
Cuando éramos primitivos e ignorantes,
la ternura brotaba de nuestros corazones,
se asomaba el llanto a nuestros ojos
y la alegría de nuestras almas
dibujaba sonrisas en nuestros labios,
Ahora,
que somos doctos y refinados,
las lágrimas forman lagos
de silencio helado
que se esconden en bolsas densas y oscuras
en nuestros corazones.
Lagos que permanecen prisioneros,
en alguna celda de nuestro intelecto,
y nos ahogan lentamente...
Y vamos por ahí: serios y yertos,
vestidos de importantes.
Hannah.
(Imagen de: http://www.acqweather.com/Gaviotas.gif)