
Después de tantas vueltas y revueltas,
después de tanto caminar,
he tirado los zapatos,
viejos,
rotos, desgatados,
Pero,
y los pies,
¿dónde los puedo cambiar?
Por beberme la vida
a borbotones,
me han salido arrugas en la piel.
Y en el alma,
por tanta ira recibida,
desplegada…
contenida…
me han salido arrugas
también…
A fuerza de pérdidas y extravíos,
arrugas, me han salido,
hasta en el ser…
Plancho la ropa,
los vestidos…
¿Dónde se compran las planchas,
del ser?
Cuando, desolada,
quise arrojar la toalla.
Cuando quise descalzarme
y apagar las miradas.
…Cuando quise gritar:
¡ya no puedo más!
Entonces,
una estrella me guiñó un ojo,
un sendero se iluminó,
y el niño eterno que me habita,
me dio la mano.
Hannah.
(Imagen de: http://www.destinationmexique.com/images/plage/gaviotas.jpg)
Autor: Albert
otra vez yo para decirte que tienes una exquisita sensibilidad para elegir las fotos con las que ilustras los textos.
Un saludo
Fecha: 15/12/2005 11:39.

Autor: Saramar
Hannah, bom dia.
Que sensibilidade! Muito lindo e pungente. Perfeito como todas as suas palavras.
Beijos
Fecha: 15/12/2005 12:39.

Autor: felipe
una estrella me guiñó un ojo,
un sendero se iluminó,
y el niño eterno que me habita,
me dio la mano.
la clave, verdad?
un abrazo cibernético, Carmen
Fecha: 15/12/2005 15:56.
Autor: petitica
Precioso y vivificante poema. Mejor arrugarnos destrozarnos los pies etc. Y vivir a tope, que pasar por la vida de una forma aséptica sin que nada nos llegue.
Fecha: 15/12/2005 18:43.
Autor: Marilu
Sencillas y profundas estas ráfagas tuyas.
Besines
Fecha: 15/12/2005 19:03.