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YAD VASHEM: IN MEMORIAM En 1971, mi madre me hizo prometer que llevaría cenizas de Auschwitz, a Israel, al museo del Holocausto sito en Yerushalaim, cuyo nombre en hebreo es Yad Vashem; que significa "In Memoriam". Dejó a mi elección el decidir la fecha, siempre y cuando fuera después de su muerte. Un año después, moría ella. Su corazón dejó de latir a sus 42 años. Cuando yo no había cumplido aún 23.Mis abuelos y mis tios, por parte materna, fueron gaseados en ese campo de concentración nazi, centro paradigmático de la solución final. Debía recoger las cenizas de allí y entregarlas en la "Tienda del Holocausto" solicitando que se hiciera un Khadish -funeral- por todos ellos, que fueron asesinados y cuyos restos jamás reposaron ni fueron debidamente enterrados según la tradición judia. Mi madre, alemana y judia, pudo escapar de aquel monstruoso infierno y sobrevivir. La promesa implicaba hacer caso omiso de mi agnosticismo, pasar por Auschwitz, recoger las cenizas -que a saber de quien serían- y trasladarlas a Yad Vashem. Diez años despues de la muerte de mi madre, me armé de valor y realicé la primera parte de la promesa. Recoger las cenizas. El shoc que recibí me paralizó otros doce años. Hasta 1993 no pude cumplir totalmente con lo prometido. En el avión que me trajo de vuelta a Madrid, escribí lo que sigue, en cursiva, más abajo. Al llegar a casa, lo único que fui capaz de hacer, fue guardarlo todo: lo que había escrito; las fotos que hicieron y me hicieron durante la ceremonia; los certificados que me dieron... Lo guardé de tal modo que fue cómo si también lo hubiera enterrado, tanto las cosas, cómo las vivencias y recuerdos... Aquello pesaba demasiado para poderlo digerir así no más. Ahora, pasados otros trece años, quiero retomarlo todo. Por todos lados se levantan voces antisemitas y racistas; voces que niegan la historia y pretenden reescribirla. Y eso es algo que de ningún modo puedo consentir ni tolerar. Hoy, quiero hacerlo público aquí, en este Blog, y se lo dedico a ese 50 % de mis raíces, que me fueron arrebatados desgajándome de ellas, antes de que naciera; y también a todas las víctimas de aquel episodio atroz, pertenecieran al pueblo que pertenecieren, y fueran masacrados por los motivos que fueren. "No es Yad Vashem, la pesadilla turbulenta y angustiosa de una mente atormentada, obsesionada por la venganza... Tampoco es un ensayo de terror ni un drama del absurdo, ni la obra sádica y mórbida de una existencia enfermiza... ¡No! Yad Vashem es, sólo, el mínimo y pálido trasunto de una escalofriante, incalificable, inaprensible, horripilante, sórdida e inabordable, y vergonzante realidad. Una realidad, pensada, proyectada, orquestada, dirigida y ejecutada, con todo esmero y rigor, por corazones y cerebros de carne; por seres humanos por los que corría sangre. Una realidad llevada a cabo por hombres y mujeres. Por seres humanos hijos de padres, y padres y madres de hijos; esposas y esposos, de esposas y esposos; amantes de amantes y amigos de amigos... Una realidad llevada a cabo por un plan, rigurosamente pensado y ejecutado con diligencia y escrupulosidad; con método y eficiencia, y sin pestañear, a lo largo y ancho de la educada, civilizada, culta, vieja, y atemorizada Europa. Si, Yad Vashem es ese trasunto atroz, espeluznante y estremecedor del espectáculo más monstruoso y abominable, que haya podido acontecerle, jamás, al devenir humano; del espectáculo de exterminio de pueblos, a manos de otro pueblo… Y mientras los campos de Europa, se fertilizaban con sudor caliente y lágrimas tibias, con leche y semen, con siega de madres, de niños y de fetos... ¡Nadie!… ¡Nadie! … ¡Nadie, sabía nada!. Y mientras los cielos se oscurecían de cenizas, y el aire se llenaba de olor a carne; de hedor a cabellos quemados, y a huesos calcinados; las tierras, enrojecían de sangre; los sueños, rezumaban muerte; las noches, explotaban de silencio; los días, amanecían mudos; y las piedras aullaban de de dolor... Pero, ¡nadie!¡Nadie!…. ¡Sabía nada! Palmo a palmo por Europa... Vagón a vagón y aldea a aldea... Infierno a infierno y hombre a hombre; niño a niño, grito a grito, terror a terror, gemido a gemido, rico a rico, pobre a pobre, llanto a llanto, y humillación a humillación; ducha a ducha, gas a gas, horno a horno, ceniza a ceniza, instante a instante, esperanza a esperanza, vacío a vacío y desolación a desolación…, diez... Uno, cien, dos, mil... Veinte mil, dos millones... Hasta doce... DOCE MILLONES… Fueron exterminados. Y, de esos doce, seis millones eran hijos del pueblo de Israel... ¡Y nadie sabía nada! ... ¿Y nadie sabía nada? ... Del sacrificio contumaz y solemne, del genocidio efectuado por cerebros, y por corazones de carne y sangre en el pueblo semita, en el gitano, y en otros diversos pueblos diferentes y lejanos del vituperante "blanco de piel y de neurona aria asesina"… ¡Nadie sabía nada! Doce millones de vidas masacradas, ante la mirada pasiva de una Europa culta y desgajada… ¡Nadie sabía nada!... ¿Nadie sabía nada? Aquellos cerebros y corazones de carne, de sangre humana, y neurona aria, ¿estaban acaso enajenados? ¿Acaso estaban locos? ¿Eran esas mentes, esas almas y esas manos, tan sólo las de unos locos? Esos que segaron la vida de mi pueblo y de otros pueblos hermanos, según un plan trazado y ordenado con tanto esmero y pulcritud... ¿Eran solo unos locos?… Esos, que decidieron trocar en tinieblas mi luz, antes siquiera de poder haber sido engendrada... Esos fanáticos y necios esperpentos de humanidad, ¿eran simplemente unos locos? ¡Locos!... ¿Y ya está? ¿Todo puede ser comprendido y justificado por una delirante locura? ¿Queda así, sencilla y llanamente explicado un genocidio?... ¿Apelando a un acto de locura, de enajenación?... ¡No y mil veces no!. ¡Nunca podré aceptar que estaban locos! Sólo el apuntar a esa posibilidad, la de la locura, como causa explicativa, sería una perversidad. Sería como privar a toda la humanidad de cordura y de vida. Sería, asumir que todo lo justo, lo bello, lo libre, lo solidario… ¡Todo ello! Fuera, únicamente, una invención… Sería asumir que todo es mentira; mentira la vida, mentira el amor, mentira la libertad, mentira la alegría, mentira la paz, mentira el dolor, mentira el sudor, mentira la solidaridad, mentira el esfuerzo, mentira la creatividad, mentira... Todo mentira. Asumir que todo fue obra de unos locos, sería cómo declarar a la humanidad entera, vacía, fatua, falsa, yerta… No fue por locura, no. Y admitir que lo fue, aunque se admitiera sólo por un instante, sería una ofensa, un atropello y una calumnia para el más loco de los hombres. Imposible apelar a la locura, y dejar que la sin razón lo explique, lo tape, lo diluya, lo justifique... No. ¡No fue el enloquecimiento la causa! Y debe quedar así, Inexplicable, cruento, real e inaccesible, inabordable e inaprensible; pero fruto del pensamiento frío y cuerdo, razonador y calculador, perverso y ambicioso, totalitario, ruin y fanático, elaborado y originado por cerebros y corazones de carne y de sangre; de cerebros y corazones que funcionaban “bien”… Fruto de esa sombra diabólica, que puede anidar, germinar y crecer, en lo más recóndito de cada ser humano, y que, inexplicablemente, a veces, se hace fuerte y dirige sus acciones. Yad Vashen, debe quedar así, desgarrador, ahí clavado en el centro del hombre, en el centro de lo humano, en el centro de la Tierra, en el centro de la sangre… Para el recuerdo. Para que recordemos y nos duela. Para que recordemos y nos interpele… Para que recordemos y renazcamos. Para que recordemos y vivamos, y amemos, y perdonemos, sí. Para que nunca lo olvidemos. Para que recordemos, y tal vez, sólo tal vez... nunca jamás lo repitamos. In Memoriam, Yad Vashen, está para eso. Que nadie se lleve a engaño, Yad Vashen no está para sentimentalismos. Ni para lágrimas fáciles. Ni para alimentar rencores ni para torturar a nadie. No, Yad Vashen no está, ni tan siquiera, para la tortura de aquellos que fueron autores y actores del hecho... Yad Vashen no esta para eso. Ni para los autores de ayer, ni para los de hoy, ¡que contra todo pronóstico aún los hay!. Yad Vashen está ahí, para ser el testigo mudo que testimonie, constantemente, la capacidad de maldad, que anida, y duerme, en cada uno de nosotros. De maldad… Y de bondad, pero sobre todo, testigo y testimonio, de hasta donde podemos llegar, en esta, nuestra existencia humana, si nos sumimos, en la oscuridad de nuestros odios, de nuestras sombras y fantasmas, de nuestros fanatismos y de nuestras intolerancias. Para eso está Yad Vashem, Para recordarnos nuestra apórica humanidad. Nada más y nada menos." Hannah. (Imagen: http://news.bbc.co.uk/media/images/40757000/jpg/ Jueves, 24 de Noviembre de 2005 01:32 enlace permanente. Tema: Humanidad: denuncias.. Comentarios » Ir a formulario
Es increíble que haya podido pasar una matanza como esa. Da miedo ver como la maldad humana puede llegar a estos extremos, ensañarse cruelmente con doce millones de personas. A veces parece que todo lo acontecido en el holocausto esta semioculto con una neblina vergonzante para que no lo tengamos presente, es demasiado crudo para recordarlo.
Y también hemos de recordar otros holocaustos que aunque no tan arrasadores, se ha matado, se ha torturado y se ha privado de la libertad bajo las órdenes del dictador de turno. Esas prácticas se tendrían que terminar para siempre. Fecha: 24/11/2005 18:52.
¡Gracias por tu comentario y comprensión, petitica!
Un abrazo. Hannah Fecha: 25/11/2005 21:41.
Ay Annah, pido perdón humildemente, porque no había incursionado en tu blog, en algún momento, me limité a leer el post del momento, pero hoy que vengo con más tiempo y leo esto, vuelvo a sentir lo que he sentido siempre ante ese horror y a dar gracias a Dios, porque no había nacido en ese momento, pensar en la indiferencia y sordera o ceguera del mundo me espanta tanto como lo que sucedió. Seguiré tus pasos a través de tu blog, con el respeto que merecen querida.
Fecha: 28/11/2005 23:48.
Hoy, 25 de octubre de 2007, El Príncipe de Asturias hará entrega del premio de la concordia, otorgado por la
Ffundación que lleva su nombre, a Yad Vashem. Para mí es un día muy especial. Un abrazo Hannah Fecha: 26/10/2007 11:02.
Estuve en el museo Yad Vashem y llore con profundo dolor por todo lo que ha pasado con mi pueblo Judio, pero mi mayor dolor era la angustía por la mayor prueba que está a la puerta para venir y traera Lo que la Biblia denomina el Tiempo de "la angustia de Jacob" o los siete años del reinado del anticristo que los cristianos evangelicos denominamos "La gran Tribulación", mayor sufrimiento que el del tiempo del holocausto.
Por que?, porque aun la mayor parte de mi pueblo aun no ha reconocido al verdadero Mesias prometido a Jesús de Nazareth Fecha: 16/02/2009 02:39.
Hannah, en muy poco Nuestro pueblo aceptara un falso Mesias el cual prometiendo una falsa paz firmara un tratado por siete años. Isaias 28:15 dice que sera un pacto con la muerte.
y que los gobernantes de nuestro pueblo se habran refugiado en la mentira. Hannah, aun El ETERNO espera que su pueblo se vuelva a El con todo su corazón. para salvarnos aun a un remanente fiel. Hannah, Jesucristo nos ama. Fecha: 16/02/2009 02:54. |
Ser RizomáticoSer Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad. CITAS: hoy, Albert Camus: "No camines delante de mí, puede que no te siga. No camines detrás de mí, puede que no te guíe. Camina junto a mí y sé mi amigo." "La tiranía totalitaria no se edifica sobre las virtudes de los totalitarios sino sobre las faltas de los demócratas." "Si el hombre fracasa en conciliar la justicia y la libertad, fracasa en todo." Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias Temas
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