Para este fin de semana, Bertolt Brecht, y algunos de sus poemas cortos, quizá, no tan conocidos:
Poesías escritas durante el exilio (1933 – 1947)
“En los tiempos sombríos ¿se cantará también? También se cantará Sobre los tiempos sobríos.”
***
1942: “Hollywood”
(Brecht vivió en Hollywood, trabajando como guionista cinematográfico)
“Para ganarme el pan cada mañana voy al mercado donde se compran mentiras. Lleno de esperanza, me pongo a la cola de los vendedores.”
***
“Lectura del periódico mientras hierve el té”
“Muy de mañana leo en el periódico los planes sensacionales del Papa y de los reyes, de los banqueros y de los reyes del petrólero. con el otro ojo miro el puchero con el agua del té, cómo se enturbia y empieza a hervir y de nuevo se aclara hasta que, rebosando del puchero, apaga el fuego."
*** Poesías de los últimos tiempos:
“El cambio de la rueda” (1953)
“Estoy sentado al borde de la carretera, el conductor cambia la rueda. No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde voy. ¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?
(Todos los poemas han sido tomados del libro de Alianza editorial “Bertolt Brecht, poemas y canciones”. Madrid, 1968, primera edición en “El Libro de Bolsillo”. Versión de Jesús López Pacheco, sobre la traducción directa del alemán de Vicente Romano. Título original: Hauspostille – Gedichte im Exil – Buckower Elegien - Gedichte”.)
Y par todos aquellos lectores a los que la poesía no les entusiasme, les recomiendo algunos artículos que pueden leer clicando sobre ellos:
¡Que los disfruten y que pasen el mejor fin de semana que puedan!
Carmen Moreno Martín Alias Hannah
Imagen: Fotografía de Bertolt Brecht, Tomada del Blog "Visión del arte" cuya fuente es: http://visiondelarte.blogspot.com/2009/07/de-bertolt-brecht-maximo-aviles-blonda.html
“El cuento es muy sencillo usted nace en su tiempo contempla atribulado el rojo azul del cielo el pájaro que emigra y el temerario insecto que será pisoteado por su zapato nuevo.
Usted sufre de veras reclama por comida y por deber ajeno o acaso por rutina llora limpio de culpas benditas o malditas hasta que llega el sueño y lo descalifica.
Usted se transfigura ama casi hasta el colmo logra sentirse eterno de tanto y tanto asombro pero las esperanzas no llegan al otoño y el corazón profeta se convierte en escombros.
Usted por fin aprende y usa lo aprendido para saber que el mundo es como un laberinto en sus momentos claves infierno o paraíso amor o desamparo y siempre, siempre un lío.
Usted madura y busca las señas del presente los ritos del pasado y hasta el futuro en ciernes quizá se ha vuelto sabio irremediablemente y cuando nada falta entonces usted muere.
El cuento es muy sencillo.”
…y tan sencillo es el cuento, que Mario, rebosante de sabiduría, como fruta madura, se ha caído del árbol de la vida esta pasada noche, a sus ochenta y ocho años de edad. Ha fallecido en su casa de Montevideo, Uruguay, en la tierra que le vio nacer y a la que volvió “dexexilado” –como decía él- tras doce años de exilio.
Se ha ido, como se van los grandes seres humanos, sin alaracas, sin pretensiones y sin casi premios. Se ha ido, como nos iremos todos, desnudo y en silencio; pero nos ha dejado su enorme legado de humanidad, de compromiso, de lucha y de fe en la vida, en forma de versos y de vida. Y ello nunca morirá, porque crearon, han creado, crean y crearán moradas eternas en el corazón de los humanos y de la humanidad.
Adiós, Mario. Desde aquí te rindo mi más sincero y condolido homenaje.
Carmen Moreno Martín alias Hannah
… y también el mío, igualmente conmovido: Manolo, secretario en funciones del Blog.
¿Qué persona hispanoparlante no se aprendió de memoria, allá por su años de infancia, este hermoso poema de Don José, y es capaz aún hoy de repetirlo? Y digo "rep'etirlo, porque, ¿lo entendió en aquel momento en toda su profundidad? Pues aquí lo dejo hoy para que ahora que ya somos "mayorcitos" y que se suypone que sabemos pensar, podamos, cada cual, extraer lo que el poeta quiso transmitirnos:
"Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela un velero bergantín. Bajel pirata que llaman, por su bravura, el Temido, en todo mar conocido del uno al otro confín.
La luna en el mar rïela, en la lona gime el viento, y alza en blando movimiento olas de plata y azul; y ve el capitán pirata, cantando alegre en la popa, Asia a un lado, al otro Europa, y allá a su frente Stambul:
«Navega, velero mío, sin temor, que ni enemigo navío ni tormenta, ni bonanza tu rumbo a torcer alcanza, ni a sujetar tu valor.
Veinte presas hemos hecho a despecho del inglés, y han rendido sus pendones cien naciones a mis pies.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
Allá muevan feroz guerra ciegos reyes por un palmo más de tierra; que yo tengo aquí por mío cuanto abarca el mar bravío, a quien nadie impuso leyes.
Y no hay playa, sea cualquiera, ni bandera de esplendor, que no sienta mi derecho y dé pecho a mi valor.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
A la voz de «¡barco viene!» es de ver cómo vira y se previene a todo trapo a escapar; que yo soy el rey del mar, y mi furia es de temer.
En las presas yo divido lo cogido por igual; sólo quiero por riqueza la belleza sin rival.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
¡Sentenciado estoy a muerte! Yo me río; no me abandone la suerte, y al mismo que me condena, colgaré de alguna entena, quizá en su propio navío.
Y si caigo, ¿qué es la vida? Por perdida ya la di, cuando el yugo del esclavo, como un bravo, sacudí.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.
Son mi música mejor aquilones, el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones.
Y del trueno al son violento, y del viento al rebramar, yo me duermo sosegado, arrullado por el mar.
Que es mi barco mi tesoro, que es mi dios la libertad, mi ley, la fuerza y el viento, mi única patria, la mar.»
Poema: Canción del pirata Autor: José de Espronceda
“Este poeta, el más popular de los del siglo XIX, nació en Almendralejo (Extremadura), en 1810, mas vino pronto a Madrid y comenzó con notable aprovechamiento sus estudios, bajo la dirección del famoso don Alberto Lista.Sus ideas liberales le pusieron presto en evidencia, por lo cual fue puesto en prisión. En su calabozo comenzó su poema Pelayo. No tardó en ser puesto en libertad, pero hubo de salir de España, y se marchó a Lisboa, donde arrojó al mar los pocos reales que le quedaban después de pagar su impuesto personal, estimando que ningún personaje importante debe entrar nunca, en ninguna gran ciudad, con tan poco dinero. De la capital lusitana partió para Londres y París, sin hallar en parte ninguna una situación cualquiera, que deseaba: lo que más se lo impedía era su carácter aventurero. París era entonces para él un cuadro magnífico: era la era de la gran bohemia y de las revoluciones. En la de julio se hizo notar, y luego se alistó en la legión polaca, hasta que en 1833 pudo volver, indultado, a España. En la patria logró entrar en el cuerpo de guardas de corps; pero en un banquete pronunció un discurso satírico en verso, de que hizo hablar a toda la villa y corte, y fue desterrado a Cuéllar, donde compuso El Estudiante de Salamanca. Al volver a Madrid fue condenado por varias polémicas ruidosas que sostuvo en El Siglo, por lo que hubo de huir de nuevo. Mas no tardó en volver, pues formó parte de los sublevados de 1835 y 1836, y fue teniente de la guardia nacional. Espartero le dio un cargo diplomático en Holanda, pero no podía soportar las brumas del norte, y se volvió a España, con los síntomas de la enfermedad a que debía sucumbir en 1842.“
Hoy me gustaría rendir homenaje a Léo Ferré. Un interesante artículo sobre él pueden leerlo aquí. En cuanto a mí, les ofrezco uno de sus poemas:
Avec le temps Léo Ferré (1916-1993)
”Avec le temps... avec le temps, va, tout s’en va on oublie le visage et l’on oublie la voix le cœur, quand ça bat plus, c’est pas la peine d’aller chercher plus loin, faut laisser faire et c’est très bien
avec le temps... avec le temps, va, tout s’en va l’autre qu’on adorait, qu’on cherchait sous la pluie l’autre qu’on devinait au détour d’un regard entre les mots, entre les lignes et sous le fard d’un serment maquillé qui s’en va faire sa nuit avec le temps tout s’évanouit
avec le temps... avec le temps, va, tout s’en va mêm’ les plus chouett’s souv’nirs ça t’as un’ de ces gueules à la gal’rie j’farfouille dans les rayons d’la mort le samedi soir quand la tendresse s’en va tout’ seule
avec le temps... avec le temps, va, tout s’en va l’autre à qui l’on croyait pour un rhume, pour un rien l’autre à qui l’on donnait du vent et des bijoux pour qui l’on eût vendu son âme pour quelques sous devant quoi l’on s’traînait comme traînent les chiens avec le temps, va, tout va bien
avec le temps... avec le temps, va, tout s’en va on oublie les passions et l’on oublie les voix qui vous disaient tout bas les mots des pauvres gens ne rentre pas trop tard, surtout ne prends pas froid
avec le temps... avec le temps, va, tout s’en va et l’on se sent blanchi comme un cheval fourbu et l’on se sent glacé dans un lit de hasard et l’on se sent tout seul peut-être mais peinard et l’on se sent floué par les années perdues- alors vraiment avec le temps on n’aime plus”
Traducción:
Con el tiempo... Con el tiempo todo se va Se olvida el rostro y se olvida la voz Cuando el corazón ya no late, no vale la pena ir a buscar más lejos Hay que dejar las cosas como son y están muy bien
Con el tiempo... con el tiempo todo se va El otro, al que se adoraba, al que se buscaba bajo la lluvia... El otro, al que se adivinaba a la vuelta de una mirada, entre palabras, entre líneas y entre polvos de una promesa maquillada, que se va... Con el tiempo todo se aleja
Con el tiempo... Con el tiempo todo se va, todo se va, aun los más bellos recuerdos tienen pinta de cosa de trapería en los estantes de la muerte el sábado por la noche cuando la ternura se va completamente sola.
Con el tiempo... Con el tiempo todo se va El otro al que se le daban viento y joyas, por quien se hubiera vendido el alma por unos céntimos Ante el que se arrastraba como se arrastran los perros Con el tiempo se va, todo va bien
Con el tiempo... Con el tiempo todo se va Se olvidan las pasiones y se olvidan las voces que decían bajito con palabras de la gente pobre: “No vuelvas tarde, .sobre todo no cojas frío”.
Con el tiempo... Con el tiempo todo se va, y uno se siente encanecido como un caballo agotado. Y uno se siente catalogado al azar Y uno se siente muy sólo quizá, pero tranquilo Y uno se siente ridículo por los días perdidos... Entonces, de verdad, con el tiempo, ya no se ama.
Pueden escuchar cantar este poema-canción al propio Leo Ferré, si clican aquí.
Les deseo un buen fin de semana y buen descanso estival a quienes ya lo han tomado.
Hoy les dejo con George Brassens y su Petit Cheval blanc (caballito blanco). Una canción poema que él mismo escribió y compuso y que es toda una metáfora de la vida. El significado, siendo triste, es un canto al valor y a la esperanza. La canción me agrada mucho; tanto, que deseo compartirla con ustedes: (Para ver el video y escuchar la canción, cliquen sobre el nombre):
"Le petit cheval dans le mauvais temps Qu’il avait donc du courage C’était un petit cheval blanc Tous derrière et lui devant. Il n’y avait jamais de beau temps Dans ce pauvre paysage Il n’y avait jamais de printemps Ni derrière ni devant. Mais toujours il était content Menant les gars du village A travers la pluie noire des champs Tous derrière et lui devant. Sa voiture allait poursuivant Sa belle petite queue sauvage C’est alors qu’il était content Tous derrière et lui devant. Mais un jour, dans le mauvais temps Un jour qu’il était si sage Il est mort par un éclair blanc Tous derrière et lui devant: Il est mort sans voir le beau temps Qu’il avait donc du courage Il est mort sans voir le printemps Ni derrière ni devant"
“Le petit cheval blanc”, de Georges Brassens. Canta él mismo en un video hecho por rberrebi.
"El caballito blanco" El caballito en el mal tiempo qué coraje tenía, era un caballito blanco Todos detrás y él delante. Nunca había buen tiempo en este pobre paisaje Nunca había primavera ni detrás ni delante. Pero siempre estaba contento llevando a los niños del pueblo a través de la lluvia negra de los campos todos detrás y él delante. Su carro iba persiguiendo su pequeña cola salvaje Era entonces cuando estaba contento todos detrás y él delante. Pero un día, en el mal tiempo, un día en que hacía tan bien su trabajo, murió a causa de un relámpago blanco todos detrás y él delante. Murió sin ver el buen tiempo pero qué coraje tenía murió sin ver la primavera ni detrás ni delante.
Imagen: http://www.tpaulfineart.com/images/photos/carter_caballos_500.jpg Y bien, ¿qué decir? Pues que haga mal o buen tiempo, Nunca debemos, tras un desfallecimiento, abandonar, ni perder el coraje, ni la esperanza. Y que debemos ser fieles y constantes a nuestros objetivos.
”¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo, divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota! Sonrío al verte jugar con este trocito de madera. Estoy ocupado haciendo cuentas, y me paso horas y horas sumando cifras. Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas: «¡Qué necesidad perder la tarde con un juego como ese!»
Niño, los bastones y las tortas de barro ya no me divierten; he olvidado tu arte. Persigo entretenimientos costosos y amontono oro y plata. Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras. Yo dedico mis fuerzas y mi tiempo a la conquista de cosas que nunca podré obtener. En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición, y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.”
Poema Juguetes De Rabrindanath Tagore
Poeta y filósofo hindú nacido en Calcuta, en 1861 y fallecido en Santiniketan, en 1941 Premio Nobel de literatura 1913.
Para estos tiempos de elecciones, de promesas y rebajas, y de lucha sin cuartel por el “botín” de los “votines”, de propuestas "neocons" que agreden la libertad, la igualdad y la convivencia ciudadana, que ignoran la legalidad y la justicia, y que nos dejan perplejos por tanto descarrío, les dejo, hasta el lunes, con el deseo de que tengan un buen fin de semana, con las palabras de Brecht:
1
”Los poemas épicos nos dan noticia de los grandes de este mundo: suben como astros, como astros caen. Resulta consolador y conviene saberlo. Pero para nosotros, los que tenemos que alimentarlos, siempre ha sido, ay, más o menos igual. Suben y bajan, pero ¿a costa de quién?
Sigue la rueda girando. Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba. Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa que hay que seguir empujando la rueda.
2
Tuvimos muchos señores, tuvimos hienas y tigres, tuvimos águilas y cerdos. Y a todos los alimentamos.
Mejores o peores, era lo mismo: la bota que nos pisa es siempre una bota. Ya comprendéis lo que quiero decir: no cambiar de señores, sino no tener ninguno.
Sigue la rueda girando. Lo que hoy está arriba no seguirá siempre arriba. Mas para el agua de abajo, ay, esto sólo significa que hay que seguir empujando la rueda.
3
Se embisten brutalmente, pelean por el botín. Los demás, para ellos, son tipos avariciosos y a sí mismos se consideran buena gente. Sin cesar los vemos enfurecerse y combatirse entre sí. Tan sólo cuando ya no queremos seguir alimentándolos se ponen de pronto de acuerdo.
Ya no sigue la rueda girando, y se acaba la farsa divertida cuando el agua, por fin, libre su fuerza, se entrega a trabajar para ella sola.”
Autor: Bertoldt Brecht Poema: Canción de la rueda hidráulica Tomado de: http://www.poemas-del-alma.com/ bertolt-brecht-cancion-de-la-rueda-hidraulica.htm
"Cuando pronuncio la palabra Futuro, la primera sílaba pertenece ya al pasado. Cuando pronuncio la palabra Silencio, lo destruyo. Cuando pronuncio la palabra Nada, creo algo que no cabe en ninguna no-existencia."
Título: LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS
Autora: Wislawa Szymborska Versión de Abel A. Murcia
De repente me he dado cuenta del tiempo que hace que no les ofrecía un poema… Lo remedio y me despido con él hasta el 15 de septiembre, fecha en la cual, la normalidad y yo, volveremos a este Blog, ¡seguro!... (Sin que, con esto, haya pretendido decir que yo sea muy normal ;-) Decirles también que desde hoy hasta el quince de Septiemnbre no se actualizará el Blog de ningún modo, ni con producción propia, ni ajena; ya que en estos 15 días próximos no tendré ocasión de acceder a la red. Así que cuento con el material ya publicado hasta hoy para hacerles disfrutar de la lectura y de la reflexión.
“Sí. Yo tuve un mar sobre mi arena. Un mar grande sin límites, compacto. La tierra de oro que abrasa soledades estuvo henchida augusta del mar que ya no soy.
Picaban gaviotas mi cuerpo remeciente, movíanse las naves arriba de mis olas. Pues yo era el mar que hervía sobre la arena rubia, la arena saturada que hoy clama por su agua.
¡Oh el mar aquí fantasma, el mar que finge el viento, desmelenando dunas, al aventar mi arena! ¡Ay mar del agua espesa, la que corpórea y dura ansían caminantes de mi desierto blando!
¿Qué arcángeles de fuego evaporar pudieron tanto mar que hube, llevándolo a un abismo? Es mi arena abrasada la más sedienta boca que clama por un agua que le bebieron dioses.
Los hombres me caminan, soñándome poblado de aquel mar que fue mío, el mar sobre el desierto. Yo les mullo mi carne, les recibe mi arena y se quejan de sed junto a mi sede sin huelgo.
¡Ay mar de mi génesis, el mar que me escurrieron a una zanja de llamas: cuánto pesa la arena!”
“En la tierra de nadie, sobre el polvo que pisan los que van y los que vienen, he plantado mi tienda sin amparo y contemplo si van como si vuelven.
Unos dicen que soy de los que van, aunque estoy descansando del camino. Otros «saben» que vuelvo, aunque me calle; y mi ruta más cierta yo no digo.
Intenté demostrar que a donde voy es a mí, sólo a mí, para tenerme. Y sonríen al oír, porque ellos todos son la gente que va, pero que vuelve.
Escuchadme una vez: ya no me importan los caminos de aquí, que tanto valen. Porque anduve una vez, ya me he parado para ahincarme en la tierra que es de nadie.”
Título: En la tierra de nadie Aurora: Carmen Conde
Incluido en Obra poética (1929-1966). Poemas en Prosa. Poesía. Carmen Conde. introducción de Emilio Miró. Biblioteca Nueva. Madrid. Segunda Edición 1979.
Para complacer a las muchas peticiones que he recibido por e-mail, vaya para ustedes una propinita con estos tres poemas más:
Poema: Fusilamiento Autor: Nicolás Guillén, poeta cubano
Van a fusilar a un hombre que tiene los brazos atados; hay cuatro soldados para disparar. Son cuatro soldados callados, que están amarrados, lo mismo que el hombre amarrado que van a matar. -¿Puedes escapar? -¡No puedo correr! -¡Ya van a tirar! -¡Qué vamos a hacer! -Quizá los rifles no están cargados... -¡Seis balan tienen de fiero plomo! -¡Quizá no tiren esos soldados! -¡Eres un tonto de tomo y lomo! Tiraron. (¿Cómo fue que pudieron tirar?) Mataron. (¿Cómo fue que pudieron matar?) Eran cuatro soldados callados, y les hizo una seña, bajando un sable, un señor oficial; eran cuatro soldados atados, lo mismo que el hombre que fueron los cuatro a matar.
*
Poema: Complicidad con la víctima Autora: María Elena Walsh, poeta argentina
Besé la mano del guardián y lo ayudé a bruñir cerrojos con esa antigua habilidad que tengo para borrar innecesariamente toda huella de bien habida corrupción. Permití las tinieblas, rigores me tranquilizaron. Saludé agradecida al aumentado déspota y agité flores y banderas en honor de su rango de sembrador de oprobios para prójimos pero no --quizás-- para mí. Odié a las otras víctimas en lugar de hermanarme y no quise saber qué sucedía en el vecino calabozo o tras los diarios, más allá del mar. Por eso me dejé vendar los ojos, sencilla y obediente. ¡Es tan dulce la vida sin saber! Acepté el castigo con hipocresía de estampa por si lo merecía mi inocencia y fui capaz de denunciar no al amo sino a la insensata esclava que desdeñaba protección y ley. Por pereza me dejé coronar de puños o serpientes y admira sin fisuras a ujieres y embalsamadores, el fascinante escaparate de los serios. No supe compartir el sufrimiento y orgullosa de su exclusividad inventé argucias contra la rebelión y jamás en sus aguas dudosas me metí. Fui custodia del fuego --a mucha honra-- para pequeños meritorios y santones cubiertos de moscas. Juro que nunca vertí veneno en su sopa y en mis tiempos de bruja les alivié las llagas, favor que me pagaron con incendios pero yo perdoné porque ¡es humano quemar! La razón del verdugo justifiqué callando y otorgando y preferir durar decapitada que trascender a mi albedrío porque la libertad, ya sabéis, amenaza con alimañas de perdición como abismo a los pies de un paralítico. Dormí con la conciencia engrillada pero limpia ¿Qué culpa tiene una sombra? Quise investirme de prestigio ajeno y el sometimiento era vínculo, me contagiaba un solemne resplandor. Por eso permanezco fiel a iniquidades y censores. Al fin y al cabo me porté bien, supe negociar mi pálida y frágil sobrevivencia.
*
Poema: El descanso del guerrero Autor: Roque Dalton, poeta salvadoreño
Los muertos están cada día más indóciles. Antes era fácil con ellos: les dábamos un cuello duro una flor loábamos sus nombres en una larga lista: que los recintos de la patria que las sombras notables que el mármol monstruoso. El cadáver firmaba en pos de la memoria: iba de nuevo a filas y marchaba al compás de nuestra vieja música. Pero qué va los muertos son otros desde entonces. Hoy se ponen irónicos preguntan. Me parece que caen en la cuenta de ser cada vez más mayoría!
Contemplar las palabras sobre el papel escritas, medirlas, sopesar su cuerpo en el conjunto del poema, y después, igual que un artesano, separarse a mirar cómo la luz emerge de la sutil textura.
Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre.
La materia del canto nos lo ha ofrecido el pueblo con su voz. Devolvamos las palabras reunidas a su auténtico dueño.
Poema: el oficio de poeta Autor: José Agustín Goytisolo
No sé por qué avenida movida por el viento de noviembre rodeando plazas como sogas de ahorcado junto a un muro con trozos de carteles húmedos era en la noche de tu muerte Paul Eluard y hasta los diarios más reaccionarios ponían cara de circunstancias como cuando de repente baja la Bolsa y yo iba solo no sé por qué avenida envuelta en la niebla de noviembre y rayé con una tiza el muro de mi hastío como una pizarra de escolar y volví a recomenzar mi vida por el poder de una palabra escrita en el silencio Libertad.
Una oscura e inquieta castidad puso una flor para mí en el jardín más secreto en un horizonte de gracia y claridad intangible y próximo. Promesa estática en la luz de la luna de la densidad en mí corpórea no es la culpa, es la memoria de la primera mañana del pecado sin Eva y sin Adán. Sólo el fruto probado y la serpiente enroscada en mi soledad. "
" Llueve... espera, no duermas. Estate atento a lo que dice el viento, y a lo que dice el agua que golpea con sus dedos menudos en los vidrios. Todo mi corazón se vuelve oídos para escuchar a la hechizada hermana que ha dormido en el cielo, que ha visto el sol de cerca, y baja ahora elástica y alegre de la mano del viento, igual que una viajera que torna de un país de maravilla. Cómo estará de alegre el trigo, amante. Con qué avidez se esponjará la hierba, cuántos diamantes colgarán ahora del ramaje profundo de los pinos. Espera, no te duermas. Escuchemos el ritmo de la lluvia. Apoya entre mis senos tu frente taciturna. "
" Los mendigos mayores no dicen nada, no hacen nada. Saben que es inútil y exhaustivo. Se dejan estar. Se dejan estar. Déjanse estar al sol o a la lluvia, con el mismo aire de entero valor, lejos del cuerpo que dejan en cualquier lugar. Entretiénense en extender la vida por el pensamiento. Si alguien habla, su voz huye como un pájaro que cae. Y es de tal modo imprevista, innecesaria y sorprendente que para oírla bien tal vez giman algún ay. ¡Oh, no gemían, no!... Los mendigos mayores son todos estoicos. Pondrán su miseria junto a los jardines del mundo feliz pero no quieren que, desde el otro lado, sepan de la extraña suerte que los recorre como un río un país. Los mendigos mayores viven fuera de la vida: se excluyeron. Abren sueños y silencios y desnudos espacios a su alrededor. Tienen su reino vacío, de altas estrellas que no cobijan. Su mirar jamás mira y su boca no llama ni ríe. Y su cuerpo no sufre ni goza. Y su mano no toma ni pide. Y su corazón es una cosa que, si existiera, súbito olvidaría. ¡Ah!, los mendigos mayores son un pueblo que se va convirtiendo en piedra. Ese pueblo, que es el mío. "
" Este es vuestro árbol. Así era. Así es. Pájaros tejen en su aliento coronas de éxtasis. Brisas aseguran siseos para el acecho del halcón. Aires enhebran pálidos huevecillos de miedo. Ella se oculta en propia cueva donde permanece niña. Allí rememora encajes, participaciones y requerimientos maternos. Luego vuelve a su estatura de anciana cuya sombra se funde en perspectivas de soledad y de nieblas. "
" ¿Recuerdas? ¿Me recuerdas? Soy la chica de la piel oscura y los zapatos gastados. Soy la chica con dientes cariados. Soy la chica negra de los dientes podridos con el ojo herido y la oreja destrozada. Soy la chica que sostiene a sus hijos, cocina sus comidas, barre sus patios, lava sus ropas. Oscura y pudriéndome y herida, herida. Yo daría a la raza humana tan sólo esperanza. Soy la mujer con la piel oscura bendecida. Soy la mujer con los dientes arreglados. Soy la mujer con el ojo sanado, con la oreja que oye. Soy la mujer: Oscura, arreglada, curada, que te escucha. Yo daría a la raza humana tan sólo esperanza. Soy la mujer que ofrece dos flores con raíces gemelas. Justicia y Esperanza. Comencemos. "
" Si El -en otro tiempo- nos hubiera plantado, plantado como hierba de dunas, en el mar eterno, creceríamos en pasturas tupidas, como la lechuga crece en el huerto. Aunque tengamos asuntos que nos lleven más allá de Su luz, aunque bebamos el agua de cañerías que se acerque muriendo a nuestra boca, eternamente sedienta, aunque caminemos por una calle bajo la cual la tierra ha sido llevada al silencio por un empedrado... no debemos vender nuestro oído, oh, nuestro oído no debemos vender. También en el mercado, en el cálculo del polvo, más de uno da -rápidamente- un salto sobre la cuerda de la nostalgia; porque él escuchó algo, dió el salto fuera del polvo y sació su oído. Apretad; oh, apretad -en el día de la destrucción- a la tierra el oído que escucha, y escucharéis, a través del sueño escucharéis cómo en la muerte empieza la vida. "
me jode confesarlo pero la vida es también un bandoneón hay quien sostiene que lo toca dios pero yo estoy seguro que es troilo ya que dios apenas toca el arpa y mal
fuere quien fuere lo cierto es que nos estira en un solo ademán purísimo y luego nos reduce de a poco a casi nada y claro nos arranca confesiones quejas que son clamores vértebras de alegría esperanzas que vuelven como los hijos pródigos y sobre todo como los estribillos
me jode confesarlo porque lo cierto es que hoy en día pocos quieren ser tango la natural tendencia es a ser rumba o mambo o chachachá o merengue o bolero o tal vez casino en último caso valsecito o milonga pasodoble jamás pero cuando dios o pichuco o quien sea toma entre sus manos la vida bandoneón y le sugiere que llore o regocije uno siente el tremendo decoro de ser tango y se deja cantar y ni se acuerda que allá espera el estuche.
Desde la mujer que soy, a veces me da por contemplar aquellas que pude haber sido; las mujeres primorosas, hacendosas, buenas esposas, dechado de virtudes, que deseara mi madre. No sé por qué la vida entera he pasado rebelándome contra ellas. Odio sus amenazas en mi cuerpo. La culpa que sus vidas impecables, por extraño maleficio, me inspiran. Reniego de sus buenos oficios; de los llantos a escondidas del esposo, del pudor de su desnudez bajo la planchada y almidonada ropa interior. Estas mujeres, sin embargo, me miran desde el interior de los espejos, levantan su dedo acusador y, a veces, cedo a sus miradas de reproche y quiero ganarme la aceptación universal, ser la "niña buena", la "mujer decente" la Gioconda irreprochable. Sacarme diez en conducta con el partido, el estado, las amistades, mi familia, mis hijos y todos los demás seres que abundantes pueblan este mundo nuestro. En esta contradicción inevitable entre lo que debió haber sido y lo que es, he librado numerosas batallas mortales, batallas a mordiscos de ellas contra mí -ellas habitando en mí queriendo ser yo misma- transgrediendo maternos mandamientos, desgarro adolorida y a trompicones a las mujeres internas que, desde la infancia, me retuercen los ojos porque no quepo en el molde perfecto de sus sueños, porque me atrevo a ser esta loca, falible, tierna y vulnerable, que se enamora como alma en pena de causas justas, hombres hermosos, y palabras juguetonas. Porque, de adulta, me atreví a vivir la niñez vedada, e hice el amor sobre escritorios -en horas de oficina- y rompí lazos inviolables y me atreví a gozar el cuerpo sano y sinuoso con que los genes de todos mis ancestros me dotaron. No culpo a nadie. Más bien les agradezco los dones. No me arrepiento de nada, como dijo la Edith Piaf. Pero en los pozos oscuros en que me hundo, cuando, en las mañanas, no más abrir los ojos, siento las lágrimas pujando; veo a esas otras mujeres esperando en el vestíbulo, blandiendo condenas contra mi felicidad. Impertérritas niñas buenas me circundan y danzan sus canciones infantiles contra mí contra esta mujer hecha y derecha, plena. Esta mujer de pechos en pecho y caderas anchas que, por mi madre y contra ella, me gusta ser.
"No me arrepiento de nada", poema de Gioconda Belli
"Es mejor tener el iceberg que el barco, aunque ello signifique el fin del viaje. Aunque permanezca totalmente inmóvil como una nublada roca y todo el mar fuera móvil mármol. Es mejor tener el iceberg que el barco; poseeríamos más bien esta llanura de nieve aunque las velas del barco anduvieran por el mar como la nieve yace no disuelta sobre el agua. Oh, solemne y flotante campo, ¿Te das cuenta que un iceberg reposa contigo y cuando despierte puede pacer en sus nieves?
Esta es una escena por la que un marino daría sus ojos. El barco es ignorado. El iceberg se alza y se hunde de nuevo; sus vítreas puntas corrigen las elipses del cielo. Esta es una escena donde quien pasea por la borda es incultamente retórico. El telón es demasiado ligero para alzarse en las más finas cuerdas que las aéreas torsiones de la nieve provean. La gracia de estos blancos picos hace sombras con el sol. El iceberg desafía su peso sobre un movedizo escenario y se está y observa.
El iceberg corta sus facetas desde dentro. Como las joyas de una tumba continuamente se protege y adorna sólo él mismo, quizás las nieves que tanto nos sorprenden flotando en el mar.
Adiós, decimos, adiós, el barco se pierde adonde las olas se entregan a otras olas y las nubes pasan a un cielo más cálido. Los iceberg son necesarios al alma (haciéndose ambos de los elementos menos visibles) para verlos así: encarnados, bellos, indivisiblemente erigidos. "
Autora: Elizabeth Bishop Poema: El iceberg imaginario
Publicado en: El Poder de la Palabra Fuente: www.epdlp.com
(Pueden leer una reseña biográfica de esta autora y más poemas, clicando aquí )
Estar cansado tiene plumas, tiene plumas graciosas como un loro, plumas que desde luego nunca vuelan, mas balbucean igual que loro.
Estoy cansado de las casas, prontamente en ruinas sin un gesto; estoy cansado de las cosas, con un latir de seda vueltas luego de espaldas.
Estoy cansado de estar vivo, aunque más cansado sería el estar muerto; estoy cansado del estar cansado entre plumas ligeras sagazmente, plumas del loro aquel tan familiar o triste, el loro aquel del siempre estar cansado.
En el tabaco, en el café, en el vino, al borde de la noche se levantan como esas voces que a lo lejos cantan sin que se sepa qué, por el camino.
Livianamente hermanos del destino, dióscuros, sombras pálidas, me espantan las moscas de los hábitos, me aguantan que siga a flote entre tanto remolino.
Los muertos hablan más pero al oído, y los vivos son mano tibia y techo, suma de lo ganado y lo perdido.
Así un día en la barca de la sombra, de tanta ausencia abrigará mi pecho esta antigua ternura que los nombra.
La muerte o las ausencias despoblaron corazones y estancias. ¡Cuánto olvido miserable y continuo tras las puertas! ¡Si yo pudiera ser el que volviese, el que ya nunca es esperado! Quisiera entrar y darme con figura diferente y amada en cada sitio. Me asomo a las ventanas. ¿Me conocen? En la luz amarilla me sonríen. Se dan contra mi cara piel adentro el padre que se fue, el hermano o el hijo.
Me asomo a las ventanas.
Poema: Calle. (Tres poemas de Alba quieta (retrato) y otros poemas)
La España de charanga y pandereta, cerrado y sacristía, devota de Frascuelo y de María, de espíritu burlón y de alma quieta, ha de tener su mármol y su día, su infalible mañana y su poeta. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero. Será un joven lechuzo y tarambana, un sayón con hechuras de bolero; a la moda de Francia realista, un poco al uso de París pagano, y al estilo de España especialista en el vicio al alcance de la mano. Esa España inferior que ora y bosteza, vieja y tahur, zaragatera y triste; esa España inferior que ora y embiste cuando se digna usar de la cabeza, aún tendrá luengo parto de varones amantes de sagradas tradiciones y de sagradas formas y maneras; florecerán las barbas apostólicas y otras calvas en otras calaveras brillarán, venerables y católicas. El vano ayer engendrará un mañana vacío y ¡por ventura! pasajero, la sombra de un lechuzo tarambana, de un sayón con hechuras de bolero, el vacuo ayer dará un mañana huero. Como la náusea de un borracho ahito de vino malo, un rojo sol corona de heces turbias las cumbres de granito; hay un mañana estomagante escrito en la tarde pragmática y dulzona. Mas otra España nace, la España del cincel y de la maza, con esa eterna juventud que se hace del pasado macizo de la raza. Una España implacable y redentora, España que alborea con un hacha en la mano vengadora, España de la rabia y de la idea.
Es para llorar que buscamos nuestros ojos Para sostener nuestras lágrimas allá arriba En sus sobres nutridos de nuestros fantasmas Es para llorar que apuntamos los fusiles sobre el día Y sobre nuestra memoria de carne Es para llorar que apreciamos nuestros huesos y a la muerte sentada junto a la novia Escondemos nuestra voz de todas las noches Porque acarreamos la desgracia Escondemos nuestras miradas bajo las alas de las piedras Respiramos más suavemente que el cielo en el molino Tenemos miedo
Nuestro cuerpo cruje en el silencio Como el esqueleto en el aniversario de su muerte Es para llorar que buscamos palabras en el corazón En el fondo del viento que hincha nuestro pecho En el milagro del viento lleno de nuestras palabras
La muerte está atornillada a la vida Los astros se alejan en el infinito y los barcos en el mar Las voces se alejan en el aire vuelto hacia la nada Los rostros se alejan entre los pinos de la memoria Y cuando el vacío está vacío bajo el aspecto irreparable El viento abre los ojos de los ciegos Es para llorar para llorar
Nadie comprende nuestros signos y gestos de largas raíces Nadie comprende la paloma encerrada en nuestras palabras Paloma de nube y de noche De nube en nube y de noche en noche Esperamos en la puerta el regreso de un suspiro Miramos ese hueco en el aire en que se mueven los que aún no han nacido
Ese hueco en que quedaron las miradas de los ciegos estatuarios Es para poder llorar es para poder llorar Porque las lagrimas deben llover sobre las mejillas de la tarde
Es para llorar que la vida es tan corta Es para llorar que la vida es tan larga
El alma salta de nuestro cuerpo Bebemos en la fuente que hace ver los ojos ausentes La noche llega con sus corderos y sus selvas intraducibles La noche llega a paso de montaña Sobre el piano donde el árbol brota Con sus mercancías y sus signos amargos Con sus misterios que quisiera enterrar en el cielo La ciudad cae en el saco de la noche Desvestida de gloria y de prodigios El mar abre y cierra su puerta Es para llorar para llorar Porque nuestras lágrimas no deben separarse del buen camino
Es para llorar que buscamos la cuna de la luz Y la cabellera ardiente de la dicha Es la noche de la nadadora que sabe transformarse en fantasma Es para llorar que abandonamos los campos de las simientes En donde el árbol viejo canta bajo la tempestad como la estatua del mañana
Es para llorar que abrimos la mente a los climas de impaciencia Y que no apagamos el fuego del cerebro
Es para llorar que la muerte es tan rápida Es para llorar que la muerte es tan lenta
Yo no sé muchas cosas, es verdad Digo tan sólo lo que he visto. Y he visto: que la cuna del hombre la mecen con cuentos... Que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos... Que el llanto del hombre lo taponan con cuentos... Que los huesos del hombre los entierran con cuentos... Y que el miedo del hombre ha inventado todos los cuentos. Yo no sé muchas cosas es verdad. Pero me han dormido con todos los cuentos... Y sé todos los cuentos.
Vientos del pueblo me llevan, vientos del pueblo me arrastran, me esparcen el corazón y me aventan la garganta.
Los bueyes doblan la frente, impotentemente mansa, delante de los castigos: los leones la levantan y al mismo tiempo castigan con su clamorosa zarpa.
No soy un de pueblo de bueyes, que soy de un pueblo que embargan yacimientos de leones, desfiladeros de águilas y cordilleras de toros con el orgullo en el asta. Nunca medraron los bueyes en los páramos de España.
¿Quién habló de echar un yugo sobre el cuello de esta raza? ¿Quién ha puesto al huracán jamás ni yugos ni trabas, ni quién al rayo detuvo prisionero en una jaula?
Asturianos de braveza, vascos de piedra blindada, valencianos de alegría y castellanos de alma, labrados como la tierra y airosos como las alas; andaluces de relámpagos, nacidos entre guitarras y forjados en los yunques torrenciales de las lágrimas; extremeños de centeno, gallegos de lluvia y calma, catalanes de firmeza, aragoneses de casta, murcianos de dinamita frutalmente propagada, leoneses, navarros, dueños del hambre, el sudor y el hacha, reyes de la minería, señores de la labranza, hombres que entre las raíces, como raíces gallardas, vais de la vida a la muerte, vais de la nada a la nada: yugos os quieren poner gentes de la hierba mala, yugos que habéis de dejar rotos sobre sus espaldas.
Crepúsculo de los bueyes está despuntando el alba.
Los bueyes mueren vestidos de humildad y olor de cuadra; las águilas, los leones y los toros de arrogancia, y detrás de ellos, el cielo ni se enturbia ni se acaba. La agonía de los bueyes tiene pequeña la cara, la del animal varón toda la creación agranda.
Si me muero, que me muera con la cabeza muy alta. Muerto y veinte veces muerto, la boca contra la grama, tendré apretados los dientes y decidida la barba.
Cantando espero a la muerte, que hay ruiseñores que cantan encima de los fusiles y en medio de las batallas.
Se desdibuja y retuerce, se acongoja ante la ola uniforme.
El contraste de la vida muere, entre líneas rectas y grises tonos.
Llora, por los brillos que ha perdido llora, por lo oculto al alma, purificada, filtrada, ultrajada, despreciada, reducida a la forma, abstracta carga.
Ese frío vacío de la razón, los cálidos tonos que ya no sentimos la calidez invisible a nuestros uniformes de ismos.
Se hunden en conformismos y consumismos camuflando nuestros deseos de vértigo y fríos vientos desde el mar que mitiguen nuestra pusilánime angustia, de ser solo nosotros mismos, aquí y ahora tan propios y tan íntimos.
Tan contrastantes y tan invisibles. Tan sedientos de voz y tan mudos. Tan alertas al fin y tan suicidas. Tan tontos. Tan cobardes.
La vida muere entre nuestros cadáveres vivos, sin un latido de compromiso siquiera, sin una lágrima de pérdida, tan crueles y tan hipócritas, ocultos a nuestra naturaleza, nos convertimos en monstruos… tan humanos.
No hables jamás desde la cima helada de los años. Aprende a blasfemar a carcajadas. Empápate de lucidez hasta que te salten los sesos en el cráneo. Asume insomnio con más sueños que vergüenza, y ese cansancio total, ya sempiterno, que te acompaña. Vive como se llora, a borbotones, sin ira y sin esquinas, sin plazos ni mañana. Mira, escucha, usa los sentidos como herramientas -son auroras boreales de la vida- no los condenes a infiernos tibios y noches como mortajas. Y ama cuanto sepas, de una vez por todas cada día, porque la virtud afea el cutis y estropea la vesícula biliar.
Poema: Consejos a mi misma. Autoría: Clotilde Tambroni
Cuando sonríes, los goces furtivos, las noches de insomnio, los leves silencios y la risa loca, se adhieren al labio como un beso que huye.
Desde tus ojos resbala tu infancia como un día de lluvia, y esa impertinente voluntad de ser, que no parpadea. Luego, muerdes la tristeza como una manzana, y apenas la acabas, te llenas la boca con una sonrisa, que es todo un tratado de melancolía.
Poema: Cuando sonríes. Autoría: Clotilde Tambroni
Yo vivo como quien busca un galeón hundido en alta mar, día tras día, sin brújula y sin norte, con un viejo mapa desgarrado como única certeza, que reproduce a escala el último fraude y la atroz belleza del primer fracaso. Yo escribo concelebrando la inicua naturaleza de lo inane, sin fe y sin liturgia, cuando todo es silencio alrededor y nada significa alinear las palabras: la única ascesis a mi alcance, a falta de algún viaje a ningún sitio o de un apasionado amor, que olvidaré enseguida, como siempre, porque no se parece a Pío Baroja ni a don César de Echagüe.
Yo no he aspirado más que a la relojería del alma, yo no he transcrito más que el dolor de una sincronización abortada.
Yo soy un completo abismo, esos que me creen capaz de un dolor entero, de un bello dolor pleno de carnosas angustias, de angustias que son una mezcla de objetos, una efervescente trituración de fuerzas y no un punto suspendido con impulsos accidentados y desarraigados que vienen de la confrontación de mis fuerzas con esos abismos.
Y hay más que esos abismos voluminosos, la detención, el frío, todo eso que me ha fortalecido. Todos aquellos que me han creído lleno de un ruido torturado, en una violenta negrura con la que yo me bato están perdidos en las tinieblas del hombre.
(...)
Entonces se conocerán mis fuentes, verán mis espejos, habrán desnaturalizado mis venenos o descubierto mis juegos del alma. Entonces todos mis cabellos serán colados en cal, todas mis venas mentales, se percibirá mi bestiario y mi mística habrá acabado en sombrero (...) se comprenderá la geometría sin espacios y se aprenderá la configuración del espíritu. Se sabrá cómo he perdido el espíritu.
Poema: EL PESA-NERVIOS (fragmento). Versión de Yadi Henao. Autor: Antonín Artaud
Todas las habitaciones de mi vida Me habrán estrangulado con sus paredes Aquí los murmullos se ahogan Los gritos se rompen
Aquellas en las que viví solo Con grandes pasos vacíos Aquellas Que guardaban sus espectros antiguos Las habitaciones de indiferencia
Las habitaciones de la fiebre y aquella que Había yo instalado para ahí fríamente morir El placer alquilado Las noches extranjeras
Hay habitaciones más hermosas que las heridas Hay habitaciones que os parecerán banales Hay habitaciones de súplicas Habitaciones de luz baja Habitaciones dispuestas a todo excepto a la felicidad Hay habitaciones para mí de mi sangre para siempre salpicadas
En todas las habitaciones viene un día en que el hombre se despelleja vivo En que cae de rodillas que pide piedad Que balbucea y se vuelca como un vaso Y padece el suplicio espantoso del tiempo Derviche lento es redondo el tiempo que gira sobre sí mismo Que mira con ojo circular El descuartizamiento de su destino Y el pequeño ruido de angustia antes de las Horas antes de las medias No sé nunca si eso va a sonar por mi muerte Todas las habitaciones son habitaciones de justicia Aquí conozco mi medida y el espejo No me perdona
Todas las habitaciones cuando por fin me he dormido Han lanzado sobre mí el castigo de los sueños
Porque no sé de los dos lo peor soñar o vivir.
Poema: Todas las habitaciones de mi vida Autor: Louis Aragon Versión de: Claire Deloupy Fuente: http://amediavoz.com/aragon.htm
(Pueden leer una reseña biográfica del autor, clicando aquí ).
Los gallos de roca pasan dentro del cristal Defienden el rocío a golpes de cresta Entonces la divisa encantadora del relámpago Desciende sobre la bandera de las ruinas La arena no es más que un reloj fosforescente Que da la medianoche Por los brazos de una mujer olvidada Sin refugio girando por el campo Erguida en las aproximaciones y en los retrocesos celestes Es aquí Las sienes azules y duras de la quinta se bañan en la noche que calca mis imágenes Cabelleras cabelleras El mal adquiere fuerzas muy cerca Solamente se valdrá de nosotros
Poema: Todo paraíso no está perdido. De "Claro de tierra" 1923
El viento sopla fuerte esta noche Y es viento frío Y pienso en los chicos De la calle. Espero que algunos tengan Una botella de tinto.
Cuando estás en la calle Es cuando te das cuenta de que Todo Tiene dueño Y de que hay cerrojos en Todo. Así es como funciona la democracia: Coges lo que puedes, Intentas conservarlo Y añadir algo Si es posible.
Así es también como funciona La dictadura Sólo que una esclaviza Y la otra destruye a sus Desheredados.
Nosotros simplemente nos olvidamos De los nuestros.
En cualquier caso Es un viento Fuerte Y frío.
Poema: Vivir de cubos de basura; de Charles Bukowski
Los demás seres llevan sus nombres como vestidos nuevos, los balbucean al fundar amigos, los hacen imprimir en tarjetitas blancas que luego van de mano en mano con la alegría de las cosas simples.
Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios, los pobres Juanes y los taciturnos Sergios, los Alejandros con olor a mar!
Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan sus nombres envidiables como banderas bélicas, tus nombres que se quedan en la tierra sonando aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.
Pero los locos, ay señor, los locos que de tanto olvidar nos asfixiamos, los pobres locos que hasta la risa confundimos y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas, cómo vamos a andar con los nombres a rastras, cuidándolos, puliéndolos como mínimos animales de plata, viendo con estos ojos que ni el sueño somete que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?
Los locos no podemos anhelar que nos nombren pero también lo olvidaremos…
Al final del asunto siempre es la muerte. Ella es mi taller. Ojo resbaladizo, fuera de la tribu de mí misma mi aliento te echa en falta. Espanto a los que están presentes. Estoy saciada. De noche, sola, me caso con la cama. Dedo a dedo, ahora es mía. No está tan lejos. Es mi encuentro. La taño como a una campana. Me detengo en la glorieta donde solías montarla. Me hiciste tuya sobre el edredón floreado. De noche, sola, me caso con la cama.
Toma, por ejemplo, esta noche, amor mío, en la que cada pareja mezcla con un revolcón conjunto, debajo, arriba, el abundante par espuma y pluma, hincándose y empujando, cabeza contra cabeza. De noche, sola, me caso con la cama.
De esta forma escapo de mi cuerpo, un milagro molesto, ¿Podría poner en exibición el mercado de los sueños? Me despliego. Crucifico. Mi pequeña ciruela, la llamabas. De noche, sola, me caso con la cama.
Entonces llegó mi rival de ojos oscuros. La dama acuática, irguiéndos en la playa, en la yema de los dedos un piano, vergüenza en los labios y una voz de flauta. Entretanto, yo pasé a ser la escoba usada. De noche, sola, me caso con la cama.
Ella te agarró como una mujer agarra un vestido de saldo de un estante y yo me rompí como se rompen las piedras. Te devuelvo tus libros y tu caña de pescar. El periódico de hoy dice que os habéis casado. De noche, sola, me caso con la cama.
Muchachos y muchachas son uno esta noche. Se desabotonan blusas. Se bajan cremalleras. Se quitan zapatos. Apagan la luz. Las criaturas destellantes están llenas de mentiras. Se comen mutuamente. Están más que saciadas. De noche, sola, me caso con la cama.
Afuera hay sol. No es más que un sol pero los hombres lo miran y después cantan.
Yo no sé del sol. Yo sé la melodía del ángel y el sermón caliente del último viento. Sé gritar hasta el alba cuando la muerte se posa desnuda en mi sombra.
Yo lloro debajo de mi nombre. Yo agito pañuelos en la noche y barcos sedientos de realidad bailan conmigo. Yo oculto clavos para escarnecer a mis sueños enfermos.
¿Pura? ¿Qué significa eso? Las lenguas del infierno son torpes, torpes como las triples lenguas del torpe y obeso Cancerbero que jadea en la entrada. Incapaz de eliminar de un lengüetazo la crisis febril, el pecado, el pecado. La yesca clama. El olor indeleble de una vela que se apaga! Amor, amor, el humo a baja altura ondula a mi alrededor como las bufandas de Isadora, y temo que una de ellas se enganche y ancle la rueda. Esos taciturnos humos amarillos crean su propia atmósfera. No se elevan, se arrastran en torno del globo sofocando a los ancianos y a los mansos, sl débil bebé del invernadero en su cuna, a la lúgubre orquídea que cuelga en el aire su jardín colgante, demoníaco leopardo. La calefacción la tornó blanca y la mató en una hora. Untando los cuerpos de los adúlteros como una ceniza de Hiroshima, y consumiéndolos. El pecado. El pecado.
Querido mío, toda la noche estuve fluctuando, encendiéndome, apagándome. Las sábanas llegan a pesar como el beso del libertino. Tres días. Tres noches. Agua con limón, agua de pollo, el agua me da arcadas.
La tierra se va cansando, la rosa no huele a rosa. La tierra se va cansando de entibiar semillas rotas, y el cansando de la tierra sube en la flor que deshoja el viento... Y allí, en el viento se queda...
La mariposa volará toda una tarde para reunir una gota de miel...
Ya no son las frutas tan dulces como eran otras... Las canas enjutas hacen azúcar flojo... Y la poca uva, vino que no alegra... La rosa no huele a rosa. La tierra se va cansando de la raíz a las hojas, la tierra se va cansando. (Rosa, rosita de aromas..., la de la Virgen de Mayo, la de mi blanca corona... ¿Que viento la deshojo?) ¡Me duele el alma de sola!...
(La Virgen se qued6 arriba toda cubierta de rosas...)
¡No me esperes si me esperas, Rosa mas linda que todas!...
La tierra se va cansando... El corazón quiere sombra...
Ni te conseguí, ni te conseguiré nunca, creo. Algunas palabras, un acercamiento como en el bar anteayer, y nada más. Es una pena, no digo. Pero nosotros los del Arte a veces con intensidad de pensamiento, y ciertamente sólo por poco tiempo, creamos un placer que parece casi real. Así en el bar anteayer -claro que ayudando mucho el alcohol compasivo- tuve una media hora en plenitud erótica. Y tú lo percibiste, me parece, y te quedaste un poco más de adrede. Eso era muy necesario. Porque con toda la imaginación, y con el mágico alcohol, tenía que mirar también tus labios, tenía que estar tu cuerpo cerca.
Poema: Media hora (1914) Autor: Konstantin Kavafis
*
Doce y media. Rápido pasó la hora desde las nueve cuando encendí la lámpara y me senté aquí. Estaba sin leer, y sin hablar. Con quién hablar enteramente solo en esta casa. La imagen de mi cuerpo joven, desde las nueve cuando encendí la lámpara, vino y me encontró y me recordó cerradas piezas perfumadas, y pasado placer -¡qué atrevido placer! Y también me trajo ante los ojos, calles que ahora se volvieron inconocibles, locales llenos de movimiento que se acabaron, y teatros y cafés que alguna vez existieron. La imagen de mi cuerpo joven vino y me trajo también las cosas tristes: duelos de la familia, separaciones, sentimientos de los míos, sentimientos tan poco apreciados de los muertos. Doce y media. Cómo ha pasado la hora. Doce y media. Cómo han pasado los años.
Poema: Desde las nueve (De poemas canónicos, 1916 – 1918) Autor: Konstantin Kavafis
Respóndeme, político, ¿por qué quieres desfigurar la faz del mundo? ¿Por qué quieres cortar las cabezas azules de mis templos? ¿Por qué quieres salpicar con mi sangre a tu pueblo inocente? ¿No sabes que si envías la muerte a visitarme volverá sobre ti, boomerang en retorno? ¿Por qué quieres matar mi casa romper mi niño quemar mi perro?
(Quienes estén interesados en Julia de Burgos, cliquen aquí y encontrarán una reseña biográfica suya)
Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese: un intento de vida; un juego al escondite con mi ser. Pero yo estaba hecha de presentes, y mis pies planos sobre la tierra promisora no resistían caminar hacia atrás, y seguían adelante, adelante, burlando las cenizas para alcanzar el beso de los senderos nuevos.
A cada paso adelantado en mi ruta hacia el frente rasgaba mis espaldas el aleteo desesperado de los troncos viejos.
Pero la rama estaba desprendida para siempre, y a cada nuevo azote la mirada mía se separaba más y más y más de los lejanos horizontes aprendidos: y mi rostro iba tomando la expresión que le venía de adentro, la expresión definida que asomaba un sentimiento de liberación íntima; un sentimiento que surgía del equilibrio sostenido entre mi vida y la verdad del beso de los senderos nuevos.
Ya definido mi rumbo en el presente, me sentí brote de todos los suelos de la tierra, de los suelos sin historia, de los suelos sin porvenir, del suelo siempre suelo sin orillas de todos los hombres y de todas las épocas.
Y fui toda en mí como fue en mí la vida…
Yo quise ser como los hombres quisieron que yo fuese: un intento de vida; un juego al escondite con mi ser. Pero yo estaba hecha de presentes; cuando ya los heraldos me anunciaban en el regio desfile de los troncos viejos, se me torció el deseo de seguir a los hombres, y el homenaje se quedó esperándome.
(Quienes estén interesados en conocer a Walt Withman, cliquen aquí y encontrarán una reseña biográfica suya.)
"Soy Walt Whitman, un cosmos, el hijo de Manhattan, tormentoso, carnal y sensitivo: como, bebo y engendro.
No soy sentimental ni miro desde arriba a hombres ni a mujeres de los que no me aparto. No soy más orgulloso que humilde...Me humilla quien humilla a los otros, y nada se hace o dice que no recaiga en mí...."
"...Creo en la carne y en los apetitos, ver, oír, tocar... ¡Cuántos milagros!, y cada parte de mi ser es un milagro, divino soy por dentro y por fuera, y santifico todo lo que toco o me toca..."
(Fragmento de "Canto de mi mismo")
* * *
¿Quién va allí? Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¡quién es aquél? ¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey? Pero ¿qué es el hombre en realidad? ¿Qué soy yo? ¿Qué eres tú?
Cuanto yo señale como mío, Debes tú señalarlo como tuyo, Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras. Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y podredumbre, no me puedo para a llorar. Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos; y la conformidad para los parientes lejanos. Yo no me someto. Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.
¿Por qué he de rezar? ¿Por qué he de inclinarme y suplicar?
Después de escudriñar en los estratos, después de consultar a los sabios, de analizar y precisar y de calcular atentamente, he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.
Soy fuerte y sano. Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo. Todo se ha escrito para mi. y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.
Soy inmortal. Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un carpintero, y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la noche con un carbón encendido. Soy sagrado. Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan. Las leyes elementales no piden perdón. (Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los cuales se levanta mi casa.)
Así como soy existo. ¡Miradme! Esto es bastante. Si nadie me ve, no me importa, y si todos me ven, no me importa tampoco. Un mundo me ve, el mas grande de todos los mundos: Yo. Si llego a mi destino ahora mismo, lo aceptaré con alegría, y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré... esperaré alegremente también. Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito y me río de lo que tu llamas disolución por que conozco la amplitud del tiempo.
Muy buenos días, queridos lectores y comentaristas de esta página, aún estoy sin mi ordenador, sin mis datos, sin mis archivos y escritos, y un poco "descolocada", de modo que, mientras espero y esperamos, les dejo este corto, pero profundo y bello poema de Vicente Huidobro, con la esperanza y el deseo de que les diga tanto como me dice a mí. Lo cierto es que muchas veces los mares de la vida se agitan tanto, que esa frágil, vulnerable y pequeñuela barca que somos cada uno de nosotros, presagia que será engullida por las bravas olas, sin remisión... Sin embargo, y contra todo pronóstico, casi nunca es así, y más o menos al borde del naufragio o del mundo, al decir del poeta, SIEMPRE FLORECEN LAS ENCINAS siempre llega la primavera traída por las golondrinas... y nuestra barca, o nosotros, seguimos surcando los mares de la vida. tal vez algo maltrechos y desvencijados, pero seguimos y con bríos, siempre seguimos, porque mientras hay vida hay esperanza. A mí, por ejemplo, me acecha otra tormenta en forma de quirófano, ya que el día cinco de marzo me intervienen de la cadera. Al final no me he podido escapar de ello y el mes de marzo -intuyo- podré estar muy poco por aquí, pero, abril llegará pronto, y la primavera en su esplendor también.
SOMBRA
La sombra es un pedazo que se aleja Camino de otras playas
En mi memoria un ruiseñor se queja Ruiseñor de las batallas Que canta sobre todas las balas
HASTA CUANDO SANGRARÁN LA VIDA
La misma luna herida No tiene sino una ala
El corazón hizo su nido En medio del vacío
Sin embargo Al borde del mundo florecen las encinas Y LA PRIMAVERA VIENE SOBRE LAS GOLONDRINAS
¿A que no me esperaban hoy? Aunque me despedí hasta el lunes, no he podido resistirme a iluminar este domingo, en el que esperamos una fuerte tormenta magnética solar, con este bello poema, a modo de paliativo de perturbaciones físicas y psíquicas:
SI... (IF). Rudyard kipling (1835-1936). Si puedes mantener intacta tu firmeza cuando todos vacilan a tu alrededor Si cuando todos dudan, fías en tu valor y al mismo tiempo sabes exaltar su flaqueza.
Si sabes esperar y a tu afán poner brida O blanco de mentiras esgrimir la verdad O siendo odiado, al odio no le das cabida y ni ensalzas tu juicio ni ostentas tu bondad.
Si sueñas, pero el sueño no se vuelve tu rey Si piensas y el pensar no mengua tus ardores Si el triunfo y el desastre no te imponen su ley y los tratas lo mismo como dos impostores.
Si puedes soportan que tu frase sincera sea trampa de necios en boca de malvados. O mirar hecha trizas tu adora quimera y tornar a forjarla con útiles mellados.
Si todas tu ganancias poniendo en un montón las arriesgas osado en un golpe de azar y las pierdes, y luego con bravo corazón sin hablar de tus perdidas, vuelves a comenzar.
Si puedes mantener en la ruda pelea alerta el pensamiento y el músculo tirante para emplearlo cuando en ti todo flaquea menos la voluntad que te dice adelante.
Si entre la turba das a la virtud abrigo Si no pueden herirte ni amigo ni enemigo Si marchando con reyes del orgullo has triunfado Si eres bueno con todos pero no demasiado.
Y si puedes llenar el preciso minuto en sesenta segundos de un esfuerzo supremo tuya es la tierra y todo lo que en ella habita y lo que es más serás hombre hijo mío....
Novelista inglés laureado con el Premio Nobel. Kipling escribió novelas, poemas y relatos ambientados principalmente en la India y Birmania durante la época de gobierno británico. Nació el 30 de diciembre de 1865 en Bombay (India) y a la edad de 6 años lo enviaron a estudiar a Inglaterra. Pasó cinco años en un hogar social de Southsea, experiencia detestable que describe en su relato 'La oveja negra'. Regresó a la India en 1882 y a partir de ese momento trabajó para la Civil and Military Gazette de Lahore hasta 1889, en calidad de editor y escritor de relatos. Más tarde publicó Cancioncillas del departamento (1886), una serie de versos satíricos sobre la vida civil y militar en los cuarteles de la India colonial, así como una colección de sus relatos escritos para la prensa recopilados en Cuentos de las colinas (1887). Su fama literaria se consolidó con seis historias sobre la vida de los ingleses en la India, publicadas entre 1888 y 1889, que revelaban su profunda identificación con las gentes y el paisaje de su país. Posteriormente viajó por Asia y Estados Unidos, donde contrajo matrimonio con Caroline Balestier en 1892 y vivió durante un breve periodo en Vermont. En 1903, se estableció en Inglaterra. Kipling fue un escritor prolífico y popular. En 1907 obtuvo el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en el primer autor inglés merecedor de este galardón. Kipling figura entre los principales escritores de relatos ingleses. Como poeta destaca por sus versos escritos en la jerga habitual de los soldados británicos. Su literatura gira siempre en torno a tres ejes: el patriotismo, el deber de los ingleses de llevar una vida de intensa actividad y el destino de Inglaterra, llamada a ser un gran imperio. Su insistencia en este último aspecto era sin duda un eco del pasado victoriano y perjudicó gravemente su reputación como escritor en los años posteriores a la I Guerra Mundial. De sus principales obras de ficción breve cabe destacar Muchas fantasías (1893), El libro de las tierras vírgenes (1894) y El segundo libro de las tierras vírgenes (1895), colecciones de historias de animales que constituyen en opinión de muchos lo mejor de su literatura; además de Precisamente así (1902) y Puck, el de la colina (1906). Entre sus novelas o relatos largos más populares figuran La luz que se apaga (1891), sobre un artista ciego; Capitanes intrépidos (1897), una historia de marineros; Stalky & Cía. (1899), basada en sus experiencias infantiles en el United Services College, y Kim de la India (1901), un relato picaresco de la vida en la India. Lo más destacable de su poesía es quizá Baladas del cuartel (1892) y Las cinco naciones (1903). Algo de mí mismo, publicada póstumamente en 1937, es un relato inacabado sobre su triste infancia. Falleció el 18 de enero de 1936 en Londres.
(Añado yo que "El libro de las tierras virgenes" fue llevado a la gran pantalla como "El libro de la selva")
Fuente: El poder de la palabra. www.epdlp.com Barcelona – New York.
Este poema que les dejo hoy me lleva a la pregunta ¿si en lugar de un hijo varón, Kipling hubiera tenido una hija, lo hubiera escrito igual... Hubiera terminado diciendo "...serás mujer, hija mía..."? Nunca lo sabremos, pero me gustaría pensar que sí.
¡Qué ustedes lo pasen bien y que el choque magnético no les altere demasiado!
...Y que, aunque fue escrito por Goytisolo, para Julia, siempre me he apropiado:
Joosé Agustín Goytiso
Palabras para Julia
" Tú no puedes volver atrás porque la vida ya te empuja como un aullido interminable, hija mía es mejor vivir con la alegría de los hombres que llorar ante el muro ciego. Te sentirás acorralada, te sentirás perdida o sola, tal vez querrás no haber nacido, yo se muy bien que te dirán que la vida no tiene objeto que es un asunto desgraciado, entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Un hombre solo una mujer así tomados de uno en uno son como polvo no son nada, pero yo cuando te hablo a ti cuando te escribo estas palabras pienso también en otros hombres, tu destino está en los demás, tu futuro es tu propia vida, tu dignidad es la de todos, entonces siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. Nunca te entregues ni te apartes junto al camino, nunca digas no puedo más y aquí me quedo, la vida es bella tú verás como a pesar de los pesares tendrás amor tendrás amigos. Por lo demás no hay elección y este mundo tal como es será todo tu patrimonio, perdóname no sé decirte nada más, pero tú comprende que yo aún estoy en el camino, y siempre, siempre acuérdate de lo que un día yo escribí pensando en ti como ahora pienso. "
¡Qué tengan un hermoso fin de semana y cuidadín con el coche y las carreteras!
Para este fin de semana, les dejo unos versos del gran poeta, compositor y músico argentino Atahualpa Yupanqui; versos con los que me identifico bastante y música que siempre me conmueve. La versión cantada de Mercedes Sosa es muy recomendable –a mí me gusta- pero no la encontré en la red para que al vincularla pudieran escucharla. Quizá ustedes la tengan, o sepan encontrarla en la red.
Piedra y camino
Del cerro vengo bajando, Camino y piedra, Traigo enredada en el alma, viday Una tristeza...
Me acusas de no quererte. No digas eso... Tal vez no comprendas nunca, viday Porque me alejo...
Es mi destino Piedra y camino... De un sueño lejano y bello, viday Soy peregrino...
Por mas que la dicha busco, Vivo penando... Y cuando debo quedarme, viday Me voy andando...
A veces soy como el río: Llego cantando... Y sin que nadie lo sepa, viday Me voy llorando...
Es mi destino, Piedra y camino... De un sueño lejano y bello, viday Soy peregrino...
Para renovar fuerzas para afrontar convenientemente los ajetreos de la cotidianidad, ¿qué mejor que unos Haikus? Les presento a mis autores clásicos preferidos, de esta hermosa poesía japonesa:
Issa (1763-1826)
La lejana montaña se destaca en los ojos de la libélula.
* Voy a salir; disfrutad del amor moscas de casa.
*
Crepúsculo de cerezas. También hoy se ha convertido en pasado.
*
Buson (1715-1738)
Los días lentos se apilan evocando un viejo antaño.
*
La noche es breve. hay gotas de rocío sobre la oruga.
*
Basho (1644-1694)
La primavera pasa lloran los pájaros son lágrimas los ojos de los peces.
*
Montañas y jardín entran en la habitación, el verano.
*
¿Por qué será que envejezco este otoño? Van aves por las nubes.
*
Aroma de ciruelo, y de pronto el sol sale: senda del monte.
***
"La lírica japonesa siempre ha mostrado desde sus comienzos una clara tendencia a la brevedad y a la comprensión verbal. Durante el siglo XVII esta tendencia llegó a su máxima expresión. El Haiku debe su nombre definitivo al poeta e investigador literario Shiki (1867-1902), considerado uno de los cuatro grandes clásicos junto a Basho (1644-1694), Buson (1715-1783) e Issa (1763-1827), y es un poema corto de diecisiete sílabas distribuidas en tres versos: el primero y el último, de cinco; y el intermedio de siete. El poeta se ve obligado a forzar al máximo la capacidad subjetiva de las palabras, no hay sitio para la reflexión abstractiva o el juego retórico. El objetivo parece el tener siempre en cuenta el dicho Zen: "Cuanto más hablamos y razonamos, más nos alejamos de la verdad". Los protagonistas del Haiku son las montañas, los animales y las flores, contemplados por el hombre en las distintas estaciones del año. Pero no nos dejemos engañar por su simplicidad, ni por la pequeñez e insignificancia de los objetos que describe, muy a menudo, el Haiku está repleto de resonancias metafísicas y religiosas, porque aunque solamente hable de una rana en un estanque debe contener, detrás de todos los elementos transitorios que lo forman, una percepción de eternidad. El Haiku constituye una instantánea de una escena situada, casi siempre, en un paisaje japonés. Estas imágenes se encadenan con sentimientos de muy diversa índole: nostálgicos, humorísticos, religiosos... Por eso es trabajo del lector, tras haberlos leído, hacerse las reflexiones necesarias para encontrar el profundo significado que le quiera dar. El Haiku es un instante que nos lleva de golpe al borde de un gran abismo que nos muestra las señales del paso del tiempo, las pequeñas revelaciones de la vida cotidiana y las sensaciones intensas pero fugaces. En definitiva el Haiku, a pesar de no encajar muy bien en la poesía occidental, y en general en una visión más egocentrista de la vida, pretende transmitirnos una sensación global de armonía dejando a un lado todos los elementos que resulten abstractos, lo cual constituye una auténtica lección de humildad.”
Ruego a los webmasters y al autor que si el haber tomado este texto les produce alguna molestia, me perdonen; si me lo indican, retiraré el texto, no así los Haikus, ya que pienso que son patrimonio de la humanidad y no necesitan permisos.
Alguno de ustedes, apreciados comentaristas, me ha enviado un e-mail, solicitándome que, por una vez, deje de hablar de desgracias y catástrofes, y publique "algo alegre" en el blog. Es curioso, porque en el otro Blog también me sucedió, así que, voy a responder lo mismo; es decir, que no sé que puedo ofrecer de “alegre” más allá de estar viva; de que el Sol salga cada mañana, y las estrellas cubran el cielo cada noche; de las pequeñas cosas de la vida que nos hacen esbozar una sonrisa… Más allá de todo eso, me temo, que, hoy por hoy, no tengo otra cosa que pueda considerarse “alegre”.
¿Eso les basta? ¿La vida, el sol, las estrellas, el balbuceo de un niño, con su legua de trapo y sus ocurrencias…? También tengo la adoración y el cariño que mis dos perras me profesan… ¡Podría darles un poco de eso también! Si se acercan lo suficiente, seguro que Linda y Lioba les darán un par de lametones… ¿No? ¿Eso no lo encuentran “alegre”? ¡La Pucha!. ¡Cómo me lo están poniendo de difícil!...
¡Ah!... ¡Sí!... Por supuesto que tengo algo alegre que ofrecer: la misma alegría. Es difícil encontrar en los tiempos que corren, algo realmente alegre; pero la alegría siempre está ahí, intacta, dentro de cada corazón, esperando y deseando ser encontrada.
Les ofrezco, pues, la alegría; y les invito a defenderla siempre contra todo y todos. Y para que nunca se nos olvide, les dejo también el poema de Mario Benedetti:
“Defensa de la alegría” Mario Benedetti “Defender la alegría como una trinchera defenderla del escándalo y la rutina de la miseria y los miserables de las ausencias transitorias y las definitivas defender la alegría como un principio defenderla del pasmo y las pesadillas de los neutrales y de los neutrones de las dulces infamias y los graves diagnósticos defender la alegría como una bandera defenderla del rayo y la melancolía de los ingenuos y de los canallas de la retórica y los paros cardiacos de las endemias y las academias defender la alegría como un destino defenderla del fuego y de los bomberos de los suicidas y los homicidas de las vacaciones y del agobio de la obligación de estar alegres defender la alegría como una certeza defenderla del óxido y la roña de la famosa pátina del tiempo del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa defender la alegría como un derecho defenderla de dios y del invierno de las mayúsculas y de la muerte de los apellidos y las lástimas del azar y también de la alegría.”
" Cuando la luna es de melón una tajada en la ventana y en redor es la calina cerrada la puerta y la casa encantada por las azules ramas de glicinas y en la fuente de arcilla hay agua fría y la nieve del paño y arde una bujía de cera tal que en la niñez, mariposas zumban la calma, que no oye mi palabra, retumba entonces de lo negro de rincones rembrandtianos algo se ovilla de pronto y se esconde allí a mano, pero no me estremezco, ni me asusto siquiera... la soledad en sus redes me hizo prisionera el gato negro el alma me mira, como ojos centenarios y en el espejo mi doble es tal vez mi contrario. Voy a dormir dulcemente, buenas noches, noche. " “El Poeta”
" Piensas que es esto trabajo, esta vida despreocupada escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada. Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos. Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier. Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno. " “N.V.N.”
" Hay en la intimidad humana una línea de veda que no traspasan amoríos ni pasiones bien que en miedo silente boca en boca se queda y el corazón se rompe de cariño de porciones. La amistad aquí es impotente y los años de felicidad sublime y amorosa cuando el alma en vuelo extraño se cierne ante la languidez voluptuosa.
Quien la anhela es demente y el que la alcanza sucumbe a su tristeza ahora comprendes sin duda por qué bajo tu mano mi corazón no aceza. "
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Matilde Alba Swann:
"Mañana es siempre"
" Cómo quisiera despertar cantando. Pero amanezco, en cambio, dolorida de no haberme quedado en ese espacio, en ese tiempo de morir prestada. Una isla no inscrita en ningún mapa, una célula enferma de ignorancia, un asfixiado mundo en miniatura, una avanzada humanidad triunfante, en clarines y hogueras homicidas. Tabla sola, sin náufrago siquiera, y luchando, relincho hacia la costa, y animada nomás por el recuerdo de un aliento mordido a sus astillas. Cómo quisiera despertar cantando, y me muero de sed y hambre de canto mientras desborda la preñada aurora en promisorio bermellón de vinos, y expandida, hoguera en panes, horneándose a lo alto. Yo estoy abajo, debajo de la historia, sepultada en antorchas apagadas y estandartes marchitos. Sumergida en humores subterráneos y en cenizas de huesos de bandido, Soy el ser que no fue, lo que no pudo, la olvidada, desdeñada semilla, pero existo. Dentro tengo un sauce inclinado que me llora. Un niño triste me llama, sin nombrarme. Me doy cuenta, me doy cuenta, yo existo. Mañana espero despertar, cantando."
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Gioconda Belli: "Yo la que te quiere"
" Yo soy tu indómita gacela, el trueno que rompe la luz sobre tu pecho Yo soy el viento desatado en la montaña y el fulgor concentrado del fuego del ocote. Yo caliento tus noches, encendiendo volcanes en mis manos, mojándote los ojos con el humo de mis cráteres. Yo he llegado hasta vos vestida de lluvia y de recuerdo, riendo la risa inmutable de los años. Yo soy el inexplorado camino, la claridad que rompe la tiniebla. Yo pongo estrellas entre tu piel y la mía y te recorro entero, sendero tras sendero, descalzando mi amor, desnudando mi miedo. Yo soy un nombre que canta y te enamora desde el otro lado de la luna, soy la prolongación de tu sonrisa y tu cuerpo. Yo soy algo que crece, algo que ríe y llora. Yo, la que te quiere."
"Los portadores de sueños"
" En todas las profecías está escrita la destrucción del mundo.
Todas las profecías cuentan que el hombre creará su propia destrucción.
Pero los siglos y la vida que siempre se renueva engendraron también una generación de amadores y soñadores, hombres y mujeres que no soñaron con la destrucción del mundo, sino con la construcción del mundo de las mariposas y los ruiseñores.
Desde pequeños venían marcados por el amor. Detrás de su apariencia cotidiana Guardaban la ternura y el sol de medianoche. Las madres los encontraban llorando por un pájaro muerto y más tarde también los encontraron a muchos muertos como pájaros. Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos por un invierno de caricias. Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños, atacados ferozmente por los portadores de profecías habladoras de catástrofes. los llamaron ilusos, románticos, pensadores de utopías dijeron que sus palabras eran viejas y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso es antigua el corazón del hombre. Los acumuladores de riquezas les temían lanzaban sus ejércitos contra ellos, pero los portadores de sueños todas las noches hacían el amor y seguía brotando su semilla del vientre de ellas que no sólo portaban sueños sino que los multiplicaban y los hacían correr y hablar. De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida como también habia engendrado a los que inventaron la manera de apagar el sol. Los portadores de sueños sobrevivieron a los climas gélidos pero en los climas cálidos casi parecían brotar por generación espontánea. Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias torrenciales Tuvieron algo que ver con esto, La verdad es que como laboriosas hormiguitas estos especímenes no dejaban de soñar y de construir hermosos mundos, mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se llamaban compañeros, que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban en las muertes, se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se ayudaban en el arte de querer y en la defensa de la felicidad.
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento de todas partes venían a impregnarse de su aliento de sus claras miradas hacia todas partes salían los que habían conocido portando sueños soñando con profecías nuevas que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores y de que el mundo no tendría que terminar en la hecatombe. Por el contrario, los científicos diseñarían puentes, jardines, juguetes sorprendentes para hacer más gozosa la felicidad del hombre.
Son peligrosos - imprimían las grandes rotativas Son peligrosos - decían los presidentes en sus discursos Son peligrosos - murmuraban los artífices de la guerra.
Hay que destruirlos - imprimían las grandes rotativas Hay que destruirlos - decían los presidentes en sus discursos Hay que destruirlos - murmuraban los artífices de la guerra.
Los portadores de sueños conocían su poder por eso no se extrañaban también sabían que la vida los había engendrado para protegerse de la muerte que anuncian las profecías y por eso defendían su vida aun con la muerte. Por eso cultivaban jardines de sueños y los exportaban con grandes lazos de colores. Los profetas de la oscuridad se pasaban noches y días enteros vigilando los pasajes y los caminos buscando estos peligrosos cargamentos que nunca lograban atrapar porque el que no tiene ojos para soñar no ve los sueños ni de día, ni de noche. Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de sueños que no pueden detener los traficantes de la muerte; por doquier hay paquetes con grandes lazos que sólo esta nueva raza de hombres puede ver la semilla de estos sueños no se puede detectar porque va envuelta en rojos corazones en amplios vestidos de maternidad donde piesecitos soñadores alborotan los vientres que los albergan.
Dicen que la tierra después de parirlos desencadenó un cielo de arcoiris y sopló de fecundidad las raíces de los árboles. Nosotros sólo sabemos que los hemos visto sabemos que la vida los engendró para protegerse de la muerte que anuncian las profecías."
Rainer Maria Rilke (El original en alemán) Du Dunkelheit, aus der ich stamme, ich liebe dich mehr als die Flamme, welche die Welt begrenzt, indem sie glänzt für irgend einen Kreis, aus dem heraus kein Wesen vor ihr weiss. Aber die Dunkelheit hält alles an sich: Gestalten und Flammen, Tiere und mich, wie sie’s errafft, Menschen und Mächte - Und es kann sein: eine grosse Kraft rührt sich in meiner Nachbarschaft.
Ich glaube an Nächte.
(Traducción) A ti, oscuridad de la que procedo, te amo más que a la llama que limita el mundo y brilla sólo para algún círculo fuera del cual ningún ser sabe de ella. Pero la oscuridad lo retiene todo: formas y llamas, animales y a mí, tal como los atrapa, personas y poderes... Y puede ser que una gran fuerza cerca de mí se agite. Creo en las noches. De El libro de las horas, 1905.
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Gabriel Celaya: “La vida es tan sencilla”
La vida es tan sencilla que se explica por sí misma, se basta a sí misma. ¡Mira! Todo está hecho. Todo está ya dado. Nos basta aceptar o quizá —somos humanos— alabar y cantar a lo que nos maquina sin dejarse pensar. Todo está aquí. ¿No lo ves? No hay razón ni más allá. ¡Somos felices! Vivimos los instantes explosivos de alegría o de dolor, de rabia o de amor, y si no es que estamos distraídos, aburridos. No hay nada que esperar. No hay nada que temer. También la muerte llegará cuando nos sea fielmente necesaria y la recibiremos con verdadera ansia. Desde que nacimos nos estamos preparando para que nos consuma.
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Mario Benedetti: “No te salves”
No te salves No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo
pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.
Ser Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz" la potencialidad y la capacidad de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad.
CITAS: hoy, la ignorancia:
"La ignorancia puede ser curada pero la estupidez es eterna." Matt Artson
"Todo lo que necesitáis para tener éxito es ignorancia y confianza." Mark Twain
"Con la ignorancia armonizan bien los errores." Concepción Arenal
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