak, país bombardeado, ocupado, humillado, es la escuela del crimen más activa en nuestros días. Sus invasores, que dicen ser libertadores, han montado all&iac