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CUENTOS PARA LA LIBERTAD: NOKEL EL GUÍA. (CUENTO) PRIMERA PARTE![]() Les dejo un cuento que pertenece a mi libro "Cuentos para la libertad". Libro que, a su vez, forma parte de una trilogía: “Cuentos para la libertad”. “Cuentos para la igualdad”. Y, finalmente: “Cuentos para la fraternidad”. De los dos primeros fui publicando en el blog de Blogger bastantes partes. Aquí, éste es el segundo, pero poco a poco los iré publicando todos. En una gran urbe de nuestro mundo, dinámica, trepidante y superpoblada, cómo todas las de hoy, Nokel, realizaba su obra salvífica entregado, con absoluta abnegación, a la tarea de preparar a los seres humanos con los conocimientos y disposiciones adecuadas para entrar, con la mente y el corazón bien lavados, en los nuevos tiempos del próximo milenio. Como el tesoro aumentaba día a día, compraron una extensa finca y construyeron lo que sería un adelanto de la materialización de la misión, cuando ésta resplandeciera durante el próximo milenio. Empezaron por levantar unas naves sencillas y humildes, en correspondencia a la condición de discípulo, donde ubicaron los espacios comunes del rebaño: sala de oración, dormitorio, cocina, comedor, etc. Y esto era así, para que los elegidos aprendieran a vivir la pobreza, la obediencia, la abnegación y demás cosas necesarias e imprescindibles, para que los dones -tan amorosa y desinteresadamente- concedidos por el maestro, se consolidaran y florecieran en cada uno de los discípulos. Simultáneamente edificaron las dependencias provisionales del maestro, eso sí, con los materiales más nobles que pudieron hallar en el mercado; buscando que en todo se reflejara el más elevado grado de belleza y perfección posibles, de modo que, a todo observador, le permitiera apreciar la elevación del maestro. ¡Que un maestro siempre es un maestro, caray! Además, dada la importancia y la envergadura de la obra de Nokel, y dada también su identidad, era imprescindible que gozara de la intimidad y de las condiciones requeridas para el ejercicio de su misión… De manera que no se escatimaron medios para construir tanto el máximo de dependencias como el que éstas fueran lo más espaciosas y luminosas posibles. Unido a todo esto, había otra razón que impulsaba a los aprendices a edificar para el maestro la mejor mansión que pudieran, ya que la calidad del progreso del discípulo también se medía por la magnitud de abnegación hacia su maestro y la calidad de la entrega al servicio que, los discípulos, debían mostrar a su guía. La construcción se concluyó en poco tiempo y sin tardar mucho lo tuvieron todo organizado, de manera que, con gran júbilo por parte de todos, pudieron afincarse allí.El rebaño rebosaba felicidad y armonía por todos sus poros. Todos los “corderitos” jugaban como niños, reían como niños, se enfadaban como niños y, como niños también, se abandonaban al justo padre que tenían; sobre todo, cuando Nokel les instruía, y les mostraba sus errores, o cuando les imponía las pertinentes penitencias para acelerar sus logros, y, sobre todo, cuando aliviaba las apetencias y debilidades carnales de sus discípulos –o las suyas, que nunca se sabe- El caso es que Nokel lo aliviaba todo y se apresuraba a frenar cualquier iniciativa desviada que pasara por las mentes de sus discípulos, velando por la rectitud de sus pasos, no fueran a tropezar y a hacerse daño. ¡Los pobres! Ante el más mínimo desvío, los acogía con amor y paciencia reprimiéndoles severamente, haciéndoles ver la conveniencia de que volcaran en él todo cuanto pasara por sus mentes, por sus corazones, y –fundamentalmente- por sus bolsillos. Entonces los elegidos, conmovidos y felices, se entregaban más y más al maestro, buscando, en todo momento, cumplir su justa voluntad. El rebaño rechazaba cualquier preocupación e inquietud que pudiera apartarles de la entrega total a su pastor y del abandono absoluto en él. Y el pastor, repetía sin cesar, que todo aquel que no se hiciera niño de nuevo, no podría ser un elegido, ni ser su discípulo, ni recibir sus dones, ni nada de eso… Y es que para el maestro el ser niño de nuevo era lo más importante que el discípulo debía alcanzar en su iniciación. Equivalía a vivir plenamente entregado en cuerpo, alma y pecunios al Guía -esto es, a Nokel- siendo absolutamente dependientes de él. Ser niño de nuevo equivalía, según Nokel, a vaciarse por entero de deseos, apetencias, aspiraciones, fantasías, imaginaciones, pensamientos, necesidades y de cualquiera otra cosa que no fuera la voluntad, el deseo, el designio, el pensamiento y la palabra del maestro… El maestro Nokel, recordémoslo, era para sus discípulos el padre todo poderoso, omnisapiente y amoroso que establecía todo lo que ese niño necesitaba y debía hacer para crecer en sabiduría y bondad… Sólo él podía mantener a sus “hijos”, convenientemente alejados de los peligros del ego y de las desdichas a las que los frutos del ego conducen. Con amor y dedicación, Nokel instruía a sus “pequeños”, hablándoles de cómo caían en la ceguera, en la esclavitud y en el destierro de sí mismos todos aquellos que se arrojaban en brazos de la tiranía de sus propios egos. Tales desgraciados - según las instrucciones de Nokel -, por muy llamados a ser elegidos que fueran, eran prisioneros de sus propias cárceles y de sus propias servidumbres. Y continuaba el pastor esclareciendo a su rebaño: “estos pobres vagabundos descarriados no saben ni pueden pensar por sí mismos. No son libres, sino siervos. Viven alejados de su verdadera esencia y son ignorantes por completo de que han sido llamados a ser elegidos, sin poder asumir ninguna responsabilidad, ni poder tener ninguna verdadera visión del alcance de la obra del maestro; y mucho menos del profundo sentido y relevancia que poseen todos los acontecimientos de la vida, ya que tampoco pueden comprender la relación causa efecto de tales sucesos, ni ver con claridad cómo será la obra una vez ejecutada por completo. Es más, cualquier pregunta que estos ignorantes descarriados se formulen sobre ello, en lugar de aportarles verdaderas respuestas, les sumen en amargas y desoladoras dudas. Por lo que los pobres viven angustiados y cubiertos de sufrimiento, muertos o dormidos, entregados a las bajas pasiones y a los vicios que constituyen las sendas de sus egos. Sendas tales como la ambición, la avaricia, la soberbia, la idolatría y otras muchas más que sólo conducen a la perdición. Los pasos de estos ignorantes únicamente pueden dejar huellas de iniquidad y conducirles a un absoluto desconocimiento sobre quienes son, sobre la obra que han venido a realizar aquí y las meta que aquí deben alcanzar. CONTINÚA EN EL POST DE MÁS ABAJO. Hannah. (imagen de: http://homepage.mac.com/cloe/portfolio/cuentos.jpg) Viernes, 16 de Diciembre de 2005 16:09 enlace permanente. Tema: Los cuentos de mi pluma. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: Para el verano: Francisco de Quevedo y Villegas: "El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar." "Nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar y no de vida y de costumbres." "El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos." "Donde hay poca justicia es un peligro tener razón." "Bien acierta quien sospecha que siempre yerra." AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias Temas
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