ESAS COSAS DEL VIVIR: LA RELATIVIDAD | Ser Rizomático

ESAS COSAS DEL VIVIR: LA RELATIVIDAD

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Tras los tiempos de silencio, el ruido siempre estalla; pero en el ruido, siempre se pueden escuchar algunos sonidos rítmicos que nos acarician los tímpanos y el alma. Ninguna tempestad dura eternamente, aunque tampoco lo haga la calma; y la serenidad se junta con la angustia sin mezclarse, como lo hacen el agua y el aceite cuando se agitan, para que una vez recobrado el reposo, pueda discernirse cada cosa y desecharse esa negritud que nos tiñe las entrañas de hastío y repugnancia.

¿Acaso existe algo que tenga el poder de perturbarnos para siempre? No, no existe, que ya lo dice el refrán: “No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que lo resista.” Y la vida sigue en ese fluir siempre nuevo que nos lleva de estacazo en estacazo y de sorpresa en sorpresa a cada paso que damos. Nada es total, redondo, completo, esférico… ¿Nada? Bueno, sí, tal vez la necedad y la estupidez humanas lo son, pero salvo eso, todo tiene su parte convexa y su parte cóncava; y no nos es posible tomar sólo una de esas partes porque el lote siempre incluye a las dos.

Tomemos por ejemplo la enfermedad. De repente uno enferma. Es entonces que descubre aquello que tenía, que era la salud, a lo que no daba ninguna importancia. Pero cuando uno asume esa enfermedad que le sorbe el seso, se da cuenta de que sigue siendo saludable en muchas cosas, que tener una o varias enfermedades es algo muy diferente a ser un enfermo, porque uno sigue siendo una persona que adolece de algo pero que goza de muchas cosas y todo ello es simultáneo. Y se puede sufrir de los dolores y a la vez gozar de lo que no lo son.

Tomemos por ejemplo las penurias económicas. De repente uno se ve incapacitado de muchas cosas, de tales cosas como llenar el tanque del auto de gasoil, hacer un viaje, ir a un espectáculo u otras cosas más, pero, incluso cuando esas penurias alcanzan el no poder cubrir necesidades básicas, también es entonces que uno descubre la cantidad de cosas que son gratis, cuya belleza es inenarrable, como contemplar un atardecer o un amanecer, o caminar por una alfombra de hojas de roble, perdiéndose por los senderos de un hermoso bosque, o encontrarse en la inmensidad de unos ojos que le miran a uno con amor, acogimiento y sorpresa, o tirar piedrecillas al embalse y disfrutar con los dibujos que hacen las ondas de agua en la superficie, o deleitarse con la amena charla de un amigo… Ya sé, me dirán que cuando a uno le suena la barriga por el hambre, esas cosas tan bucólicas que describo no son, precisamente las que reclaman nuestra atención, y sí, quizás, los llantos de esos niños que tienen hambre o el frío desamparo de la noche cuando se duerme sobre el duro suelo de la calle… Pero aún ahí, en esas situaciones de dureza, siguen uno encontrándose con cosas gratis como una mano amiga sobre el hombro, un abrazo, unos ojos que ríen desde el alma…

Tomemos por ejemplo la demagogia con la que nos martillean nuestros políticos. Es una angustia y un tormento que sufrimos mientras nos sentimos inmersos en una indefensión total. Pero no es cierto que estemos indefensos, ya que tenemos nuestro pensamiento, nuestro discernimiento, nuestra voz, nuestra fuerza y nuestro coraje, nuestra acción; y más allá de ese voto que podemos depositar cada cuatro años en las urnas, a modo de engañifa de “soberanía del pueblo” con la que nos quieren mantener quietos y dóciles, podemos actuar como ciudadanos y denunciar las cosas. Podemos cambiar las cosas… El problema es que no creemos en ello.

De modo que la vida está impregnada de relatividad. Me dirán “Ya, lo que dices es que quien no se consuela es porque no quiere… Todo lo ves muy fácil” Bien, están en su derecho y pueden decirme cuanto quieran… Pero lo cierto es que sólo la muerte es absoluta, definitiva, redonda y esférica en esta vida. Y mientras estamos vivos y en la vida, todo puede ocurrir; podemos cambiarlo todo y esperarlo todo. Sólo tenemos que tener fe en lo que creemos, una esperanza activa y dinámica y ganas de actuar. La elección es nuestra. Siempre nuestra. Porque la vida y las elecciones que tomamos -acertadas o no-, nos pertenecen. (Fragmento de mi libro "Espacios de encuentro con uno mismo")

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: http://www.belgrano.esc.edu.ar/Imagenes/imagencompasion.jpg

Martes, 04 de Marzo de 2008 20:19 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Rendijas de mi ser.




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CITAS: Para el verano: Francisco de Quevedo y Villegas:

"El ánimo que piensa en lo que puede temer, empieza a temer en lo que puede pensar."

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"El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos."

"Donde hay poca justicia es un peligro tener razón."

"Bien acierta quien sospecha que siempre yerra."

AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias

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