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A VUELTAS CON EL BIEN Y EL MAL

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Algunas veces surge en mí la impresión de que esta existencia que atravesamos esta como dirigida por dos fuerzas que gobiernan este espacio-tiempo nuestro en esta dimensión en la que nos movemos. Una de estas dos fuerzas representaría el polo oscuro y tremebundo al que Algunos dan en llamar tinieblas y asocian con el mal; mientras la otra, el polo luminoso, visto cómo beatífico al que  se da en llamar luz, se asocia con el bien.

Junto con esta impresión, surge también en mí otra complementaría, según la cual, la fuerza de la luz, va dejando señales por nuestro cotidiano transitar para que podamos ir construyendo respuestas a nuestras eternas preguntas ¿de donde venimos, quienes somos, a donde vamos...? Mientras que la otra fuerza, la de las tinieblas, va construyendo reflejos cegadores en torno a nosotros que a modo de señales ilusorias nos mantienen en quimeras de oscuridad con disfraces de falsos progresos, reteniéndonos esclavos, indefensos e infantiles, cómo viejos y caducos maniquíes incapaces de que en nosotros nazca el ser humano integral y nuevo, a la luz y a la vida.

Así considerado, se me antoja que la fuerza que nos retiene en la esclavitud está formada por una energía mortecina, negra, negativa; y la fuerza que nos impulsa a la búsqueda del amor y de la justicia es vivificante, luminosa y positiva. Tal vez la primera pudiera ser lo que se tiene en denominar cómo "el satán", mientras la segunda sería lo que se da en calificar "Verbo Creador" (y no me estoy refiriendo a una concepción teísta de la vida, sino a algo real, casi físico); pero de algún modo, ambas nos habitan y pugnan en nuestro interior como si de dos entidades reales y bien diferenciadas se tratara. Pero cuando trato de profundizar en la reflexión de lo que supone estas impresiones, me siento desesperanzada, ya que, me doy cuenta de que el mantenimiento de la creencia en la existencia de estas dos fuerzas, como reales y esenciales en sí mismas, me sume en un determinismo absurdo, me sume en el hecho de que somos como marionetas en sus manos, y en el hecho de que sea como fuere, tanto si aceptamos la señales de una como si aceptamos las señales de la otra, estamos siempre a su merced, y nutrimos siempre a algo o a alguien... La aceptación de estas dos fuerzas como entidades reales y verdaderas, se erige ante mis ojos no ya como algo que nace en nuestro interior, sino como algo que nos atraviesa, nos dirige y es, es decir, tiene calidad de ser y existencia,  tanto dentro como fuera de nosotros...Entonces pienso que quien en realidad no existe somos nosotros mismos, y nuestras elecciones quedan como desdibujadas en esta concepción maniqueísta en la que me debato, puesto que en realidad, lo importante vendría determinado propiamente por esas dos fuerzas en sí mismas y no por nosotros, de manera que me pregunto donde quedaría entonces nuestra libertad, a no ser que entonces la libertad consistiera precisamente en renunciar a la oscuridad,  y entregarse al servicio de la luz. En cualquier caso, pobre libertad la nuestra, si así fuera; ¡Siempre al servicio de un Gran Otro!

En ocasiones, estas reflexiones las encuentro reforzadas en hechos y circunstancias de la vida cotidiana, tales como el cine, y se me ocurre que algunas películas como la trilogía de la guerra de las galaxias, o Instinto Básico, o El silencio de los corderos, o encuentros en la tercera fase junto a otras, ilustran acertadamente esta impresión.

Sin embargo, una película que hace algún tiempo vi, me ha ayudado a vislumbrar este problema de un modo distinto. La película a la que aludo es "Atrapados en el tiempo" y quisiera que tal y cómo me ayudó a mí, en su momento, nos ayudara ahora a ejemplificar lo que intento desentrañar; de modo que voy a exponer las "señales" que yo pude descubrir en esa película. El argumento relata como un hombre vive una y otra vez la misma jornada, en la que ocurren diversos acontecimientos; unos fijos e invariables y otros siempre distintos; y como todos esos acontecimientos, los fijos y los nuevos, están íntimamente relacionados con lo que él en cada instante elige hacer; de manera que lo nuevo que va aconteciendo -siempre en la repetición de la misma jornada- es la consecuencia de la respuesta que el protagonista va dando cada vez a los acontecimientos. La jornada termina pues siempre distinta, aunque casi invariablemente con la muerte -por suicidio- del protagonista; quien, desesperado de estar atrapado en el tiempo, quiere finalizar con la angustia de vivir y repetir una y otra vez, sin remisión,  la misma jornada, jornada que le sume en la indefensión y en la creencia de que es un juguete en manos de algo que está por encima de él, en manos de una lucha particular entre dos fuerzas que se lo juegan a los dados y estipulan todo lo que le sucede de bueno y de malo durante esa fatídica jornada en la que él es únicamente, una marioneta en manos de los que mueven los hilos... Y, cuando por la mañana, suena el despertador,  todo vuelve a empezar para él repetitivamente, siempre la misma mañana; dándose la circunstancia de que mientras nadie recuerda nada de lo acontecido, él lo recuerda todo.

Poco a poco, en ese presente eterno del ser humano que repite una y otra vez su historia a través de mil incidencias aparentemente nuevas y cambiantes, el protagonista toma consciencia de lo que le ocurre; se da cuenta de los acontecimientos fijos por los que pasa, deja de culpabilizar al destino o a las fuerzas ocultas, o a los dioses, de su desgracia y/o de su felicidad y toma nota de que son sus propios actos, sus propias respuestas a las situaciones, sus propias elecciones y decisiones, lo que le mantienen atrapado en la repetición de su historia; va despertando, reconociendo y descubriendo su propia responsabilidad, su egoísmo desmedido, su falta de solidaridad con sus semejantes, lo equívoco de sus actos. Entonces, despierta; y en cada repetición de jornada, aprovecha su memoria para transformarse y transformar la realidad de cada jornada;  para escapar a la repetición y seguir evolucionado fuera de la trampa de ese espacio-tiempo repetitivo; fuera de la trampa de la dualidad; cambiando y moldeando sus respuestas en el amor y la entrega hasta que el protagonista logra ese aprendizaje que rompe la repetición y la película termina con una mañana por fin nueva.

Ante esta ilustración me planteo: ¿Que otra cosa es nuestra vida que una jornada que se repite y reitera atrapada en este espacio-tiempo? La película repite una y otra vez la misma jornada desde la mañana a la noche... Nosotros repetimos una y otra vez nuestra vida desde cada nacimiento a cada muerte, mientras nuestros ojos apenas se abren al reconocimiento de las lecciones por aprender...

También me planteo: ¿Son esenciales y verdaderamente reales esas dos fuerzas, o por lo contrario son, en esencia, únicamente parte de nuestro ser y estar en el mundo? Y me respondo, no sin apreciar que me meto en jardines muy enlodados, que bien y mal no son otra cosa que la concreción de nuestros actos cuando éstos son ejecutados por nuestra ignorancia, por nuestra desmedida ambición de poder y de dominio, por nuestra codicia, por nuestro individualismo, por nuestra ceguera y nuestra estulticia. por nuestros egoísmos, nuestra intolerancia; nuestros dogmatismos y fanatismos; nuestras prepotencias y arrogancias; y, en suma,  por todo aquello que nos lleva a creernos algo más preciado que cualquier otro de nuestros semejantes. Nosotros y sólo nosotros somos los creadores de la luz y de las tinieblas. Noasotros y sólo nosotros somos los creadores y difundidores de esas dos fuerzas, porque ambas nacen y se alojan en lo más profundo de nuestro ser, y es responsabilidad únicamente nuestra el que florezca una u otra .

Así las cosas, el nacimiento del ser humano nuevo en nosotros, desde lo caduco y viejo de nuestra ceguera y de nuestras deplorables conductas, se hace posible por el acto del despertar y abrir los ojos a la realidad de nuestra responsabilidad y de nuestra libertad, ya que eso y no otra cosa, se me antoja el paso de las tinieblas de la caótica y maléfica ignorancia, a la luz de la inteligencia, de la razón, de la libertad, de la igualdad y del amor.

Y es que, c
uando uno camina de cara a la Luz, la oscuridad se hace a su espalda, pero esa oscuridad en realidad no es mas que la propia sombra de uno mismo proyectada detrás de sí, al convertirse uno en objeto iluminado; iluminación que recrea la ilusión de que las tinieblas existen por si mismas. Mientras que, si uno camina de espaldas a la luz, se da de bruces con las tinieblas que aparentemente se forman delante de uno, y que no son otra cosa que la propia sombra. De cualquier modo, es el mismo fenómeno que se reproduce unas veces delante y otras detrás dependiendo como nos situamos... Únicamente si la luz que está en nosotros irradia y brilla desde nosotros hacía el exterior, el fenómeno engañoso desaparece y las tinieblas ni se forman ni aparecen como realidad.

Y esa luz no es otra que la de la razón y el corazón unidos. Así que, tanto el tomar por luz lo iluminado, cómo tomar por Tinieblas a la oscuridad, son espejismos que nos hacen caer en la creencia de que luz y tinieblas son identidades reales existentes y esenciales fuera de nosotros, aboliendo nuestra responsabilidad y nuestra libertad; cuando lo cierto es que tales realidades existen sólo en nosotros, quienes las vamos construyendo con nuestros pensamientos, acciones y obras.

Somos libres tanto para sembrar luz cómo para sembrar tinieblas. Y los frutos que recogemos son coherentes con lo que sembramos. No creo que haya ningún otro lado oscuro distinto al de la propia sombra que genera el obrar humano sumido en la ignorancia, la ambición, la cosdicia y la necedad; ni creo que exista otro lado luminoso más allá del obrar humano cuando éste va acompañado de la acción conjunta de su razón, su inteligencia, y su corazón, todo ello en armonía, generando libertad, igualdad y fraternidad para nosotros mismos y para quienes nos rodean, esto es, para toda la humanidad y para todo lo vivo!.

Carmen Moreno Martín
Hannah.

(Imagen: www.academianatural.com.br/pensadorweb.jpgn)


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Jueves, 22 de Octubre de 2009 13:09 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 4 comentarios.

ESAS LOCUCIONES LATINAS...

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Estaba escribiendo unas cosillas, cuando me han venido a la memoria unas locuciones en latín –expresión latina- que siempre me dieron mucho que pensar: "Sed non casta, tamen cauta": esta locución se usaba a menudo referida a la mujer del César; se traduciría cómo “si no casta al menos cauta”. Significando que si hacemos algo que no está bien, al menos debemos ser discretos.

También se suele decir: "La mujer del César no sólo debe ser buena sino parecerlo… "  En cualquier caso, nos lleva a esa doble moral hipócrita que arrastramos desde que la humanidad tuvo consciencia de serlo. Y es que, al parecer, no importa lo que se es, sino lo que se aparenta, el cargo que se ocupa, lo que se tiene, etc.  En resumen,  que importa únicamente el que se sea discreto al hacer “las cagadas” o el poder tener a un chivo expiatorio o a una cabeza de turco a mano a quien referír tales cagadas, como en el caso del Yak42, por ejemplo, en el que la culpa de todo la tenían los forenses turcos... Y por ahí va Trillo, tan digno él, sin asumir ni una respònsabilidad, que del País Valenciá tenía que ser... Y hablando del País Valenciá, ahí tenemos a Ricardo Costa que después de todo el tinglado ha tenido la desfachetez de decir que "el no se aferra a cargo ninguno y que está "como siempre" a disposición de su partido y de la dirección nacional de su partido... y por poco tiene que ir una grua a desengancharlo de los cargos... Lo que3 ya no entiendo es el porqué Camps sigue tan invulnerable y tan incombistible... ¡Misterios de la "mafiopolítica"!. En suma, que lo que se juzga no es la bondad o  la maldad de los actos y de sus consecuencias, sino el que todo pase desapercibido, y, si a pesar de todo sale a la luz, entonces nada como el tener a mano una buena cabeza de turco para  escaparse de las consecuencias de los propios actos reprobables... ¡Hay que ver lo que sabían estos antiguos romanos con sus locuciones!... Lo que importa pues es que nadie se entere y si llega a enterarse, disponer de "coartada" aunque sea en Turquía... ¡Deplorable! Tendré que dedicarle todo un tratado (me temo).

"Veritas odium parit": la verdad engendra odio. Quiere decir que la verdad a veces nos genera enemigos. Su significado corre parejo a un viejo refrán: “Quién dice las verdades pierde las amistades” Y cómo diría Jardiel Poncela, –muy misógino él, pero gracioso y buena persona dónde las hubo- “la mejor manera de ser maleducado, es ser sincero” de dónde, al parecer, hablar con sinceridad deviene peligroso, y conviene ser cautos si se pretende hablar de ciertas cosas…

Otra vez esa doble moral rancia y pegada a nuestras neuronas con “loctite”, ya saben, la gotita que todo lo pega… Que distinto de aquello que según los evangelistas dijera Jesús –no olviden que soy agnóstica, ¿eh?- “la verdad os hará libres” Al parecer olvidó decir “a bofetadas” Esto es, que la verdad, nos hará libres, pero no sin mucho esfuerzo y a veces dolor…

Con lo que unimos verdad-dolor en un binomio bastante complicado; porque, para empezar –cómo preguntara Pilatos: ¿Qué es la verdad? -la preguntita se las trae- y si llegar a ella y expresarla duele… ¿Hay que eludirla, evitarla, socavarla, enterrarla? Y luego, ¿qué, para qué y por qué el dolor anexo a la verdad? ¿Dolor para hallarla? ¿Dolor por los palos que se reciben cuando se expresa? ¿Ambos? ¿Otros?... Hummmmm... Otro tratado enterito para esto.

¿Y ésta otra? “Risus abundat in ore stultorum", que quiere decir: "La risa abunda en la boca de los tontos -o de los estúpidos-"  Parece que Camps, a juzgar por  esa mueca inalterable de su rostro que quiere dibujar una sonrisa, la ignora... ¿Fuerte, no? ¡Vaya!. ¿Debe deducirse que para ser sabio hay que ser más serio que un ajo? ¿Son todas las personas cuyos rostros expresen continuamente seriedad, sabias? Y si lo contrario de la risa, es el llanto, ¿Son sabias y sabios todas y todos los llorones? ¿Están, pues relacionadas, tristeza y seriedad con sabiduría? ¿Es un necio quien se ríe de sí mismo? ¿Son los peces de colores una panda de necios y los lirios del campo, por lo contrario, todos sabios? ¡Ya estoy desvariando, me temo!…Y es que, ya se sabe: NIhil novi sub sole" que, como ya saben,  quiere decir:  “Nada nuevo hay bajo el sol”. ¡Pero todo está por descubrir, digo yo! ¡Todo está por ser mirado con unos nuevos ojos y con nuevas miradas!.

Carmen Moreno Martín
alias Hannah.

 (imagen tomada de: http://periodicocnt.org/291mayo2003/images/bnorte3.gif

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Jueves, 15 de Octubre de 2009 11:20 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 2 comentarios.

¿AZAR Y DESTINO?

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Si el lince hablara, tal vez nos dijera: “¿Azar…? ¿Destino…? ¡Están locos estos humanos! ¡Soy un animal en extinción por sus actos, por su despiadado y egoísta progreso. No por mí destino. Y menos por el azar!”.

¿Cuántas veces nos quejamos de la mala suerte (azar)? ¿Cuántas otras veces nos quejamos de nuestro oscuro destino? ¿Dónde queda nuestra propia responsabilidad en lo que nos pasa? Muchas veces, por no decir casi todas las veces, el azar es la disculpa que damos a nuestra desgana, a nuestra pasividad, a nuestra desidia y falta de implicación en las cosas que nos conciernen, a nuestra falta de imaginación y de creatividad, y a la voluntad torcida y escasa con que afrontamos nuestras decisiones o a la falta de ellas; sí, lo reitero: a la ausencia de responsabilidad y a la entronización de la pasividad en nuestras vidas. Aunque, admito que también existen los imponderables, claro, los agradables y los terribles imponderables… Pero, analizados en profundidad, muchos de ellos los provocamos nosotros. Y lo hacemos porque delegamos en otros el rol de capitán del barco de nuestras vidas, en lugar de asumirlo cada uno de nosotgros mismos y arriesgarnos a ello, quedándonos en el rol de simples grumetes. Dejando, unas veces, y deseándolo o incluso rogándolo, otras, y lo reitero, que sean otros quienes lleven el timón y conduzcan ese barco.

Y claro, nunca faltan los que toman buena cuenta de nuestras dejaciones, no hay más que ver lo "al loro" que está la sacrosanta Conferencia Episcopal Española con su campaña de que, justamente, el lince está más protegido que un niño... Francamente, a mí, por mucho que se llamen representantes de Cristo, evocando aquello del mismísimo Cristo, de que "por sus obras les conoceréis", me da que representan más a otros y a sus fines... Pero cada cual es libre para creer en lo que le de la gana, aunque si de creer en algo o en alguien se trata, digo yo que se debería ser algo coherente en lo que se dice creer, al menos para que no se nos vea, ni se les vea, tanto el plumero, ¿o no?

Y, ¿qué decir del destino? El destino es la sinuosa línea que cada uno traza con su vida sin sentirse ni aceptarse diseñador de la misma. Destino y azar, azar y destino, tejen la madeja de nuestros pasos vacilantes, confusos y mal dirigidos, principalmente, cuando estos no hallan sentido a los caminos que abren y hollan. Azar y destino, destino y azar, cargan con la culpabilidad del mundo, cuando sus habitantes se desentienden de la responsabilidad de sus decisiones y de sus actos. Al destino se aferran los grandes hombres cómo Bakunin, y los hombrecitos, cómo Hitler; pero ¿eran las estrellas las responsables de sus destinos? ¿Se depositaron en ellas, en forma de pergaminos de gases estelares, escritos por una pluma cargada con los tiempos siderales del universo, sus vidas y sus actos? ¿O fueron sus propias historias individuales las que determinaron en ellos las respectivas elecciones de caminos divergentes que dieron a luz a sus destinos?

Hablar de un predeterminado destino y abrazarse a él, ha sido la postura de algunos “próceres” y de algunos “iluminados”, que dejaron huellas de tinieblas y estelas de sangre allí por donde pasaron. Otros y otras, nos dejaron, ciertamente, caminos de luz y fraternidad; pero, y hoy, en la actualidad,l en pleno siglo XXI, sigue pasando lo mismo: dejamos las mismas estelas de sangre, de fuego, de caos y de atrocidad, perom también de luz -aunque de esto último, más bien poco, la verdad-, ¿qué es lo que lleva unos y a otros, ayer y hoy, a la realización de esas empresas, más allá de la calidad de negrura o de luz de las mismas? ¿Se ha debido y se debe a un predeterminado destino escrito a priori en los astros? ¿Al azar? ¿O, tal vez, a que "el viento sopla dónde quiere pero nadie sabe ni de dónde viene ní a dónde va…"?

Azar y destino; destino y azar; éxitos y culpas, irresponsabilidades y dejaciones, aciertos y errores, se refugian por igual en ambos; todo ello, fiel reflejo de nuestros actos y conductas, fueren éstos los que hayan sido. Y mientras, ya se sabe, la culpa es muy negra y nadie la quiere. Que cargue pues con ella el azar y el destino, esos infinitos cajones de sastre de la humanidad cuando usa ese mecanismo de defensa llamado "negación".

El caso es que, si nos paramos a pensar, el azar y el destino influyen mucho menos de lo que pretendemos en los desarrollos y elecciones de nuestras vidas, y que en un porcentaje muy elevado, el que nuestros caminos sean más parecidos a los de la imagen de hoy, que a los caminos de muerte y destrucción que vemos en los telediarios, depende de nosotros, de nuestras elecciones, de nuestras acciones y de nuestras actitudes. Y esto es así con todo lo que nos acontece en nuestras vidas privadas, y, también, a nivel de grupo, de sociedad, y hasta en política. Porque siempre estamos esperando salvadores, llámense Estado, Partidos política, gobiernos o lo que sea. El caso es no mover el culo, y no comprometerse. Y en esta vida, ya se sabe: Quien quiere peces... ¡A todos los niveles! Pero me parece que lo tiene más claro el lince que nosotros.

Carmen Moreno Martín
alias Hannah.

Imagen tomada de: http://aym.juntaex.es/NR/rdonlyres/2210301B-B950-40C4-BB86-03FD544EF240/0/16_10_06_lince.jpg

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Miércoles, 14 de Octubre de 2009 13:52 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 4 comentarios.

EL ENSORDECEDOR RUIDO DEL MAL VERSUS EL LEVE Y SUSURRANTE SONIDO DEL BIEN

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Érase que se era, un pastor ignorante y necio, que descontento con la tarea que le había tocado ejercer en esta vida, se devanaba los sesos pensando cómo podría adquirir fama y honor. Corría el siglo cuarto antes de Cristo.

El hombre, de nombre Erostratos, tuvo al fin la solución a su dilema, y no se le ocurrió nada mejor que incendiar lo que hoy conocemos cómo una de las siete maravillas del mundo antiguo: el templo de Artemisa (Diana) en Éfeso, que había sido mandado construir por el rey Creso y se había mantenido en pie durante doscientos años, entre destrucción y destrucción; porque hay que decir también, que este templo parecía “gafado” a juzgar por las veces que fue destruido y reconstruido… Pero sigamos con nuestra historia, esta vez, decía, el hermoso templo, se había mantenido en pie, lleno de gloria, doscientos años… Hasta que el padre de todos los gamberros, Erostratos, lo destruyó prendiéndole fuego, consiguiendo así, con su acto vandálico, lo que buscaba: ser famoso y pasar a la posteridad. Nada se sabe con certeza sobre quienes fueron los constructores de tan bella obra… Pero el nombre del gamberro Erostratos, quedó grabado en la memoria de la humanidad, vaya, que pasó a la historia, y es conocido hasta hoy.


Esto me lleva a la reflexión de con cuántos “Erostratos” antiguos y modernos contamos, resplandeciendo sus nombres cómo antorchas “ilustres” en nuestros tratados de historia, mientras que, de personas que dedicaron sus vidas a enriquecer a la humanidad, no conocemos ni los nombres, ya que nada quedó en nuestras memorias. Parece ser que al mal le cuesta muy poco iluminar los tiempos y que el bien enmudece y permanece soterrado…


Pero, ¿qué es lo que permite a la humanidad desarrollarse, crecer, progresar, evolucionar? De buenas a primeras, podríamos decir que no es el mal, sino el bien, lo que permite a la vida y a la humanidad, desarrollarse y crecer, por más que éste sea silencioso y, aparentemente, inexistente… Pero si lo analizamos en profundidad, tal vez descubramos que lo que llamamos “el mal” también está implicado de un modo u otro en ese proceso de evolución, porque, ¿cómo sabríamos lo que es el bien, sin la existencia del mal? No sé. Complejo tema.


Siguiendo con eso que llamamos “bien”, abordo ahora otro aspecto: tendemos, en ocasiones, a considerar el bien cómo algo normal, cómo lo que debe ser, y, consecuentemente no le damos importancia; mientras que le damos un pábulo desorbitado al mal que nos acecha, aunque sea esporádico y puntual.

En tanto que escribía esto, se votaba la ley de matrimonio entre homosexuales… El foro de la familia parece que recogió un millón de firmas en contra, otra vez el ruido del mal, porque ¿hay más mal que el negarle derechos civiles a una parte considerable de ciudadanos? Y de los treinta y nueve millones restantes que no firmaron en contra, nadie habló… El bien -porque luchar por la igualdad de derechos para todos, debe ser un bien, ¿sí?- parece permanecer silente una vez más. No obstante, volvemos al dilema: ¿Acaso no consideran ese millón de personas que firmaron en contra, que están haciendo un “bien” –según ellos, claro- y que por lo tanto, el matrimonio entre personas del mismo sexo es un mal para la sociedad? Y es que los términos “Bien y Mal” son dos conceptos muy difíciles y ambiguos… Podríamos estar tentados de concluir que “nada es verdad ni mentira, sino que todo depende del color del cristal con que se mira” No obstante, creo que no nos sería difícil llegar, desde la ética, a acordar hechos "buenos" y hechos "malos" cómo por ejemplo: el asesinato sería un hecho "malo" y, por contra, el respeto por la vida, sería un hecho "bueno" ¿Sí?  ¡Pues parece que tampoco!, porque, ¿dónde metemos entonces a la pena de muerte? Y si de lo que hablamos son de ideologías, creencias, etc. entonces la cosa se complica aún mucho más. Sí es que para raros, nosotros...  En cuanto a la ley que permite casarse, esto es, contraer "matrimonio" a personas del mismo sexo, en mi opinión, no tiene nada de progresista por muy buena que sea. Veamos: ¿qué es el matrimonio? pues nada más ni nada menos que una institución machista del Derecho Romano -anterior a la Iglesia Católica-, pero asumida por esta en los mismos términos,  por la que la mujer, a cambio de un sometimiento y dependencia absoluta a un marido, obtenía el reconocimiento legal de sus hijos para que estos fueran considerados "legales" o "legítimos". Podemos leer en Wikipedia: "
La palabra matrimonio como denominación de la institución social y jurídica deriva de la práctica y del Derecho Romano. El origen etimológico del término es la expresión "matri-monium", es decir, el derecho que adquiere la mujer que lo contrae para poder ser madre dentro de la legalidad. La concepción romana tiene su fundamento en la idea de que la posibilidad que la naturaleza da a la mujer de ser madre quedaba subordinada a la exigencia de un marido al que ella quedaría sujeta al salir de la tutela de su padre y de que sus hijos tendrían así un padre legítimo al que estarían sometidos hasta su plena capacidad legal: es la figura del pater familias."  De modo que tanto la palabra como la institución que al contraerlo se crea,  es más una aberración machista y represiva que denigra a la mujer y le resta libertad que un logro, o así lo veo yo al menos. Pienso que lo "bueno" y "progresista" en erste caso hubiera sido luchar por la supresión de esa institución, creando una unión libre, paritaria y equitativa llamárase parejas de hecho y derecho, u otra  cosa, para todas las personas fuera cual fuere su sexo, cuya denominación hubiéramos podido crear; pero parece que nuestra imaginación no nos da para tanto y nos empeñamos en meter nuevos vinos en viejos odres... ¿Y esa nueva ley es mala o buena? Pues eso, que "bueno y malo" o "bien y mal" son términos demasiado plurívocos, complejos y a veces falaces, para definir la realidad.

En fin, creo que el tema del “mal” y del “bien” merece mucha más reflexión… Seguiré, pues, con ella; pero, así, a voz de pronto, se me antoja que, por lo menos, eso a lo que yo llamo "mal" es mucho más estridente y ruidoso que aquello a lo que yo llamo bien, que aparece cómo un leve sonido susurrante...

Carmen Moreno Martín
alias Hannah.

Con los saluditos de Nieves, secretaria en funciones.

(Imagen de: http://vangeliscollector.com/images/hharglp.jpg)

 

 

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Viernes, 24 de Julio de 2009 12:18 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

MEDIODÍA - MEDIANOCHE, UN POCO DE SIMBOLISMO PARA CRECER

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La observación y comprensión de la naturaleza y de sus fenómenos, desde una actitud abierta y receptiva sin prejuicios y sorteando ese gran obstáculo de que en cierto modo no hay peor enemigo del conocimiento que el conocimiento previo, tanto más si se van convirtiendo esos conocimientos en dogmas y tautologías inamovibles, nos ofrecen los más ricos momentos de reflexión. Hoy les ofrezco el momento del zenit solar: el mediodía, y su aparente contrario, la medianoche, y digo "contrario" porque en realidad no es nada más que un momento coyuntural local que afecta al punto geográfico en el que se encuentra el observador, ya que en sí mismo siempre es mediodía en algún lugar del Planeta, al igual que siempre hay un recóndito e ignoto "mediodía" dentro de nuestro ser, que se resiste a mostrar su eterno resplandor, ya sea por la negación que nos empeñamos en hacer de él o por lo "robotizados" que estamos.

Empiezo pues con la pregunta:¿qué hora es? y la respuesta no puede ser otra que "Es Mediodía en punto", queridos lectores; porque la vida está siempre dispuesta a reconocer y a desarrollarse en la luz, en su plenitud, iluminando nuestra inteligencia para un libre ejercicio de la razón y del libre pensamiento que nos disponga al compromiso solidario y a la acción, y el espacio está delimitado y el tiempo enmarcado. Es hora de olvidarnos de seguir empecinados en ese obcecamiento sórdido y ciego, de nuestras dependencias, dogmas, fanatismos, egoísmos y codicias que tan sólo nos llevan a un cumplimiento automático e incuestionable de todos los "ismos" y que tan destructivos son para nosotros, para la humanidad y para nuestro Planeta en su conjunto que hemos mamado; tiempos de desprendernos de aniquilantes fanatismos que nos convierten cada más en robots.

Es "Mediodía en punto", es pues el momento justo e idóneo de desaprender y deconstruir ese tiempo insulso y esclavizante de la servidumbre en la que transitamos, para situarnos en el tiempo de la luz y de la libertad para el trabajo, volcando lo mejor, lo más esencial y más genuino de nosotros mismos en crear una continuidad de vida en libertad, igualdad, justicia y fraternidad que armonice nuestras vidas y la de todo el Planeta, por encima de nuestros intereses particulares y por encima de la duración de nuestras cortas vidas cotidianas. Mediodía en punto, es esa suerte de instante sagrado en el que el movimiento cíclico se detiene antes de que se rompa el frágil equilibrio y la luz bascule hacia su declinación, y en ese momento de plena luz carente de sombras, en ese "en punto" se inicia el trabajo. Es pues hora de trabajar; hora de convertirnos de diamantes en bruto, con una apariencia de burdo pedrusco, en diamantes tallados y preciosos irradiadores de luz desde todas sus caras, con un pulimiento de todo aquello que nos oscurece y nos hace aparecer como piedras burdas y llenas de aristas. Porque únicamente con el esfuerzo continuo de pulirnos sin césar, se cumplirá aquello que decía el gran y excelso Maestro Miguel Ángel: “El mármol contiene en su interior la escultura, yo sólo pulo la piedra y la saco a la luz.”

Es pues mediodía en punto, y esto es lo que el simbolismo que hoy traigo aquí indica ese momento: El momento del máximo provecho de la luz (que no es otro que el de nuestra razón e inteligencia, Ese momento en el que las herramientas de la inteligencia y de la razón se unen con nuestro corazón y extraen esa hermosa escultura que de un modo u otro nos negamos a ser. Es pues la hora de sacar el máximo rendimiento, ese rendimiento que puede validar el hecho que como especie somos, apartándonos de la barbarie y de las atrocidades que venimos repitiendo desde que nos pusimos erectos y adquirimos el distintivo de humanos sapiens, sapiens, esa esencia que nos negamos una y otra vez, pero que somos, sin sombras ni negruras, ya que es en el zénit o mediodía de la vida, cuando podemos disponer al máximo de todas nuestras luces, de todas nuestras experiencias, de todos nuestros verdaderos conocimientos y avances y aplicarlos tanto para nuestro bien, como para el de todo el Planeta y sus h

Mediodía indica también el momento en el que la actividad interior de nuestra inteligencia iluminada por el desarrollo de sus facultades mentales: lógica, memoria, percepción, juicio, comprensión y discernimiento; alcanza el momento culminante para ser empleada, de modo que podamos relacionar los Principios con sus expresiones visibles y las Causas con los efectos, a fin de que el trabajo pueda ser valorado por el Maestro como justo y perfecto llegada la media noche, Por ese “Maestro” que en definitiva no puede ser otro que cada uno de sí mismo. Momento en el que la Realidad nuevamente se nos mostrará tan solo en su apariencia exterior y saldremos de nuestro Templo, es decir de nuestro trabajo de “pulido” y búsqueda de maestría constante, a descansar o lo que es lo mismo, a recobrar nuevas fuerzas para el trabajo, ya que por muy tenaces y voluntariosos que seamos en el empeño, no somos ni “supermanes” ni “superwomans” y hay que descansar.

Mediodía-medianoche, es un tiempo descendiente que encierra también otro simbolismo, el de las doce horas de trabajo durante la luz, y el del asentamiento de los logros en esas doce horas de oscuridad para el descanso. Es el tiempo de volver en sí mismo, el tiempo del camino lento hacia el interior del laberinto, el tiempo del descenso a los “infiernos” de nuestras vidas, en este caminar de búsqueda, sin el cual no hay renacimiento, el tiempo del camino de descenso a las tinieblas única andadura que posibilita el continuo tránsito de la Luz en nuestras vidas. . Mediodía-medianoche nos dice que no hay mayor seguro en el itinerario del crecimiento, y que en la vida, hay que arriesgar la medianoche, para conquistar el alba, cuanto más, ese “Mediodía”. Y, añadir que, simbólicamente, ese tiempo de “Mediodía – Medianoche”, escapa a la concepción física newtoniana de tiempo lineal y se ajusta más bien a la concepción de la nueva física cuántica de relatividad, lo cual nos hace ver que es un tiempo constante y incardinado permanentemente en nuestro día a día y en nuestro peregrinar más allá de que brille el Sol o veamos la Luna en nuestros horizontes.

Es difícil acotar en la brevedad de este corto artículo toda la riqueza simbólica de este tiempo circular Mediodía-medianoche en el que discurre nuestro quehacer, pero no quisiera terminar sin aludir precisamente al círculo que describe el tiempo, círculos que no son inconexos ni paralelos, ni estancados y condenados a ser recorridos de forma reiterada y sin progreso ninguno –aunque en nuestra ignorancia y desidia nos parezcan muchas veces así-, sino que evolucionado en siempre en espiral, vamos haciendo el tránsito y los caminos siempre desde un escalón más elevado, ya que esos medios-días y medias-noches, son, justamente, los escalones que nos llevan a la expansión del ser y a la consciencia de ser todos y cada uno, una unidad con la vida y con el planeta. Consciencia de ser imprescindible y necesario para nuestra existencia y para nuestra realización; indicando a la vez, tanto la absoluta reversibilidad del tiempo como su ilusión material.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen de fuente:
http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/1ESO/atmosfera/img/luz%20mediodia.jpg

tomada de la página:
http://recursos.cnice.mec.es/biosfera/alumno/1ESO/atmosfera/contenidos4.htm

Nota del "encantado secretario": esto no es una reedición, sino una primicia dictada en estos días por la mismísima Hannah. ¿Qué tal? Y es para mí es todo un honor y un placer subirla a portada. Por cierto y muy a regañadientes por parte de Hannah, que no le gusta nada de nada que haga y diga las cosas que voy a decir, les comunico que ya tiene día y hora de quirófano: siete de mayo próximo a las 17 horas de la tarde, y si bien Hannah no es nada taurina, le toca lidiar un toro muy fuerte y bravo ese día, Yo -que sí lo soy, me refiero a amante de los toros y me disculpo por osar aparecer en este Blog siéndolo-, Deseo que Hannah haga "una buena faena", porque lo que le toca lidiar es muy serio y grave. Así mismo, deseo que su neurocirujano esté muy concentrado en su conocimiento y saber ese día y los aplique de maravilla para que nuestra querida amiga pueda disfrutar de su cumpleaños -25 de Mayo- como se merece y haya retomando ya la administración total de este maravilloso Blog, además de poder dar esos paseos que tanto añora con sus perrys por ahí. Por lo que la conozco, es muy capaz de lograrlo. Eso y más. Así que les ruego un envío especial de buenas vibras para ese día y hora. Un saludo de Enrique.

Al releer el texto, observo lo desastroso que he sido como secretario, lo he corregido y espero que ahora esté bien. Mis  disculpas.

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Jueves, 16 de Abril de 2009 20:09 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

DISQUISICIONES DE UNA LIBREPENSADORA SOBRE LA VIDA Y LOS VIVIENTES

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A poco que uno tenga un par de neuronas en funcionamiento, sea honesto en sus análisis y deducciones y mantenga estos análisis y deducciones a buen recaudo de su universo de creencias y afectos, a poco que cualquier persona tenga los ojos abiertos a lo que sucede a su alrededor y en su vida misma, puede que llegue a las siguientes conclusiones:

Lo individual –el ser humano- no importa, es insignificante para el orden universal; pero lo colectivo –la especie humana- tampoco importa; es, igualmente, insignificante e irrelevante para ese mismo orden universal.

Digan lo que digan científicos y teólogos, al final sólo una cosa es cierta: en el universo todo es comida: desde la más pequeña partícula y molécula, hasta la más enorme galaxia. Todo y Todos somos presas y depredadores.

Todos los individuos y todas las especies formamos parte de una gran cadena alimentaria cuya fuerza es la de su eslabón más débil. Y por muy inteligentes, racionales y fuertes que nos creamos los humanos, estoy convencida de que ese eslabón somos nosotros, capaces de mandarlo todo al pairo con sólo apretar un botón, por un quítame allá esa paja o por mi Dios es mejor que el tuyo…

Las únicas fuerzas sobrenaturales o divinas que existen son las que los seres humanos, desde su arrogante ignorancia construyen y proyectan en forma de “Dios”.

Las antedichas deducciones producen una herida tan brutal en nuestro etnocentrismo, en nuestra desmesurada egolatría y nuestra grandiosa vanidad y arrogancia, tanto a nivel individual como de especie, que necesitamos imperiosamente inventar un paradigma maravilloso y preciosístico tras otro, a cada cual más absurdo, para que nos sintamos a salvo, sin apreciar cuanto lastre significa para nuestras vidas, mantener esa pseudosalvación mesiánica y futura. Algunos políticos pretenden escapar a esto -sin darse cuenta de ello- empeñándose en programas de "orden y control" para que nada se les escape; pero es inútil, porque la vida escapa siempre a este tipo de imposiciones por muy poderosas que sean.

Así que nos construimos realidades virtuales –que nos amargan la corta vida- para mantener a nuestros cerebros calmados y alejados de ese mundo real que tanto parece atemorizarnos, en lugar de vivir la realidad plenamente y con disfrute, auto-convirtiéndonos en ciudadanos del miedo y súbditos del engaño, dependientes del prozac.

La “Verdad” no existe, sólo existe el dogma y la creencia fanática en lo que éste postula. Todo dogma, sin excepción, es una creación humana llevada a cabo con una de estas intenciones –o con dos, o con las tres simultáneamente-: 1) satisfacer la ostentación de poder y dominio de un individuo o casta, o grupo, sobre los demás. 2) enajenar a los sometidos e impedirles pensar por sí mismos. 3) autoengañarse y evitar esa herida narcisística ya citada y la ocasional angustia que puede ocasionar el conocimiento.

El “Progreso”, o lo que debería ser el progreso, tampoco existe. Lo que existe es el perfeccionamiento “ad infinitud” y arbitrario de la tecnología y de su uso desde los dogmas que el poder establece y que no son oitros que el enriquecimiento de unos pocos a costa de la miseria de las mayorías, siendo la ley y el valor que hoy todo lo rigen aquello de QAuevedo: "Poderoso caballero es don dinero", elevado éste -el dinero y el consumo- a la categoría de Dios.

También es un mito el que el ser humano sea “lo más mejor” de la creación. ¿Por qué y a santo de qué somos “más” que una ballena, o un delfín, o una pulga, o un árbol, o una brizna de hierba, o una única y simple célula, o una molécula, o una partícula, o una estrella, o un agujero negro? ¿Somos lo “más” por ser racionales? ¿Por tener conciencia? ¿Por ser “el producto más perfecto de la evolución? ¿Por estar dotados de lenguaje? ¿por tener la capacidad de extinguir especies, destrozar el medio ambiente y llevarlo a cabo? A ver, traten de definir “racional”, “conciencia”, “perfección”, “evolución”, “lenguaje”… Y luego contrasten sus definiciones con las aplicaciones que hacen ustedes en sus vidas con todos y cada uno de esos conceptos… Y, además, ¿están ustedes seguros de que somos los únicos en el universo que poseen racionalidad, conciencia, lenguaje, etc.? Pues si lo están, arrójenlo a la basura porque ya hay un buen número de científicos que dicen todo lo contrario… Por ejemplo, ¿qué nos hace mejores que los bonobos? Vean:

"(...) El hombre es el único, en el reino terrestre, que es capaz de forzar y violar a su media naranja. Según esta antropóloga, esta conducta ha sido aprendida y es resultado de los rezagos del patriarcado que le otorgó todos los derechos al hombre para someter a la mujer. Hasta la violación. Desde su hipótesis, antes de que ocurriera este tránsito patriarcal no existe ninguna evidencia de que ocurrieran —con la frecuencia con que ocurren en nuestros días— hechos tan tristes dentro de la comunidad humana porque la mujer tenía un valor social concreto y era respetada entre los pueblos antiguos, muchas veces, más que el hombre.

Los datos interesantes sobre nuestros primates son estos: La manera de ganar un favor sexual futuro de la hembra hace a los machos desplegar cantidades asombrosas de energía para complacerla y mimarla. Sin embargo, no tienen asegurado el objetivo, ni siquiera aquellos que dominan en el grupo. La hembra elige su compañero. La mayoría de los adultos machos se queda sin hembra por mucho tiempo. Un detalle que me hizo sonreír imaginando esa conducta entre los humanos: En algunas especies las hembras en celo son las que persiguen al macho que desean, y con su intensidad erótica lo incitan y lo invitan a copular varias veces con ella.

Pero la sorpresa mayor fue descubrir a los bonobos que, dicho sea de paso, no sabíamos que existían hasta el 1933. Estoy casi segura de que, si competimos con los bonobos, perdemos por amplio margen si hablamos de placer sexual y logros de paz en el grupo. Estos chimpancés pigmeos, los bonobos, tienen conductas sociales muy simpáticas, pero su sexualidad puede asombrarnos aún más.

Nancy Thompson-Handler fue la pionera que los estudió en Lomako, República de Zaire, entre el río Zaire y Kasai en los años 80. Resulta que estos monitos son los únicos, aparte del hombre, con prácticas sexuales dirigidas al placer. Copular no tiene entre ellos un fin reproductivo. Sus actos de amor están vinculados con ofrecer y recibir complacencia. Los bonobos no esperan el celo y están haciéndose el amor todo el tiempo... (...)" 
Pueden leer el artículo entero clicando aquí

Visto lo visto sobre la evolución de la vida en este planeta nuestro, y visto lo que hemos hecho con eso que llamamos conciencia de realidad y de nosotros mismos, tal vez, la fórmula evolutiva adoptada por algunos cefalópodos y peces de “crecer rápido, desovar y morir pronto” no sea tan pobre ni desacertada, siempre que prefiramos seguir en la quimera de estos autoengaños mortecinos y desperdiciar absurdamente todos y cada uno de los instantes que vivimos.

Y ¿cómo sería vivir despiertos y aprovechar y gozar de la vida? ¿Qué necesitaríamos hacer?

Sólo les diré que vivir despiertos sería instaurar un verdadero paraíso en cada uno de nosotros y en nuestra vida, y que hacer lo que sería necesario está al alcance de cada uno de nosotros, porque bastaría con que cada uno de nosotros se atreviera a pensar por sí mismo sin dogmas ni doctrinas, con respeto, con ética y estética, con solidaridad, sin egoísmos, ni etnocentrismos, ni egolatrías, ni adoraciones narcisísticas, ni falacias, ni aspiraciones a salvar o ser salvados, ni temores, ni de espaldas a la muerte –hecho natural que no tiene porque ser temido-, ni autoritarismos, ni fanatismos y con comprensión, dulzura, igualdad y fraternidad. Eso sería, quizá, la libertad. Pero, o no estamos "hechos" para ella, o, simplemente, nos gusta la esclavitud más que a un tonto un lápiz.

En fin, esta es mi personal y particular diarrea mental de hoy, mi particular sistema de creencias que no tienen porque hacer suyas, porque cada uno elige al fin y al cabo, el camino de vida o de muerte por el que desea andar, y la forma más idónea para calmar su cerebro.

¡Qué ustedes lo reflexionen bien y hasta otro día, en el que habrá más. Qué pasen un placentero fin de semana o vacaciones para los que se vayan, aprovechando la semana santa!.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: http://www.fuenterrebollo.com/Arboles/robles1.jpg

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Martes, 14 de Abril de 2009 19:30 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

REFLEXIONES EN TORNO A LA IGUALDAD

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Realmente, somos raros y retorcidos. Parece que lo que está diáfanamente claro, cuando se trata de lo que queremos y exigimos que nos hagan a nosotros, de cómo queremos y exigimos ser tratados, de que queremos que nos den, de cómo queremos ser respetados..., se vuelve extraordinariamente complicado y oscuro, cuando se trata de cómo tenemos que tratar a los demás, de cómo y hasta que punto debemos respetar al otro y de qué tenemos que hacer con los otros.
De modo que, en lo que concierne a derechos, parece que los entendemos muy bien en tanto y en cuanto nos vemos como sujetos gozadores de esos derechos y, consecuentemente, los exigimos de todos y cada uno; pero actuamos como si no fuéramos capaces de entender, ni apreciar, los deberes que todos, y cada uno de los derechos llevan implícitos, en tanto que nosotros mismos debemos ver a todos y cada uno de nuestros semejantes como sujetos gozadores de esos derechos; y somos nosotros quienes debemos aplicarlos con ellos.

Cómo quiera que sea, lo que realmente aplicamos es la Ley del embudo del “todo para mí y nada para ti” o, cómo mucho, todo para los que vestimos, vivimos, pensamos, creemos y opinamos lo mismo, y nada –o mucho menos- para los que no entran en ese conjunto de igualdad.

Y se trata de eso, de la “igualdad” En matemáticas, establecer “igualdades” es distinto a decir que dos cosas sean idénticas o clónicas. Por ejemplo, se dice que dos es a cuatro como ocho es a dieciséis; y todos sabemos que dos no es idéntico a cuatro, ni ocho es idéntico a dieciséis, ni dos es idéntico a ocho, etc. De manera que una igualdad matemática establece una similitud de relación que no implica una identidad única. Así, si decimos que el sujeto A es igual que el sujeto B, tampoco estamos diciendo que A y B son idénticos o clónicos. Es más, incluso pueden ser muy diferentes, tanto como lo es dos de ocho. Pero se establece una similitud de relación entre A y B que los pone en condiciones de Igualdad.

Sigamos aproximándonos a la igualdad de todos los seres humanos. ¿En qué y respecto de qué somos iguales? Desde luego no lo somos en muchas cosas. Para empezar, cada uno somos de nuestro padre y de nuestra madre; hemos crecido en diferentes hogares, en ciudades distintas, visitados colegios distintos, seguido estudios diferentes; creemos en religiones varias, o en ninguna; opinamos políticamente muchas cosas desiguales; tenemos aspectos físicos variopintos; nos vestimos de maneras diversas; hablamos lenguas distintas, etc.

Lo cierto es que cabría preguntarnos ¿Pero somos iguales en algo? La verdad es que sí, y ahí van unas cuantas cosas: Todos somos de las mismas carnes, de los mismos huesos y de las mismas sangres; tenemos colores de piel variados, pero la piel, en todos y cada uno de nosotros está hecha de las mismas células. Nacemos y morimos de igual modo. Unos nacemos en medios más ricos y otros en medios más pobres; unos en familias más tradicionales y otros sin más familia que la mujer que les trae al mundo; unos más sanos y otros más enfermos... Pero todos venimos a este mundo unidos a la placenta del útero de una mujer y sin más ropas que la propia piel. Esto en lo tocante a nacer. En lo referente a morir, ocurre tres cuartos de lo mismo: unos morimos más tarde y otros más pronto; unos de puro viejos y otros de algún bombazo o de alguna catástrofe o de inanición; unos habiendo aprovechado más su vida y otros habiéndola desperdiciado más; unos más ricos y otros más pobres... Pero todos, cuando morimos, lo hacemos del mismo modo y nadie, o al menos nadie que yo sepa, se ha logrado llevar con él algo de este mundo al otro. Así que tenemos ya algo que nos iguala: la entrada en este mundo y la salida de él. Pero hay más cosas: Salvo raras excepciones, todos tenemos dos ojos, dos orejas, dos piernas, dos brazos, etc. Todos, filogenéticamente hablando, compartimos el mismo código genético; todos sangramos si nos rasgan la piel o nos clavan un objeto punzante; todos lloramos cuando estamos tristes; todos reímos cuando estamos alegres; etc. Otra cosa es que no a todos nos hagan llorar y reír las mismas cosas... Pero nadie es ni más ni menos que los demás en tanto que miembro de la especie humana y esta especie, muy al contrario que la canina –en la que hay diversas razas- es de raza única.

Eso de llamar razas a los colores de la piel de la especie humana no es más que una muestra del etnocentrismo de la época en la que se llevó a cabo tal división, y de los males que aquejaban a los individuos de esa época –que dicho sea de paso, son los mismos males que ha aquejado a la humanidad desde siempre- y como los que la decidieron eran los únicos listos, inteligentes, sabios, especiales, bondadosos, correctos, justos, razonables, poderosos y civilizados del mundo, además de blancos, claro; todos los demás, consecuentemente con lo anterior, no podían ser otra cosa que “razas distintas” y por supuesto peores, tontas, salvajes, primitivas, ignorantes, pecaminosas, y un largo etc. de lo más peyorativo... ¡Además había que tener mucho cuidado de no contaminarse!...

¿Y que males aquejaban a esos ilustres divisores de la especie humana en razas? Pues los mismos males que aquejaban a todos aquellos que se vieron clasificados en razas distintas sin comérselo ni bebérselo, porque los negros, lo amarillos, los cobrizos, los aceitunados, los morenos y los a cuadros –sí los hubiere- no son en eso distintos de los blancos. Es decir que discriminaciones, xenofobias, racismos, envidias, avaricias, codicias, abusos, tiranías, etc. no son males endémicos de ningún pueblo ni de ningún grupo de individuos ni de ninguna de las llamadas “razas” ni de ninguna etnia y eso es algo en lo que también somos iguales; somos iguales en que todo eso puede crecer, y de hecho crece como yuyos, en cada uno y en todos los humanos sin distinción alguna. Afortunadamente también somos iguales en la capacidad de amar, de crear, de buscar el bien y hacerlo, de construir, de ejercer la generosidad, la bondad, la solidaridad, el altruismo y otras muchas nobles cosas. De modo que siguiendo con lo de la igualdad matemática, podríamos decir que en cada una de las cosas, dones y capacidades humanas podríamos decir que negro es a blanco como blanco es a negro, y gitano es a pallo, como pallo es a gitano, y catalán es a madrileño como madrileño es a catalán... Y así hasta el infinito. Lamentablemente no parece que todos y cada uno de nosotros lo tengamos tan claro, ya que si no otro gallo nos cantara y, entre otras cosas, nos hubiéramos ahorrado unas cuantas masacres y genocidios a lo largo de nuestra historia...

Y aquí lo dejo hoy. Otro día seguiré si es que a alguien le interesa.

(Extracto de mi libro ¿Dónde están las manos de mi alma, que no se ha publicado aún, ni creo que llegue a publicarse nunca, salvo en esta Bitacora).

Carmen Moreno Martín
alias Hannah

(imagen de www.artelista.com/)

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Domingo, 12 de Abril de 2009 12:13 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

SEMANA SANTA: EL GRAN ESPECTÁCULO ANUAL DEL CATOLICISMO; LA TORTURA, LA MUERTE Y EL PERDÓN DE LOS PECADOS

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Hannah me indica que suba a portada este artículo por venir muy a cuento, y que agradezca con cariño a cuan tos se han interesado por ella vía e-mail:

 

Una vez más, la cristiandad católica celebra su “Semana Santa” durante la cual se exaltan “los misterios” conocidos por ellos como “la redención” a través de los cuales, Dios, convertido en hombre, pero sin dejar de ser al mismo tiempo Dios, será perseguido, torturado y sacrificado para que los pecados de la humanidad sean perdonados, pecados con los que el hombre ofende a ese su Dios ávido de sangre y sacrificio que, para poderse complacer, creó al hombre ya pecador. Según ese ideario doctrinal, su Dios es todopoderoso, omnisapiente, omnipotente y creador de todo lo que existe, incluso de los pecados del hombre –ya que nada puede acontecer fuera de él-; pecados con los que incluso ya nace desde que fue creado, que ya incorpora al nacer el gran pecado, el de la desobediencia a su Dios,  “el pecado original”. Un divino pecado creado por Dios –porque, recuerden: nada existe fuera de él- que exige –claro, cómo no- una penitencia o “Redención” cómo ellos la llaman, también divina: la pasión, cruxifición y muerte del mismísimo hijo de Dios que a la vez es Dios mismo… ¿Lo entienden? Bueno, no se inquieten, yo tampoco. 


En esta semana, por lo ancho y largo de la geografía española, desfilarán imágenes circunspectas, tristes, dolientes, angustiadas y llenas de sangre; imágenes de un hombre-dios detenido, torturado y crucificado; y todo ese espectáculo culminará con la resurrección del torturado, sacrificado y muerto Jesús. Es todo un espectáculo de tortura, sangre, dolor y muerte del cual el pueblo se apresta a disfrutar, cómo lo hicieran aquellos romanos en sus circos de leones o de juegos de gladiadores; cómo lo hicieran aquellos aldeanos medievales en torno a las hogueras y demás tropelías de la inquisición; cómo lo hicieran los ciudadanos franceses en torno a las guillotinas; como lo han hecho hasta muy poco en Europa en torno a las ejecuciones públicas y como lo siguen haciendo aún hoy en muchos países presenciando enardecidos lapidaciones y mutilaciones varias… 
 

Durante esta santa semana española, sentados, o en pie, a lo largo de las aceras y desde los balcones y ventanas de las calles por dónde transitarán las imágenes; el pueblo de hoy enardecido vivirá una vez más el atractivo de la tortura, de la sangre y de la muerte; un rito atávico –a juzgar por la historia- subyugante, espasmódico y orgásmico. El pueblo llorará y elevará cantos a sus queridas dolientes imágenes; se castigará acarreando cadenas y pesadas cruces, haciendo grandes caminatas con pies descalzos, flagelándose, ayunando y, en suma, hará cuanta cruenta penitencia se le ocurra en apoyo a ese plan de redención que su dios tiene ideado  –que es tan omnipotente que necesita ayuda hasta en el sufrimiento, hasta para redimir a lo creado por él y subsanar así sus errores de creador- o para pagar tributo de sangre por dones recibidos –las promesas-; luego, se perderá en los bares y correrá el alcohol; acudirán turistas –es un gran negocio, sobre todo para algunas ciudades- que no querrán perderse ni un detalle; se retransmitirá por todas las televisiones y constituirá el mayor reality show de la semana. 

Siempre me he preguntado el por qué de este empeño y de esta fijación por el dolor, por la tortura, por la sangre, por la muerte, por el pecado, por la humillación y el sometimiento y por el pago a través del sufrimiento y la venganza, que tiene esta iglesia católica. Porque, que yo sepa, no se celebra de igual modo –con una semana santa pública, con procesiones, etc.- el nacimiento de ese niño-Dios en el que creen; ni montan una semana santa con toda la parafernalia para celebrar la llegada de ese espíritu santo-Dios en el que también creen; no, no conozco ninguna semana santa de la alegría que tenga el mismo corte y patrón que la semana santa del dolor.  ¿Por qué será? Y si echamos una ojeada a la vida de sus canonizados santos, encontramos siempre esa apología del castigo del cuerpo, de la carne, de la penitencia cruenta y obsesiva del pecado y de la culpa, del cilicio, de la sangre y de la muerte. Tal parece que su Pantocrátor Dios, no apetece de todo lo que ha creado: los cuerpos, la alegría, el placer, la fiesta, el regocijo, el gozo… No, estas cosas deben ser defectos que le salieron al crear, y que sus propias criaturas –los seres humanos- deben enmendar sufriendo, penando, llorando, muriendo, atravesando pruebas y más pruebas… ¡Qué triste panorama!

En fin, si yo fuera creyente, incorporaría aquella frase del Maestro que dice “Misericordia quiero, que no sacrificio” y no tendría más remedio que unirme a Serrat para cantar los versos de Machado; aquellos que dicen: ¡Oh no eres tú mi cantar, no puedo cantar ni quiero, a ese Jesús del madero, sino al que anduvo en la mar! , es más, si yo pudiera creer en Dios, eliminaría todas las jerarquías religiosas y todas sus doctrinas y dogmas, porque ¿Qué Dios sería ese que necesita intermediarios y representantes para contactar con su obra y con el corazón de sus criaturas? Pienso que de existir Dios, todas esas parafernalias de representantertes, jerarquías  e intermediarios con dogmas y tradiciones, con apesadumbradmientos de las culpas y de los castigos, con ritos de sangre, violencia y terror de los pecados... todo ese bagaje de prohibiciones, lavados de cerecbro y emkp’eño obsesivo en querer regir la vida y los actos de los ciudadanos, ya sean creyentes o no,  que sólo rigen para el pueblo pero que se saltan a la torera, justamente esos representantes, y todo ese empecinamiento por el poder y por tener a los creyentes acogotados a sus intereses, sobra; y si Dios no existe, que es lo más probable, pues aún con mayor razón.

Carmen Moreno Martín
alias Hannah


imagen:Viñeta de Forges tomada de la fuente:

http://www.pce.es/leon/Memoria/Images/forges140406.jpg

 

Un saludo de Nieves, ayudante temporal de Hannah.

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Viernes, 10 de Abril de 2009 18:22 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

PALABRA DE DIOS, TE ALABAMOS SEÑOR

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Como estamos en eso que se llama "semana santa" les dejo, por deseo de Carmen Moreno Martín, alias Hannah  estas tres reediciones. Va la primera:

Escribía, hace días, sobre las contradicciones que se pueden apreciar entre las enseñanzas de Aquel al que la Iglesia católica apostólica romana dice seguir fielmente y el obrar de esta institución a lo largo de los tiempos. Hoy les invito a reflexionar sobre tres: el amor al prójimo, el juzgar y condenar, y sobre la riqueza y bienes de la iglesia citada. Podría recoger muchos textos, pero con los tres que a continuación transcribo será suficiente:

  “Y llegándose uno de los escribas, que los había oído disputar, y sabía que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?
    Y Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel, el Señor nuestro Dios, el Señor uno es.
   Amarás pues al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de toda tu mente, y de todas tus fuerzas; este es el principal mandamiento.
   Y el segundo es semejante á él: Amarás á tu prójimo como á ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos.
    Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él;
    Y que amarle de todo corazón, y de todo entendimiento, y de toda el alma, y de todas las fuerzas, y amar al prójimo como á sí mismo, más es que todos los holocaustos y sacrificios.
    Jesús entonces, viendo que había respondido sabiamente, le dice: No estás lejos del reino de Dios. Y ya ninguno osaba preguntarle.” Mr. 12:28 – 34.

“Y Jesús se fué al monte de las Olivas.
Y por la mañana volvió al templo, y todo el pueblo vino á Él: y sentado Él, los enseñaba.
Entonces los escribas y los Fariseos le traen una mujer tomada en adulterio; y poniéndola en medio,
Dícenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho, adulterando;
Y en la ley Moisés nos mandó apedrear á las tales: tú pues, ¿qué dices?
Más esto decían tentándole, para poder acusarle. Empero Jesús, inclinado hacia abajo, escribía en tierra con el dedo.
Y como perseverasen preguntándole, enderezose, y díjoles: El que de vosotros esté sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.
Y volviéndose á inclinar hacia abajo, escribía en tierra.
Oyendo, pues, ellos, redargüidos de la conciencia, salíanse uno á uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros: y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.
Y enderezándose Jesús, y no viendo á nadie más que á la mujer, díjole: ¿Mujer, dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te ha condenado?
Y ella dijo: Señor, ninguno. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno: vete, y no peques más.
Y habloles Jesús otra vez, diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me sigue, no andará en tinieblas, mas tendrá la lumbre de la vida.
Entonces los Fariseos le dijeron: Tú de ti mismo das testimonio: tu testimonio no es verdadero.
Respondió Jesús, y díjoles: Aunque yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio es verdadero, porque sé de dónde he venido y á dónde voy; mas vosotros no sabéis de dónde vengo, y á dónde voy.
Vosotros según la carne juzgáis; mas yo no juzgo á nadie.” Jn. 8:1 -15.

Dijo Jesús: "Los zorros tienen madrigueras y las aves tienen nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reposar su cabeza"  Mat. 8:19–20.

Estos tres pasajes de fácil comprensión son otras de esas grandes contradicciones que, a mi profano entender, tienen los que se autodenominan representantes exclusivos de Cristo  -y por ende de Dios- en la Tierra; esto es, El Papa de Roma y toda su jerarquía. E insisto en el hecho de que estos textos están tomados de los evangelios –de Marcos, de Juan y de Mateo respectivamente- que ellos reconocen como verdadera palabra de Dios y a los que supuestamente siguen desde que fueron escritos. ¿Sí? ¿Los siguen? Veámoslo:

Del juzgar y condenar: La Iglesia se cree ella misma y, por supuesto, a su Papa y su alta jerarquía, Santa y libre de pecado siempre y en todo momento. En consecuencia ella y sólo ella tiene el poder de tirar piedras contra los demás a diestro y siniestro. Y vaya si lo ha hecho y si lo hace; que desde que la iglesia católica existe como tal no ha hecho otra cosa que juzgar a todo aquel que no pensara como ella y condenarle como “hereje” excomulgándole, persiguiéndole, torturándole e inclusive matándole. Así durante siglos incluido el siglo XX durante el cual, la iglesia no era ya en sí misma la ejecutora, pero si su cómplice –véase sino el papel que desempeñaron las altas jerarquías eclesiásticas católicas con el nazismo alemán y sus crímenes, con el fascismo italiano y sus crímenes, y con el franquismo español y sus crímenes; con los dictadores argentinos y sus crímenes; con Pinochet y sus crímenes y un largo etcétera.

Reflexionen también la actitud tenida por Juan Pablo II y que el actual Papa Ratzinger, mucho más  ultraconservador y anacrónico si cabe-  tuvieron y tienen con la teología de la liberación y sus ideólogos o con tantos teólogos –por ejemplo con Teilhard de Chardin - y contra todas aquellas vecoes de ayer y de hoy que intentaron e intentan reconducir el mensaje de Cristo, del cualo ellos están tan alejados.

Vean las guerras y santas cruzadas auspiciadas –cuando no emprendidas- por los papas de la iglesia católica para aplastar a paganos, herejes y disidentes.

Vean las crónicas de la llamada Santa inquisición y Santo oficio, con sus persecuciones y torturas.

Si tienen dudas pueden buscar por la red –incluso en páginas de la iglesia católica, que deben hacer lo mismo que con los evangelios-, y verán lo que encuentran. ¡A buen seguro que si son mínimamente inteligentes, éticos y humanos, se sorprenderán y horrorizarán!.

Amar al prójimo cómo a sí mismo: en cuanto a esto, la iglesia católica sigue una de estas dos pautas, cuando no las dos: no se aman nada de nada a sí mismos, esto es, se odian y aborrecen hasta la muerte o para ella no hay más prójimo que aquel que asienta en todo a lo que ella propugna, comulgue con sus pensamientos sin ningún tipo de cuestionamiento ni crítica, sea su entregado esclavo y siervo fiel renunciando a sí mismo, incluso a su vida; viva sometido en todo a su poder y no se plantee más verdad y autoridad que las que la iglesia establece –ciencia incluida-.

Y sobre la pederastia y demás perversiones con neonatos, niños, púberes y adolescentes acometidos por sus dirigentes; sus bulas de privilegios y prebendas; los regimenes de castas en sus monasterios; el rechazo de personas sin dote o de nacimiento “ilegítimo” entre sus filas… Y demás minucias de índole similar -ocultadas, eso sí, que ellos no cometen nunca pecado alguno-, a cerrar los ojos y a seguir, que todo sea por el bien del plan divino de ese dios particular suyo y la perdición del mundo… ¡Ey, perdón!  ¡Vaya lapsus!... quería decir lo que ellos pregonan: por la salvación del mundo –de su mundo, claro-.

Pero bueno, eso sí; se esfuerzan por alcanzar la santidad: se visten de negro, rojo y blanco; los colores alquímicos de la gran obra, de la transformación del plomo en oro, del camino de transformación espiritual de aquellos sabios alquimistas que ellos tanto condenaron y persiguieron.

De las riquezas y bienes de la santa iglesia católica: Jesús no tenía dónde caerse muerto el pobre, pero su representante en la Tierra es jefe de un estado –el Vaticano-, vive en un palacio, se va a pasar las vacaciones a otro palacio, duerme en mullidas camas envuelto en sedas y rodeado de obras de arte. Los príncipes de la iglesia, representantes de Cristo también, los señores cardenales, tuvieron para ellos solitos un hotel de cinco estrellas con todas las comodidades y lujos para que el esfuerzo de elegir un nuevo Papa no les resultara tan pesado; que el mismísimo Juan Pablo II hizo construir el hotelito para la ocasión. Jesús sólo tenía una túnica para vestir, mientras sus representantes tienen sastres personales que les surten de las mejores telas y hechuras; ostentan sendas cadenas y crucifijos de oro, y lucen en sus manos pesados anillos de oro y piedras preciosas. Jesús tenía que esforzarse en hacer milagros para multiplicar panes y peces, y para que las redes de sus apóstoles pescadores salieran con peces, para poder comer él, los suyos y cuántos les seguían; y cenaba con sus apóstoles bebiendo y comiendo en recipientes de barro. La comida que les sobra (si es que le sobra, la meten en sacas para la siguiente ocasión… Sus representantes usan patenas de oro y cálices de oro y pedrería preciosa; lo que sobra lo guardan en tabernáculos de oro, plata y pedrería preciosa. Por lo que dicen los evangelios tal parece que Jesús era un pobre entre los pobres, que compartía sus escasos bienes con las gentes y que vivía de la caridad de sus seguidores…  A sus representantes les basta para cubrir sus necesidades con extender cheques de sus propios bancos o cobrar a los estados que los financian y mantienen con el dinero de sus incautos ciudadanos. Jesús compartía lo poco que tenía con las gentes; sus representantes se sienten dichosos quitándole a la gente lo poco que tienen y cobrándoles por sus “servicios”. Estas cosas en el mundo de hoy, que en el pasado aún era más grave la cosa. Baste ver la historia de tan santa institución.

Visto lo visto, desde fuera y sin pertenecer al rebaño, ejerciendo mi capacidad  pensadora y analítica, contrastando textos y hechos históricos bien documentados, y observando la realidad del mundo en el que vivo, sin salir de mi estupefacción, me sigo preguntando: ¿Pero a quién y qué sigue esta sacro-santísima iglesia? (Eso de la santidad también tiene miga pero lo dejaré para otro día). Y con toda honestidad, no puedo responderme otra cosa que a Cristo y lo que dicen que Cristo dijo, desde luego no; más bien a su secular y desmedido sadomasoquismo, a su secular ambición de dominio y a su secular e insaciable apetito de poder y de riqueza.

Y no es que la tenga tomada con esta iglesia, no; no me mal interpreten. Es que como el gobierno de mi país sigue liado con ella, y  sin hacer ni puñetero caso a ese artículo de la constitución que dice que el Estado no declara minguna religión como propia, esto es que se declara aconfesional, mientras que las cruces y Biblias presiden todos los juramentos, la religión se sigue impartiendo en las escuelas públicas, los funerales de Estado siguen siendo católicos, las cruces siguen presidiendo aulas, la Iglñesia Católica sigue traatando de imponer sus dogmas  a todo bicho viviente sea feligrés suyo o no sin respetar los derechos civiles y un montón de cosas más, además de seguir (si se liara con otra, sería a esta otra a la que analizara)  soportando sus ingerencias y exigencias desde el ámbito educativo y civil hasta el político y moral, me interesa estar informada, conocer y saber sus obras y directrices, para saber que tipo de ciudadanos está, esta iglesia católica, apostólica y romana, interesada en formar… Y, como ciudadana responsable, tengo que manifestarme al respecto: Antes muerta que católica.

Carmen Moreno Martin
Alias Hannah

Imagen:
Viñeta de El Roto, tomada de elpais.es de la edición de hoy, de fuente:
http://www.elpais.com/vineta/?d_date=alt=&autor=El%20Roto&anchor=
elpporopivin&xref=20090409elpepivin_4&type=Tes&k=Roto

 

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Jueves, 09 de Abril de 2009 12:54 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

LAS MÁSCARAS DEL YO

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Denomino así, máscaras del yo, a todas aquellas expresiones que nuestros músculos adoptan, en la cara, en todo el cuerpo, y que expresan una gama de sentimientos o estados, que son percibidos por los demás de un modo al que nuestro propio sentimiento o estado, le es ajeno, ya seamos conscientes de ello o no. Por ejemplo: sonreír, cuando en realidad, nada en nosotros sonríe, o seriedad y severidad cuando tal vez nos sintamos alegres e incluso tiernos, etc.

En ocasiones esa máscara puede resultar grotesca o incluso patética, cuando esbozamos sonrisas con ojos apagados o tristes o cuando la expresión está ausente y en nosotros se agita el dolor y el sufrimiento. Estas máscaras las hemos creado nosotros mismos a lo largo de nuestra biografía y desde la más tierna infancia, de manera que han pasado a ser automatismos musculares rígidos y acorazados.

Fuimos creando estas máscaras, con el fin de que nos protegieran, con la creencia errónea de que podríamos así vencer todos nuestros miedos, nuestra vulnerabilidad, de manera que nada ni nadie, ni nosotros mismos, pudiera dañarnos. Las creamos, entonces, con la esperanza de que fuéramos aceptados y queridos por nuestros padres, tutores y educadores, transformándonos a través de ellas, en lo que ellos veían cómo “bueno”.
Construimos estas máscaras para lograr ese amor, calor, placer, cuidados, y, en suma, esa protección y ese amparo tan necesarios en la infancia.

En ese periodo crucial e irrepetible de nuestra evolución, al contener el llanto, o el grito, o cualquiera de los sentimientos que contuvimos, obtuvimos una respuesta válida para nuestra supervivencia, lo que contribuyó a hacernos creer en que teníamos que repetir siempre esa misma respuesta, ya que ello nos protegía. Carecíamos de datos, o al menos de muchos de los datos que un adulto posee, y ello nos hizo leer la realidad externa e interna de un modo inexacto. Tal vez, leímos situaciones cómo traumáticas, cuando no lo eran, o al contrario, situaciones realmente traumáticas, las leímos cómo normales, pero ambas cosas nos hicieron dar respuestas de inhibición de los sentimientos que favorecieron el inicio de máscaras y corazas; y las afianzaron en nosotros cómo algo que nos protegía.

Mas tarde, al irse configurando y asentando las máscaras, creando rigideces y automatismos musculares, aún podíamos percibir los sentimientos que las formaban y que con las máscaras íbamos reprimiendo; pero, luego, nuestro cuerpo fue adoptando, en cada caso, la postura de la máscara correspondiente sin que notásemos ya el sentimiento anudado a ella, y mas tarde, solo fueron quedando eso: máscaras sin emociones.

Pero lo cierto es que tales máscaras no sólo no nos protegen de nada, sino que nos confunden, nos aprisionan, levantan muros entre los demás y nosotros, y en el peor de los casos, levantan muros entre nosotros y nuestros sentimientos y emociones, entre nosotros y lo que deseamos, entre nosotros y nuestra propia vida, hasta que esas las máscaras con las que el yo se ha ido recubriendo y aislando de su esencialidad, van constriñendo todas nuestras funciones vitales, interrelacionales, creativas, cognitivas, e intelectuales, quedando todo nuestro Ser, encogido, ahogado, comprimido dentro de una coraza que puede convertirse en casi inexpugnable, y que imposibilita tanto nuestra expresión corporal como nuestra expansión de consciencia. Y todo ello, sin que apenas nos demos cuenta, o en el peor de los casos, creyendo que esa coraza que configura las diversas máscaras del yo, somos realmente nosotros mismos.

No solo emitimos palabras, todo en nosotros, nuestro cuerpo, habla, y lo hace en un lenguaje que la mayoría de nosotros no escucha, ni nosotros mismos, ni quienes nos rodean, y que es necesario que aprendamos a escuchar si queremos ser y vivir.

Estamos demasiado acostumbrados a ir por la vida como intelectos con patas, de modo que cada vez necesitamos sensaciones mas fuertes y excitantes si queremos "sentir" algo, cuando todo en nosotros esta perfectamente preparado para sentir y emocionarnos. Pero la coraza y las máscaras con las que hemos ido envolviendo nuestro cuerpo, paralizan nuestros sentimientos y emociones, los confunden y nos empujan a aferrarnos, no a nuestro ser, si no a todas las imágenes que sobre nosotros mismo tejemos y nos devuelven. Imagen que a su vez sustentan las máscaras y la coraza, las refuerzan y nos alejan cada vez más de nuestra verdadera mismidad, de nuestra esencia, permaneciendo como vacíos y enajenados, anclados en la angustia y en la ansiedad, ciudadanos del miedo y baluartes del sufrimiento.

Cuando la coraza y las máscaras son demasiado fuertes para continuar en la ilusión de que vivimos, o sobrevivimos, sentimos algo, y ese algo lo traducimos cómo vacío, cómo angustia, cómo soledad, como aburrimiento, o como muchas otras cosas. Entonces, y tal vez ayudados por el medio sociocultural de nuestros días, nos rodeamos de cosas, cosas que no nos satisfacen nada más que en el instante en que pensamos comprarlas, para caer, una vez que las poseemos en el estado anterior.
De manera, que estamos tan instalados en las cosas, que no podemos instalarnos en nosotros mismos. Y así, lo mismo "compramos coches, que ropas, que personas" cosificándonos en ese desesperado poseer, al igual que lo que poseemos.
Nuestro Ser está perdido, enmascarado y alienado en los deseos y expectativas de los otros, prisionero de las apariencias y del que dirán, y esclavo del miedo.

Con todo ello, seguimos reforzando la máscara y la coraza del tener, cómo si tener, fuera la culminación de todos nuestros logros y realizaciones; cómo si tener, fuera ser.

El afianzamiento de máscaras y corazas, nos abisma sin remedio en una despersonalización acelerada, alejándonos cada vez más de nuestro ser y esencia, a la vez que nos llena de desolación y angustia.

Por otro lado, también tratamos de huir de esos estados de dolor convirtiéndonos en corredores de una carrera sin fin donde la acción nos lleva de un lado a otro, de una actividad a otra, pensando llenar así ese vacío y soledad.

La coraza y la máscara que nos vestimos y reforzamos con la acción, es la del hacer, y por hacer, hacemos muchas cosas: sobrevaloramos el trabajo, convirtiéndonos en “trabajólicos”; revistiendo todo lo demás de un carácter e interés secundario: amigos, familia, ocio, nosotros mismos y nuestra intimidad, etc.

De este modo, caemos en el engaño de aferrarnos al hacer, cómo si ello fuera ser. Sin comprender que sólo en una realización veraz de nuestro ser, puede darse un hacer y un tener, y sin ser, no hacemos ni tenemos nada, aunque lo llevemos a cabo y lo tengamos todo. Sin ser, carecemos de lo primordial: carecemos de nosotros mismos, y tan sólo somos poseedores de nuestras máscaras y corazas. Máscaras y corazas que, a su vez, esclavizan nuestro ser. Reconocer máscaras y corazas e ir desenvolviendo nuestro ser, desprendiéndonos una a una de todas ellas, es algo que no se consigue sin esfuerzo y sin trabajo, puede incluso llegar a ser extremadamente doloroso, pero ese dolor es ya un principio de liberación y desprendimiento, y por arduo y difícil que resulte el proceso, el resultado es el ser y la vida.

Desprenderse de máscaras es un proceso vivencial, emocional, intelectual, corporal, espiritual, energético y volitivo que estructura al ser humano en un todo integrado y armónico, y rompe con la dicotomía mecanicista y despersonalizante; ruptura que propicia el que nos demos cuenta de lo esclavos que somos de nosotros mismos.

El proceso de desprendimiento de máscaras y corazas, nos abre el acceso al coconocimiento de lo enmascarados que deambulamos `por la vida, y de lo exentos de sentido que son nuestros pasos.

Durante el proceso, con cada desprendimiento, vivenciamos una crisis, y cada una de esas crisis se convierte en una puerta que ilumina nuestro lado oscuro, nuestra sombra, y nos abre los ojos a un darnos cuenta vivificante y esclarecedor.
Con la apertura de cada una de las puertas, vamos experimentando cuán profundas pueden llegar a ser nuestras tinieblas, a la vez que ese "darse cuenta" va aumentando en nosotros, despertándonos a la liberadora realidad de un encuentro con nosotros mismos.

Nos sorprenderá, al ir conociéndonos a nosotros mismos más de cerca, que, si bien, no somos ni tan buenos ni tan perfectos cómo creíamos, si somos mucho mejores de lo que pensábamos.

Se dice que "La Máscara oculta lo sagrado", ¿y que más sagrado hay que el Ser Humano?...

(Extracto de mi libro Las máscaras del yo o de robot a persona, publicado en dos ediciones y agotadas las dos.)

Carmen Moreno Martín
alias Hannah.

(imagen de: kim-kilian-eunwha-skulptur-nach-mc-escher-huelle-5700444)

---Y ESTA HA SIDO LA SEGUNDA DE HOY, VAMOS CON LA TERCERA:

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Domingo, 05 de Abril de 2009 12:23 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

ESE COCO QUE NOS HIERVE

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Alguien me dijo una vez que no sabemos pensar…, tal vez sea cierto; pero pensamos. ¡Vaya si lo hacemos!. Lo hacemos tanto que hasta para sentir algo, tenemos que pensarlo primero. Es como si nos tirasen adoquines sobre los dedos del pie, y en lugar de retirarnos, exclamando alaridos de dolor, permaneciéramos inmóviles en ese lugar, soportando un adoquín tras otro, mientras nos decimos: “Veamos, ¿qué siento…? Esto es duro y me ha caído sobre el pie, mientras que mi pie es blando y frágil: Mi pie está magullado, ¿debo sentir dolor? ¿Siento dolor…?". Hasta que ya no tuviéramos ni dedos ni nada.

En otra ocasión, en uno de los seminarios que impartía, ví que un hombre, que debía intentar reventar un globo con sus manos, no lo lograba; él quería hacerlo, quería explotar el maldito globo entre sus dedos, pero todos sus músculos se tensaban y crispaban conteniendo la acción. Su cara era una mueca de dolor y desesperación. Su mente quería reventar el globo, mientras su cuerpo se negaba a ello. Y es que somos los señores de la contradicción y de la ambivalencia; los señores de la negación y la desesperanza; los señores del ilusionismo y la pseudomaravilla… Olvidando que lo que realmente somos, es los mensajeros del amor, de la alegría y de la esperanza.

Por eso nuestros actos destilan tanta paradoja y confusión: por causa de tanto desconocimiento y tanto malentendido. Y es que hay cosas que sólo pueden verse y tocarse con el corazón; sí, con los ojos y las manos del alma; pero como nos empeñamos en creer que el corazón "sólo bombea sangre", en creer que estamos desposeidos de alma... ¡Pues así nos va!, y seguimos como zombis, como si tal cosa, derruidos y destruyéndolo todo a nuestro paso. Y sepan que decir que poseemos alma, y que somos esencialmente "religiosos", no nos obliga a ser teistas, ni a creer en ninguno de los dioses paradigmático de las diferentes iglesias. Y menos aún sus dogmas y ritos. De manera que desposeídos de nuestra esencia, vamos sembrando destrucción y oscuridad...

¡Bueno, paciencia!, que no cunda el pánico: deconstruir, destruir y construir de nuevo, son etápas de un único proceso. Ya se sabe: no hay orden sin caos. Lo importante es no desesperar de la vida, no desesperar de ningún ser humano, y, sobre todo, nunca desesperar de nosotros mismos. Si la naturaleza no desespera de sí misma, ¿por qué habríamos de hacerlo nosotros, por más cruel que nos parezca?

Carmen Moreno Martin
alias Hannah.

(Imagen: dibujo imposible de Escher)

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Jueves, 12 de Marzo de 2009 16:44 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 4 comentarios.

NAVEGANDO POR LOS MARES DEL MIEDO

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“El miedo siempre está dispuesto a ver las cosas peor de lo que son”
Tito Livio.

Ciertamente así es, el miedo, junto a la negatividad son los frenos más potentes de la acción humana.

No hablo ni del temor normal inherente al instinto de supervivencia, ni de los miedos patológicos conocidos cómo fobias -por ejemplo, miedo a los espacios cerrados o claustrofobia, etc- ni de los ataques de pánico típicos de la neurosis de angustia; no, no voy a referirme a eso, sino que hablo de esos miedos imperceptibles pero no por ello menos paralizantes tales cómo el miedo al que dirán, el miedo a no cumplir las expectativas que "nosotros creemos que tienen de nosotros", ese miedo a “no dar la talla”, el miedo al fracaso, el miedo al éxito –que también lo hay-, miedos, en suma, que se asientan en creencias convertidas en certezas, sobre las probables respuestas que, pensamos nosotros, nos darán los demás, cómo si fuéramos clarividentes y supiéramos de antemano, no ya lo que se piensa, espera, etc. de nosotros, sino lo que se pensará, esperará, dirá, etc.

Miedos que surgen de anticipaciones y aprioris que tenemos en nuestro inconsciente –o consciente- y que rigen nuestro desenvolvimiento en la mayoría de las situaciones, dando un tinte de negatividad a nuestros logros, a nuestro devenir, y a nuestra vida.

¿Quién no ha visto a niños jugando, decir: no salto que me caeré, no podré, me haré daño –en saltos inocuos que la mayoría de los niños realizan con éxito y sin pensarlo? Pues en nuestra vida adulta ocurre lo mismo: Tengo miedo a… porque se burlarán de mí, no me aceptarán, no aprobaré, me rechazarán, fracasaré, etc. etc.

Otra frase que utilizamos constantemente ante un cambio que nos produce uno de esos miedos y su consiguiente parálisis, es: “Es muy difícil” que, generalmente quiere decir: “tengo miedo a hacerlo, a arriesgarme, a cambiar, a intentarlo” etc. etc.

Y así vamos de “mar en mar”, tapando nuestras desnudeces, ocultando nuestros cabellos de oro fino, ante la excusa de los supuestos defectos de los demás y de sus críticas, perdiéndonos en ese viaje de búsqueda de ojos comprensivos y aceptadores lo más importante: el vivir.

Y digo yo: ¿Quién podrá regalarnos esa mirada sensible y amante, si nosotros mismos huimos de vernos realmente tal cómo somos, de aceptarnos con todo lo que somos, de amarnos y aprobarnos con nuestras imperfecciones, debilidades, vulnerabilidades, fortalezas, genialidades? ¿Quién podrá arroparnos en seguridad, si malvivimos entregados voluntariamente y a perpetuidad, a las garras depredadoras de la anticipación negativa, del miedo y de la mendicidad de cariño del otro?

Pues la respuesta es: ¡así nadie!. Nadie puede obviar nuestra propia mirada. Nadie puede reemplazar nuestra propia seguridad. Nadie puede sustituir nuestro propio compromiso. O somos adultos, suficientes, autónomos y ejercemos cómo tales despojándonos de miedos y de anticipaciones ridículos, o sucumbiremos cómo seres siempre dependientes, siempre temerosos, aferrados a creencias absurdas y pueriles, que sólo denotan una desmesurada omnipotencia ególatra y egocéntrica.

El estar constantemente volcado sobre lo que pasará, el miedo a vivir, el miedo a la libertad, sólo puede conducir a una cosa: al aislamiento, al alejamiento del arte de amar y a la muerte.
Amigos míos, el futuro es incierto y siempre lo será; pero ¿vamos a perdernos también el hoy por ello?

Y, para terminar estas consideraciones breves y superficiales sobre algunas de las cadenas que nos atenazan y que nos ponemos nosotros solitos, una poesía cortita, la de la Gestalt:

“Yo soy yo
y tú eres tú.
Yo no estoy en el mundo
para cumplir tus expectativas,
y tú no estás en el mundo,
para cumplir mis expectativas.
Yo voy por mi camino.
Tú vas por tu camino.
Si nos encontramos,
Será maravilloso…
Si no, no habrá nada qué hacer.

"
(No me acuerdo del autor, pero es conocida cómo oración de la Gestalt.
La Gestalt es una psicoterapia).

En cuanto al terrorismo de Estado a través de la herramienta del miedo que constantemente nos refuerzan y mantienen nuestras neuronas atadas y bien atadas, les hablo otro día.

Carmen Moreno Martín
alias Hannah

(Imagen: http://anakin.blogia.com/upload/el%20miedo%20contagioso.gif)

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Jueves, 12 de Marzo de 2009 16:35 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 3 comentarios.

REFLEXIONES SOBRE EL SER Y EL PARECER

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Para mejor adentrarnos en las reflexiones que les propongo hoy, comenzaré por contarles un cuento, cuya autoría, lamentablemente, desconozco:

"Un cacho
rro de león de pocos días se perdió de su manada y fue encontrado por una manada de puercos. La mamá puerca adoptó al leoncillo quién creció creyéndose ser un puerco, viéndose a sí mismo como un puerco y comportándose en todo como un puerco.

Pasaron los años y un día el león ya adulto se encontró con Ari, un anciano y sabio león perteneciente a aquella manada de la que procedía nuestro amigo y se había perdido. El pobre Puerco-león casi se muere del susto y del miedo a ser devorado. Todo su cuerpo temblaba como una hoja seca al viento. La ansiedad y la angustia le impedían respirar y el corazón galopaba en una veloz y loca carrera hacia la muerte; sus ojos estaban nublados por el pánico y todo él se hallaba al borde del desfallecimiento. Ari, percibiendo la lamentable situación del pobre Puerco-león le dijo: -No temas joven amigo, no voy a causarte ningún daño; además, ¿por qué tanto terror sí eres un león como yo? A lo que el Puerco-león, ya algo recuperado tras comprobar que no iba a ser sustento de Ari, respondió enérgicamente: -¡Oh no, yo no soy un León, yo soy un Puerco! ¿Acaso estás ciego? ¿No me ves?… y siguió defendiendo lo que creía su identidad mientras pasaba por diversos estados de angustia, pánico y dolor, hasta que Ari, ese sabio y venerable león, recordando aquel tierno leoncillo de días que se perdió de su manada comprendió lo que le ocurría al pobre Puerco-león y le dijo: -Ven conmigo, joven amigo, ven a que nos reflejemos en las aguas limpias y autenticas para que descubras tu verdadera identidad. Fueron los dos y al mirarse el sorprendido, dolido y temeroso animal y constatar que era en todo igual a Ari, vio como había vivido y se había tenido como un Puerco cuando en realidad era el Rey de la selva. Y ya acorde su vida y su mente con su realidad, sintió un profundo dolor no sólo por todo lo que había vivido y se había perdido, sino también por tener que abandonar aquella manada de puercos y tener que abandonar su propia imagen de puerco, con la que había sobrevivido, con la que se había defendido y a la que se había apegado como su única posibilidad.”

Este cuento nos ilustra lo importante que es el despojarnos de falsas imágenes sobre nosotros mismos y lo importante que es el aceptarnos tal y como somos, seamos como seamos.

Despojarnos de falsas imágenes, de corazas y máscaras es un arduo que dista mucho de ser fácil y placentero. Es obvio que deshacer la estructura que tan eficazmente construimos desde la más tierna infancia, la estructura que nos ayudó a sobrevivir cuando carecíamos de casi todo, y con la que tan eficientemente nos hemos defendido y separado de la vida tiene forzosamente que suponer valentía, decisión, voluntad, esfuerzo, constancia, disciplina, tenacidad, firmeza y otras muchas cosas que comúnmente pensamos no poseer, cayendo en una auto-complacencia e “idolatría” –adoración de todos esos roles, identidades y escenarios aceptados: adoración de los falsos yo que nos conducen al abandono. Irremediablemente sentiremos entonces un agudo dolor, además de ansiedad y angustia. Pero no hay que decaer, ya que el dolor, el miedo y la angustia no son debidos a lo que se obtiene, sino a lo que se pierde. Y justamente es lo que se pierde lo que nos mantiene como esclavos y prisioneros de la represión, de la ignorancia y de las falsas creencias sobre nosotros mismos.

Una vez desnudos ante nuestros propios ojos, comprobaremos que ni somos tan malos, ni tan buenos como creíamos; que somos unos seres humanos preciosos y llenos de recursos; que somos frágiles, vulnerables, débiles… y que justamente por eso, podemos ser flexibles y fuertes; porque no son las rigideces lo que nos hacen fuertes, sino la flexibilidad, la tolerancia, la aceptación, tanto con nosotros mismos como con los demás. Las creencias omnipotentes sobre nuestro ser y estar, nos aíslan, nos recubren de un manto de soberbia y pedantería que actúa en quienes nos rodean como el DDT para con los insectos, y nos hace residentes de la soledad sin remedio.

De modo que una cosa es el ser y otra es el parecer, cosa eso del parecer que tiene más que ver con el tener y el hacer. En mi opinión, las máscaras y corazas -cosas del parecer- son todos los roles y escenarios con los que nos identificamos y confundimos creyendo “a pie juntillas” que eso y sólo eso somos nosotros. Esos roles y escenarios “aceptados” fiscalizan, comprimen, constriñen y sojuzgan todo cuanto en realidad somos, hacemos, decimos y pensamos, negándonos el camino hacia el crecimiento y hacia la luz de lo que realmente somos. La energía que queda bloqueada en esas máscaras produce los bloqueos y corazas en el cuerpo trazando caminos de somatizaciones e insuficiencias. Máscaras y corazas componen todas las falsas “creencias” sobre nosotros mismos, velando nuestro verdadero ser, sea el que sea, a la vez que articulan nuestra confusión de identidad e identidades con las que en realidad nos defendemos de “presuntos ataques reales y/o imaginarios” que bien pudieron existir, o pudimos leer que existían en el pasado remoto de nuestra tierna infancia, pero que ya no existen en nuestro presente ni mucho menos en nuestro futuro. Pero seguimos leyendo la realidad con los mismos miedos y seguimos respondiendo con los mismos patrones infantiles quemando, malgastando y perdiendo inútilmente nuestra energía. Entretanto, todo lo que rechazamos –conscientes o no- configura el reino de la sombra donde yace dormida la Verdad, esto es, nuestra propia esencia.

Así pues, sólo existe un camino hacia la armonización del ser, y este camino pasa por desnudarse y redescubrirse. Ese es el camino hacia el auto-conocimiento y la expansión de la consciencia que posibilita armonizar “el ego” y, al ir alumbrando las máscaras y corazas, iluminar simultáneamente la sombra. Ahora, a ustedes les toca decidir: seguir cargando con máscaras y corazas o ser ustedes mismos...

¡Que tengan un buen día!

Carmen Moreno Martín
alias Hannah

Imagen: http://img470.imageshack.us/img470/8540/mascaras12qg.jpg

 


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Jueves, 12 de Marzo de 2009 16:33 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 3 comentarios.

¿NUEVOS OJOS, NUEVAS GAFAS, O MIRADAS NUEVAS?

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Investigadores, científicos, filósofos y tecnócratas andan a la greña hoy, porque lo que para unos es indiscutiblemente avance y progreso, para otros no supone más que degradación y retroceso; hallándose, de este modo, la ética y las nuevas tecnologías, enfrentadas como tesis y antitesis, sin que, al parecer, pueda nacer la síntesis de ese proceso; o al menos, los actores del escenario de nuestra actualidad, andan creyendo haber perdido esa parte del guión. Y mientras ética y tecnología se tiran los trastos, la industria armamenticia prosigue su loca carrera de descubrimientos y aplicaciones de muerte más rápida y eficaz, bajo sutiles y sofisticados disfraces motivacionales de defensa y de búsqueda de la paz, a la vez que esos mismos avances y descubrimientos permiten monumentales adelantos en biomedicina, en técnicas diagnósticas, de prevención y de curación. De esta guisa, lo que sirve para matar, es también útil para salvaguardar la vida… ¡Cosas de esta dualidad que nos atraviesa!.

En alta ingeniería genética ocurren las mismas cosas: la posibilidad de manipulación del código genético se erige en la llave que abre tanto las puertas del mundo feliz de clonados preprogramados de Aldos Huxley, cómo las puertas a la prevención, a la curación de enfermedades, y a la prolongación de la vida hasta límites insospechados.

Y la línea de separación entre la intencionalidad justa, bella y benéfica y la intencionalidad perversa, aberrante y fea es tan frágil y estrecha cómo una línea trazada en la arena en un atardecer ventoso.

Quizás, esta aparente e irreconciliable dualidad que nos define sea insuperable; y lo humano y su esencia estén destinados a anhelarse de por vida sin encontrarse jamás. Pero me gustaría creer que no es así. Que esta irremisible contradicción puede dejar de ser tal; que es algo únicamente aparente y circunstancial, y que el género humano, si realmente tiene un destino y una predestinación, éstos no son la autodestrucción del planeta y la extinción, sino la libertad y el amor; la reconciliación y la paz..

Pienso que lo que nos ocurre es que vamos todos como sí lleváramos unas gafas opacas y mal graduadas que nos mantienen en la infantil e inexpugnable creencia de estar ciegos, cuando la ceguera desaparecería, simplemente, con el hecho de quitarnos esas gafas que nos impiden ver. Claro, a veces nos quitamos por unos instantes las gafas, y después de tanta oscuridad, quedamos deslumbrados, con lo que esa estúpida y absurda creencia se refuerza y volvemos a ponernos rápidamente las gafas. Algo así cómo le sucedía al que lograba salir de la Caverna, en el mito de Platón.

Nos urge, pues, desaprender con velocidad el uso de tales cristales para que esa síntesis salvífica reaparezca ante nuestras miradas como el Sol en un amanecer de verano. Nos urge encontrar nuevos modos de mirar la realidad, desde adentro, desde lo esencial del ser, desde lo "divinamente" humano...

Se me ocurre, que cada uno de nosotros llevamos dentro algo así cómo un Desenseñador interno -cómo en las novelas de ciencia ficción de Hinton-, que está esperando que le demos la orden para actuar y hacernos caminar hacia delante desgafados.

Carmen Moreno Martín
alias Hannah.

Nota: como estos cuatro días que vienen no podré, por motivaciones varias, actualizar el Blog, les dejo cuatro entradas, así que bajen por la portada y lean si lo desean. Para "frenarme" he elegido entradas muy cortas. y  de fácil digestión. Hasta el viernes. Que ustedes lo pasen bien.

(Imagen de http://www.interarteonline.com/Angela_Romero/Altas/Amanecer.jpg Todos los derechos reservados al autor. Si hay algún problema, la retiro. Gracias.)

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Lunes, 02 de Marzo de 2009 17:19 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 14 comentarios.

PRIMUM NON NOSCERE

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Hace ya mucho tiempo que Hegel, con una muy fina ironía, soltó a los positivistas de su tiempo aquello de “si los hechos contradicen las teorías, peor para los hechos.” Lo que Hegel no pudo imaginar –o sí, eso es algo que no sabremos- fue hasta que punto su ironía no se entendió y se convirtió en el axioma de los tiempos presentes. Un ejemplo claro lo tenemos hoy en una inmensa mayoría de los que forman ese cuerpo robótico de la clase médica –ojo, que hay muy dignas excepciones de muy buenos seres humanos y profesionales en ese cuerpo también- que salvan su ineficacia, su inseguridad y su pobreza humana y profesional a golpe de Iatrogenías –errores médicos- y agresiones de las que se deduce que “las teorías” han dado paso a los protocolos. Hoy, en medicina, todo está protocolizado, desde un dolor de cabeza a un transplante, y no es que los protocolos sean inútiles, que no, que son útiles y favorecen un cierto sano pragmatismo a la hora de abordar diagnósticos y soluciones, pero hay un problema, los protocolos están estandarizados, mientras que el hecho indiscutible de que no hay enfermedades sino enfermos y que estos enfermos son individuos peculiares que no siempre encajan en los protocolos es una realidad. Sin embargo, lo que suele suceder es que si el paciente no encaja en los protocolos, peor para el paciente y que siga la bola.

Soy médico, creo que de los de antes, de los que juraron el juramento hipocrático –ahora ya ni se jura ni nada- y de los que escuchaban a personas cuando acudían a mí, ahora ya no porque estoy jubilada y he pasado a ser paciente. Paciente en el más amplio sentido del termino, porque paciencia para bregar con robots se necesita a toneladas. De mi paso por consultas varias estoy extrayendo una conclusión, no hace falta ir, basta con enviar por mensajero pruebas e informes y que le manden a uno a vuelta de mensajero lo que decidan, porque cuando uno va, lo de que le exploren ya no se lleva, miran –cuando lo miran- las pruebas, escriben en el ordenador con los ojos pegados al teclado lo que uno va diciendo o lo que ellos leen de lo que uno dice, y uno habla solo y en una abrumadora soledad de escucha porque no se recibe la sensación de que está siendo escuchado, y ya. Una vez me atreví a preguntar “¿pero usted me está escuchando?” A lo que me respondió “¡Claro, pero escribo lo que me dice porque puedo hacer varias cosas a la vez” Cuando me fui con prescripciones, más pruebas, etc. confirmé que de escuchar nada de nada, de evaluar mi caso individualizadamente, menos aún, ahora bien, el golpe de encaje en su protocolo fue genial… ¡Peor para mí!.

Pero hoy estoy contenta porque al fin he encontrado un Colega al que se le puede llamar Médico con mayúsculas para el que la persona existe más allá de los protocolos que me ha permitido recuperar la seguridad y la confianza en mi misma, mi dignidad como ser humano doliente y la confianza de que ese profesional seguirá a raja tabla conmigo y con cuantos a él acudan la primera ley de ese juramento hipocrático: “Primum non noscere” , que quiere decir “primero no dañar”, principio básico por el que debería regirse la praxis médica. No dañar ni física, ni anímica, ni psicológicamente, ni en modo alguno al paciente. Que la intervención que se decide, en sentido amplio, no agrave en modo alguno la situación del paciente que debe estar por encima de todo: de intereses creados de las multinacionales farmacéuticas, de los planes de ahorro en gasto del sistema, de la búsqueda de satisfacción y prestigio del facultativo, de sus inseguridades, endiosamientos, etc. en suma: de todo.

Y ya, por hoy no les aburro más. Perdonen que no haya entrado en detalles y que resulte algo hermética. Quizá otro día me extienda más.

Buenas tardes y disfruten de la vida lo que puedan, hoy es ya demasiado tarde.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: tomada del Blog de Amaya O’Neill, de fuente:
http://2.bp.blogspot.com/_-e2ztPFB-W8/SJliE90f4PI/AAAAAAAAASg/byVni9sMqRk/s400/hipocrates.jpg

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Viernes, 30 de Enero de 2009 17:16 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 11 comentarios.

DE GOLPES Y CAIDAS

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Cada vez que uno recibe un golpe, cae; y golpes se reciben a manta a lo largo de la vida. A veces, uno cae hasta lo más profundo del abismo, hasta tocar el helado fondo de la nada; de esa nada que, como otro golpe, le revuelve a uno las entrañas y lo empuja de nuevo hacia arriba. Pero por muy anuladores de nuestra existencia que sean los golpes, los golpes, al igual que el caer, no son en realidad, nocivos. Veamos.

Golpes, y duros, recibimos a diestro y siniestro durante este transito nuestro por la vida. Y los hay de todos tipos: los que se sienten en el cuerpo, golpes físicos y tangibles en forma de enfermedades u otras cosas tales. Los que se sienten en lo más profundo de nuestro ser como agujeros en el alma. Los que reciben los demás y nos interpelan como nuestros… y otros muchos más. Algunos son inesperados, gratuitos, injustos… otros, sin embargo, son bien merecidos. Pero todos tienen una cosa en común: nos hacen caer, nos tumban, y ese caer, ese sentirse tumbado, derrotado, constituye en realidad un aprendizaje muy valioso. El aprendizaje del saber caerse y saber levantarse.

Porque lo verdaderamente dañino de los golpes, lo que convierte a los golpes y a las caídas en gratuitos e inútiles, en procesos devastadores de nuestra humanidad, es la ausencia de aprendizaje, o, lo que es peor, un aprendizaje negativo de desesperanza y fatalidad. Pero si uno aprende a “dejarse caer”…, sí, a caerse bien caído; entonces uno puede aprender también a levantarse, entonces uno aprende que cada vez que se levanta, lo hace un peldaño más arriba de aquél del que se cayó. Y uno va aprendiendo a que los golpes no lo deshacen, no lo desarman. Uno va aprendiendo a que, inclusive, puede ser uno capaz de esquivarlos. Se va aprendiendo poco a poco que uno es algo más que un pedazo de culo con orejas apto sólo para ser machacado por el sistema… Uno va aprendiendo a que los golpes le dan a uno “tablas” para ser mejores capitanes del barco de nuestras vidas y mejores rectores de nuestro destino.

De modo que el caer, “caerse”, y aprender a “bien caer”, es una función del levantarse, y del ascender, y los golpes que nos tumban nos ofrecen la oportunidad de afinar a la perfección esa función que nos es inherente y que apuntala nuestro carácter, nuestra confianza, nuestra seguridad en nosotros mismos y nuestro espíritu de lucha y de superación. Aunque tampoco está mal el desearse cuantos menos golpes y caídas, mejor. Porque algunos golpes pueden incluso acabar con nuestras vidas, y como no somos gatos, sólo tenemos una y más nos vale mantenerla.

Buenos días a todos, ojito con los golpes que llueven y que ustedes se caigan y se levanten bien.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: "Un verano en Santander" de fuente:
http://rafacasuso.wordpress.com/2007/08/22/en-blanco-y-negro/
del Blog "El Lenguaje de las imágenes" de Rafa Casuso.

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Martes, 27 de Enero de 2009 09:48 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 13 comentarios.

SOBRE LA HIPOCRESÍA

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Dije, hace ya algún tiempo, que iba a seguir dándole vueltas a esto de la hipocresía; pues bien, heme aquí, manos a la obra, tratando de cumplir. A modo de inicio, les transcribo este fragmento de “El Principito” que me viene al pelo:

“...Tengo serias razones para creer que el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612. Este asteroide sólo ha sido visto una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco. El astrónomo hizo entonces una demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así. Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco obligó a su pueblo bajo pena de muerte a vestirse a la europea. El astrónomo repitió una demostración en 1920, con un traje muy elegante. Y esta vez todo el mundo compartió su opinión..." El Principito, de Antoin de Saint-Exupéry.

Cada vez que releo este fragmento, siento una profunda tristeza. Tristeza porque no sólo las personas mayores somos así, sino todas las personas. Tristeza, porque exigimos a los niños desde muy temprana edad este tipo de conducta que implica un aprendizaje en la mentira, la hipocresía y la doble moral, que asienta los gérmenes de la xenofobia y del racismo. Y tristeza porque les hacemos renunciar a su espontaneidad, a su autenticidad y vamos matando, consciente de ello o no, lo más valioso: su ser y su identidad. Este aprendizaje del “tanto tienes, tanto vales”, “tanto te pareces a mí y a mi cultura, tanto te tengo en cuenta y te valoro”, etcétera, constituye los pilares de la pérdida de respeto por sí mismo y por lo humano desde la más tierna infancia.

La hipocresía puede adoptar muchas formas, a veces la disculpamos bajo la excusa de “mentiras piadosas”, y, francamente, no le veo la piedad por ningún lado al hecho de mentirle a nadie; ni siquiera en casos de extrema gravedad como cuando alguien sufre una enfermedad terminal. Pienso que todos y cada uno de los seres humanos tienen el derecho de saber que ocurre con su vida y el derecho a poder decidir sobre ella; así que me parece mucho más piadoso y compasivo ofrecer la verdad que “mentir piadosamente”, lo cual no quiere decir que debamos “soltar las verdades con exabruptos” porque el amor, la ternura, el respeto y la delicadeza no están reñidas con la verdad. Y si eso es así en casos graves, cuanto más en casos cotidianos y anecdóticos. Para nada estoy de acuerdo con frases como “ojos que no ven, corazón que no sufre”, antes pienso que ojos que no ven, tortazo que te arreas.

Otra forma de hipocresía muy común, es la de “vestir adecuadamente” para complacer; ya sea para conseguir un trabajo en una entrevista, para hacer acto de presencia en un acto social o para cualquier otra convención de esas que existen desde que el mundo, es mundo. Porque ¿qué es eso de vestir “adecuadamente”? ¿Quién establece lo “adecuado”? ¿Para qué se establece? ¿Con arreglo a qué? ¿Por qué? ¿Qué le quita o añade a lo esencial de la persona? ¿Le, da acaso, más sabiduría, más eficacia, más bondad, más generosidad, más tolerancia, más respeto, más libertad etc... acaso? ¿Hace que la persona aparezca más alta o más baja, más flaca o más gruesa, etc.? Entiendo y acepto -y casi exijo-, sí, lo de vestir higiénicamente; pero lo de “adecuadamente” tengo que decir que me la trae al pairo. Nunca en mi vida lo he seguido y no por eso me he quedado sin trabajo, ni sin amigos, ni sin divertirme, ni sin compartir, ni sin nada de nada. Pero claro, si desde la misma cuna no hacemos más que tragar biberones de hipocresía disfrazada de normas de cortesía, y de cargar con los disfraces del peso de las “apariencias y el qué dirán” en forma de “leche envenenada” como conducta respetuosa y caritativa, ¿cómo no vamos a ser hipócritas?

A todo ello se le suma el hecho de que hay modos de hablar que incluso propician la hipocresía, en tanto y en cuanto uno se esconde tras ellos; verbigracia: hablar en segunda persona del singular o en primera del plural en lugar, de hacerlo en primera persona del singular, cuando se está relatando algo de uno mismo; emplear expresiones cómo “quieres”, “te apetece”, etc. cuando quien quiere o a quien le apetece, es a uno mismo. En ambos casos se vuelca la responsabilidad en el otro utilizando un rebusque hipócrita que es, en la mayoría de los casos inconsciente, quedando los interlocutores enredados el uno en el deseo del otro sin ni siquiera apercibirse de ello.

Pero para algo crecemos –o deberíamos hacerlo-, para darnos cuenta de qué “maleducaciones” hemos mamado, y vomitarlas. Porque únicamente así podremos reconducir nuestro ser a manifestaciones más sanas y encaminarnos con ello a ser más felices en nuestra cotidianeidad.

Bueno, otro día sigo. Hasta mañana y buena jornada para todos.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen:Dibujo y texto de Antoin de Saint-Exupéry, de su libro "El Principito" tomado de:
http://www.madrimasd.org/revista/revista8/imagenes/ConOtroAire.jpg

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Jueves, 18 de Septiembre de 2008 19:01 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 11 comentarios.

¿EL TEATRO DE LA VIDA... O LA VIDA ES UN TEATRO?

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Esta publicación es una reedición de la realizada el 9 de mayo y la reedito para subsanar un problema habido con los créditos de la imagen, ya que ésta no es -cómo yo hacía constar en los créditos- de Josie Vidal, sino de G. Vich, tal y cómo el mismo autor me ha confirmado por e-mail. La apropiación indebida de la creación de otra persona es detestable, pero -lamentablemente- es algo que en la red se ve con frecuencia. Lo que también siento, y por ello me disculpo, es que al reditar el artículo se han perdido los múltiples comentarios que éste había suscitado. Lo lamento, pero no sé cómo hacer para que ello no suceda. Apelo a la comprensión y bondad de los comentaristas muchos de ellos de vacaciones en el momento actual- para que no se sientan heridos por ello. Espero, con esto, haber subsanado el error de atribución de autoría que, por otro lado, ha sido del todo involuntario por mi parte. y sin más al respecto, les dejo con el artículo en cuestión:

Hoy, para variar, les hablaré de la vida.

Es cierto que la vida es un teatro, y que, cada uno de nosotros, somos los actores de la función que, en ese teatro, se representa. Esto no es nada nuevo, la literatura está plagada de obras de autores que han empleado esta analogía, metáfora o cómo quieran llamarla.

Tampoco es nada nuevo –más bien es algo sabido y trillado- que cada uno de nosotros representa, en ese teatro, diferentes escenas y roles. Y ahí está el “quid” de la cuestión, lo nuevo, diría yo: en que cada uno se ponga realmente a sí mismo y a sus roles en escena, en lugar de escenificar lo que cada uno cree que se espera de él, y representar los roles que, a cada uno, los demás se empeñan en adjudicarle.

Ponerse en escena a sí mismo, con los roles que uno ha elegido realmente, y no con los que “le caen encima” o los que uno cree que serán adecuados, aceptados, etc. supone un acto de amor y de libertad, e implica: conocimiento sobre sí mismo, aceptarse, aprobarse, respetarse, valorarse y, todo ello, hacerlo incondicionalmente. Igualmente, supone el ejercicio continuado y equilibrado –y aún diría que alegre- de elecciones y renuncias con la asunción del riesgo que ello supone, viviendo siempre confiadamente en el presente.

Ponerse uno mismo en escena, y representar los propios roles equivale también a respetar, aceptar, aprobar y amar al otro incondicionalmente. Por esto he empezado diciendo que, en el teatro de la vida, ponerse uno a sí mismo en escena y representar los propios roles es un acto nuevo y creativo de libertad y de amor.

Sin embargo, raramente nos embarcamos en el compromiso de la libertad y del amor. Andamos siempre actuando de un modo bastante servil. Vamos como si fuéramos actores en paro en busca de papeles, obras y directores, y de esta guisa, nos convertimos en borregos añorando rediles que aseguren buenos pastos y que estén bien protegidos por perros y pastores a los que les entregamos nuestras vidas, huyendo de osar vivir fuera del redil como protagonistas libres, con guiones escritos por nosotros mismos, y siendo nosotros mismos los directores de nuestra obra y de nuestra puesta en escena. Y eso: ser nosotros mismos los escritores de nuestros propios guiones; los directores de nuestra propia obra y los protagonistas de nuestros propios roles y de nuestras propias escenas, eso sí que sería creativo, nuevo y revolucionario. Eso sería, ciertamente, estar vivo, vivir y amar la libertad y la vida.

¿Nos ponemos en escena y lo intentamos? ¿O haremos cómo aquel joven “Que viendo que poseía mucho, bajó la mirada y, entristecido, se fue en silencio"? ¡Ah!, ¿que no saben de dónde me he sacado lo del joven? ¡Otro día se lo cuento, qué tengan una buena jornada!

Carmen Moreno Martín

alias Hannah.

imagen realizada por G.Vich, cuya fuente es:
www.valladolidwebmusical.org/teatro/A-AEE.htm/

Nota: aprovecho ya para decirles que, cómo yo también merezco un descanso estival, actualizaré el blog de modo irregular, esto es más bien poco, a partir de hoy y hasta el primero de Septiembre. También por la misma causa, dejo los comentarios inhabilitados hasta la reanudación de la actividad normal. De todos modos, si desean ponerse en contacto conmigo, pueden hacerlo vía e-mail. La dirección la encontrarán en "A cerca de mí" en este Blog.  Pues eso, que descansen, se diviertan y lo pasen lo mejor que puedan.

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Lunes, 07 de Julio de 2008 12:04 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

¿PARA RAROS, NOSOTROS O PARA MALOS NOSOTROS?

20080401175523-978-84-460-0664-0.jpgPara empezar, voy a ofrecerles algunos datos sobre las diferentes religiones en el múndo, o mejor dicho, sobre el número de seguidores que cada una de ellas tiene:

Número de creyentes de las tres religiones monoteístas de modelo creacionista:

Número de cristianos en el mundo: 1.590.000.000. De ellos:

son católicos: 1.115.000.000

son ortodoxos: 200.000.000

son protestantes: 75.000.000

otros cristianos: 200.000.000

Número de musulmanes en el mundo 1.322.000. De ellos:

son sunnitas 1.152.000.000

son chiítas 172.000.000

El número aproximado de personas que pertenecen a la religión judía en el mundo se supone que es de 25.000.000. Aunque los datos son diversos y controvertidos y oscilan entre 14.000.000 y 25.000.000. Me quedo con esta última cifra.

De modo que el número de personas que por lo que parece creen en un Dios Creador, aunque sean más o menos practicantes, asciende a unos 2.937 millones, si bien estas estadísticas sólo se basan en inscritos y no contemplan abandonos.

Religiones no monoteístas pero con modelos creacionistas –Dioses creadores-:

El número de hinduistas en el mundo se cree que es de 750.000.000 personas.

El número de budistas en el mundo sería de unas 700.000.000 personas.

Religiones sin dioses creadores: El sintoísmo tiene más de 10.000 Dioses, pero ninguno de ellos es creador. El número de sintoístas en el mundo se estima en unas 110.000.000 de personas.


Religiones -o sistemas filosóficos- carentes de dioses y de creadores:

El taoísmo, ni tiene dioses –propiamente dichos- ni responde al modelo creacionista, pero sí puede considerarse como un fenómeno religioso transcendente –yo diría que cuántico-. El número de taoístas en el mundo es difícil de precisar, pero se estima que son más de 500.000.000, considerando que China cuenta con un amplio número de seguidores.

Del confucionismo, no he encontrado datos numéricos de seguidores; pero deben ser bastantes a juzgar del número de ellos que hay sólo en China. Tampoco sería el confucionismo una religión que respondiera al modelo creacionista ni a la tenencia de dioses, sino, más bien, a un sistema filosófico religioso.

Otras religiones diversas:

Se estima que son seguidores de religiones primitivas animistas y derivadas de animismo mezclado con otras religiones y creencias, unos 400.000.000. De ellos:

En el mundo, a excepción de África, 300.000.000

En África 100.000.000

Por último se estima que de otras religiones y sectas gnósticas además de las citadas, hay unos 65.000.000 de personas.

Todo esto –si es que es verdad y que esas personas que pertenecen a los distintos credos se lo creen realmente y los practican- nos da un cómputo total de “fieles creyentes” de los diferentes credos de 4.962.000.000

Si la población total mundial asciende a unos 6.550.000.000 de habitantes, podemos decir que en el mundo hay –por lo menos- 1.538.000.000 de personas que dicen no creer, repartidos entre agnósticos y ateos.

De modo que más o menos dos tercios de la población mundial poseen creencias teistas o sobrenaturales, mientras que, al parecer, más o menos un tercio de la humanidad carece de ellas.

Por otro lado, de ese tercio de la humanidad que se declara más o menos agnóstico o más o menos ateo, no se puede decir que esté carente de ética, de valores así como de una cierta espiritualidad, ya que si nos paramos a comparar los valores y principios éticos de agnósticos y ateos, éstos no son muy distintos de los valores y principios religiosos de los creyentes, ya que, con algunos matices y con algunas diferencias, se asemejan bastante. Matices y diferencias que vendrían determinados por la carencia de creencias en el más allá, en otras vidas, en considerar “vida humana” dónde aún no la hay y en creer que la vida ha sido dada por algún dios y que por lo tanto no nos pertenece la propia, ni tampoco el decidir con absoluta libertad que hacer con ella. Diferencias y matices determinados también por la carencia de creencias en fenómenos transcendentes y sobrenaturales del tipo que sean.

Vale también que los valores y principios éticos en general vienen igualmente determinados por las diferencias culturales, además de otros factores más allá de los religiosos. Pero, si bien por ello no son ni absolutos, ni universales en su totalidad, insisto en que no se diferencian tanto en sus pretensiones últimas.

Así que casi toda la humanidad coincide en tener valores y principios que, con matices y diferencias más o menos amplias, establecen el respeto por la vida, la búsqueda de la paz, de la libertad, de la igualdad, de la fraternidad, del bien, de la bondad, de la generosidad, de la belleza, de la solidaridad, del amor, del altruismo, de la justicia y al rechazo de la maldad, de la ambición desmedida, etcétera, etcétera, sin porfundizar demasiado en la significación de algunos valores en cuanto a la relatividad y subjetividad de los conceptos como bien, bueno, mal, malo, etcétera, lo cual podría llevarme a escribir uno o varios tratados; cosa que ahora no busco, ni pretendo.

Entonces, se preguntarán ustedes, y con razón, qué a dónde quiero llegar con todo esto. que es lo que pretendo y busco con toda esta disertación. ¿A dónde me lleva todo esto? Por supuesto que no a ningún tipo de menosprecio de los creyentes, o por lo menos no me conduce a mí a eso, aunque yo no lo sea. Tampoco a establecer ningún grado de preferencia entre la bondad o maldad de las diferentes religiones y creencias, ni entre el ser creyente o no serlo.

Insisto: ¿Dónde nos lleva pues toda esta perorata mía? Pues, es posible que a ustedes, lectores, sólo les lleve al aburrimiento y a abandonar la lectura de este artículo, pero a mí, a lo que me conduce todo esto, es a formularme las siguientes preguntas:

Si un número tan elevado de la humanidad parece dirigir su conducta según principios morales y éticos elevados -ya sean religiosos o laicos-, que, de algún modo, parece que ansían desarrollar conductas basadas en valores tales como el amor, la bondad, el altruismo, la justicia, la recompensa a quienes hagan el bien en esta vida, la solidaridad, la fraternidad, la igualdad, la libertad, el rechazo de la maldad, etcétera, etcétera, ¿cómo son posibles las guerras, las masacres, la esclavitud, los expolios, las corrupciones, los abusos, los acosos, los crímenes de lesa humanidad y también todos y cada uno de los actos criminales que se cometen, el enriquecimiento frío y sin escrúpulos a costa de los demás humanos y de su trabajo, a costa de las otras especies, a costa incluso del mismísimo planeta, etcétera, etcétera...?

¿Y cómo es posible que en tanto acto repulsivo y contrario a lo que los credos propugnan, caigan también, no ya los seguidores, sino los sacerdotes y dignatarios de esos credos, esos que se tienen a sí mismos como intermediarios entre los fieles y sus dioses, a la vez que representantes de esos dioses en la Tierra?

¿Y cómo es posible que los jefes de estado y los gobernantes que dicen pertenecer a esos credos vayan invadiendo países, organizando guerras, robando y expoliando a sus pueblos, instaurando legalmente la tortura, haciendo perdurar la pena de muerte y pisando los derechos humanos cómo si tal cosa?

¿Y cómo es posible que agnósticos y ateos que decimos regirnos según los más altos principios del honor, de la ética laica, y de todo lo repetido hasta aquí, caigamos también en las mismas atrocidades?

Esto me lleva a reflexionar profundamente sobre la humanidad y los humanos todos, porque o los valores –religiosos o no- a los que decimos atenernos todos –los ateos, los agnósticos, los creyentes y sus sacerdotes, los jefes de estado y los gobernantes- no lo son tanto y nos importan a todos un guano, por lo que nos lo saltamos a la torera todo, y somos todos unos redomados hipócritas en cuanto a valores se refiere, o algo muy hondo y profundo falla en esta especie nuestra que se dice doblemente “sapiens” y resulta ser doblemente necia y cruel…

Aunque, después de todo, tal vez sea que los humanos, todos, somos más malos que arrancados –en analogía a toda esa mala hierba que se arranca- y que, según dice un libro muy bueno de antropología cultural, “para raros nosotros”, aunque el ir por ahí como criminales en potencia sea algo más que una simple rareza.

Por cierto, el libro en cuestión es buenísimo. (Si clican aquí pueden ver la referencia del mismo.)

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: portada del libro reseñado, tomada de:

http://www.librosaulamagna.com/libro/PARARAROS,NOSOTROSIntroduccionalaantropologia
cultural/6864/img/portadas/978-84-460-0664-0.jpg

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Lunes, 07 de Abril de 2008 21:15 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 22 comentarios.

FILOSOFÍA CANINA

 

Buenos días, queridos lectores. Hoy y mañana vamos a tomarnos un tiempo de relax y reflexión tranquila para tomar distancia de la vorágine en la que nos quieren tener amordazados y maniatados los políticos para así poder mentir a sus anchas y contar historietas de infiernos o paraísos que ni ellos se creen, lo cual agota lo indecible. De modo que dejemos todo eso aparcado unas 48 horas –no desaparecerá, por desgracia- y démonos un tiempito para nosotros mismos.

Pensando en que les podía ofrecer para estos dos días, he recordado unas pautas de conducta llamadas “filosofía canina” que nos pueden venir al pelo. Creó que quien las ideó, debía ser una persona que había convivido largamente con perros, y había observado con rigor sus conductas, porque a mí, que siempre he gozado de la compañía de estos benditos animales, me parecieron muy exactas. Pienso que tenemos mucho que aprender de esta especie. Y pienso que, como dijera Thomas Edison, "El modo de valorar el grado de educación de un pueblo y de un hombre es la forma como tratan los animales".

Tal vez piensen ustedes que todo esto no es más que un antropomorfismo exagerado, pero quienes así piensen, seguro que no han convivido y estrechado lazos con perros. Porque si lo hubieran hecho no pensarían así.

Bueno, sin más preámbulo les dejo con estas 20 pautas que, en mi opinión, constituyen un buen guión de vida para adoptarlo y ponerlo en práctica:

“1.- Nunca dejes pasar la oportunidad de salir a pasear.

2.- Experimenta la sensación del aire fresco y del viento en tu cara solo por placer.

3.- Cuando alguien a quien amas se aproxima, corre para saludarlo/a.

4.- Cuando haga falta, practica la obediencia.

5.- Deja que los demás sepan cuando estén invadiendo tu territorio.

6.- Siempre que puedas toma una siesta y estírate antes de levantarte.

7.- Corre, salta y juega diariamente.

8.- Se siempre leal.

9.- Come con gusto y con entusiasmo, pero detente cuando ya estés satisfecho.

10.- Nunca pretendas ser algo que no eres.

11.- Si lo que deseas esta enterrado, cava hasta encontrarlo.

12.- Cuando alguien tenga un mal día, guarda silencio, siéntate cerca de el/ella y trata de agradarlo(a).

13.- Cuando quieras llamar la atención, deja que alguien te toque.

14.- Evita morder por cualquier problema.

15.- En los días cálidos, acuéstate sobre tu espalda en la hierba.

16.- En los días calientes, bebe mucha agua y descansa bajo un árbol frondoso o en tu rinconcito preferido.

17.- Cuando te sientas feliz, baila y balancea tu cuerpo.

18.- No importa cuantas veces seas censurado, no asumas ningún rencor y no te entristezcas... corre inmediatamente hacia tus amigos.

19.- Alégrate con el simple placer de una caminata y mantente siempre alerta pero tranquilo.

20.- Da cariño con alegría y deja que te acaricien.”

Autoría desconocida. Extraído de la web “Tonterías.com”

Fuente: http://www.tonterias.com/tonteria.php?idtonteria=2287&f=8

Imagen: Linda y Lioba, fotos de mi archivo personal. Pasen el ratón por encima de la imagen y verán a mis dos tesorotes. ¡Me han enseñado tanto!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Miércoles, 06 de Febrero de 2008 13:20 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 31 comentarios.

A VUELTAS CON LA HIPOCRESÍA

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Bueno, ya estoy de vuelta. Confieso que esta semana he tenido bastante aparcado al mundo y sus noticias, pero, de refilón, me han llegado algunos disparates, como por ejemplo, las declaraciones del Sr. Acebes, a tenor de la ilegalización cursada por el Gobierno a la Abogacía del Estado de los partidos ANV y PCTV. Pues bien, con todo respeto y cortesía, le sugiero al citado señor que tome fósforo a punta pala, porque se da la circunstancia de que, concretamente, en lo concerniente a PCTV fue él, siendo ministro de Interior, quien lo registró y quien permitió su legalización, ya que PCTV fue registrado -y quedó por tanto legalizado- en 2002, cuando el Ministerio de Interior era dirigido por Ángel Acebes y su secretario de Estado para la Seguridad era, precisamente, Ignacio Astarloa. Esa legalización se produjo con un informe de la Fiscalía que resultó «favorable» para su inscripción. Y a mayor abundamiento, PCTV siguió siendo legal hasta 2004, sin que en ningún momento dijeran nada en su contra nadie del Gobierno Aznar, ni siquiera después de la nefasta Ley de partidos y de la no menos nefasta ilegalización de Batasuna, llevada a cabo también por el Gobierno Aznar. De manera que si es cierto que el Gobierno actual ha actuado con un retraso que según Acebes nos costará a los españoles 1.000 millones de Euros, imagínense lo que nos viene costando desde 2002 cuando el citado exministro metió la gamba… Y a tenor de todo esto y de las declaraciones de Rajoy al respecto, diciendo que "este Gobierno ha tardado mucho en actuar e ilegalizar", si bien, ya lo saben, yo soy contraria a la ley de partidos, debo decirles que sí, pero que no ha sido este Gobierno, precisamente, quien "ha tardado", sino ellos mismitos y a pesar de haber sido los padres de la nefasta ley. Así que calladitos estarían más guapos.

¡Ay, estos amnésicos patológicos compulsivos e interesados, cómo pretenden liarnos! Aunque lo que hacen en realidad, no es liar a nadie, que ya somos mayorcitos para discernir las cosas, sino que se lían ellos mismos con esa bochornosa vara de medir que tienen, la cual postula, más o menos lo siguiente: todo lo que hicimos, hacemos y haremos nosotros es perfecto. Y nada de lo que hicieron, hagan o harán los otros es admisible, porque todo es y será un desastre, aún en el caso de que hagan lo mismo que nosotros.

Otra frase que me viene machacando las neuronas desde hace algún tiempo, es la del deseo de “unidad de los demócratas”, porque me pregunto ¿cuándo han estado los demócratas de verdad desunidos? A lo que es imposible que un demócrata se una, es a la sarta de manipulaciones demagógicas y ominosas de los integristas ultraconservadores de la derecha española, acogidos todos ellos –o casi todos- en el seno del PP y elevados –muchos de ellos- a líderes dirigentes actuales de esa formación política, cuyo fundador Manuel Fraga Iribarne, franquista de pro que lo fue, parece hoy un inocente moderado centrista, comparado con la actual dirección de su partido.

En fin, me había propuesto no volver a hablar de las mentiras, incoherencias, hipocresía y demagogia, en general, del PP; porque pienso que cuanto más se ponga en evidencia ese partido y su modus operandi, mejor para los ciudadanos responsables y para la democracia, porque así tendrán más claro a quien votar, y a quien no; pero es que hay cosillas que, aun siendo feliz, sublevan.

Esta semana de ausencia ha sido muy enriquecedora para mis intereses, ya que por fin he conocido el que, con muchas probabilidades, puede llegar a ser “mi lugar en el mundo” a partir de que venda mi vivienda y me traslade a allí, y deseo que sea pronto, pero ya les contaré en su momento.

Y, ahora, sin más preámbulo, les dejo con mi entrega de hoy que girará en torno a la hipocresía, aprovechando como introducción la noticia ya comentada y este corto fragmento de “El Principito”:

“...Tengo serias razones para creer que el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612. Este asteroide sólo ha sido visto una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco. El astrónomo hizo entonces una demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así. Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco obligó a su pueblo bajo pena de muerte a vestirse a la europea. El astrónomo repitió una demostración en 1920, con un traje muy elegante. Y esta vez todo el mundo compartió su opinión...” “El Principito”, de Antoin de Saint-Exupéry

Este fragmento del Principito me viene al pelo, porque cada vez que lo releo, siento una profunda tristeza; tristeza porque no sólo las personas mayores somos así, sino todas las personas en mayor o menor grado mostramos estas conductas. Tristeza, porque exigimos a los niños desde muy temprana edad este tipo de conducta –de alguna manera y metafóricamente, bajo pena de muerte. Mucha pena, sí, porque constituye el principio de su renuncia a su espontaneidad y a su autenticidad. Y sí, pena de muerte, porque matamos lo más valioso de ellos: su ser. Esta forma de hipocresía del “tanto tienes, tanto vales”, “tanto te pareces a mí y a mi cultura, tanto te valoro y te tengo en cuenta”, etcétera, etcétera, lo mamamos con los primeros biberones del lenguaje y llega a formar parte de nuestra piel en un grado tal que nos va convirtiendo en redomados hipócritas y prejuiciosos desde la cuna sin que lleguemos a olerlo.

La hipocresía puede adoptar muchas formas, a veces la disculpamos bajo la excusa de “mentiras piadosas”, y, francamente, no le veo la piedad por ningún lado al hecho de mentirle a nadie; ni siquiera en casos de extrema gravedad como cuando alguien sufre una enfermedad terminal. Pienso que todos y cada uno de los seres humanos tienen el derecho de saber que ocurre con su vida y el derecho a poder decidir sobre ella; así que me parece mucho más piadoso y compasivo ofrecer la verdad que “mentir piadosamente”, lo cual no quiere decir que debamos “soltar las verdades con exabruptos” porque el amor, la ternura, el respeto y la delicadeza no están reñidas con la verdad. Y si eso es así en casos graves, cuanto más en casos cotidianos y anecdóticos. Para nada estoy de acuerdo con frases como “ojos que no ven, corazón que no sufre”, antes pienso que ojos que no ven, tortazo que uno se arrea.

Otra forma de hipocresía muy común, es la de “vestir adecuadamente” para complacer; ya sea para conseguir un trabajo en una entrevista, para hacer acto de presencia en un acto social o para cualquier otra convención de esas que existen desde que Edmundo es mundo. Porque ¿qué es eso de vestir “adecuadamente”? ¿Quién establece lo “adecuado”? ¿Para qué se establece? ¿Con arreglo a qué? ¿Por qué? ¿Qué le quita o añade a lo esencial de la persona? ¿Le da más sabiduría, más eficacia, más bondad, más generosidad, más tolerancia, más respeto, más libertad etc. acaso? ¿Hace que la persona aparezca más alta o más baja, más flaca o más gruesa, etc.? Entiendo y acepto, sí, lo de vestir higiénicamente; pero lo de “adecuadamente” tengo que decir que me la trae al pairo. Nunca en mi vida lo he seguido y no por eso me he quedado sin trabajo, ni sin amigos, ni sin divertirme, ni sin compartir, ni sin nada de nada.

Y sin embargo, hay modos de hablar que incluso propician la hipocresía, en tanto y en cuanto uno se esconde tras ellos, verbigracia: hablar en segunda persona del singular o en primera del plural en lugar de hacerlo en primera persona del singular, cuando se está relatando algo de uno mismo; emplear expresiones cómo “quieres”, “te apetece”, etc. cuando quien quiere o a quien le apetece, es a uno mismo. En ambos casos se vuelca la responsabilidad en el otro utilizando un rebusque hipócrita que es, en la mayoría de los casos inconsciente, quedando los interlocutores enredados el uno en el deseo del otro sin ni siquiera apercibirse de ello.

Por último, citaré la hipocresía manifiesta y demagógica de la Conferencia Episcopal Española y su obcecación a dedicarse a hacer política; que digo yo, ¿por qué no crean un partido político cuyo nombre podría ser C.F.V. (Clérigos Fanáticos Vaticanos) o algo así? Pero esto ya lo comento en el post que a continuación les dejo hoy también.

Bueno, sobre la hipocresía, ¡habría tanto que hablar!, pero voy a dejarlo aquí y así ustedes podrán agregar más cosas en los comentarios para un mayor enriquecimiento de todos.

¡Que tengan un buen día!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Viernes, 01 de Febrero de 2008 14:09 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 27 comentarios.

SOBRE EL ABORTO

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Dado la “Caza de Brujas” abierta por el ala ultraconservadora dominante de la Iglesia Católica y del Partido Popular, creo conveniente manifestarme del siguiente modo:

En primer lugar unas aclaraciones sobre el periodo prenatal:

Periodo zigótico:
Se inicia en el momento de la concepción, cuando el espermatozoide fecunda al óvulo y se forma el huevo o zigoto. Este comienza entonces a dividirse y subdividirse en células y aumenta de tamaño hasta formar el embrión, que al final de la segunda semana se arraiga en el útero.

Periodo embrionario: Dura unas 6 semanas, en las cuales el embrión se divide en tres capas que se van diferenciando hasta formar el esbozo de los diversos sistemas y aparatos corporales. El periodo prefetal, hasta la culminación del embrión es de unas 9 a 12 semanas en total. A partir del la semana 12 se inicia el periodo fetal en la que el feto tiene ya definida la forma de un ser humano. Lo cual no equivale a decir que tenga instaurada la conciencia de sí y de especie.

Periodo fetal: va de la semana 12 a la 38/40 o término de la gestación. Este periodo puede subdividirse en dos partes si lo consideramos desde el punto de vista de la viabilidad. Se entiende por feto viable, el feto que puede sobrevivir extrauterinamente, y, hoy por hoy, gracias a los adelantos tecnológicos de la biomedicina, en el mundo occidental se considera viable un feto a partir de la semana 24 y con un peso superior a 500 gramos. Por debajo de 500 gramos y de la semana 24 es imposible, hoy por hoy, la supervivencia del feto fuera del útero materno.

Pero a todo esto me gustaría añadir las palabras de Julio Muñoz Rubio, Doctor en filosofía de la Universidad de Barcelona, que he tomado de “La Jornada en ciencia” en la URL :

http://ciencias.jornada.com.mx/foros/despenalizacion-del-aborto/
opinion/segunda-sesion/el-discontinuo
-desarrollo-embrionario-fetal

y que transcribo seguidamente:

El discontinuo desarrollo embrionario-fetal

En el largo y recientemente reavivado debate acerca de la despenalización del aborto, hay un único argumento que históricamente han esgrimido quienes se oponen a tal despenalización: La vida humana comienza desde el momento de la concepción, es decir, desde la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide. A partir de ahí, se dice, tenemos ya un ser humano. En la medida en que el aborto acaba con la vida de ese ser, debe considerársele un homicidio con todas las agravantes. Desafortunadamente para sus defensores, y a pesar de sus continuas invocaciones al saber científico, este único argumento carece de las más elementales bases científicas para ser defendido. Me propongo en este escrito hacer una refutación del mismo desde una perspectiva epistemológica.

Uno de los más antiguos y arraigados principios ontológicos, al menos del mundo occidental, es el principio de continuidad, el cual establece que todos los entes y procesos del universo están ordenados desde los más simples hasta los más complejos de manera que no existen saltos en ella. El filósofo G. W. Leibniz explicó este principio, a fines del siglo XVII con la sentencia: “Natura non facit saltum”, es decir, la naturaleza es una continuidad en la que no se admiten cambios cualitativos entre las entidades que la forman.

Expresión clara de este principio de continuidad en el inicio de las ciencias de la vida, fueron las teorías de la preformación y de la preexistencia, ambas defendidas a inicios del siglo XVII. La primera de ellas expresaba que el desarrollo es un simple crecimiento mecánico de una miniatura preformada en el organismo progenitor. La teoría de la preexistencia, por su parte, afirmaba que el germen de las parte preformadas ha sido creado por Dios desde el inicio de los tiempos y conservado en ese estado hasta el momento de su desarrollo. Ambas teorías, a fin de cuentas, van a sostener que durante el desarrollo del embrión y el feto, todas las partes que van a constituir al nuevo ser, después de los 9 meses de gestación, estarían ya presentes en miniatura desde el inicio del desarrollo.

Desde luego, con el paso del tiempo, estas teorías del desarrollo embrionario han sido desechadas por falta de evidencia a su favor. Hoy sabemos que en general en los procesos de la vida, existen verdaderos saltos cualitativos, es decir, procesos en los cuales el resultado final no puede ya ser analizado ni comprendido de acuerdo con las leyes y principios que permiten comprender los estados iniciales del proceso. No es que estas últimas desaparezcan, sino que a ellas se necesita agregar otras que son las que propiamente explican todo aquello que aparece al final de un proceso de cambio, desarrollo o evolución. Un ejemplo macroscópico de esto es el de la aparición de la vida. Por mucho que nos esforcemos en explicar a los seres vivos como entidades físicas, lo que desde luego lo somos, tenemos que recurrir a niveles de explicación nuevos y particularmente útiles para entender a un ser vivo.

Esto es exactamente lo que sucede con el desarrollo embrionario-fetal de un ser humano, el cual está caracterizado, como todo proceso en el mundo vivo, por discontinuidades, rupturas y cambios de cantidad en cualidad. Las propiedades de un óvulo y un espermatozoide, no son las mismas que las de un cigoto, es decir las del óvulo fecundado, lo cual es claro tanto para defensores como para enemigos de la despenalización del aborto. Pero hasta ahí llega el acuerdo, porque estos últimos no parecen conocer ni lo más elemental acerca de lo que ocurre con el óvulo fecundado hasta el momento del parto. Las fases de mórula y gástrula, que son las primeras del desarrollo embrionario y en las que no hay más que un cúmulo de células indiferenciadas, es distinta cualitativamente a la del cigoto, por cuanto que se trata de una multitud de células con cierto arreglo interno distinto al que había en el óvulo fecundado, pero esa masa de células es sólo eso y no un ser humano. Lo mismo se puede decir del inicio de la diferenciación celular, a partir de la etapa de la blastulación. Las células que a partir de ese momento integran a un feto, ordenadas en capas, ya muestran un grado creciente de diferenciación, pero siguen siendo otro cúmulo celular cualitativamente distinto al de la mórula y la gástrula. En ninguna de estas etapas la entidad que se encuentra en el vientre materno, tiene conciencia de sí ni mucho menos una independencia con respecto a la madre.

Es claro que los enemigos de la despenalización del aborto, personas cuyo nivel de preparación es muy bajo, atadas a dogmas y creencias de índole religiosa y que rechazan todo tipo de argumentación racional, afirman sin más que no sucede nada nuevo desde ese momento hasta el nacimiento del nuevo ser, de hecho el nacimiento lo reducen a la mera expulsión del individuo del vientre materno ¿Qué sucede durante los 9 meses en que permaneció dentro? Según estas personas, retrotrayéndose a las teorías del siglo XVII del preformismo y la preexistencia, no sucede nada, todo se encuentra en miniatura desde el momento de la concepción y lo único que tiene que suceder es que crezca, es decir, se concibe falsamente un continuo en el proceso de gestación de un ser humano.

Es frecuente entre este tipo de personas escuchar la invocación que hacen a la sensibilidad del feto y a sus movimientos para chantajear a la sociedad con el “argumento” de que ese nuevo ser tiene ya siente y sufre. Toda célula, feto y todo organismo exhiben respuestas a los estímulos físicos, químicos o biológicos del medio. Si el aborto ha de ser calificado de asesinato, en atención a la sensibilidad del feto a estímulos del exterior, entonces nuestros estimados anti-abortistas, bien harían en presentar algún proyecto de ley para castigar con cárcel a aquellas personas que se atrevan a arrancar las flores de girasol del resto de la planta, pues tienen una sensibilidad a los rayos luminosos que les permite orientarse hacia su fuente (el Sol, por ejemplo). Pero entre el fototropismo de una flor, los movimientos meramente mecánicos de un feto en respuesta a estímulos físicos y la conciencia y la independencia de un ser humano a partir del nacimiento median enormes discontinuidades, cambios de calidad, los cuales, los grupos y partidos ultraderechistas pretenden ignorar para imponer a la sociedad sus puntos de vista.

Sin embargo, la ignorancia nunca ha sido virtud, y puede suceder lo que sea en relación con la despenalización del aborto, pero la ignorancia y el desprecio por la libertad es y será una verdad incontestable. Como dijera John Lennon alguna vez: “Puedes vivir una mentira toda la vida/ lo que nunca podrás esconder son tus mutilaciones internas”

Hasta aquí las palabras del Dr. Julio Muñoz Rubio, que hago mías salvo en lo siguiente:

No es del todo cierto que todas las personas antiabortista sean ignorantes y sin conocimientos científicos, ya que se encuentran muchos biólogos, médicos, filósofos y teólogos entre ellos, de manera que no puede hacerse una reducción del tema blandiendo sólo “la ignorancia” porque es incierto. Lo que si es cierto, es que todos los antiabortistas, ya sean científicos o no, parten de presupuestos religiosos dogmáticos morales, en los que están mezclados posicionamientos ideológicos, creencias creacionistas, y argumentos científicos no desprovistos de carga moral, además de una escoración fanática definida por el querer imponer sus planteamientos a todo el mundo. En todo lo demás, concuerdo absolutamente por lo expuesto por este filósofo.

En aras a la verdad científica y desde mi posicionamiento personal, desprovisto de planteamientos dogmáticos morales, cuando hablamos de vida nos estamos refiriendo a “lo que vive” y lo que vive, va desde la microscópica célula más elemental (una bacteria) hasta el organismo multicelular más complejo (un mamífero superior) pasando por el reino vegetal y el animal.

En cuanto al respeto por la vida, debo decir que los seres animales humanos, no nos caracterizamos, precisamente, por ser demasiado respetuosos con la vida, ya que lo mismo pisamos y deterioramos el césped, que talamos árboles para hacer madera y/o papel, matamos insectos porque son molestos y/o nos transmiten enfermedades, matamos focas y otros animales en aras del lujo y del egoísmo estético, criamos animales de todo tipo para comerlos, deterioramos diferentes habitats naturales ya sea para explotarlos o para nuestro recreo, que sacrificamos y torturamos animales de todo tipo para investigar enfermedades y/o modos de mejorar nuestra calidad de vida. La especie humana es la especie depredadora más cruenta y más cruel que existe –y a veces irracional- de toda la cadena evolutiva animal. Y por más que los antiabortistas clamen al cielo horrorizados con el aborto, desde planteamientos religiosos y etnocéntricos, nada les impide inferir torturas, declarar guerras, producir masacres y genocidios etc. por lo que la doble moral y la hipocresía domina todos los planos del tan traído y llevado respeto a la vida.

Y volviendo al aborto, en mi opinión sólo cabe hablar de “niños” o de “bebés”, después de un alumbramiento de un feto viable que ha sobrevivido y nunca antes, por lo que hablar de “asesinato de niños” o de “niños triturados” refiriéndose a los abortos, es una macabra manipulación especuladora de quienes usan esos términos o similares, dirigida a fortalecer con tales falsos argumentos sus posiciones. Esto es, una deshonesta e interesada manipulación hipócrita del hecho. Sin embargo, y desde la verdad incuestionable de que hace falta la participación no sólo de la mujer, sino también del varón para una concepción, pienso que en la decisión de abortar o no, debe también contarse con la opinión del varón, salvo en los casos de violación, ya que no es algo que ataña sólo y exclusivamente a la mujer y al derecho que ésta tenga sobre su cuerpo; y dicho esto, decir también que estoy a favor de una ley de plazos con aborto libre, gratuito y cubierto por la sanidad pública, dentro del plazo que se acuerde, que integre además a los supuestos que se recogen en la ley actuelmente en vigor. Pienso también, que hablar de "derechos del feto" en este caso, es otra manipulación perversa de los antiabortistas, ya que, en la ley española, únicamente tienen derechos los neonatos que han sobrevivido 24 horas.

Por último, quisiera concluir estas reflexiones sobre el aborto con uno de los aspectos que constituyen la mayor diferencia entre las personas proclives a la normativización del derecho a abortar en forma de ley, y las personas que se oponen a ello. Este aspecto es la tolerancia y el respeto al libre ejercicio de la libertad de conciencia. Las primeras son tolerantes y respetuosas con la libertad de las personas y su derecho a acogerse a los derechos que tienen y que las leyes les brindan; mientras que las segundas, se mueven de un modo intolerante y dogmático orientado a hacer de sus creencias el único cuerpo de verdad absoluta posible y a imponer dicho cuerpo de verdades absolutas a la categoría de leyes inquebrantables para toda la humanidad, vulnerando la libertad de las personas a todo derecho que se oponga a esas verdades. Y esto es así, no sólo con el aborto, sino con el divorcio, el matrimonio entre personas de un mismo sexo y otros muchos aspectos de las vidas de las personas. Tener derecho a lo que sea, no supone en ningún momento la imposición de tales derechos a quienes no quieran acogerse a ellos. Sin embargo, las personas intolerantes y dogmáticas, no sólo no quieren acogerse a los diferentes derechos, si no que pretenden impedir al resto de personas a que lo hagan, movidas por el deseo de imponer –bajo los motivos que sean- su pensamiento único a modo de cruzada.

Y, finalmente, decir también que las manifestaciones de "yo no abortaría, pero..." si bien pueden situarse en posiciones intermedias entre los grupos referidos, me parecen carentes de sentido y muy especulativas sobre futuribles ; ya que es muy difícil saber que se haría llegada una situación dada; tan difícil, que muchas de esas personas embarcadas en la cruzada del pensamiento único contra el aborto o el divorcio o cualquier otro tema, llegado el momento de haberse visto afectadas por el hecho en concreto, se han acogido al derecho en cuestión a la vez que seguían militando en sus particulares cruzadas "anti" haciendo gala de una hipocresía y una doble moral absolutas.

Esto es lo que yo pienso, y disculpen lo largo del artículo.

¡Que pasen un buen viernes!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Jueves, 24 de Enero de 2008 19:59 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 23 comentarios.

DISQUISICIONES MIENTRAS CAMINO...

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A nada ni a nadie debe rendirse culto. Lo divino, de existir, reside, en el latido profundo del universo y del cosmos, y constituye el corazón de la vida. Cuando buscamos lo divino en deidades inventadas por los humanos, es decir, por nosotros mismos, invenciones producidas por nuestros miedos, por nuestra sed de transcendencia, por nuestra necesidad de mitos y de ritos, nos mostramos tan necios como si buscáramos tesoros en un estercolero.

El único método válido que conozco, para alcanzar la serenidad integral y una unidad armoniosa del ser es el que cada ser humano realiza con su esfuerzo y su trabajo, volcado en la entrega y el servicio de la humanidad.

El día en que consideremos igual de sagrados al campo, a las ciudades, a las personas, a los animales, a las plantas, al aire, a los mares, a las montañas, a los bosques, a las cimas y a las simas, a los cielos, a los cuerpos celestes, a todas las aguas y a todas las cosas que a los santuarios, ya no necesitaremos ni a lo sagrado, ni a los sacerdotes que lo consagran. Pero mientras sigamos creyendo en la separación entre lo sagrado y lo profano, y en el poder de los sacerdotes para consagrar, seguiremos caminando ciegos y desvalidos sobre la tierra, esparciendo odio y rencores por doquier.

Aunque todo en este mundo se empeñe en hacerme creer lo contrario, nada ni nadie podrá separarme de la única certeza que tengo: El ser humano es el dueño de su vida y de su muerte; lo qué hace, es lo qué es; y lo único que nos separa de ello es no creerlo. Y esta certeza me lleva a una conclusión irrenunciable: La transformación de la humanidad sólo es posible a través de la propia transformación. Ese es el más preciado don que poseemos, el de la propia transformación.

Cuando se camina de cara al sol, nuestra sombra se proyecta detrás. Si caminamos de espaldas al sol, veremos nuestra sombra proyectada delante. Sólo caminando en lo más oscuro de la noche y cuando el sol alcanza su zénit carecemos de sombra… Media noche y medio día, he ahí la dualidad de la sabiduría.

Carmen Moreno Martín

Alias Hannah

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Martes, 17 de Abril de 2007 01:18 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

PREGUNTAS DESDE LA NADA

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Los pensamientos y las palabras que los grandes sabios de la humanidad nos han ido dejando a traves de milenios, constituyen enseñanzas claras y simples que se convierten en difíciles y problemáticas cuando tratamos de hacer de ellas religiones y normas. Son palabras y enseñanzas vivas que no pueden ser aprosionadas en marcos institucionales estrechos y muertos, al igual que tampoco pueden aprisionarse los cielos ni los océanos. ¿Por qué, entonces, en lugar de tenerlas como mojones de los caminos que transitamos, para mejor alcanzar las metas, las convertimos en obstáculos y barreras de separación entre los humanos?

Hoy, como hace siglos, seguimos a vueltas con lo de la separación “Iglesia” y Estado. Por estado es lógico que sí el debate es en nuestro país, entendamos “Estado Español”, pero ¿por qué por “Iglesia” entendemos todos necesariamente “Iglesia Católica”? ¿Sí será por aquello de que al igual que España quería imponer que “es una grande y libre”, la Iglesia Católica se empeña en acuñar que “es única santa y verdadera”?

Casi todos los “dioses y santos” de todas las religiones, proclaman el amor al prójimo… ¿Por qué entonces los representantes de las religiones hacen lo contrario extrayendo lo peor de sus fieles, esto es el menosprecio por el prójimo y el odio?

¿Por qué es tan frecuente entre nosotros los humanos tener varias “éticas y morales” para aplicar y hacemos uso de una ética y moral determinada para cuando se trata de los demás, y de otra muy distinta para cuando se trata de nosotros mismos o de nuestros grupos de referencia?

¿Por qué a los humanos se nos da tan bien apreciar briznar microscópicas de paja en los ojos ajenos, mientras que para nada vemos las enormes vigas que se alojan en nuestros propios ojos?

¿Qué rara naturaleza fascinante tendrá la mentira que todos la usan pero nadie acepta haberla usado?

¿Por qué nos gusta tanto decir lo contrario de lo que pensamos y hacer algo distinto de lo que pensamos, decimos y sentimos?

¿Por qué, si amamos la vida, sembramos la destrucción y la muerte?

¿Por qué nos convertimos en sembradores de oscuridad si tanto nos gusta la luz?

¿Por qué perdemos la vida detrás de las grandes y gloriosas causas, mientras dejamos una y otra vez escapar lo esencial de cada instante?

Finalmente, me pregunto por qué los seres humanos ponemos tanto empeño en ir de abismo en abismo, directos al ocaso… ¿Sí será por qué no sabemos elevarnos y volar como las aves, mientras que sí sabemos arrastrarnos como los gusanos?

Las respuestas, como decía nuestro “Hermano Lobo: Auuuuuuuuhhhh… la semana que viene si Dios quiere.” Aunque intuyo que el lobo que desde nuestro interior debiera responder, lo tenemos, sino muerto, amordazado… Y de Dios, para qué vamos a hablar...

Carmen Moreno Martín

Alias Hannah

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Sábado, 07 de Abril de 2007 13:57 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar No hay comentarios. Comentar.

LO SABEN HASTA LOS GATOS...

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En la segunda epístola de Pedro (nuevo testamento) podemos leer: "(…)…un día para el Señor es como mil años, y mil años como un día." Y puede que así sea y que ese Señor Dios en el que yo no creo, siga descansando plácidamente en ese séptimo día de “reposo” que se tomó, después del esfuerzo de la creación; que mejor hubiera sido que hubiera descansado desde que nació, y no hubiera creado nada de nada; que vaya entuerto de obra que salió de sus omnipotentes manos…

Pero bueno, a lo qué iba, para él un día dura mil años pero para nosotros, simples mortales, un día nos dura de sol a sol. En el trópico, las horas de luz son las mismas que las de oscuridad: 12 y 12. En nuestras latitudes, depende de la estación: las horas de luz son más que las de oscuridad en verano, mientras que en invierno sucede al revés y la oscuridad nos envuelve. Algunos creerán que nuestro invierno dura tres meses, pero si por nuestro invierno entendemos el invierno de la humanidad, le ganamos a dios, porque nuestrol invierno viene durando más de un millón de años; esto es, que nos dura y dura, desde que existimos cómo especie.

Y aquí estamos, vivos en este valle de tinieblas de nuestros actos aviesos y descabellados que sólo se ven capacitados de apuntar a la destrucción. ¿Qué no? ¡Miren!: basta que inventemos algo –lo qué sea- para el bien de la humanidad, para que más rápido que inmediatamente, a alguien se le ocurra que el invento en cuestión sirve también para el divertido espectáculo de destruirnos unos a otros. Y eso, lo saben hasta los gatos; si hasta esos dos gatos que nos miran con perplejidad desde la imagen que ilustra este texto, están convencidos de ello. Y así vamos, generaciones y generaciones, a oscuras; por la frialdad del desamor y de la noche, atravesando valles y montes de tinieblas; incapaces de encontrarnos, solidarizarnos y amarnos.

Mísero destino el nuestro, el que construimos entre todos, cegados a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad. Cómo el destino que le hemos deparado a esas dos pobres criaturas ecuatorianas, que llegaron a nuestros valles cargados de ilusión, para labrarse un futuro digno, y los hemos cortado de cuajo del mundo de los vivos. Ya, ya sé; ha sido la ETA, esa banda de desaprensivos que matan ¿para qué y por qué? Pues para cubrirse de lodo y de infamia, y porque no tienen otro fin que la muerte en sus renegridas almas; sí, ha sido la ETA, pero también nosotros; porque cada vez que la violencia despedaza a un ser vivo, de algún modo, también contribuimos a ello y somos responsables de ello, aunque no sea nada más que por nuestra indiferencia y nuestra negritud.

Lo mismo puedo decir de esas más de 8.000 personas tragadas por el mar en su empeño por llegar al espejismo de riqueza y abundancia de este norte rico en el que vivimos, rico en metal y pobre en luz y en amor, pobre en solidaridad y en esperanza… Y exactamente igual de la pobreza que avanza sobre la tierra, tal como lo hace el desierto y la sequía, matando a millones de seres cada año… Igualmente puedo decir de las guerras, de todas ellas… Y de todo cuanto asola a ese sur pobre que muere y muere, y nosotros con él.

Sí, ese Dios -en él que no creo-, sigue placidamente reposando en ese su séptimo día, de esa su aberrante creación, y, tal vez, cuando despierte, viendo el pedazo de fiasco que le ha salido-después de todo, no debe ser tan perfecto-, la borre de uno de esos dichos de los suyos: -“¡Bórrese el universo!”- Y, ¡zaz!, la nada recobrará su estatus anterior al Big Bang… Todo es posible, pero para mí esto no deja de ser una leyenda más de las que la humanidad se ha inventado para descargarse de responsabilidades y de culpas; porque para borrarnos de la existencia y llevar al universo a su estatus anterior al Big Bang, no necesitamos dioses; nuestra capacidad destructiva nos basta; lo sé. Como también sé, que nuestra capacidad de bondad, de amor, de solidaridad, de esfuerzo, de trabajo, supera a la de todos los dioses inventados, por más que nos empeñemos en ocultarla y mantenerla a buen recaudo, no sea que se nos vaya a gastar...

La cuestión, la eterna cuestión es: ¿Cuándo nos dará la gana de abandonar la destrucción y el odio y activar esa capacidad infinita de amar? Dejo a cada cual con la respuesta, con su respuesta; porque la respuesta existe y habita en nuestro corazón. Sólo depende de nosotros y de nuestra voluntad y esfuerzo –depende cada uno de nosotros- seguir transitando por el valle de las tinieblas, o empezar a caminar por el valle de la luz. En nuestras manos está la solución, no lo duden. En nuestras manos y únicamente en nuestras manos -y no en las de ese Dios dormilón y caprichoso para el que mil días es como un año y reposa en ese su séptimo día-, así que sí, en nuestras manos está el cambiar el mundo y el tomar decididamente las riendas de nuestra propia salvación; ¿lo haremos, o seguiremos en esta saga de destrucción y de odio a las que tanto apego perece que tenemos? Porque si no somos nosotros los que nos salvamos, los que salvamos nuestro destino y a nuestro planeta, nadie lo hará. Y eso es algo que también saben hasta los gatos.

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

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Domingo, 07 de Enero de 2007 18:57 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 21 comentarios.

SOBRE RECETAS, NORMAS Y LIBROS DE AUTOAYUDA

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A raíz de la publicación del libro "Las Máscaras del yo... o de Robot a Persona", son muchos los lectores que se dirigieron a mí con el ruego de que les indicara algunas reglas de carácter práctico para empezar a caminar en la línea que el libro apuntaba.

Mi escepticismo en los manuales y en las recetas -cuando se trata de seres humanos- hace crecer mi resistencia a dar consejos, normas o sugerencias de esta índole; resistencia que se incrementa cuando pienso que deben ser normas estándar y útiles para todos -¿hay dos seres humanos iguales?- De modo que debo confesar que no creo en ese tipo de normas y consejos; ya que sé muy bien que únicamente el convencimiento interno y personal, el propio compromiso en la acción, la decisión firme, y el esfuerzo continuado y constante pueden acercarnos al cumplimiento de nuestras metas, sean éstas las que sean.

Por otro lado, ya está la posibilidad de la terapia individual y grupal en cualquiera de los enfoques actuales, que en ningún momento exime del trabajo propio, pero si marca las pautas para un trabajo determinado y "a medida". Además, hoy en día existen mil publicaciones de las llamadas de "autoayuda" con tropecientas mil normas, pautas, modos de hacer, indicaciones, etc. ¿Para qué, entonces, voy yo a engrosar las existencias editoriales con más pautas y recetas? Mi experiencia me muestra que las pautas sirven de poco sin un ejercicio disciplinado, sin un ejercicio comprometido y constante, sin la decidida y perseverante acción de la voluntad, y todo eso en cualquier orden de la vida.

Lao Tse decía: "Nadie se convierte en jinete por mucho que hable de caballos" y un viejo refrán alemán reza "Ningún maestro cae del cielo" mientras otro, no menos sabio, adagio español nos recuerda que "A dios rogando pero con el mazo dando" y "Ayúdate, y te ayudaré"... y podría seguir así varias hojas.

Para empezar, un libro de autoayuda no ayudará nada a alguien cuyo estado precise de la ayuda de un profesional, y si puede suceder que su estado se agrave por autoengañarse con las posibles soluciones de los libros de autoayuda.

Otro espejismo en el que solemos caer con los libros de autoayuda, es el de pensar que la ayuda va a materializarse de una manera mágica e instantánea tan sólo leyendo el libro sin que nosotros tengamos que invertir ningún esfuerzo en "autoayudarnos", esto es, que creemos que el hecho de autoayudarnos consiste tan solo en leer más o menos atentamente lo que el libro dice, y ya está. Luego lo guardamos y esperamos que él, o los efectos, y las supuestas soluciones se nos "aparezcan" delante de los ojos como el Hada Madrina a Cenicienta. Y ya lo siento, pero por ósmosis simplemente no se aprende; es decir, que podemos leer y leer, pero sin el propio esfuerzo y el propio trabajo, no habrá lectura que nos cambie.

Leemos pues el libro en cuestión y decimos: ¡qué interesante!, ¡qué bueno!, ¡qué razón tiene!..., etc. Pero ¿cómo se logra, cómo se obtiene todo lo que ese libro propugna y promete? Y preguntamos de este modo, porque desde nuestra pasividad y minoría de edad, seguimos aguardando la receta mágica que nos saque de nuestra depresión, o del conflicto que sea, sin que pueda ocurrírsenos nada a nosotros mismos; y más aún, sin que tengamos que actuar, trabajar y esforzarnos ni un ápice en lograrlo. Confiamos que toda ayuda y solución vendrá de fuera de nosotros, que nos lo darán hecho y que, además, será fácil, rápido y poco costoso. En suma, como todo en nuestros días, “leight”. Y nos quedamos donde estábamos, porque no se nos ocurre que la obtención y el logro es algo que depende, no del libro, sí no de nuestro compromiso y nuestro esfuerzo, de nuestra voluntad y de nuestra constancia; y de la libertad que nos otorguemos para reconocernos en condiciones de autoayudarnos, o no; para reconocernos como necesitados de ayuda, o no; para reconocernos en los caminos de la enfermedad o en los de la salud…, o en ambos. Y, además, para reconocer que, en realidad, no hay que esperar una mágica y milagrosa acción externa que nos traiga la solución, si no que nosotros somos los únicos dueños, ejecutores y responsables de una tal acción. Por tanto la solución depende de nosotros mismos. Es tan simple como todo eso. Lo único que hay que comprender es que en lo que hacemos y decimos está la clave de los que nos pasa y de la realidad que nos rodea.

Y es que ciertamente, lo que pensamos y lo que decimos, estructuran nuestra realidad de un modo determinante, de tal manera que somos la consecuencia de lo que pensamos. Nuestro pensamiento es algo así como el sistema operativo de los programas que nos inducen a la acción; de modo que sí cambiamos el pensamiento, cambiará lo demás. Pero para cambiar el pensamiento, tenemos que cambiar primero las palabras que usamos para configurarlo y estructurarlo. Y si todo esto no bastará para aclarar que la llave de la puerta que conduce a las soluciones está en nosotros y que la solución, más que en leer, está en comprometernos con nuestras acciones; está también el hecho de que, cuando alguien desea, quiere y decide autoayudarse no necesita libros específicos de autoayuda; cualquier libro, cualquier situación, cualquier circunstancia que le arribe, le servirá de ayuda.

Autoayuda quiere decir que "yo me ayudo a mí mismo" por lo tanto, y para llegar a eso, quiere decir que yo me reconozco necesitado de una ayuda pero que, además, el tipo de ayuda que necesito, constato que puedo brindármela yo mismo. Esto es: yo soy responsable de ayudarme a mí mismo, en esto o en aquello, en lo que me descubro necesitado de una ayuda que yo mismo puedo darme. Y, créanlo, cuando se llega a ese punto, a ese estado, cualquier libro –hasta el código civil- es de autoayuda; y contrariamente, cuando uno cree que alguien de fuera debe guiarle, moverle, decirle como hacerlo, "ayudarle" no valdrá ningún libro por muy de "autoayuda" que sea.

Por lo tanto, permítanme que me abstenga de escribir guías y manuales, ni tan siquiera un libro de autoayuda, Y permítanme que siga escribiendo sobre la vida y los vivos espacios de encuentro con la propia mismidad y con la de quienes nos rodean. Qué siga escribiendo sobre temas que nos son propios, propios del ser humano y de su transitar para que podamos reconocernos como impulsores de nuestros propios motores, responsables de nuestros actos y constructores de nuestros propios destinos.


¡Qué tengan un buen jueves!


Carmen Moreno Martín

alias Hannah



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Jueves, 29 de Junio de 2006 00:23 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 32 comentarios.

SOBRE MI MENSAJE EN MI ARTÍCULO TEMPUS FUGIT

20060312033808-shrek01.jpgMuy buenas noches, queridas y queridos lectores y comentaristas. Como quiera que “Tempus fugi” ha suscitado todo tipo de opiniones, discrepancias, adhesiones, preguntas y reflexiones, e, inclusive, ha suscitado que algunas personas se hayan erigido en “mis portavoces” voy a tratar de aclarar cual era mi mensaje en ese escrito -que seguro que nadie mejor que yo, que lo ha escrito, lo sabrá- por medio de un cuento de León Tolstoi. A veces las cosas se entienden mucho mejor por medio de cuentos, parábolas, analogías, metáforas, etc. que con otros medios y con  otras figuras retóricas con los que no se consigue tan bien, de manera que, tal vez, el cuento sirva para esclarecer cual era mi mensaje en ese escrito.

Pero antes de pasar al cuento, quisiera añadir que yo, por si alguien aún no se ha enterado, soy ácrata, feminista y agnóstica, de manera que lo que haya o no después de morirme, me trae sin cuidado. A la muerte no la conozco,  porque como dijera Epicuro –creo que lo dijo él, pero ya me corregirán si no es así-, “si la muerte es, yo no soy…”, de manera que lo que me importa es la vida y los vivos.

En cuanto a la vinculación entre el amor -y hablo del amor incondicional- y la muerte, puedo decir lo mismo que Epicuro decía de la muerte, citado más arriba: "si el amor es, la muerte no es, y si la muerte es, el amor no es; porque amor es vida.

Obviamente, en un post no se pueden tratar todos los aspectos de un tema, ya que si se hiciera, dejaría de ser un post y sería un tratado; y nada más lejos de mí que escribir tratados. Por lo tanto, lo que no he dicho en "Tempus fugit", pues no lo he dicho y basta; y ello no quiere decir que se me haya olvidado o que lo ignore.

Qué tengo que morir, lo sé bien; que me iré desnuda, también lo sé; y que no tengo ningún cheque de garantía acerca de cuando acontecerá mi muerte, me es harto sabido. Por ello, intento vivir cada instante, cada día, cómo si fuera el primero y el último; intento conformar esos instantes –que es lo único que poseo, instantes- a mis principios: amar incondicionalmente, libertad, igualdad y fraternidad; PARA MÍ, DESDE MÍ Y PARA TODA LA HUMANIDAD. E intento también, conformar mi vida a lo esencial,  a los valores éticos y morales que del amar, libertad, igualdad y fraternidad se derivan; ya que cuando la parca me pille, quiero sentir la tranquilidad y serenidad de que no me arrepiento de ningún instante vivido, de modo que si se me dice "¿que harías si te dijeran que vas a morir la semana que vine? Pudiera responder: haría lo mismo que estoy haciendo".

No necesito creer en ningún gran otro todopoderoso, en ninguna vida eterna, ni en ninguna instancia sobrenatural para encontrarle sentido a mi vida, y vivirla desde la autenticidad de mí ser, y desde los parámetros citados; y sí fuera creyente -cosa muy improbable en mí, por no decir imposible-, tampoco cambiaría esos parámetros indicados.

De los bienes materiales y riquezas, diré, cómo decía Epicuro –también creo que lo dijo él, pero ya saben, si no es así, corríjanme-, “lo que importa no es lo qué hay para comer, sino con quien se come” de manera que nada poseo puesto que todo lo que haya alcanzado aquí se quedará, y sólo lo habré tenido en usufructo; y me hace mucho más feliz compartir ese usufructo que restringirlo a mi codicia.

Cuando digo que lo único que me llevaré será lo vivido bajo las directrices que he mencionado, no me refiero a que voy a tener memoria de ello una vez muerta, sino a que cuando llegue ese momento, podré abrazarlo con la certeza de que no me he dejado nada en el tintero; que cada instante, cada momento de mi vida han sido intensos y plenos, llenos de sentido, útilles y compartidos; que he amado y sido amada; que he compartido gozos y penas, bienes y carencias, llantos y risas, luchas, fracasos y éxitos; ánimos y flaquezas; que me he dejado la piel en concretizar esos principios a los que he aludido y que he podido disfrutarlos con mis semejantes compañer@s de viaje; y que si perduro en la memoria de alguien,  al pensar en mí, puedan hacerlo, esbozando una sonrisa. Sí, una una limpia y auténtica sonrisa.

Por otro lado, también quería transmitir que no desdeño los bienes materiales, ya que estos son necesarios para tener una calidad de vida digna, y todo ser humano tiene derecho y merece gozar de esa calidad de vida. Pero una cosa es la calidad de vida, entendiendo con ello el que todo ser humano tenga cubiertas sus necesidades, pueda tener las mismas oportunidades, y le sean respetados sus derechos,y otra cosa muy distinta es gozar de “un determinado nivel de vida”, dónde nada importe lo que les ocurre a los derechos y oportunidades de los semejantes, y a los semejantes mismos. Lo primero es deseable para todo ser humano y tiene que ver con el buen reparto de la riqueza, con el bien individual y común, con el amor incondicional, con la libertad, la igualdad y la fraternidad;  lo segundo tiene que ver con el “cosismo”; con el consumismo; con el capitalismo y neoliberalismo; con la confusión del ser con el tener; y con la codicia avariciosa y egoísta.

Por último, con mi escrito no pretendía en absoluto convencer a nadie de nada, sino transmitir mi posicionamiento ante la vida por si a alguien le sirve de algo, de reflexión o de lo que sea. No me interesan las o los prosélitos ni las o los discípulos; no soy maestra en nada ni hablo excatedra respecto de ningún tema, y lejos de mí el querer convertir o pasar a laguien a "mis filas", simplemente comparto con mis semejantes reflexiones que me hago;
y respeto profundamente las creencias y posicionamientos de vida de todo el mundo, salvo aquellos que atentan contra la vida y la dignidad, libertad, igualdad y fraternidad humana; esos posicionamientos los  denuncio y los combato -sin violencia- con todas mis fuerzas. 

Ese era el mensaje y no otros, pero si alguno de ustedes quiere seguir elucubrando, especulando y manifestándose en el sentido y dirección que gusten, ¡adelante! tienen todo mi respeto y todo el derecho a expresarlo en este Blog, que para algo es un espacio de libertad sin fronteras.

Y
, ahora sí, les dejo con el cuento:

“El Zar y la camisa:”

“En las lejanas tierras del norte, hace mucho tiempo, vivió un Zar que enfermó gravemente. Reunió a los mejores médicos de todo el imperio, que le aplicaron todos los remedios que conocían, y otros nuevos que inventaron sobre la marcha, pero, lejos de mejorar, el estado del Zar parecía cada vez peor.

Le hicieron tomar baños calientes y fríos, ingirió jarabes de eucalipto, menta y plantas exóticas traídas en caravanas de lejanos países. Le aplicaron ungüentos y bálsamos con los ingredientes más insólitos, pero la salud del Zar no mejoraba. Tan desesperado estaba el hombre que prometió la mitad de lo que poseía a quien fuera capaz de curarle.

El anuncio se propagó rápidamente, pues las pertenencias del gobernante eran cuantiosas, y llegaron médicos, magos y curanderos de todas partes del globo para intentar devolver la salud al Zar. Sin embargo, fue un trovador quien pronunció:

- Yo sé el remedio: la única medicina para vuestros males, Señor. Sólo hay que buscar a un hombre feliz: vestir su camisa es la cura a vuestra enfermedad.

Partieron emisarios del Zar hacia todos los confines de la tierra, pero encontrar a un hombre feliz no era tarea fácil: aquel que tenía salud echaba en falta el dinero; quien lo poseía, carecía de amor. Y quien lo tenía se quejaba de los hijos.

Mas, una tarde, los soldados del Zar pasaron junto a una pequeña choza en la que un hombre descansaba sentado junto a la lumbre de la chimenea:

- ¡Qué bella es la vida! Con el trabajo realizado, una salud de hierro y afectuosos amigos y familiares, ¿qué más podría pedir?

Al enterarse en palacio de que por fin habrían encontrado un hombre feliz, se extendió la alegría. El hijo mayor de Zar ordenó inmediatamente:

- ¡Traed prestamente la camisa de ese hombre! ¡Ofrecedle a cambio lo que pida!
En medio de una gran algarabía, comenzaron los preparativos para celebrar la inminente recuperación del gobernante.

Grande era la impaciencia de la gente por ver volver a los emisarios con la camisa que curaría a su gobernante, mas, cuando por fin llegaron, traían las manos vacías:

- ¿Dónde está la camisa del hombre feliz? ¡Es necesario que la vista mi padre!
- Señor -contestaron apenados los mensajeros.

- EL HOMBRE FELIZ NO TIENE CAMISA.”

León Tolstoi (1828-1910)

¡Buen inicio de semana, y que pasen un feliz lunes!

Hannah

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Domingo, 12 de Marzo de 2006 21:02 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 23 comentarios.

TEMPUS FUGIT

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...O reflexiones en la oscuridad (es que lo de “a la luz de una hoguera" está ya muy trillado)

Lo peor del tiempo es que no sólo es indefinido e indeterminado, si no que es inaprensible e intangible: se va sin remedio. Pero a veces pienso que el tiempo es eterno (lo único que parece ser eterno de verdad) y que lo que se va es cada uno de nosotros junto a su obra, sea lo importante que ésta sea; y sino, haber: ¿alguien puede enumerarme obras de hace 50 .000 años? ¡Se fueron para siempre! Porque digo yo que si el homus sapiens existe y piensa desde hace más o menos medio millón de años, algo habrá hecho digno de admirar –no me vale lo de Altamira y similares, porque, así, a voz de pronto, ni siquiera se ponen de acuerdo los investigadores de hoy, en cómo fueron hechas y que transmiten-. ¡Claro¡ -se me dirá- ¡no había aún escritura!... –Y diré- ¡Y un cuerno! Probablemente la había y se fue también. (Las críticas a esta consideración, ruego sean pospuestas hasta que aborde el tema de la antropología cultural más profundamente. Gracias) En fin, que “Tempus no fugit” para nada, y que si algo “fugit” somos nosotros y nuestros quehaceres, fueran éstos de la índole que hubieren sido. Y puesto que esto es indiscutiblemente así, me pregunto: ¿A qué viene darnos tanto pote? No sé, pero se me ocurre que debe tener algo que ver con dos o tres creencias que llevamos grabadas en las neuronas a machamartillo, con esto y el maldito –o bendito, que nunca se sabe- narcisismo.

Y bien, en mi humilde opinión, estas creencias tienen que ver –al menos dos de ellas - con el pensar que poseemos unos “certificados falaces” que nos meten en un bolsillo virtual dérmico nada más nacer. Seguidamente paso a hablarles de ellos: Primer pseudo certificado falaz y aberrante: sucede que, con demasiada frecuencia, vamos por la vida creyendo que tenemos un certificado en el bolsillo que reza: “Este certificado le garantiza que su estancia en este planeta es eterna: usted vivirá para siempre. Es inmortal.” Claro, luego vienen “las madres mías” -por aquello de ¡Ay mi madre! dicho reiterativamente- ya que de eso nada, monada: Tú lo has creído, pero, obviamente, eso no es así. De manera que nos damos de bruces con la muerte –la de otro, por supuesto, y más si es alguien cercano- y afrontamos la realidad: “Hermana o hermano, morir habemos” Ya lo sabemos… Aunque no lo creemos. Porque si realmente lo creyéramos, si realmente lo tuviéramos presente, si realmente fuera un hecho tangible y cierto para nosotros, presente ante nuestra mente y nuestros ojos en todo momento –y hablo de la propia muerte de uno mismito-… ¿Seguiríamos conduciéndonos cómo lo hacemos? ¿Seguiría importándonos un bledo la vida de los demás? ¿Seguiríamos siendo indiferentes al hambre, a la enfermedad, a la guerra y a las miserias? ¿Seguiríamos permitiendo que los cuatro jinetes del Apocalipsis campeen a sus anchas por ahí, a la orden de Bush o cualquier otro Bushito? ¿Permitiríamos este neocapitalismo, neocolonialismo, neoliberalismo y neoconser-vadurismo que acabará con el planeta cómo está acabando ya con África?

¿Seguiríamos obcecados en tantas tonterías banales? ¿Seguiríamos malgastando nuestra propia vida? Yo no lo creo.

Segundo pseudo certificado aberrante: otra cosa que, al parecer, no nos acabamos de creer, es que nos iremos con las manos vacías. Pues bien, nos iremos así: con las manos vacías.  Y, con suerte, lo que nos llevaremos a la tumba, será lo que nos pon-gan: sábana, sudario o lo que sea. Vinimos sin nada y sin nada nos iremos. Pero andamos por ahí cómo si tuviéramos un certificado en el bolsillo que dijera: “Usted podrá llevarse al más allá cuantas riquezas, bienes y propiedades haya acumulado. De modo que acumule cuanto más mejor, porque cuanto más atesore, más se llevará; y cuanto más se lleve, más cómodo estará en el otro lado y más disfrutará”. Ya ven, pues va a ser que no, que eso tampoco es así. Vinimos desnuditos a este mundo, y desnuditos nos iremos de él: tal cómo lo acabo de decir: “Polvo eres y en polvo te convertirás” Nos agrade o no, esto es lo que hay: ni más, ni menos. De manera que la ambición, las zancadillas que le pongamos al prójimo para enriquecernos, lo que nos cueste de manera tangible o intangible el mantener esclavos, lo que hayamos explotado para lograr ese estatus, las reservas de capital, acciones y petróleo que hayamos acumulado, los muertos que pesen sobre nuestras espaldas por haberlos torturado, masacrado, etc. para ser más ricos y poderosos, todas las muertes que hayamos provocado porque eran de otra religión, de otra cultura, de otro color, de otro… de otro… de otro… ¡Todo al pedo!

Y, digo yo: ¿No sería mejor pasarlo bien en este aquí y ahora, compartiendo con todo el mundo lo que haya, respetando a la naturaleza y al planeta, viviendo en libertad, en igualdad, fraternalmente… y disfrutando con todo ello? Porque si algo podemos llevarnos, me temo que sólo será eso: lo vivido.

Hannah

¡Que pasen un buen fin de semana y sigan leyendo, porque les dejo dos entradas más a continuación :)!

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Viernes, 10 de Marzo de 2006 20:48 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 43 comentarios.

REFLEXIONES EN TORNO A LA COMUNICACIÓN HUMANA Y EN PAREJA

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La comunicación debiera ser un proceso a través del cual las ideas de un sujeto pasaran a otro sin ninguna modificación. Esta transmisión directa sería fácil si los sujetos fueran autómatas despersonalizados, o espíritus puros... Pero tratándose de seres humanos, el componente afectivo-emocional, el bagaje autobiográfico existencial, -con toda la carga de programas negativos y miedos almacenados- impiden comunicar de forma clara y unívoca los pensamientos y sentimientos de una persona a otra, dificultando la intercomunicación tanto a nivel verbal, como en los demás niveles; y de igual modo, aparece una incapacitación gradual para recibir los mensajes de los demás sin transformarlos mediante valoraciones, juicios e interpretaciones, ajustándolos más a la propia experiencia personal que a la del emisor del mensaje.

Ortega y Gaset decía "Yo soy yo y mis circunstancias" y también: "cuando uno habla, hablan cuatro"... de manera que si dos se comunican pueden interactuar ocho: lo que uno piensa, lo que siente, como lo expresa, y lo que el otro recibe, y todo esto por dos.

Por otro lado, no debe olvidarse que la comunicación es un hecho siempre inter e intra -esto es, cuando el emisor y el receptor son dos personas, y cuando la misma persona es emisor y receptor consigo misma, respectivamente- de forma que uno establece comunicaciones consigo mismo y con los demás; y hay que añadir el aspecto de que por muy objetivo que sea el mensaje tanto interno como externo, emitido o recibido; nunca podrá despojarse a la comunicación humana de una parte de subjetividad.

Lo que la otra persona nos trasmite no lo percibimos tal y como se presenta en la realidad, se tiende a elaborar el mensaje recibido para que éste tenga más coherencia. Ello suele hacerse completando, eliminando o alterando la información recibida, ajustándola a modelos sacados de nuestra propia experiencia. Así pues, la experiencia, los condicionamientos ambientales, éticos y morales están determinando constantemente la capacidad para captar mensajes e interpretarlos. Por esta razón, ante una misma circunstancia cada receptor puede entender cosas diferentes, ya que, en definitiva, escucha lo que ya, inconscientemente en su interior, ha decidido que le van a decir.

También puede ocurrir que frecuentemente se mezclen los hechos observados con los hechos inferidos. Por ejemplo:ante el hecho "Pepe viene con un coche nuevo", se puede inferir: " Pepe se ha  comprado un coche " o " A Pepe le han subido el sueldo" o " A Pepe le ha tocado la lotería".  Mientras que la realidad puede ser que a Pepe le hayan prestado el coche.

El estado anímico del receptor, en el momento en que le llega el mensaje, influirá en la interpretación que se le de. A mayor intensidad emocional irá emparejada una peor percepción, pues habrá dificultad tanto para el pensamiento racional y objetivo, como para una respuesta afectivo-emocional auténtica.

Las defensas psicológicas sirven para evitar que las personas se sientan confusas y desorientadas cada vez que algo interfiere en sus expectativas. Facilitan la comprensión rápida, aunque superficial de los hechos y permiten una mayor estabilidad. Ahora bien, estas defensas bloquean al mismo tiempo la recepción y comprensión del mensaje cuyo contenido esté en conflicto con el sistema conceptual previo y al sistema de creencias, así como la adquisición de nuevos conocimientos, condenando a las personas, a menudo, a repetir los mismos errores una y otra vez.

Cuándo realidad y expectativas no coinciden se crea un sentimiento de confusión en nosotros que se puede reducir bien negando la realidad, restando importancia al asunto o evitando todo tipo de información que la confirme.

Una de las primeras tendencias en el receptor suele ser la de efectuar juicios de valor, aprobar o desaprobar lo que dice el emisor. Aunque esta tendencia es común a todo tipo de intercambio de mensajes, es mucho mayor en aquellos en que se mezclan sentimientos y emociones, es decir, en aquellos mensajes que directa o indirectamente afectan al esquema de valores, actitudes, hábitos o motivaciones de la persona y esto tanto en la comunicación interpersonal, como en los mensajes internos que nos damos a nosotros mismos.

Cuanto más profundos son los sentimientos, mayores probabilidades habrá de que no exista un elemento común en la comunicación; habrá dos ideas, dos sentimientos, dos juicios que no se encuentran en el espacio psicológico. Esta tendencia a reaccionar haciendo una evaluación desde el propio punto de vista, constituye la principal barrera para una fructífera y rica comunicación interpersonal.

Los estereotipos forman otra barrera; son clichés de pensamiento referidos a características de una persona o grupos de personas, etnias, etc. Por ejemplo se habla de médicos, políticos, fontaneros, negros, etc., como si todos los miembros de esos grupos sólo tuvieran características y cualidades comunes entre si y diferentes a los demás.

Pero no sólo influyen estas barreras a la hora de comunicarnos con los demás, influyen también una serie de hábitos, tanto por parte del receptor, como por parte del emisor, que determinan diferentes estilos y dificultan la comunicación: fingir estar sumamente atentos, simulando escuchar, pero con la mente muy distante, a años luz. Interrumpir constantemente la comunicación de la otra persona, piensan que se les va a olvidar aquello que tienen que decir, y están más pendientes de "soltar" aquello que tienen en la mente que de escuchar lo que les llega; otra forma de interrumpir es "salirse por la tangente", esto se suele hacer cuando hay algo que incomoda a quién escucha, o a quién habla, y le hace sentirse amenazado.

Otro tipo o estilo inter-e-intra comunicacional es el estilo lógico o intelectual; quienes lo practican escuchan fundamentalmente todo con la "cabeza", oyendo solamente lo que quieren oír y borrando amplios aspectos de la realidad. Están principalmente interesados en hacer una valoración racional de lo que escuchan, tienen tendencia a descuidar los aspectos afectivos y extravervales del que habla.

Como se puede comprobar, la comunicación es un aspecto de nuestra vida amplio y complejo. Una cosa es lo que queremos decir, otra lo que realmente decimos y una tercera lo que nos entiende la otra persona. Y a medida que descendemos en profundidad, intensidad e intimidad de intercomunicación, tratamos con aspectos de difícil cuantificación en grado o intensidad; y si no sabemos ni dar ni recibir información, no llegaremos a un aceptable grado de entendimiento.

Y todo esto, en el marco de la pareja duplica, la dificultad del proceso al intervenir factores relacionados con los vínculos que se establecen y las cargas de proyecciones que constantemente e inconscientemente uno vuelca sobre otro.

Para que realmente la comunicación sea adecuada habrá que eliminar esa serie de barreras que la impiden mediante el empleo de técnicas que faciliten una "escucha eficaz" en todas las áreas de las que una pareja dispone: corporal, afectivo-emocional, lingüística, intelectual y espiritual; de un modo abierto y enriquecedor, sin restricciones, y sin interferencias; de manera que la convivencia sea un proyecto de crecimiento y vida.

Se oye muy frecuentemente decir que la convivencia es difícil, se trata en definitiva de un ceder y un aceptar algo con relación a otra persona. No se trata de un mero intercambio físico de cosas u objetos, si no que el material de cambio es insustancial, sin forma, no cuantificable físicamente. Si no conozco adecuadamente ese material de cambio es cuando la convivencia se torna difícil; pero si por el contrario sé lo que la otra persona y yo tenemos y necesitamos cada uno, entonces encontraremos un hombro para llorar, cuándo lo necesitemos; compañía, cuándo sintamos soledad; alegría, cuándo, estemos tristes; paz, en lugar de agitación; sexo placentero, cuándo el deseo nos conduzca a él, sin falacias ni tabús; amor y ternura, en todo momento; Y lo más importante, viviremos nuestra relación de pareja en libertad, comprensión, y en mutuo crecimiento. La convivencia así, de verdad, es maravillosa.

Hannah

(Imagen: http://www.puppetista.org/drums/images/dialogo.jpg)

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Viernes, 06 de Enero de 2006 23:15 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 19 comentarios.

REFLEXIONES EN TORNO A LA PAREJA

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La vida en pareja puede ser un espacio armonioso de crecimiento y realización, en el que cada miembro desarrolle sus potencialidades y la entrega junto al amor realcen día a día la unión, o puede transformarse en una tortura en la que cada miembro se convierta en una fortaleza inexpugnable para el otro; en una máquina de trabajo deshumanizado y aislante, en un espacio en el que la lucha por el poder y el dominio ahogue la relación y la haga desaparecer bajo el peso de la dialéctica "amo o ama, esclavo o esclava".

A veces la pareja fracasa por una incomunicación que arrastra a la indiferencia al aislamiento y a la edificación de culpas, reproches y auto-reproches, las más de las veces, entre dos desconocidos, atados por las imágenes del uno o una, sobre el otro o la otra. Otras veces, los malos entendidos y la falta de tiempo, se erigen como disculpas o armas arrojadizas que destruyen la relación, y, en ocasiones, un "quítame allá esa paja" se torna -por no haberlo hablado en su momento- en una montaña más difícil de escalar que el Everest.

Estos Procesos de incomunicación, sumen a la pareja en un progresivo deterioro en el que la realidad de cada miembro sobre sí mismo y sobre el otro, permanece oculta para ambos por los obstáculos, prejuicios, expectativas y deseos que cada cual vuelca en sí mismo y en su pareja.

El nivel de comunicación íntima, auténtica y humana entre la pareja, tanto en lo corporal, como en lo afectivo-emocional y espiritual, van degradándose, mientras se debilita el pro-yecto conjunto de crecimiento y armonización.

No es raro que, llegadas las cosas a este punto, aparezcan terceras personas que acaparen la atención de uno o ambos miembros de la pareja y ésta se rompa irremisiblemente.

Sin embargo, esta pareja, quizá, podría haberse salvado. ¿Por qué no acudir a un profesional cuando los primeros signos de alarma aparecen? Se me dirá qué signos son esos y cómo detectarlos. A continuación citaré algunos de esos signos patonogmónicos de que el barco de la pareja empieza a hacer aguas:

1º Pérdida de la atracción y el interés sexual por el compañero o compañera: es uno de los primeros signos de alarma. A veces puede ser cierto que el estrés que acumulamos por el ajetreo de vida que llevamos pueda justificar ese desinterés, sin que ello signifique alarma ninguna, pero si nos abandonamos a ese desinterés, más tarde o más temprano, la relación sufrirá y se agotará.

2º Disminución de espacios lúdicos comunes en privado y con otros: La pérdida de actividades de ocio compartido es otro parámetro de medida de que algo no funciona.

3º vivencia de la relación cómo una rutina –en el mejor de los casos- y cómo una repetición obligatoria e ineludible de ritos que han perdido el sentido y que se llevan a cabo con desgana y asqueo, en el peor de los casos.

4º notoria facilidad para encontrar cualquier pretexto de huida más importante que el prestarle atención y tiempo a la pareja.

5º constante y extraña sensación de no ser comprendidos por nuestra pareja.

Estos signos pueden darse en mayor o menor grado, pueden aparecer todos juntos o sólo uno de ellos, y pueden ser vividos con menor o mayor grado de consciencia…, con mayor o menor grado de ansiedad. Lo cierto es que basta con que aparezca uno de ellos para que sea primordial entablar un diálogo abierto sobre lo que está sucediendo y plantearse el buscar ayuda profesional si es que se quiere salvar la relación. Abandonarse a la creencia de que el tiempo puede mejorar las cosas o esperar a que la llegada de un hijo –si, digo bien- puede resolver el conflicto, es apostar a una ruptura irremisible y tener todos los números de la rifa.

Hannah

(Imagen: http://www.pedroreina.net/selfo/imagen/pareja.jpg)

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Viernes, 06 de Enero de 2006 23:13 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 18 comentarios.

ADMITIDO A TRÁMITE EL ESTATUTO DE CATALUÑA

20051123202156-catalunya.jpg

Particularmente, lo del estatuto catalán, me da igual. Opino que cada pueblo tiene todo el derecho de reivindicar su cultura y su propia identidad, sin que nadie, ni siquiera el Estado, interfiera en ello.
Esta mañana, al despertarme, he mirado a mí alrededor: todo parecía seguir igual; la radio, transmitía las noticias; mis perros, dormían placidamente; el agua salía con normalidad por el grifo de la ducha; el cielo estaba un poco encapotado y los árboles parecían más ocres, con menos hojas…, pero estamos en otoño y ya se sabe.
A mí me ha costado despertar un poco más de lo habitual. Ayer me acosté un pelín tarde –será por eso-. He desayunado, me he vestido, todo cómo de costumbre, y he comprado la prensa en el kiosko: nada, ninguna catástrofe a la vista. La prensa, cómo siempre: los mismos articulistas: que si le vemos o no la cara a Leonor y el tran, tran de la monarquía con aquello de cambiar la constitución en pos de los derechos de la infanta…, y Carod Rovira, que dice que es regordete, redondito y tal –cómo la infanta-,  pero que para él no van a cambiar nada, y menos la constitución.
Por ser todo habitual, lo es hasta el mundo ese del PP rezumando berreos decimonónicos barnizados de dogmatismo salvífico y patriotismo neoliberal fascista e imperial.
Y España sigue entera con un grado más de democracia para todos y una riqueza mayor adquirida por el reconocimiento de la identidad de los pueblos que la forman. El estatuto catalán ha sido admitido a trámite por el parlamento. La vida, en todo sus matices, sigue. Y esa masa oscura y tenebrosa disfrazada de Nostradamus político-social-pepera, continúa amenazando y atemorizando a su plebe.
A mí, que quieren qué les diga, me gustó el debate y el resultado.
Sólo una cosa no deja de perturbar mis neuronas: ¿Es posible que diez millones de españoles estén sumidos en una ignorancia y anacronía tal cómo para seguir a pies juntillas esas arengas petrañosas y barriobajeras del cuarteto “salvapatriero” del P.P.?
En fin, veremos.

Hannah

(Imagen De: http://www.astrogea.org/asteroides/catalonia/catalunya.jpg )

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Sábado, 26 de Noviembre de 2005 23:54 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 2 comentarios.

LAS HIPOTECAS

20051122121335-hipoteca.jpgSiempre estamos hipotecados e hipotecando. Nos hemos transformado en instituciones bancarias, sólo que en vez de dinero manejamos afectos. Así, de esta guisa, los afectos son para nosotros, lo que el dinero es para el banco: damos créditos con intereses –siempre a nuestro favor-, y pagamos, cobramos, etc. con los mismos criterios de mercado.
Tal vez sea por los efectos de la globalización, esa que, según dicen, lo impregna todo de mercantilismo…, tal vez; no lo sé. Pero sí sé que no somos bancos, y que los afectos no son moneda de cambio y bolsa.
Los afectos y los sentimientos no son valores de competición y libre mercado; cuando los usamos, como tales valores bursátiles y bancarios, generamos en nosotros, y en los demás, vacío, desarraigo, despersonalización, desnaturalización, frío, soledad y sufrimiento.
Creemos pues, en nosotros, un espacio de encuentro de retorno a lo esencial, un espacio para reencontrarnos como realmente somos; un espacio desde el que los afectos se intercambien libremente, graciosamente, generosamente…, sin “intereses ni competitividades”; un espacio de encuentro con el corazón y con el disfrute, regido también por la razón y la cabeza, claro, pero por la cabeza de cada uno. Un lugar, dónde podamos ser humildes y magnánimos con nosotros y con el otro, para buscar lo mejor de cada uno. Un lugar donde el reencuentro y el gozo sean posibles; donde las rabias, los odios y los rencores puedan ser transformados por el amor y el perdón. Ese sitio cálidamente humano donde todas las manos puedan estrecharse: las de la carne y las del alma.

Hannah

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Martes, 22 de Noviembre de 2005 11:48 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 6 comentarios.

De máscaras y roles

20051120161255-mascarasv.jpg

 

  A menudo me pregunto qué es lo que una y otra vez hace que nos aferremos a esas imágenes sobre nosotros mismos que tanto dolor y sufrimiento nos producen y que nos mantienen exilados de nuestro verdadero ser. Y me respondo que el apego a ese enfermizo arte del enmascaramiento, es algo tan inherente a lo “Humano” que tal vez sea un destino necesario para nuestro desarrollo evolutivo; es una más de esas extrañas aporías que nos sostienen y nos atraviesan y que hacen de nosotros algo así como “Sacos de paradojas con patas”.
Tengo que reconocer también que, por mucho que camine como terapeuta, esto es como buscador de la verdad, tan pronto logro desenmascararme de algo me vuelvo a enmascarar con otra imagen ilusoria que confundo con mi verdadera esencia. Muchas veces nos negamos a reconocer lo que somos, cegados por lo que hacemos y por lo que tenemos, además de cegarnos con lo que aparentamos; y mucho más si esas pobres apariencias pertenecen al grupo de disfraces aprobados y valorados por nuestro entorno. Entonces creemos que tal cómo somos es censurable y malo, ya que se aparta de lo establecido; de modo que rechazamos aquello que, calificado de malo, es tal vez lo mejor de nosotros mismos.
Pero también se me ocurre, en ocasiones, pensar que si no viviéramos en la oscuridad de la mentira, de la máscara ¿cómo podríamos saber de la verdad de la luz? Tal vez el hecho de reconocer el engaño, siempre que uno llegue a reconocerlo como tal, sea ya, en sí mismo, ese camino, el del engaño, el que conduce al territorio de la verdad por paradójico que esto pueda parecer. Esas máscaras, tras las cuales nos escondemos, no siempre expresan rostros de tragedia. Algunas veces son cómicas, otras beatíficas, cuando no burlescas o tragicómicas; pero siempre tienen la gelidez del miedo. Y lo más triste es que uno no se da cuenta de lo profundamente pegadas que las lleva. Es más, ocurre que, cuando esas máscaras empiezan a despegarse, a veces, hasta las podemos echar de menos... y es que el “Ser Humano” es una caja de inagotables e imprevisibles sorpresas. ¿Cuántas veces me he dejado atrapar por el fantasma de la omnipotencia, durante la escucha, en el proceso terapéutico? ¡Es tan sencillo y tan complejo a la vez!

Pero de vuelta a las máscaras, realmente es difícil y trabajoso el camino hacia la luz, hacia la verdad, hacia el encuentro de sí mismo; y lo más sorprendente de todo es que cuando uno alcanza alguna meta se da cuenta de que lo esencial es absolutamente sencillo, uno advierte que, el vivir en la falsedad de la máscara constantemente pendientes de obtener ese agrado y aprobación del otro, nos sale demasiado caro. Tengo que convenir en que el camino hacia el conocimiento de uno mismo está lleno de túneles y pasadizos por los que constantemente uno se pierde. Pero es imprescindible y necesario recorrer ese camino si queremos llegar, no ya al encuentro real y esencial con uno mismo, sino al encuentro con los demás. Lo cierto es que uno se tira un porrón de años para llegar a ser uno mismo y cuando llega uno a serlo un poco, ve con –como diría ¿ternura?- sí, con ternura, que lo que ha conseguido es recobrar algo que perdió cuando apenas alcanzaba a tener uso de razón...

Le dan a uno ganas de decir ¿tanto correr para eso? ¿No podríamos simplemente ser siempre niños? Por lo visto no es tan simple. Alguno de los padres del psicoanálisis dijo alguna vez que el problema es que nos erogenizamos en un mal lugar, algo así como en un lugar prohibido, un lugar en el que la ley del incesto nos venda los ojos y nos arranca del camino de la inocencia, de la pureza, de la autenticidad. Sí, tal vez por eso Troilo, mi perro, carezca de máscaras y yo, como el común de los mortales, de lo que carezco es de esa plena inocencia y bondad que refleja él en los ojos. Así que no me queda más que proseguir el camino por ese transitar de terapeuta, de buscador de la verdad, hasta que me dé de bruces con ella - eso sí, sin hacerme ya demasiado daño con el golpe -, y se haga la luz en mi vida de una vez por todas... o al menos un cachito.
A veces me gustaría creer lo que, en algún momento del proceso terapéutico, opinan de mí y me dicen las personas que por un trecho me acompañan “Tu, claro, esto ya te lo sabes” “¡Para ti es fácil!” Y desde aquí yo les digo que para mí es tan fácil y tan difícil como para ellas. Quizá, la diferencia estriba, no tanto en que sea realmente más o menos fácil para mí que para los demás, si no en que el trecho que yo he recorrido a lo largo del tiempo, me ha hecho aprender que ir quitándose máscaras, aunque doloroso, es posible. Que disfrutar de la vida y ser feliz es posible; aunque la felicidad, o mejor dicho el gozo, más que como un continuo, se muestre como un discontinuo fugaz, escapadizo y difícil de atrapar. Y no nos olvidemos de una cosa: jamás podremos llegar a esa "felicidad" ni enmascarados, ni solos. Sólo será posible desde la autenticidad del ser y junto a la autenticidad de otros; porque sin los demás, sin la solidaridad, la felicidad es un trasunto hueco y falaz.
Así que la mayor parte del tiempo somos como sombras que persiguen sombras, pero sombras que se desvanecen al salir a la luz la verdad que nos habita y nos hace “Humanos”. Sombras que se desvanecen cuando se camina codo a codo, se trabaja y se goza con los demás.
De manera que: ¡Ánimo y adelante sin desfallecer! Se lo dice una semejante.

 

Hannah.

 

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Domingo, 20 de Noviembre de 2005 16:12 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar Hay 1 comentario.



Ser Rizomático


Ser Rizomático es igual a desplegar "rizo a rizo" "raíz a raíz"
la potencialidad y la capacidad
de crear, construir, compartir y transformar el mundo en un lugar gobernado por la libertad, la igualdad
y la fraternidad sin fronteras para toda la humanidad.

CITAS: hoy, la ignorancia:

"La ignorancia puede ser curada pero la estupidez es eterna." Matt Artson

"Todo lo que necesitáis para tener éxito es ignorancia y confianza." Mark Twain

"Con la ignorancia armonizan bien los errores." Concepción Arenal

Aviso: las imágenes que ilustran las entradas de este Blog se toman de la red con sus créditos. Si los autores desean que sean retiradas, que lo hagan saber, y así se hará. Gracias

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