Tengo una amiga que dice tener un amigo cuyo perro habla. Este amigo de mi amiga se llama Norman, y su perro, cada mañana le saluda –siempre según lo que cuenta mi amiga- con un pausado y efusivo “¡Hola, Norman!”
Mi amiga me insiste en que los perros y los gatos pueden aprender a hablar. Y que para el aprendizaje se necesita mirarles a la cara y repetirles muy despacio y con mucha gesticulación una y la misma palabra muchas veces. Cuando viene por casa, intenta enseñar a hablar a Linda y a Lioba, comenzando por la palabra “hola”. Linda, la Husky, no aguanta mucho. Lioba, la Pastor alemán, se queda mirándola largo rato y muge como una vaca, pero de abrir la boca y emitir sonidos, nada de nada. Pilar desconoce que el aparato de fonación de perros y gatos no posibilita la articulación de palabras y de un lenguaje verbal como el humano, y sigue entusiasta con su idea de enseñar a hablar a mis "perrys". Yo no desconozco lo del aparato de fonación, es más, lo conozco muy bien, pero confieso que me quedo absorta e incluso espero que en cualquier momento, alguna de mis perras, hable...
Y mientras sigo contemplado la crédula paciencia de mi amiga, se me va la mente a mi perro Troilo, que ya retoza por el paraíso de los perros desde hace muchos años, y evoco los momentos en los que íbamos en coche. Cuando estaba apurado por evacuar, se ponía muy nervioso y emitía unos sonidos que se acercaban mucho a “¡Ay, mamá, mamá!”, sonidos que repetía una y otra vez hasta que paraba el coche. Entonces, Troilo, salía de estampida para hacer sus cosas… Lo cierto es que no sólo me lo parecía a mí, en ocasiones en las que venía con nosotros alguien amigo y Troilo empezaba a emitir esos sonidos, mis amigos me decían invariablemente: “¡Troilo, habla. Dice “ay mamá, mamá”, y se escucha claramente!”. Yo, invariablemente también, me sonreía y buscaba algún sitio conveniente para aparcar el coche y que Troilo pudiera salir.
Contrariamente a lo que hacía Troilo, mis perras, Linda y Lioba, no hablan, bueno, a su manera lo hacen, pero no articulan ningún sonido que recuerde -ni de lejos- a palabras.
Lioba, lo que hace muy bien es mugir, como ya les decía; muge como una vaca de vez en cuando, aunque no consigo asociarlo con nada concreto, aunque sí, en ocasiones lo hace a modo de reclamo de mimos, y ronronea como un gato cuando la acaricio.
Linda, sin embargo, es más “habladora”. En realidad, lo que dice no lo entiendo, pero en cuanto yo le digo: “Linda, llama a Lioba”, empieza a emitir unos sonidos agudos muy peculiares que suenan algo así cómo series de “immmg” y de “gnuaaa”, que no para de emitir hasta que Lioba aparece. También lo hace si le digo “llama a tal o llama a cual"… Ella llama a quien se tercie, siempre y cuando se lo pida yo... En cuanto se lo digo, empieza a emitir esos sonidos y hasta que la persona o perro llamados no aparecen, Linda no cesa. ¡Y tengo testigos!.
Otro tipo de sonidos que Linda hace, son unas series de “Buuu – bu – bu” cantarines, que le dirige a mi empleada domestica, cuando le digo a Linda: “Ve y dile a Galia que te ponga la correa”. También se los emite a Lioba cuando le digo a Linda: “Ve y dile a Lioba que se ponga en marcha, que nos vamos”. En ambos casos, Linda, va como un cohete, desde donde yo estoy, hasta donde está la persona o perro en cuestión, y suelta sus “Buuu – bu - bu”a quien yo le digo, sin equivocarse nunca. El caso es que tanto Lioba, como Galia, la entienden y hacen aquello que de ellas se pretende. Y yo me quedo pensando en que es lo que más me sorprende, si el cumplimiento de órdenes complejas que muestra Linda o el cómo logran entenderla los demás...
Otros momentos en los que Linda suelta una larga "parrafada" de las suyas son aquellos en los que se le mete alguno de sus juguetes debajo de un sillón o del sofá y ella no consigue recuperarlos. Entonces me busca y "me lo dice", yo también lo entiendo y se lo recupero...
Lioba, por el contrario, es más telepática. Cuando quiere algo, sea lo que sea, se llega hasta dónde estoy y me mira fijamente a los ojos. Si en ese momento no la estoy mirando, me da con la pata y hasta que no la miro no para. Me mira con una fijeza tal que es como si me hipnotizara... Como quiera que sea, también la entiendo. Sin error alguno por mi parte, siempre respondo adecuadamente a lo que me "dice"... Francamente, no sé ni cómo lo consigue ella, ni cómo lo consigo yo. A veces, pienso que si la telepatía existe, debe ser eso. Y hablando de telepatía, yo también debo ser bastante emisora telepática a juzgar por las reacciones de mis perras. Mientras estoy al ordenador, ellas yacen a mis pies, en la alfombra y duermen... o eso parece. Entonces pienso yo, que en cuanto termine de escribir me voy de paseo con ellas. Apenas he terminado de pensarlo y como si algo les hubiera pinchado se levantan y se preparan para salir. ¡Lo saben!. ¡Saben lo que he pensado!. ¿Cómo? Francamente, no lo sé.
Pero insisto en el hecho de que yo no les he enseñado a hacerlo. Son conversaciones espontáneas que mantengo con mis perras, a las que ellas responden, también espontáneamente. ¡Ah, y también tengo testigos!
Bueno, y para que no empiecen a pensar que estoy majara y digo chocheces, les he dejado este video de YouTube, en el que un gato habla. Para verlo, cliquen aquí.
¿Qué? ¿Les ha gustado el gato parlanchín? Para concluir, si alguien me pregunta ¿Pueden hablar gatos y perros? Debo responder que sí. Rotundamente sí, eso lo sabe cualquiera que conviva con ellos, pero no con un lenguaje verbal como el nuestro. Perros y gatos pueden comunicarse con nosotros con un lenguaje gestual muy rico, y de hecho lo hacen y doy fe de ello; un lenguaje que sí, incluye sonidos con sentido, pero no palabras articuladas del mismo modo que lo hacemos nosotros cuando hablamos, y sin embargo, sus formas de comunicarse con nosotros y entre ellos no deja de ser un lenguaje sumamente rico y lleno de matices. El entenderlos, el poder comprender lo que nos transmiten e interactuar con ellos, es cosa de amor y de observación.
Nota: desde hoy hasta el viernes que viene voy a estar más liada aún de lo que he estado esta semana, así que dejo siete entradas -hay de todo, como en botuca- para que se las puedan leer y administrar a discrección y como mejor gusten. Algunas son del 2005, 0tras de hace menos, y otras de hace dos semanas... Pero el tiempo es lo de menos porque siempre es presente. ¿No creen? Espero que no haya quejas de que no hay material. Si todo va bien, hasta el viernes de la semana que viene. Decir que su presencia y comentarios me ayudan mucho en este momento de mi vida, y sobre todo el afecto que me muestran y lo que me hacen reír -sobre todo mi buen amigo jnj- aunque nadie se enoje que todos, absolutemente todos me ayudan.
Qué pasen un buen día y un buen fin de semana. Hasta el viernes 13 o el sábado 14.
Ahora que tengo un móvil con cámara, a mis perras les da por separarse cada vez que intento “capturar” sus imágenes juntas. Así que he tenido que idear el modo y la manera de tener sus lindas cabecitas unidas –lo de que permanezcan quietitas, es otra cosa, ¡uf!-, pero quien la sigue y la persigue, la consigue… Después de todo, el apaño no me ha salido tan mal, ¿no creen?
Les dejo un par de artículos para el fin de semana. ¡Qué lo pasen lo mejor que puedan!
Carmen Moreno Martín Alias Hannah
Imagen: Linda y Lioba “capturadas” por mí en mi nuevo y flamante teléfono móvil
Si ellos pueden, ¿Por qué es tan difícil para nosotros?
(Video casero de Aedorodrigo, intitulado "Gatos y perros" de fecha 28.6.2007)
(Tras terminar de ver este video, si pasan el ratón por las carátulas de los diferentes videos que aparecen sobre el tema y clican encima en el que deséen ver, se abre. Personalmente, a mí el último de la derecha no me agrada. )
Hay cosas que me sublevan, y una de ellas es la facilidad que tienen algunas “personas” para crear de la más absoluta nada y del más absoluto desconocimiento, axiomas incuestionables sobre el reino animal. Me explico brevemente:
Los seres vivos nacen, crecen, se nutren, sienten, enferman y buscan como restablecer su equilibrio y salud, se reproducen y mueren. Esto es lo que nos dice la biología. Dependiendo de la evolución y del crecimiento de sus cerebros, estas funciones son más primitivas o más sofisticadas, pero todas ellas son atributos indiscutibles e incuestionables de los seres vivos.
Cuando hablamos de los animales, tendemos a olvidar que nosotros los humanos pertenecemos también a ese grupo –para vergüenza a veces de los demás grupos-, al grupo de los grandes simios; somos primates, de la especie humana, sapiens, sapiens, aunque lo de sapiens aludido a la capacidad racional es bastante discutible a juzgar por lo que vemos, no así la capacidad de emocionarse y de sentir; capacidad que compartimos con todos los animales, sobre todo con los mamíferos.
En el diccionario de la RAE, si buscamos “sentimiento” y “emoción”, encontramos:
De "sentimiento": 1. m. Acción y efecto de sentir o sentirse. 2. m. Estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente. 3. m. Estado del ánimo afligido por un suceso triste o doloroso.
De "emoción: (Del lat. emotĭo, -ōnis). 1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática. 2. f. Interés expectante con que se participa en algo que está ocurriendo.
Ytodo ello puede hacerse extensivo con todo rigor a todo el reino animal, lo mismo que lo referente a inteligencia y a pensar, como lo han demostrado todas las investigaciones científicas hasta el momento, realizadas tanto con simios, como con cánidos, felinos, cetáceos y mamíferos en general, amén de otros individuos del reino animal.
A decir verdad, incluso con plantas –reino vegetal, pero seres vivos al fin y al cabo-, se han realizado experimentos e investigaciones orientadas a si tienen capacidad emotiva y de sentir, con resultados positivos.
Está demostrado que cuando los animales (mamíferos) se sienten amenazados y se asustan, y, cuando se asustan, a veces pierden el control de la vejiga. ¿Por qué tenemos que aceptar que son capaces de sentir miedo y amenazas, y no son capaces de sentir otras cosas y emocionarse por ellas? Está también demostrado que tanto simios, como felinos y cánidos, viven formando estructuras socio-culturales en las que los juegos, las alianzas y las complicidades, amén de las asociaciones para la caza y las estructuras del cortejo y la dominancia, son muy complejas. También se ha demostrado que los mamíferos pueden deprimirse, alegrarse, etc.¿Por qué seguimos pues insistiendo en eso de que los animales no tienen sentimientos, ni piensan, ni padecen? Cómo estoy en plan fino y científico, en lugar de decir que porque somos más brutos que muchos de ellos, diré que se debe al etnocentrismo, y al antropomorfismo destructivo que nos corroe y nos aísla, tanto de los demás grupos humanos, por el hecho de ser de color diferente y de cultura diferente, como de los demás animales, porque morfológicamente son muy diferentes a nosotros. La diferencia siempre nos desestabiliza y tendemos a demonizarla, ya sean humanos u otros animales.¿No se creen nada de lo que estoy transmitiendo? ¡Pues aún hay más! ¡Los biólogos, etólogos, lingüistas, psicólogos y neurofisiólogos han demostrado que los animales (simios y demás mamíferos, también piensan; también construyen estrategias, también tienen conductas socio-culturales y, algunos, especialmente los simios y los cetáceos, tienen un lenguaje propio!
A mí lo que no deja de sorprenderme es la facilidad con la que humanos que no han leído, ni visto un libro de Biología, de Antropología, de Etología, de zoología, de Neurofisiología, de Psicología animal y de Neurolinguística en sus vidas, se atreve a emitir juicios y aseveraciones sobre las capacidades de los animales, incluidas las nuestras; Estos individuos, ignorantes por demás, que ni siquiera han convivido –y cuando digo convivir, me refiero a vivir con, y no a tener una mascota como quien tiene un mueble o peor- con animales, y que al parecer, carecen de la más mínima capacidad de observación, generalizan, aseveran y pontifican, como si fueran catedráticos del tema, haciendo una extraordinaria gala de lo que sin duda poseen en desmesura: una necedad infinita.
Es curioso que a casi nadie que no sea arquitecto o ingeniero, se le ocurra sentar cátedra sobre las estructuras de edificios y puentes, por ejemplo, y que, sin embargo, a casi todo el mundo se le ocurre mostrarse como sabios poseedores de los conocimientos más profundos en temas que conciernen a la conducta animal y a sus capacidades. Tal vez sea que, incurran en tales juicios, aseveraciones y pontificaciones, porque se vean impelidos a defenderse de la ignorancia que tienen sobre sus propias conductas y capacidades, de sus fracasos como animales racionales, y de lo inapropiado de sus propias respuestas emocionales. En cualquier caso, en lugar de caer en tales axiomas sobre lo que los animales son capaces de sentir o no, harían bien en revisar sus propias vidas y corregir sus propios sadomasoquismos e ineptitudes.
Por último, les cuento algo personal que pueden creer o no, pero en una ocasión en la que con 40º de fiebre me desvanecí en el baño, cuando recobré la consciencia, me hallé tendida en la cama de Troilo con el pijama destrozado por la parte de la espalda y sin un rasguño. Troilo –mi enorme amigo perro, ya fallecido-, estaba sentado a mi lado lamiéndome la cara sin cesar. Lo que había pasado es fácil de deducir…
Y aquí lo dejo, que pretendía ser breve.
(Dedicado a mis amigos Troilo, Linda, Lioba, Clara, Petitica, Dinosaurio y Gatopardo; a todos ellos muy especialmente; y a todo el que sea animal humano de verdad y se quiera apuntar, también)
¿QUÉ LES PUEDO DESEAR? Mi amigo V. P. me ha enviado una felicitación que, no sólo puedo asumir para hoy y para cada día, sino que, quiero compartir con Todos Ustedes,y hacerla extensiva a Todos quienes la lean:
Que las verdaderas amistades continúen eternas y tengan siempre un lugar especial en nuestros corazones. Que las lágrimas sean pocas, y compartidas. Que las alegrías estén siempre presentes y sean festejadas por todos. Que el cariño esté siempre entre nosotros. Que aquél que necesite ayuda encuentre siempreen nosotros la reconfortante palabra amiga. Que la verdad siempre esté por encima de todo. Que el perdón y la comprensión, superen las amarguras y las desavenencias. Que todo lo que soñamos se transforme en realidad. Que el amor por el prójimo sea nuestra meta absoluta.
Que nuestra larga jornada de los próximos 365 días ¡Esté repleta de flores! Mucha Salud, Paz, armonía Una mejor distribución de la riqueza Un despertar de consciencia de todos nosotros y, también, de todos los poderosos de la tierra. Éxitos en la Vida Personal y Profesional Para Todos, y para Sus Seres Queridos Y Mucha Paz y Progreso Para Toda la Tierra
ABRAZOS a Todos los Comentaristas y Lectores de esta Página. De corazón:
Carmen Moreno Martín
Alias Hannah
(La imagen es la que acompaña a la felicitación, parece ser de Josephine Wall, aunque lo desconozco. Quizá quiera V.P. dejar un comentario indicando la procedencia y la autoría. ¿Sí? ¡Gracias!)
...y con su permiso, me despido hasta el martes o miércoles.
¡Ah, Buenos Aires, mi ciudad... Que no lo es, pero como si lo fuera... Quién no recuerda a Nacha Guevara y a Pablosky en sus espectáculos dedicados a la ciudad porteña. Y el tango, ¿se pueden separar? Conocí a alguien que decía que el tango era un lamento de cabrones... Puede que sea así, pero yo no lo siento de esa forma. Ya lo escuchaba cuando no era más que un bebé, y seguí haciéndolo hasta que fuí bien crecidita. Melodias de tangos y milongas alimentaron mis sueños y mis fantasias de niña en esa ciudad, que sin ser la mía, me vió crecer. Por eso puedo decir que ese cachito de argentina y su folklore forman parte de mis mejores "amigos para siempre". Y entre todas las letras y música de tangos que me gustan, siento una predilección especial por los tangos de Eladia Blázquez, que ya no está entre nosotros, pero que siempre será también una amiga para siempre.
Y hoy les dejo con un tango de esta gran compositora:
(Se inica con un recitado)
¿Por qué te amo? ¡Tal vez por el absurdo! Por tu esquiva manera de negarte, por tu desdoblamiento, porque a veces te busco y no te encuentro. Porque me gusta rezongar, ¡Porque me quedo! Porque en tu bulla de Babel me aturdo. Será por eso que te quiero Buenos Aires, por eso debe ser : Por el absurdo....
(...y empieza el canto del tangocuya música no puedo,porque no sé hacerlo, vincular. ¡Qué pena, ché, mirá que soy boluda!)
Yo me alimentaría, rumiando tangos, sobrado de alegrías, falto de mangos, porque mi fiesta es relojear desde una esquina a mi Ciudad que es la más linda de las minas. Sentir que todo es mío, el sol, el aire, el limo de tu río... che, Buenos Aires... Mirá cuánta riqueza me ha brindado Dios que soy el dueño de tu voz.
Porque hay un ¡che! que me lastima y hay un porqué en cada esquina, porque tu mole que me atrae y que me asusta justamente es el lugar que a mí me gusta. Porque hay amor en tus baldosas y es el dolor la misma cosa,
porque te amo y me embriago con tu aire al nombrarte, Buenos Aires, en mi canción.
Yo quiero ser un seco pero en tu suelo no tengo el “embeleco” de extraños cielos, me moriría de una muerte cotidiana si no te viera cuando subo las persianas. Yo te asumí de siempre como te siento, a veces con mis mufas, mi descontento, me gusta maldecir tus días de humedad y compartir tu soledad.
Sí son amantes del Tango y de la Capital Federal, (Buenos Aires, Argentina) búsquenlo en la red: Les encantará, tal vez, tanto como a mí… O más.
También les recomiendo visitar la página de mi amigo y gran pintor argentino, Marcelo Soares Leguineche, todos, pero cómo hoy va de lo porteño, sus cuadros dedicados a las estaciones porteñas son una delicia. A mí me encanta uno que el autor titula "Primavera Porteña II" cuyo link les dejo en este clik.
¡Qué lo disfruten, el tango y el cuadro, y hasta el lunes!
Hoy os dejo una linda canción de Françoise Hardy que, los más jóvenes, quizá no conozcáis. Era, es una linda canción tanto por lo que dice, cuanto por cómo suena.
Al leer los comentarios que vais dejando, me he acordado de ella; porque cómo me escribe por e-mail una comentarista, una de las propiedades o funciones de un Blog, es la de posibilitar el hacer amigos sin fronteras, por todo el mundo; al menos por todo el mundo virtual de la Red. No vienen de las “nubes” pero cómo si lo hicieran, por eso os dejo la canción.
Os doy las gracias a todas las personas que enriquecéis este espacio con vuestras aportaciones y aprovecho para deciros también -ya que he recibido algunos e-mails en este sentido-, que generalmente, en mis decálogos, puede parecer que me dirijo a las mujeres porque hablo en femenino. Pues bien, no es así, cierto que hablo en femenino, pero me dirijo a las personas; persona es gramaticalmente de género femenino y por eso es. No me gusta que el plural para femenino y masculino sea masculino. No puedo cambiar las reglas del lenguaje, pero si puedo escoger una palabra que englobe a mujeres y varones, y sea femenina. Esa palabra es “persona” Por eso, pues, hablo en femenino. Y, Mela, espero que cuando vengas a Madrid lo digas ;-)
L’amitié (Original en francés) Text: Jean-Max Rivière Musik: Gérard Bourgeois1965 cantada por Françoise Hardy
Beaucoup de mes amis sont venus des nuages Avec soleil et pluie comme simples bagages Ils ont fait la saison des amitiés sincères La plus belle saison des quatre de la terre Ils ont cette douceur des plus beaux paysages Et la fidélité des oiseaux de passage Dans leur coeur est gravée une infinie tendresse Mais parfois dans leurs yeux se glisse la tristesse Alors, ils viennent se chauffer chez moi Et toi aussi tu viendras Tu pourras repartir au fin fond des nuages Et de nouveau sourire à bien d’autres visages Donner autour de toi un peu de ta tendresse Lorsqu’un un autre voudra te cacher sa tristesse Comme l’on ne sait pas ce que la vie nous donne Il se peut qu’à mon tour je ne sois plus personne S’il me reste un ami qui vraiment me comprenne J’oublierai à la fois mes larmes et mes peines Alors, peut-être je viendrai chez toi Chauffer mon coeur à ton bois.
La amistad (Traducción en castellano)
Muchos de mis amigos han venido de la nubes con sol y lluvia como único equipaje han hecho de la estación de las amistades sinceras la más bella estación de las cuatro de la tierra. Tienen esa dulzura de los más bellos paisajes y la fidelidad de las aves migratorias en sus corazones está grabada una infinita ternura pero a veces en sus ojos se refleja la tristeza. Entonces, vienen al calor de mi casa y tú también vendrás. Podrás volver a lo más profundo de las nubes y de nuevo sonreír a muchos otros rostros dar a tu alrededor un poco de tu ternura cuando otro quiera ocultarte su tristeza. Como no sabemos lo que la vida nos depara puede ser que a mi vez, no sea ya nadie cuando regrese. Si me queda un amigo que realmente me comprenda olvidaré a la vez mis lágrimas y mis penas Entonces, quizás vendré a tu casa a calentar mi corazón con tu leña.
Freundschaft (Traducción en alemán)
viele meiner freunde sind mit den wolken gekommen, mit der sonne und dem regen als einfaches gepäck sie haben die saison enster freundschaften gemacht, die schönste jahreszeit der vier auf der erde sie haben diese zartheit der schönsten landschaften und die treue von wandervögeln in ihren herzen ist eine unendliche zärtlichkeit eingraviert, aber manchmal mischt sich darunter traurigkeit in ihren augen nun kommen sie, um sich zu wärmen, zu mir, und auch du wirst kommen du könntest wieder fortziehen mit den wolken und wieder mit anderen gesichtern lächeln, um dich etwas von deiner zärlichkeit verbreiten, wenn jemand anderes seine traurigkeit verdecken will da wir nicht wissen, was uns das leben noch bringen wird, kann es sein, dass ich niemanden mehr sehe; wenn mir ein wahrer freund bleibt, der mich versteht, werde ich sofort meine tränen und leiden vergessen nun, vielleicht werde ich zu dir kommen, um mein herz mit an deinem holz zu erwärmen.
Bueno, si a alguien se le ocurre una traducción, en castellano o en alemán, más poética y fiel al original, ¡Adelante! Les animo a que la pongan. Y lo mismo digo a quienes sean de otras lenguas (inglés, portugués, ruso, sueco, chino, holandés etc.) Ya que, según he podido ver en las estadísticas, también leen este blog gentes de esos países.
Hannah.
(Imagen de: http://img80.echo.cx/img80/5409/29bp.jpg)
Lioba es, ¿cómo decir? ¡Especial!. Toda dulzura y espontaneidad. Ningún viso de maldad se dibuja en ella, nobleza, amor y lealtad la definen. Equilibrada, segura, juguetona, siempre dispuesta a colmar de cariño a quien se le acerca, y a complacer, Siempre esperando una indicación mía para darme gusto… Nada de temor ni de recelos. Su presencia es dádiva amorosa.
Llegó a mí con tres meses. Una belleza de Pastor alemán de pelo blanco, que un amigo mío, desconociendo que tenía ya a Linda, me regaló por Navidad. Al verla, me fue imposible rechazarla. Iba a ser duro tener dos perros grandes en un piso. Hoy, nos sobra todo el piso, porque las dos tienen suficiente con el metro cuadrado en el que me halle yo.
Lioba es inocencia pura. Carece de picardia. Juega sin cesar con Linda y no puede separarse de ella ni un minuto.
Lioba es un poedazo de pan bendito. Jamás un ladrido ni un gruñido sale de ella. Sólo una cosa le desagrada: no le gusta encontrarse por el campo a gente paseando sola, sin perros. Cuando nos cruzamos con personas sin mascotas, les ladra… Cómo si creyera que el paseo no lo es, si no se va acompañado de animales. También debe creer que el campo es suyo, por lo tanto, puede decidir a quien lo cede… Cómo buena pastora, soporta mal que el rebaño se disperse, y cuando paseamos en grupo y nos alejamos unos de otros, Intenta por todos los medios reunirnos, no parando hasta conseguirlo. Cuando lo logra, su mirada se llena de satisfacción. Linda, cómo buen Husky Siberiano, No conoce límites cuando corre en espacios abiertos; mientras haya espacio, corre disparada hacia el horizonte…En no pocas ocasiones, desaparece de nuestra vista rápidamente por espacios largos: media hora, una hora… Incluso más de tres horas he tenido que esperarla a veces. Entonces Lioba se desespera, la busca, y no es feliz hasta que la encuentra. Las dos se aman profundamente. Forman un buen tandem. Aunque –déjenme que así lo crea-, el objeto primordial de su amor, para ambas soy yo.
Cuando mi perro Troilo murió, fui al veterinario para darle de baja en el ayuntamiento. Un hombre conversaba –mejor dicho: vociferaba- con el veterinario: quería a toda costa sacrificar a su perra Husky Siberiana de un año y dos meses porque, decía él, “por más patadas que le doy no aprende y es muy agresiva”… A diversas preguntas del veterinario, respondía el iracundo amo, y así fue cómo supe que la tenía encerrada en una jaula en el jardín, desde el mes y medio de edad. La maltrataba, le pegaba, apenas le daba de comer, y la mantuvo en una jaula para conejos -en la que, cuando creció, casi no cabía- sin socializar, salvo los golpes que le propinaba. Sobrevivió, porque era un Husky, y los Huskys llevan en sus genes, marcado a sangre y fuego, la supervivencia. Otra raza, a buen seguro que, con ese régimen de malos tratos, y con sólo un mes y medio, habría perecido. Cómo decía,apenas le daba de comer, sólo las sobras, si es que sobraba algo… le abría la puerta de la exigua jaula por la noche, por un corto espacio de tiempo y, ¡hale... Patadas, golpes y a la jaula otra vez… ¿Por qué comprarán perros si los odian? Esa era la corta historia de los trece meses de Linda, una bellísima Husky Siberiano de mirada inteligente y vivaz. Durante el tiempo que vivió con ese vándalo, lo único bueno que recibió de él fue el nombre. Y ahí seguían los dos: empeñado el amo en sacrificarla y el veterinario en resistirse a hacerlo, cuando irrumpí y dije que me la quedaba. A pesar de haberme prometido a mí misma, tras la muerte de Troilo (doce días, hacía sólo cuando acontecía este suceso) el no tener más perros, dije que me la iba a quedar. Lo dije y me salió del alma. Me planteó, el cruel amo que, o la iba a buscar en ese mismo instante, o la sacrificaba… Ante el ultimátum, corrí a buscarla. Y aquí sigue a mi lado desde entonces, desde hace seis años y medio ya… ¡Cómo pasa el tiempo! Siete meses más tarde de que Linda entrara en casa, apareció Lioba, pero esto será otra historia. Vaya pues este post de hoy, en su honor: para ella; mi dulce perrita Linda.
Y LA QUERÍAN SACRIFICAR
Un mes y medio tenía la cachorrilla, cuándo llegó a ese hogar helado y duro. Arrancada de su madre y sus hermanos, fue a darcon sus huecesillos, a una jaula oscura. ¿Cómo sería de cachorrilla, con un mes y medio apenas? Al año y dos meses era hermosa, Pelaje de nieve y plata, El cielo en un ojo y la tierra en otro, (por celeste y por marrón, que a los Huskys les pasan esas cosas: cada ojo de un color) Vivaz, inteligente, alerta siempre; …y eso que, mi pobre ángel, era piel y huesos solamente: siete kilos pesaba nada más. Pero la querían sacrificar… Trece meses había cumplido, privada de afecto y maltratada, sin apenas comida, abandonada, sola, la cachorrilla, presa en esa jaula aterradora. La querían sacrificar. Sí, por mostrarse agresiva y hostil. Porque no se fiaba de la mano humana. Porque personas de manos desalmadas, conpies sádicos y rastreros, hirieron sus lomos sin piedad. Personas de mentes zafias y corazones de hielo, para las que un perro no es nada más que un objeto de decoración, que se torna molesto si expresa que está vivo y tiene ideas propias. Dicen: un perro es sólo un animal. ¿Qué entenderán con ello? ¿Qué querrán decir? Y ¿qué somos nosotros mismos, sino animales? Somos animales racionales, según parece… Pero algunos de nosotros tenemos la razón y el corazón, ausentes, perturbados y pervertidos. algunos de nosotros, tristemente humanos, hemos convertido nuestros rasgos de humanidad en una crueldad tal, que difícilmente pueda ser hallada en ningún animal. Y Linda, la cachorrilla, nada sabía de ternura. Nada de caricias y dulzura. Nada de juegos y alegrías. Nada de dicha y de bondad. Pero de palos, golpes y rechazos, todo lo había conocido, había aprendido a defenderse, a repeler las agresiones, y, sobre todo, a desconfiar… ¡Ah! No había nada qué hacer, erre que erre, seguían con la cantinela, y la querían sacrificar. Porque, por más patadas que le daban -se quejaba el cruel y desalmado amo- No aprendía. Porque mostraba sus tiernos dientecillos, a la cruel mano que la hería. Porque esbozaba algunos gruñidos, cuando los golpes le llovían. Porque anhelaba calor y cariño, y sólo le daban maldad. Pobre cachorrilla mía, disfrazada de brutalidad y fiereza, ocultando su nobleza, su anhelo de alegría y su dulzura, sus ojosllenos de vida, y sus ansias de libertad. Ellos la querían sacrificar. Pero cubrió de besos mi mano, cuando acudió rauda a mi llamada, tornándose su gruñido en queja lastimera; cuando, con comprensión y ternura, descubrí su bondad interna, y acogí todos sus disfraces. Cuando mi mano le brindó caricias y esperanza, en sus ojos brilló una luz limpia, exenta por completo de maldad. Así fue, Y rescatándola de la muerte, Me la llevé a casa. Durante unos meses, nos observamos distantes; y, poco a poco, la distancia fue convirtiéndose en cercanía, en confianza y en entrega, compartiendo espacios y momentos. Al principio, poco a poco, con cuidado y con algún recelo, fuimos estudiándonos, ella probándome de vez en cuando, yo, aceptando sus pruebas; dejando transcurrir el tiempo, permitiéndonos la fe y la esperanza, sintiendo crecer el amor entre ambas. Pronto, los disfraces de Linda, cayeron, sí, desaparecieron por innecesarios, dejando al descubierto su naturaleza leal, inteligente, amable y cariñosa, juguetona, alegre, vital y bondadosa. confiada, entregada y pendiente de mí todo el tiempo. Hoy, mi “fiera” y dulce cachorrilla, que ya cuenta siete años, juega y retoza feliz por todos mis rincones. Su rabo se mueve alborozado, y sus ladridos son cálidos y gozosos cantos, que inundan mis instantes y mis días, de juventud y de color. Linda, Linda mía, mi dulce cachorrilla. Mi rabisca fierecilla atemorizada, ¡que hermosa eres sin disfraz!, ¡Si todos los humanos pudiéramos desnudarnos así! ¡Si pudiéramos desprendernos de las oscuras envolturas que nos cubren… cómo te despojaste tú de todo lo que te cubría y te afeaba. Y ahora, crecida la bonanza, mi tierna y dulce cachorrilla, llena mis silencios y mis nostalgias, de, abnegación, de entrega y de amistad. Gracias Linda. Gracias por acoger mi necesidad y mi carencia. Gracias por llenar mis soledades. Gracias por tu fidelidad y tu presencia. Gracias por recuperar tu propia identidad, y, ayudarme a seguir buscando la mía. Gracias por tu vida, y por llenarme De sosiego, de calma y de alegría.
Escribí una parte de este texto, cuando hacía ya cinco meses que Linda estaba conmigo. El resto lo completé hace algunos meses. .Ahora, según decía al principio, hace ya siete años y medio que tengo el privilegio y la dicha de que esté junto a mí, y puedo decir que me alegro cada día, cada instante, de la decisión que entonces tomé).
Era la primera vez que un ser querido se despedía de mí antes de emprender su último viaje y la primera vez que mis brazos sostenían su partida. Mientras brindaba mi regazo y mis palabras a la agonía de Troilo, intentando tranquilizarlo en ese trance, todos mis seres queridos desfilaron ante mí. Con ninguno de ellos pude estar acompañando sus últimos momentos así, como estaba con Troilo, pendiente de cada respiración, de cada latido, de cada intento de lucha por seguir aferrado a la vida, de mí propia contradicción al desear que acabara tanto sufrimiento y se fuera...y a la vez, y con la misma fuerza, desear ardientemente que siguiera vivo junto a mí..., pendiente del egoísmo del amor, o, mejor dicho, del apego.
La lucha de Troilo se unía a mi propia lucha y su sufrimiento al mío propio, configurando una extraña sensación de dolor, de pena, de rebeldía y de aceptación.
Y Troilo murió en mis brazos. Se fue con la ternura y la bondad que lo caracterizaban. Acercó su reseco hocico a mi cara, abrió sus bellos y dulces ojos, buscando los míos, y estiró sus patas cómo desperezándose de un largo y reparador sueño ¡Había visto yo tantas veces esos gestos cuando despertaba..., que por un momento creí que volvía a la vida, que se recuperaba! Y me entregó su último suspiro. Grité como una loca:- ¡Rápido, rápido, un médico, se muere!- y los veterinarios llegaron a toda prisa y trataron de reanimarlo...
Pero él, mi amado perro Troilo, ya no estaba ahí, corría raudo, libre y lleno de alegría por inmensos y luminosos prados de eterno verde...
Con la misma locura y desesperación, volví a gritar: ¡Paren, déjenlo, no sigan, paren por favor! ¡No lo torturen más! Me dieron la correa y el collar, pagué y me fui. Ni siquiera sé cómo llegué a casa con aquel llanto continuo y desbordante, fruto del dolor que anidaba en mis entrañas...
Tal vez sea una monstruosidad, pero por ninguno de los seres queridos que se fueron lloré así. Ni por mi padre, ni por mi madre ni por nadie... ¡Espero que me perdonen si han podido verme! Aunque si realmente han podido, me habrán visto de verdad y no tiene mucho sentido que les pida perdón...
Troilo murió en mis brazos; y por más que éstos se aferraron a él no lograron retenerlo, no lograron transmitirle ni un gramo de vida, de fuerza... ¡La muerte es tan definitiva! ¡Y se está tan impotente frente a ella!, y se fue de un modo tan inesperado como había llegado. La muerte nos pilló a él y a mí como pilla un ladrón en la noche. La enfermedad le atrapó un lunes y se marchó un miércoles, sin previo aviso, sin que mostrara flaqueza o debilidad que pudiera presagiar tan terrible desenlace..., en pleno vigor... Como si la muerte, la misma que, contra todo pronóstico, se había alejado de él en su llegada a mí, permitiéndole vivir, viniera por sorpresa a cobrarse el favor.
Troilo vino a mí en una noche de Reyes fría e inhóspita. Unos gemidos y lamentos casi humanos me despertaron a las cuatro de la madrugada. Durante unos instantes presté atención y escuché para saber qué o quién, podía gemir así. ¿Sería un niño o un gato? no lograba identificarlo, de modo que me decidí a salir a la calle y ver de que se trataba. Me puse un abrigo sobre el pijama y cogí una linterna, los sonidos provenían de debajo de la terraza de mi cocina; dirigí hacia ellos el foco de luz y mis ojos se encontraron con otros de color miel, cuya mirada tierna y penetrante se me clavó en el alma, conmoviéndome al instante. Eran unos ojos profundos, dulces, hundidos en las órbitas, grandes y suplicantes que pedían cobijo y daban amor. Seguí alumbrando y pude ver a un cachorrillo de perro extremadamente delgado, en la piel y los huesos, que yacía en medio de un líquido viscoso y sanguinolento. Me acerqué a él y al acariciarlo me lamió la mano y movió el rabo. A pesar de lo deteriorado que estaba, era hermoso, y su pelo parecía seda... no encontré que tuviera ninguna herida abierta, así que ese líquido debía ser diarrea o vómito o ambas cosas... Le dije "No te muevas de aquí que ahora vuelvo"... Y entré en la casa en busca de toallas para limpiarlo antes de entrarlo... Debió entenderme, porque ahí estaba cuando volví. ¡Ni siquiera había cambiado de posición!
A lo largo de los nueve años que pasamos juntos esa fue una constante, cada vez que le decía espera ahí y no te muevas, se quedaba quieto e inmóvil hasta que volvía, lo mismo daba que fuera en casa o en la calle, que hubiera gente o no, que pasaran o no otros perros... Él no se movía.
Lo limpié, lo envolví en una manta y me encaminé a la casa con él..., pero antes de llegar al portal se revolvió, lo dejé en el suelo y pude comprobar la procedencia del líquido: Diarrea y vómito salieron, simultáneamente, cómo un surtidor explosivo, de aquel pobre perrillo que no debía tener más de seis meses, y era obvio que estaba abandonado o perdido, además de gravemente enfermo ¡Y los dos próximos días eran festivos!... Pensé que, por lo menos, esa noche la terminaría de pasar en seco y en caliente, luego ya vería que hacía con él, pero en el fondo de mi corazón sabía que había encontrado al mejor amigo y camarada que jamás pudiera tener.
Su aspecto flaco, fané y descangayado, me recordó a un tango y como "Noche de Reyes" era otro tango pensé llamarlo así, luego me acordé de Anibal Troilo y decidí que si nadie lo reclamaba y se quedaba conmigo, lo llamaría Troilo. Pensando en todo eso entré en casa con él.
Así de inesperada e intempestiva fue la llegada de Troilo a mi vida. En medio de la noche irrumpió en mi sueño regalándome la realidad de su entrega y de su amor hasta su muerte. Troilo murió en mis brazos. Hasta en eso fue un buen perro. Yo me debatía entre terminar con su agonía ya, por medio de una inyección letal, o esperar el desenlace... Por un lado no quería prolongar su sufrimiento por más tiempo, veía claramente que se iba sin remedio. Por otro, abrigaba la vana esperanza de que saliera de ese bache. Siempre nos aferramos a los seres queridos justificándonos que lo hacemos por ellos, cuando en realidad es por nuestro apego, por nuestra posesividad, por nuestra incapacidad a afrontar y resolver pérdidas…por nuestro dolor. Pero Troilo evitó el que tuviera que tomar una decisión tan desgarradora, y murió en mis brazos. De eso hace ya casi ocho años, Su recuerdo, permanece vivo en mi corazón.
(Relato resumen de mi libro: “Historia de Troilo”) En la imagen, mi amigo y compañero Troilo.
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