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G8: EL GRAN EMBAUCADOR![]()
Dentro de unos días, seis, para ser concretos, nuevamente el G8 volverá a reunirse. Este año, la zona del lago Toya en la isla septentrional de Hokkaido (Japón), será dónde Gran Bretaña, Francia, Canadá, Alemania, Italia, Japón, Rusia y Estados Unidos vuelvan a decidir sobre los destinos del mundo y vuelvan a contarnos los cuentos acostumbrados sobre las grandes soluciones y ayudas que arbitrarán para el cambio climático, la pobreza y el hambre, la crisis alimentaria, los países desfavorecidos y un largo etcétera, aunque lo más importante, cómo siempre, será justamente los cuentos que no nos contarán, verbigracia, lo que harán para conseguir que las grandes corporaciones y multinacionales, la banca y los intereses privados de siempre puedan seguir especulando, esquilmando impunemente los recursos naturales del planeta, se hallen donde se hallen y al coste que sea. Puede parecer duro e irreal lo que digo, de hecho lo es: duro, que no irreal; pero para esto y no para otras cosas se han estado reuniendo siempre, así que nada me hace sospechar que esta vez pueda ser diferente. Lo que a mí me gustaría es que el resultado de esa reunión fuera algo así: “Hemos tomado consciencia de lo erróneo y criminal de este sistema ultra capitalista y ultraliberal que sostenemos y que no sólo acaba con los pueblos y las personas, sino con el planeta también, de manera que vamos a cambiarlo ya, y para ello, hemos acordado las siguientes medidas: dar por terminadas todas las guerras y emprender el regreso de las tropas a sus casas. Suprimir todos los ejércitos. Reconvertir toda la industria armamentista en industria agroalimentaria y santitaria, y distribuirla por todo el planeta. Destruir todas las armas, incluidas las nucleares –esas las primeras-, y destinar todos los fondos que hasta ahora se dedicaban a armamento, guerras, investigación militar, etcétera, a proyectos mundiales de utilización de nuevas energías, de distribución equitativa de riqueza, de persecución del crimen organizado, de supresión de la esclavitud, de mejora de la seguridad laboral, de educación y formación, etcétera… Suprimir todos los aranceles y financiaciones de los productos agropecuario para instaurar un libre comercio justo entre todos los pueblos... Crear las suficientes infraestructuras en todos los países desfavorecidos para capacitarlos a explotar y gestionar sus propios recursos. Sustituir el sistema actual de comercio, bolsa y banca por un nuevo modelo en el que lo importante sean las personas, sus necesidades reales, su salud, su desarrollo, su crecimiento, su prosperidad, etc. Sustituir todas las corporaciones y multinacionales por cooperativas en las que los obreros y trabajadores sean los propietarios de la producción y puedan así distribuir los beneficios equitativamente sin enriquecimientos personales desmedidos e injustos. Perseguir hasta las últimas consecuencias todo atisbo de publicidad y marketing engañosos a la vez que todo atisbo de acciones orientadas al interés privado de dominio. Destinar los beneficios monetarios excedentes a la investigación pública necesaria para la erradicación planetaria de enfermedades, plagas, etcétera de manera que ningún ser humano en ningún lugar del planeta tenga que morir por enfermedades banales y oportunistas o porque carezca de medios económicos para costearse la salud. Poner todo lo necesario para que la economía esté en función de las personas –de todas- y de la humanidad y no al revés; hacer que la política recupere su papel esencial y deje de ser sierva de una economía cada vez más tirana, cada vez más canalla…" Bueno, esto es lo que me gustaría que nos contaran los integrantes del G8 a modo de conclusiones de la reunión aunque no fuera cierto y no fuera más que otro cuento que se inventan mientras tomán relajadamente el te, aunque no fuera más que un atado de falsas promesas de esas que nunca cumplirán… Pero me temo que nos volverán a contar los cuentos de siempre, esos de las “ayudas” a los países desfavorecidos…Esos de “los planes y de las acciones” para acabar con la crisis alimentaria en el año ni se sabe. Esos de salud pata todos en el año "X". Esos de "erradicación de la pobreza en el año "Z". Esos de lo mucho que se esfuerzan para remediar lo del calentamiento y la oscuridad global producida principalmente por ellos mismos con el consiguiente cambio climático… Y la economía canalla*, con sus baluartes y paladines que no son otros que el crimen organizado, la prostitución, los grandes magnates sin escrúpulos, las multinacionales y la Banca, se organizarán más y mejor para que, el consumo deshumanizado y criminal, la esclavitud, las guerras, las enfermedades del tercer mundo, el analfabetismo y la miseria sigan cabalgando y sembrando muerte, como guerreros adoradores y dóciles de esa diosa incuestionable voraz y ávida de víctimas que es, justamente, la economía. De modo que continuarán masacrando selvas, animales, pueblos y personas, de la mano de sus generales siervos los políticos, con una sonrisa amable y sin pestañear. Y cuando se pongan las cosas peor, pésimamente peor, la diosa y sus ediles echarán mano a lo de siempre: a los juegos -leones y gladiadortes- del antiguo circo romano convertido hoy en futbol y olimpiadas; a las castas sacerdotales y a sus religiones con sus sectas oscuras y dogmáticas, para seguir manipulándonos y llenándonos de enardecimiento inocente, de patrioterismo y de alegría contagiosos... De modo que seguiremos consumiendo y consumiendo sin apreciar la oscuridad que nos cierne y la larga noche que se avecina. Carmen Moreno Martín Imagen: http://www.humorgraficojr.com/blog/wp-content/uploads/2007/06/090607-g8.jpg Martes, 01 de Julio de 2008 12:43 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. CAMPEONES![]() El deporte, en general, es un eficaz y positivo instrumento de socialización que más allá de ser bueno para el desarrollo físico, contribuye al aprendizaje y adquisición de características y actitudes muy positivas para la vida. ¿Imaginan ustedes lo que sería ese “rugido”, ese “podemos”, cantado hasta la saciedad, y todo ese despliegue mediático puesto en marcha en torno a la Eurocopa, utilizado por la ciudadanía contra la economía canalla y sus múltiples e injustos disfraces? ¡No me cabe duda: ese rugido sería capaz de acabar con tiranos y dictadores! ¡Sería capaz de terminar con el hambre y la miseria! ¡Sería capaz de barrer a corruptos del planeta e incluso de acabar con el calentamiento global!. Muchas veces, casi siempre, cuando escribo un artículo de denuncia y lo publico en este espacio de divulgación, recibo comentarios del tipo “No podemos hacer nada en contra o a favor de”. Tal pareciera que el hambre en el mundo, la pobreza, la esclavitud, la prostitución y tráfico humano, las guerras, la desolación del calentamiento global, el aumento de los precios de las energías y de los alimentos, el SIDA y los tratamientos farmacológicos en los países desfavorecidos o cualquiera de las injusticias que nos rodean, fueran algo inamovible, algo dispuesto por un destino cruel y omnipotente más allá de nuestras fuerzas, ante lo que no cabe ninguna acción por nuestra parte, salvo la de la impotencia resignada… Sin embargo, el Fútbol, sin ir más lejos, logra unir a casi todos, más allá de ideologías, rencillas, discrepancias y posicionamientos, como si de una piña se tratara, dispuestos todos a vibrar como una sola entidad. ¿Qué nos pasa a los humanos? ¿Qué le pasa a nuestra fe en nosotros mismos? ¿Qué le pasa a nuestra solidaridad? Parece que la solidaridad sólo es posible en eventos de evasión que generen alegría y no en eventos que perturben nuestra comodidad y nuestras consciencias… Parece que lo único que es capaz de movernos y conmovernos es aquel antiguo “comamos y vivamos que mañana moriremos” y no hay más asunto que me importe que el mío propio, y vaya yo caliente, ríase la gente. Pero si un “podemos” futbolero es capaz de unir a todo el mundo del modo en el que lo ha unido, es que también vale para cualquier otra cosa. ¿Por qué entonces permanecemos impasibles ante lo injusto, ante lo indigno, ante lo criminal? Pues eso: el “podemos” es real, muy real; y no sólo para el fútbol, sino para cambiar el mundo, pero claro, a ese "podemos" se le tiene que unir un "queremos". Aunque, al parecer, el “no me da la gana” es a lo que estamos abonados, lo que más practicamos y lo que más nos gusta cuando se trata de responsabilizarnos y comprometernos, cuando el "queremos y podemos" va más allá de ser espectadores de un espectáculo. Una pena que nuestro campeonato se quede sólo en eso, en el patrioterismo futbolístico, y no en ser campeones de la paz, de la libertad, de la igualdad y de la justicia... ¡Una patética pena!. Carmen Moreno Martín Imagen: http://www.infobae.com/adjuntos/imagenes/46/0214629B.jpg /46/0214629B.jpg Miércoles, 02 de Julio de 2008 10:57 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. DEL AMOR DE DIOS, O DE LA MIOPIA DEL OJO QUE TODO LO VE![]()
(SUBTÍTULO AL PIE DE LA IMAGEN: "YO CREO QUE DIOS NO HIZO EL MUNDO, LO HIZO UNA EMPRESA SUBCONTRATADA") Yo, que quieren que les diga, me quedo con Epicuro y sus reflexiones: "¿Dios está dispuesto a prevenir la maldad pero no puede? entonces no es omnipotente. ¿No está dispuesto a prevenir la maldad, aunque podría hacerlo? entonces es perverso. ¿Está dispuesto a prevenirla y además puede hacerlo? si es así, ¿por qué hay maldad en el mundo? ¿No será que no está dispuesto a prevenirla ni tampoco puede hacerlo? entonces, ¿para qué lo llamamos dios? Y bien, pues yo de esa fe no tengo, que le voy a hacer. Y de todo esto, sólo concuerdo en una cosa: el mal es cosa de la humanidad, es más, el mal y el bien, las dos cosas –que las dos existen, ¡vaya si existen!- son territorio del quehacer humano, porque las dos cosas, mal y bien, anidan en nuestros corazones y en nuestras mentes, y es una prerrogativa nuestra el decantarnos por la una o por la otra. DECÁLOGO DE BURROLOGÍA PARDA Y CONTAMINACIÓN INTELECTUAL, I![]() “…y dicen que decía dijo Jesús, y decía bien: “No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que de ella sale” (Mateo,15:11) Y en esto, cómo en otras tantas cosas, el buen Jesús, o quién lo puso en sus labios, más allá de que haya existido o no, tenía razón. Hoy les ofrezco algunas muestras de la contaminación intelectual ambiental producida por quienes pretenden ser los elegidos –o más bien, autoelegidos- padres salvadores de la patria, que con sus “vómitos de palabras” embrutecen y contaminan el intelecto de quienes, aún sin querer, acabamos escuchándolas o leyéndolas. Menos mal que según Jesús, repito, es lo que sale de la boca lo que contamina y no lo que entra por orejas y oídos, que si no, ya estaríamos todos infectados y muertos… Y bien, aquí tiene en forma de decálogo, algunas de esas “bacterias” contaminadoras salidas por las bocas de algunos de “nuestros ilustres”, y sólo algunas de ellas, ni siquiera las peores, que peores, haberlas, haylas, que ya hay incluso libros publicados que las recopilan, pero no es cuestión de obsesionarse y tampoco me quiero ensañar, que es verano y tiempo de relajo: 1º.- “Vienen muchos extranjeros a delinquir, porque es muy barato delinquir en España." Esperanza Aguirre. 20.01.08. 2º.- “…los inmigrantes musulmanes suponen "un riesgo para nuestra democracia" porque en sus costumbres e ideas traen a España un modelo de vida que presenta "incompatibilidades serias.” Ignacio Cosidó, Portavoz de la Comisión de Interior del Congreso, 01.07.2008. 3º.- "…no tener pagas extra me tiene mártir, las he tenido toda mi vida y las echo de menos en Navidad y en verano. No es que haga números a final de mes, ¡es que muchas veces no llego!" Esperanza Aguirre, Noviembre de 2006 4º.- "Sólo hay un culpable en el desastre del Prestige: el barco.” Ana Botella, 12.02.2002 5º.- "El fuel que suelta el Prestige es como unos hilillos de plastilina, que se solidifican antes de llegar a la superficie.” Mariano Rajoy, Vicepresidente del Gobierno de España durante la segunda legislatura de Aznar, 05.06.2002 6º.- “Las manzanas no son peras, y una manzana y una pera no son dos manzanas, son dos peras.” Ana Botella, 2004, sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. 7º.- “Hay dos tipos de partículas, las producidas por los hombres, que son las peligrosas, y las naturales, que son las que han llegado de África.” Ana Botella, Teniente Alcalde y edil de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, sobre la contaminación en Madrid y el consiguiente consejo del Ayuntamiento a los madrileños de que no hagan deporte al aire libre, 25 de enero de 2008. 8º.- "Las mujeres tenemos dificultades para orientarnos espacialmente, y es algo demostrado científicamente.Eso hace que nos perdamos en las ciudades cuando conducimos, cosa que a mí me pasa habitualmente. " Carmen Riolobos. Diciembre 2002 9º.- “La Cenicienta es un ejemplo para nuestra vida por los valores que representa. Recibe los malos tratos sin rechistar, busca consuelo en el recuerdo de su madre.” Ana Botella. 11.06.2001 10º.- Y cómo colofón de este decálogo, las declaraciones de Mariano Rajoy sobre el cambio climático, lo que dice su primo y demás, les invito a escucharlo clicando aquí. A ustedes no sé, pero la frase de “cálculo a la macedonia” y lo de Rajoy y su buen primo, me parecen dos “vómitos bacterianos” insuperables, aunque lo de la cenicienta y el mal trato tampoco tiene desperdicio. Aparte de sentir una profunda vergüenza ajena, lástima y perplejidad, pienso que la estulticia y la necedad de quienes nos han gobernado y pretenden hacerlo de nuevo alcanzan grados, cuanto menos, preocupantes. Nunca tanta ignorancia se expresó con tan con tanta “elocuencia”, salvo quizás, aquellas declaraciones del entonces Ministro de Sanidad de UCD, Sr. Sánchez Rof, sobre la etiología de la neumonía atípica producida por la adulteración del aceite de colza que atribuían la enfermedad a “un bichito tan pequeñito que si se cae se mata”… En cuanto a Doña Ana Botella, decirles por si no lo saben ya, que ha pasado a formar parte de la nueva dirección del PP tras su congreso de “giro al centro”… Que digo yo que, cómo no sea al “centro del abismo”, desconozco a que se refieren con ello. En fin, me uno al decir de la masa y exclamo: corramos un “estúpido” velo. Otro día les hablaré de la contaminación intelectual y diarrea mental lanzadas por gentes del actual gobierno que también hacen lo suyo por enrarecer el aire neuronal. (Las frases las he tomado de hemerotecas de diarios digitales varios en las que se recopilan estas y otras muchas, además de haber tomado algunas -las de Ana Botella- del Blog “Recodo Inquieto”, concretamente de su entrada de 8 de Marzo de 2007, escrita por marconius, tras haberlas contrastado también en las hemerotecas y tener la absoluta certeza de su veracidad.) Carmen Moreno Martín Imagen: Viñeta de Andrés Rábago García: El Roto, toma de: ¿PROGRESAMOS?![]()
Uno de los mitos de nuestra sociedad occidental parece ser el mito tecnológico; mito que, según se nos muestra, parece haber relegado a un segundo término, cuando no desterrado del todo, a los mitos espirituales, culturales y religiosos, (entendiendo el hecho religioso en el sentido de religar y no en el sentido institucional de las religiones y sus luchas de poder dogmático y fundamentalista), transformando muy sutilmente el pensamiento de una gran parte de los seres humanos de nuestra sociedad en un pensamiento mecanicista y materialista, por no decir inhumano. Porque digo yo: ¿Cómo puede ser humano un pensamiento desposeído de lo realmente mítico? Y digo sutilmente, porque lo tecnológico, los llamados avances... el llamado "progreso" que indiscutiblemente tanto bienestar nos da - eso sí, a unos pocos -, se nos ofrece casi siempre con una cara de dios incuestionable que parece decirnos que toda la humanidad goza y participa de él. Algo que es absolutamente falaz e incierto. De manera que lo bueno y lo malo del progreso parece que, visto así a voz de pronto, van unidos de una manera, hoy por hoy, inseparable. Esto de que, para empezar, el progreso tenga aspectos "buenos y malos" en él, nos hace ver que este "dios progreso" no es ni tan exclusivamente bueno ni tan exultantemente dios; aunque tampoco podemos caer en la trampa de que es absolutamente malo y desechable. Pero la bondad del llamado progreso puede ser puesta de nuevo en cuestión si nos interrogamos por otro de los aspectos del progreso: el del alcance de su disfrute. ¿A cuántos seres humanos llegan todos esos avances tecnológicos del supuesto progreso? Y no ya a cuántos, considerando a toda la humanidad, sino a cuántos dentro de nuestra propia sociedad; y cuando digo "nuestra sociedad” no me refiero a los vecinos y a los amigos y gentes que conocemos y que por supuesto todos o casi todos tienen trabajo, casa, coche, ordenador, televisión, etcétera, etcétera, ya que pertenecen a la esfera social y económica en la que nos desenvolvemos y movemos nosotros mismos; sería muy sesgado y también muy etnocentrista hacer la reflexión, admitiendo exclusivamente como muestra a nosotros y a nuestros grupos de influencia. Y si esto no es así, ¿por qué dependemos cada día más de esos avances y de ese pseudoprogreso? ¿Por qué somos cada día menos capaces de producir en nosotros mismos recursos internos que mantengan nuestro sistema inmunológico en buen estado? ¿Por qué generamos cada vez enfermedades más agresivas, complejas y desbastadoras, a la vez que les negamos la medicación contra ellas a los más pobres y desfavorecidos del planeta? ¿Por qué nuestros medios para destruirnos a nosotros mismos son cada vez más potentes y sofisticados? ¿Por qué estamos cada vez más alejados de la Naturaleza y por qué nos aislamos día a día más y más como individuos unos de otros?¿Por qué se matan nuestros niños unos a otros como si hubiéramos perdido la capacidad de hacerles crecer en el respeto y en el amor a la vida? ¿Por qué aumenta en las sociedades civilizadas y súper desarrolladas el número de suicidios y de depresivos de manera alarmante? ¿Por qué hemos crecido en poder destructivo, tanto individualmente en autodestructvidad como en lo que concierne a la destrucción de colectivos y del planeta? ¿Por qué vamos despojándonos cada vez más, y a un mayor ritmo, de valores que nos precedieron y que enriquecieron nuestras vidas… valores tales como la libertad, tolerancia, la igualdad, la fraternidad –que no el uniformismo-, la solidaridad? ¿Por qué nos mostramos incapaces de crear valores nuevos que, al menos, se muestren en lo esencial con una riqueza operativa comparable a la que tenían los valores que desechamos? Y cuando digo valores que nos enriquecían me refiero a los que realmente lo hacían, no a costumbres, usos e "ismos" que nos anquilosaban y nos esclavizaban. Movimientos que ridiculizan el sentido de lo que una "iniciación" es y confiere, confundiéndola con actos y descargas que, más que "iniciar", acaban con la riqueza y con el bagaje espiritual de cuantos se alistan a sus filas. Movimientos que, por lo general, no tienen más valor que el de enriquecer a los líderes que los dirigen. Y no es que esté cargando las tintas en una supuesta “maldad” o “inmoralidad” de esos programas haciendo recaer sobre ellos exclusivamente toda la responsabilidad, que cada uno, emisor y receptor tendrá la suya. ¡Ahí están los índices de audiencias! Pero ¿qué nos ha pasado para llegar ahí? ¿Qué nos ha pasado para que la cantidad de dinero que se obtiene por una actividad nos haga olvidar la utilidad, los valores y la ética de esa actividad? ¿Qué nos ha pasado que ya ni siquiera vemos nada anormal en "comprar y vender jugadores de fútbol, artistas, locutores, entrevistadores, etc. por millones de euros, por cifras que bastarían para levantar la economía de media África? Repito, ¿es todo esto progresar? Pues bien, pueden ponerlo en duda, pero lo cierto es que más de dos tercios de la humanidad no disponen en su hábitat ni de agua corriente ni de petróleo ni mucho menos de electricidad... Así que difícilmente podrá disponer de avances tales como el teléfono, el fax, las redes informáticas, medios de comunicación, frigoríficos, aires acondicionados y otros muchos; por no mencionar avances mucho más necesarios que los citados, como son todos los del campo de la electromedicina, así como los adelantos en el campo sanitario y médico en general. Pero aún hay más; la mayoría de todos esos aparatos y avances tecnológicos, o bien emplean para su obtención y producción materias primas procedentes de países en vías de desarrollo cuya infraestructura es mantenida ausente para una mejor “neocolonización” y explotación de los paóíses industrializados o son producidos por gentes de esos países cuya mano de obra no sólo es barata, sino que se obtienen desde la explotación del hombre por el hombre a través salarios miseria y horarios de trabajo de más de quince horas diarias sin seguridad social alguna ni reparto de beneficios ni nada. ¿Alguien piensa que realmente la esclavitud terminó? ¿Y qué hay entonces de los niños soldados, de las mujeres y niños con cuyos cuerpos y órganos se comercia, qué hay de la prostitución forzada, qué hay de los millones de trabajadores menores de edad que encerrados en miserables angares trabajan de sol a sol por un mísero e insuficiente salario, qué hay de los contratos precarios y basura…? ¿Se abolió la esclavitud? ¿De veras? ¡En mi opinión, este sistema neoliberal, neocapitalista y de mercado consumista, sólo ha transformado la esclavitud, pero no sólo no la ha abolido, sino que la ha aumentado. ¿Es eso progreso? ¿Es eso progreso? ¡Y yo que creía que varones y mujeres éramos seres humanos de la especie sapiens sapiens, y ni siquiera llegamos a necios brutos… y eso en el mejor de los casos! ¿Es eso progreso? Se me antoja que sistema nuestro de "progresar" tiene (hoy por hoy y tal vez en las próximas décadas), más de "retroceso" que de "avance"; y el precio que pagamos a mediano y largo plazo es tan costoso y demoledor para nosotros y nuestro entorno, nuestro planeta, que o aprendemos a cambiar el sistema y a encauzarlo por rutas constructivas o acabaremos destruyéndonos a nosotros mismos a fuerza de tanto "progresar". Lo único que trato de señalar es que, aun cuando realmente hay mucho de positivo y beneficioso en tales avances, el giro que toma en general el progreso, ese giro deshumanizante y elitista, es más bien un fracaso que un progreso y que tal progreso no sirve realmente a la humanidad, sino a unos intereses poco claros y poco benéficos en realidad, aún cuando se disfracen de todo lo contrario. Intento destacar que mientras esos indiscutibles avances tecnológicos no estén al servicio y disposición real de todos y cada uno de los seres humanos y vayan, además, acompañados de un verdadero desarrollo y evolución de los valores éticos y morales, tanto en su uso y aplicación como en su obtención, sólo puede hablarse de lo que unos cuantos progresan y no de un progreso general; y mucho menos cuando, en algunos casos, ese mismo “progresar” se alcanza a costa de la explotación y miseria de otros; añadiéndose a ello, el que los que “progresamos” vamos perdiendo nuestra sensibilidad, solidaridad y humanidad por el camino. De modo que no parece que ese tan absoluta y cristalinamente positivo avance tecnológico y progreso que cantamos sirva realmente también a los más desposeídos de la tierra... y si me apuran ni a nosotros mismos. ¿O acaso ellos no forman también parte de la humanidad? Mientras él hablaba de esto, invariablemente, yo pensaba en la cantidad de seres vivos que no sólo son capaces de mantenerse sanos y de recuperar la salud si enferman, sino que son capaces de reproducir miembros y partes de su organismo si por alguna razón los pierden; véase si no a una lagartija que reproduce su cola si se la cortan; o a cualquier planta y árbol... ¿Y como siendo el ser humano, supuestamente en la escala evolutiva, algo tan superior a una lagartija y a una planta no es capaz de hacer algo así? ¡Somos tan fuertes y tan frágiles! El progreso, si fuera real, debería venir en ayuda de nuestras flaquezas y ponerse al servicio de nuestras necesidades, facilitando nuestro crecimiento esencial y expandiendo nuestras consciencias para fortalecer y afianzar nuestros vínculos con una humanidad fraterna y solidaria. Pero hasta hoy no veo que esa sea la dirección. Y volviendo al hilo de lo que pensaba cuando escuchaba aquello de que el avance de la cirugía era en realidad el fracaso de la medicina, parece que esos seres vivos vegetales y animales que se mantienen sanos, recuperan la salud y, si es necesario, reproducen partes perdidas de su organismo sin ninguna intervención ajena a sí mismos y sin ningún avance "tecnológico"... Parece ser, decía que cuánto más se acercan a nosotros o nosotros a ellos, más desvalidos y frágiles se tornan hasta el punto de que pierden esas facultades, esa sabiduría interna, y necesitan de veterinarios, biólogos, científicos, etcétera, etcétera. Eso pensaba yo cuando escuchaba aquello... y ahora me pregunto si no será este progreso, de alguna forma y tal como se plantea, con tanto sesgo eufórico, con tanta “robotización” una forma más de aletargamiento de lo humano, del sometimiento de la humanidad y de su fracaso. (Este texto es un extracto de uno de los capítulos de mi libro “¿Dónde están las manos de mi alma?” Publicado en Blogspot el día 1 de junio de 2005, lo subí a Blogia en Noviembre del mismo año al trasladarme de servidor y lo vuelvo a editar hoy para todos ustedes). Carmen Moreno Martín (Imagen tomada de www.nodo50.org)
Sábado, 05 de Julio de 2008 11:45 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Consciencia revolucionaria. DE LOS ASOMBROSOS DESCUBRIMIENTOS DEL SR. RAJOY![]() Ya sé, Sr. Rajoy, que en su familia hay individuos "brillantes" y con conocimientos peculiares -primos y demás- con los que usted nos sorprende de vez en cuando, pero he de decirle que usted no se queda atrás. Verá, Sr. Rajoy: ayer, sábado cinco de Julio, en el telediario de las 21 horas de TVE1 pasaron el siguiente corte del discurso de Mariano Rajoy: “No estamos para hablar sobre lo que no le importa a nadie. No estamos para debates sobre laicidades, sobre si unos cuantos pueden votar o para modificar leyes que sólo van a generar división entre españoles. Estamos para hablar de libertad y de bienestar que es lo que lo que le importa a los seres humanos a los que tienen cara y ojos y a las personas…” Me quedé tan perpleja que creí no haber escuchado bien, de modo que busqué y busque, y hallé. Si clican aquí, podrán escuchar y comprobar que no hay error ninguno en lo que transcribo. ¿Y a que se debió mi perplejidad? Pues a varias cosas. Vamos a verlas, porque estas tres líneas y media dan muchísimo de sí: Primer grupo de “cosas”: La frusleria y frivolidad de hablar de derechos El Sr. Rajoy no está para hablar de cosas que según él no le importan a nadie, cosas como: a) “laicidades”. Tendría que saber, Sr. Rajoy que la palabra “laicidades” no está en el diccionario de la Real Academia Española, si lo está la palabra laicismo, que viene de laico, (sin plural) cuya definición es: 1. m. Doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa. En cualquier caso, eso de las “laicidades”, como usted las llama, Sr. Rajoy, no es otra cosa que un derecho inalienable de las personas, a saber el derecho a la libertad de conciencia para elegir las creencias o no creencias, y el derecho de los pueblos y de las sociedades a decidir sobre la confesionalidad o aconfesionalidad de los estados cuyas soberanías ostentan, es decir, a decidir la separación del Estado de la Iglesia. Derechos que no son unas fruslerías sin importancia, ya que determinan las vidas de las personas, la libertad de sus consciencias y el modo de convivencia que elijan. b) “si unos cuantos pueden votar”. Intuyo, Sr. Rajoy, que alude usted al derecho de voto de los inmigrantes. Pues verá Sr. Rajoy, el derecho de voto es un derecho fundamental de las personas ligado a la libertad de las mismas para ejercer la expresión de su soberanía. La explicación de este derecho fundamental ligado a la libertad de personas y pueblos me llevaría mucho, pero si pone usted un Google, que hasta ahí le creo suficientemente capacitado, puede ponerse al día en la relación que existe entre grados de libertad y capacidad de tener y ejercer derechos. c) “Modificar leyes que van a generar división entre españoles” Verá, Sr. Rajoy, las leyes que apuntalan y ponen a disposición de los ciudadanos derechos, no dividen, y no lo hacen porque no obliga a los ciudadanos que no estén de acuerdo con unos determinados derechos a hacer uso de ellos. Por ejemplo, la ley del divorcio, no “obliga a nadie” a divorciarse, ni la ley del aborto “obliga” a abortar”, ni la ley de matrimonio entre homosexuales, tampoco obliga a nadie, ni a heterosexuales, ni a homosexuales, a casarse. Son derechos que están a disposición pero que no son una obligación. Son derechos que aumentan los grados de libertad de la sociedad, porque de eso se trata de ser cada día más libres para poder disfrutar de los derechos. No son pues las leyes las que dividen a los españoles sino la falaz demagogia de algunos políticos al explicar y manipular el texto de esas leyes a sus seguidores con criterios partidistas y engañosos lo que crea la división. “Estamos para hablar de libertad y bienestar” Sr. Rajoy dixit. Y yo le pregunto: ¿Cómo puede hablarse de libertad y de bienestar sin hacerlo de derechos y de las leyes que los articulan? ¿Acaso la libertad y el bienestar se contraponen a los derechos? ¿Acaso una sociedad sin posibilidad de gozar de derechos puede considerarse libre y con un bienestar adecuado? Mire usted, Sr. Rajoy, este galimatías de la contraposición derechos versus libertades, tendrá usted que explicarlo muy despacito. Tercer grupo de cosas: Nuevas categorias de seres humanos Termino el párrafo el Sr. Rajoy diciendo: “…para hablar de lo que le importa a los seres humanos, a los que tienen cara y ojos y a las personas.” Y con ello nos descubrió que existen dos categorías de seres humanos: b) La categoría de seres humanos de las personas. Ya ve usted, Sr. Rajoy, 59 años de mi vida estudiando ciencias y humanidades, más de treinta ejerciendo la medicina y veinte ejerciendo también la psicoterapia y yo en la inopia sobre el tema. No sabe cuanto le agradezco esta aclaración, pues de lo contrario iba a morirme tonta e ignorante al respecto. Pero déjeme que le pregunte algo una vez más: conozco bien a la categoría de seres humanos que tienen cara y ojos, pero la categoría de las “personas” que al decir de sus palabras se entiende que carecen de esos rasgos distintivos y tienen otros, ¿Cómo son? ¡Fíjese que me parece que no me he encontrado a nadie de esa categoría en toda mi vida! ¿Sí serán alienígenas? Por último, sugerirle que haga usted leer sus discursos a alguien que maneje convenientemente el idioma castellano antes de pronunciarlos, porque de lo contrario estaré tentada de incluirle a usted en una subcategoría –que no nueva categoría- de seres humanos, a los que denomino “culos con orejas” por la ausencia que denotan de sustancia gris cerebral. Porque Sr. Rajoy, cuando en una frase separa usted cada enunciado por medio de una “y” (conjunción copulativa), hasta dónde yo conozco el castellano, es que habla de cosas diferentes, verbigracia: “comí sopa y pescado” o “adiestrar a los perros, a los que tienen orejas y rabos y a los gatos”. ¿Lo ve Sr. Rajoy? ¡Si aún tendrá que volver a cursar usted algunas clases de gramática de la lengua castellana, además de matemáticas de conjuntos; y ya puestos, alguna clase de lógica tampoco le vendría nada mal. Aunque me temo que la cosa es más grave. Me temo que a usted y a los suyos de “centro reformista” los derechos y las libertades de las personas y de los pueblos se le atragantan bastante porque más allá de los suyos propios, y del franquismo nacionalcatólico de sus posiciones, ni siquiera sabe de que van; y claro, se meten en jardines que desconocen y que se les transforman en laberintos imposibles. Carmen Moreno Martín Imagen: http://www.publico.es/resources/archivos/2007/10/16/1192487489047Rajoy2.jpg SILENCIO: SE APRENDE![]() Si algo es característico en todos los seres vivos, es su capacidad de aprender. Se aprende, sí; lo vivo aprende y cuanto más inteligente es una forma de vida, más capacidad de aprender posee. Pero otra cosa muy diferente es qué se aprende y para qué. Normalmente, la investigación científica nos muestra que se aprende para sobrevivir y que para ello el aprendizaje cada vez es más especializado y conveniente. Y no sólo se aprende para sobrevivir, también nos muestra la investigación que se aprende para que la supervivencia sea cada vez más segura, más cómoda y más fácil; de manera que nos vamos legando aprendizajes exitosos que vamos apuntalando a lo largo de nuestra vida y que trasladamos a las siguientes generaciones. De esta guisa, nuestros genes se van llenando de legados útiles para la especie y para el individuo. Pero en esta cadena de aprendizaje, decididamente, falla algo. La causa del fallo realmente la desconozco, pero algo tiene que fallar por fuerza para que, de generación en generación, desde las cavernas, los legados que más se aprenden son los del odio y del horror, los del crimen y los de los genocidios, los legados del racismo y de la esclavitud… Bueno, aquí me quedo. Les dejo con este interesante artículo y luego sigo: “Los reiterados tributos oficiales a las víctimas de los campos de concentración europeos, creados durante la Segunda Guerra Mundial, pareciera que iban a poner un fin a su lógica del genocidio. A comienzos del siglo XXI es difícil creer que sea éste el caso. Las guerras de los Balcanes, las atrocidades que se sucedieron en África y en las guerras de Irak y Afganistán señalan más bien una espantosa regresión histórica. Las masacres y genocidios, los desplazamientos de millones de humanos, el confinamiento masivo en campos de concentración o de refugiados y, no en último lugar, los movimientos migratorios provocados por la pobreza y la destrucción ecológica no han cesado de multiplicarse. Según los datos facilitados por el Committee for Refugees and Immigrants de Estados Unidos, en el año 2006 existían en el mundo 33 millones de personas involuntariamente desplazadas de sus hábitats originales. De ellos, 21 millones los constituyen las llamadas “personas internamente desplazadas,” es decir, relocalizadas dentro de sus propias fronteras nacionales. Los 12 millones restantes son refugiados que han huido a segundos países en busca de seguridad política y económica. Sudán y Colombia se mencionan como ejemplos de desplazamientos internos promovidos por la violencia militar, con cifras que alcanzan hasta los 5 y 3 millones de refugiados, respectivamente. La crisis humanitaria más reciente la brinda Irak con un millón 700 mil desplazados internos y más 2 millones que han abandonado el país. Oficialmente estas movilizaciones son temporales. Pero en países como Colombia, el regreso a sus hogares de los desplazados, que son indígenas y mestizos en su mayoría, es imposible, puesto que sus tierras oficialmente “abandonadas” son apropiadas legalmente por corporaciones y organizaciones militares. Existen más de 2 millones de afganos en campos y refugios provisionales desde hace más de 20 años. La cifra récord la configuran los palestinos: 3 millones de desplazados hace medio siglo. El número de estos llamados “refugiados perpetuos” en el mundo asciende a un total de 8 millones. Y estas cifras no hacen sino multiplicarse de año en año al amparo de lucrativas guerras y tráfico de personas. En las declaraciones oficiales, los campos de concentración del nacionalsocialismo del siglo pasado se condenan y consagran como un evento único en la historia de la humanidad, cuyos motivos, métodos y objetivos escapan a la luz de la razón. Implícita o explícitamente se atribuye su responsabilidad a voluntades perversas y patologías racistas. Sin embargo, los genocidios industriales del siglo XX no constituyen un hecho aislado. Las minas y las mitas coloniales de la América española constituyen un paradigma histórico de racionalización militar de un sistema etnocida de producción. Las cifras del genocidio colonial americano son imprecisas. Pero los cálculos más conservadores las sitúan en torno a las decenas de millones. El tráfico internacional de esclavos africanos constituye un prefacio sórdido a los genocidios europeos del siglo XX, con cifras asimismo escalofriantes. El propio nombre de campos de concentración fue acuñado por el colonialismo británico en África del Sur antes de que lo esgrimiera el imperialismo alemán. Tras estos crímenes contra la humanidad existen, sin lugar a dudas, voluntades enfermas. Pero sus procesos genocidas están atravesados por la limpia racionalidad que define la acumulación de capital, la expansión de mercados y la concentración de poder y riqueza. Aproximadamente la mitad de las víctimas de los campos de concentración nazis eran campesinos eslavos, gitanos y comunistas que la máquina militar devoraba a lo largo de su expansión hacia el este. Su exterminio estaba ligado a un principio económico: racionalizar la producción agraria, liberándola de sus trabas precapitalistas. Una de las razones que justificaban la eliminación de los guetos judíos de Europa central eran sus formas de vida tradicional, resistente a la economía de mercado y a las exigencias de la industrialización agraria. Estos genocidios esgrimieron asimismo un principio de seguridad: sus víctimas eran potenciales insurgentes contra el sistema que las desalojaba de sus ciudades y sus tierras. Aunque jurídica y mediáticamente se contemple como una realidad aparte, el flujo migratorio masivo de nuestros días obedece a los mismos principios: la expansión territorial de poderes corporativos, crecientes desigualdades económicas y sociales entre las naciones ricas y las regiones neocoloniales, la degradación ambiental y la violencia. Sus cifras son asimismo turbadoras. En Europa existen 83 millones de inmigrantes legales y un número indeterminado, entre 4 y 7 millones, de denominados “sin papeles”. En Estados Unidos la cifra oficial de estos inmigrantes no legalizados asciende a 12 millones. En lugar de confrontar las causas de este desorden global, los intereses económicos y militares que lo sostienen, los líderes mundiales han optado por la criminalización de sus víctimas y la militarización de sus conflictos. El propio concepto de “inmigrante ilegal” es una construcción tan arbitraria. El término fue acuñado por el colonialismo británico para combatir una indeseada inmigración de judíos a Palestina en los años de su persecución nazista en Alemania. Las frases sobre la amenaza que estos inmigrantes representan para el mercado laboral, su viciosa asociación con el crimen organizado y las retóricas de su no integración nacional encubren el efectivo desmantelamiento de los derechos humanos a escala global. Los campos de detención y concentración, y la militarización de los movimientos migratorios generados por las guerras, la miseria y el expolio no son precisamente una solución a estos dilemas. Son parte del problema. Sólo la confrontación transparente de la creciente extorsión económica de las regiones más ricas del planeta por poderes corporativos multinacionales, de las causas reales del deterioro ambiental, y de los tráficos de armas y humanos, y sólo la implementación de auténticos programas de desarrollo sustentable podría poner un punto final a esta lógica del genocidio: el legado de Auschwitz. Pero la condición primera para poder encontrar una solución a estos dilemas es su debate público. (Este artículo ha sido censurado por El País, de Madrid, en el momento en que los líderes europeos administran la expulsión de millones de inmigrantes ilegalizados.)” Bien, pues sigo con mi comentario al respecto: El legado del nacionalsocialismo alemán de los nazis con sus planes de purificación de razas y extermino de todas aquéllas que no fueran arias sin mácula, y muy especialmente los judíos y semitas en general, con sus campos de exterminio y muerte, debería haber inmunizado a la humanidad contra tales atrocidades perversas. Parece que la repetición del horror, de lo monstruoso, de lo siniestro nos atrae sobremanera y sin remedio. De modo que vamos trasladando los objetos en los que depositamos nuestros odios, y vamos pasando de moros, judíos y gitanos a negros, amarillos, musulmanes, inmigrantes legales o ilegales de cualquier lugar y condición y a un largo etcétera sin ver que se trata de personas cómo nosotros mismos, con las mismas necesidades de nosotros, con los mismos apetitos y hambres tanto de nutrientes físicos cómo de justicia, de solidaridad y de cariño… pero estamos ciegos o nos lo hacemos que es aún peor. Y seguimos ahí, repitiendo y repitiendo lo que nos va más que un cacahuete a un mono: exterminar al semejante porque es algo diferente o, simplemente porque sí, de las mil y una manera que tan bien hemos parendido y sabemos –que en eso somos expertos- ya sea con montañas de trámites burocráticos o sedados en un avión de vuelta a sus míseros orígenes, alegando mil pretextos pero, en realidad, simplemente porque son diferentes o, simplemente porque sí. A los “legales” los “retornamos” cuando ya no nos convienen cómo si fueran artículos de usar y tirar. Y a los “ilegales”, patada en el culo sin reparos; eso sí, tras haberlos tenido en régimen carcelario un largo tiempo –hasta 18 meses si nos da la gana, porque la directiva legal lo permite- para que aprendan, se disuadan de todo reintento y no se les ocurra volver, que si lo hacen ya saben lo que les aguarda. Carmen Moreno Martín Imagen: http://www.periodicocnt.org/272oct2001/imagenes/notienenombre.jpg ¿EL TEATRO DE LA VIDA... O LA VIDA ES UN TEATRO?![]() Esta publicación es una reedición de la realizada el 9 de mayo y la reedito para subsanar un problema habido con los créditos de la imagen, ya que ésta no es -cómo yo hacía constar en los créditos- de Josie Vidal, sino de G. Vich, tal y cómo el mismo autor me ha confirmado por e-mail. La apropiación indebida de la creación de otra persona es detestable, pero -lamentablemente- es algo que en la red se ve con frecuencia. Lo que también siento, y por ello me disculpo, es que al reditar el artículo se han perdido los múltiples comentarios que éste había suscitado. Lo lamento, pero no sé cómo hacer para que ello no suceda. Apelo a la comprensión y bondad de los comentaristas muchos de ellos de vacaciones en el momento actual- para que no se sientan heridos por ello. Espero, con esto, haber subsanado el error de atribución de autoría que, por otro lado, ha sido del todo involuntario por mi parte. y sin más al respecto, les dejo con el artículo en cuestión: Hoy, para variar, les hablaré de la vida. Tampoco es nada nuevo –más bien es algo sabido y trillado- que cada uno de nosotros representa, en ese teatro, diferentes escenas y roles. Y ahí está el “quid” de la cuestión, lo nuevo, diría yo: en que cada uno se ponga realmente a sí mismo y a sus roles en escena, en lugar de escenificar lo que cada uno cree que se espera de él, y representar los roles que, a cada uno, los demás se empeñan en adjudicarle. imagen realizada por G.Vich, cuya fuente es: Lunes, 07 de Julio de 2008 12:04 enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar DECÁLOGO DE BURROLOGÍA PARDA Y CONTAMINACIÓN INTELECTUAL, II![]()
Hoy les ofrezco otro decálogo formado por “joyitas” dichas por nuestros excelsos políticos, para que escuchen y vean: 2º.- Jose María Aznar - ’He autorizado contactos con el Movimiento Vasco... de Liberación’ 3º.- Mariano Rajoy - ’ETA es una gran nación’ (lapsus) 5º.- Jose Luis Rodriguez Zapatero - ’Un café vale... ¡80 céntimos!’ 6º.- Jose Luis Rodriguez Zapatero - Llama accidente al atentado de Barajas (lapsus) 7º.- José Blanco - ’Yo, como sé de lo que hablo, me callo’ 8º.- José Luis Rodríguez Zapatero - ’Llegas tarde... seguro que has venido en cercanías’ 9º.- José Bono - ’Estamos en 1999... eso significa que hace 1999 años que nació Cristo’ 10.- Ana Palacios - ’Tras la guerra de Irak la gasolina nos cuesta unos céntimos menos: eso son datos’ Cómo ven, hay de todo: perlas que son lapsus porque “quien tiene boca se equivoca”. Perlas que son atroces mentiras absolutamente intencionadas. Perlas que responden a la pertenencia ideológica franquista de su autor, perlas que son un insulto a la inteligencia. Perlas que son un mal chiste, pero inocentonas… de todo como en botica. En mi opinión, se siguen llevando la palma “los populares”… Pero quiero finalizar esta entrega con un antiguo proverbio árabe que dice así: “No digas todo lo que sabes. Realmente, este proverbio debiera enmarcarse y ponerse en el despacho de todo individuo público, de todo servidor público o de quien pretenda serlo; seguramente les evitarían muchos rubores. Estas “perlas” de antología, las he extraído de la página de “20minutos.es Listas” de 04.04.2007, clicando sobre la página podrán deleitarse con muchas más. ¡Qué ustedes lo pasen bien y no se irriten demasiado. Carmen Moreno Martín Imagen: http://icoddelosvinos.bitacoras.com/imagenes/paulino_rivero_perlas.gif EL PRIMER CLIENTE DE LA TARDE, DE MIRIAM BLASCO![]()
Artículo: El primer cliente de la tarde “Aún es por la tarde y el cielo castellano está azul; hace calor, pero la temperatura empieza a ser un poco más agradable: es la hora en que la gente de los pueblos sale a dar una vuelta, a tomar algo, a pasear con los niños, una buena hora para dar un paseo por algún camino entre campos de cereal. A esa hora ideal, si eres puta, tienes que encerrarte en un lugar oscuro, con luces tenues que semejan la noche. La mayoría de puticlubes tienen ventanas con cortinas pesadas; a veces, cuando llevas un rato de trabajo, las apartas con la mano para ver el exterior, más por si llega algún coche al aparcamiento que por ver el paisaje, y la luz hiere tus ojos. En los meses de invierno no te das cuenta del detalle. No echas de menos el paseo por las calles de algún lugar bonito; al fin y al cabo, fuera suele hacer frío y dentro se está calentita. Pero en verano, la cosa cambia; te encantaría estar disfrutando, paseando con tu novio, tomando algo en una terraza. Sin embargo, el día de una puta se convierte en ese momento en noche. ¿Cuánto hace que no disfruto de una puesta de sol? Ni lo sé. En estas fechas, a primera hora no suele haber clientes. Están con la familia, con sus quehaceres, llegando a sus casas, tomando una ducha después de la jornada laboral, así que te aburres como una ostra en el club. Algunas chicas hablan en los taburetes o en los sofás, otras toman consumiciones con alcohol -en general tenemos derecho a dos o tres diarias-, no son pocas las que se manifiestan incapaces de empezar a trabajar sin un par de copas e incluso hay quien se mete se mete su dosis correspondiente de cocaína. Para trabajar en esto hace falta cuajo y cada una, cuando no lo tiene de natural, lo busca donde puede. Siempre hay una o dos que comienzan la jornada dejándose un buen dinero en las tragaperras. Los dueños de los clubes saben de sobra que los clientes no van a un burdel a jugar con las máquinas, pero siempre hay chicas que están enganchadísimas a ellas. Otras nos dedicamos a observar desde algún rincón en la penumbra. Ves a cada chica y con el tiempo crees que puedes intuir cosas de sus pasados, del porqué están en la putería. Qué va. La realidad puede superar a la ficción cuando intimas un poco con ellas y te cuentan sus vidas. Hay una brasileira a quien la casaron a los 15 años con un terrateniente. El terrateniente tenía tantísima tierra que necesitaba una avioneta para desplazarse por ellas y vigilar el ganado. Le hizo dos hijos y cuando ella tenía veinte años la abandonó y la echó de la hacienda con los niños. La abandonó por otra de quince, con él en los setenta cumplidos. La chica trabaja en esto porque él pasa poco para sus hijos y para ella nada; tiene diez hijos así, se los hizo a niñas entre quince y veinte años, a las que siempre abandonó por otras más jóvenes. Supongo que en su país, en ciertas zonas, no tienen conciencia de que ese individuo no es más que un pederasta; y que muchos padres, quizás animados por sacar a sus hijas de la miseria, consienten esos matrimonios. No lo sé. Tampoco pude profundizar mucho más. Otra brasileña, la pobre creo que nació puta y tonta, está enmacarrada de un idiota hasta las cejas y va para mayor. Permitió que le hiciesen hijos todos los hombres que pasaron por su vida para después pagarse ella misma el aborto, a veces de formas muy alejadas de la cirugía convencional. Con veintinueve años no tiene útero ni oficio ni beneficio. Para ella no tiene importancia alguna follar con quién sea, le da igual con quién, da la sensación de que haciéndolo ni siente placer ni sufre, algo así como quien caga, ella misma dice que follar es como cagar, pero cobrando. Si le preguntas por qué está con su novio/macarra, su respuesta es que ése sí que folla bien. Supongo que de un modo u otro la satisface. Hay una colombiana que llora cada vez que está con un cliente, piensa en sus hijos y llora, lo disimula gimoteando exageradamente. No se qué guerrilla mató a sus padres y a su marido; trabajaban en el campo unas fincas que hoy son de su propiedad, aparecieron muertos y el resto de la familia no quiso saber nada de ella ni de sus hijos. Cuando éstos empezaron a llorar "de puritita hambre" se plantó en un club y dijo que quería trabajar allí, se fue enterando y aprendiendo y ahora es una de las que más trabajan y mejor se lo hacen entre los clientes. Algunos entran en el club y preguntan directamente por ella. Profesional a tope y muy cumplida con los hombres, pero eso sí, llorando con cada uno de ellos. Por las tardes permanece encerrada en su habitación, menos los domingos que sale a pasear por el campo conmigo, estudia fotografía por correspondencia y lo cierto es que hace muy buenas fotos. Su sueño es montar un estudio fotográfico en Medellín, su ciudad. No aspira a ser famosa ni nada de eso; sólo quiere retratar niños, bebés a ser posible. Cree que es la única época retratable del ser humano, después "no hay más que maldad, mija". Una ecuatoriana comenzó puteando cuando era niña, sin saberlo. Un tío suyo le daba golosinas para que le chupase la polla y para ella era como un juego hasta el día en que su padre los sorprendió y le descerrajó dos tiros con una escopeta a su tío. Ese día se enteró de que aquello de chupar una polla era muy malo, pecado y sabe dios que cosas más, tenía ocho años, un padre en la cárcel, una madre que no podía más y ocho hermanos. En su pueblo. En una remota aldea de algún lugar de Ecuador quedó marcada para los restos, hasta los niños de su escuela la llamaban puta y para hacerla sufrir le ofrecían golosinas a cambio de favores sexuales. Sus hermanos se referían a ella como "la puta de mi hermana" o "mi hermana, la puta". Un buen día le robó un dinero a la familia y se fue a Quito a buscar trabajo. Harta de ser explotada por sueldos de miseria conoció a una señora que le ofreció trabajo como puta y lo aceptó, terminó en este puticlub con toda su belleza y demasiada rabia en el corazón, rabia que sólo sale cuando bebe de más, menos mal que sólo sale en forma de llanto. Llora como esos borrachos solitarios, con su cubata en la mano y en un oscuro rincón del club. Todas sabemos que está allí llorando y borracha y nadie se acerca. A veces, algún cliente despistado le va a decir algo y luego va a quejarse al hortera del dueño: "oye, aquella chica me ha llamado maricón". El dueño se encoge de hombros, "pasa de ella, estará con la regla, ya sabes" y le guiña un ojo; enseguida nos busca a alguna de nosotras con la mirada para que le saquemos las castañas del fuego y no falta quien le diga algo agradable al cliente y la disculpe. No por ayudar al dueño. Supongo que las que conocemos la historia de esta chica lo hacemos más por ella. Hay otra colombiana que llevaba una vida muy normal, con dos hijos y su marido. Un buen día apareció un ejecutivo japonés en su país y se enamoró de él. El "chino" como ella lo llama, la llevó a Tokio y le puso un apartamento en una de las mejores zonas de la ciudad, pero verlo era un problema y todo eran excusas que, con el tiempo, se demostraron falsas: "por aquí no vamos, no es buen sitio", "a tal restaurante no podemos ir, no dejan entrar a occidentales". Lo cierto era que el japo estaba casado y era un importante hombre de negocios en la ciudad. Le montó un cristo de padre y señor mío, mandó a unos gorilas que la pusieron de patitas en la calle en mitad de Tokio y ella, sin saber a dónde ir ni hablar el idioma ni posibilidad de regresar a su país, terminó mendigando por la calle. Un buen día se encontró con una compatriota que trabajaba de puta en Japón y la ayudó. Le explicó en que consistía el trabajo y ella, ante la falta de recursos, terminó ejerciendo y ganándose su dinero; hoy no lo cambiaría por otro, que además, como suele decir, ni sabe realizar ni tiene ganas de aprender. Es una buena puta pero un poco tonta. Lo mismo que le ocurrió con el japonés le pasó no hace mucho con un portugués, solo que a este último lo descubrió más rápido y lo mandó al diablo. A veces le da por beber y no para de repetirse así misma que es puta. Aunque no beba, si te encuentra por los pasillos del club o en cualquier otro lugar, su saludo suele ser: "hola puta" o "buenos días puta" y similares. Hay dos africanas, una es muy simpática, de Guinea Ecuatorial; me contó una historia muy rocambolesca que ni sé si es cierta, parece ser que a un presidente de su país, para borrar la herencia que habíamos dejado los españoles, no se le ocurrió mejor idea que llenarlo de colonias de chinos (en algunos discursos manifestaba que era mejor hablar chino que español y cosas así). Con el tiempo, según ella, ciertas gentes desarrollaron aprecio por los chinos, dadas las virtudes que de ellos contaba el político; total, que su padre, muy patriota, la terminó casando con uno. Al parecer, el chino no follaba; sólo hacía algún tipo de arte marcial y se pasaba el día meditando y haciendo ejercicios "raros". Tampoco trabajaba, vivía de lo que sacaba la familia de ella, que además lo mantenía porque creían que el chino era un gran sabio, incluso que tenía poderes ocultos. Un buen día ella fue al médico (una doctora de esas "sin fronteras") y encontró revistas inglesas que hablaban de otras formas de vida más normales. Se enteró de que estar viviendo con un chino vago y medio majareta no era lo mejor del mundo, así que a escondidas de toda su familia fue juntando algo de dinero y se plantó en España con una amiga. Pensaba que su amiga trabajaba en una gran fábrica pero se encontró con que era puta. Ante la perspectiva de que no había fábrica donde trabajar y que lo de puta, según su amiga, no parecía ser tan duro, optó por esto último. Ahora no puede volver a su país porque su padre la mataría por deshonrarlo, y tampoco se puede c |