A VUELTAS CON LA HIPOCRESÍA | Ser Rizomático

A VUELTAS CON LA HIPOCRESÍA

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Bueno, ya estoy de vuelta. Confieso que esta semana he tenido bastante aparcado al mundo y sus noticias, pero, de refilón, me han llegado algunos disparates, como por ejemplo, las declaraciones del Sr. Acebes, a tenor de la ilegalización cursada por el Gobierno a la Abogacía del Estado de los partidos ANV y PCTV. Pues bien, con todo respeto y cortesía, le sugiero al citado señor que tome fósforo a punta pala, porque se da la circunstancia de que, concretamente, en lo concerniente a PCTV fue él, siendo ministro de Interior, quien lo registró y quien permitió su legalización, ya que PCTV fue registrado -y quedó por tanto legalizado- en 2002, cuando el Ministerio de Interior era dirigido por Ángel Acebes y su secretario de Estado para la Seguridad era, precisamente, Ignacio Astarloa. Esa legalización se produjo con un informe de la Fiscalía que resultó «favorable» para su inscripción. Y a mayor abundamiento, PCTV siguió siendo legal hasta 2004, sin que en ningún momento dijeran nada en su contra nadie del Gobierno Aznar, ni siquiera después de la nefasta Ley de partidos y de la no menos nefasta ilegalización de Batasuna, llevada a cabo también por el Gobierno Aznar. De manera que si es cierto que el Gobierno actual ha actuado con un retraso que según Acebes nos costará a los españoles 1.000 millones de Euros, imagínense lo que nos viene costando desde 2002 cuando el citado exministro metió la gamba… Y a tenor de todo esto y de las declaraciones de Rajoy al respecto, diciendo que "este Gobierno ha tardado mucho en actuar e ilegalizar", si bien, ya lo saben, yo soy contraria a la ley de partidos, debo decirles que sí, pero que no ha sido este Gobierno, precisamente, quien "ha tardado", sino ellos mismitos y a pesar de haber sido los padres de la nefasta ley. Así que calladitos estarían más guapos.

¡Ay, estos amnésicos patológicos compulsivos e interesados, cómo pretenden liarnos! Aunque lo que hacen en realidad, no es liar a nadie, que ya somos mayorcitos para discernir las cosas, sino que se lían ellos mismos con esa bochornosa vara de medir que tienen, la cual postula, más o menos lo siguiente: todo lo que hicimos, hacemos y haremos nosotros es perfecto. Y nada de lo que hicieron, hagan o harán los otros es admisible, porque todo es y será un desastre, aún en el caso de que hagan lo mismo que nosotros.

Otra frase que me viene machacando las neuronas desde hace algún tiempo, es la del deseo de “unidad de los demócratas”, porque me pregunto ¿cuándo han estado los demócratas de verdad desunidos? A lo que es imposible que un demócrata se una, es a la sarta de manipulaciones demagógicas y ominosas de los integristas ultraconservadores de la derecha española, acogidos todos ellos –o casi todos- en el seno del PP y elevados –muchos de ellos- a líderes dirigentes actuales de esa formación política, cuyo fundador Manuel Fraga Iribarne, franquista de pro que lo fue, parece hoy un inocente moderado centrista, comparado con la actual dirección de su partido.

En fin, me había propuesto no volver a hablar de las mentiras, incoherencias, hipocresía y demagogia, en general, del PP; porque pienso que cuanto más se ponga en evidencia ese partido y su modus operandi, mejor para los ciudadanos responsables y para la democracia, porque así tendrán más claro a quien votar, y a quien no; pero es que hay cosillas que, aun siendo feliz, sublevan.

Esta semana de ausencia ha sido muy enriquecedora para mis intereses, ya que por fin he conocido el que, con muchas probabilidades, puede llegar a ser “mi lugar en el mundo” a partir de que venda mi vivienda y me traslade a allí, y deseo que sea pronto, pero ya les contaré en su momento.

Y, ahora, sin más preámbulo, les dejo con mi entrega de hoy que girará en torno a la hipocresía, aprovechando como introducción la noticia ya comentada y este corto fragmento de “El Principito”:

“...Tengo serias razones para creer que el planeta de donde venía el principito era el asteroide B 612. Este asteroide sólo ha sido visto una vez con el telescopio en 1909, por un astrónomo turco. El astrónomo hizo entonces una demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le creyó por culpa de su vestido. Las personas mayores son así. Felizmente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco obligó a su pueblo bajo pena de muerte a vestirse a la europea. El astrónomo repitió una demostración en 1920, con un traje muy elegante. Y esta vez todo el mundo compartió su opinión...” “El Principito”, de Antoin de Saint-Exupéry

Este fragmento del Principito me viene al pelo, porque cada vez que lo releo, siento una profunda tristeza; tristeza porque no sólo las personas mayores somos así, sino todas las personas en mayor o menor grado mostramos estas conductas. Tristeza, porque exigimos a los niños desde muy temprana edad este tipo de conducta –de alguna manera y metafóricamente, bajo pena de muerte. Mucha pena, sí, porque constituye el principio de su renuncia a su espontaneidad y a su autenticidad. Y sí, pena de muerte, porque matamos lo más valioso de ellos: su ser. Esta forma de hipocresía del “tanto tienes, tanto vales”, “tanto te pareces a mí y a mi cultura, tanto te valoro y te tengo en cuenta”, etcétera, etcétera, lo mamamos con los primeros biberones del lenguaje y llega a formar parte de nuestra piel en un grado tal que nos va convirtiendo en redomados hipócritas y prejuiciosos desde la cuna sin que lleguemos a olerlo.

La hipocresía puede adoptar muchas formas, a veces la disculpamos bajo la excusa de “mentiras piadosas”, y, francamente, no le veo la piedad por ningún lado al hecho de mentirle a nadie; ni siquiera en casos de extrema gravedad como cuando alguien sufre una enfermedad terminal. Pienso que todos y cada uno de los seres humanos tienen el derecho de saber que ocurre con su vida y el derecho a poder decidir sobre ella; así que me parece mucho más piadoso y compasivo ofrecer la verdad que “mentir piadosamente”, lo cual no quiere decir que debamos “soltar las verdades con exabruptos” porque el amor, la ternura, el respeto y la delicadeza no están reñidas con la verdad. Y si eso es así en casos graves, cuanto más en casos cotidianos y anecdóticos. Para nada estoy de acuerdo con frases como “ojos que no ven, corazón que no sufre”, antes pienso que ojos que no ven, tortazo que uno se arrea.

Otra forma de hipocresía muy común, es la de “vestir adecuadamente” para complacer; ya sea para conseguir un trabajo en una entrevista, para hacer acto de presencia en un acto social o para cualquier otra convención de esas que existen desde que Edmundo es mundo. Porque ¿qué es eso de vestir “adecuadamente”? ¿Quién establece lo “adecuado”? ¿Para qué se establece? ¿Con arreglo a qué? ¿Por qué? ¿Qué le quita o añade a lo esencial de la persona? ¿Le da más sabiduría, más eficacia, más bondad, más generosidad, más tolerancia, más respeto, más libertad etc. acaso? ¿Hace que la persona aparezca más alta o más baja, más flaca o más gruesa, etc.? Entiendo y acepto, sí, lo de vestir higiénicamente; pero lo de “adecuadamente” tengo que decir que me la trae al pairo. Nunca en mi vida lo he seguido y no por eso me he quedado sin trabajo, ni sin amigos, ni sin divertirme, ni sin compartir, ni sin nada de nada.

Y sin embargo, hay modos de hablar que incluso propician la hipocresía, en tanto y en cuanto uno se esconde tras ellos, verbigracia: hablar en segunda persona del singular o en primera del plural en lugar de hacerlo en primera persona del singular, cuando se está relatando algo de uno mismo; emplear expresiones cómo “quieres”, “te apetece”, etc. cuando quien quiere o a quien le apetece, es a uno mismo. En ambos casos se vuelca la responsabilidad en el otro utilizando un rebusque hipócrita que es, en la mayoría de los casos inconsciente, quedando los interlocutores enredados el uno en el deseo del otro sin ni siquiera apercibirse de ello.

Por último, citaré la hipocresía manifiesta y demagógica de la Conferencia Episcopal Española y su obcecación a dedicarse a hacer política; que digo yo, ¿por qué no crean un partido político cuyo nombre podría ser C.F.V. (Clérigos Fanáticos Vaticanos) o algo así? Pero esto ya lo comento en el post que a continuación les dejo hoy también.

Bueno, sobre la hipocresía, ¡habría tanto que hablar!, pero voy a dejarlo aquí y así ustedes podrán agregar más cosas en los comentarios para un mayor enriquecimiento de todos.

¡Que tengan un buen día!

Carmen Moreno Martín
Alias Hannah

Imagen: http://www.madrimasd.org/revista/revista8/imagenes/ConOtroAire.jpg

Viernes, 01 de Febrero de 2008 14:09 Autor: Hannah. enlace permanente. Tema: Esbozos de mi ser y estar.




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"He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta."

"Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón."

AVISO IMPORTANTE: Generalmente y citando créditos, tomo las imágenes de la red. Si algún autor desea que las retire, que me lo haga saber. Gracias

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