
Después de tantas vueltas y revueltas,
después de tanto caminar,
he tirado los zapatos,
viejos,
rotos, desgatados,
Pero,
y los pies,
¿dónde los puedo cambiar?
Por beberme la vida
a borbotones,
me han salido arrugas en la piel.
Y en el alma,
por tanta ira recibida,
desplegada…
contenida…
me han salido arrugas
también…
A fuerza de pérdidas y extravíos,
arrugas, me han salido,
hasta en el ser…
Plancho la ropa,
los vestidos…
¿Dónde se compran las planchas,
del ser?
Cuando, desolada,
quise arrojar la toalla.
Cuando quise descalzarme
y apagar las miradas.
…Cuando quise gritar:
¡ya no puedo más!
Entonces,
una estrella me guiñó un ojo,
un sendero se iluminó,
y el niño eterno que me habita,
me dio la mano.
Hannah.
(Imagen de: http://www.destinationmexique.com/images/plage/gaviotas.jpg)